VISITAS RECIENTES

AUTISMO TEA PDF

AUTISMO TEA PDF
TRASTORNO ESPECTRO AUTISMO y URGENCIAS PDF

We Support The Free Share of the Medical Information

Enlaces PDF por Temas

Nota Importante

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en el blog EMS Solutions International está editada y elaborada por profesionales de la salud. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario. by Dr. Ramon REYES, MD

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.
Fuente Ministerio de Interior de España

viernes, 23 de enero de 2026

AGCL Powder (KAIST, Corea): El primer hemostático ultrarrápido de gelación iónica que puede cambiar la historia de la muerte por hemorragia DrRamonReyesMD – Actualizado 2026

 


AGCL Powder (KAIST, Corea): El primer hemostático ultrarrápido de gelación iónica que puede cambiar la historia de la muerte por hemorragia

DrRamonReyesMD – Actualizado 2026


Resumen ejecutivo

La hemorragia no controlada sigue siendo la principal causa de muerte prevenible en trauma, tanto en entornos civiles como militares. En carretera, en el hogar, en la industria, en catástrofes y en combate, la sangre mata antes que cualquier otra lesión.

En diciembre de 2025, el Korea Advanced Institute of Science and Technology (KAIST) anunció el desarrollo de un polvo hemostático de nueva generación, conocido como AGCL powder, capaz de detener una hemorragia en aproximadamente un segundo mediante un mecanismo biofísico radicalmente distinto al de los agentes actuales: gelación iónica instantánea intraherida, formando un hidrogel tridimensional sellante que se adapta a cavidades profundas, irregulares y sangrantes bajo presión.

Esto no es marketing. Es ciencia de materiales aplicada al trauma real.

Fuentes primarias:
https://news.kaist.ac.kr/newsen/html/news/?mng_no=56690
https://www.kaist.ac.kr/en/html/news/?p=1&skey=AGCL
https://dbr.donga.com/kfocus/view/en/article_no/1473


1. Fisiopatología de la muerte por hemorragia

La muerte por sangrado no ocurre por “falta de puntos”. Ocurre por:

  1. Pérdida de volumen intravascular → colapso del retorno venoso
  2. Disminución del gasto cardíaco → hipoperfusión sistémica
  3. Hipoxia tisular → metabolismo anaerobio
  4. Acidosis metabólica → inhibición de cascada de coagulación
  5. Tríada letal del trauma:
    • Hipotermia
    • Acidosis
    • Coagulopatía

Una vez que el paciente entra en este círculo vicioso, ni el mejor quirófano salva si el sangrado no se detiene primero.

Cada minuto de hemorragia activa aumenta exponencialmente la mortalidad. En trauma penetrante grave, la ventana de oro real es de 3–5 minutos, no de una hora.


2. Qué hace diferente al AGCL Powder

El AGCL powder no “ayuda a coagular”.
No “absorbe sangre y espera”.
No “estimula plaquetas”.

Sella la herida desde dentro en segundos.

Composición funcional

  • Alginate
  • Gellan gum
  • Chitosan (quitosano)

Estos polímeros reaccionan con los cationes fisiológicos de la sangre (Ca²⁺, Na⁺) produciendo una gelación iónica inmediata.

Mecanismo fisiopatológico real

  1. El polvo entra en contacto con sangre activa
  2. Los cationes sanguíneos desencadenan una reticulación molecular
  3. En < 1 segundo se forma un hidrogel tridimensional cohesivo
  4. El gel:
    • Ocupa la cavidad
    • Se adapta a geometrías irregulares
    • Se adhiere al tejido
    • Crea una barrera mecánica al flujo
  5. El sangrado cesa antes de que la cascada de coagulación sea relevante

No depende del estado hemodinámico.
No depende del INR.
No depende de plaquetas funcionales.
No depende de temperatura corporal.

Funciona incluso en el paciente ya coagulopático.


3. Comparación real con tecnologías actuales

Sistema Mecanismo Tiempo típico Limitaciones reales
Vendaje plano / compresión Presión externa Minutos Ineficaz en cavidades, heridas profundas, pelvis, ingle, axila
Kaolin (Combat Gauze) Activación vía intrínseca 2–5 min Requiere empaquetamiento y presión sostenida
Chitosan (Celox, ChitoGauze) Agregación eritrocitaria + absorción 1–3 min Depende de compactación manual
AGCL (KAIST) Gelación iónica intraherida ≈ 1 segundo Aún preclínico

El AGCL no sustituye a kaolin o chitosan.
Los supera en velocidad y autonomía fisiológica.

En una hemorragia femoral cavitaria profunda:

  • Vendaje plano: inútil
  • Kaolin: requiere packing experto
  • Chitosan: requiere packing experto
  • AGCL: se introduce, gelifica, sella

Es la diferencia entre:

“Tener tiempo para llegar al quirófano”
vs
“Morir antes de que llegue la ambulancia”


4. Impacto potencial en vidas humanas

Datos globales (OMS, trauma systems):

  • 5 millones de muertes traumáticas/año

  • ~35–40 % por hemorragia prevenible
  • En conflicto armado: hasta 50 %

Si un sistema como AGCL reduce solo un 20 % la mortalidad por sangrado extrahospitalario:

  • Civiles: decenas de miles de vidas/año
  • Militares: cambio doctrinal completo en TCCC
  • Países sin acceso rápido a quirófano: revolución sanitaria

En zonas rurales, carreteras secundarias, industria pesada, minería, plataformas offshore, guerras asimétricas:

AGCL no es un producto.
Es tiempo biológico comprado.

Y en trauma, el tiempo es tejido.
Y el tejido es vida.


5. Estado actual y futuro realista

Hoy:

  • Ensayos preclínicos
  • Modelos animales
  • Resultados biomecánicos superiores
  • Publicación científica en curso

Mañana:

  • Ensayos humanos
  • Regulación (FDA / EMA / MFDS Corea)
  • Integración en kits prehospitalarios
  • Uso militar y civil

No es ciencia ficción.
Es ingeniería biomédica aplicada al problema más antiguo del campo de batalla: la sangre que se escapa.


Conclusión profesional

Como médico de emergencias, trauma y medicina táctica, afirmo con rigor:

El AGCL powder de KAIST representa el primer salto conceptual real en control de hemorragias desde la introducción del torniquete moderno y los hemostáticos de combate.

No sustituye la doctrina.
No elimina la cirugía.
Pero cambia la ecuación del tiempo biológico.

Por primera vez, un agente permite:

  • Sellar cavidades irregulares
  • Actuar sin compresión sostenida
  • Funcionar en coagulopatía
  • Detener sangrados en segundos

Cuando llegue al mercado, no será un accesorio.
Será un punto de inflexión histórico en la supervivencia humana frente al trauma.


DrRamonReyesMD
Medicina de Emergencias · Trauma · TACMED
EMS Solutions International

jueves, 22 de enero de 2026

Adrenalina (epinefrina) 🆚 desfibrilacion (cardioversion no sincronizad) by DrRamonReyesMD

 


Descripción de la imagen (lo que comunica la infografía)

La imagen es una infografía didáctica titulada, en esencia, “Evans et al., 2021 (BMJ): adrenalina antes de desfibrilación (ritmos desfibrilables intrahospitalarios)”. Presenta dos paneles:

  • Panel izquierdo (mensaje de alerta): aparece una jeringa (adrenalina) “antes” de unos parches de desfibrilación, marcada con una X roja, y debajo un icono de calavera con el texto “peor supervivencia”. El mensaje es: dar adrenalina antes del choque en FV/TV sin pulso se asocia a peor pronóstico.
  • Panel derecho (conducta recomendada): muestra los parches de desfibrilación primero y luego una jeringa, con el texto “prioridad eléctrica (recomendado)”.
  • En la parte inferior añade dos ideas:
    1. Limitaciones (observacional): confusión por severidad / “antes” puede ser marcador de desorganización.
    2. Implicación clínica: primero lo eléctrico; la adrenalina puede distraer si desplaza la desfibrilación; mantener compresiones y desfibrilar antes.

Es decir: no discute si la adrenalina “sirve” o “no sirve”, sino el peligro operativo de adelantarla cuando el ritmo es desfibrilable.


Verificación y actualización con rigor (vigente 2025–2026)

1) Qué demostró realmente Evans et al. (BMJ 2021) — y qué NO demostró

El trabajo que cita la infografía existe y es precisamente: “Epinephrine before defibrillation in patients with shockable in-hospital cardiac arrest: propensity matched analysis” en BMJ (2021).

  • Diseño: análisis observacional con ajuste por propensión (registro AHA GWTG-Resuscitation, múltiples hospitales).
  • Hallazgo principal: en paradas intrahospitalarias con ritmo inicial desfibrilable, administrar adrenalina antes del primer choque se asoció con peores resultados de supervivencia (y también peores desenlaces neurológicos, según el análisis).
  • Punto crítico: al ser observacional, no prueba causalidad (“la adrenalina mata”), sino asociación. Hay riesgo de confusión por severidad y, sobre todo, de que “adrenalina antes” sea un marcador de retraso/ineficiencia (retrasar el choque, mala coordinación del equipo, acceso/medicación consumiendo atención). Esa limitación está bien señalada en la propia lógica de la infografía y es coherente con la naturaleza del estudio.

