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Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en el blog EMS Solutions International está editada y elaborada por profesionales de la salud. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario. by Dr. Ramon REYES, MD

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.
Fuente Ministerio de Interior de España

lunes, 12 de octubre de 2026

KETAMINA INTRANASAL VS. MORFINA INTRAVENOSA EN 2026

 


KETAMINA INTRANASAL VS. MORFINA INTRAVENOSA EN 2026: EFICACIA ANALGÉSICA, SEGURIDAD Y APLICACIONES EN URGENCIAS Y MEDICINA TÁCTICA

Revisión científica y médico-operativa actualizada al 12 de octubre de 2026

By DrRamonReyesMD
EMS Solutions International

Urgencias · EMS · TACMED · DoD · CoTCCC · TCCC · TECC · ATLS 11 · PHTLS · OTAN · IDF · MEDEVAC · CASEVAC · Prolonged Casualty Care


1. INTRODUCCIÓN

El tratamiento adecuado del dolor agudo constituye una intervención clínica fundamental en los servicios de urgencias, la asistencia prehospitalaria y la medicina militar.

La analgesia insuficiente produce sufrimiento evitable, dificulta la exploración y la movilización del paciente y puede incrementar la respuesta fisiológica al estrés. Sin embargo, el tratamiento farmacológico también introduce riesgos que deben valorarse en función de la perfusión, el estado respiratorio, la situación neurológica y el mecanismo lesional.

Históricamente, la morfina intravenosa ha ocupado una posición destacada en el tratamiento del dolor agudo intenso. Su eficacia analgésica está establecida, pero presenta limitaciones: requiere acceso vascular, puede producir náuseas, vómitos, depresión respiratoria, sedación e hipotensión, y exige especial precaución en pacientes hemodinámicamente comprometidos.

La ketamina, por su parte, es un anestésico disociativo con propiedades analgésicas que dependen de la dosis, la vía de administración y el contexto clínico.

Su administración intranasal permite tratar el dolor sin canalización venosa, circunstancia particularmente atractiva para los servicios de emergencias y los equipos sanitarios que trabajan en entornos remotos, de difícil acceso o sometidos a amenazas.

En 2026 confluyen tres avances relevantes:

  1. Nueva evidencia clínica que compara directamente la ketamina intranasal con los opioides intravenosos.
  2. Metaanálisis específicos sobre el dolor agudo y la analgesia prehospitalaria del trauma.
  3. Una actualización del CoTCCC que incorpora formalmente la ketamina intranasal a su algoritmo de analgesia de combate.

La cuestión principal ya no es simplemente si la ketamina intranasal funciona. La cuestión científica es determinar en qué pacientes resulta eficaz, cómo se compara con los opioides, cuáles son sus riesgos y hasta dónde pueden extrapolarse los resultados al trauma grave y al campo de batalla.

2. ESTUDIO CENTRAL: DOWNING Y COLABORADORES, 2026

La investigación que motiva esta revisión es:

Downing H, Asbell DK, McCarthy E, Brumitt J. Intranasal ketamine versus intravenous opioids for acute pain in the emergency department: A scoping review.

American Journal of Emergency Medicine. 2026;108:26-34.

DOI: https://doi.org/10.1016/j.ajem.2026.06.002

PMID: 42263334.

2.1. Diseño metodológico

Se trata de una revisión exploratoria o scoping review, desarrollada conforme a las recomendaciones PRISMA-ScR.

Sus autores realizaron búsquedas en PubMed, CINAHL y PRIMO, identificando inicialmente 561 registros.

Finalmente seleccionaron ocho ensayos clínicos aleatorizados publicados entre 2016 y 2025.

Las principales características fueron:

Variable Resultado
Tipo de investigación Revisión exploratoria
Ensayos incluidos 8 ECA
Población acumulada 846 pacientes
Países Irán, Israel y Tailandia
Entorno Servicios de urgencias
Tratamiento experimental Ketamina intranasal
Comparador predominante Morfina intravenosa
Otros comparadores Fentanilo intravenoso
Ketamina IN 0,3–1,5 mg/kg
Dosis IN más utilizada 1 mg/kg
Morfina IV habitual 0,1 mg/kg
Variable principal Reducción del dolor

Los estudios incluyeron fundamentalmente pacientes con cólico renal y dolor musculoesquelético, aunque existieron otras etiologías.

La revisión consideró investigaciones en pacientes de 15 años o más. Esto no significa que sus resultados puedan aplicarse indiscriminadamente a toda la población pediátrica.

2.2. Primera precisión metodológica

Una scoping review no equivale necesariamente a un metaanálisis.

Su objetivo es identificar, organizar y describir la evidencia disponible. Por tanto, reunir ocho ensayos clínicos no significa que exista una estimación estadística agrupada que demuestre equivalencia terapéutica.

Esta distinción es imprescindible para interpretar correctamente los resultados.

3. EFICACIA ANALGÉSICA: ¿ES LA KETAMINA INTRANASAL TAN EFICAZ COMO LA MORFINA?

3.1. Reducción del dolor

Los ensayos muestran que ambos tratamientos pueden producir reducciones clínicamente relevantes en las escalas de dolor.

En diferentes momentos de seguimiento, varios estudios no identificaron diferencias estadísticamente significativas entre la ketamina intranasal y la morfina intravenosa.

No obstante, los resultados no fueron uniformes entre investigaciones.

En particular, un ensayo que utilizó fentanilo intravenoso como comparador encontró mayor reducción del dolor con ese opioide.

Por tanto, no sería correcto concluir que la ketamina intranasal tiene idéntica eficacia frente a todos los opioides intravenosos.

3.2. Inicio de acción

La morfina intravenosa generalmente presentó una reducción inicial del dolor más rápida.

Esto resulta farmacológicamente plausible: la administración IV introduce el medicamento directamente en la circulación sistémica, mientras que la vía intranasal requiere absorción a través de la mucosa.

Sin embargo, el tiempo hasta conseguir la analgesia clínica no depende únicamente de la farmacocinética.

En situaciones reales también intervienen:

  • Tiempo necesario para conseguir un acceso vascular.
  • Preparación del medicamento.
  • Dificultades técnicas.
  • Experiencia del profesional.
  • Condiciones operativas.
  • Necesidad de movilizar al paciente.

La administración intranasal puede iniciarse antes de completar una canalización venosa. Por ello, una vía farmacológicamente más lenta puede permitir administrar antes el tratamiento.

No debe confundirse tiempo de preparación, tiempo hasta la administración y tiempo hasta el efecto analgésico.

3.3. El error de interpretar ausencia de diferencias como equivalencia

Una conclusión estadística fundamental:

No encontrar diferencias estadísticamente significativas no demuestra automáticamente equivalencia ni no inferioridad.

Demostrar no inferioridad exige un diseño específico, un margen previamente definido y un análisis estadístico adecuado.

Esto modifica sustancialmente cómo debe interpretarse la revisión de Downing.

El hallazgo general es compatibilidad con una eficacia clínica semejante en determinadas circunstancias, pero no demuestra intercambiabilidad universal.

4. EVIDENCIA DE ENSAYOS CLÍNICOS ORIGINALES

4.1. Farnia y colaboradores: cólico renal

En un ensayo publicado en 2017 participaron 40 pacientes.

Se compararon:

  • Ketamina intranasal: 1 mg/kg.
  • Morfina intravenosa: 0,1 mg/kg.

La morfina ofreció mayor reducción inicial del dolor a los cinco minutos.

Posteriormente, las diferencias entre ambos grupos disminuyeron y no resultaron estadísticamente significativas a los 15 y 30 minutos.

Este ensayo apoya la eficacia de la ketamina intranasal, pero su tamaño muestral reducido limita la precisión de las conclusiones.

DOI: https://doi.org/10.1016/j.ajem.2016.11.043

4.2. Pouraghaei y colaboradores: cólico renal

Ensayo aleatorizado y doble ciego con 184 pacientes.

Comparó ketamina intranasal de 1 mg/kg con morfina intravenosa de 0,1 mg/kg.

Se evaluó la intensidad del dolor durante los primeros 60 minutos.

Este estudio constituye una de las investigaciones de mayor tamaño incluidas en la revisión y contribuye a documentar el potencial analgésico de la administración intranasal.

DOI: https://doi.org/10.1007/s00345-020-03319-4

4.3. Tongbua y colaboradores: pacientes mayores

Publicado en Age and Ageing en 2022.

Fue diseñado específicamente como ensayo de no inferioridad.

Incluyó 74 pacientes de 65 años o más con dolor musculoesquelético agudo moderado o intenso.

El ensayo concluyó que la ketamina intranasal ofrecía un efecto analgésico no inferior al de la morfina intravenosa dentro del margen preestablecido para su variable principal.

Este resultado merece especial atención por tratarse de población geriátrica.

No obstante, 74 participantes siguen siendo insuficientes para excluir acontecimientos adversos raros o establecer seguridad universal en pacientes mayores frágiles y pluripatológicos.

DOI: https://doi.org/10.1093/ageing/afac073

4.4. Nuevo ensayo israelí publicado en 2026

Shopen y colaboradores realizaron un estudio aleatorizado, controlado con placebo y triple ciego, publicado en Pain Medicine.

Se evaluaron 68 pacientes adultos distribuidos en dos grupos:

  • Morfina IV: 0,1 mg/kg.
  • Ketamina IN: 1 mg/kg.

El tiempo mediano hasta alcanzar una reducción significativa del dolor fue de 10 minutos en ambos grupos.

La comparación ofreció un valor de p = 0,92.

Tampoco se observaron diferencias estadísticamente significativas en la reducción máxima del dolor o en los acontecimientos adversos registrados.

Este ensayo amplía la evidencia disponible en 2026.

Es importante señalar que no debe sumarse automáticamente a los 846 pacientes de la revisión de Downing, ya que corresponde a una publicación posterior al periodo de inclusión definido por esa revisión.

DOI: https://doi.org/10.1093/pm/pnag012

5. NUEVO METAANÁLISIS SOBRE CÓLICO RENAL, 2026

Scapin y colaboradores publicaron en European Journal of Emergency Medicine una revisión sistemática con metaanálisis sobre ketamina intranasal frente a opioides intravenosos para el cólico renal.

Incluyó cuatro ensayos clínicos aleatorizados y 454 pacientes, de los cuales 230 recibieron ketamina intranasal.

Los resultados agrupados fueron:

Momento Diferencia media del dolor IC 95 % Valor p
5 minutos −0,41 −1,88 a 1,07 0,59
15 minutos −0,20 −0,86 a 0,46 0,56
30 minutos 0,53 −0,08 a 1,13 0,09

No se identificaron diferencias estadísticamente significativas en los momentos evaluados.

Tampoco se encontraron diferencias significativas en la necesidad de analgesia de rescate ni en determinados acontecimientos adversos, como náuseas o mareos.

La interpretación correcta es que los resultados son compatibles con efectos analgésicos comparables en el cólico renal, aunque los intervalos de confianza reflejan incertidumbre.

Estos 454 pacientes no representan una población independiente que pueda añadirse a los 846 de Downing sin comprobar el solapamiento de los ensayos originales.

Referencia:

Scapin M, et al. Intranasal ketamine versus intravenous opioids for renal colic pain in the emergency department: a systematic review and meta-analysis.

European Journal of Emergency Medicine. 2026;33(2):79-87.

