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Nota Importante

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en el blog EMS Solutions International está editada y elaborada por profesionales de la salud. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario. by Dr. Ramon REYES, MD

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.
Fuente Ministerio de Interior de España

miércoles, 15 de julio de 2026

DIASPORA DOMINICANA (actualización 2026) Total de dominicanos residentes en el exterior


DIASPORA DOMINICANA (actualización 2026) Total de dominicanos residentes en el exterior DIASPORA DOMINICANA (actualización 2026)

  • Total de dominicanos residentes en el exterior: 3,030,647 personas.
  • Distribución geográfica: presentes en 129 países y territorios, ampliando la cobertura respecto a la edición anterior.
  • Incremento respecto al informe previo: 156,523 personas, equivalente a un crecimiento aproximado del 5,4 %.
  • Estados Unidos continúa siendo el principal destino de la diáspora, con 2,539,893 personas.
  • España ocupa el segundo lugar, con 207,135 dominicanos registrados.
  • Les siguen Italia (30,200), Chile (22,836) y Canadá (22,125).

¿Qué significa realmente esta cifra?

Es importante destacar que el Registro Sociodemográfico del INDEX no contabiliza únicamente ciudadanos con nacionalidad dominicana vigente. Utiliza información oficial de censos y registros internacionales, por lo que, según el país, puede incluir personas identificadas por:

  • lugar de nacimiento;
  • nacionalidad;
  • ascendencia u origen dominicano;
  • registros migratorios y censales.

Por ello, el propio informe señala que la cifra constituye una estimación basada en las mejores fuentes oficiales disponibles y que el número real podría ser incluso mayor debido a diferencias metodológicas entre países y al subregistro de parte de la población migrante.

Conclusión

La afirmación de que "los dominicanos en el exterior ya superan los tres millones" es verdadera y está respaldada por la quinta edición del Registro Sociodemográfico de los Dominicanos y Dominicanas Residentes en el Exterior, presentado por el INDEX y el MIREX en julio de 2026.

Choque frontal de alta energía con incendio y deflagración secundaria: análisis de la cinemática del trauma y sus implicaciones para los equipos de emergencias

 


Choque frontal de alta energía con incendio y deflagración secundaria: análisis de la cinemática del trauma y sus implicaciones para los equipos de emergencias

By DrRamonReyesMD ⚕️ | EMS Solutions International

Las imágenes y la información disponible indican un impacto de alta energía en el que un Porsche Cayman abandona la calzada, impacta violentamente contra un árbol y, segundos después, desarrolla un incendio de rápida propagación que culmina en una deflagración visible.

Las autoridades brasileñas continúan investigando la secuencia exacta del siniestro; por tanto, no puede afirmarse con certeza cuál fue el mecanismo que originó el incendio o la deflagración hasta disponer del informe pericial definitivo.


Análisis de la cinemática del trauma

Desde el punto de vista de la medicina del trauma, este tipo de accidente constituye un ejemplo clásico de mecanismo lesional de muy alta energía, capaz de producir lesiones letales incluso antes del desarrollo del incendio.



1. Energía cinética

La energía liberada durante una colisión viene determinada por la ecuación:

E = ½ m·v²

donde:

  • m = masa del vehículo
  • v = velocidad

Esto implica que:

  • Duplicar la velocidad cuadruplica la energía del impacto.
  • Incrementos aparentemente pequeños de velocidad producen aumentos muy importantes en la energía que debe absorber el vehículo y sus ocupantes.

2. Desaceleración extrema

Cuando un vehículo impacta contra un objeto rígido como un árbol, la desaceleración ocurre en apenas milisegundos.

Durante ese intervalo pueden alcanzarse aceleraciones negativas de decenas de veces la gravedad (g), suficientes para provocar lesiones incompatibles con la vida incluso utilizando cinturón de seguridad y airbags.


3. El árbol como obstáculo fijo

A diferencia de una colisión entre dos automóviles, donde ambos vehículos absorben parte de la energía mediante deformación estructural, un árbol constituye un obstáculo prácticamente inamovible.

Como consecuencia:

  • el árbol apenas absorbe energía;
  • la mayor parte de la energía cinética se transmite directamente al vehículo;
  • posteriormente esa energía se transmite a los ocupantes.

4. Secuencia de impactos

En trauma de alta energía no existe un único impacto.

Habitualmente se producen varios impactos consecutivos:

  • vehículo contra árbol;
  • ocupante contra cinturón de seguridad;
  • órganos internos contra el esqueleto;
  • cerebro contra la superficie interna del cráneo.

Cada una de estas fases genera patrones específicos de lesión.


Lesiones potencialmente esperables

Un mecanismo de estas características obliga a sospechar:

  • Traumatismo craneoencefálico grave.
  • Lesión axonal difusa por aceleración-desaceleración.
  • Rotura traumática de la aorta torácica.
  • Contusión miocárdica.
  • Contusión pulmonar bilateral.
  • Neumotórax y/o hemotórax.
  • Fracturas costales múltiples con tórax inestable.
  • Lesiones hepáticas y esplénicas.
  • Fracturas pélvicas de alta energía.
  • Lesión medular.
  • Hemorragia interna masiva.

¿Por qué aparece una "explosión"?

Desde el punto de vista técnico es importante diferenciar tres conceptos:

  • Incendio
  • Deflagración
  • Explosión

No son sinónimos.

En accidentes de tráfico como éste, la secuencia más habitual es:

  1. Rotura del depósito o de las líneas de combustible.
  2. Formación de una nube de vapores inflamables.
  3. Encendido por chispas eléctricas, superficies calientes o fricción mecánica.
  4. Deflagración extremadamente rápida que visualmente puede interpretarse como una explosión.

Factores que favorecen el incendio

Entre los factores que pueden contribuir se encuentran:

  • rotura de conductos de combustible;
  • rotura del depósito;
  • fuga de aceite y otros fluidos inflamables;
  • cortocircuitos eléctricos;
  • contacto con componentes extremadamente calientes del motor o del sistema de escape.

En vehículos híbridos y eléctricos también debe considerarse el fenómeno denominado thermal runaway (fuga térmica de baterías de litio), aunque este mecanismo no sería el esperado en un Porsche Cayman equipado con motor de combustión convencional.


Un mito frecuente

Contrariamente a lo mostrado en numerosas películas, el depósito de combustible rara vez "explota".

Lo que suele producirse es una combustión extremadamente rápida de vapores inflamables, fenómeno mucho más frecuente que una explosión propiamente dicha del tanque de combustible.


Implicaciones para los equipos de emergencias

La evidencia científica y las recomendaciones de ATLS®, PHTLS®, ITLS®, TCCC®, TECC® y la doctrina del Departamento de Defensa de los Estados Unidos (DoD) obligan a considerar inicialmente este escenario como un politraumatismo crítico de máxima prioridad.

Debe asumirse la presencia potencial de:

  • politraumatismo grave;
  • lesión cervical hasta demostrar lo contrario;
  • hemorragia interna masiva;
  • traumatismo craneoencefálico grave;
  • riesgo inmediato de incendio;
  • posibilidad de deflagración o explosión secundaria;
  • necesidad de garantizar la seguridad de la escena antes del rescate.

Prioridades operativas

Las prioridades de actuación incluyen:

  1. Seguridad de la escena.
  2. Valoración del riesgo de incendio y explosión.
  3. Extinción inicial cuando sea posible.
  4. Extricación rápida si existe amenaza térmica.
  5. Control de la vía aérea.
  6. Control inmediato de hemorragias.
  7. Ventilación y oxigenación.
  8. Evacuación urgente a un Centro de Trauma.

Incendio postimpacto: un segundo insulto fisiológico

Cuando el vehículo desarrolla un incendio tras la colisión, la supervivencia disminuye rápidamente debido a la combinación de:

  • lesiones traumáticas iniciales;
  • inhalación de humo;
  • hipoxia;
  • quemaduras;
  • colapso circulatorio;
  • retraso en la extricación.

Mensaje científico

Este caso demuestra un principio fundamental de la medicina del trauma:

La energía del impacto suele matar antes que el propio incendio.

El fuego representa un segundo insulto fisiológico, capaz de impedir el rescate y agravar lesiones que inicialmente podrían haber sido potencialmente supervivientes.

Comprender la cinemática del trauma permite anticipar lesiones ocultas, priorizar intervenciones críticas y optimizar la toma de decisiones prehospitalarias, principios compartidos por ATLS®, PHTLS®, ITLS®, TECC®, TCCC® y la doctrina de atención al trauma del Departamento de Defensa de los Estados Unidos (DoD).

Jaulas antidrón para vehículos militares: una nueva capa de supervivencia en el campo de batalla moderno

 






Jaulas antidrón para vehículos militares: una nueva capa de supervivencia en el campo de batalla moderno

Las imágenes muestran un vehículo militar equipado con una jaula antidrón (Anti-Drone Cage o Anti-FPV Cage), una estructura metálica externa diseñada para reducir la vulnerabilidad frente a drones FPV, municiones merodeadoras y otros sistemas de ataque aéreo de corto alcance.



Aunque inicialmente estas estructuras se observaron en carros de combate y piezas de artillería, actualmente se están instalando en prácticamente cualquier vehículo militar de alto valor, entre ellos:

  • Carros de combate (MBT).
  • Vehículos blindados de combate (IFV y APC).
  • Vehículos MRAP.
  • Camiones logísticos.
  • Vehículos de recuperación.
  • Sistemas de defensa aérea.
  • Lanzadores de misiles.
  • Vehículos de mando y control.
  • Ambulancias blindadas y vehículos de evacuación médica (MEDEVAC).
  • Plataformas de guerra electrónica.
  • Vehículos de ingenieros.
  • Obuses autopropulsados y lanzacohetes múltiples.

Su rápida expansión refleja un cambio doctrinal: la amenaza principal ya no procede únicamente de armas anticarro tradicionales, sino también de drones FPV de bajo coste capaces de destruir vehículos valorados en millones de euros.

¿Cómo funcionan?

Estas jaulas crean una distancia de separación (standoff) entre el dron y el vehículo. Si un dron impacta contra la estructura, puede:

  • quedar atrapado o perder estabilidad;
  • detonar antes de alcanzar el blindaje principal;
  • alterar la orientación de la carga explosiva;
  • reducir la eficacia del chorro de una carga hueca cuando la detonación ocurre fuera de la distancia óptima;
  • disminuir parcialmente los efectos de la fragmentación y la onda expansiva sobre la tripulación y los sistemas críticos.

No constituyen un blindaje adicional, sino una capa pasiva de protección integrada dentro de un sistema de defensa multicapa que incluye camuflaje, dispersión, guerra electrónica, vigilancia aérea y sistemas antidrones activos.

Una tendencia global

El empleo de jaulas antidrón se ha extendido rápidamente durante la guerra de Ucrania y continúa evolucionando. Actualmente pueden encontrarse en vehículos de ambos bandos y cada vez son más frecuentes en demostraciones y programas de modernización de otros ejércitos. Su diseño evoluciona constantemente para ofrecer mayor protección con menor peso, facilitar el mantenimiento y no comprometer la movilidad ni la evacuación de la tripulación.

En el conflicto moderno, la supervivencia de un vehículo ya no depende únicamente del grosor de su blindaje, sino de la capacidad de detectar, evitar y mitigar ataques de drones, que se han convertido en una de las amenazas más frecuentes y letales del campo de batalla.

DrRamonReyesMD ⚕️
EMS Solutions International | Actualización 2026


Referencias científicas y técnicas (Actualización 2026)

Guerra terrestre y adaptación frente a drones FPV

Mosser J. Principles of Modern Tank Design. RUSI Journal. 2026.

DOI: 10.1080/03071847.2026.2638134

https://doi.org/10.1080/03071847.2026.2638134

Analiza cómo la guerra en Ucrania ha obligado a incorporar blindajes adicionales, visores y jaulas antidrón ("drone visors") como parte de la supervivencia de los vehículos blindados frente a drones FPV y municiones merodeadoras.


Evolución del campo de batalla

Reuters. Drones dominate Ukraine battlefield four years into fighting. 2026.

https://www.reuters.com/business/aerospace-defense/drones-dominate-ukraine-battlefield-four-years-into-fighting-2026-02-24/

Describe cómo los drones FPV han transformado la doctrina de empleo de carros de combate, vehículos blindados, logística y artillería, obligando al desarrollo de nuevas medidas pasivas de protección.