Conclusión rigurosa: el estudio apoya fuertemente que, en ritmos desfibrilables, cualquier conducta que retrase la desfibrilación (incluida la administración precoz de fármacos) se asocia a peor supervivencia; no permite afirmar que la adrenalina sea “letal” por sí misma, sino que adelantarla puede ser parte del retraso crítico del choque.

2) Qué dicen hoy las guías (2025–2026): la “prioridad eléctrica” es doctrina

La idea central de la infografía sí está alineada con las guías contemporáneas:

  • AHA 2025 (Adult ALS): en ritmos desfibrilables, es razonable administrar epinefrina/adrenalina después de que hayan fallado intentos iniciales de desfibrilación, priorizando desfibrilación rápida y RCP de alta calidad.
  • ERC 2021 (ALS adulto): si el ritmo desfibrilable persiste, adrenalina 1 mg IV/IO tras el 3.er choque y repetir cada 3–5 min mientras continúe la RCP avanzada.
  • ERC 2025 (ALS adulto, Resuscitation): mantiene el énfasis en intervenciones tempranas efectivas y, en la práctica del algoritmo, la lógica de descargar pronto y no retrasar el choque por fármacos sigue siendo el eje; además, otras guías nacionales alineadas con ERC también formulan explícitamente adrenalina tras el tercer choque.
  • ILCOR CoSTR 2025 (consenso internacional): sugiere epinefrina después de intentos iniciales de desfibrilación no exitosos en ritmos desfibrilables, consistente con el “defib-first”.

Por tanto, actualización 2026: el mensaje “primero choque, luego fármacos” no solo es defendible: es estándar en algoritmos modernos (AHA/ILCOR/ERC), con matices de cuándo exactamente entrar con vasopresor según el esquema (p. ej., “tras intentos iniciales fallidos” o “tras el 3.er choque”, según marco).


Artículo científico completo (actualizado 2026)

Adrenalina y desfibrilación en FV/TV sin pulso: por qué el orden importa y cómo evitar la “falsa eficiencia” en RCP avanzada

En los ritmos desfibrilables —fibrilación ventricular (FV) y taquicardia ventricular sin pulso (TVSP)— la fisiopatología es, por definición, eléctrica: existe actividad miocárdica caótica o reentrante que impide un gasto cardiaco efectivo. En ese escenario, la única intervención con capacidad inmediata de revertir el mecanismo primario es la desfibrilación (descarga eléctrica), apoyada por RCP de alta calidad para sostener perfusión coronaria y cerebral mientras se prepara y entrega el choque. Esta jerarquía no es una opinión: está en el corazón de los algoritmos modernos de soporte vital avanzado (SVA/ALS) y ha sido reforzada en actualizaciones recientes por el énfasis explícito en el tiempo a la primera descarga como determinante pronóstico.

La trampa cognitiva: “aprovecho mientras carga…”

En equipos clínicos expertos aparece un sesgo operativo comprensible: mientras se cargan joules, mientras alguien canaliza una vía o prepara una medicación, alguien piensa “si paso adrenalina ahora, gano tiempo”. Este razonamiento falla porque en FV/TVSP el factor limitante raramente es “tener el fármaco dentro” y casi siempre es entregar el choque sin demoras y con interrupciones mínimas de compresiones. En la práctica real, “meter un paso más” en el momento del choque aumenta el riesgo de: retrasar el análisis/descarga, prolongar la pausa pre-choque, fragmentar el liderazgo (“¿quién está a qué?”), y convertir un ciclo simple (RCP–análisis–choque–RCP) en una coreografía con más puntos de fallo.

Aquí es donde el estudio de Evans et al. aporta una señal clínica de enorme valor: en parada intrahospitalaria con ritmo inicial desfibrilable, dar adrenalina antes de desfibrilar se asocia con peor supervivencia y peores desenlaces. El propio diseño (observacional, aunque ajustado por propensión) obliga a ser prudentes con la causalidad; sin embargo, desde la perspectiva de seguridad del paciente, el hallazgo es coherente con un principio robusto: en ritmos desfibrilables, todo lo que retrasa el choque suele matar más que lo que “aporta” el fármaco.

Asociación no es causalidad, pero sí es una alarma operativa

Es esencial afinar el mensaje para que sea científicamente impecable: Evans et al. no demostraron que la adrenalina sea intrínsecamente letal en FV/TVSP; demostraron que el patrón “adrenalina antes del primer choque” se asocia a peor evolución. ¿Por qué puede ocurrir? Hay dos explicaciones no excluyentes:

  1. Confusión por severidad y contexto: quizá los pacientes más complejos, con peores circunstancias (retrasos, colapso no presenciado, deterioro previo) son aquellos en los que el equipo “se aferra” a fármacos temprano. En ese caso, “adrenalina antes” sería un marcador de gravedad, no un veneno.

  2. Retraso real de desfibrilación por distracción y logística: incluso en hospitales, pueden existir micro-retrasos: el carro llega, se colocan parches, se busca acceso IV/IO, se preparan jeringas, se etiqueta, se verbaliza… y el choque “se desplaza” unos minutos. En FV/TVSP, minutos son daño neurológico y miocárdico irreversible. El fármaco puede convertirse en la excusa perfecta para posponer la intervención que sí revierte el mecanismo.

La relevancia clínica de un estudio así no es “prohibir adrenalina”, sino proteger el tiempo al choque como si fuese un fármaco más: el más potente.

Lo que dictan las guías 2025–2026: defibrillation-first, fármacos después

Las recomendaciones actuales convergen en el mismo punto. La AHA 2025 señala que, en ritmos desfibrilables, es razonable administrar epinefrina después de que intentos iniciales de desfibrilación (con RCP) no consigan revertir el ritmo, precisamente para priorizar desfibrilación temprana. La ERC (2021, y coherente con actualizaciones 2025) estructura la entrada de vasopresor en ritmos desfibrilables tras el tercer choque (adrenalina 1 mg IV/IO, repetir cada 3–5 minutos). ILCOR 2025, como marco de consenso, también se alinea con administrar epinefrina tras intentos iniciales de desfibrilación no exitosos.

Traducido a conducta: en FV/TVSP, el equipo debe funcionar como una cadena de montaje que minimiza pausas, entrega descargas a energía adecuada, y utiliza fármacos como soporte cuando el ritmo se muestra refractario a choques iniciales, no como “tarea simultánea” que erosiona el foco.

Fisiología aplicada: por qué la adrenalina no “sustituye” al choque

La adrenalina (epinefrina) aumenta presión de perfusión coronaria principalmente por vasoconstricción alfa-adrenérgica, mejorando la probabilidad de retorno de circulación espontánea (RCE) en ciertos escenarios, especialmente en ritmos no desfibrilables. Pero en FV/TVSP, el problema primario no es falta de vasoconstricción: es un miocardio eléctricamente desorganizado. El choque pretende despolarizar de forma masiva para permitir que el nodo sinusal o un marcapasos fisiológico reasuma control. Si el miocardio sigue en FV, puedes perfundir mejor durante unos minutos con RCP y vasopresores, sí, pero sin restaurar un ritmo organizado, el pronóstico se degrada.

Además, cada pausa adicional en compresiones reduce perfusión coronaria y cerebral; recuperar esa perfusión tras la pausa requiere varias compresiones. Por eso el equipo debe tratar las pausas pre-choque como un tóxico. Las guías enfatizan compresiones de alta calidad y mínima interrupción; el “plus” de manipulación farmacológica en el instante del choque amenaza ese objetivo.

Cómo se ejecuta bien en la realidad: un “paquete operativo” seguro (intra y extrahospitalario)

En 2026, el estándar técnico para FV/TVSP (intra y extrahospitalaria) es un flujo disciplinado:

  1. RCP de alta calidad inmediata (frecuencia y profundidad adecuadas, retroceso completo, mínimas interrupciones, ventilación sin hiperventilar).
  2. Desfibrilación lo antes posible una vez identificado ritmo desfibrilable, con pausa mínima para análisis/descarga.
  3. Reanudar compresiones inmediatamente tras el choque, sin “comprobar pulso” salvo criterios claros.
  4. Acceso vascular (IV preferente si se consigue rápido; intraóseo [IO] si no) sin robar tiempo al choque: el acceso se hace en paralelo, pero nunca secuestra el momento del shock.
  5. Vasopresor y antiarrítmico cuando el ritmo es refractario a choques iniciales, siguiendo el algoritmo del marco aplicable (AHA/ILCOR/ERC).

La clave práctica no es “hacer menos”, sino secuenciar: la complejidad entra cuando la prioridad (choque + RCP) está protegida.