DOI: https://doi.org/10.1097/MEJ.0000000000001302

6. METAANÁLISIS PREHOSPITALARIO DE TRAUMA, 2026

Una investigación especialmente relevante para EMS y TACMED fue publicada por Meyer, Kuo y Duriancik en The Journal of Emergency Medicine.

La revisión identificó 18 estudios sobre ketamina en pacientes adultos con trauma atendidos en el entorno prehospitalario.

Sin embargo, únicamente tres estudios permitieron realizar el metaanálisis comparativo de ketamina frente a monoterapia opioide.

Los resultados agrupados incluyeron:

Variable Diferencia media ponderada IC 95 %
Reducción del dolor 0,00 −0,77 a 0,78
Frecuencia cardíaca +3,19 lpm 1,48 a 4,90
Presión arterial sistólica +1,53 mmHg −2,68 a 5,75
Frecuencia respiratoria −0,07 rpm −0,84 a 0,70

No se observó una diferencia estadísticamente significativa en la reducción del dolor, la presión sistólica o la frecuencia respiratoria entre los tratamientos comparados.

La ketamina se asoció con un pequeño incremento de la frecuencia cardíaca.

Las complicaciones graves fueron poco frecuentes en los estudios incluidos, pero la heterogeneidad de los diseños y el número limitado de comparaciones impiden establecer conclusiones definitivas.

Advertencia: este trabajo investigó la ketamina prehospitalaria mediante distintas vías de administración. No constituye una confirmación específica de que la ketamina intranasal sea equivalente a la morfina IV en pacientes con shock hemorrágico.

Referencia:

Meyer AC, Kuo M, Duriancik DM. Analgesic and Physiologic Effects of Ketamine Compared with Opioids in Prehospital Trauma Care: A Systematic Review and Meta-Analysis.

J Emerg Med. 2026;85:28-44.

DOI: https://doi.org/10.1016/j.jemermed.2026.02.032

7. FARMACOLOGÍA DE LA KETAMINA

7.1. Mecanismo de acción

La ketamina es principalmente un antagonista no competitivo de los receptores N-metil-D-aspartato (NMDA).

Estos receptores participan en la transmisión nociceptiva, la sensibilización central y fenómenos de hiperalgesia.

Su antagonismo contribuye a reducir la percepción del dolor y puede limitar determinados mecanismos de amplificación nociceptiva.

La ketamina también presenta efectos sobre otros sistemas de neurotransmisión, pero su bloqueo NMDA continúa siendo el mecanismo central de referencia para explicar gran parte de su actividad analgésica y disociativa.

7.2. Analgesia y disociación no son equivalentes

La ketamina puede producir distintos estados clínicos dependiendo de la exposición sistémica:

  • Analgesia sin disociación relevante.
  • Analgesia acompañada de alteraciones perceptivas.
  • Disociación significativa.
  • Anestesia disociativa.

Estos estados no dependen exclusivamente de una cifra fija de miligramos, pues influyen la vía, la velocidad de administración, la absorción y las características del paciente.

La presencia de nistagmo puede indicar efecto farmacológico, pero no sustituye a una evaluación clínica completa.

7.3. Farmacocinética intranasal

La mucosa nasal dispone de una vascularización abundante que permite la absorción sistémica sin necesidad de acceso venoso.

La fracción absorbida directamente por la mucosa evita inicialmente el metabolismo hepático de primer paso.

Sin embargo, parte del medicamento puede escurrir hacia la nasofaringe, ser deglutido y quedar sometido a metabolismo gastrointestinal y hepático.

Estudios farmacocinéticos han comunicado una biodisponibilidad intranasal de ketamina cercana al 45 %, aunque otros han encontrado valores inferiores dependiendo de la formulación y el sistema de administración.

Por consiguiente, no existe una biodisponibilidad intranasal universal del 50 % aplicable a cualquier preparación o paciente.

Además, la biodisponibilidad no debe interpretarse como una equivalencia directa entre dosis intranasales e intravenosas.

7.4. Ketamina y esketamina

La ketamina racémica contiene dos enantiómeros.

La esketamina es el enantiómero S de la ketamina.

Aunque ambos comparten propiedades farmacológicas, no son intercambiables miligramo por miligramo.

Sus presentaciones, farmacocinética, indicaciones autorizadas y recomendaciones de uso deben evaluarse individualmente.

8. ADMINISTRACIÓN INTRANASAL: ASPECTOS TÉCNICOS Y LIMITACIONES

La vía intranasal ofrece una alternativa particularmente útil cuando se necesita una intervención rápida y el acceso vascular no está disponible.

Entre sus ventajas destacan la ausencia de punción, la facilidad logística y la posibilidad de administrar tratamiento durante determinadas fases de la evacuación.

Sin embargo, el éxito depende de una técnica correcta y de las características del producto.

8.1. Atomización y volumen

La administración mediante un dispositivo de atomización mucosa permite distribuir el medicamento sobre una superficie nasal relativamente amplia.

La literatura sobre administración intranasal describe como habitual un volumen preferible aproximado de 0,2–0,5 ml por fosa nasal.

En adultos se utiliza frecuentemente 1 ml por fosa como límite práctico máximo, aunque los volúmenes menores suelen favorecer la retención.

La concentración del medicamento es especialmente importante.

Un volumen excesivo favorece el escurrimiento y la deglución, con absorción sistémica menos predecible.

También debe conocerse el volumen residual o espacio muerto del atomizador utilizado.

8.2. Factores que comprometen la absorción

La eficacia puede disminuir ante:

  • Epistaxis significativa.
  • Traumatismo nasal.
  • Obstrucción anatómica.
  • Secreciones abundantes.
  • Sangre o material contaminante.
  • Lesiones maxilofaciales.
  • Administración de volúmenes excesivos.

En pacientes con traumatismo facial importante, la vía intranasal puede resultar inapropiada.

8.3. Limitación operativa

La administración intranasal no sustituye la obtención de acceso IV o IO cuando el paciente necesita reanimación, transfusión, control avanzado de la vía aérea o administración de otros tratamientos intravenosos.

En particular, un herido con hemorragia grave no debe permanecer sin acceso vascular o intraóseo simplemente porque se haya conseguido administrar analgesia por vía nasal.

9. SEGURIDAD: KETAMINA FRENTE A MORFINA

9.1. Morfina intravenosa

Los acontecimientos adversos conocidos incluyen:

  • Náuseas y vómitos.
  • Sedación.
  • Depresión respiratoria.
  • Hipotensión, particularmente en pacientes vulnerables.
  • Prurito.
  • Alteraciones del estado de alerta.

La intensidad de estos efectos depende de la dosis, la velocidad de administración, la reserva fisiológica y las asociaciones farmacológicas.

9.2. Ketamina intranasal

Entre los acontecimientos adversos posibles figuran:

  • Mareo.
  • Náuseas.
  • Sensación de irrealidad.
  • Disforia.
  • Alteraciones perceptivas.
  • Nistagmo.
  • Somnolencia.
  • Agitación.
  • Incremento de frecuencia cardíaca o presión arterial.

Con menor frecuencia pueden ocurrir complicaciones respiratorias o cardiovasculares graves.

La ketamina no garantiza estabilidad hemodinámica ni preservación absoluta de los reflejos protectores de la vía aérea.

9.3. Interpretación crítica de los porcentajes difundidos

En el material divulgativo original aparecen cifras de vómitos del 6,25 % con morfina frente al 3,5 % con ketamina, así como cifras de hipotensión del 3,7 % y un subgrupo con 8 episodios entre 20 pacientes tratados con morfina.

Estos datos no deben presentarse como diferencias concluyentes entre tratamientos sin disponer de sus denominadores específicos, definiciones de acontecimientos adversos, intervalos de confianza y evaluación de heterogeneidad.

Particularmente, una proporción elevada en un único grupo de pequeño tamaño no representa automáticamente la incidencia esperada en toda la población.

La revisión de Downing describe un perfil general favorable de la ketamina intranasal, pero no establece superioridad definitiva en seguridad para todos los desenlaces.

El metaanálisis de Scapin tampoco encontró diferencias estadísticamente significativas en los acontecimientos adversos principales evaluados.

Conclusión de seguridad: la ketamina intranasal es una alternativa razonable en pacientes seleccionados, pero no puede calificarse de inocua ni de sistemáticamente más segura que todos los opioides.

10. SHOCK HEMORRÁGICO: LA CUESTIÓN CRÍTICA

La relación entre ketamina, morfina y estabilidad hemodinámica exige una evaluación rigurosa.

La morfina puede producir vasodilatación e hipotensión, circunstancia que obliga a especial prudencia en el traumatizado con hipovolemia o shock.

La ketamina suele incrementar el tono simpático, con aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial.

Sin embargo, su efecto cardiovascular no es universal.

En pacientes críticamente enfermos, especialmente cuando existe agotamiento de las reservas catecolaminérgicas, pueden manifestarse efectos depresores cardiovasculares y producirse hipotensión.

Por tanto, es incorrecto afirmar:

«La ketamina nunca produce hipotensión».

También sería excesivamente categórico afirmar que la morfina está prohibida en cualquier paciente traumatizado grave.

La selección del analgésico debe considerar la situación hemodinámica, la respuesta clínica, las alternativas disponibles y la capacidad de monitorización y reanimación.

La prioridad ante el shock hemorrágico continúa siendo controlar la hemorragia y restablecer la perfusión mediante una reanimación apropiada.

La analgesia forma parte del tratamiento, pero nunca debe desplazar las intervenciones vitales.

11. TCCC 2026: CAMBIO OFICIAL EN ANALGESIA DE COMBATE

La actualización de las guías del Committee on Tactical Combat Casualty Care, fechada el 1 de mayo de 2026, representa uno de los elementos más importantes de esta revisión.

El documento oficial distingue dos situaciones operativas:

11.1. Herido con capacidad para continuar la misión

El Combat Wound Medication Pack (CWMP) de 2026 incluye:

Medicamento Pauta recogida por TCCC 2026
Acetaminofén/paracetamol 1.000–1.300 mg VO cada 8 horas
Meloxicam 15 mg VO una vez al día
Suzetrigina 100 mg VO inicialmente; después 50 mg cada 12 horas

Estas son recomendaciones del documento militar estadounidense, no una autorización para administrar automáticamente todo el paquete en cualquier paciente.

Las contraindicaciones individuales, la capacidad para deglutir, la situación renal, la hemorragia y la necesidad de cirugía deben valorarse clínicamente.

La incorporación de suzetrigina constituye una novedad de 2026, pero no modifica las prioridades iniciales de tratamiento de un paciente inestable.

11.2. Herido sin capacidad para continuar la misión

Para personal sanitario TCCC autorizado, la guía contempla las siguientes alternativas analgésicas:

Medicamento y vía Dosis inicial TCCC 2026
Ketamina intramuscular 100 mg IM
Ketamina intranasal 50 mg IN
Ketamina intravenosa/intraósea 25 mg o 0,2–0,3 mg/kg IV/IO durante 1 minuto
Esketamina intranasal 14 o 28 mg IN, dosis inicial

Las instrucciones generales contemplan reevaluación y repetición de dosis cuando esté indicado, habitualmente con intervalos de 30 minutos; deben respetarse las instrucciones específicas de cada medicamento, particularmente la indicación de dosis única inicial para esketamina.

La guía recomienda ketamina a una concentración de 100 mg/ml para administración intranasal, con objeto de reducir el volumen necesario.

En términos exclusivamente farmacotécnicos, 50 mg de ketamina a 100 mg/ml corresponden a 0,5 ml de solución, antes de considerar las particularidades del sistema de administración.

