ENFERMEDAD PERIODONTAL Y RIESGO CARDIOVASCULAR
Inflamación sistémica, microbioma oral, disfunción endotelial, inmunoaterosclerosis y medicina cardiovascular moderna
Revisión médico-científica crítica actualizada 2026
By DrRamonReyesMD ⚕️
INTRODUCCIÓN
Durante décadas, la cavidad oral fue considerada un territorio anatómico relativamente separado del resto del organismo. Esa visión ya no es sostenible desde la medicina moderna. La boca no es un compartimento aislado: es un ecosistema biológico, inmunológico, microbiológico y vascularmente conectado con el resto del cuerpo.
La enfermedad periodontal crónica no constituye únicamente un problema odontológico local. Representa una enfermedad inflamatoria persistente, inducida por un biofilm bacteriano disbiótico, capaz de generar inflamación sistémica de bajo grado, bacteriemias transitorias, activación inmunológica y alteraciones vasculares que pueden tener relevancia cardiometabólica.
La medicina cardiovascular contemporánea ya no interpreta la aterosclerosis como una simple acumulación pasiva de grasa dentro de las arterias. Actualmente se reconoce como una enfermedad inmunoinflamatoria crónica, en la que participan disfunción endotelial, oxidación de lipoproteínas, inflamación vascular, inmunidad innata, inmunidad adaptativa, estrés oxidativo, metabolismo, envejecimiento biológico y factores ambientales.
Dentro de este nuevo paradigma, la periodontitis ha emergido como un posible modulador inflamatorio sistémico relevante.
Esto no significa que la periodontitis “cause directamente” infartos agudos de miocardio. Esa afirmación sería simplista, exagerada y científicamente incorrecta.
Lo que sí indica la evidencia actual es más sofisticado: la enfermedad periodontal puede actuar como marcador de riesgo, amplificador inflamatorio y posible contribuyente biológico dentro del ecosistema aterosclerótico contemporáneo, especialmente en pacientes con otros factores de riesgo cardiovascular como tabaquismo, diabetes mellitus, hipertensión arterial, obesidad, síndrome metabólico, enfermedad renal crónica o envejecimiento vascular avanzado.
ETIMOLOGÍA Y DEFINICIONES MÉDICAS
Periodonto
El término periodonto procede del griego: “peri”, que significa alrededor, y “odonto”, que significa diente.
El periodonto comprende la encía, el ligamento periodontal, el cemento radicular y el hueso alveolar. Estas estructuras mantienen el diente anclado, vascularizado, protegido e integrado dentro del aparato masticatorio.
Periodontitis
La periodontitis es un proceso inflamatorio crónico inducido por un biofilm bacteriano disbiótico que produce destrucción progresiva del soporte dental. Se caracteriza por inflamación gingival, sangrado, pérdida de inserción clínica, destrucción ósea alveolar, retracción gingival, movilidad dental y eventual pérdida dentaria.
No es simplemente “sarro” ni “encías inflamadas”. Es una enfermedad inflamatoria crónica con capacidad de interacción sistémica.
Aterosclerosis
La aterosclerosis es una enfermedad inflamatoria crónica de la pared arterial caracterizada por disfunción endotelial, infiltración lipídica, oxidación de lipoproteínas de baja densidad, activación inmunológica, proliferación fibroinflamatoria, formación de placas ateromatosas y potencial inestabilidad trombótica.
La placa aterosclerótica no es una estructura inerte. Es un tejido inflamatorio activo.
LA CAVIDAD ORAL COMO ECOSISTEMA MICROBIANO
La cavidad oral alberga uno de los microbiomas más complejos del organismo humano. Se han identificado más de 700 especies microbianas orales, incluyendo bacterias aerobias, bacterias anaerobias, hongos, arqueas, virus y bacteriófagos.
En condiciones fisiológicas existe un equilibrio ecológico dinámico entre huésped, microbioma, saliva, inmunidad local, epitelio oral y superficie dental.
Ese equilibrio puede alterarse por tabaquismo, diabetes mellitus, mala higiene oral, xerostomía, inmunosupresión, dieta rica en ultraprocesados, privación de sueño, estrés crónico, envejecimiento y bajo acceso a cuidados odontológicos.