La “falsa eficiencia” y la seguridad del equipo

El mensaje divulgativo del post que acompañas (“la evidencia dice que es letal”) necesita matiz para mantener credibilidad ante lectores expertos. La forma científicamente sólida de decirlo es: “administrar adrenalina antes del primer choque en FV/TVSP se asocia a peor supervivencia y probablemente refleja o contribuye a retrasar la desfibrilación; por tanto, debe evitarse en la práctica”. Esto es más fuerte que un eslogan, porque es defendible ante un tribunal científico y, a la vez, operativo para equipos reales.

Lo valioso del trabajo de Evans et al. es que convierte un principio de algoritmo en una alerta de implementación: incluso en hospitales, uno de cada cinco (según el propio resumen del estudio) recibe adrenalina antes del choque, lo cual indica que el error no es raro y que la estandarización del “defib-first” debe reforzarse con entrenamiento, liderazgo y checklists de equipo.

Qué debe quedar escrito en tu doctrina (2026) para que nadie te discuta en una sala

  • FV/TVSP = prioridad eléctrica.
  • La adrenalina no debe retrasar la primera descarga.
  • En shockable, adrenalina después de intentos iniciales de desfibrilación fallidos (AHA/ILCOR) / tras el 3.er choque (ERC).
  • El estudio de Evans (BMJ 2021) apoya esta prioridad mostrando asociación con peor supervivencia cuando se invierte el orden.

Referencias clave (selección)

Evans E, et al. BMJ 2021. Epinephrine before defibrillation in shockable in-hospital cardiac arrest (propensity matched).
AHA 2025 Adult Advanced Life Support + Highlights (timing epinephrine in shockable rhythms).
ERC Guidelines 2021 & ERC/Resuscitation 2025 Adult ALS (adrenalina tras 3.er choque; énfasis en desfibrilación temprana).
ILCOR CoSTR 2025 (epinephrine after unsuccessful initial defibrillation attempts in shockable rhythms).


Perfecto. Te lo contrasto (ILCOR vs AHA vs ERC/Resus Council UK) y lo dejo actualizado a 2026, con el matiz fino que te interesa: qué recomiendan exactamente, cuándo entra la adrenalina en ritmos desfibrilables, y por qué el estudio de Evans (BMJ 2021) encaja como “alerta de implementación”.


1) ILCOR (CoSTR 2025): recomendación explícita sobre el timing en shockables

ILCOR, en su capítulo de ALS (Adult Advanced Life Support), formula la recomendación con prudencia por la baja certeza de la evidencia:

  • En FV/TV sin pulso (ritmos desfibrilables), sugieren administrar adrenalina después de que los intentos iniciales de desfibrilación no sean exitosos durante la RCP. (Recomendación débil, evidencia de muy baja certeza).

Lectura operativa (ILCOR): defibrillation-first; fármacos después de intentos iniciales fallidos. Esto es exactamente lo que “defiende” la infografía, pero con lenguaje de consenso internacional.


2) AHA 2025: mismo sentido, formulado como “razonable” tras fallar intentos iniciales

AHA 2025 (Adult ALS) y su documento de “Highlights” lo dicen de forma muy clara:

  • En ritmos desfibrilables, es razonable administrar epinefrina/adrenalina después de que hayan fallado los intentos iniciales de desfibrilación, priorizando la desfibrilación rápida.
  • AHA reconoce además que el “timing óptimo” exacto no está completamente resuelto, pero el cuerpo de evidencia favorece priorizar descarga y no distraerse con fármacos al inicio.

Lectura operativa (AHA): No te “casa” con “3er choque” como número fijo en el texto-resumen, pero el mensaje es inequívoco: no antes del choque; después de fallar intentos iniciales.


3) ERC 2025 y Resuscitation Council UK 2025: regla algorítmica clásica (1ª adrenalina tras el 3er choque)

En Europa (ERC) y el Resus Council UK (que traduce a algoritmo práctico), la secuencia se mantiene muy utilizable en campo:

  • Adrenalina 1 mg IV/IO tras el 3er choque en ritmo desfibrilable; repetir cada 3–5 min mientras continúa ALS.
  • El algoritmo adulto ALS 2025 del Resus Council UK lo pone literalmente: “Give 1st adrenaline after 3 shocks”.
  • ERC 2025 (paper ALS en Resuscitation) es el marco doctrinal general; el algoritmo operativo del UK es la traducción más directa para ejecución.

Lectura operativa (ERC/UK):3 choques primero” protege el principio fisiopatológico: si es un problema eléctrico, la terapia primaria es eléctrica.


4) Cómo encaja Evans et al. (BMJ 2021) con todo lo anterior (sin sensacionalismo)

El estudio de Evans et al. (BMJ 2021) es observacional (propensity-matched) en parada intrahospitalaria con ritmo inicial desfibrilable y muestra que dar adrenalina antes del primer choque se asocia con peor supervivencia.

El valor del estudio (para doctrina 2026) no es “la adrenalina mata”, sino:

  • Señala un patrón real de error: la adrenalina administrada “antes” funciona como marcador y/o causa de retraso del choque y de desorganización del equipo.
  • Refuerza el núcleo de ILCOR/AHA/ERC: no permitir que la farmacología desplace la descarga.

Esto está completamente alineado con la frase AHA 2025: priorizar desfibrilación rápida y poner adrenalina después de intentos iniciales fallidos.


Actualización 2026: doctrina comparada (lo que debes enseñar y escribir)

Mensaje unificado (ILCOR + AHA + ERC/UK)

En FV/TV sin pulso:

  1. RCP de alta calidad + desfibrilación precoz (interrupciones mínimas).
  2. Adrenalina NO antes del primer choque.
  3. Adrenalina tras intentos iniciales no exitosos (AHA/ILCOR).
  4. Si sigues algoritmo europeo clásico: 1ª adrenalina tras el 3er choque (ERC/UK).

Por qué esta secuencia es clínicamente “blindable”

  • FV/TVSP es un fallo eléctrico → el tratamiento primario es eléctrico.
  • La adrenalina puede mejorar perfusión coronaria durante RCP, pero no revierte la FV.
  • El daño neurológico es tiempo-dependiente; el retraso del choque es un enemigo mayor que cualquier beneficio marginal de “adelantar” fármaco.
  • Evans 2021 aporta evidencia de mundo real de que ese retraso (o su marcador) se asocia a peor supervivencia.

 DrRamonReyesMD, 2026)

En los ritmos desfibrilables (FV/TV sin pulso) la prioridad es eléctrica. El consenso internacional (ILCOR CoSTR 2025) sugiere administrar adrenalina solo después de que los intentos iniciales de desfibrilación sean infructuosos, y la AHA 2025 lo resume como conducta “razonable” para proteger la desfibrilación precoz; en Europa, el algoritmo práctico (ERC/Resus Council UK 2025) operacionaliza lo mismo indicando la primera adrenalina tras el tercer choque. El trabajo observacional de Evans et al. (BMJ 2021) encaja como advertencia de implementación: “adrenalina antes del primer choque” se asocia a peor supervivencia y probablemente refleja (y/o promueve) retraso del tratamiento eléctrico. Por tanto, en 2026 la regla es simple y defendible: primero choque y RCP de alta calidad; después, fármacos sin interrumpir ni retrasar la secuencia eléctrica.


Primero la electricidad: por qué el orden salva vidas en FV/TV sin pulso

IHCA + OHCA | Actualizado 2026 | DrRamonReyesMD – EMS Solutions International


Resumen ejecutivo

En los ritmos desfibrilables —fibrilación ventricular (FV) y taquicardia ventricular sin pulso (TVSP)— la fisiopatología es inequívocamente eléctrica. El tratamiento primario es, por definición, la desfibrilación temprana apoyada por RCP de alta calidad.

El consenso internacional (ILCOR 2025), las guías norteamericanas (AHA 2025) y las europeas (ERC/Resus Council UK 2025) convergen en un mismo principio operativo:

En FV/TVSP, la adrenalina NO debe preceder a la desfibrilación.
Debe administrarse solo después de que fallen los intentos iniciales de descarga
(en Europa: primera adrenalina tras el 3.er choque).

El estudio observacional de Evans et al. (BMJ, 2021) aporta una señal clínica potente: administrar adrenalina antes del primer choque en IHCA con ritmo desfibrilable se asocia a peor supervivencia. No prueba causalidad farmacológica, pero sí revela un patrón real de error: la farmacología desplazando a la electricidad.

La lección 2026 es clara y defendible:
No permitas que la química estorbe a la física.


Marco doctrinal comparado (2026)

  • ILCOR (CoSTR 2025): en ritmos desfibrilables, sugiere administrar adrenalina después de que los intentos iniciales de desfibrilación no sean exitosos.
  • AHA 2025 (Adult ALS): es razonable administrar epinefrina tras fallar los intentos iniciales de descarga, priorizando desfibrilación rápida.
  • ERC / Resuscitation Council UK 2025: operacionaliza el principio indicando 1.ª adrenalina tras el 3.er choque en FV/TVSP.

Las tres doctrinas expresan lo mismo con distintos grados de formalismo: defibrillation-first.