La preparación y aplicación deben seguir procedimientos autorizados, con verificación del producto, concentración, dispositivo y dosis efectivamente administrada.

Estas pautas pertenecen a TCCC 2026 y no constituyen una dosificación universal para toda urgencia civil, población pediátrica o paciente crítico.

Fuente oficial:

Joint Trauma System / CoTCCC. Tactical Combat Casualty Care Guidelines, 01 May 2026.

Documento:

https://learning-media.allogy.com/api/v1/pdf/360869d2-0b9f-4484-96a7-76c96f612000/contents

11.3. Objetivos clínicos de la analgesia táctica

La guía de 2026 enfatiza un principio fundamental:

El objetivo consiste en conseguir un nivel de dolor tolerable, preservando en la medida de lo posible la permeabilidad de la vía aérea, la ventilación y el estado mental.

No se pretende alcanzar indiscriminadamente la abolición completa del dolor o una sedación profunda.

También establece precauciones explícitas:

  1. Documentar el estado neurológico mediante AVPU antes de administrar ketamina.
  2. Vigilar estrechamente vía aérea, respiración y circulación.
  3. Desarmar al combatiente que recibe ketamina y considerar la desconexión de sus equipos de comunicación.
  4. Evitar la asociación rutinaria de benzodiacepinas con ketamina o esketamina para analgesia.
  5. Reevaluar continuamente el estado del paciente y sus necesidades de ventilación.

En caso de depresión ventilatoria debe aplicarse soporte adecuado de la vía aérea y ventilación asistida cuando corresponda.

11.4. Analgesia no significa sedación procedimental

La misma guía distingue expresamente las dosis analgésicas de las utilizadas para sedación disociativa durante intervenciones invasivas.

Estas últimas requieren competencias, preparación y capacidad de manejo avanzado de la vía aérea.

Confundir ambos objetivos terapéuticos constituye un riesgo importante de medicación.

12. CONSENSO COTCCC PUBLICADO EN 2026

Barbee y colaboradores publicaron:

Analgesia in Tactical Combat Casualty Care (TCCC): TCCC Guideline Change 25-03.

Journal of Special Operations Medicine. 2026;26(2):97-111.

DOI: https://doi.org/10.55460/J.Spec.Oper.Med.2026.75L9-4KVD

El documento explica la actualización de las recomendaciones de analgesia militar, motivada por consideraciones farmacológicas, logísticas y operativas.

Entre los cambios relevantes se encuentran:

  • Simplificación del tratamiento analgésico.
  • Incorporación de nuevas alternativas no opioides.
  • Revisión de la disponibilidad del fentanilo transmucoso oral.
  • Introducción de pautas fijas de ketamina para facilitar su empleo.
  • Incorporación de esketamina intranasal.
  • Adaptación de la analgesia a escenarios de combate de gran escala y evacuación prolongada.

La simplificación persigue disminuir la carga cognitiva del sanitario y facilitar la preparación y administración bajo condiciones adversas.

Estas decisiones combinan evidencia científica, juicio experto, farmacología y necesidades operacionales.

No deben interpretarse como si todos sus componentes hubieran sido validados mediante grandes ensayos clínicos aleatorizados realizados en combate.

13. ATLS 11: INTEGRACIÓN CON LAS PRIORIDADES DEL TRAUMA

El American College of Surgeons lanzó la undécima edición de Advanced Trauma Life Support en 2025.

Uno de sus cambios destacados es el reforzamiento del enfoque xABCDE, incorporando explícitamente el control inicial de la hemorragia externa exanguinante.

En un paciente traumatizado, el orden de prioridades resulta fundamental:

  • x: hemorragia externa exanguinante.
  • A: vía aérea.
  • B: respiración y ventilación.
  • C: circulación y perfusión.
  • D: evaluación neurológica.
  • E: exposición y prevención de hipotermia.

La analgesia debe integrarse de forma temprana, pero sin retrasar el control de una hemorragia potencialmente mortal, la corrección de la hipoxia o la reanimación del shock.

El principio de individualización es especialmente importante cuando se valoran ketamina u opioides.

ATLS 11 no debe citarse como fuente de aprobación específica de los 50 mg de ketamina intranasal del CoTCCC. Esa dosis procede de la guía militar TCCC 2026.

Fuente: American College of Surgeons, presentación oficial de ATLS 11, septiembre de 2025.

https://www.facs.org/for-medical-professionals/news-publications/news-and-articles/acs-brief/september-16-2025-issue/trauma-care-gets-major-upgrade-with-launch-of-atls-11/

14. TECC Y MEDICINA TÁCTICA CIVIL

Tactical Emergency Casualty Care adapta los principios de la medicina militar a los escenarios civiles de alto riesgo.

Puede aplicarse en operaciones policiales, incidentes con múltiples víctimas, atentados terroristas y situaciones de violencia activa.

Su enfoque distingue fases de atención relacionadas con el nivel de amenaza.

La utilidad potencial de la ketamina intranasal es evidente cuando el paciente requiere analgesia y todavía no se dispone de acceso vascular.

Sin embargo, esta ventaja no significa que deba administrarse durante una amenaza directa activa si ello retrasa las acciones prioritarias de seguridad, extracción y control de hemorragias.

Las recomendaciones de TCCC no se trasladan automáticamente a TECC.

La utilización en el entorno civil depende del protocolo vigente, la capacitación profesional, las competencias legales y la dirección médica correspondiente.

Fuente institucional:

Committee for Tactical Emergency Casualty Care.

https://www.c-tecc.org/our-work/guidance

15. OTAN: INTEROPERABILIDAD Y DOCTRINA MÉDICA

La OTAN dispone de doctrina médica destinada a facilitar la planificación, coordinación, tratamiento y evacuación de bajas durante operaciones multinacionales.

Entre los documentos relevantes se encuentra la doctrina aliada de apoyo sanitario, AJP-4.2, edición de julio de 2026, así como la doctrina específica sobre evacuación sanitaria AJMedP-2.

La relevancia de estas publicaciones para la analgesia radica en la interoperabilidad y continuidad asistencial.

Un tratamiento iniciado en el punto de lesión debe poder documentarse, monitorizarse y transmitirse a los equipos responsables de la evacuación y la asistencia posterior.

Sin embargo, no se ha establecido mediante las fuentes públicas examinadas una pauta farmacológica intranasal única de ketamina aplicable obligatoriamente a todos los países miembros de la OTAN.

No sería científicamente adecuado atribuir los 50 mg IN del CoTCCC al conjunto de las fuerzas aliadas como norma universal.

Las pautas estadounidenses verificadas deben distinguirse de las autorizaciones y protocolos nacionales de cada fuerza.

Fuente:

NATO Centre of Excellence for Military Medicine — Medical Standardization Documents.

https://www.coemed.org/resources/stanag-search

16. EXPERIENCIA DE LAS FUERZAS DE DEFENSA DE ISRAEL (IDF)

La experiencia israelí constituye una referencia relevante para estudiar la evolución de la analgesia en combate.

El Cuerpo Médico de las Fuerzas de Defensa de Israel desarrolló programas de mejora del tratamiento del dolor en el punto de lesión.

Un análisis retrospectivo publicado en Israel Medical Association Journal en 2022 examinó registros de 16.117 pacientes atendidos entre 1997 y 2019.

De ellos, 1.807 tenían documentada al menos una intervención analgésica.

La morfina representó el 57,2 % de los analgésicos registrados y el fentanilo el 27 %.

El estudio constató un incremento del tratamiento analgésico a lo largo del periodo evaluado.

Otra investigación sobre los cambios de práctica en las IDF describe la introducción, en 2013, de recomendaciones que incluían fentanilo transmucoso oral y ketamina intravenosa o intramuscular a dosis bajas.

Estos datos confirman que la ketamina forma parte de la experiencia histórica israelí de analgesia táctica.

Pero debe establecerse una distinción:

Los ensayos israelíes de ketamina intranasal en urgencias civiles no demuestran por sí mismos que exista un protocolo militar israelí vigente en 2026 idéntico al del CoTCCC.

No resulta correcto presentar como confirmado el uso universal de ketamina intranasal por todas las unidades IDF sin documentación oficial específica.

Referencias:

Nakar H, et al. Trends in prehospital pain management: two decades of point-of-injury care.

Israel Medical Association Journal. 2022;24:584-590.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36168177/

Trends in prehospital pain management following the introduction of new clinical practice guidelines.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34039920/

17. TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO Y LESIONES OCULARES

Durante años existieron preocupaciones sobre el empleo de ketamina en pacientes con lesión cerebral traumática debido a posibles efectos sobre la presión intracraneal.

La evidencia posterior ha cuestionado la antigua contraindicación generalizada.

Las recomendaciones TCCC de mayo de 2026 señalan expresamente que la lesión cerebral traumática o la lesión ocular no excluyen automáticamente la administración de ketamina.

No obstante, esto exige precaución.

Los analgésicos con efectos sedantes pueden dificultar la evaluación neurológica y ocultar signos de deterioro.

En el traumatismo craneoencefálico, las prioridades incluyen evitar hipoxia, hipotensión y deterioro de la perfusión cerebral.

No debe confundirse ausencia de contraindicación absoluta con ausencia de riesgo.

La administración debe acompañarse de vigilancia neurológica y respiratoria apropiada, especialmente en pacientes que presentan deterioro del nivel de conciencia.

18. PACIENTES DE ESPECIAL RIESGO

18.1. Ancianos

La edad avanzada puede asociarse con fragilidad, comorbilidades y mayor susceptibilidad a acontecimientos adversos.

Aunque existe un ensayo de no inferioridad favorable en pacientes mayores, los resultados no justifican emplear las mismas dosis sin individualización clínica.

18.2. Pediatría

Los resultados de la revisión de Downing no permiten establecer una pauta pediátrica universal.

En niños deben emplearse protocolos específicamente validados para la población y situación clínica correspondientes.

18.3. Pacientes con enfermedades cardiovasculares

La ketamina puede incrementar la actividad simpática, la presión arterial y la frecuencia cardíaca.

Esto puede representar un riesgo en determinados pacientes con patología cardiovascular significativa.

18.4. Pacientes con insuficiencia respiratoria

Aunque la ketamina suele preservar mejor la ventilación espontánea que determinados sedantes, no elimina el riesgo de hipoventilación u obstrucción de la vía aérea.

Es imprescindible una capacidad de vigilancia y rescate respiratorio.

18.5. Pacientes tratados previamente con opioides o sedantes

El uso combinado de ketamina con opioides, benzodiacepinas u otros depresores del sistema nervioso central puede incrementar la sedación y el riesgo respiratorio.

Las guías TCCC 2026 permiten considerar ketamina en pacientes que previamente hayan recibido opioides, pero requieren monitorización.

No recomiendan la asociación rutinaria con benzodiacepinas para analgesia táctica.

19. CONSIDERACIONES REGULATORIAS

La ketamina racémica inyectable y la esketamina nasal son productos diferentes.

En Estados Unidos, la ketamina inyectable dispone de autorización para determinadas indicaciones anestésicas por vía intravenosa e intramuscular.

Su utilización intranasal para analgesia aguda se considera un uso fuera de las indicaciones autorizadas de las presentaciones inyectables.

La esketamina nasal comercializada para determinados trastornos depresivos posee una regulación propia.

Su autorización psiquiátrica no significa que el producto esté automáticamente aprobado para analgesia del trauma.