Drones de fibra óptica y limitaciones de la guerra electrónica

Reuters. Russia evades Ukraine electrical substation defences with small, unjammable drones. 2026.

https://www.reuters.com/world/europe/russia-evades-ukraine-electrical-substation-defences-with-small-unjammable-drones-2026-07-10/

Demuestra que los drones guiados mediante fibra óptica reducen significativamente la eficacia de las contramedidas electrónicas, incrementando la importancia de las protecciones físicas, como redes y jaulas antidrón.


Lecciones doctrinales

Institute of Economic Studies (España). La industria de seguridad y defensa en España. 2026.

https://www.ieemadrid.es/sites/ceoe-iee/files/content/file/2026/01/15/25/revista-del-iee-n.o-1-2026.-la-industria-de-seguridad-y-defensa-en-espana_1.pdf

Revisión sobre la transformación de la guerra terrestre debido a la proliferación de drones FPV y la necesidad de adaptar vehículos, tácticas y doctrinas de supervivencia.


Protección física frente a cargas huecas

US Army FM 3-20.12 – Tank Gunnery.

https://armypubs.army.mil

Describe los principios generales de protección pasiva, distancia de separación (standoff) y comportamiento de municiones de carga hueca.


Diseño de vehículos militares

NATO AEP-55. Procedures for Evaluating the Protection Level of Armoured Vehicles.

https://standards.coe.int

Documento de referencia sobre supervivencia de vehículos militares, protección balística y efectos de explosiones.


Concepto clave

Las jaulas antidrón no convierten un vehículo en invulnerable. Su objetivo es incrementar la supervivencia de la tripulación y de los sistemas críticos creando una distancia de separación (standoff), interfiriendo el impacto de drones FPV y favoreciendo una detonación prematura o menos eficaz de la carga explosiva. En la guerra de Ucrania se han convertido en una capa adicional de protección instalada en carros de combate, vehículos blindados, MRAP, camiones logísticos, ambulancias, vehículos de ingenieros, sistemas antiaéreos, lanzadores de misiles y piezas de artillería, como respuesta a una amenaza aérea persistente y de bajo coste.

ANTIBIOTICOTERAPIA – GUÍA RÁPIDA

 




ANTIBIOTICOTERAPIA – GUÍA RÁPIDA

1. Absceso de Partes Blandas

Colección purulenta cutánea.

Tratamiento empírico

  • La incisión y drenaje constituye el tratamiento principal.
  • Añadir antibióticos si:
    • Absceso >2 cm.
    • Celulitis extensa.
    • Inmunodepresión.
    • Afectación sistémica.
  • Considerar cobertura frente a SARM (MRSA) con:
    • TMP-SMX.
    • Clindamicina.
    • Doxiciclina.
    • Vancomicina IV si infección grave.

Fármacos

Fármaco Dosis
Incisión y drenaje Tratamiento de primera línea
TMP-SMX 160/800 mg VO cada 12 h
Clindamicina 300–450 mg VO cada 8 h
Doxiciclina 100 mg VO cada 12 h
Vancomicina 15–20 mg/kg IV cada 8–12 h
Linezolid 600 mg VO/IV cada 12 h


2. Celulitis y Erisipela

Tratamiento empírico

No purulenta

Cubrir Streptococcus spp.

  • Cefazolina
  • Cefalexina
  • Penicilina / Amoxicilina

Purulenta o sospecha de SARM

Añadir:

  • Vancomicina
  • TMP-SMX
  • Clindamicina

Fármacos

Fármaco Dosis
Cefazolina 1–2 g IV cada 8 h
Cefalexina 500 mg VO cada 6 h
Penicilina / Amoxicilina 500 mg VO cada 8 h
Vancomicina 15–20 mg/kg IV cada 8–12 h
Clindamicina 300–450 mg VO cada 8 h
TMP-SMX 160/800 mg VO cada 12 h


3. Peritonitis Bacteriana Espontánea (PBE)

Tratamiento empírico

  • PMN ≥250/mm³.
  • Cefotaxima IV (primera elección).
  • Alternativa: Ceftriaxona.
  • Albúmina:
    • Día 1: 1,5 g/kg.
    • Día 3: 1 g/kg.
  • Profilaxis secundaria:
    • Norfloxacino.

Fármacos

Fármaco Dosis
Cefotaxima 2 g IV cada 8 h
Ceftriaxona 2 g IV cada 24 h
Piperacilina/Tazobactam 4,5 g IV cada 6–8 h
Albúmina 20% 1,5 g/kg día 1 + 1 g/kg día 3
Norfloxacino 400 mg VO cada 24 h
Meropenem 1 g IV cada 8 h


4. Diverticulitis Aguda

Leve

Puede manejarse sin antibióticos en casos seleccionados.

Ambulatoria

  • Amoxicilina/Clavulánico

o

  • Ciprofloxacino + Metronidazol

Hospitalaria

  • Piperacilina/Tazobactam

o

  • Ceftriaxona + Metronidazol

Fármacos

Fármaco Dosis
Amoxicilina/Clavulánico 875/125 mg VO cada 8–12 h
Ciprofloxacino 500 mg VO cada 12 h
Metronidazol 500 mg VO/IV cada 8 h
Ceftriaxona 2 g IV cada 24 h
Piperacilina/Tazobactam 4,5 g IV cada 6–8 h


5. Colecistitis Aguda

Tratamiento

  • Antibióticos.
  • Colecistectomía laparoscópica precoz.

Leve-moderada

  • Ceftriaxona + Metronidazol.

Grave o nosocomial

  • Piperacilina/Tazobactam.

Fármacos

Fármaco Dosis
Ceftriaxona 2 g IV cada 24 h
Metronidazol 500 mg IV cada 8 h
Piperacilina/Tazobactam 4,5 g IV cada 6–8 h
Ciprofloxacino 400 mg IV cada 12 h
Ertapenem 1 g IV cada 24 h


6. Apendicitis Aguda

Tratamiento

La apendicectomía continúa siendo el tratamiento estándar.

No complicada

  • Profilaxis perioperatoria.

Complicada

  • Ceftriaxona + Metronidazol.

o

  • Piperacilina/Tazobactam.

Fármacos

Fármaco Dosis
Cefoxitina 2 g IV cada 6–8 h
Ceftriaxona 2 g IV cada 24 h
Metronidazol 500 mg IV cada 8 h
Piperacilina/Tazobactam 4,5 g IV cada 6–8 h
Ertapenem 1 g IV cada 24 h


7. Infección de Herida Quirúrgica

Tratamiento

  • Apertura de la herida.
  • Drenaje.
  • Antibióticos según localización.

Piel / tronco

  • Cefazolina.

Sospecha de SARM

  • Vancomicina.

Heridas gastrointestinales o perineales

  • Piperacilina/Tazobactam ± Metronidazol.

Fármacos

Fármaco Dosis
Cefazolina 1–2 g IV cada 8 h
Vancomicina 15–20 mg/kg IV cada 8–12 h
Clindamicina 600 mg IV cada 8 h
Piperacilina/Tazobactam 4,5 g IV cada 6–8 h
Metronidazol 500 mg IV cada 8 h
TMP-SMX 160/800 mg VO cada 12 h

Nota importante

Estas láminas son un resumen docente y no sustituyen las guías clínicas actualizadas. La elección del antibiótico debe individualizarse según:

  • gravedad clínica,
  • foco de infección,
  • microbiología local y resistencias,
  • alergias,
  • función renal y hepática,
  • embarazo,
  • inmunosupresión,
  • y resultados de cultivos cuando estén disponibles.

Las recomendaciones deben contrastarse con las versiones más recientes de las guías IDSA, SIS, WSES, Tokyo Guidelines, ACG, AASLD y ESCMID, ya que algunas pautas de las imágenes proceden de guías de años previos y han evolucionado en determinados escenarios clínicos.

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That's how many people in the EU can turn on a tap right now, mid-heatwave. 

And here's the best part: most of the time, that water is safe to drink too, thanks to over 30 years of the EU protecting drinking water quality, including strict standards to tackle modern pollutants such as PFAS and microplastics.

Convulsiones tónico-clónicas después de un traumatismo craneoencefálico

 


Convulsiones tónico-clónicas después de un traumatismo craneoencefálico

Reconocimiento, manejo inmediato y prevención de la lesión cerebral secundaria desde la escena hasta el centro de trauma

Por DrRamonReyesMD ⚕️
EMS Solutions International | Actualización científica 2026


Introducción

Una convulsión tónico-clónica inmediatamente después de un traumatismo craneoencefálico —TCE— debe interpretarse como una emergencia neurológica dentro de una emergencia traumática.

El problema no es únicamente el movimiento convulsivo. Durante la crisis pueden aparecer apnea, hipoxemia, hipercapnia, aspiración, incremento del consumo cerebral de oxígeno, aumento de la presión intracraneal, pérdida del control de la vía aérea y deterioro hemodinámico. En un cerebro ya lesionado, estos fenómenos pueden convertir una lesión primaria inicialmente limitada en una lesión cerebral secundaria grave.

El objetivo operativo es claro:

Interrumpir una convulsión prolongada, mantener oxigenación y ventilación adecuadas, evitar hipotensión, proteger la columna cervical cuando esté indicado y trasladar rápidamente al paciente a un centro con capacidad de neuroimagen, neurocirugía y cuidados críticos.

Los principios de DoD/JTS–TCCC, TECC, ATLS, PHTLS, ITLS y European Trauma Course —ETC— convergen en este punto: tratar primero las amenazas inmediatas para la vida, corregir los factores que agravan la lesión cerebral y realizar una reevaluación continua mediante un equipo coordinado.


Advertencia sobre el vídeo



La grabación aportada muestra a una persona en el suelo tras un posible incidente vial y posteriormente material para manejo de la vía aérea. Sin historia clínica, exploración, monitorización ni vídeo completo desde el momento del impacto, no es posible confirmar que los movimientos representen una crisis epiléptica ni establecer que exista un TCE.

Tras un traumatismo pueden confundirse con una convulsión:

  • posturas de decorticación o descerebración;
  • movimientos agónicos por hipoxia;
  • síncope convulsivo;
  • temblor o agitación;
  • intoxicación;
  • hipoglucemia;
  • trastornos psicógenos;
  • actividad motora asociada a una parada cardiaca.

La prioridad inicial no depende de etiquetar perfectamente el movimiento: exige valorar seguridad, pulso, respiración, oxigenación, glucemia, mecanismo traumático y nivel de consciencia.


1. ¿Qué es una convulsión tónico-clónica?

La crisis tónico-clónica generalizada suele presentar dos fases:

Fase tónica

Se produce contracción muscular sostenida, rigidez corporal, posible desviación ocular, cierre mandibular y pérdida de consciencia. Puede aparecer apnea transitoria y cianosis.

Fase clónica

Aparecen sacudidas musculares rítmicas y repetitivas que disminuyen progresivamente hasta detenerse.

Tras finalizar puede existir un período posictal caracterizado por:

  • respiración ruidosa;
  • confusión;
  • somnolencia;
  • agitación;
  • amnesia;
  • cefalea;
  • déficit neurológico transitorio;
  • reducción persistente del nivel de consciencia.

En un paciente traumatizado, no debe atribuirse automáticamente la inconsciencia al estado posictal. Deben descartarse hemorragia intracraneal, hipoxia, hipercapnia, shock, intoxicación, hipoglucemia y lesión cervical.


2. Convulsión postraumática y epilepsia postraumática

Las crisis posteriores a un TCE se clasifican habitualmente según el momento de aparición:

  • Inmediatas: durante las primeras 24 horas.
  • Tempranas: dentro de los primeros siete días.
  • Tardías: después del séptimo día.

Las crisis tempranas suelen reflejar la agresión cerebral aguda: contusión cortical, edema, hemorragia, alteraciones metabólicas o daño directo. Una crisis tardía implica un proceso epileptogénico más consolidado y aumenta la sospecha de epilepsia postraumática.

Una crisis inmediatamente después de un golpe no demuestra por sí sola que el paciente padezca epilepsia. Puede ser una crisis aguda sintomática provocada por el trauma.


3. ¿Por qué puede convulsionar un paciente después de un TCE?

El traumatismo puede producir una descarga neuronal anormal mediante varios mecanismos:

  • contusión de la corteza cerebral;
  • hematoma subdural, epidural o intraparenquimatoso;
  • hemorragia subaracnoidea traumática;
  • fractura craneal deprimida;
  • lesión penetrante;
  • edema cerebral;
  • isquemia;
  • hipoxia o hipoperfusión;
  • alteraciones del sodio, calcio o glucosa;
  • toxicidad farmacológica o abstinencia;
  • aumento de la presión intracraneal.