Fisiopatología aplicada: por qué el orden importa

  • En FV/TVSP el miocardio está eléctricamente caótico.
  • La desfibrilación busca una despolarización global que permita a un marcapasos fisiológico retomar el control.
  • La adrenalina mejora la presión de perfusión coronaria durante RCP (efecto alfa), útil como soporte cuando la arritmia es refractaria, pero no revierte una FV.
  • Cada pausa pre-choque reduce perfusión cerebral y coronaria; recuperar esa perfusión exige varias compresiones.
  • Introducir tareas “paralelas” en el instante del choque aumenta la latencia, fragmenta el liderazgo y prolonga las pausas.

Resultado: adelantar fármacos en shockable no compensa el daño temporal que inflige al tratamiento primario.


Evidencia clave: Evans et al., BMJ 2021 (IHCA)

  • Cohorte intrahospitalaria con ritmo inicial desfibrilable.
  • Análisis con ajuste por propensión.
  • Asociación entre “adrenalina antes del primer choque” y peor supervivencia (y peores desenlaces neurológicos).

Interpretación rigurosa:

  • No demuestra que la adrenalina “mate”.
  • Señala que invertir el orden (o desorganizar el proceso) empeora resultados.
  • Funciona como alarma de implementación: incluso en hospitales, el error existe y cuesta vidas.

Errores cognitivos que matan (y cómo reconocerlos)

1) Falsa eficiencia

“Mientras carga el desfibrilador, paso la adrenalina.”

  • Ilusión de productividad.
  • En la práctica añade micro-retrasos, aumenta la carga cognitiva y desplaza el foco del choque.

Antídoto: el líder verbaliza “prioridad eléctrica”; nadie introduce tareas que compitan con el choque.

2) Multitarea mal dirigida

  • Varios miembros inician acciones no sincronizadas (vía, jeringa, ventilación, monitor).
  • Se pierde la “línea de montaje” RCP–análisis–choque–RCP.

Antídoto: roles cerrados y secuencia innegociable. El acceso IV/IO ocurre en paralelo, pero nunca secuestra el momento del shock.

3) Pausas pre-choque prolongadas

  • Colocar parches, comprobar ritmo, cargar, “espera un segundo”, administrar fármaco…
  • Cada segundo sin compresiones reduce CPP y probabilidad de RCE.

Antídoto: cronometraje visible; objetivo de pausa <10 s; choque “en caliente” con compresiones retomadas inmediatamente.

4) Sesgo de gravedad

  • En escenarios complejos se “recurre” antes a fármacos.
  • La adrenalina se convierte en marcador de caos.

Antídoto: doctrina simple: en shockable, nada va antes del choque.


Algoritmo operativo integrado (IHCA + OHCA)

  1. RCP inmediata de alta calidad.
  2. Identificar ritmo desfibrilable → desfibrilar sin demora.
  3. Reanudar compresiones inmediatamente tras el choque.
  4. Acceso vascular (IV si rápido; IO si no) en paralelo, sin retrasar descargas.
  5. Si persiste FV/TVSP tras intentos iniciales:
    • AHA/ILCOR: adrenalina tras fallar descargas iniciales.
    • ERC/UK: 1.ª adrenalina tras el 3.er choque, luego cada 3–5 min.
  6. Antiarrítmico cuando corresponda (amiodarona/lidocaína), sin interrumpir la secuencia eléctrica.
  7. Mantener ciclos estrictos RCP–análisis–choque.

Checklist de equipo “anti-retrasos”

Antes del primer análisis

  • [ ] Líder designado y audible.
  • [ ] RCP continua; calidad monitorizada.
  • [ ] Parches colocados en paralelo a RCP.
  • [ ] Cronómetro visible.

En el momento del choque

  • [ ] Verbalización: “Prioridad eléctrica”.
  • [ ] Nadie prepara ni administra fármacos.
  • [ ] Pausa pre-choque <10 s.
  • [ ] “¡Todos fuera!” → choque → RCP inmediata.

Entre ciclos

  • [ ] Acceso IV/IO sin competir con el shock.
  • [ ] Preparar adrenalina solo si ya hubo descargas fallidas.
  • [ ] Confirmar secuencia (AHA vs ERC según marco local).

Tras el 3.er choque (ERC) / tras fallos iniciales (AHA/ILCOR)

  • [ ] Administrar adrenalina 1 mg IV/IO.
  • [ ] Registrar hora; repetir cada 3–5 min.
  • [ ] Mantener foco eléctrico.

Argumentario para comité, docencia y auditoría

  1. Consenso internacional (ILCOR 2025): en ritmos desfibrilables, la adrenalina se administra después de que fallen los intentos iniciales de desfibrilación.
  2. AHA 2025: es razonable priorizar descarga rápida y usar epinefrina tras fallar descargas iniciales.
  3. ERC/Resus Council UK 2025: regla operativa clara: 1.ª adrenalina tras el 3.er choque en FV/TVSP.
  4. Evans et al., BMJ 2021 (IHCA): “adrenalina antes del primer choque” se asocia a peor supervivencia; alerta de implementación sobre retrasos y desorganización.
  5. Fisiopatología: FV/TVSP es un problema eléctrico; el tratamiento primario es eléctrico.
  6. Seguridad del paciente: cada pausa pre-choque reduce CPP; introducir tareas farmacológicas en ese instante aumenta latencia y daño neurológico.
  7. Doctrina 2026:
    • Defibrillation-first.
    • La farmacología no debe competir con el choque.
    • Secuencia protegida y auditable.

Conclusión

En 2026 no hay ambigüedad científica ni doctrinal:
en FV/TV sin pulso, primero la electricidad.

La adrenalina es una herramienta valiosa cuando la arritmia es refractaria, no un atajo para “ganar tiempo”. El tiempo que importa es el del choque.

No intentes ganar segundos perdiendo la prioridad.
Primero choque. Luego, si falla, entra la química.

DrRamonReyesMD
EMS Solutions International


URGENCIAS ¿Cómo se clasifican?


TRIAJE 
Es oficial, PHTLS y ATLS asumen este algoritmo de Triage Prehospitalario simplificado con solo dos colores, Amarillo (no grave) Rojo Grave, Negro (nada que hacer) Verde que se siente y tome agua en lo que trabajamos con los que nos necesitan... Traduccion Dr. Ramon Reyes, MD jijij TRAUMA SYSTEMS National Guidelines for the Field Triage of Injured Patients by American College of Surgeons ACS. 2021  ir al enlace para obtener el documento completo 


Protocolo de Triage Prehospitalario de Trauma





MANUAL para la IMPLEMENTACIÓN de un SISTEMA de TRIAJE para los CUARTOS de URGENCIAS by Organización Mundial de la Salud http://emssolutionsint.blogspot.com/2017/11/manual-para-la-implementacion-de-un.html

El Triaje es una escala de gravedad, en la que se realiza una valoración clínica preliminar a los pacientes, dependiendo de esto se les otorga una atención oportuna y adecuada, es decir, los paciente más urgentes serán tratados primero.

Se basa en la evaluación de signos vitales, condiciones de vida, enfermedades crónicas que padezca el paciente y el estado físico en el que se encuentre.

Se divide en 5 niveles:

Rojo = Resucitación
Prioridad absoluta, requiere atención inmediata y sin demora. Ej: infarto al corazón o cerebro, paro cardiorrespiratorio.

Naranja = Emergencia
Situaciones muy urgentes de riesgo vital, inestabilidad o dolor muy intenso. Demora de asistencia médica hasta 15 minutos. Ej.: quemaduras de más del 20% de su superficie corporal, hemorragias graves, pérdida del estado de alerta.

Amarillo = Urgencia real
Urgente pero estable físicamente con potencial riesgo para deteriorar su salud. Demora máxima de 60 minutos. Ej: dificultad para respirar moderada, dolor en el tórax de aparición súbita, deshidratación moderada.

Verde = urgencia menor
Son condiciones que el paciente considera como prioritaria, pero que no pone en peligro su vida, demora máxima para su atención es de 2horas. Ej.: dolor de cabeza leve, enfermedades diarreicas sin deshidratación, golpes menores.

Azul = Sin urgencia
Poca complejidad en la patología o cuestiones administrativas, citaciones, etc. Demora de hasta 240 minutos.

El caso de pacientes que se presentan por un golpe en la cabeza, ya sea que este sangrando o no, deben ser evaluados dentro de los primeros 15 minutos de su llegada.

