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Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en el blog EMS Solutions International está editada y elaborada por profesionales de la salud. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario. by Dr. Ramon REYES, MD

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.

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Fuente Ministerio de Interior de España

jueves, 22 de enero de 2026

Infografías médicas, auditoría by DrRamonReyesMD

 


AUDITORÍA clínica 2026 de infografías “Uses and warnings”

by Dr. Ramón Reyes, MD – EMS Solutions International

en colaboración con TAC MED España

Estas 9 infografías comparten un patrón: resumen correcto “a ras de suelo”, pero con omisiones e imprecisiones que, en manos no clínicas, favorecen autodiagnóstico, automedicación y decisiones terapéuticas sin estratificación de riesgo. En Atención Primaria (AP), Urgencias y entorno hospitalario, el “uso y advertencia” no se decide por una frase, sino por fisiopatología, comorbilidad, farmacocinética, interacciones y riesgo basal del paciente.

A continuación se describen y verifican una por una, corrigiendo lo que falta y lo que puede inducir a error. El objetivo no es “criticar la infografía”, sino convertirla en doctrina clínica útil.





1) Omeprazol / Rabeprazol / Pantoprazol: IBP (inhibidores de la bomba de protones)

Lo que la infografía dice:
Omeprazol “trata gastritis y úlceras”, “se usa en erradicación de H. pylori” y “el uso prolongado aumenta riesgo de fractura”. Rabeprazol “previene exceso de ácido” y “se usa en reflujo”; recomendación “usar la dosis mínima eficaz”. Pantoprazol aparece como fármaco del mismo bloque.

Verificación y corrección clínica (2026):
Los IBP son fármacos fundamentales cuando hay indicación real: enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) con esofagitis, úlcera péptica, prevención de hemorragia digestiva alta por AINE en pacientes de riesgo, síndrome de Zollinger–Ellison, y como parte de regímenes de erradicación de H. pylori. Esto es correcto. El problema es que el término “gastritis” en la vida real se sobrediagnostica; muchas dispepsias funcionales no son gastritis, y no todo ardor precisa IBP.

El “riesgo de fractura” por uso crónico es una advertencia clásica, pero se queda corta. En práctica real, el “uso prolongado” se asocia además a: hipomagnesemia, déficit de vitamina B12, incremento de riesgo de infecciones entéricas (incluido C. difficile en población vulnerable), nefritis intersticial aguda y un patrón de prescripción excesiva sin reevaluación. El mensaje correcto no es “IBP es malo”, sino: usar cuando toca, el tiempo mínimo necesario, y desprescribir cuando ya no toca (step-down / on-demand). La idea “dosis mínima eficaz” es exactamente el núcleo clínico, pero falta el “por qué” y el “cómo” (re-evaluación a 4–8 semanas en ERGE no complicada; mantenimiento solo si hay recaída, esofagitis erosiva, Barrett, alto riesgo hemorrágico, etc.).

Pantoprazol, omeprazol y rabeprazol comparten mecanismo; lo que varía clínicamente es más la farmacocinética, potencial de interacciones, genética CYP2C19 y formulaciones, que la “potencia” en abstracto. En pacientes con antiagregación (clopidogrel), la discusión de interacciones históricamente se ha centrado en omeprazol; en la práctica, la decisión se individualiza, pero lo que nunca debe omitirse es el balance trombosis/hemorragia y el riesgo digestivo del paciente.



2) Domperidona: antiemético/procinético

Lo que la infografía dice:
“Usada para vómitos”, “mejora motilidad gástrica”, “riesgo cardiaco a dosis altas”.

Verificación y corrección clínica (2026):
Este punto sí es crítico: la infografía es “verdad”, pero insuficiente. Domperidona se asocia a riesgo de arritmias ventriculares y muerte súbita, especialmente con: edad >60 años, dosis altas, tratamientos prolongados y coadministración con fármacos que prolongan QT o inhibidores potentes de CYP3A4. Por eso en Europa se restringió su uso, con recomendaciones claras de dosis y duración para minimizar riesgo.

Mensaje clínico real: domperidona no es “antiemético inocuo”. Si se usa, debe hacerse con: anamnesis de síncope/palpitaciones, revisión de fármacos (macrólidos, azoles, antipsicóticos, etc.), y evitarla en pacientes con riesgo eléctrico. En el paciente frágil, la alternativa puede ser hidratación, corrección de causa, y antieméticos con perfil más apropiado según escenario. La infografía omite el componente esencial: domperidona no se “sube”; se restringe.





3) Metformina / Glibenclamida: antidiabéticos orales

Lo que la infografía dice:
Metformina: “primera línea DM2”, “mejora sensibilidad a insulina”, “evitar en insuficiencia renal severa”.
Glibenclamida: “baja glucosa”, “estimula secreción de insulina”, “riesgo de hipoglucemia”.