La inclusión de esketamina intranasal en TCCC 2026 tampoco modifica por sí misma las indicaciones regulatorias civiles de la FDA o de las agencias europeas.

La aplicación clínica debe considerar la normativa nacional, los protocolos institucionales y las competencias del profesional.

Fuentes regulatorias:

FDA / DailyMed — Ketamine Hydrochloride Injection.

https://dailymed.nlm.nih.gov/dailymed/drugInfo.cfm?setid=b96a0a23-3ca0-4a92-bd8b-1e9921931772

FDA — SPRAVATO (esketamina), información de prescripción.

https://www.accessdata.fda.gov/drugsatfda_docs/label/2025/211243s016lbl.pdf

20. MEDEVAC, CASEVAC Y PROLONGED CASUALTY CARE

La administración de analgesia durante la evacuación plantea problemas diferentes de los existentes en un servicio de urgencias convencional.

Pueden presentarse:

  • Restricciones de espacio.
  • Ruido intenso.
  • Vibraciones.
  • Iluminación insuficiente.
  • Dificultades de acceso al paciente.
  • Limitaciones de monitorización.
  • Retrasos hasta el tratamiento definitivo.

La vía intranasal puede facilitar el inicio de la analgesia durante determinados periodos de atención.

Sin embargo, el efecto analgésico no debe evaluarse únicamente mediante la reducción del dolor.

Es necesario vigilar el estado mental, la ventilación, la perfusión y la evolución de las lesiones.

Cuando el traslado se prolonga, deben planificarse la reevaluación, el eventual tratamiento de rescate y la continuidad terapéutica.

La analgesia repetida requiere especial precaución por sus posibles efectos acumulativos y por el cambio en las condiciones fisiológicas del paciente.

En Prolonged Casualty Care, el tratamiento debe integrarse en un plan más amplio de soporte clínico, vigilancia, prevención de complicaciones y evacuación.

La ketamina intranasal representa una herramienta útil, pero no reemplaza automáticamente los esquemas de analgesia multimodal, las técnicas regionales ni los protocolos de sedación y tratamiento del dolor de larga duración.

21. ALGORITMO CLÍNICO DE DECISIÓN

Una aproximación razonable para personal sanitario entrenado consiste en integrar la analgesia en la valoración general del paciente:

Primero: identificar amenazas vitales.

Evaluar hemorragia, vía aérea, ventilación, perfusión y estado neurológico conforme al contexto asistencial.

Segundo: caracterizar el dolor.

Determinar mecanismo lesional, intensidad, localización y repercusión funcional, utilizando escalas apropiadas cuando sea posible.

Tercero: evaluar la situación fisiológica.

Identificar hipoperfusión, insuficiencia respiratoria, deterioro neurológico, comorbilidades y medicamentos administrados previamente.

Cuarto: seleccionar el tratamiento.

Elegir el analgésico y la vía teniendo en cuenta eficacia esperada, contraindicaciones, acceso disponible, recursos y protocolo autorizado.

Quinto: monitorizar y reevaluar.

Registrar respuesta analgésica, estado de conciencia, frecuencia respiratoria, saturación, perfusión y efectos adversos.

Sexto: asegurar continuidad.

Documentar dosis, hora, vía, respuesta y acontecimientos adversos, y transmitir esta información al equipo receptor durante el traspaso asistencial.

La ketamina intranasal puede integrarse en este proceso, pero no debe sustituir la valoración clínica ni la capacidad de respuesta ante una complicación.

22. AUDITORÍA CIENTÍFICA DEL MATERIAL DIVULGATIVO ORIGINAL

La imagen que acompaña a esta revisión presenta una afirmación simplificada: que la ketamina intranasal es igual a la morfina intravenosa para controlar el dolor.

La afirmación requiere matizaciones importantes.

Afirmación Auditoría científica
Existen ocho ECA incluidos en Downing 2026 Confirmado
Incluyen 846 pacientes Confirmado
Ketamina IN produce analgesia clínicamente relevante Respaldado
Ketamina IN y morfina IV siempre tienen idéntico efecto No demostrado
Morfina IV suele actuar antes tras administrarse Respaldado en varios ensayos
La vía IN evita canalización venosa Confirmado
Ketamina IN elimina el riesgo de hipotensión Falso
Ketamina IN elimina el riesgo respiratorio Falso
La reducción de vómitos es definitivamente superior No demostrado de forma concluyente
Los ocho ensayos demuestran no inferioridad formal No demostrado
TCCC 2026 recomienda ketamina IN Confirmado
TCCC 2026 contempla 50 mg IN en el escenario indicado Confirmado
Esa pauta es universal para civiles, niños y todas las fuerzas OTAN Falso
Los ensayos civiles demuestran eficacia específica en shock hemorrágico de combate No demostrado

Observación sobre el gráfico

La figura difundida representa trayectorias del dolor procedentes de dos ensayos específicos, no un metaanálisis de los ocho ECA.

Las escalas y los intervalos de evaluación tampoco son uniformes entre todos los estudios.

Por tanto, observar que dos curvas se aproximan o se cruzan no demuestra equivalencia estadística.

La interpretación requiere considerar el diseño, las diferencias basales, los intervalos de confianza, los resultados primarios y la potencia estadística.

23. JERARQUÍA DE LA EVIDENCIA EN OCTUBRE DE 2026

Evidencia relativamente sólida

La ketamina intranasal produce analgesia efectiva en pacientes seleccionados con dolor agudo atendidos en urgencias.

Evidencia moderada, con limitaciones

En determinados escenarios, especialmente cólico renal y dolor musculoesquelético, sus efectos pueden ser comparables a los de la morfina IV.

Evidencia limitada

La magnitud exacta de su superioridad o inferioridad en acontecimientos adversos poco frecuentes.

Evidencia insuficiente para generalizaciones

Su equivalencia con opioides potentes en todos los tipos de dolor, las poblaciones críticas y los distintos entornos prehospitalarios.

Recomendación operativo-clínica documentada

CoTCCC incorpora ketamina intranasal de 50 mg como alternativa de analgesia en el herido que no puede continuar su misión, dentro de un algoritmo específico y bajo condiciones de capacitación y monitorización.

Esta jerarquía es una síntesis crítica de la documentación examinada y no debe interpretarse como una clasificación GRADE formal calculada de nuevo para este artículo.

24. CONCLUSIONES

La publicación de Downing y colaboradores en 2026 supone una contribución importante a la evaluación de la ketamina intranasal como alternativa a los opioides intravenosos.

Sus ocho ensayos clínicos, con 846 pacientes, muestran que la ketamina intranasal puede ofrecer una reducción significativa del dolor agudo y resultados comparables a los de la morfina IV en determinados contextos.

La morfina presenta habitualmente una ventaja en rapidez farmacológica de inicio, aunque la vía intranasal puede adelantar la administración cuando conseguir acceso vascular supone un retraso.

Los nuevos trabajos de Scapin, Meyer y Shopen publicados en 2026 amplían la evidencia favorable, pero mantienen incertidumbres relevantes.

La principal novedad médico-táctica es la incorporación explícita de ketamina intranasal en TCCC 2026, con una pauta inicial de 50 mg para el escenario y personal contemplados por la guía.

Esta actualización mejora las alternativas disponibles para la analgesia del herido en combate, especialmente cuando las condiciones logísticas limitan el acceso vascular.

No obstante, deben mantenerse tres principios:

Primero: la eficacia analgésica debe distinguirse de la equivalencia estadística formal.

Segundo: un perfil favorable de seguridad no equivale a ausencia de complicaciones.

Tercero: la evidencia obtenida en pacientes estables de urgencias no puede extrapolarse directamente a todos los heridos en shock, combate o evacuación prolongada.

La ketamina intranasal es una herramienta farmacológica valiosa en 2026. Su utilidad depende de una correcta selección del paciente, administración profesional, vigilancia clínica y aplicación dentro de protocolos actualizados.

La mejor analgesia no es necesariamente la que utiliza el fármaco más potente, sino la que proporciona un alivio suficiente con el menor riesgo razonablemente alcanzable para ese paciente y ese contexto operacional.


25. BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA Y FUENTES OFICIALES

1. Downing H, Asbell DK, McCarthy E, Brumitt J. Intranasal ketamine versus intravenous opioids for acute pain in the emergency department: A scoping review. American Journal of Emergency Medicine. 2026;108:26-34.
https://doi.org/10.1016/j.ajem.2026.06.002

2. Scapin M, et al. Intranasal ketamine versus intravenous opioids for renal colic pain in the emergency department: a systematic review and meta-analysis. European Journal of Emergency Medicine. 2026;33(2):79-87.
https://doi.org/10.1097/MEJ.0000000000001302

3. Meyer AC, Kuo M, Duriancik DM. Analgesic and Physiologic Effects of Ketamine Compared with Opioids in Prehospital Trauma Care: A Systematic Review and Meta-Analysis. Journal of Emergency Medicine. 2026;85:28-44.
https://doi.org/10.1016/j.jemermed.2026.02.032

4. Shopen N, et al. Intra-nasal ketamine compared to intravenous morphine for acute pain in the emergency department: a prospective, triple blind, controlled study. Pain Medicine. 2026;27(7):719-726.
https://doi.org/10.1093/pm/pnag012

5. Barbee GA, et al. Analgesia in Tactical Combat Casualty Care (TCCC): TCCC Guideline Change 25-03. Journal of Special Operations Medicine. 2026;26(2):97-111.
https://doi.org/10.55460/J.Spec.Oper.Med.2026.75L9-4KVD

6. Joint Trauma System / Committee on Tactical Combat Casualty Care. Tactical Combat Casualty Care Guidelines. 1 May 2026.
https://jts.health.mil/index.cfm/CPGs/cpgs

7. Farnia MR, et al. Comparison of intranasal ketamine versus IV morphine in reducing pain in patients with renal colic. American Journal of Emergency Medicine. 2017;35:434-437.
https://doi.org/10.1016/j.ajem.2016.11.043

8. Pouraghaei M, et al. Intranasal ketamine versus intravenous morphine for pain management in patients with renal colic: a double-blind, randomized, controlled trial. World Journal of Urology. 2021;39:1263-1267.
https://doi.org/10.1007/s00345-020-03319-4

9. Tongbua S, et al. Non-inferiority of intranasal ketamine compared to intravenous morphine for musculoskeletal pain relief among older adults in an emergency department: a randomised controlled trial. Age and Ageing. 2022;51:afac073.
https://doi.org/10.1093/ageing/afac073

10. American College of Surgeons. Advanced Trauma Life Support, 11th Edition. Actualización institucional 2025.
https://www.facs.org/

11. Committee for Tactical Emergency Casualty Care. TECC Guidance.
https://www.c-tecc.org/our-work/guidance

12. NATO Centre of Excellence for Military Medicine. Medical Standardization Documents, incluidas las publicaciones sobre apoyo médico y evacuación.
https://www.coemed.org/resources/stanag-search

13. Nakar H, et al. Trends in prehospital pain management: two decades of point-of-injury care. Israel Medical Association Journal. 2022;24:584-590.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36168177/

14. U.S. Food and Drug Administration. Ketamine Hydrochloride Injection — Prescribing Information.
https://dailymed.nlm.nih.gov/

15. U.S. Food and Drug Administration. SPRAVATO (esketamine) Nasal Spray — Prescribing Information.
https://www.accessdata.fda.gov/drugsatfda_docs/label/2025/211243s016lbl.pdf


DrRamonReyesMD
EMS Solutions International
Revisión científica, clínica, farmacológica y médico-táctica — Octubre de 2026

Nota editorial: artículo de revisión y divulgación profesional. Las dosis procedentes de documentos militares se reproducen con finalidad académica y requieren verificación de la versión vigente, las características del paciente, las autorizaciones profesionales y el protocolo asistencial aplicable. No constituye una orden médica individual ni sustituye la evaluación presencial.