Bibliografía:

Triage Hospitalario de Primer Contacto en los Servicios de Urgencias Adultos para el Segundo y Tercer nivel. Guía de Práctica Clínica. ISSSTE-339-08. http://www.cenetec-difusion.com/CMGPC/ISSSTE-339-08/RR.pdf
Soler, W., Gómez Muñoz, M., Bragulat, E., & Álvarez, A.. (2010). El triaje: herramienta fundamental en urgencias y emergencias. Anales del Sistema Sanitario de Navarra, 33(Supl. 1), 55-68. Recuperado en 14 de mayo de 2018, de 

RESUMEN

El triaje es un proceso que permite una gestión del riesgo clínico para poder manejar adecuadamente y con seguridad los flujos de pacientes cuando la demanda y las necesidades clínicas superan a los recursos. Actualmente se utilizan sistemas de triaje estructurado con cinco niveles de prioridad que se asignan asumiendo el concepto de que lo urgente no siempre es grave y lo grave no es siempre urgente y hacen posible clasificar a los pacientes a partir del «grado de urgencia», de tal modo que los pacientes más urgentes serán asistidos primero y el resto serán reevaluados hasta ser vistos por el médico. El sistema español de triaje (SET) y el sistema de triaje Manchester (MTS) son los dos sistemas normalizados de mayor implantación en nuestro país, pero analizamos también el sistema de triaje elaborado en Navarra que se integra en la historia clínica informatizada (HCI) y que se utiliza en toda la red pública hospitalaria de Navarra. Todos son sistemas multidisciplinares basados en motivos y en la urgencia de la consulta pero no en diagnósticos y son llevados a cabo por enfermería con apoyo médico puntual. También todos incorporan elementos de monitorización de la calidad del propio servicio de urgencias y cuentan con proyección para poder ser aplicados en el ámbito extrahospitalario.

Palabras clave: Triaje. Servicio de Urgencia Hospitalario. Indicadores de calidad. Sistema de triaje Manchester. Sistema de triaje español.

«Triage» is a process that enables us to manage clinical risk in order to safely and suitably handle patient flows when demand and clinical needs exceed resources. At present, triage systems that are employed are structured according to five levels of priority. Levels are allocated according to the concept that what is urgent is not always serious and that what is serious is not always urgent. This makes it possible to classify patients according to «degree of urgency», so that the more urgent patients will be attended to first and the rest will be re-evaluated until they are seen by the doctor. The Spanish triage system (SET) and the Manchester triage system (MTS) are the two standardised systems most implemented in our country. We also discuss the system of triage devised in Navarre - integrated in the computerised clinical history- and used in the hospital network of Navarre. All are multidisciplinary systems based on the reasons and urgency of consultation, but not on diagnoses, and are carried out by nursing staff with medical support when required. In addition, they all include monitoring of the quality of the accident and emergency service itself, and can be applied in the outpatient field.

Key words: Triage. Hospital Urgency and Emergency Service. Quality indicators. Manchester Triage System. Spanish Triage System.


Introducción

El término triage o triaje es un neologismo que proviene de la palabra francesa trier que se define como escoger, separar o clasificar. Desde que este término comenzó a utilizarse en las batallas napoleónicas persiste como concepto de clasificación o priorización de la atención urgente de pacientes.

Los servicios de urgencias en España vienen padeciendo un aumento permanente de la demanda, de tal forma que hemos pasado de los 18 millones de urgencias en 1977 a 26,2 en 20071, hecho que dificulta la atención rápida y eficaz que se les exige. Esto es debido, al menos en parte, a la elevada utilización de los servicios de urgencias para la atención de situaciones no urgentes, según estudios hasta el 70%2, que pueden condicionar demoras en la asistencia de pacientes graves además de generar consecuencias negativas para el conjunto del hospital, incluyendo el incremento de costes asistenciales3.

Paralelamente, en esta década se ha asistido a una transformación profunda de los servicios de urgencias hospitalarios (SUH) con cambios estructurales, organizativos y funcionales para adaptarse a esta situación4, siendo el sistema de triaje hospitalario uno de los puntos clave en dichas modificaciones.


Definición

El «triaje/clasificacion» es un proceso que nos permite una gestión del riesgo clínico para poder manejar adecuadamente y con seguridad los flujos de pacientes cuando la demanda y las necesidades clínicas superan a los recursos. Debe ser la llave de entrada a una asistencia eficaz y eficiente, y por tanto, una herramienta rápida, fácil de aplicar y que además poseen un fuerte valor predictivo de gravedad, de evolución y de utilización de recursos5.

La aplicación del triaje, tal como lo conocemos, proviene del mundo anglosajón que desarrolla a partir de los años 60 diversos planteamientos basados en escalas de 3 ó 4 niveles de categorización6 que, al no haber demostrado suficiente fiabilidad, relevancia y validez7, han sido casi todas sustituidas a partir de los años 90 por nuevas escalas de 5 niveles de priorización que pueden ser aplicadas en modelos del denominado triaje estructurado8.

La aplicación de dichas escalas parte de un concepto básico en triaje: lo urgente no siempre es grave y lo grave no es siempre urgente9. Ello hace posible clasificar a los pacientes a partir del «grado de urgencia», de tal modo que los pacientes más urgentes serán asistidos primero y el resto serán reevaluados hasta ser vistos por el médico. Se acepta, en consecuencia, que las funciones del triaje deben ser10:

1. Identificación de pacientes en situación de riesgo vital.

2. Asegurar la priorización en función del nivel de clasificación.

3. Asegurar la reevaluación de los pacientes que deben esperar.

4. Decidir el área más apropiada para atender a los pacientes.

5. Aportar información sobre el proceso asistencial.

6. Disponer de información para familiares.

7. Mejorar el flujo de pacientes y la congestión del servicio.

8. Aportar información de mejora para el funcionamiento del servicio.

Actualmente se reconocen cinco modelos de triaje estructurado con una amplia implantación:

1. La Australian Triage Scale (ATS)

2. La Canadian Emergency Department Triage and Acuity Scale (CTAS)

3. El Manchester Triage System (MTS)

4. El Emergency Severit Index (ESI)

5. El Sistema Español de Triage (SET) adoptado por la Sociedad Española de Medicina de Emergencias (SEMES) a partir del Model Andorrá de Triatge: MAT

A nivel del estado español, la MTS11 y el SET12 son los dos sistemas que han alcanzado mayor difusión, aunque también coexisten con otros de implantación local, más adaptados a su propia realidad, como pueden ser el «Sistema Donostiarra de triaje» del Hospital Donostia, el Sistema de triaje de la red pública de hospitales de Navarra, estos dos sobre escalas de cinco prioridades, o el sistema de clasificación en base a escalas de cuatro niveles de priorización (Plan Andaluz de urgencias y Emergencias de la Consejería de Salud).


Triaje como indicador y control de calidad

La disponibilidad de un sistema de triaje estructurado en los SHU ha sido considerado como un índice de calidad básico y relevante de la relación riesgo-eficiencia aceptándose que el porcentaje de pacientes dentro de cada nivel de triaje es como la «huella digital» del SUH, de tal forma que se puede establecer cuál es el perfil del SHU en función al nivel de urgencia y la intensidad del servicio que se presta13.

Gómez Jiménez propone cuatro índices de calidad10 que deben ser asumidos por el sistema de triaje implantado y que se convierten en testigos de su capacidad como indicador de calidad del propio servicio de urgencias. Son:

1. El índice de pacientes perdidos sin ser vistos por el médico (< del 2% de todos los pacientes que acuden a urgencias). Divide a este índice en aquéllos que se pierden sin ser clasificados y aquéllos que se trian pero se van antes de ser visitados.

2. Tiempo desde la llegada a urgencias hasta que se inicia la clasificación (menor de 10 minutos).

3. Tiempo que dura la clasificación (menor de cinco minutos como recomendación)

4. Tiempo de espera para ser visitado, establecido en cada uno de los niveles de prioridad de que conste el sistema de triaje y que varía entre la atención inmediata del nivel I de prioridad hasta los 240 minutos, considerados como el tiempo máximo que debe esperar la prioridad menos urgente11,8,14-16.

En cuanto a este último indicador de calidad, se establecen niveles de priorización en la atención. Cada nivel va a determinar el tiempo óptimo entre la llegada y la atención y cada modelo de triaje estructurado establece cuáles son esos tiempos ideales, que varían muy poco de un modelo a otro. Todas las escalas comentadas anteriormente coinciden ampliamente en estos parámetros:

- Nivel I: prioridad absoluta con atención inmediata y sin demora.

- Nivel II: situaciones muy urgentes de riesgo vital, inestabilidad o dolor muy intenso. Demora de asistencia médica hasta 15 minutos.

- Nivel III: urgente pero estable hemodinámicamente con potencial riesgo vital que probablemente exige pruebas diagnósticas y/o terapéuticas. Demora máxima de 60 minutos.

- Nivel IV: urgencia menor, potencialmente sin riesgo vital para el paciente. Demora máxima de 120 minutos.

- Nivel V: no urgencia. Poca complejidad en la patología o cuestiones administrativas, citaciones, etc. Demora de hasta 240 minutos.

Estos cinco niveles se establecen en base a:

- Descriptores clínicos, síntomas centinela o categorías sintomáticas, abiertas o cerradas, con o sin ayuda de algoritmos o diagramas.

- Discriminantes del nivel de urgencia: riesgo vital, constantes fisiológicas, tiempo de evolución, nivel de dolor, mecanismo de lesión, etc.

Un sistema estructurado de triaje puede servir también para valorar otra serie de parámetros, como son el tiempo de estancia en urgencias, el porcentaje de ingresos en función del nivel de gravedad, las necesidades de recursos, etc. que indirectamente van a relacionarse con cada uno de los niveles de prioridad17 y que están estrechamente condicionados por el incremento de la demanda, la cual depende tanto de determinantes externos (afluencia) como internos (propia capacidad del servicio, demora de exploraciones, espera de cama para ingreso, espera de transporte, problemas sociosanitarios9). Estos parámetros son fundamentales para orientar la gestión organizativa, económica y el funcionamiento del propio servicio de urgencias16,18.