Cuando ese ecosistema se altera aparece la disbiosis oral.
La disbiosis favorece el predominio de especies periodontopatógenas como Porphyromonas gingivalis, Treponema denticola, Tannerella forsythia, Aggregatibacter actinomycetemcomitans y Fusobacterium nucleatum.
Estas bacterias poseen lipopolisacáridos, gingipaínas, proteasas, factores de invasión celular, mecanismos de evasión inmunológica y capacidad de inducir una respuesta inflamatoria persistente.
PERIODONTITIS COMO INFLAMACIÓN SISTÉMICA DE BAJO GRADO
Uno de los conceptos centrales de la medicina moderna es la inflamación sistémica crónica de bajo grado.
La periodontitis se integra dentro de un grupo de enfermedades inflamatorias persistentes que también incluye obesidad visceral, síndrome metabólico, hígado graso asociado a disfunción metabólica, psoriasis, artritis reumatoide, apnea obstructiva del sueño y envejecimiento inflamatorio.
Estas condiciones comparten incremento de interleucina 6, factor de necrosis tumoral alfa, proteína C reactiva ultrasensible, activación monocitaria, estrés oxidativo e inflamación vascular residual.
La aterosclerosis moderna se interpreta cada vez más como una enfermedad inmunometabólica inflamatoria. El estudio CANTOS demostró que reducir inflamación residual mediante inhibición de interleucina 1 beta podía disminuir eventos cardiovasculares incluso sin modificar de forma significativa el colesterol LDL. Ese hallazgo consolidó la visión inflamatoria de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica.
La periodontitis encaja dentro de esta lógica como fuente periférica persistente de estímulo inflamatorio.
BACTERIEMIA TRANSITORIA Y VASCULATURA
Durante el cepillado dental, la masticación, el uso de hilo dental, los procedimientos odontológicos o el sangrado gingival espontáneo pueden producirse bacteriemias transitorias.
En pacientes con periodontitis avanzada, la superficie ulcerada del epitelio periodontal puede facilitar la entrada repetida de bacterias, fragmentos bacterianos y mediadores inflamatorios hacia la circulación sistémica.
Estos productos pueden alcanzar el hígado, el endotelio vascular, el sistema inmunológico y potencialmente placas ateroscleróticas.
Se han identificado ADN bacteriano, lipopolisacáridos y componentes periodontales en placas ateromatosas humanas. Sin embargo, este punto debe interpretarse con máximo rigor: la detección de ADN bacteriano no demuestra necesariamente infección viable activa ni causalidad directa.
La presencia de material molecular bacteriano en una placa aterosclerótica no significa automáticamente que esas bacterias causen directamente el infarto.
La enfermedad cardiovascular continúa siendo multifactorial.
DISFUNCIÓN ENDOTELIAL
El endotelio vascular regula el tono arterial, la coagulación, la adhesión leucocitaria, la permeabilidad capilar, la inflamación y la homeostasis vascular.
La inflamación periodontal puede contribuir al aumento sistémico de interleucina 1 beta, interleucina 6, factor de necrosis tumoral alfa, proteína C reactiva y fibrinógeno.
Estos mediadores favorecen estrés oxidativo, reducción de biodisponibilidad de óxido nítrico, activación endotelial, vasoconstricción relativa, adhesión leucocitaria e inflamación vascular.
La disfunción endotelial representa una fase temprana clave de la aterogénesis.
Por tanto, la periodontitis puede contribuir al entorno biológico que favorece progresión aterosclerótica, aunque no pueda considerarse causa única ni suficiente de enfermedad cardiovascular.
MICROBIOMA ORAL Y ÓXIDO NÍTRICO
Uno de los campos más relevantes de investigación cardiovascular moderna es la vía nitrato, nitrito y óxido nítrico.
La microbiota oral participa activamente en la reducción bacteriana de nitratos dietéticos a nitritos, que posteriormente pueden contribuir a la generación de óxido nítrico. Este proceso influye sobre la vasodilatación, la presión arterial, la función endotelial y la homeostasis vascular.
Este punto es importante porque no todas las bacterias orales son perjudiciales. Algunas forman parte de circuitos fisiológicos beneficiosos.