© DrRamonReyesMD — EMS Solutions International.

🇮🇱 Unidad KIDON del Mossad – Análisis Táctico y TACMED 2025

 

A continuación, presento un artículo completo, técnico, riguroso y actualizado al año 2025 sobre la unidad Kidon (כידון) del Mossad israelí, enfocado desde una perspectiva táctica, operativa y médico-táctica (TACMED) , incorporando equipo, entrenamiento, armamento, protocolos de neutralización y medicina de combate.





Mossad - Agencia de Inteligencia israelí -  El entrenamiento de agentes del Mossad enfocados en la eliminación de terroristas (operaciones conocidas formalmente como Eliminaciones  selectivas o unidades de ataque) es uno de los secretos de estado mejor guardados de Israel. La Unidad Caesarea y los "Kidon" .Dentro del Mossad, la división a cargo de las operaciones encubiertas y la infiltración profunda se llama Caesarea. Dentro de ella opera una subunidad ultra secreta conocida como Kidon ("Bayoneta" en hebreo), que es el brazo ejecutor responsable de neutralizar a objetivos de alto valor o terroristas fuera de las fronteras de Israel en Cualquier Parte del Mundo. Combate Urbano Avanzado: Prácticas intensivas de tiro de reacción rápida (método israelí de tiro instintivo) en espacios sumamente reducidos y bajo un estrés extremo..#Israel-#jerusalem-#Netanyahu-#sion-#america- #Trump- #iran-#enlacejudio-#EEUU.-#colombia-#FDI-#Guatemala-#jerico-#Mossad--EL MOSSAD NUNCA OLVIDA . EL MOSSAD NUNCA OLVIDA.


🇮🇱 Unidad KIDON del Mossad – Análisis Táctico y TACMED 2025

✍️ Autor: DrRamonReyesMD
🔰 TACMED España | EMS Solutions International
📅 Actualizado a julio de 2025


🧭 ¿Qué es KIDON?

Kidon (כידון) , que en hebreo significa “bayoneta” o “dardo”, es una unidad de operaciones encubiertas del Mossad , la agencia de inteligencia exterior de Israel. Su existencia no está oficialmente reconocida por el Estado de Israel , pero ha sido documentada por fuentes internacionales, ex agentes y filtraciones asociadas a operaciones como:

  • La venganza por Múnich 1972 ("Operación Ira de Dios")
  • La eliminación del ingeniero de armas de Hamas Mahmoud al-Mabhouh en Dubái (2010)
  • Operaciones selectivas en Siria, Irán, Líbano, Turquía, Ucrania y África Subsahariana.

🕵️‍♂️ Misión y perfil operativo

Objetivo principal: neutralización de objetivos seleccionados por el Consejo de Seguridad Nacional israelí, incluyendo terroristas de alto valor, ingenieros nucleares, traficantes de armas y amenazas estratégicas.

Tipos de operaciones:

  • Eliminación quirúrgica (sniper, sabotaje, toxinas, accidente simulado)
  • Inteligencia humana (HUMINT) previa y posterior
  • Operaciones de "rendición extraordinaria" (extracciones)
  • Misiones black ops (negar toda atribución estatal)

Zonas de actividad estimada (2020-2025):

  • Líbano (Hezbolá)
  • Irán (nucleares y Al-Quds)
  • Siria (científicos militares)
  • Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Egipto
  • América Latina (vínculos con Hezbolá)
  • Ucrania, Azerbaiyán, África Central

🎯 Selección y entrenamiento

🧬 Reclutamiento

  • Provienen del Sayeret Matkal , Shayetet 13 , Yamam , o de unidades encubiertas como Mista'arvim .
  • Se estima que solo 12 a 30 operadores activos conforman Kidon a la vez.
  • La identidad del personal está completamente encubierta; actúan incluso bajo falsa nacionalidad.

🏋️‍♂️ Entrenamiento (2 años)

📍 Base secreta en las afueras de Herzliya , al norte de Tel Aviv
🧪 Fases del entrenamiento:

  1. Contrainteligencia : creación y destrucción de leyendas (identidades)
  2. Manejo de armas encubiertas : pistolas disfrazadas, venenos, explosivos de contacto
  3. Técnicas de infiltración: idiomas, comportamiento cultural, acceso no forzado
  4. Operaciones médicas encubiertas: inyecciones simuladas, inducción de paros cardíacos, muerte “natural”
  5. Escape y evasión: entrenamiento urbano y rural (nivel similar a Delta Force o SAS)

⚙️ Equipamiento táctico y armamento 2025

Kidon opera con equipo no convencional, combinando camuflaje urbano con armas modificadas y sistemas de comunicaciones militares miniaturizados.

🔫 Armas preferidas:

  • SIG Sauer P365 y Glock 43X MOS: armas cortas ultra compactas con silenciadores
  • Micro-Uzi con supresores – para combate cercano
  • FN SCAR SC 5.56mm – modificada con upper en fibra de carbono, cerrojo hidráulico y cargador reducido
  • Drones miniatura (autónomos) con capacidad de inyección letal (proyecto Sheleg HaRofe)

🧥 EPI y equipamiento:

  • Cascos Ops-Core FAST High Cut con NVG y comunicaciones integradas
  • Uniformes Crye Precision o Agilite Tactical en tonos “Ranger Green” o “Multicam Tropic”
  • Chalecos ultralivianos con paneles NIJ IV en kevlar compuesto
  • Sistemas de comunicación encriptada RAFAEL NanoCom 7G o ELOP SMR-9T
  • Silenciadores integrados con control de firma térmica y sonora

⛑️ TACMED – Medicina táctica en operaciones encubiertas

El perfil Kidon requiere un entrenamiento médico de combate ultraselectivo:

🧰 Capacidades médicas de un agente Kidon:

  • Hemorragias masivas: torniquete miniatura de liberación rápida (1 sola mano)
  • Punción torácica: catéter 14G autopenetrante (modelo israelí de presión)
  • Vías aéreas: cánula nasofaríngea recubierta en gel hemostático
  • Antídotos portátiles: autoinyector dual (atropina + oximes)
  • Sedación: microinyectores de ketamina/buprenorfina para reubicación clandestina de activos

🩺 Kit médico oculto:

  • Vendajes HemCon impregnados en factor VII recombinante
  • Antibióticos de rápida acción (ceftriaxona + levofloxacino)
  • Analgésico sublingual (fentanilo en oblea, controlado por código)
  • TQ de baja firma IR con pasadores cerámicos
  • Naloxona y flumazenilo microdosificados

🎞️ Representación en medios y cultura

Aunque la unidad no ha sido confirmada oficialmente, ha sido representada en:

  • 🎥 "Múnich" (Steven Spielberg, 2005)
  • 🎥 "Kidon" (2013, Francia/Israel)
  • 📺 Fauda, Tehran y otras series con asesoría israelí
  • Documentales de Al Jazeera, Der Spiegel y The Jerusalem Post

📊 Comparativa internacional

Unidad Nación Tipo de operaciones Reconocimiento oficial
Kidón Israel Eliminación, encubrimiento No
SAD/SOG (CIA) EE.UU. Asesinatos selectivos, HUMINT Parcial
Grupo Alfa Rusia Antiterrorismo, captura Si
SAS (Escuadrón SABRE) Reino Unido Operaciones encubiertas, eliminación Sí (parcial)
Acción de la DGSE Francia Operaciones especiales Parcial

📌 Conclusión

KIDON representa una de las unidades más sofisticadas, letales y discretas del mundo moderno. Su combinación de inteligencia humana, precisión quirúrgica y cobertura total la convierte en una herramienta estratégica dentro del arsenal del Estado de Israel, especialmente en un entorno geopolítico regional altamente inestable.

Su entrenamiento TACMED, equipo optimizado y dominio de Múltiples escenarios –desde sabotajes a extracciones médicas simuladas– la hacen comparable con el más alto nivel de las fuerzas especiales globales, aunque su actividad se mantiene en las sombras.


📚 Fuentes verificables:

  • Bergman, Ronen. Levántate y mata primero: La historia secreta de los asesinatos selectivos de Israel (Penguin, 2018)
  • The Jerusalem Post, Haaretz, YnetNews (2020-2025)
  • Manual médico de las Fuerzas de Operaciones Especiales, protocolos israelíes de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI-EMT)
  • Revelaciones del Mossad por el Instituto Meir Amit de Inteligencia y Terrorismo
  • Exposiciones abiertas del Parlamento israelí sobre Tzomet y Keshet
  • Testimonios de exagentes: Victor Ostrovsky, Gad Shimron

KIDDON MOSSAD ISRAELÍ 


GRANADAS Y LESIONES POR DETONACIÓN EN 2026

 


GRANADAS Y LESIONES POR DETONACIÓN EN 2026

FISIOPATOLOGÍA DEL BLAST, TRAUMA PENETRANTE, BAROTRAUMA, LESIONES OCULTAS Y ATENCIÓN MÉDICO-TÁCTICA

Revisión científica y clínica actualizada al 12 de octubre de 2026

TCCC · TECC · JTS · ATLS · PHTLS · EXTRACCT · EMS · TACMED · CASEVAC · MEDEVAC · Prolonged Casualty Care

By DrRamonReyesMD

EMS Solutions International



RESUMEN EJECUTIVO

Las lesiones producidas por granadas y otros dispositivos explosivos constituyen una modalidad de politraumatismo complejo, caracterizada por la coexistencia de mecanismos penetrantes, contusos, térmicos, acústicos y de sobrepresión.

Una explosión no produce una lesión única. Puede generar simultáneamente hemorragia exanguinante, perforación de órganos, traumatismo craneoencefálico (TCE), lesión pulmonar primaria por explosión (blast lung injury), barotrauma auditivo, quemaduras, amputaciones y lesiones por aplastamiento.

Desde el punto de vista clínico, cinco principios son esenciales:

  1. La ausencia de lesiones externas importantes no excluye lesiones internas potencialmente mortales.
  2. Una perforación timpánica no demuestra ni descarta una lesión pulmonar por explosión.
  3. La hemorragia masiva controlable sigue siendo una prioridad terapéutica inmediata, pero no debe eclipsar la identificación del barotrauma torácico, el TCE o las lesiones abdominales ocultas.
  4. Las intervenciones médico-tácticas deben corresponder al nivel real de amenaza, capacitación, material disponible y capacidad de evacuación.
  5. La supervivencia inicial no elimina el riesgo de deterioro respiratorio, perforación intestinal, hemorragia interna o complicaciones neurológicas posteriores.

La actualización de 2026 integra las guías TCCC del 1 de mayo de 2026, los documentos del Joint Trauma System (JTS), las recomendaciones civiles del Committee for Tactical Emergency Casualty Care (C-TECC) y las publicaciones EXTRACCT de 2025–2026.

El objetivo es ofrecer una referencia clínica para médicos de urgencias, profesionales EMS, cirujanos de trauma, equipos de rescate, sanitarios militares y personal TACMED.


1. INTRODUCCIÓN: MEDICINA DEL TRAUMA POR EXPLOSIÓN

La palabra blast designa, en traumatología, los efectos lesivos asociados a una explosión, especialmente los producidos por la onda de sobrepresión.