Verificación y corrección clínica (2026):
Metformina sigue siendo pilar de primera línea en DM2 cuando está indicada. El problema es que “evitar en insuficiencia renal severa” es demasiado vago. La práctica moderna usa eGFR: no iniciar si eGFR <45 mL/min/1,73 m²; puede continuarse con cautela y ajuste según evolución; y no usar (o suspender) si eGFR <30 mL/min/1,73 m². Esto está explicitado en estándares contemporáneos.
Además, el riesgo temido no es “daño renal” directo, sino acidosis láctica en escenarios de hipoxia, sepsis, shock, insuficiencia hepática, deshidratación severa o deterioro renal agudo. En urgencias, la decisión clave es: cuándo suspender temporalmente (enfermedad aguda con riesgo de deshidratación/hipoxia).

Glibenclamida (glyburide) es probablemente el mayor “punto rojo” de estas láminas si se interpreta con ligereza. Sí, produce hipoglucemia; pero lo importante es quién: ancianos, insuficiencia renal, hepatopatía, ingesta irregular, polifarmacia. La hipoglucemia por sulfonilureas puede ser prolongada, recurrente y difícil, con necesidad de glucosa IV continua e incluso octreótido en casos graves. En muchos entornos, glibenclamida se evita o se desplaza por sulfonilureas con menor riesgo o por otras familias. La infografía se queda en “riesgo de hipoglucemia” sin transmitir la gravedad operacional: hipoglucemia = caídas, ictus “mimic”, convulsiones, accidentes, muerte.



4) Ofloxacino / Levofloxacino / Ciprofloxacino: quinolonas

Lo que las infografías dicen:
Ofloxacino: “diarrea e ITU”, “buena absorción”, “riesgo de lesión tendinosa”.
Levofloxacino: “neumonía y sinusitis”, “fuerte antibiótico respiratorio”, “riesgo de QT prolongado”.
Ciprofloxacino: “GI e ITU”, “evitar embarazo y niños”.

Verificación y corrección clínica (2026):
Aquí la simplificación es potencialmente peligrosa si se interpreta como “antibiótico comodín”. Las fluoroquinolonas llevan advertencias por efectos adversos graves: tendinopatía/rotura tendinosa, neuropatía periférica, efectos SNC, disglucemias, y un aviso importante: riesgo aumentado de aneurisma/dissección aórtica en determinados pacientes.
Por eso, el mensaje moderno es: quinolonas no son primera opción para infecciones no complicadas cuando existen alternativas seguras y eficaces. Son excelentes cuando están bien indicadas, pero hay que elegirlas con criterio.

Levofloxacino y moxifloxacino se han usado como “respiratorias”; aun así, en sinusitis la mayoría de casos son virales o autolimitados y la antibioterapia debe ser restrictiva. Ciprofloxacino es potente frente a Gram negativos, pero no “vale para todo”; su uso indiscriminado selecciona resistencias y expone al paciente a toxicidad evitable.

Respecto a embarazo y pediatría: “evitar” es un mensaje general aceptable, pero en medicina real existen excepciones de necesidad vital; el punto es que no son elección por defecto, y la decisión requiere justificación.



5) Azitromicina: macrólido

Lo que la infografía dice:
“Infecciones respiratorias”, “una dosis al día”, “puede prolongar QT”.

Verificación y corrección clínica (2026):
La comodidad posológica favorece abuso. Azitromicina se usa en indicaciones concretas, pero no debe ser “antibiótico social” para tos. El riesgo de prolongación QT es real, especialmente en pacientes con cardiopatía, hipopotasemia/hipomagnesemia, bradicardia, y coadministración con otros fármacos pro-QT. Aquí la advertencia es correcta pero incompleta porque no menciona: estratificación de riesgo eléctrico, interacciones y el papel de ECG en pacientes vulnerables.


6) Ceftriaxona / Cefixima: cefalosporinas

Lo que la infografía dice:
Ceftriaxona: “inyectable amplio espectro”, “infecciones severas y sepsis”, “evitar mezclar con calcio en neonatos”.
Cefixima: “cefalosporina 3ª oral”, “tifoidea e ITU”, “ajustar dosis en nefropatía”.

Verificación y corrección clínica (2026):
Ceftriaxona es un pilar de urgencias y hospital. El aviso neonatal con calcio es muy importante: riesgo de precipitados calcio-ceftriaxona en neonatos y eventos graves; esa advertencia está bien colocada. Lo que falta es que fuera del periodo neonatal se puede manejar con prudencia clínica (líneas separadas, lavados, evitar coadministración directa), pero el “no mezclar” en neonatos debe quedar como regla dura.

Cefixima: sí es 3ª generación oral, pero la indicación “tifoidea e ITU” es demasiado genérica. En ITU, depende de sensibilidad local; no es primera línea universal. Y en “tifoidea”, la realidad es resistencia variable; la elección depende de epidemiología, gravedad y guías locales. El ajuste por función renal es correcto, pero falta una clave: la dosis no se ajusta por costumbre, se ajusta por eGFR/CrCl y por severidad.



7) Aspirina: analgésico y antiagregante

Lo que la infografía dice:
“Alivio del dolor y efecto antiagregante”, “previene infarto e ictus”, “evitar en niños y hemorragia gástrica”.