¿Quién lleva a cabo el triaje?

Dado que el triaje no se fundamenta en diagnósticos y la concordancia interobservador hallada en las diferentes escalas ha resultado muy satisfactoria19, el triaje es reivindicado desde sus inicios por enfermería20, que consigue muy buenos resultados incluso con escalas de 4 niveles de prioridad21. Hay, sin embargo, sistemas que defienden que debe ser un médico experimentado de urgencias el encargado de realizarlo (sistema donostiarra de triaje).

Actualmente es el personal de enfermería el que con más frecuencia lo realiza22, con o sin ayuda del facultativo. En este sentido algunos estudios concluyen que el triaje de enfermería con apoyo médico es más eficiente que el triaje de enfermería aislado23,24 sobre todo para los casos de alta urgencia y complejidad25. No obstante, otros modelos definen el «triaje avanzado», en el que el profesional de enfermería ejecuta un procedimiento o administra una medicación en base a directrices médicas con protocolos, circuitos y órdenes médicas preestablecidos. Estos protocolos se han de poner en práctica una vez consensuados y establecidos y después de que la mayoría de los profesionales de enfermería hayan recibido la formación adecuada y se haya verificado su capacitación. También deben ser aprobados por la estructura hospitalaria competente5.


Triaje pediátrico

Todas las escalas que hemos nombrado se han diseñado para ser aplicadas a la población adulta y secundariamente se han desarrollado adaptaciones dirigidas a la población pediátrica que no siempre han demostrado la misma validez por las diferencias clínicas entre ambas poblaciones. Así, pues se ha objetivado que el triaje pediátrico presenta unas características propias26.

- Menor grado de urgencia (mayor porcentaje de niveles IV y V).

- El nivel I se concentra en los niños de menor edad.

- Menor complejidad para un mismo nivel de urgencia.

- Menor tiempo de estancia, de consumo de recursos e índice de ingreso para un mismo nivel de triaje que en adultos.

- Preponderancia de los procesos infecciosos y febriles.

- Las 10 categorías sintomáticas más frecuentes en los niños aglutinan a casi la totalidad de los motivos de consulta lo que facilita el que se pueda conseguir la formación específica en triaje pediátrico que necesitan los profesionales. Esto facilita el objetivo de la especial formación que se debe impartir a los profesionales.


Modelos de sistema de triaje

Se describe de manera esquemática las características de los dos sistemas de triaje con mayor implantación en España, el SET y el MTS y, a continuación, el sistema que se ha elaborado para la red pública de hospitales de Navarra adaptado a partir de los dos primeros.


Sistema español de triaje (SET)

Gómez Jiménez y colaboradores desarrollan en junio de 2000, en el Hospital Nostra Senyora de Meritxell de Andorra, un nuevo sistema de triaje estructurado denominado «Model Andorrá de Triatje» (MAT), que nace de una adaptación conceptual de la CTAS y convierte una escala basada en síntomas y diagnósticos centinela, en una escala basada en categorías sintomáticas con discriminantes clave y con algoritmos clínicos en formato electrónico. Sus principios fundamentales son27:

- Triaje de 5 niveles normalizado, con un programa informático de gestión del triaje y otro de ayuda a la decisión clínica en el triaje (PAT).

- Modelo de triaje de enfermería no excluyente, que prioriza la urgencia del paciente sobre cualquier otro planteamiento.

- Integrado en un sistema de mejoría continua de la calidad, con seguimiento de indicadores de calidad en el triaje.

- Debe integrarse en un modelo global de historia clínica electrónica.

En 2003 fue asumido por la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES)27 como el modelo estándar de triaje en castellano para todo el territorio español y se denominó «Sistema Español de triaje» (SET).

En la tabla 1 se muestran las asociaciones previstas entre escalas, nivel de gravedad y tiempo de atención y en la tabla 2 el percentil de cumplimiento marginal que incluye los pacientes que han quedado fuera del primer tiempo de atención y que marca el SET y que deben ser visitados en un tiempo determinado para cada nivel de triaje28.

Categorías sintomáticas

Son un conjunto de síntomas o síndromes que el profesional interpreta y reconoce a partir del motivo de consulta referido por el paciente y que permiten clasificarlo dentro de una misma categoría clínica.

El SET reconoce 32 categorías sintomáticas y 14 subcategorias que agrupan 578 motivos clínicos de consulta, todos vinculados a las diferentes categorías y subcategorías sintomáticas.

Discriminantes y escalas de gravedad

Un discriminante es un factor que permite diferenciar el grado de urgencia entre niveles de triaje. El SET utiliza:

- Constantes: discriminan a los pacientes con la misma sintomatología, entre el nivel II y el III (temperatura, presión arterial sistólica, frecuencia cardiaca, SpO2, glucemia capilar, Glasgow, NIHSS).

- Signos vitales anormales (estado de la piel, estado del pulso radial, frecuencia y profundidad respiratoria y somnolencia o confusión).

- Dolor: el SET dispone de una guía clínica de evaluación el dolor en el triaje que permite objetivar los valores que los pacientes manifiestan.

Escalas de gravedad

Las escalas de Glasgow, del coma no traumático, de grados de deshidratación, de gravedad clínica de la disnea o de gravedad clínica del asma entre otras, están disponibles para el profesional mediante el programa de ayuda PAT.

Abordaje de la urgencia

En el SET la diferenciación entre niveles se lleva a cabo mediante discriminantes, preguntas específicas y la aplicación de escalas de gravedad.

La escala de triaje del SET se estructura en base a una serie de escalas generales que se van incluyendo en las diferentes categorías sintomáticas. A partir de cada categoría sintomática se desarrollan los algoritmos que integran la escala de triaje y aspectos específicos relacionados con los motivos de consulta incluidos en la categoría sintomática.

Las categorías sintomáticas del SET tienen su desarrollo algorítmico en el Programa de Ayuda al triaje (web e-PAT), de manera que cualquier entrada sintomática acabará rindiendo un nivel de triaje, una vez contestadas las preguntas planteadas por el programa.

Calidad y monitorización

Es un aspecto importante en el SET. Contempla, por un lado, indicadores de calidad y, por otro, el conjunto mínimo de datos asistenciales de urgencias (CMBDU) para realizar análisis de comparación con estándares o benchmarking, tanto en adultos como en niños y todo ello relacionado con los niveles de triaje.

El CMBDU hace posible también el análisis de casuística o case-mix de los pacientes atendidos en urgencias que se realiza principalmente en base a dos parámetros:

- Grado de urgencia: nivel de triaje asignado

- Complejidad: medida al clasificar a los pacientes en grupos según su destino desde urgencias (GRUDs) y según la edad (GRUDEs).


Sistema Manchester (MTS)

El Manchester Triage Group nació en el mes de noviembre de 1994 y sus esfuerzos se centraron en 5 objetivos29:

1. Elaborar una nomenclatura común.

2. Usar definiciones comunes.

3. Desarrollar una metodología sólida de triaje.

4. Implantar un modelo global de formación.

5. Permitir y facilitar la auditoria del método de triaje desarrollado.

Se estableció un sistema de clasificación de 5 niveles y a cada una de estas nuevas categorías o niveles se le atribuyó un número, un color y un nombre que se definió en términos de «tiempo clave» o «tiempo máximo para el primer contacto con el terapeuta»29 (Tabla 3).

El sistema se revisó en 2006 y se introdujeron las aportaciones recibidas en esos 10 años29. A lo largo de este tiempo ha sido adoptado en muchos hospitales de todo el mundo30.

En España el Servicio de Urgencias del complejo Hospitalario de Ourense (Galicia), en el año 2002, realizó un estudio de validación y aplicación de MTS en nuestro medio, concluyendo que reúne las condiciones adecuadas para su aplicación31.

En el año 2003, se crea el Grupo Español de triaje Manchester (GET-M) que se integra en el Grupo Europeo de triaje Manchester el 30 de abril de 2004 y que participa en reuniones científicas del mismo.

Análisis del MTS

La escala de clasificación de pacientes contempla 52 motivos posibles de consulta que, de forma amplia se pueden agrupar en las 5 categorías siguientes: Enfermedad, Lesión, Niños, Conducta anormal e inusual y Catástrofes. En cada uno se despliega un árbol de flujo de preguntas. Después de 4-5 preguntas como máximo, clasifica al paciente en una de las 5 categorías que se traducen en un código de color y en un tiempo máximo de atención (Tabla 3).

El profesional selecciona un número de signos y síntomas de cada nivel de prioridad y utiliza discriminadores dispuestos en forma de diagramas para asignar a los pacientes a una de las 5 prioridades clínicas.

Los discriminadores generales son: riesgo vital, dolor, hemorragia, nivel de conciencia, temperatura y agudeza (tiempo de evolución) y se aplican a todos los pacientes independientemente de su forma de presentación.