Una crisis también puede haber precedido al traumatismo: por ejemplo, el paciente convulsiona mientras conduce, cae o sufre una colisión. Por ello es esencial determinar la secuencia:

¿El traumatismo provocó la convulsión o la convulsión provocó el traumatismo?


4. La amenaza real: lesión cerebral secundaria

La lesión primaria ocurre en el momento del impacto y no puede revertirse en la escena. La asistencia prehospitalaria y hospitalaria precoz busca impedir o reducir la lesión secundaria.

Los principales agresores evitables son:

  • hipoxemia;
  • ventilación insuficiente con hipercapnia;
  • hiperventilación innecesaria con vasoconstricción cerebral;
  • hipotensión;
  • anemia y hemorragia no controlada;
  • hipertermia;
  • hipoglucemia o hiperglucemia extrema;
  • convulsiones persistentes;
  • aumento de la presión intracraneal;
  • retraso en el acceso a neurocirugía.

Las guías contemporáneas de atención prehospitalaria del TCE y las mejores prácticas del American College of Surgeons insisten en prevenir hipoxia e hipotensión desde el primer contacto porque ambas se asocian con peor evolución neurológica.


5. Manejo inmediato por testigos o primeros intervinientes

Lo que sí debe hacerse

  1. Garantizar la seguridad de la escena.
    Tráfico, fuego, combustible, armas, electricidad, derrumbes u otros riesgos pueden convertir al rescatador en una segunda víctima.

  2. Solicitar emergencias inmediatamente.

  3. Proteger al paciente de nuevos golpes.
    Retirar objetos peligrosos cercanos y colocar algo blando bajo la cabeza cuando pueda hacerse sin movilizaciones innecesarias.

  4. Cronometrar la crisis.
    La duración determina el momento en que debe tratarse como estatus epiléptico.

  5. Observar la respiración y el color.

  6. Tras finalizar los movimientos, valorar pulso y respiración.

  7. Mantener alineación cervical razonable, especialmente si hubo colisión, caída, atropello o impacto de alta energía.

Lo que nunca debe hacerse

  • No introducir dedos, cucharas, objetos ni cánulas entre los dientes durante la fase activa.
  • No intentar abrir la boca por la fuerza.
  • No sujetar violentamente brazos o piernas.
  • No administrar agua, alimentos ni medicación oral.
  • No abandonar al paciente durante el período posictal.
  • No asumir que “está dormido” sin comprobar respiración y perfusión.
  • No obligarlo a incorporarse inmediatamente.

La lengua no se “traga”. Introducir objetos en la boca puede causar fracturas dentales, sangrado, aspiración y lesiones al paciente o al rescatador.


6. Abordaje profesional integrado: MARCH y ABCDE

Los diferentes sistemas internacionales utilizan secuencias distintas, pero son compatibles. En contexto táctico se prioriza MARCH; en atención convencional, ABCDE. Ambos deben adaptarse al riesgo de la escena.


M — Massive hemorrhage

Antes de centrarse exclusivamente en la convulsión, debe buscarse una hemorragia externa masiva.

  • Compresión directa.
  • Empaquetamiento de heridas.
  • Gasa hemostática cuando esté indicada.
  • Torniquete para hemorragia de extremidades potencialmente mortal.
  • Dispositivo de control de hemorragia de unión según localización, entrenamiento y protocolo.

Una persona puede presentar movimientos convulsivos por hipoperfusión cerebral secundaria a hemorragia grave. El control de la hemorragia continúa siendo prioritario en TCCC y TECC.


A — Airway con protección cervical

Durante la convulsión activa:

  • evitar instrumentación oral forzada;
  • permitir que finalicen los movimientos cuando no exista obstrucción crítica;
  • preparar aspiración, oxígeno y ventilación;
  • utilizar tracción mandibular cuando exista sospecha de lesión cervical;
  • retirar secreciones, sangre o vómito cuando sea posible.

Después de la crisis:

  • valorar sonidos respiratorios;
  • aspirar secreciones;
  • considerar cánula nasofaríngea cuando no esté contraindicada;
  • usar cánula orofaríngea únicamente en paciente profundamente inconsciente sin reflejo nauseoso;
  • colocar al paciente lateralmente cuando sea necesario para proteger la vía aérea, realizando movilización coordinada si existe sospecha de lesión vertebral.

¿Cuándo considerar una vía aérea avanzada?

  • apnea o respiración agónica;
  • hipoxemia persistente;
  • ventilación inadecuada;
  • aspiración importante;
  • convulsiones recurrentes o refractarias;
  • GCS muy reducido con incapacidad para proteger la vía aérea;
  • traslado prolongado con deterioro previsible.

La decisión debe integrar experiencia del operador, recursos, tiempo de transporte y posibilidad de confirmar la colocación mediante capnografía con onda.


R/B — Respiración y ventilación

Administrar oxígeno cuando exista hipoxemia o riesgo elevado de deterioro. Si la ventilación es insuficiente, utilizar bolsa-válvula-mascarilla con reservorio, idealmente con técnica a dos operadores.

Debe evitarse tanto la hipoventilación como la hiperventilación rutinaria.

ITLS señala como objetivo general en el TCE ventilado una ETCO₂ aproximada de 35–40 mmHg. La hiperventilación se reserva para signos clínicos de herniación cerebral inminente y como medida temporal, no como práctica sistemática.

Signos compatibles con herniación inminente

  • deterioro rápido del nivel de consciencia;
  • pupila unilateral dilatada o arreactiva;
  • posturas motoras patológicas;
  • hipertensión asociada a bradicardia;
  • alteración respiratoria progresiva.

La capnografía debe interpretarse junto con la clínica y la perfusión; durante shock grave, la ETCO₂ puede no reflejar con precisión la PaCO₂.


C — Circulación

La hipotensión reduce la presión de perfusión cerebral y puede agravar de forma crítica un TCE.

Debe evaluarse:

  • pulso central y periférico;
  • presión arterial;
  • relleno capilar;
  • temperatura y color cutáneo;
  • hemorragia oculta;
  • pelvis, tórax y abdomen;
  • respuesta a la reanimación.

En un paciente con sospecha de TCE moderado o grave, no debe aceptarse una estrategia de hipotensión permisiva propia de determinados traumatismos hemorrágicos sin lesión cerebral. La reanimación debe preservar simultáneamente hemostasia y perfusión cerebral, siguiendo los objetivos establecidos por el sistema local y la edad del paciente. Las guías ACS actualizadas subrayan la importancia de una reanimación dirigida que evite hipotensión y lesión cerebral secundaria.


D — Disability: evaluación neurológica

Registrar antes y después de cada intervención:

  • Glasgow Coma Scale;
  • tamaño y reactividad pupilar;
  • movilidad de las cuatro extremidades;
  • lateralización;
  • tipo y duración de los movimientos;
  • presencia de período lúcido;
  • glucemia capilar;
  • respuesta a anticonvulsivantes;
  • temperatura;
  • exposición a tóxicos o medicamentos.

Atención con la puntuación de Glasgow

Una crisis, el período posictal, hipoxia, sedantes, alcohol, intubación o bloqueo neuromuscular pueden alterar la puntuación. Debe documentarse el contexto, no solamente el número.


E — Exposure and environment

Exponer lo necesario para buscar:

  • traumatismo craneal;
  • salida de sangre o líquido por nariz u oídos;
  • signos de fractura de base de cráneo;
  • heridas penetrantes;
  • traumatismo torácico o abdominal;
  • lesiones de columna;
  • marcas de inyección o parches farmacológicos;
  • hemorragias ocultas.

Después debe prevenirse la hipotermia, especialmente en pacientes hemorrágicos.


7. ¿Cuándo se convierte en estatus epiléptico?

Desde el punto de vista operacional, una crisis tónico-clónica que dura cinco minutos o más, o crisis repetidas sin recuperación de consciencia entre ellas, debe tratarse como estatus epiléptico convulsivo.

La International League Against Epilepsy estableció para el estatus tónico-clónico generalizado un primer punto temporal de intervención en torno a cinco minutos, momento a partir del cual es improbable que una crisis prolongada cese de manera fiable sin tratamiento. La publicación de consenso tiene DOI 10.1111/epi.13121:

https://doi.org/10.1111/epi.13121

La American Epilepsy Society recomienda estabilización durante los primeros cinco minutos y una benzodiacepina como tratamiento inicial cuando la crisis persiste entre los 5 y 20 minutos.


8. Tratamiento farmacológico prehospitalario

La medicación debe administrarse únicamente por profesionales autorizados y conforme al protocolo correspondiente.

Primera línea: benzodiacepina

Opciones habituales en adultos:

  • Midazolam 10 mg IM cuando no existe acceso IV.
  • Lorazepam 0,1 mg/kg IV, máximo habitual de 4 mg.
  • Diazepam 0,15–0,2 mg/kg IV, máximo habitual de 10 mg.
  • Midazolam intranasal o bucal puede utilizarse en determinados sistemas cuando no hay acceso vascular.

Las dosis pediátricas deben calcularse por peso y seguir protocolos específicos.

La recomendación central es administrar una dosis terapéutica adecuada sin retrasos, pero anticipando depresión respiratoria, especialmente si el paciente presenta TCE, alcohol, opioides u otros depresores del sistema nervioso central. Deben estar preparados oxígeno, aspiración, bolsa-válvula-mascarilla y una estrategia de vía aérea.

Si la crisis continúa

Tras una dosis inicial correctamente administrada, puede repetirse una segunda dosis de benzodiacepina según protocolo. Si persiste, se requiere tratamiento de segunda línea y manejo avanzado.

Opciones hospitalarias frecuentes:

  • levetiracetam;
  • fosfenitoína;
  • valproato.

El ensayo ESETT encontró eficacia global similar entre levetiracetam, fosfenitoína y valproato para el estatus convulsivo resistente a benzodiacepinas. DOI:

10.1056/NEJMoa1905795
https://doi.org/10.1056/NEJMoa1905795

La elección depende de edad, embarazo, función hepática, arritmias, interacciones, estabilidad hemodinámica y protocolos locales.


9. Convulsión finalizada: no significa problema resuelto

Una vez cesan las sacudidas deben reevaluarse inmediatamente:

  • vía aérea;
  • frecuencia y profundidad respiratoria;
  • SpO₂;
  • ETCO₂ cuando esté disponible;
  • presión arterial;
  • GCS y pupilas;
  • glucosa;
  • temperatura;
  • hemorragias;
  • posible intoxicación;
  • signos de hipertensión intracraneal.

La persistencia de inconsciencia puede deberse a:

  • período posictal;
  • hemorragia intracraneal;
  • estatus epiléptico no convulsivo;
  • sedación farmacológica;
  • hipoxia;
  • hipercapnia;
  • shock;
  • hipoglucemia;
  • lesión axonal difusa.

Cuando el paciente no recupera progresivamente la consciencia, debe considerarse actividad epiléptica no convulsiva y realizar EEG urgente o continuo en el hospital.


10. Neuroimagen y evaluación hospitalaria

Una convulsión posterior a un traumatismo craneal constituye un criterio de alto riesgo y generalmente exige evaluación urgente con TC craneal sin contraste, además de valoración de columna cervical según mecanismo y exploración.

La evaluación inicial puede incluir:

  • hemograma;
  • glucosa;
  • sodio, calcio y magnesio;
  • función renal y hepática;
  • coagulación;
  • gasometría;
  • tóxicos cuando estén indicados;
  • prueba de embarazo;
  • niveles de antiepilépticos en pacientes tratados;
  • ECG;
  • TC craneal y cervical;
  • EEG si persiste alteración neurológica inexplicada.

La guía ACS TQP de mejores prácticas para TCE ofrece un enfoque actualizado sobre neuroimagen, tratamiento farmacológico, monitorización, neurocirugía y recuperación postaguda.

URL oficial:

https://www.facs.org/media/vgfgjpfk/best-practices-guidelines-traumatic-brain-injury.pdf


11. Profilaxis anticonvulsivante después del TCE

Es fundamental diferenciar:

  1. Tratamiento de una convulsión activa.
  2. Prevención de crisis tempranas en pacientes seleccionados.
  3. Tratamiento prolongado de epilepsia postraumática.

No son equivalentes.