Verificación y corrección clínica (2026):
Aquí hay que separar dos mundos: analgesia (cada vez menos relevante con aspirina) y antiagregación (muy relevante). La frase “previene infarto e ictus” es verdadera en prevención secundaria (pacientes con evento cardiovascular previo o indicación clara), pero es peligrosa si se interpreta como prevención primaria para cualquiera. La recomendación moderna (p. ej., USPSTF) desaconseja iniciar aspirina en prevención primaria en adultos ≥60 años y propone individualización en 40–59 con riesgo cardiovascular elevado, por el balance beneficio/hemorragia.
Por tanto, la infografía debería decir: “reduce riesgo de eventos trombóticos en indicaciones seleccionadas; aumenta riesgo de sangrado”. Y sí: evitar en niños por síndrome de Reye (contexto viral), y evitar/precaución extrema en historia de sangrado digestivo, anemia inexplicada, anticoagulación, etc.



8) Paracetamol / Ibuprofeno: analgesia y antipiresis

Lo que la infografía dice:
Paracetamol: “fiebre y dolor leve-moderado”, “seguro en embarazo dentro de dosis recomendadas”, “sobredosis daña hígado”.
Ibuprofeno: “dolor, inflamación y edema”, “artritis y dolor dental”, “evitar en úlcera y enfermedad renal”.

Verificación y corrección clínica (2026):
Paracetamol: correcto como primera línea para fiebre y dolor. La frase “seguro en embarazo dentro de dosis recomendadas” se usa ampliamente en clínica, pero exige matiz profesional: usar la dosis mínima eficaz, el menor tiempo, evitar duplicidades (preparados combinados) y extremar precaución en hepatopatía, alcoholismo, desnutrición o inducción enzimática. El aviso de hepatotoxicidad por sobredosis es clave y debería ampliarse: el riesgo real es la “sobredosis inadvertida” por múltiples presentaciones.

Ibuprofeno: útil cuando se requiere efecto antiinflamatorio. El “evitar en úlcera y riñón” es correcto pero incompleto: vigilar riesgo cardiovascular, HTA, retención hidrosalina, descompensación de insuficiencia cardiaca, broncoespasmo en asmáticos sensibles, y uso en embarazo (especialmente evitar en tercer trimestre; y prudencia según semana). El mensaje correcto en AP no es “ibuprofeno sí/no”, sino “ibuprofeno con evaluación de riesgo”.



9) Amoxicilina / Doxiciclina / Metronidazol: antibióticos de consulta frecuente

Lo que la infografía dice:
Amoxicilina: “penicilina amplio espectro”, “ENT, pecho y urinarias”, “alergia posible”.
Doxiciclina: “amplio espectro”, “acné y varias infecciones”, “fotosensibilidad, evitar en embarazo”.
Metronidazol: “anaerobios y protozoos”, “amebiasis e infecciones gástricas”, “no alcohol durante tratamiento”.

Verificación y corrección clínica (2026):
Amoxicilina: el concepto “ENT, pecho y urinarias” es demasiado laxo. En ITU no complicada la sensibilidad puede no ser adecuada; en respiratorio depende de sospecha etiológica, comorbilidad y resistencia. Además, la alergia a penicilina debe tratarse con rigor: diferenciar exantema inespecífico de hipersensibilidad IgE; y recordar el clásico escenario de mononucleosis por EBV con rash tras aminopenicilinas. El punto no es solo “puede dar alergia”, sino qué tipo, qué riesgo y qué alternativa.

Doxiciclina: excelente en escenarios concretos (atípicos respiratorios, zoonosis, ETS seleccionadas, acné, rickettsiosis, profilaxis/tratamiento según contexto). Fotosensibilidad es real; además, hay que advertir esofagitis por toma sin agua o decúbito, y quelación con calcio/hierro. “Evitar en embarazo” es una norma general correcta.

Metronidazol: actividad frente a anaerobios y protozoos es correcta. El aviso de alcohol es práctico: se enseña como regla de seguridad por posible reacción tipo disulfiram y por evitar malestar; además, en clínica importa mucho la interacción con warfarina (↑INR) y la neuropatía periférica con tratamientos prolongados. La infografía reduce un mundo complejo a “no alcohol”, y eso es insuficiente para el profesional.


Conclusión clínica 2026: cómo convertir “infografía” en medicina real

Estas 9 láminas son útiles como recordatorio de nivel básico, pero no como guía clínica. En medicina real, cada fármaco está gobernado por cuatro leyes:

  1. Indicación precisa (no “sirve para X”, sino “sirve para X cuando…”).
  2. Riesgo basal del paciente (edad, riñón, hígado, corazón, embarazo, fragilidad, polifarmacia).
  3. Interacciones (QT, CYP, anticoagulación, antiagregación, nefrotoxicidad acumulativa).
  4. Tiempo y reevaluación (desprescripción, escalada/desescalada, objetivos clínicos).

Las infografías fallan donde la clínica se juega la reputación: no enseñan a decidir.


Firma

Dr. Ramón Reyes, MD – EMS Solutions International
en colaboración con TAC MED España


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