Sin embargo, el daño asociado a una explosión no se limita a esa onda.

La víctima también puede sufrir impactos de fragmentos, desplazamiento corporal, colapso de estructuras, quemaduras y exposición a productos tóxicos.

Las lesiones afectan tanto a escenarios militares como civiles:

  • Conflictos armados y ataques con artefactos explosivos.
  • Accidentes con explosivos industriales.
  • Accidentes con material pirotécnico.
  • Explosiones en instalaciones industriales.
  • Incidentes con dispositivos aturdidores.
  • Explosiones en espacios cerrados.
  • Accidentes de transporte y almacenamiento de materiales peligrosos.

La complejidad clínica depende de numerosos factores: energía liberada, características físicas del evento, proximidad de las víctimas, obstáculos, reflejo de ondas, fragmentos, incendios, estructuras colapsadas y características individuales.

No existe un patrón lesional único aplicable a todas las granadas.

2. GRANADAS: CLASIFICACIÓN GENERAL Y REPERCUSIÓN MÉDICA

Para el personal sanitario interesa conocer el tipo general de exposición, no los detalles mecánicos de funcionamiento del artefacto.

Categoría Efectos potenciales sobre las víctimas
Fragmentación Heridas penetrantes múltiples, hemorragia, fracturas y daño visceral
Explosiva o de concusión Sobrepresión, barotrauma pulmonar y auditivo, lesiones contusas
Aturdidora o flash-bang Trauma acústico, lesiones oculares, quemaduras y trauma asociado a caídas
Humo o señalización Irritación respiratoria y ocular, quemaduras, exposición a productos de combustión
Incendiaria Quemaduras profundas, lesiones térmicas y complicaciones inhalatorias
Dispersión química Toxicidad e irritación dependientes del agente y de la concentración

Advertencia: estas categorías describen efectos generales y no permiten predecir por sí solas la gravedad del paciente.

Una granada aturdidora no debe considerarse inocua: puede ocasionar lesiones auditivas permanentes, quemaduras importantes y traumatismos.

Tampoco debe asumirse que todas las granadas de fragmentación producen idénticos patrones de lesión.

Consideración sobre el vídeo ilustrativo

Las animaciones de granadas pueden ser útiles para la docencia conceptual, pero no permiten determinar por sí mismas el funcionamiento exacto, la fiabilidad, la potencia ni el patrón de lesiones de un modelo real.

La identificación técnica exige documentación del fabricante o de organismos competentes. La predicción clínica requiere datos adicionales del evento.


3. FÍSICA Y BIOMECÁNICA DE LAS LESIONES

3.1. Onda de sobrepresión

En las detonaciones de alto explosivo se genera una onda de choque caracterizada por una elevación rápida de presión seguida de su evolución temporal.

La lesión depende de la interacción entre la onda, el cuerpo y el ambiente.

Entre las variables relevantes se encuentran:

  • Sobrepresión máxima.
  • Duración del impulso.
  • Características del frente de presión.
  • Reflexión de ondas y geometría ambiental.
  • Transmisión de energía entre tejidos.
  • Características anatómicas de la víctima.

Los órganos que contienen gas son especialmente vulnerables a los efectos de la sobrepresión.

3.2. Energía de los fragmentos

Los fragmentos pueden causar heridas penetrantes y lesiones de alta energía.

La energía cinética se expresa mediante:

Ec = ½ mv²

Donde:

  • Ec = energía cinética.
  • m = masa.
  • v = velocidad.

Esta relación demuestra la importancia de la velocidad en la transferencia energética, aunque la energía total no determina aisladamente la gravedad de la herida.

También intervienen la geometría del fragmento, su comportamiento al impactar, la profundidad alcanzada y los tejidos atravesados.

3.3. Efecto de los espacios confinados

Los recintos cerrados pueden aumentar la complejidad del fenómeno por reflexión de las ondas.

Además, pueden producirse incendios, inhalación de humo, derrumbes y obstáculos a la evacuación.

Por tanto, la exposición dentro de una habitación, vehículo o estructura cerrada exige un índice de sospecha clínica especialmente elevado.

3.4. Limitación de las distancias

No deben establecerse distancias universales de seguridad o de letalidad a partir de categorías generales como «granada de fragmentación» o «granada de concusión».

La exposición real es demasiado variable.

La gravedad debe determinarse mediante la evaluación clínica, la información disponible sobre el incidente y los hallazgos diagnósticos.


4. CLASIFICACIÓN DE LAS LESIONES POR EXPLOSIÓN

La clasificación convencional utiliza cuatro mecanismos principales. Algunas publicaciones describen una quinta categoría, cuya delimitación no es uniforme.

Tipo Mecanismo Lesiones características
Primaria Efecto directo de sobrepresión Lesión pulmonar, timpánica, intestinal y otros barotraumas
Secundaria Impacto de fragmentos y materiales proyectados Heridas penetrantes, daño vascular, fracturas
Terciaria Desplazamiento corporal e impacto contra estructuras TCE, lesiones medulares, fracturas, trauma contuso
Cuaternaria Otros efectos asociados Quemaduras, inhalación tóxica, aplastamiento y asfixia
Quinaria Categoría propuesta para efectos sistémicos adicionales Respuestas inflamatorias o tóxicas complejas

Lesiones primarias

Surgen directamente de la interacción de la onda de presión con el cuerpo.

Afectan especialmente a estructuras con interfaces entre gas y tejido.

Lesiones secundarias

Son consecuencia de fragmentos del dispositivo o de materiales ambientales.

Pueden producir lesiones vasculares mayores y hemorragias mortales.

Lesiones terciarias

Resultan del desplazamiento de la víctima y del impacto contra el entorno.

Incluyen trauma craneal, raquimedular, torácico y musculoesquelético.

Lesiones cuaternarias

Comprenden quemaduras, exposición química, inhalación de humo, síndrome de aplastamiento y otros efectos no incluidos en los primeros mecanismos.

Lesiones quinarias

Algunos autores utilizan esta categoría para respuestas sistémicas inflamatorias o tóxicas particulares.

La clasificación quinaria no constituye un diagnóstico clínico independiente ni un sistema universalmente estandarizado.


5. LESIÓN PULMONAR PRIMARIA POR EXPLOSIÓN: BLAST LUNG INJURY

Es una complicación crítica porque puede existir sin traumatismo torácico penetrante ni signos cutáneos importantes.

Fisiopatología

La sobrepresión puede producir daño alveolocapilar, hemorragia, edema y alteraciones del intercambio gaseoso.

Entre las manifestaciones se encuentran:

  • Contusión y hemorragia pulmonar.
  • Edema alveolar.
  • Hipoxemia.
  • Neumotórax.
  • Lesiones asociadas del árbol traqueobronquial.
  • Embolia gaseosa arterial, infrecuente pero grave.
  • Síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA).

Presentación clínica

Debe sospecharse ante disnea, taquipnea, dolor torácico, tos, hemoptisis, hipoxemia o deterioro respiratorio después de una explosión.

La hemoptisis no es obligatoria.

La saturación puede ser inicialmente aceptable y deteriorarse posteriormente.

Algunas lesiones pulmonares se manifiestan o progresan durante las primeras 24–48 horas.

Diagnóstico

La valoración comprende exploración física, signos vitales, pulsioximetría, radiografía de tórax y, cuando esté indicada, tomografía computarizada.

La ecografía pulmonar puede ayudar a identificar neumotórax y otras alteraciones, pero no sustituye una evaluación completa.

Una radiografía inicial normal no excluye todas las lesiones posibles.

Tratamiento

El tratamiento es principalmente de soporte y depende de la gravedad.

Incluye oxígeno cuando esté indicado, vigilancia clínica, soporte ventilatorio y tratamiento específico de complicaciones.

Si se requiere ventilación mecánica, debe utilizarse una estrategia protectora ajustada a la fisiología del paciente, evitando presiones excesivas.

La ventilación con presión positiva puede agravar determinadas lesiones por escape aéreo, por lo que exige vigilancia y tratamiento oportuno del neumotórax.

No está indicado practicar una descompresión torácica únicamente por el antecedente de explosión. La indicación requiere una sospecha clínica fundada de neumotórax a tensión u otra situación apropiada conforme al protocolo y al nivel de capacitación.

6. NEUMOTÓRAX A TENSIÓN

El neumotórax a tensión es una urgencia que puede provocar deterioro ventilatorio y circulatorio.

Debe considerarse cuando existe traumatismo torácico y aparecen dificultad respiratoria progresiva, asimetría ventilatoria, compromiso hemodinámico o deterioro brusco durante la ventilación.

La desviación traqueal es un signo tardío e inconstante.

En pacientes inestables, la actuación no debe retrasarse esperando una confirmación radiológica cuando la sospecha clínica es suficientemente alta.

Las técnicas de descompresión deben efectuarse exclusivamente por profesionales autorizados y entrenados, siguiendo las guías aplicables y la situación concreta del paciente.


7. BAROTRAUMA AUDITIVO Y LESIONES VESTIBULARES

El oído es particularmente sensible a los cambios bruscos de presión y a los impulsos acústicos intensos.

Manifestaciones

  • Hipoacusia.
  • Acúfenos o tinnitus.
  • Otalgia.
  • Sensación de plenitud ótica.
  • Perforación timpánica.
  • Vértigo.
  • Trastornos del equilibrio.
  • Lesiones del oído medio o interno.

Error diagnóstico clásico

Durante años se utilizó la perforación timpánica como indicador indirecto de lesión pulmonar.

La evidencia clínica demuestra que esta correlación es insuficiente para utilizarla como prueba de cribado fiable.

La presencia de perforación timpánica no confirma lesión pulmonar y su ausencia tampoco permite descartarla.

Manejo

Es necesario documentar síntomas auditivos y vestibulares, inspeccionar cuidadosamente el oído y realizar valoración audiológica cuando corresponda.

Si se sospecha perforación timpánica, debe evitarse la irrigación del conducto auditivo.

También debe evitarse la exposición adicional a ruido intenso.

La pérdida auditiva súbita, el vértigo intenso, la parálisis facial o el deterioro persistente requieren valoración especializada urgente.

La guía JTS de lesión auditiva por explosión, actualizada en agosto de 2025, constituye una referencia específica.


8. TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO RELACIONADO CON EXPLOSIONES

El TCE por explosión puede producirse por varios mecanismos simultáneos:

  • Impacto directo de fragmentos.
  • Golpe craneal contra estructuras.
  • Aceleración y desaceleración.
  • Exposición a sobrepresión.
  • Interacción compleja entre mecanismos.

Presentación clínica

Los pacientes pueden experimentar cefalea, confusión, amnesia, alteraciones visuales, mareo, vómitos, trastornos cognitivos, disminución del nivel de conciencia o déficits neurológicos.

La ausencia de herida craneal no descarta una lesión cerebral.

Manejo inicial

Las prioridades son evitar hipoxemia, hipotensión y nuevas lesiones secundarias.

Se necesita vigilancia neurológica seriada, evaluación de pupilas, nivel de conciencia y signos de focalidad.

La TC craneal se indica según la situación clínica y los criterios de trauma aplicables.

Actualización TCCC de mayo de 2026

En el contexto específico de TCCC, para TCE moderado o grave sospechado, se recomienda mantener una SpO₂ de al menos 92 % y una presión arterial sistólica superior a 100 mmHg cuando sea posible monitorizarla.