La guía 2024 de la Neurocritical Care Society para adultos hospitalizados con TCE moderado o grave concluye que puede emplearse profilaxis o no emplearse, porque la certeza global de la evidencia es baja. Cuando se decide utilizar un antiepiléptico, sugiere preferir levetiracetam frente a fenitoína/fosfenitoína y limitar la profilaxis a un período corto, habitualmente siete días o menos, salvo que existan crisis documentadas u otra indicación. La recomendación es débil y debe individualizarse.

Referencia:

Frontera JA, et al. Guidelines for Seizure Prophylaxis in Adults Hospitalized with Moderate–Severe Traumatic Brain Injury. Neurocritical Care. 2024;40:819–844.

DOI: 10.1007/s12028-023-01907-x
https://doi.org/10.1007/s12028-023-01907-x

La profilaxis temprana busca disminuir las crisis de los primeros siete días; no se ha demostrado que prevenga de forma fiable la epilepsia postraumática tardía.


12. Integración de los principales sistemas de trauma

DoD, Joint Trauma System y TCCC

TCCC organiza la asistencia según la amenaza táctica y prioriza intervenciones que evitan muertes prevenibles. En un paciente con TCE y convulsión, la aplicación práctica incluye:

  • seguridad y superioridad táctica;
  • control inmediato de hemorragia masiva;
  • manejo escalonado de la vía aérea;
  • prevención de hipoxia e hipotensión;
  • protección razonable de la columna en TCE moderado o grave;
  • evacuación prioritaria;
  • documentación y comunicación durante el relevo.

Los materiales TCCC vigentes deben consultarse en las plataformas oficiales del Joint Trauma System y Deployed Medicine.

https://jts.health.mil/
https://www.deployedmedicine.com/

TECC

TECC adapta principios militares al entorno civil de alto riesgo y divide la actuación en:

  • Direct Threat Care;
  • Indirect Threat Care;
  • Evacuation Care.

Durante amenaza directa, las intervenciones pueden ser deliberadamente limitadas. Cuando disminuye el riesgo, se amplían la evaluación neurológica, oxigenación, ventilación, monitorización y tratamiento farmacológico conforme al alcance profesional. Las guías TECC son principios de buenas prácticas y no sustituyen los protocolos de cada servicio.

https://www.c-tecc.org/

ATLS

ATLS proporciona la estructura de evaluación primaria ABCDE, reanimación simultánea, reevaluación y transición al estudio secundario. En este escenario exige evitar que la espectacularidad de la convulsión distraiga de:

  • una vía aérea obstruida;
  • una hemorragia mortal;
  • un neumotórax;
  • shock;
  • lesión cervical;
  • deterioro neurológico progresivo.

El enfoque se complementa con las guías ACS TQP actuales sobre TCE.

https://www.facs.org/quality-programs/trauma/education/advanced-trauma-life-support/

PHTLS

PHTLS enfatiza la fisiopatología, la identificación de lesiones tiempo-dependientes, la prevención de lesión secundaria y la elección del destino apropiado. En un TCE convulsivo esto se traduce en:

  • mínima permanencia innecesaria en escena;
  • corrección de hipoxia y perfusión;
  • reevaluación neurológica seriada;
  • prealerta al centro receptor;
  • traslado al centro de trauma adecuado.

https://www.naemt.org/education/trauma-education/phtls

ITLS

ITLS integra evaluación primaria rápida, intervención inmediata, examen focalizado y reevaluación. En el TCE destaca el control de oxigenación y ventilación, evitando hiperventilación salvo herniación inminente.

https://www.itrauma.org/

European Trauma Course — ETC

ETC añade un elemento esencial: el tratamiento del trauma grave no depende únicamente de conocimientos técnicos, sino de liderazgo, distribución de funciones, comunicación cerrada y reevaluación colectiva.

Un esquema operativo razonable sería:

  • líder del equipo;
  • responsable de vía aérea;
  • responsable de circulación y accesos;
  • responsable de medicación;
  • responsable de exploración y exposición;
  • registro temporal de convulsiones e intervenciones;
  • comunicación con radiología, anestesia, neurocirugía y UCI.

ETC es un programa europeo de trauma avanzado con especial énfasis en trabajo multiprofesional y habilidades no técnicas.

https://www.erc.edu/education/for-professionals/course-types/etc/


13. Errores frecuentes

Error 1: sujetar con fuerza al paciente

No detiene la descarga cerebral y puede provocar luxaciones, fracturas o lesiones al rescatador.

Error 2: introducir objetos en la boca

No evita la mordedura lingual y puede causar traumatismo, aspiración y obstrucción.

Error 3: concentrarse exclusivamente en la convulsión

El paciente puede estar simultáneamente hemorrágico, hipóxico o en parada cardiaca.

Error 4: hiperventilar de manera rutinaria

La reducción excesiva de CO₂ provoca vasoconstricción cerebral y puede disminuir el flujo sanguíneo cerebral. Solo se contempla temporalmente ante herniación inminente.

Error 5: administrar dosis repetidas de benzodiacepinas sin preparar ventilación

La crisis debe tratarse, pero la depresión respiratoria resultante también debe anticiparse.

Error 6: considerar todo movimiento postraumático como epilepsia

La actividad motora puede corresponder a posturas patológicas, síncope convulsivo, hipoxia o parada cardiaca.

Error 7: retrasar el transporte para realizar intervenciones no esenciales

El paciente necesita TC, neurocirugía y cuidados críticos; la escena no debe convertirse en una unidad de cuidados intensivos improvisada.


14. Algoritmo operativo resumido

Convulsión tras posible TCE

1. Seguridad y mecanismo
Control del tráfico, riesgos tácticos o ambientales.

2. Comprobar pulso y respiración
Los movimientos anormales no excluyen parada cardiaca.

3. Controlar hemorragia masiva

4. Proteger sin restringir
No introducir objetos en la boca.

5. Cronometrar la crisis

6. Preparar vía aérea
Aspiración, oxígeno, BVM y capnografía.

7. Mantener alineación cervical cuando corresponda

8. Medir glucemia

9. Si dura ≥5 minutos o recurre sin recuperación:
Benzodiacepina según protocolo.

10. Reevaluar ABCDE/MARCH

11. Evitar hipoxia, hipotensión e hiperventilación

12. Prealertar y trasladar prioritariamente a un centro de trauma


Conclusión

Una convulsión tónico-clónica después de un traumatismo craneoencefálico no debe manejarse como un episodio aislado de epilepsia. Debe tratarse como la manifestación potencial de una lesión intracraneal grave y como un potente amplificador de lesión cerebral secundaria.

La prioridad no es inmovilizar las extremidades ni introducir objetos en la boca. La prioridad es:

seguridad, control de hemorragia, vía aérea permeable, oxigenación, ventilación, perfusión cerebral, interrupción precoz del estatus epiléptico, reevaluación neurológica y evacuación rápida a atención definitiva.

TCCC, TECC, ATLS, PHTLS, ITLS y ETC emplean estructuras diferentes, pero comparten una misma filosofía: tratar primero lo que mata antes, evitar daños secundarios prevenibles y coordinar al equipo para que cada intervención acerque al paciente al tratamiento definitivo.


Referencias científicas y documentos técnicos

  1. American College of Surgeons. Best Practices Guidelines for the Management of Traumatic Brain Injury.
    https://www.facs.org/media/vgfgjpfk/best-practices-guidelines-traumatic-brain-injury.pdf

  2. Brain Trauma Foundation. Guidelines for Prehospital Management of Traumatic Brain Injury, Third Edition.
    https://braintrauma.org/s/Prehospital_3rd_Edition.pdf

  3. Frontera JA, et al. Guidelines for Seizure Prophylaxis in Adults Hospitalized with Moderate–Severe Traumatic Brain Injury. Neurocritical Care. 2024;40:819–844.
    DOI: 10.1007/s12028-023-01907-x
    https://doi.org/10.1007/s12028-023-01907-x

  4. Trinka E, et al. A definition and classification of status epilepticus—Report of the ILAE Task Force. Epilepsia. 2015;56:1515–1523.
    DOI: 10.1111/epi.13121
    https://doi.org/10.1111/epi.13121

  5. Glauser T, et al. Evidence-Based Guideline: Treatment of Convulsive Status Epilepticus in Children and Adults. Epilepsy Currents. 2016;16:48–61.
    DOI: 10.5698/1535-7597-16.1.48
    https://doi.org/10.5698/1535-7597-16.1.48

  6. Kapur J, et al. Randomized Trial of Three Anticonvulsant Medications for Status Epilepticus. New England Journal of Medicine. 2019;381:2103–2113.
    DOI: 10.1056/NEJMoa1905795
    https://doi.org/10.1056/NEJMoa1905795

  7. Joint Trauma System — Committee on TCCC.
    https://jts.health.mil/index.cfm/committees/cotccc

  8. Deployed Medicine — TCCC official educational materials.
    https://www.deployedmedicine.com/

  9. Committee for Tactical Emergency Casualty Care.
    https://www.c-tecc.org/

  10. International Trauma Life Support.
    https://www.itrauma.org/

  11. National Association of Emergency Medical Technicians — PHTLS/TCCC.
    https://www.naemt.org/

  12. European Resuscitation Council. European Trauma Course.
    https://www.erc.edu/education/for-professionals/course-types/etc/


DrRamonReyesMD ⚕️
EMS Solutions International
Actualización científica 2026

salud mental en la adolescencia

 

Sí. La infografía es correcta en términos generales, pero es simplificada y omite información clínica importante. Además, algunas cifras deben contextualizarse para evitar interpretaciones erróneas. A continuación te propongo un artículo con un enfoque científico, actualizado y útil para profesionales sanitarios y población general.

Salud mental en la adolescencia: comprender el cerebro para prevenir el sufrimiento

Una revisión científica basada en la evidencia 2026

Por DrRamonReyesMD ⚕️

EMS Solutions International

Introducción

La adolescencia constituye uno de los períodos más complejos del desarrollo humano. Entre los 10 y los 19 años el organismo experimenta profundas modificaciones biológicas, hormonales, cognitivas y sociales que transforman el cerebro y condicionan la salud física y mental durante toda la vida.

Lejos de representar únicamente una etapa de cambios emocionales, la adolescencia es un período de extraordinaria plasticidad cerebral. Esta capacidad permite un enorme aprendizaje, pero también aumenta la vulnerabilidad frente al estrés, los trastornos psiquiátricos y las conductas de riesgo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que uno de cada siete adolescentes (aproximadamente el 14%) presenta un trastorno mental, siendo la ansiedad, la depresión y los trastornos de la conducta algunas de las patologías más frecuentes.

¿Qué ocurre en el cerebro adolescente?

Durante esta etapa el cerebro continúa madurando.

La corteza prefrontal, responsable de la planificación, el razonamiento, el control de impulsos y la toma de decisiones, no alcanza su desarrollo completo hasta aproximadamente los 25 años.

Mientras tanto, estructuras como la amígdala, relacionadas con las emociones, el miedo y la recompensa, presentan una elevada actividad.

Como consecuencia:

Mayor impulsividad.

Búsqueda de nuevas experiencias.

Mayor sensibilidad emocional.

Influencia significativa del grupo de iguales.

Incremento de conductas de riesgo.

Estas características son fisiológicas y no deben confundirse con enfermedad mental.

Magnitud del problema

Según la OMS:

Cerca del 14 % de los adolescentes presenta algún trastorno mental.

La mitad de los trastornos mentales del adulto comienzan antes de los 14 años.

Aproximadamente el 50 % permanece sin diagnosticar ni tratar.

El suicidio continúa siendo una de las principales causas de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años, lo que convierte su prevención en una prioridad de salud pública.

Factores de riesgo

La aparición de trastornos mentales suele obedecer a una interacción entre factores biológicos, psicológicos y ambientales.

Entre ellos destacan:

Antecedentes familiares.

Experiencias traumáticas.

Acoso escolar (bullying y ciberbullying).

Violencia doméstica.

Consumo de alcohol y drogas.

Trastornos del sueño.

Sedentarismo.

Uso excesivo de redes sociales.

Aislamiento social.

Enfermedades crónicas.

Señales de alarma

Es importante diferenciar los cambios normales propios de la adolescencia de síntomas persistentes.

Se consideran signos de alarma:

Tristeza mantenida durante más de dos semanas.

Irritabilidad intensa.

Pérdida de interés por actividades habituales.

Descenso importante del rendimiento escolar.

Alteraciones importantes del sueño.

Cambios llamativos del apetito o peso.

Aislamiento progresivo.

Autolesiones.

Consumo de sustancias.

Conductas impulsivas de alto riesgo.

Ideas de muerte o suicidio.