El método es coherente en sus planteamientos ya que los síntomas guía pueden conducir a más de un diagrama de presentación clínica. Así, un paciente que no se encuentra bien con el cuello rígido y dolor de cabeza tendrá la misma prioridad si el profesional utiliza los diagramas de «adulto con mal estado general», «dolor de cuello» o «dolor de cabeza». En la figura 1 se representa un diagrama de flujo de los discriminadores generales y de uno de los 52 motivos de consulta.

Tampoco hace ninguna suposición sobre el diagnóstico y puede ser desarrollado por cualquier enfermero o enfermera independientemente de su grado de experiencia. Como requisito imprescindible se exige haber superado la formación inicial necesaria.

El sistema tiene ya una experiencia acumulada de 14 años, permite realizar auditorias de calidad en la clasificación de pacientes tanto internas como externas, es válido, reproductible y aplicable, tiene una buena concordancia31 y es muy ágil y rápido en su aplicación cotidiana. Discrimina bien los paciente criticos32,33 y es aplicable tanto a pacientes adultos como a pacientes en edad pediátrica34.

El MTS es el sistema más ampliamente usado en hospitales de Europa y existen también grupos de triaje nacionales en países como Alemania, Holanda, Inglaterra e Irlanda35, Portugal y España. En el Reino Unido es el sistema mayoritariamente utilizado.

En España en la actualidad es el sistema elegido por los servicios de salud de Asturias, Galicia, Madrid y Comunidad Valenciana para sus hospitales públicos, 65 en total.


Sistema de triaje hospitalario de Navarra

El 12 de mayo de 2008 se crea un grupo de trabajo con el objetivo de implantar un sistema de triaje estructurado de 5 niveles de priorización que aporte la mayor sensibilidad y fiabilidad que caracterizan a dichos sistemas36.

Se revisan otros modelos teóricos de triaje en vigor en otros ámbitos como son la NTS (2), la CTAS37-39, el SET27 y el MTS40 y, finalmente, se decide elaborar uno propio ya que obligatoriamente debe integrarse en el sistema informático que soporta la historia clínica informatizada (HCI) de la red pública de Navarra. Posteriormente se realizan cursos teórico-practico del nuevo modelo al personal de enfermería y médico.

Este sistema integra los principios de los anteriormente analizados:

- Se aplica en base a 46 motivos de consulta (Tabla 4) con discriminantes, escalas de gravedad y pruebas complementarias.

- Se apoya en profesionales de enfermería y permite apoyo médico.

- Triaje de 5 niveles de priorización.

- Tiempos asistenciales para cada nivel de priorización.

- Incluye el concepto de re-triaje.

- Se integra en un sistema informático.

- Posibilita aplicar criterios de calidad y control al funcionamiento del propio servicio de urgencias.

- Permite su consulta desde otros puntos del sistema público sanitario, tanto hospitalarios como de atención primaria.

Cada nivel de priorización lleva asociado un tiempo máximo de atención médica y un color:

1. Nivel 1 (rojo)

a. Paciente de urgencia vital o con riesgo vital evidente

b. Tiempo de atención por médico y enfermera inmediato.

2. Nivel 2 (naranja)

a. Paciente emergente o con riesgo vital.

b. Tiempo de atención por enfermera inmediato y médico en 15 minutos.

3. Nivel 3 (amarillo)

a. Paciente urgente.

b. Tiempo de atención por médico y enfermera en menos de 60 minutos.

4. Nivel 4 (verde)

a. Paciente menos urgente.

b. Tiempo de atención por médico y enfermera en 120 minutos.

5. Nivel 5 (azul)

a. Paciente no urgente.

b. Tiempo de atención por médico y enfermera en 240 minutos.

El re-triaje se debe realizar cuando el paciente ha superado estos tiempos de espera.

Metodología del sistema

Una vez realizada la entrevista (rápida, breve y dirigida) y elegido el motivo de consulta, disponemos de tres pantallas para desarrollar el triaje:

1. Pantalla general en la que aparece (Fig. 2):

- Anamnesis dirigida.

- Características de los síntomas y signos.

- Evaluación objetiva.

- Escalas de gravedad: que aparecen en determinados motivos de consulta.

- Escalas de dolor. Se aplica una escala de descripción verbal o descriptiva simple para el dolor41.

- Signos vitales42.

- Protocolos; dependiendo del ítem seleccionado nos solicita la realización de alguna prueba (glucemia, ECG....).

En la pantalla general se puede llevar a cabo una modificación «manual» del nivel de prioridad si el profesional estima que hay justificación no objetivable por el programa para hacerlo.
En todas las pantallas aparece el tiempo transcurrido desde que se efectúa el triaje, como testigo que permite controlar la necesidad de realizar un re-triaje. Para ello es necesario un sistema de aviso o de alarma de que ha transcurrido el tiempo límite.
Las ventajas más importantes de este sistema son:
1. Su implementación dentro del sistema informático sanitario de los hospitales públicos de Navarra y su complementación con el resto de fichas de la historia clínica informatizada.
2. Herramienta única y protocolos uniformes para todos los servicios de urgencias.
3. Accesible desde diferentes niveles asistenciales.
Tiene el inconveniente de su dependencia del resto de aplicaciones informáticas del sistema, por lo que no puede ser manejada como herramienta independiente.
En cuanto a sus posibilidades de monitorizar parámetros de calidad del propio servicio de urgencias, permite el análisis de todas aquellas variables relacionadas con los indicadores de tiempos, recursos, destinos, etc. En este sentido, tiene la ventaja de que el sistema informático que lo soporta puede acoplarse a sistemas de detección de pacientes por radiofrecuencia (RFID) por lo que sus posibilidades en cuanto a la precisión de toma de tiempos y localización de pacientes son máximas. En la actualidad, se va a iniciar un estudio piloto que permitirá valorar y validar este sistema.

Consideración final
El triaje se ha convertido en el sello de identidad del servicio de urgencias hospitalario que lo aplica, siendo además una herramienta objetiva que permite medir, evaluar y mejorar el funcionamiento y el rendimiento de dicho servicio.
Los actuales sistemas de triaje deben ser estructurados y basados en escalas de clasificación de cinco niveles. La asignación de dichos niveles debe fundamentarse en decisiones objetivas, apoyarse en algoritmos y sistemas informáticos que automaticen estas decisiones y permitir al mismo tiempo ajustes por parte del profesional que lo realiza.
Los profesionales de enfermería han demostrado capacidad para llevara cabo el triaje pero se valora positivamente la participación del médico en las decisiones relativas a los cuadros de mayor relevancia clínica.
El triaje debe extenderse a todos los ámbitos de la asistencia urgente y su desarrollo debe ir de la mano con el de los sistemas de información y con el de la tecnología.