Para víctimas ventiladas con capnografía disponible, se establece un objetivo general de EtCO₂ de 35–45 mmHg.

Estas recomendaciones militares deben interpretarse dentro de su contexto asistencial y no reemplazan los protocolos hospitalarios individualizados para TCE.

Exposición repetida a sobrepresión

El Departamento de Defensa de Estados Unidos desarrolla programas de monitorización de exposición a sobrepresión y salud cognitiva.

La evidencia sugiere riesgos neurológicos y neurocognitivos, pero no debe confundirse toda exposición de baja intensidad con un diagnóstico confirmado de TCE.

Continúan investigándose la relación dosis-respuesta, los biomarcadores y los efectos longitudinales.


9. LESIONES ABDOMINALES: LA AMENAZA OCULTA

Las lesiones intestinales por explosión son especialmente relevantes porque algunas pueden presentar síntomas retardados.

Mecanismos

Puede existir daño por sobrepresión, por penetración de fragmentos o por traumatismo contuso.

Las lesiones comprenden hemorragia intramural, lesión mesentérica, perforación intestinal y daño de órganos sólidos.

Manifestaciones

Los signos clínicos incluyen dolor abdominal, distensión, náuseas, vómitos, defensa abdominal, peritonismo, sangrado digestivo o shock inexplicado.

La exploración abdominal inicial puede ser poco expresiva.

Evaluación

La ecografía FAST/eFAST es útil para determinados hallazgos, especialmente líquido libre, pero una FAST negativa no excluye lesión intestinal, mesentérica ni retroperitoneal.

La TC con contraste suele desempeñar un papel central en pacientes hemodinámicamente estables con sospecha relevante de lesión intraabdominal.

En pacientes inestables, la prioridad es la reanimación y el control definitivo de la hemorragia o contaminación quirúrgica según los hallazgos.

La observación clínica seriada y la reevaluación son fundamentales.

No debe utilizarse una regla universal de observación de 48 horas para todos los expuestos; la duración depende del riesgo, los síntomas y los resultados diagnósticos.




10. TRAUMA OCULAR POR EXPLOSIÓN

Las explosiones pueden ocasionar abrasiones corneales, cuerpos extraños intraoculares, hemorragias, lesión del cristalino o rotura del globo ocular.

Signos de alarma

  • Disminución brusca de agudeza visual.
  • Dolor ocular intenso.
  • Deformidad del globo.
  • Herida penetrante.
  • Hemorragia ocular.
  • Pupila irregular.
  • Sospecha de cuerpo extraño intraocular.

Tratamiento inicial

En caso de sospecha de lesión ocular abierta, debe colocarse protección ocular rígida sin ejercer presión.

No deben retirarse objetos penetrantes ni realizar maniobras que compriman el globo.

La valoración oftalmológica es urgente.

Las pruebas de imagen y la profilaxis antimicrobiana se individualizan.

Las recomendaciones EXTRACCT sobre trauma ocular, publicadas en 2026, aportan orientación específica para entornos de recursos limitados.


11. LESIONES POR FRAGMENTACIÓN, EXTREMIDADES Y AMPUTACIONES

Las heridas por fragmentación pueden comprometer piel, músculos, huesos, vasos, nervios y órganos internos.

Los orificios cutáneos pequeños no excluyen trayectorias profundas o lesiones extensas.

Prioridades clínicas

Identificar y controlar la hemorragia crítica, valorar perfusión distal, documentar déficits neurológicos y reconocer signos de lesión vascular.

Cuando existe hemorragia exanguinante en una extremidad, el torniquete apropiado constituye una intervención potencialmente salvadora.

Las heridas profundas en regiones de unión anatómica pueden requerir presión directa, empaquetamiento adecuado de una herida compresible y dispositivos hemostáticos autorizados.

No debe confundirse el empaquetamiento de heridas externas compresibles con introducir material indiscriminadamente en cavidades torácicas o abdominales.

Síndrome compartimental

Debe sospecharse ante dolor desproporcionado, aumento de tensión del compartimento, dolor con estiramiento pasivo y deterioro neuromuscular.

La presencia de pulsos no excluye síndrome compartimental.

La valoración quirúrgica urgente resulta fundamental.

Prevención de infecciones

Las heridas contaminadas necesitan valoración de desbridamiento, irrigación, profilaxis antitetánica y antibioterapia cuando esté indicada.

No existe indicación de antibióticos preventivos para toda exposición a una explosión sin heridas o contaminación relevantes.


12. QUEMADURAS, HUMO Y TOXICIDAD

Las quemaduras pueden coexistir con lesiones penetrantes y contusas.

El abordaje debe integrar evaluación de la extensión, profundidad, localización y repercusión sistémica.

La presencia de quemaduras faciales, ronquera progresiva, estridor, dificultad respiratoria o exposición significativa a humo en ambiente cerrado exige valorar lesión inhalatoria.

En intoxicación por monóxido de carbono, la pulsioximetría convencional puede ofrecer cifras aparentemente normales.

Puede ser necesaria la determinación de carboxihemoglobina mediante cooximetría y la administración de oxígeno de alta concentración.

La necesidad de descontaminación depende de la sustancia implicada. No todos los incidentes con humo o polvo requieren idéntico procedimiento.

Los equipos deben coordinarse con especialistas en materiales peligrosos cuando exista riesgo químico, biológico, radiológico o nuclear.


13. MANEJO PREHOSPITALARIO: TCCC Y TECC EN 2026

La atención médico-táctica debe adaptarse al escenario.

TCCC está diseñado para el contexto de combate militar.

TECC adapta principios médico-tácticos a escenarios civiles de amenaza elevada, incluyendo operaciones policiales, rescate y emergencias complejas.

No son sistemas idénticos ni intercambiables.

Fases principales

TCCC militar TECC civil Objetivo asistencial
Care Under Fire/Threat Direct Threat Care Reducir la exposición al peligro y tratar hemorragia crítica cuando sea viable
Tactical Field Care Indirect Threat Care Evaluación y tratamiento de amenazas vitales
Tactical Evacuation Care Evacuation Care Continuidad asistencial durante la evacuación

Algoritmo MARCH

M — Massive Hemorrhage

Control inmediato de hemorragia potencialmente mortal.

Torniquete cuando proceda, presión directa, hemostáticos, valoración pélvica y reevaluación constante.

A — Airway

Reconocer obstrucción, mantener la permeabilidad de la vía aérea y utilizar las técnicas apropiadas al nivel del profesional.

La intubación y otras técnicas avanzadas solo están indicadas cuando aportan un beneficio clínico y pueden realizarse con seguridad.

R — Respiration

Buscar heridas torácicas, neumotórax, insuficiencia respiratoria y signos de lesión pulmonar por explosión.

Aplicar sellos torácicos cuando corresponda y reconocer un posible neumotórax a tensión.

C — Circulation

Identificar shock hemorrágico, reexaminar los puntos de sangrado, establecer acceso vascular cuando esté indicado y coordinar reanimación hemostática.

H — Hypothermia / Head Injury

Prevenir hipotermia y evaluar lesión craneal.

La prevención de hipotermia debe iniciarse precozmente incluso en ambientes cálidos.

Revaluación

MARCH no es una lista que se ejecuta una sola vez.

La fisiología cambia durante el traslado.

Por ello, deben repetirse las evaluaciones y comprobar la eficacia de las intervenciones previas.


14. HEMORRAGIA, TRANSFUSIÓN Y ÁCIDO TRANEXÁMICO

Control mecánico

El control de hemorragia comienza con las técnicas adecuadas según el lugar anatómico y el mecanismo lesional.

En extremidades, los torniquetes deben cumplir las recomendaciones aplicables y ser revisados de forma sistemática.

La conversión o retirada del torniquete únicamente debe realizarse cuando se cumplan los criterios de seguridad correspondientes.

Resucitación hemostática

Los pacientes con shock hemorrágico significativo pueden beneficiarse de sangre entera o componentes sanguíneos según los protocolos institucionales y la disponibilidad.

Las TCCC de mayo de 2026 priorizan sangre entera de grupo O y bajo título de hemolisinas, bajo sistemas autorizados de selección, almacenamiento, compatibilidad y administración, seguida de otras estrategias de hemoderivados.

La transfusión prehospitalaria requiere entrenamiento, control de calidad, trazabilidad y vigilancia de reacciones adversas.

Ácido tranexámico: actualización doctrinal

Las TCCC de mayo de 2026 contemplan TXA cuando es probable que el herido necesite transfusión o presente TCE significativo o alteración de conciencia asociada a trauma contuso o explosión.

En ese marco militar, establecen 2 g por vía IV o IO en administración lenta, tan pronto como sea posible y nunca después de las tres horas del traumatismo.

Esta pauta no debe extrapolarse automáticamente a toda asistencia civil.

Las recomendaciones civiles NICE para trauma mayor aconsejan TXA precoz en hemorragia activa o sospechada y desaconsejan su utilización después de tres horas, salvo situaciones específicas de hiperfibrinólisis documentada.

La dosis, vía, indicación y velocidad de administración deben corresponder al protocolo adoptado por el servicio tratante.

El TXA es un tratamiento complementario: nunca sustituye el control de la hemorragia ni la cirugía cuando se necesita.


15. MANEJO HOSPITALARIO: ATLS Y CIRUGÍA DE CONTROL DE DAÑOS

A la llegada al hospital deben repetirse la evaluación primaria y la reanimación.

Diagnóstico

Las herramientas comprenden:

  • Evaluación clínica seriada.
  • Analítica hematológica y coagulación.
  • Gasometría y lactato cuando estén indicados.
  • Radiografía.
  • Ecografía eFAST.
  • TC dirigida o politraumática según estabilidad y criterios clínicos.
  • Valoración quirúrgica especializada.

El paciente hemodinámicamente inestable que necesita una intervención inmediata no debe sufrir retrasos innecesarios por pruebas complementarias.

Cirugía de control de daños

Los pacientes con lesiones graves pueden requerir intervenciones destinadas a controlar hemorragia y contaminación antes de una reparación definitiva.

Las posibilidades comprenden cirugía abdominal, torácica, vascular, ortopédica o combinada, según el patrón de lesiones.

Los principios básicos son detener la hemorragia, limitar la contaminación, corregir alteraciones fisiológicas y planificar la reparación definitiva.

Cuidados críticos

Las complicaciones pueden incluir SDRA, shock persistente, coagulopatía, lesión renal aguda, infección profunda y disfunción multiorgánica.

Las decisiones deben basarse en la evolución clínica y en los objetivos fisiológicos de cada paciente.


16. PEDIATRÍA Y POBLACIONES VULNERABLES

Los niños presentan diferencias anatómicas y fisiológicas que modifican la presentación y el tratamiento del trauma por explosión.

Una lesión torácica grave puede existir sin fracturas costales evidentes.

También deben considerarse las características de la vía aérea, las reservas sanguíneas y la respuesta hemodinámica.

La reanimación pediátrica requiere equipos, dosis y objetivos apropiados para la edad y el peso.

No deben extrapolarse indiscriminadamente los esquemas farmacológicos de adultos.

La guía EXTRACCT publicada en enero de 2026 aborda específicamente la reanimación del paciente pediátrico con lesiones por explosión en sistemas con recursos limitados.

En embarazadas, pacientes mayores, anticoagulados y personas con comorbilidades importantes, deben individualizarse el triaje, la monitorización y el destino asistencial.


17. CASEVAC, MEDEVAC Y ASISTENCIA DURANTE EL TRASLADO

CASEVAC significa Casualty Evacuation: evacuación de víctimas, generalmente mediante medios no específicamente medicalizados.