Ante cualquiera de estos síntomas debe solicitarse valoración profesional.

El ejercicio físico como tratamiento

Actualmente existe abundante evidencia científica de que el ejercicio constituye una intervención terapéutica eficaz.

Su práctica regular produce:

Cambios neuroquímicos

Incremento de serotonina.

Liberación de dopamina.

Aumento de endorfinas.

Mayor producción de endocannabinoides.

Incremento del BDNF (Brain-Derived Neurotrophic Factor), favoreciendo la neuroplasticidad.

Beneficios clínicos

Disminuye ansiedad.

Reduce síntomas depresivos.

Mejora la autoestima.

Favorece la calidad del sueño.

Reduce cortisol.

Disminuye inflamación sistémica.

Mejora el rendimiento cognitivo.

Incrementa memoria y concentración.

¿Cuánto ejercicio recomienda la OMS?

La OMS recomienda para adolescentes:

Al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa.

Incorporar ejercicios vigorosos y de fortalecimiento muscular al menos 3 días por semana.

Reducir el tiempo sedentario, especialmente el recreativo frente a pantallas.

Más allá del ejercicio

La salud mental requiere un abordaje integral.

Las medidas con mayor respaldo científico incluyen:

Dormir entre 8 y 10 horas por noche.

Alimentación equilibrada.

Relaciones familiares estables.

Actividad física regular.

Contacto social.

Limitar el uso excesivo de dispositivos electrónicos.

Evitar alcohol, nicotina y otras drogas.

Acceso precoz a atención psicológica cuando sea necesario.

Prevención del suicidio

La conducta suicida representa una urgencia médica.

Nunca deben minimizarse expresiones como:

"No quiero seguir viviendo."

"Sería mejor desaparecer."

"Soy una carga."

Hablar sobre suicidio no aumenta el riesgo; al contrario, favorece la identificación precoz y facilita el acceso a ayuda profesional.

El papel de la familia

La familia constituye el principal factor protector.

Escuchar sin juzgar, mantener una comunicación abierta, validar las emociones y detectar cambios de comportamiento son intervenciones sencillas con un enorme impacto preventivo.

Conclusiones

La adolescencia no debe considerarse una etapa "problemática", sino un período de extraordinaria reorganización cerebral.

Comprender cómo madura el cerebro permite interpretar mejor las conductas adolescentes, identificar precozmente los trastornos mentales y aplicar intervenciones basadas en la evidencia.

La combinación de ejercicio físico, sueño adecuado, alimentación saludable, apoyo familiar y atención profesional cuando sea necesaria continúa siendo la estrategia más eficaz para promover una salud mental duradera.

Referencias científicas

Organización Mundial de la Salud (OMS). Mental health of adolescents. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/adolescent-mental-health⁠�

UNICEF. The State of the World's Children: On My Mind. https://www.unicef.org/reports/state-worlds-children-2021⁠�

American Academy of Pediatrics. Mental Health Initiatives. https://www.aap.org⁠�

American Psychiatric Association. Mental Health Resources. https://www.psychiatry.org⁠�

Biddle SJH, Asare M. Physical activity and mental health in children and adolescents: a review of reviews. Br J Sports Med. DOI: 10.1136/bjsports-2011-090185.

Lubans DR, et al. Physical activity for cognitive and mental health in youth. DOI: 10.1016/S2215-0366(16)30370-6.

Actualizado 2026 | DrRamonReyesMD ⚕️ | EMS Solutions International



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Compresión aórtica externa en la hemorragia obstétrica

 




Compresión aórtica externa en la hemorragia obstétrica

Fundamentos anatómicos, fisiopatológicos y aplicación clínica para ganar tiempo y salvar vidas

Revisión científica integral 2026

Por Dr. Ramón Alejandro Reyes Díaz, MD ⚕️
EMS Solutions International




Resumen (Abstract)

La hemorragia obstétrica (HO), particularmente la hemorragia posparto (HPP), continúa siendo la principal causa prevenible de mortalidad materna a nivel mundial. A pesar de los avances en uterotónicos, protocolos de transfusión masiva, radiología intervencionista y cirugía obstétrica, una proporción significativa de las muertes ocurre durante los primeros minutos del episodio hemorrágico, antes de que puedan instaurarse las medidas definitivas.

La compresión manual externa de la aorta abdominal (External Aortic Compression, EAC) representa una intervención temporal, sencilla, de bajo coste y potencialmente salvadora, cuyo objetivo es reducir de forma inmediata el flujo arterial hacia la pelvis y el útero mientras se implementan tratamientos definitivos. En los últimos años, esta maniobra ha recuperado protagonismo tras publicaciones recientes en el American Journal of Obstetrics and Gynecology, reforzando un concepto fisiológico conocido desde hace décadas pero escasamente difundido en la práctica clínica.

Esta revisión analiza la anatomía vascular implicada, la fisiología cardiovascular del embarazo, los mecanismos hemodinámicos de la compresión aórtica, la evidencia científica disponible, sus indicaciones, limitaciones y su integración en los algoritmos modernos de manejo de la hemorragia obstétrica, incluyendo escenarios prehospitalarios, hospitales con recursos limitados y medicina táctica.

Palabras clave: Hemorragia obstétrica, hemorragia posparto, compresión aórtica externa, shock hemorrágico, medicina de emergencias, obstetricia crítica, control temporal de la hemorragia.


Introducción

La supervivencia materna constituye uno de los indicadores más sensibles de la calidad de un sistema sanitario. Sin embargo, cada año cientos de miles de mujeres desarrollan hemorragias obstétricas potencialmente mortales, y decenas de miles fallecen por causas que, en gran medida, son prevenibles.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la hemorragia obstétrica sigue siendo la principal causa de muerte materna directa, responsable de aproximadamente una cuarta parte de todos los fallecimientos relacionados con el embarazo a nivel mundial. La mayoría de estas muertes se producen durante las primeras 24 horas tras el parto y son consecuencia de una pérdida sanguínea masiva que supera la capacidad de compensación fisiológica del organismo.

La rapidez con la que puede instaurarse el shock hemorrágico explica por qué el factor pronóstico más importante no es únicamente disponer de tratamientos eficaces, sino iniciarlos antes de que se establezca la denominada "tríada letal" del trauma y la hemorragia: hipotermia, acidosis y coagulopatía.

En este contexto, la compresión aórtica externa adquiere un valor extraordinario como intervención de puente. No resuelve la causa del sangrado, pero puede reducir significativamente el flujo sanguíneo hacia el territorio pélvico durante los minutos críticos necesarios para administrar uterotónicos, activar un protocolo de transfusión masiva, preparar un quirófano o realizar una embolización arterial.


Magnitud del problema

La hemorragia posparto se define clásicamente como una pérdida sanguínea superior a 500 mL tras un parto vaginal o superior a 1.000 mL tras una cesárea, aunque actualmente se reconoce que cualquier pérdida acompañada de signos de hipovolemia debe considerarse clínicamente relevante independientemente del volumen estimado.

Su incidencia oscila entre el 3 % y el 6 % de todos los partos, dependiendo de la población estudiada y de los criterios diagnósticos empleados.

En países de ingresos bajos y medios, donde el acceso inmediato a cirugía, transfusión y radiología intervencionista puede ser limitado, la hemorragia obstétrica continúa siendo responsable de una proporción desproporcionadamente elevada de muertes maternas. No obstante, incluso en sistemas sanitarios altamente desarrollados, sigue representando una de las principales causas de ingreso en unidades de cuidados intensivos obstétricos.

Este escenario pone de manifiesto que reducir el tiempo transcurrido entre el inicio del sangrado y el control efectivo de la hemorragia constituye uno de los objetivos prioritarios de la medicina obstétrica contemporánea.


Evolución histórica del control de la hemorragia obstétrica

El tratamiento de la hemorragia obstétrica ha evolucionado desde maniobras exclusivamente manuales hasta sofisticadas técnicas endovasculares.

Durante siglos, las únicas herramientas disponibles fueron el masaje uterino, la compresión manual y diversas técnicas empíricas destinadas a reducir el sangrado. Con el desarrollo de la cirugía moderna aparecieron procedimientos como la ligadura de arterias uterinas y de arterias ilíacas internas, seguidos posteriormente por la histerectomía obstétrica como tratamiento definitivo en los casos refractarios.

Las últimas décadas incorporaron avances decisivos:

  • uterotónicos sintéticos;
  • ácido tranexámico;
  • balón de Bakri;
  • embolización arterial selectiva;
  • protocolos de transfusión masiva;
  • REBOA (Resuscitative Endovascular Balloon Occlusion of the Aorta).

Paradójicamente, mientras estas tecnologías avanzaban, una maniobra extremadamente simple como la compresión aórtica externa permaneció infrautilizada, a pesar de su potencial para reducir el sangrado en los primeros minutos del evento hemorrágico.

La publicación de Nieto-Calvache y colaboradores en el American Journal of Obstetrics and Gynecology ha contribuido a rescatar esta técnica del relativo olvido, destacando su utilidad como intervención inmediata mientras se prepara el tratamiento definitivo.



Anatomía vascular de la pelvis: fundamento de la técnica

La eficacia de la compresión aórtica externa se explica por una característica anatómica fundamental: todo el flujo arterial destinado al útero depende, en última instancia, de la aorta abdominal.

La aorta abdominal comienza al atravesar el hiato aórtico del diafragma, aproximadamente a nivel de la vértebra T12, y desciende por delante de la columna vertebral hasta bifurcarse en las arterias ilíacas comunes a nivel de L4.

Cada arteria ilíaca común origina:

  • arteria ilíaca externa;
  • arteria ilíaca interna (hipogástrica).

De la arteria ilíaca interna nacen las arterias uterinas, principales responsables de la irrigación del útero grávido. Durante el embarazo, estas arterias experimentan una profunda remodelación vascular y pueden incrementar su flujo de manera extraordinaria para satisfacer las necesidades fetoplacentarias.

A término, el flujo uteroplacentario puede alcanzar aproximadamente 500–700 mL/min, lo que representa alrededor del 10–15 % del gasto cardíaco materno.

Esta elevada perfusión explica la rapidez con la que una lesión uterina o una atonía pueden desencadenar pérdidas sanguíneas masivas en cuestión de minutos.

Cuando el operador comprime manualmente la aorta abdominal contra la columna vertebral, reduce el flujo que alcanza las arterias ilíacas y, por tanto, disminuye de forma inmediata el aporte sanguíneo al territorio uterino y pélvico.

Este principio fisiológico constituye la base científica de la maniobra.


Referencias (Parte I)

  1. Nieto-Calvache AJ, Palacios-Jaraquemada JM, Aryananda RA, et al. External aortic compression: buying time to save lives in obstetric hemorrhage. American Journal of Obstetrics and Gynecology. 2025;232(2):239-241. DOI: 10.1016/j.ajog.2024.09.017. https://doi.org/10.1016/j.ajog.2024.09.017

  2. World Health Organization. WHO recommendations for the prevention and treatment of postpartum haemorrhage (actualización vigente). https://www.who.int/publications/i/item/9789240115637

  3. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Practice Bulletin No. 183: Postpartum Hemorrhage.

  4. FIGO. Recommendations on the management of postpartum hemorrhage.

  5. Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (RCOG). Prevention and Management of Postpartum Haemorrhage.


Compresión aórtica externa en la hemorragia obstétrica

Revisión científica integral 2026

PARTE II

Fisiología cardiovascular del embarazo y bases hemodinámicas de la compresión aórtica externa

Por Dr. Ramón Alejandro Reyes Díaz, MD ⚕️
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Introducción

Para comprender por qué la compresión manual de la aorta puede modificar de forma tan rápida la evolución de una hemorragia obstétrica, primero es necesario entender que la circulación materna durante el embarazo es radicalmente distinta a la de una mujer no gestante.

El embarazo constituye uno de los mayores desafíos fisiológicos que experimenta el organismo humano. En apenas 40 semanas, el sistema cardiovascular debe adaptarse para perfundir simultáneamente dos organismos sin comprometer la oxigenación materna. Estas adaptaciones convierten al útero en uno de los órganos con mayor flujo sanguíneo del cuerpo.

Precisamente esta extraordinaria perfusión explica que, cuando se pierde el control del sangrado, la paciente pueda evolucionar desde una estabilidad aparente hasta un shock hemorrágico irreversible en pocos minutos.


Adaptaciones cardiovasculares durante el embarazo

Las modificaciones hemodinámicas comienzan desde las primeras semanas de gestación y alcanzan su máximo alrededor de las semanas 28–32.