Bibliografía
1. Estadística de establecimientos sanitarios con régimen de internado, 2007. Instituto de Información sanitaria, Ministerio de Sanidad y Política Social, 2009.        [ Links ]
2. Millá J. Urgencias médicas: algo más que una serie televisiva. Med Clin (Barc) 2001; 117: 295-296.        [ Links ]
3. Zaragoza M, Calvo C, Saad T, Morán FJ, San José S, Hernández P. Evolución de la frecuentación en un servicio de urgencias hospitalario. Emergencias 2009; 21: 339-345.        [ Links ]
4. Sánchez M, Salgado E, Miro O. Mecanismos organizativos de adaptación y supervivencia de lo servicios de urgencia. Emergencias 2008; 20: 48-53.        [ Links ]
5. Gómez J. Urgencia, gravedad y complejidad: un constructo teórico de la urgencia basado en el triajeestructurado. Emergencias 2006; 18: 156-164.        [ Links ]
6. Travers DA, Waller AE, Bowling JM, Flowers D, Tintinalli J. Five-level triage more effective than three-level in tertiary emergency department. J Emerg Nurs 2002; 28: 395-400.        [ Links ]
7. Wuerz RC, Fernández CM, Alarcón J. Inconsistency of Emergency department triage. Ann Emerg Med 1998; 32: 431-435.        [ Links ]
8. Wuerz RC, Travers D, Gilboy N, Eitel DR, Rosenau A, Yazhari R. Implementationand refinement of the Emergency Severity Index. Acad Emerg Med 2001; 8: 170-176.        [ Links ]
9. Tudela P, Módol JM. Urgencias hospitalarias. Med Clin (Barc) 2003; 120: 711-716.        [ Links ]
10. Gómez J. Clasificación de pacientes en los servicios de urgencias y emergencias: hacia un modelo de triajeestructurado de urgencias y emergencias. Emergencias 2003; 15: 165-174.        [ Links ]
11. Mackway-Jones K, ed. Emergency Triage: Manchester Triage Group. London: BMJ Publishing Group, 1997.        [ Links ]
12. Grupo de triaje de la Sociedad Española de Medicina de Emergencias. Sistema Español de triaje (SET). Madrid: Edicomplet 2004.        [ Links ]
13. Gómez J, Faura J, Burgues L, Pàmies S. Gestión clínica de un servicio de urgencias hospitalario: indicadores de calidad, benchmarking y análisis de la casuística (case mix). Gestión hospitalaria 2004; 15: 3-12.        [ Links ]
14. Beveridge R, Clarke B, Janes L. Canadian Emergency Department Triage and acuity scale implementation guidelines. CJEM 1999; 1 (Suppl 3): S1-S24.        [ Links ]
15. Australasian College for Emergency Medicine. Policy Document-The Australasian Triage Scale.http://www.acem.org.au/open/documents/triage.htm (ed, 2000a)        [ Links ]
16. Gómez Jiménez J, Puiguriguer J, Ferrando JB, et al. 1r Curs de formació en tria d'urgències. Bases conceptuals del Programa d'Ajuda al Triatge (PAT). Model Andorrà de Tria. Escaldes-Engordany, Desembre 2002-Abril 2003.http://www.colegidemetges.ad/sum/sum2.html        [ Links ]
17. Gómez Jiménez J, Murray MJ, Beveridge R, Pons J, Albert E, Ferrando JB et al. Implementation of the Canadian Emergency Department Triage and Acuity Scale (CTAS) in the Principality of Andorra: Can triage parameters serve as EmergencyDepartment Quality Indicators? Can J Emerg Med 2003; 5: 315-322.        [ Links ]
18. Peiró S, García-Sempere A. El papel de los sistemas de clasificación de pacientes en la financiación de las urgencias hospitalarias. Gac Sanit 2003; 17: 441-443.        [ Links ]
19. Gómez J, Segarra X, Prat J, Ferrando JB, Albert E, Borrás M. Concordancia, validez y utilidad del programa informático de ayuda al triaje (PAT) del Modelo andorrano de triaje (MAT). Emergencias 2003; 15: 339-344.        [ Links ]
20. Sullivan R. Triage: a subspecialty of emergency nursing. Emphasis Nurs 1989; 3: 26-33.        [ Links ]
21. Aranguren E, Capel JA, Solano M, Jean Louis C, Larumbe JC, Elejalde JI. Estudio de la validez pronóstica de la recepción, acogida y clasificación de pacientes en el área de urgencias en un hospital terciario. An Sist Sanit Navar 2005; 28: 177-188.        [ Links ]
22. Morales JM, Martinez JD, Muñoz FJ. Consenso como método para la elaboración de estándares de recepción, clasificación e intervención sanitaria inicial de pacientes en urgencias: resultados y conclusiones (II). Tempus Vitalis 2003; 3: 15-24.        [ Links ]
23. Subash F, Duna F, McNicholl B, Marlon J. Team Triage improves emergency department efficiency. Emerg Med J 2004; 21: 542-544.        [ Links ]
24. Chan TC, Killeen JP, Nelly D, Guss DA. Impact of rapad entry and accelerated carea t trage on reducing emergency department patien wait times, lengths of stay, and rate of left without being seen. Ann Emerg Med 2005; 46: 491-497.        [ Links ]
25. Martín-Sánchez FJ, González-Del Castillo J, Zamorano J, Candel FJ, González-Armengol JJ, Villarroel P et al. El facultativo, un elemento necesario para el triaje de un Servicio de Urgencias en un hospital terciario. Emergencias 2008; 20: 41-47.        [ Links ]
26. Gómez J, Boneu F, Prat J, Becerra O, Albert E, Ferrando JB, Medina M. Validación clínica de la nueva versión del Programa de Ayuda al triaje (web_e-PAT v3) del Modelo Andorrano de triaje (MAT) y Sistema Español de triaje(SET). Fiabilidad, utilidad y validez de la población pediátrica y adulta. Emergencias 2006; 18: 207-214.        [ Links ]
27. Gómez Jiménez J, Torres Trillo M, López Pérez J, Jiménez Murillo L. Sistema Español de triaje (SET). Madrid: Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES); 2004.        [ Links ]
28. Gómez Jiménez J, Ferrando Garrigós JB, Vega García JL, Tomás Vecinas, Roqueta Egea F, Chanovas Borràs M. Model Andorrà de Triatge: Bases conceptuals i manual de formació. Principat d'Andorra: Ed. Gómez Jiménez J. Servei Andorrà d'Atenció Sanitària; 2004.        [ Links ]
29. Emergency triage/Manchester triage Group; edited By Kevin Mackway-jones, Janet Marsden, Jill Windle. 2nded. London BMJ Blackwell 1994.        [ Links ]
30. Windle J. Mackway-jones K. Don't throw triage out with the bathwater. Emerg Med J 2003; 20: 119-120.        [ Links ]
31. Triaje de urgencias hospitalarias editado por Kevin Mackway-Jones Editores de la version en castellano Blanco Ramos M, Caeiro Rey J, Pascual Clemente F. BMJ Publising, 2004.        [ Links ]
32. CooK MW, Jinks S. Does the Manchester triage system detect the critically ill? J Accid Emerg Med 1999; 16: 179-181.        [ Links ]
33. Speake D, teece S, Mackway-Jones K. Detecting high-risk patients with chest pain. Emerg Nurse 2003; 11: 19-21.        [ Links ]
34. Roukema J, steyerberg EW, Van Meurs A, Ruige M, Van Der Lej J, Moll HA. Validity of triage system in paediatric emergency care. Emerg Med J 2006; 23: 906-910.        [ Links ]
35. Croning JG. The Introduction of the Manchester Triage scale to an Emergency department in The Republic of Ireland. Accid Emerg Nurs 2003; 11: 121-125.        [ Links ]
36. El sistema de 5 niveles de triage es más eficaz que de tres niveles en el servicio de urgencias terciario. (Five-level triage system more effective than three-level in tertiary emergency department) Emerg Nurs 2002; 28: 395-400.        [ Links ]
37. Beveridge R. The Canadian Triage and acuity scale: A new and critical element in health care reform. J Emerg Med 1998; 16: 507-511.        [ Links ]
38. Murray MJ. The canadian triage and acuity scale: a canadian perspective on emergency department triage. Emerg Med 2003; 15; 6-10.        [ Links ]
39. Michael M, Michael Bullard M, Graftein E. CTAS and CEDIS national working groups. Revisions to the Canadian emergency department triage and acuity scale Implementation Guidelines. Can J Emerg Med 2004; 6: 421-427.        [ Links ]
40. Blanco MA, Caeiro JA, Pascual FA. Editores de la versión en castellano. Triaje de urgencias hospitalarios. Oxford: Blackwell Publishing ltd; 2004.        [ Links ]
41. Serrano-Atero MS, Caballero J, Cañas A, García Saura PL, Serrano-Álvarez C. Pain assessment (I) Rev Soc Esp Dolor 2002: 9: 94-108.        [ Links ]
42. Cooper RJ, Schringer DL, Fhaherty HL, Lin EJ Hubbell KA. Effect of vital sings on triage decisions. Ann Emerg Med 2002; 39: 223-232.        [ Links ]
43. Llorente S, Arcos M, Alonso M. Factores que influyen en la demora de un enfermo en un servicio de urgencias. Emergencias 2000; 12: 164-171.        [ Links ]
44. Jiménez O, Conde A, Marchena J, Pavón JM, Dávila CD, Barber P. Factores predictores del tiempo de estancia de los ancianos en un servicio de urgencias hospitalarias. Emergencias 2000; 12: 172-182.        [ Links ]


Dirección para correspondencia:
Wifredo Soler Pérez
Jefe del Servicio Urgencias
Hospital Virgen del Camino
Irunlarrea, 4
31008 Pamplona
Email: wsolerpe@navarra.es
http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1137-66272010000200008&lng=es&tlng=es.

MAS LIBROS MEDICINA Y SALUD 
https://www.facebook.com/pg/DrRamonReyesMD/photos/?tab=album&amp%3Balbum_id=620883388254594

Dr. Ramon Reyes, MD
http://emssolutionsint.blogspot.com.es/2016/12/dr-ramon-reyes-diaz-md-emt-t-dmo.html

Grupo en TELEGRAM  de Emergencias
https://t.me/joinchat/GRsTvEHYjNLP8yc6gPXQ9Q

CURSO


Por favor compartir nuestras REDES SOCIALES @DrRamonReyesMD, así podremos llegar a mas personas y estos se beneficiarán de la disponibilidad de estos documentos, pdf, e-book, gratuitos y legales..







Pinterest

Twitter

Blog

Gracias a todos el Canal somos mas de  1000 participantes en WhatsApp. Recordar este es un canal y sirve de enlace para entrar a los tres grupos; TACMED, TRAUMA y Científico. ahí es que se puede interactuar y publicar. Si le molestan las notificaciones, solo tiene que silenciarlas y así se beneficia de la informacion y la puede revisar cuando usted así lo disponga sin el molestoso sonido de dichas actualizaciones, Gracias a todos Dr. Ramon Reyes, MD Enlace al 




Enlace a Científico https://chat.whatsapp.com/IK9fNJbihS7AT6O4YMc3Vw en WhatsApp 

TELEGRAM Emergencias https://t.me/+sF_-DycbQfI0YzJk  

TELEGRAM TACMED https://t.me/CIAMTO