Por ello existe interés científico sobre el posible impacto del uso excesivo, indiscriminado y prolongado de antisépticos orales potentes como la clorhexidina, especialmente cuando se utilizan fuera de indicaciones concretas.
La medicina moderna del microbioma oral ya no considera todas las bacterias como enemigos. El objetivo no es esterilizar la boca, sino restaurar equilibrio ecológico, controlar biofilm patológico y reducir inflamación periodontal.
PERIODONTITIS Y ENFERMEDAD CORONARIA
Diversos estudios epidemiológicos y metaanálisis muestran asociación entre periodontitis severa, pérdida dentaria, sangrado gingival, inflamación oral crónica y mayor incidencia de enfermedad coronaria, aterosclerosis carotídea, enfermedad vascular periférica y eventos cerebrovasculares.
Muchos pacientes con periodontitis avanzada presentan proteína C reactiva ultrasensible elevada, peor función endotelial, mayor rigidez arterial y mayor carga inflamatoria sistémica.
No obstante, la asociación no implica causalidad absoluta.
Existen factores compartidos que deben controlarse rigurosamente: tabaquismo, diabetes mellitus, obesidad, envejecimiento, dieta deficiente, pobreza, estrés crónico, bajo nivel socioeconómico y menor acceso sanitario.
La interpretación científica prudente considera la periodontitis como marcador de riesgo, modulador inflamatorio y potencial factor contribuyente, no como causa única de infarto.
TABAQUISMO: FACTOR CRÍTICO
El tabaquismo es uno de los elementos más importantes de esta interacción.
El tabaco altera el microbioma oral, reduce la perfusión gingival, modifica la respuesta inmune, favorece estrés oxidativo, acelera pérdida ósea periodontal, aumenta disfunción endotelial y acelera aterosclerosis.
Además, representa uno de los mayores factores de confusión epidemiológica en los estudios que relacionan periodontitis y enfermedad cardiovascular.
Un fumador puede presentar simultáneamente periodontitis grave, inflamación sistémica, daño endotelial, enfermedad coronaria, enfermedad vascular periférica y riesgo trombótico elevado. Separar cuánto corresponde al tabaco, cuánto a la periodontitis y cuánto a otros factores metabólicos exige análisis estadístico riguroso.
Por eso, cualquier discurso serio sobre salud oral y riesgo cardiovascular debe integrar el tabaquismo como eje patogénico mayor.
PERIODONTITIS, DIABETES Y CARDIOMETABOLISMO
La relación entre diabetes mellitus, periodontitis y enfermedad cardiovascular es especialmente relevante.
La diabetes favorece glicación avanzada, disfunción neutrofílica, alteración microvascular, inflamación persistente, peor cicatrización y mayor susceptibilidad a infección periodontal.
Esto empeora la periodontitis.
A su vez, la inflamación periodontal puede dificultar el control glucémico y contribuir a mayor carga inflamatoria sistémica.
Ambos procesos potencian el riesgo cardiovascular global.
En pacientes diabéticos, la evaluación periodontal no debe considerarse un lujo odontológico, sino una parte razonable de la medicina preventiva integral.
HIPERTENSIÓN, DIABETES NO DIAGNOSTICADA Y CONSULTA ODONTOLÓGICA
Las consultas odontológicas pueden representar una oportunidad útil para identificar pacientes con hipertensión arterial o diabetes mellitus no diagnosticadas, especialmente en poblaciones que acuden con más frecuencia al dentista que al médico de atención primaria.
Esto no significa que el odontólogo sustituya al médico ni que una consulta dental diagnostique formalmente enfermedad cardiovascular o endocrinológica.
Significa que la clínica odontológica puede actuar como punto de cribado oportunista mediante medición de presión arterial, identificación de signos periodontales de riesgo, detección de xerostomía, mala cicatrización, inflamación periodontal desproporcionada o antecedentes compatibles con alteración metabólica.
Una afirmación rigurosa sería:
Las consultas odontológicas pueden contribuir a detectar pacientes con posible hipertensión arterial o diabetes mellitus no diagnosticadas, especialmente cuando se integran protocolos de cribado y derivación médica.
Esta formulación es científicamente más correcta que afirmar de forma categórica que “detectan el 50 % de los casos”, porque ese porcentaje depende de población, metodología, prevalencia basal y diseño del estudio.