Entre las principales adaptaciones destacan:

Incremento del volumen sanguíneo

El volumen plasmático aumenta entre un 40 % y un 50 %, mientras que la masa eritrocitaria se incrementa aproximadamente un 20–30 %, generando la conocida anemia fisiológica del embarazo por hemodilución.

En una mujer con un volumen sanguíneo basal de aproximadamente 4,5 litros, el embarazo puede aumentar la volemia hasta 6–7 litros.

Este incremento constituye una reserva fisiológica destinada a compensar las pérdidas sanguíneas del parto.


Aumento del gasto cardíaco

El gasto cardíaco aumenta entre un 30 % y un 50 %, alcanzando valores cercanos a 7 litros/minuto en gestaciones avanzadas.

Este incremento resulta de:

  • aumento del volumen sistólico;
  • incremento moderado de la frecuencia cardíaca (10–20 lpm);
  • reducción de la resistencia vascular sistémica.

El útero recibe una parte importante de este incremento del gasto.


Disminución de la resistencia vascular sistémica

La placenta constituye un circuito vascular de muy baja resistencia.

Como consecuencia:

  • disminuye la presión arterial diastólica;
  • aumenta el flujo periférico;
  • mejora la perfusión uterina.

Circulación uteroplacentaria

Uno de los aspectos más sorprendentes del embarazo es el enorme incremento del flujo sanguíneo uterino.

En una mujer no gestante:

Flujo uterino ≈ 50–100 mL/min

En el embarazo a término:

Flujo uterino ≈ 500–700 mL/min

Algunas publicaciones describen cifras incluso superiores a 750 mL/min durante el trabajo de parto.

Esto representa aproximadamente:

10–15 % del gasto cardíaco materno total.

Pocos órganos reciben semejante cantidad de sangre.


Remodelación vascular

Durante el embarazo ocurre una transformación profunda de las arterias espirales uterinas.

Los trofoblastos invaden estas arterias y producen:

  • pérdida parcial del músculo liso;
  • aumento importante del calibre vascular;
  • desaparición del control vasomotor.

El objetivo es garantizar un flujo continuo hacia la placenta.

Sin embargo, esta adaptación tiene un precio:

cuando el lecho placentario queda expuesto tras el alumbramiento, los vasos abiertos pueden convertirse en una fuente masiva de hemorragia.


¿Por qué sangra tanto una hemorragia posparto?

La explicación es puramente física.

El flujo sanguíneo depende de tres factores:

  • presión arterial;
  • resistencia vascular;
  • diámetro del vaso.

Las arterias uterinas durante el embarazo:

✔ poseen gran calibre

✔ transportan elevado volumen sanguíneo

✔ trabajan con flujo continuo

Si el útero pierde su capacidad de contraerse (atonía uterina), los vasos permanecen abiertos.

Cada minuto continúa llegando sangre desde:

Aorta abdominal

Ilíacas comunes

Ilíacas internas

Arterias uterinas

Lecho placentario

El resultado puede ser una pérdida superior a 150–200 mL por minuto, pudiendo alcanzar varios litros en muy poco tiempo.


Principio hemodinámico de la compresión aórtica

La compresión manual busca modificar esta ecuación.

No intenta cerrar los vasos uterinos.

Intenta reducir el flujo que llega a ellos.

Si disminuye el flujo proximal:

Disminuye la presión distal.

Disminuye el volumen que alcanza la pelvis.

Disminuye la velocidad de la hemorragia.

Es exactamente el mismo principio utilizado por un torniquete en una extremidad, aunque aplicado sobre el eje vascular principal del abdomen.


¿Qué ocurre durante la compresión?

Cuando el operador aplica una presión suficiente sobre la aorta abdominal, ésta queda parcialmente comprimida contra los cuerpos vertebrales lumbares.

La consecuencia inmediata es:

  • reducción del flujo hacia ambas arterias ilíacas comunes;
  • disminución del flujo hacia arterias uterinas;
  • descenso de la presión hidrostática en el lecho hemorrágico;
  • reducción visible del sangrado.

La sangre continúa perfundiendo:

  • cerebro;
  • corazón;
  • pulmones;
  • miembros superiores.

Es decir, la maniobra prioriza la perfusión de los órganos vitales mientras limita temporalmente el aporte al territorio pélvico.


Analogía con REBOA

Desde un punto de vista fisiológico, la compresión manual externa y la Resuscitative Endovascular Balloon Occlusion of the Aorta (REBOA) persiguen un objetivo común:

reducir temporalmente el flujo distal a la aorta para controlar la hemorragia.

Las diferencias son importantes:

Compresión aórtica externa REBOA
Manual Endovascular
Inmediata Requiere acceso arterial
Sin equipamiento Precisa material especializado
Coste prácticamente nulo Coste elevado
Aplicable en cualquier entorno Limitada a centros entrenados
Puente temporal Puente temporal con mayor control hemodinámico

La compresión externa no reemplaza al REBOA, pero puede iniciarse varios minutos antes, un intervalo que puede ser decisivo para la supervivencia.


Distribución del flujo durante la maniobra

La disminución del flujo pélvico genera una redistribución relativa del gasto cardíaco hacia órganos esenciales:

  • encéfalo;
  • miocardio;
  • circulación coronaria;
  • circulación carotídea.

Aunque el gasto cardíaco global no aumenta, la reducción del "robo" hacia el territorio uterino favorece el mantenimiento de la perfusión central durante el shock hemorrágico.


La importancia del tiempo

En medicina de emergencias existe un concepto ampliamente aceptado:

No todas las intervenciones salvan vidas por resolver el problema; muchas lo hacen porque compran tiempo suficiente para resolverlo.

La compresión aórtica externa pertenece a esta categoría.

No corrige la atonía uterina.

No repara una rotura uterina.

No sustituye la embolización.

No reemplaza una histerectomía.

Su verdadero valor consiste en reducir el sangrado durante esos minutos críticos en los que el equipo organiza el tratamiento definitivo.

En hemorragia obstétrica, ganar cinco minutos puede significar preservar más de un litro de sangre circulante, con el consiguiente impacto sobre la perfusión tisular, la necesidad transfusional y el riesgo de desarrollar la tríada letal del shock.


Integración con la reanimación del shock hemorrágico

La compresión aórtica externa nunca debe aplicarse de forma aislada.

Debe integrarse simultáneamente con:

  • activación inmediata del protocolo de hemorragia obstétrica;
  • masaje uterino si está indicado;
  • administración precoz de uterotónicos;
  • ácido tranexámico dentro de las primeras 3 horas;
  • acceso venoso de gran calibre;
  • reposición dirigida con hemoderivados;
  • calentamiento activo para prevenir hipotermia;
  • corrección de hipocalcemia, acidosis y coagulopatía;
  • preparación del tratamiento definitivo (balón intrauterino, cirugía, embolización o REBOA según disponibilidad).

La maniobra actúa como un puente hemodinámico, no como un tratamiento definitivo.


Concepto operativo

La compresión aórtica externa debe entenderse como una intervención de control temporal del daño (Damage Control Hemorrhage Control).

Comparte la misma filosofía que otras técnicas de control de daños:

  • torniquetes en extremidades;
  • vendajes hemostáticos;
  • pinzamiento vascular;
  • REBOA;
  • empaquetamiento quirúrgico.

Todas ellas persiguen un objetivo común: interrumpir o reducir el sangrado hasta que sea posible aplicar una solución definitiva.


Referencias (Parte II)

  1. Nieto-Calvache AJ, et al. External aortic compression: buying time to save lives in obstetric hemorrhage. Am J Obstet Gynecol. 2025;232(2):239-241. DOI: 10.1016/j.ajog.2024.09.017.

  2. Cunningham FG, Leveno KJ, Bloom SL, et al. Williams Obstetrics. 26th ed. McGraw-Hill; 2022.

  3. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Practice Bulletin No. 183: Postpartum Hemorrhage.

  4. World Health Organization. WHO recommendations for prevention and treatment of postpartum haemorrhage. https://www.who.int/publications/i/item/9789240115637

  5. FIGO. Recommendations on the management of postpartum hemorrhage.


Compresión aórtica externa en la hemorragia obstétrica

Revisión científica integral 2026

PARTE III

Técnica, biomecánica, validación clínica e integración en la respuesta multidisciplinaria

Por Dr. Ramón Alejandro Reyes Díaz, MD ⚕️
EMS Solutions International


Introducción

La compresión aórtica externa es una intervención que parece sencilla, pero cuya eficacia depende de una ejecución técnicamente correcta. Una presión aplicada unos centímetros fuera del punto anatómico adecuado puede resultar completamente ineficaz, mientras que una técnica precisa puede reducir de forma inmediata el flujo hacia la pelvis y modificar la evolución clínica de una paciente con hemorragia obstétrica grave.

En medicina crítica, la diferencia entre una maniobra útil y una maniobra fallida suele residir en el conocimiento detallado de la anatomía y de la biomecánica implicadas.


Anatomía de superficie: localizar la aorta sin ecografía

La aorta abdominal se inicia al atravesar el hiato aórtico del diafragma (T12) y desciende por delante de los cuerpos vertebrales lumbares hasta bifurcarse en las arterias ilíacas comunes a nivel de L4, aproximadamente a la altura del ombligo.

En la mujer en puerperio inmediato, el útero permanece aumentado de tamaño, desplazando parcialmente las vísceras, pero la referencia anatómica sigue siendo válida.

El punto de compresión recomendado se sitúa:

  • ligeramente por encima del ombligo;
  • discretamente a la izquierda de la línea media;
  • directamente sobre el trayecto de la aorta abdominal.

La columna lumbar actúa como un plano rígido contra el que se comprime la arteria.


¿Por qué ligeramente a la izquierda?

La aorta discurre ligeramente desviada hacia la izquierda de la línea media, mientras que la vena cava inferior se sitúa predominantemente a la derecha.

Esta diferencia anatómica tiene implicaciones importantes:

  • una presión demasiado derecha comprime preferentemente la vena cava;
  • una presión correctamente orientada permite actuar sobre la aorta.

Comprimir únicamente la vena cava puede disminuir el retorno venoso sin reducir el flujo arterial hacia el útero, agravando potencialmente la inestabilidad hemodinámica.


Biomecánica de la maniobra

El éxito depende de transmitir la fuerza al eje vascular profundo.

No se trata de "empujar el abdomen", sino de utilizar el peso corporal para generar una fuerza vertical capaz de comprimir la aorta entre la pared abdominal anterior y la columna vertebral.

La biomecánica adecuada incluye:

  • hombros alineados con el punto de compresión;
  • codos extendidos;
  • muñeca estable;
  • utilización del peso del operador, no únicamente de la fuerza de los brazos.

Este principio es similar al empleado durante las compresiones torácicas de alta calidad en reanimación cardiopulmonar.


Posición del operador

La posición ideal es al lado de la paciente, con acceso simultáneo para el resto del equipo.

Mientras una persona mantiene la compresión:

  • otra administra uterotónicos;
  • otra canaliza accesos venosos;
  • otra prepara transfusión;
  • otra monitoriza constantes;
  • el obstetra organiza el tratamiento definitivo.

La maniobra no debe interferir con el resto de las intervenciones.


Técnica paso a paso

Paso 1. Reconocimiento precoz

Toda hemorragia obstétrica significativa debe activar inmediatamente el algoritmo institucional.

No debe esperarse a que aparezca hipotensión.

La taquicardia persistente, el aumento del sangrado y la mala perfusión periférica justifican actuar precozmente.


Paso 2. Posición de la paciente

Preferentemente:

  • decúbito supino;
  • ligera inclinación izquierda si persiste gestación avanzada;
  • exposición completa del abdomen.

Paso 3. Localización anatómica

Identificar:

  • ombligo;
  • línea media;
  • punto ligeramente craneal e izquierdo.

Paso 4. Aplicación de la fuerza

Puede utilizarse:

  • puño cerrado;
  • eminencia tenar;
  • palma reforzada por la otra mano.

La presión debe dirigirse:

anteroposterior

hasta percibir resistencia firme correspondiente a los cuerpos vertebrales.


Paso 5. Mantenimiento

La presión debe mantenerse de forma continua.

Interrupciones frecuentes producen reperfusión inmediata del territorio pélvico.


¿Cuánta fuerza debe aplicarse?

No existe un valor universal medido en Newtons o kilogramos.

Debe aplicarse la fuerza suficiente para conseguir:

  • desaparición del pulso femoral;
  • reducción evidente del sangrado.