MEDEVAC significa Medical Evacuation: evacuación médica planificada con capacidades sanitarias correspondientes al sistema operativo.

TACEVAC es el concepto de evacuación táctica de heridos dentro de TCCC; puede incluir plataformas con diferentes grados de medicalización.

Riesgos durante la evacuación

El paciente puede deteriorarse por hemorragia persistente, fallo ventilatorio, neumotórax, progresión de lesión pulmonar, TCE o alteraciones metabólicas.

El traslado aeromédico exige especial consideración de las lesiones por gas atrapado, debido a los cambios de presión ambiental.

En pacientes con neumotórax, la planificación aeromédica debe contemplar el riesgo de expansión gaseosa y la necesidad de tratamiento antes o durante el vuelo, conforme a la estabilidad clínica y a la plataforma.

Transferencia clínica

Un traspaso estructurado debe comunicar:

  • Mecanismo de lesión y circunstancias conocidas.
  • Localización de heridas.
  • Estado de conciencia.
  • Signos vitales y evolución.
  • Hemorragias controladas o persistentes.
  • Tratamientos realizados y horarios.
  • Medicación y hemoderivados administrados.
  • Complicaciones sospechadas.
  • Requerimientos durante la evacuación.

La guía EXTRACCT de julio de 2026 sobre transferencia de pacientes críticos aporta una referencia especialmente pertinente en entornos de conflicto y recursos restringidos.


18. PROLONGED CASUALTY CARE

Cuando la evacuación se retrasa, la atención deja de ser exclusivamente una sucesión de intervenciones iniciales.

La prioridad pasa a incluir mantenimiento fisiológico, vigilancia sostenida, reevaluación, analgesia adecuada, prevención de hipotermia y complicaciones del tratamiento.

Vigilancia esencial

Registrar tendencias de presión arterial, frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, oxigenación, temperatura, conciencia y perfusión.

La capnografía aporta información especialmente útil en pacientes ventilados o sedados.

La monitorización urinaria y metabólica puede ser necesaria en pacientes seleccionados.

Analgesia

El dolor debe tratarse sin comprometer innecesariamente el estado neurológico, la ventilación ni la circulación.

Las TCCC de 2026 enfatizan el tratamiento adaptado al estado fisiológico y la vigilancia respiratoria tras administrar analgésicos potentes.

Las combinaciones sedantes requieren precaución especial.

Limitación decisiva

La asistencia prolongada no sustituye la cirugía de control de daños cuando existe hemorragia interna, perforación visceral u otra lesión quirúrgica potencialmente mortal.


19. TRIAJE DE MÚLTIPLES VÍCTIMAS

Una explosión puede causar simultáneamente numerosas víctimas con lesiones de gravedad muy diferente.

La clasificación debe basarse en necesidades de intervención inmediata, estado fisiológico, recursos disponibles y sistema de triaje adoptado.

El triaje es dinámico.

Un paciente inicialmente capaz de caminar puede deteriorarse después por lesión pulmonar, hemorragia interna o TCE.

La capacidad para caminar no constituye prueba de ausencia de lesiones.

Los sistemas de triaje para incidentes con múltiples víctimas no deben confundirse con el algoritmo individual MARCH.

La coordinación entre seguridad, bomberos, EMS, equipos médicos, hospitales receptores y centros reguladores constituye una parte esencial de la respuesta.


20. ERRORES CLÍNICOS Y OPERACIONALES QUE DEBEN EVITARSE

Error Corrección
Considerar que una granada siempre produce un mismo patrón lesional Evaluar múltiples mecanismos simultáneos
Asumir distancias universales de seguridad No inferir gravedad exclusivamente por distancia
Descartar lesión interna por ausencia de heridas cutáneas Mantener sospecha clínica y reevaluar
Interpretar perforación timpánica como prueba de lesión pulmonar Utilizar evaluación respiratoria independiente
Confiar en una FAST negativa para excluir perforación intestinal Aplicar valoración clínica y radiológica adecuada
Descomprimir el tórax únicamente porque existió explosión Exigir indicación clínica fundada
Administrar oxígeno al 100 % de forma automática a todos Individualizar según oxigenación y situación clínica
Prescribir TXA indiscriminadamente Aplicar criterios de indicación y ventana temporal
Considerar todos los dispositivos aturdidores como inocuos Reconocer quemaduras, trauma acústico y otras lesiones
Retrasar evacuación por intervenciones de escaso valor Priorizar estabilización esencial y destino apropiado
Confundir protocolos militares y civiles Aplicar el marco doctrinal correspondiente
Confiar en una única exploración inicial Realizar reevaluación sistemática

21. NIVEL DE CERTEZA DE LAS RECOMENDACIONES

Para evitar presentar todas las afirmaciones con la misma fuerza científica, es necesario distinguir entre recomendaciones clínicas respaldadas por evidencia y áreas todavía sometidas a investigación.

Alta confianza clínica y doctrinal

Control precoz de hemorragia potencialmente mortal, identificación de insuficiencia respiratoria, prevención de hipoxia e hipotensión en el TCE, reconocimiento del neumotórax a tensión y reevaluación del paciente.

Confianza moderada o dependiente del contexto

Selección de pruebas de imagen, tiempo de observación, estrategias de evacuación, aplicación de protocolos de transfusión prehospitalaria y determinadas decisiones de soporte respiratorio.

Conocimiento todavía en evolución

Cuantificación de los efectos neurológicos de exposiciones repetidas a sobrepresión de baja intensidad, biomarcadores específicos, predicción individual de secuelas neurocognitivas y delimitación de las llamadas lesiones quinarias.

Las guías clínicas citadas combinan evidencia científica, experiencia observacional y consenso experto. No todas sus recomendaciones proceden de ensayos clínicos aleatorizados.


22. CONCLUSIONES

Las lesiones por granadas y explosiones representan un desafío característico de la medicina de emergencias y del trauma moderno.

Su complejidad radica en la coexistencia de lesiones penetrantes, contusas, por sobrepresión, acústicas, térmicas y tóxicas.

La prioridad asistencial es identificar las amenazas vitales, intervenir de acuerdo con el mecanismo y la fisiología, reevaluar constantemente y trasladar al paciente a una capacidad de tratamiento definitivo.

Las principales enseñanzas para 2026 son:

  1. La lesión visible no representa necesariamente la lesión más grave.
  2. El barotrauma pulmonar y las lesiones abdominales ocultas requieren vigilancia específica.
  3. La evaluación auditiva es importante, pero la membrana timpánica no es un biomarcador fiable de daño pulmonar.
  4. MARCH constituye un marco de actuación, no un sustituto del juicio clínico.
  5. Las guías militares TCCC y las civiles TECC deben utilizarse en sus respectivos contextos.
  6. La evacuación rápida y la continuidad asistencial son tan importantes como las intervenciones iniciales.
  7. La medicina de explosiones debe integrar trauma, cirugía, cuidados críticos, rehabilitación y salud mental.

El objetivo no es tratar una explosión como mecanismo abstracto, sino reconocer y tratar las lesiones concretas que amenaza con producir en cada paciente.


23. REFERENCIAS CIENTÍFICAS Y DOCUMENTALES

Fuentes oficiales, guías clínicas y publicaciones científicas verificables.

  1. Committee on Tactical Combat Casualty Care (CoTCCC). Tactical Combat Casualty Care Guidelines. 1 May 2026. Documento completo:
    https://tccc.org.ua/files/downloads/clinical-guidelines-2026-en.pdf

  2. Deaton TG, Montgomery HR, Butler FK. Tactical Combat Casualty Care Guidelines: 1 May 2026 Updates. Journal of Special Operations Medicine. 2026;26(2):89–95. DOI: 10.55460/J.Spec.Oper.Med.2026.8VSB-B7D7.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42314210/

  3. Joint Trauma System. Clinical Practice Guidelines. Repositorio oficial actualizado.
    https://jts.health.mil/index.cfm/CPGs/cpgs

  4. Joint Trauma System. Aural Blast Injury/Acoustic Trauma and Hearing Loss. Actualización 14 de agosto de 2025.
    https://jts.health.mil/assets/docs/cpgs/Aural_Blast_Injury_Acoustic_Trauma_and_Hearing_Loss_14_Aug_2025_ID05_v1.1.pdf

  5. Committee for Tactical Emergency Casualty Care. Tactical Emergency Casualty Care Guidelines. Versiones civiles por perfil profesional.
    https://www.c-tecc.org/our-work/guidance

  6. Centers for Disease Control and Prevention. Blast Injuries: Fact Sheets for Professionals.
    https://stacks.cdc.gov/view/cdc/21571

  7. Centers for Disease Control and Prevention. Blast Lung Injury: What Clinicians Need to Know. MMWR.
    https://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/mm5429a5.htm

  8. UK Government. Perforated Ear Drum Following Exposure to Blast: Advice and Background for Medical Practitioners.
    https://www.gov.uk/government/publications/health-effects-of-explosions-and-fires/perforated-ear-drum-following-exposure-to-blast-advice-and-background-for-medical-practitioners

  9. EXTRACCT. Blast Injury Clinical Practice Guideline: Genito-Urinary Trauma. World Journal of Surgery. 2025. DOI: 10.1002/wjs.12621.
    https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12338380/

  10. EXTRACCT. Blast Injury Clinical Practice Guideline: Ocular Trauma. World Journal of Surgery. 2026. DOI: 10.1002/wjs.70204.
    https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12904851/

  11. EXTRACCT. Clinical Practice Guideline: Resuscitation of Pediatric Blast Injury Patient. World Journal of Surgery. 2026. DOI: 10.1002/wjs.70186.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41423257/

  12. EXTRACCT. Clinical Practice Guideline: Transfer of Critically Injured Casualties. World Journal of Surgery. 2026. DOI: 10.1002/wjs.70456.
    https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC13460947/

  13. EXTRACCT. Blast Injury Clinical Practice Guideline: Burn Management in Low-Resource Settings. World Journal of Surgery. 2026. DOI: 10.1002/wjs.70190.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41578417/

  14. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Major Trauma: Assessment and Initial Management. NG39.
    https://www.nice.org.uk/guidance/ng39/chapter/Recommendations

  15. US Department of Defense. Requirements for Managing Brain Health Risks from Blast Overpressure. Memorándum del 8 de agosto de 2024.
    https://media.defense.gov/2024/Aug/09/2003521276/-1/-1/1/DEPARTMENT-OF-DEFENSE-REQUIREMENTS-FOR-MANAGING-BRAIN-HEALTH-RISKS-FROM-BLAST-OVERPRESSURE-OSD005281-24-RES-FINAL.PDF

  16. US Government Accountability Office. Defense Health Care: DOD Should Assess Its Needs for Managing Potential Brain Health Effects from Weapons Blast Exposures. GAO-26-107829. Agosto de 2026.
    https://www.gao.gov/products/gao-26-107829


AUTOR

Dr. Ramón Alejandro Reyes Díaz, MD
DrRamonReyesMD

Medicina de Emergencias · Trauma · Medicina Táctica · Medicina Aeromédica

EMS Solutions International

Actualización científica y documental: 12 de octubre de 2026.

Nota editorial: revisión narrativa de literatura científica y recomendaciones profesionales. No constituye una guía de práctica clínica original validada mediante metodología GRADE ni reemplaza los protocolos institucionales, las competencias profesionales o el juicio clínico individualizado.

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