INFLAMMAGING
La medicina moderna incorpora el concepto de inflammaging, que puede traducirse como inflamación crónica asociada al envejecimiento.
Este fenómeno relaciona inmunosenescencia, envejecimiento vascular, fragilidad, microbioma, aterosclerosis y periodontitis.
El envejecimiento biológico ya no se interpreta únicamente como desgaste mecánico. También representa un estado de remodelado inmunológico, inflamación persistente de bajo grado y menor capacidad de resolución inflamatoria.
En este contexto, la periodontitis puede actuar como una carga inflamatoria adicional en pacientes mayores, especialmente cuando coexisten hipertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedad renal crónica o enfermedad cardiovascular establecida.
SIGNOS CLÍNICOS DE PERIODONTITIS AVANZADA
Muchos pacientes presentan enfermedad periodontal significativa sin reconocerla.
Los signos clínicos frecuentes incluyen sangrado gingival, halitosis persistente, retracción gingival, movilidad dental, supuración, hipersensibilidad radicular, separación interdental, cambios en la mordida y pérdida dentaria progresiva.
La ausencia de dolor no excluye enfermedad avanzada.
Este punto es clínicamente importante porque muchas enfermedades periodontales evolucionan de forma silenciosa durante años.
ENDOCARDITIS INFECCIOSA
La salud oral mantiene una relación clásica con la endocarditis infecciosa, especialmente en pacientes de muy alto riesgo.
Las guías modernas restringen considerablemente la profilaxis antibiótica. Actualmente no se recomienda profilaxis rutinaria para prolapso mitral simple, stents coronarios, bypass coronario, marcapasos ni población general.
La profilaxis puede recomendarse en pacientes con válvulas protésicas, antecedentes de endocarditis infecciosa, determinadas cardiopatías congénitas complejas y otros grupos seleccionados de muy alto riesgo, especialmente cuando el procedimiento dental implica manipulación de tejido gingival, región periapical o perforación de mucosa oral.
El principio moderno es claro: profilaxis antibiótica selectiva, no indiscriminada.
MICROBIOMA ORAL Y MEDICINA DE PRECISIÓN
La medicina de precisión está investigando activamente microbioma oral, transcriptómica salival, metabolómica, inteligencia artificial diagnóstica y biomarcadores inflamatorios.
La saliva podría convertirse en una herramienta útil para estratificación de riesgo, detección inflamatoria, monitorización metabólica y diagnóstico precoz.
El futuro probablemente integrará cardiología, odontología, endocrinología, inmunología, biología molecular y medicina preventiva.
La boca dejará de verse como un territorio periférico y pasará a interpretarse como una ventana accesible al estado inflamatorio, metabólico y vascular del paciente.
HIGIENE ORAL Y PREVENCIÓN CARDIOVASCULAR
Mantener una buena salud oral puede reducir inflamación gingival, disminuir carga bacteriana, mejorar parámetros inflamatorios y contribuir potencialmente a menor riesgo cardiovascular global.
Pero es fundamental evitar exageraciones pseudocientíficas.
Cepillarse los dientes no sustituye el control tensional, el abandono del tabaco, el tratamiento con estatinas cuando está indicado, el control glucémico, el ejercicio físico, la dieta cardioprotectora ni la prevención metabólica integral.
La salud oral debe entenderse como un componente más del ecosistema cardiometabólico moderno.
No reemplaza la medicina cardiovascular.
La complementa.
CONCLUSIÓN
La cavidad oral ya no puede considerarse un territorio aislado del resto del organismo.
La periodontitis representa una enfermedad inflamatoria crónica, inmunológicamente activa, microbiológicamente compleja y sistémicamente relevante.
La evidencia científica actual no justifica afirmaciones simplistas ni alarmismo. No es correcto afirmar que la periodontitis cause directamente todos los infartos ni que la higiene oral sustituya la prevención cardiovascular convencional.
Pero sí es científicamente razonable afirmar que la salud periodontal forma parte de la medicina sistémica moderna.
La cardiología del futuro será más inflamatoria, más inmunológica, más microbiológica, más preventiva y más interdisciplinaria.
Dentro de esa transición conceptual, la odontología deja de ser periférica para convertirse en un componente real de la medicina cardiovascular contemporánea.
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