En pacientes con obesidad mórbida puede requerirse una fuerza considerablemente mayor.

En mujeres delgadas suele bastar una presión moderada utilizando el peso corporal.


Confirmación de eficacia

1. Pulso femoral

Es el método más rápido.

Mientras un operador mantiene la compresión:

otro palpa:

  • arteria femoral derecha;
  • arteria femoral izquierda.

La desaparición o disminución marcada del pulso indica una reducción significativa del flujo distal.


2. Disminución del sangrado

La respuesta suele observarse en segundos.

Una reducción clara del flujo vaginal constituye uno de los mejores indicadores clínicos.


3. Ecografía Doppler

En centros con disponibilidad inmediata puede demostrarse:

  • disminución del flujo ilíaco;
  • reducción del flujo uterino;
  • cambios hemodinámicos durante la maniobra.

Aunque útil, no debe retrasar la intervención.


Errores técnicos más frecuentes

Error 1

Comprimir demasiado caudalmente.

Resultado:

No se actúa sobre la aorta.


Error 2

Comprimir únicamente tejidos blandos.

Resultado:

La presión nunca alcanza la arteria.


Error 3

Utilizar únicamente fuerza muscular.

El operador se fatiga rápidamente.

Debe emplearse el peso corporal.


Error 4

Interrumpir continuamente la maniobra.

Cada liberación permite restablecer el flujo arterial.


Error 5

No comprobar el pulso femoral.

Sin esta verificación puede asumirse erróneamente que la técnica está funcionando.


Tiempo de mantenimiento

La literatura disponible no establece un límite universal.

La compresión debe mantenerse:

  • únicamente mientras se organiza el tratamiento definitivo;
  • minimizando el tiempo de isquemia distal.

En la práctica clínica suele emplearse durante minutos, no horas.

Una compresión prolongada exige vigilancia continua de la perfusión distal y reevaluación permanente.


Indicaciones

La maniobra puede considerarse en:

  • hemorragia posparto por atonía uterina;
  • placenta previa;
  • placenta acreta, increta o percreta;
  • rotura uterina;
  • laceraciones obstétricas graves;
  • hemorragia durante cesárea;
  • traslado a quirófano;
  • espera de radiología intervencionista;
  • preparación para REBOA.

Contraindicaciones relativas

Aunque existen pocas contraindicaciones absolutas, debe extremarse la precaución en pacientes con:

  • aneurisma conocido de aorta abdominal;
  • sospecha de disección aórtica;
  • traumatismo abdominal con lesión vascular mayor;
  • patología aórtica avanzada;
  • imposibilidad anatómica para localizar el vaso.

La prioridad siempre será valorar el balance riesgo-beneficio en una paciente con hemorragia potencialmente mortal.


Posibles complicaciones

Cuando se realiza correctamente y durante un tiempo limitado, las complicaciones descritas son infrecuentes.

Sin embargo, teóricamente pueden aparecer:

  • isquemia transitoria de miembros inferiores;
  • dolor intenso;
  • fatiga del operador;
  • pérdida de eficacia por desplazamiento;
  • reperfusión brusca al liberar la compresión;
  • lesión vascular en pacientes con enfermedad aterosclerótica avanzada (excepcional).

Hasta la fecha, la evidencia publicada no ha demostrado una elevada incidencia de complicaciones graves atribuibles a la maniobra, pero la calidad de la evidencia sigue siendo limitada y justifica estudios prospectivos adicionales.


Integración con el algoritmo de respuesta

La compresión aórtica externa no sustituye ninguna intervención.

Debe ejecutarse simultáneamente con:

  • masaje uterino;
  • administración de oxitocina y otros uterotónicos;
  • ácido tranexámico precoz;
  • activación del protocolo de transfusión masiva;
  • reposición dirigida con hemoderivados;
  • corrección de hipocalcemia e hipotermia;
  • preparación de balón intrauterino, cirugía o embolización.

El concepto clave es que cada minuto ganado disminuye la deuda de oxígeno tisular y aumenta la probabilidad de supervivencia.


Perlas clínicas DrRamonReyesMD ⚕️

  • La compresión aórtica externa no es un tratamiento definitivo; es una estrategia de control temporal del daño.
  • Su eficacia depende más de la precisión anatómica que de la fuerza aplicada.
  • La desaparición del pulso femoral es el mejor indicador clínico inmediato de una compresión eficaz.
  • Nunca debe retrasar la administración de uterotónicos, ácido tranexámico, transfusión ni el control definitivo de la hemorragia.
  • Es una técnica especialmente valiosa en hospitales rurales, transporte sanitario, entornos con recursos limitados y medicina táctica, donde puede representar la diferencia entre llegar viva al quirófano o fallecer antes del tratamiento definitivo.

Referencias principales

  1. Nieto-Calvache AJ, Palacios-Jaraquemada JM, Aryananda RA, et al. External aortic compression: buying time to save lives in obstetric hemorrhage. American Journal of Obstetrics and Gynecology. 2025;232(2):239-241. DOI: 10.1016/j.ajog.2024.09.017.

  2. World Health Organization. WHO recommendations for the prevention and treatment of postpartum haemorrhage.

  3. FIGO. Recommendations on the management of postpartum hemorrhage.

  4. ACOG Practice Bulletin No. 183. Postpartum Hemorrhage.

Compresión aórtica externa en la hemorragia obstétrica

Revisión científica integral 2026

PARTE IV

Evidencia científica, análisis crítico y comparación con las estrategias modernas de control de la hemorragia obstétrica

Por Dr. Ramón Alejandro Reyes Díaz, MD ⚕️
EMS Solutions International


Introducción

Toda nueva intervención médica debe responder a una pregunta fundamental:

¿Existe evidencia suficiente para justificar su incorporación a la práctica clínica?

En el caso de la compresión aórtica externa (External Aortic Compression, EAC), la respuesta requiere un análisis equilibrado. Aunque el fundamento anatómico y fisiológico es sólido, la evidencia clínica aún se encuentra en desarrollo y procede principalmente de series de casos, estudios observacionales, experiencias institucionales y revisiones de expertos.

Esto no disminuye su potencial utilidad, pero obliga a interpretarla dentro del marco de la medicina basada en la evidencia.


El problema de investigar la hemorragia obstétrica

Realizar ensayos clínicos aleatorizados en pacientes con hemorragia obstétrica grave presenta importantes limitaciones éticas.

Cuando una paciente está perdiendo entre 200 y 300 mL de sangre por minuto, resulta difícil justificar la aleatorización entre "realizar una maniobra potencialmente beneficiosa" o "no realizarla".

Por ello, gran parte de la evidencia disponible procede de:

  • estudios prospectivos no aleatorizados;
  • registros clínicos;
  • cohortes observacionales;
  • simulación clínica;
  • experiencia acumulada en centros especializados.

Este patrón es similar al observado históricamente con otras intervenciones hoy ampliamente aceptadas, como los torniquetes tácticos o la reanimación con sangre total.


El artículo que cambió la perspectiva

El trabajo publicado por Nieto-Calvache y colaboradores en American Journal of Obstetrics and Gynecology representa uno de los principales impulsores del renovado interés por esta maniobra.

Los autores no presentan la compresión aórtica externa como una alternativa a la cirugía, sino como una estrategia puente destinada a reducir temporalmente el flujo sanguíneo hacia la pelvis mientras se organiza el tratamiento definitivo.

El mensaje central del artículo es claro:

"Buying time to save lives".

Es decir:

ganar tiempo para salvar vidas.

Este cambio conceptual resulta especialmente relevante porque desplaza el foco desde el control definitivo de la hemorragia hacia la importancia crítica de los primeros minutos.


¿Qué demuestra realmente la evidencia?

La información disponible permite afirmar con razonable confianza que la compresión aórtica externa:

  • reduce el flujo arterial hacia la pelvis;
  • disminuye el sangrado visible cuando se ejecuta correctamente;
  • puede mejorar transitoriamente la estabilidad hemodinámica;
  • facilita la realización de procedimientos definitivos.

Sin embargo, todavía no existen ensayos multicéntricos de gran tamaño que demuestren de forma concluyente una reducción de la mortalidad materna atribuible exclusivamente a esta maniobra.

Esta diferencia es importante.

No debemos confundir:

plausibilidad fisiológica

con

evidencia clínica definitiva.


Nivel de evidencia

Aplicando criterios similares al sistema GRADE, la calidad actual de la evidencia puede resumirse así:

Aspecto Nivel de evidencia
Fundamento anatómico Alto
Fundamento fisiológico Alto
Disminución del flujo distal Alto
Reducción inmediata del sangrado Moderado
Reducción de transfusiones Bajo-Moderado
Reducción de mortalidad Bajo
Ensayos aleatorizados Muy limitado

Esto no significa que la técnica sea ineficaz.

Significa que todavía requiere estudios prospectivos de mayor calidad.


Comparación con REBOA

La Resuscitative Endovascular Balloon Occlusion of the Aorta (REBOA) constituye probablemente la intervención con la que más frecuentemente se compara la compresión aórtica externa.

Objetivo

Ambas técnicas persiguen:

  • reducir el flujo distal;
  • mantener la perfusión cerebral y coronaria;
  • controlar temporalmente la hemorragia.

Diferencias

Compresión aórtica externa

Ventajas:

  • inmediata;
  • sin equipamiento;
  • coste prácticamente nulo;
  • aplicable en cualquier hospital;
  • útil incluso en ambulancias.

Limitaciones:

  • depende del operador;
  • difícil en obesidad extrema;
  • fatiga muscular;
  • difícil cuantificar la presión aplicada.

REBOA

Ventajas:

  • control muy preciso;
  • monitorización angiográfica;
  • mantiene la oclusión estable;
  • especialmente útil en cirugía.

Limitaciones:

  • requiere acceso arterial femoral;
  • precisa entrenamiento avanzado;
  • mayor coste;
  • posibles complicaciones vasculares;
  • disponibilidad limitada.

En la práctica, ambas técnicas no son competidoras.

La compresión aórtica puede iniciarse inmediatamente y mantenerse mientras se prepara un REBOA.


Comparación con el balón de Bakri

El balón intrauterino de Bakri actúa mediante un mecanismo completamente distinto.

Compresión aórtica:

↓ reduce el flujo de entrada.

Balón de Bakri:

↑ aumenta la presión dentro del útero para comprimir el lecho hemorrágico.

Son intervenciones complementarias.

Una disminuye el aporte sanguíneo.

La otra favorece la hemostasia local.


Comparación con la embolización arterial

La embolización constituye una solución altamente eficaz cuando está disponible.

Sin embargo:

  • requiere radiología intervencionista;
  • necesita estabilidad suficiente para el traslado;
  • consume tiempo.

La compresión aórtica puede mantener con vida a la paciente durante ese intervalo.


Comparación con la histerectomía obstétrica

La histerectomía representa el tratamiento definitivo cuando fracasan las medidas conservadoras.

No obstante:

  • implica pérdida irreversible de fertilidad;
  • requiere quirófano;
  • precisa anestesia;
  • puede prolongarse durante una hemorragia activa.

La compresión aórtica no sustituye la cirugía, pero puede mejorar las condiciones hemodinámicas antes de iniciarla.


Comparación con la ligadura vascular

La ligadura de arterias uterinas o hipogástricas reduce permanentemente el flujo arterial.

La compresión aórtica logra un efecto fisiológico similar, pero de manera:

  • inmediata;
  • reversible;
  • extracorpórea;
  • no invasiva.

¿Dónde aporta mayor valor?

La evidencia sugiere que el mayor beneficio potencial aparece cuando existe retraso en acceder al tratamiento definitivo.

Por ejemplo:

  • hospitales rurales;
  • centros sin banco de sangre;
  • transporte sanitario;
  • islas;
  • zonas de conflicto;
  • medicina militar;
  • países con recursos limitados.

En un hospital terciario con quirófano disponible en pocos minutos, el tiempo ganado puede ser menor.

En un entorno remoto puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.


Aplicación en medicina táctica

Desde la perspectiva del Tactical Combat Casualty Care (TCCC) y del Tactical Emergency Casualty Care (TECC), la filosofía resulta familiar.

El principio operativo es idéntico al utilizado con:

  • torniquetes;
  • agentes hemostáticos;
  • empaquetamiento de heridas;
  • control del daño.

La hemorragia obstétrica puede considerarse una forma de hemorragia no compresible del torso inferior.

