FLORIPONDIO BRUGMANSIA INTOXICACIÓN ANTICOLINÉRGICA GRAVE
Artículo científico actualizado 2026
By DrRamonReyesMD
El floripondio, también conocido como Brugmansia, “trompeta de ángel” o “angel’s trumpet”, es una planta ornamental de la familia Solanaceae. Su belleza botánica es engañosa: todas sus partes pueden contener alcaloides tropánicos con potente actividad antimuscarínica, especialmente escopolamina, atropina e hiosciamina. La literatura toxicológica describe intoxicaciones por ingestión accidental, uso recreativo, exposición pediátrica, uso tradicional no controlado y, en determinados contextos, uso criminal por sus efectos delirógenos. Brugmansia y Datura son reconocidas como plantas tóxicas por su contenido de atropina y escopolamina en distintos órganos vegetales, con variabilidad según especie, estación, parte de la planta y fase reproductiva.
Desde el punto de vista farmacológico, el cuadro clínico es un síndrome anticolinérgico o antimuscarínico. La atropina, la escopolamina y la hiosciamina antagonizan los receptores muscarínicos de acetilcolina, tanto periféricos como centrales. El bloqueo periférico explica la piel seca, la anhidrosis, la taquicardia, la midriasis, la visión borrosa, la retención urinaria, la disminución del peristaltismo y el íleo. El bloqueo central, especialmente por escopolamina por su penetración en sistema nervioso central, explica el delirio, las alucinaciones, la desorientación, la agitación, el comportamiento errático y, en casos graves, convulsiones, coma y fracaso respiratorio.
La frase clásica “caliente, seco, rojo, ciego y loco” sigue siendo útil, pero debe interpretarse clínicamente: caliente por hipertermia secundaria a anhidrosis; seco por inhibición glandular; rojo por vasodilatación cutánea; ciego por midriasis y cicloplejía; loco por delirium tóxico central. En urgencias, la clave no es memorizar la frase, sino reconocer la combinación de delirio + midriasis + piel seca + taquicardia + ausencia de sudoración. Esa constelación es mucho más orientadora que una alucinación aislada.
El diagnóstico es principalmente clínico y sindrómico. No debe esperarse a una determinación toxicológica para actuar. La historia puede ser confusa porque el paciente está delirante, niega consumo, no recuerda la ingesta o ha ingerido infusiones, flores, semillas, hojas o preparados caseros. En niños, basta la exposición accidental. En adolescentes y adultos jóvenes, debe sospecharse uso recreativo. En adultos mayores, el diagnóstico diferencial incluye sepsis, ictus, hipoglucemia, hipoxia, intoxicación por antihistamínicos, antidepresivos tricíclicos, antiparkinsonianos, antipsicóticos, plantas solanáceas, síndrome serotoninérgico, simpaticomiméticos, abstinencia alcohólica y encefalopatía metabólica.
El error clínico más peligroso es etiquetar el cuadro como “psiquiátrico” sin explorar pupilas, piel, temperatura, frecuencia cardiaca, vejiga, peristaltismo y electrocardiograma. Un paciente con floripondio puede parecer psicótico, pero en realidad presenta una encefalopatía tóxica anticolinérgica. La contención puramente policial o psiquiátrica sin soporte médico puede precipitar hipertermia, rabdomiólisis, acidosis, traumatismos, aspiración o muerte.
Signos y síntomas principales
Los hallazgos esperables son: midriasis bilateral, fotofobia, visión borrosa, piel caliente y seca, mucosas secas, sed intensa, taquicardia sinusal, hipertensión o inestabilidad autonómica, hipertermia, rubor cutáneo, retención urinaria, disminución de ruidos intestinales, náuseas, íleo, agitación psicomotriz, confusión, lenguaje incoherente, alucinaciones visuales, conducta desorganizada, ataxia, mioclonías, convulsiones, somnolencia, coma y depresión respiratoria en intoxicaciones graves. Las complicaciones descritas en toxicidad anticolinérgica incluyen insuficiencia respiratoria, colapso cardiovascular, rabdomiólisis, convulsiones, coma, discapacidad permanente y muerte.
Manejo EMS prehospitalario
En el entorno EMS, remoto o táctico-civil, el tratamiento es de soporte agresivo, reconocimiento temprano y traslado seguro. La prioridad inicial es ABCDE: vía aérea, ventilación, oxigenación, circulación, estado neurológico y exposición controlada. Debe medirse glucemia capilar de forma temprana, porque la hipoglucemia puede simular alteración del nivel de conciencia. El paciente debe retirarse de la fuente de exposición, evitar que siga ingiriendo material vegetal y conservar, si es posible, muestra de la planta para identificación.
La monitorización debe incluir frecuencia cardiaca, tensión arterial, saturación de oxígeno, temperatura, nivel de conciencia, electrocardiograma si está disponible y vigilancia de traumatismos secundarios a agitación. El paciente hipertermico necesita medidas físicas: retirar ropa excesiva, ambiente fresco, enfriamiento externo, fluidoterapia si hay deshidratación o sospecha de rabdomiólisis, y evitar sujeciones prolongadas en decúbito que aumenten acidosis, hipertermia y riesgo de muerte por contención.