Aunque el contexto es diferente, la lógica fisiopatológica es comparable: controlar temporalmente la pérdida sanguínea hasta alcanzar un tratamiento definitivo.


Limitaciones de la evidencia actual

Persisten varias preguntas sin respuesta:

  • ¿Cuál es el tiempo óptimo de compresión?
  • ¿Existe un umbral de presión ideal?
  • ¿Qué pacientes obtienen mayor beneficio?
  • ¿Cuál es el impacto sobre la necesidad transfusional?
  • ¿Puede reducir la tasa de histerectomías?
  • ¿Disminuye realmente la mortalidad materna?

Responder a estas cuestiones exigirá estudios multicéntricos con metodologías homogéneas.


Futuras líneas de investigación

Las prioridades para los próximos años incluyen:

  • sensores que indiquen la presión óptima aplicada;
  • dispositivos externos específicos de compresión aórtica;
  • entrenamiento mediante simulación de alta fidelidad;
  • integración con ecografía Doppler portátil;
  • algoritmos de inteligencia artificial para detección precoz de hemorragia;
  • comparación directa con REBOA en pacientes seleccionadas;
  • estudios de coste-efectividad.

Opinión del autor

La compresión aórtica externa representa una de esas intervenciones cuya simplicidad puede llevar a infravalorar su importancia.

La historia de la medicina demuestra que algunas de las maniobras más eficaces —el masaje uterino, la maniobra de Heimlich, las compresiones torácicas o los torniquetes modernos— comparten tres características:

  1. Base fisiológica sólida.
  2. Aplicación inmediata.
  3. Capacidad de ganar tiempo hasta el tratamiento definitivo.

La compresión aórtica externa reúne esas tres condiciones. Sin embargo, es importante mantener una visión crítica: la evidencia disponible respalda su uso como maniobra puente, pero todavía no permite considerarla un sustituto de las intervenciones definitivas ni afirmar por sí sola una reducción de la mortalidad. Su mayor fortaleza es que puede iniciarse en segundos, prácticamente en cualquier lugar y sin equipamiento, siempre integrada en un protocolo completo de manejo de la hemorragia obstétrica.


Referencias principales

  1. Nieto-Calvache AJ, Palacios-Jaraquemada JM, Aryananda RA, et al. External aortic compression: buying time to save lives in obstetric hemorrhage. American Journal of Obstetrics and Gynecology. 2025;232(2):239-241. DOI: 10.1016/j.ajog.2024.09.017.

  2. World Health Organization. WHO recommendations for the prevention and treatment of postpartum haemorrhage.

  3. FIGO. Recommendations on the management of postpartum hemorrhage.

  4. ACOG Practice Bulletin No. 183. Postpartum Hemorrhage.

  5. RCOG Green-top Guideline No. 52. Prevention and Management of Postpartum Haemorrhage.

Compresión aórtica externa en la hemorragia obstétrica

Revisión científica integral 2026

PARTE V

Algoritmos de actuación, entrenamiento, simulación clínica e implementación en sistemas de emergencias

Por Dr. Ramón Alejandro Reyes Díaz, MD ⚕️
EMS Solutions International


"Los primeros cinco minutos"

Existe un concepto ampliamente aceptado en medicina crítica:

La mayoría de las muertes por hemorragia no ocurren porque no exista un tratamiento; ocurren porque dicho tratamiento llega demasiado tarde.

En hemorragia obstétrica esto es especialmente cierto.

Mientras un equipo prepara:

  • quirófano,
  • anestesia,
  • sangre,
  • radiología intervencionista,

la paciente continúa perdiendo sangre.

La compresión aórtica externa pretende precisamente cerrar ese intervalo crítico.

No sustituye ninguna terapia.

Reduce el tiempo biológico hasta que el tratamiento definitivo comienza a actuar.


El concepto del "Golden Minutes"

En trauma hablamos de:

  • Golden Hour
  • Platinum Ten Minutes

En obstetricia crítica probablemente deberíamos hablar de:

Golden Five Minutes

Los primeros cinco minutos condicionan:

  • consumo de factores de coagulación;
  • aparición de acidosis;
  • inicio de hipotermia;
  • activación de coagulopatía;
  • necesidad transfusional.

Cada minuto ganado reduce la deuda de oxígeno tisular.


Algoritmo EMS Solutions International 2026

PASO 1

Reconocer inmediatamente la hemorragia.

No esperar a cuantificar exactamente los mililitros.

Si el sangrado impresiona como grave:

actuar.


PASO 2

Pedir ayuda.

Activar protocolo de hemorragia obstétrica.

Movilizar:

  • Obstetricia
  • Anestesia
  • Banco de sangre
  • Quirófano
  • Radiología intervencionista si procede.

PASO 3

ABCDE obstétrico.

A

Vía aérea.

B

Oxígeno.

C

Control de hemorragia.

Accesos venosos.

Monitorización.


PASO 4

Masaje uterino.

Si existe atonía.


PASO 5

Administrar uterotónicos.

Según protocolos locales.


PASO 6

Ácido tranexámico.

Lo antes posible.

Idealmente antes de tres horas.


PASO 7

Iniciar compresión aórtica externa.

No esperar.

Mientras llegan el resto de recursos.


PASO 8

Comprobar:

✔ desaparición del pulso femoral.

✔ disminución del sangrado.


PASO 9

Activar transfusión masiva.

Mantener:

Normotermia.

Calcio.

Corrección de coagulopatía.


PASO 10

Tratamiento definitivo.

  • Balón de Bakri.
  • Cirugía.
  • Embolización.
  • REBOA.
  • Histerectomía.

Integración con Massive Transfusion Protocol (MTP)

Una hemorragia obstétrica masiva debe tratarse igual que cualquier otra hemorragia exanguinante.

Los principios modernos incluyen:

Reposición precoz de:

  • Concentrados de hematíes.
  • Plasma fresco congelado.
  • Plaquetas.
  • Crioprecipitado o concentrado de fibrinógeno según disponibilidad.

Evitar:

  • hemodilución;
  • hipotermia;
  • hipocalcemia;
  • acidosis.

La compresión aórtica facilita que estas medidas dispongan del tiempo necesario para ser efectivas.


Papel del anestesiólogo

Mientras el obstetra controla la causa del sangrado, el anestesiólogo debe:

  • mantener perfusión cerebral;
  • evitar colapso cardiovascular;
  • corregir alteraciones metabólicas;
  • coordinar la transfusión masiva;
  • valorar monitorización invasiva;
  • preparar conversión quirúrgica.

La compresión aórtica puede mejorar transitoriamente la presión arterial y facilitar estas maniobras.


Papel de Enfermería

La enfermería obstétrica desempeña un papel esencial:

  • cuantificación objetiva del sangrado;
  • administración de uterotónicos;
  • preparación del material;
  • control de medicación;
  • apoyo durante la compresión;
  • vigilancia continua.

En muchos hospitales, la matrona puede ser la primera profesional en iniciar la maniobra.


Papel del TES

Aunque el parto extrahospitalario representa un porcentaje reducido de las asistencias, cuando se complica por hemorragia la capacidad de actuación inmediata es decisiva.

En un entorno prehospitalario, el Técnico en Emergencias Sanitarias puede colaborar en:

  • reconocimiento precoz del sangrado;
  • preparación del material;
  • monitorización;
  • soporte al equipo médico o de enfermería;
  • mantenimiento de la compresión durante el transporte, siempre bajo la dirección del profesional responsable.

La formación específica y la existencia de protocolos son fundamentales para garantizar una aplicación segura y coordinada.


Hospitales rurales

Probablemente aquí reside uno de los mayores beneficios.

En muchos hospitales:

No existe:

  • radiología intervencionista;
  • REBOA;
  • cirugía vascular.

Pero sí existe:

un profesional entrenado.

Y eso puede ser suficiente para salvar una vida.


Países de bajos recursos

La OMS estima que la mayoría de las muertes maternas ocurren precisamente donde existen menos recursos.

La compresión aórtica presenta varias ventajas:

  • gratuita;
  • inmediata;
  • reproducible;
  • enseñable.

Es difícil encontrar otra intervención con semejante relación coste-beneficio.


Simulación clínica

La evidencia demuestra que las habilidades poco utilizadas se deterioran rápidamente.

Por ello se recomienda incorporar la compresión aórtica a:

  • simulación obstétrica;
  • cursos ALSO;
  • entrenamiento multidisciplinario;
  • escenarios de crisis.

No basta con conocer la teoría.

Debe practicarse.


Checklist operativo EMS Solutions International

Antes

□ Reconocer HPP.

□ Pedir ayuda.

□ ABCDE.

□ Uterotónicos.

□ TXA.


Durante

□ Localizar aorta.

□ Aplicar peso corporal.

□ Verificar pulso femoral.

□ Monitorizar respuesta.

□ Mantener comunicación.


Después

□ Tratamiento definitivo.

□ Reevaluación continua.

□ Registro clínico.

□ Debriefing.


Las diez perlas clínicas DrRamonReyesMD ⚕️

1.

La hemorragia obstétrica mata por tiempo.

No por falta de tratamientos.


2.

La compresión aórtica no sustituye ninguna intervención.

Las conecta.


3.

Una técnica anatómicamente correcta vale más que aplicar mayor fuerza.


4.

El mejor monitor es el pulso femoral.

Si persiste fuerte, probablemente la compresión es insuficiente.


5.

Nunca retrasar:

  • oxitocina;
  • ácido tranexámico;
  • transfusión.

6.

Debe iniciarse mientras se organiza el resto del tratamiento.

No después.


7.

Los hospitales pequeños probablemente obtengan un beneficio proporcionalmente mayor que los grandes centros terciarios.


8.

Todo obstetra debería entrenarla.

Todo anestesiólogo debería conocerla.

Todo equipo de emergencias debería reconocer cuándo puede ser útil.


9.

El futuro probablemente combine:

  • inteligencia artificial;
  • simulación;
  • ecografía portátil;
  • dispositivos externos específicos de compresión.

10.

El verdadero valor de la compresión aórtica externa no reside en detener completamente la hemorragia, sino en ganar esos minutos irrepetibles que permiten transformar una muerte inminente en una paciente que llega con vida al tratamiento definitivo.


Conclusión final

La compresión aórtica externa representa una de las intervenciones más prometedoras dentro del concepto moderno de control temporal del daño en hemorragia obstétrica. Su fortaleza no radica en reemplazar la cirugía, la embolización o la reanimación hemostática, sino en integrarse con ellas para reducir la pérdida sanguínea durante los minutos más críticos.

No obstante, su incorporación a la práctica clínica debe hacerse con rigor. La evidencia fisiológica y la experiencia clínica apoyan su uso como maniobra puente, pero aún son necesarios estudios multicéntricos que definan con mayor precisión su impacto sobre la mortalidad, la necesidad transfusional y la preservación de la fertilidad.

En un escenario donde cada minuto cuenta, formar a obstetras, anestesiólogos, matronas y equipos de emergencias en esta técnica puede ampliar las opciones terapéuticas disponibles y reforzar la respuesta multidisciplinaria frente a una de las urgencias obstétricas más devastadoras.


Bibliografía esencial

  1. Nieto-Calvache AJ, Palacios-Jaraquemada JM, Aryananda RA, et al. External aortic compression: buying time to save lives in obstetric hemorrhage. American Journal of Obstetrics and Gynecology. 2025;232(2):239-241. DOI: 10.1016/j.ajog.2024.09.017.

  2. World Health Organization (WHO). Recommendations for the prevention and treatment of postpartum haemorrhage. Ginebra: OMS.

  3. FIGO. Recommendations on the management of postpartum hemorrhage.

  4. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Practice Bulletin No. 183: Postpartum Hemorrhage.

  5. Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (RCOG). Green-top Guideline No. 52: Prevention and Management of Postpartum Haemorrhage.

  6. Sentilhes L, Vayssière C, Deneux-Tharaux C, et al. Postpartum hemorrhage: guidelines for clinical practice. Journal of Gynecology Obstetrics and Human Reproduction.

  7. WOMAN Trial Collaborators. Effect of early tranexamic acid administration on mortality, hysterectomy, and other morbidities in women with postpartum haemorrhage. The Lancet. DOI: 10.1016/S0140-6736(17)30638-4.


Con esta quinta parte queda estructurada una revisión científica completa. Antes de publicarla, realizaría una revisión editorial para unificar referencias, incorporar tablas comparativas, algoritmos gráficos e ilustraciones anatómicas, lo que le daría un formato equiparable al de un capítulo de libro o una revisión narrativa de alto nivel.