La agitación debe manejarse con benzodiacepinas, no con confrontación. Diazepam, midazolam o lorazepam pueden utilizarse según protocolo local, vía disponible y contexto operativo. Los antipsicóticos deben evitarse o usarse con extrema cautela porque muchos tienen efecto anticolinérgico, pueden alterar el QT, bajar el umbral convulsivo y confundir la evolución clínica. La prioridad es sedación segura, prevención de hipertermia, oxigenación y traslado.
En medio remoto, el paciente con delirio, hipertermia, convulsiones, taquicardia marcada, disminución del nivel de conciencia, ingesta desconocida, niño expuesto, embarazo, anciano, coingesta o imposibilidad de observación segura debe considerarse evacuación urgente. No es un caso para “observar en casa”.
Manejo hospitalario
En urgencias hospitalarias, el enfoque correcto incluye monitorización cardiaca, constantes seriadas, temperatura central si hay hipertermia, electrocardiograma de 12 derivaciones, glucemia, gasometría si hay deterioro, electrolitos, función renal, creatina cinasa, lactato, análisis de orina si procede, valoración de retención urinaria y vigilancia de rabdomiólisis. El electrocardiograma es clave para diferenciar un anticolinérgico puro de coingesta cardiotóxica, especialmente antidepresivos tricíclicos o difenhidramina en sobredosis.
El carbón activado puede considerarse solo si la ingesta es reciente, el paciente está consciente, cooperador y con vía aérea protegida. En delirium anticolinérgico real, muchas veces no es seguro administrarlo sin intubación o sin control de vía aérea. El tratamiento principal sigue siendo soporte, benzodiacepinas, enfriamiento, fluidos, corrección hidroelectrolítica y vigilancia.
La fisostigmina puede revertir el delirium anticolinérgico porque inhibe la acetilcolinesterasa y aumenta acetilcolina en sinapsis muscarínicas centrales y periféricas. Sin embargo, no es un fármaco “automático”. Debe reservarse para casos graves, con delirium anticolinérgico claro, ausencia de sospecha de antidepresivos tricíclicos u otra cardiotoxicidad, QRS no ensanchado, ausencia de bloqueo de conducción significativo, monitorización continua, atropina disponible para bradicardia/colinergia excesiva y preferiblemente consulta con toxicología. La dosis citada en fuentes clínicas es 0,5–2 mg IV en adultos, administrada lentamente; en pediatría 0,02 mg/kg IV, con máximo pediátrico de 0,5 mg, pudiendo repetirse si reaparecen síntomas.
Si aparece QRS ancho, hipotensión, arritmia ventricular o sospecha de antidepresivos tricíclicos, el manejo cambia: debe considerarse bicarbonato sódico según protocolo de intoxicación por bloqueadores de canales de sodio, y la fisostigmina se evita. En convulsiones, benzodiacepinas. En hipertermia grave, enfriamiento activo. En rabdomiólisis, fluidoterapia y protección renal. En coma o pérdida de reflejos protectores, vía aérea avanzada.
Veredicto clínico 2026
El floripondio no es una “planta alucinógena inocente”; es una fuente variable e impredecible de alcaloides tropánicos con capacidad de producir intoxicación anticolinérgica grave. La infografía sirve como material educativo inicial, pero debe reforzarse con tres mensajes: primero, puede matar; segundo, puede simular psicosis; tercero, la fisostigmina no es de uso libre, sino un antídoto hospitalario para casos seleccionados.
Fuentes DOI y URL
Kerchner A, Farkas Á. Worldwide poisoning potential of Brugmansia and Datura. Forensic Toxicology. 2020. DOI: 10.1007/s11419-019-00500-2. URL: https://link.springer.com/article/10.1007/s11419-019-00500-2
Kim Y et al. Intoxication by angel’s trumpet: case report and literature review. BMC Research Notes. 2014. DOI: 10.1186/1756-0500-7-553. URL: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4148940/
Isbister GK et al. Presumed Angel’s trumpet Brugmansia poisoning. Clinical Toxicology. 2003. DOI: 10.1046/j.1442-2026.2003.00477.x. URL: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14631706/
Doan UV et al. Datura and Brugmansia plants related antimuscarinic toxicity. Clinical Toxicology. 2019. DOI: 10.1080/15563650.2018.1513527. URL: https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/15563650.2018.1513527
Dawson AH, Buckley NA. Pharmacological management of anticholinergic delirium. British Journal of Clinical Pharmacology. 2016. DOI: 10.1111/bcp.12839. URL: https://bpspubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/bcp.12839
Watkins JW et al. The Use of Physostigmine by Toxicologists in Anticholinergic Toxicity. Journal of Medical Toxicology. 2015. DOI: 10.1007/s13181-014-0452-3. URL: https://www.acmt.net/wp-content/uploads/2022/08/TXP_2015_Watkins_Use-of-Physostigmine.pdf
StatPearls/NCBI Bookshelf. Anticholinergic Toxicity. Actualización clínica. URL: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK534798/