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Nota Importante

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en el blog EMS Solutions International está editada y elaborada por profesionales de la salud. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario. by Dr. Ramon REYES, MD

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.
Fuente Ministerio de Interior de España

domingo, 25 de enero de 2026

NEURODIVERGENCIAS





Fuente 

 https://youtu.be/qnXpozwra-s?si=guoq8XP3sKFMRJnS


PARTE I – Trastornos del neurodesarrollo y del aprendizaje

Por DrRamonReyesMD – EMS Solutions International

Esta primera sección aborda entidades que sí pertenecen al núcleo duro de la medicina del neurodesarrollo. No son “estilos mentales”, no son “formas alternativas de ser”: son trastornos con base neurobiológica, impacto funcional real y consecuencias vitales si no se diagnostican y tratan de forma precoz.


1. Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por un patrón persistente de inatención, hiperactividad motora e impulsividad que interfiere de forma significativa con el funcionamiento académico, laboral y social.

Desde el punto de vista neurobiológico, se asocia a alteraciones en los circuitos frontoestriatales y frontocerebelosos, con disfunción dopaminérgica y noradrenérgica demostrada mediante neuroimagen funcional (fMRI, PET). Estas alteraciones afectan a la inhibición conductual, la memoria de trabajo y la autorregulación.

Clínicamente, el TDAH no tratado se asocia a:

  • Fracaso escolar.
  • Mayor tasa de accidentes de tráfico.
  • Conductas de riesgo y adicciones.
  • Trastornos afectivos secundarios.
  • Dificultades laborales crónicas.

No es una “forma distinta de aprender”: es un trastorno con carga morbimortal real.


2. Trastorno del Espectro Autista (TEA)

El TEA engloba un conjunto heterogéneo de condiciones caracterizadas por:

  • Déficits en la comunicación social.
  • Alteraciones en la reciprocidad emocional.
  • Patrones restrictivos y repetitivos de conducta.

Su base es neurobiológica, con alteraciones en la conectividad sináptica, migración neuronal y organización cortical, influenciadas por factores genéticos y epigenéticos.

El espectro es amplio:

  • Desde individuos con lenguaje funcional e independencia completa.
  • Hasta formas severas con ausencia de comunicación, epilepsia asociada y dependencia vital.

Hablar de TEA como “simple diversidad” invisibiliza:

  • La discapacidad real.
  • La carga familiar.
  • La necesidad de intervención temprana.

El autismo no es una identidad: es una condición neurobiológica con impacto funcional.


3. Dislexia

La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje con base neurobiológica que afecta al procesamiento fonológico y a la decodificación lectora.

Los estudios de neuroimagen muestran alteraciones en:

  • Áreas temporoparietales izquierdas.
  • Giro angular.
  • Regiones occipitotemporales implicadas en el reconocimiento visual de palabras.

El niño disléxico no es torpe ni vago. Sin intervención:

  • Presenta retraso lector persistente.
  • Fracaso escolar secundario.
  • Baja autoestima.
  • Abandono educativo precoz.

Es una condición clínica real que requiere diagnóstico y adaptación pedagógica.


4. Discalculia

La discalculia es un trastorno del aprendizaje que compromete la comprensión numérica, el sentido de cantidad y la automatización de operaciones matemáticas.

Se asocia a disfunción en redes parietales implicadas en el procesamiento cuantitativo. Su impacto va más allá del aula:

  • Dificultad para manejar dinero.
  • Problemas de planificación.
  • Desorientación espacial.
  • Dependencia funcional en la vida adulta.

No es “mala cabeza para los números”. Es un trastorno cognitivo específico.


5. Disgrafía

La disgrafía afecta a la expresión escrita, comprometiendo:

  • Legibilidad.
  • Organización espacial.
  • Automatización motora del grafismo.

Puede ser motora, espacial o lingüística. A menudo coexiste con dislexia y TDAH. Genera rechazo escolar y estigmatización temprana si no se reconoce como trastorno.


6. Trastorno del Desarrollo de la Coordinación (Dispraxia)

La dispraxia es la dificultad persistente para planificar y ejecutar movimientos coordinados. Afecta:

  • Motricidad fina.
  • Equilibrio.
  • Habilidades visomotoras.
  • Autonomía en actividades básicas.

No es torpeza. Es un trastorno neurodesarrollativo con impacto funcional real en el niño y el adulto.


7. Trastorno de Aprendizaje No Verbal (TANV / NVLD)

El TANV se caracteriza por:

  • Déficit visoespacial.
  • Torpeza motora.
  • Dificultades sociales.
  • Lenguaje aparentemente conservado.

Con frecuencia se confunde con TEA leve. Estos pacientes fracasan en entornos que exigen interpretación social implícita, orientación espacial y flexibilidad cognitiva.


8. Apraxia del Habla

Trastorno motor del habla en el que el niño sabe qué quiere decir, pero no logra programar correctamente los movimientos articulatorios.

No es retraso del lenguaje ni mutismo. Es una alteración neuromotora del sistema de planificación del habla, que requiere intervención logopédica especializada.


9. Hiperlexia

Caracterizada por una capacidad lectora precoz y mecánica, con comprensión pobre. Es frecuente en TEA.

El niño puede leer con fluidez sin entender el contenido, lo que genera una falsa percepción de competencia cognitiva.


10. Alexia adquirida

Pérdida de la capacidad lectora tras lesión cerebral (ictus, traumatismo, tumor). No es un trastorno del aprendizaje: es daño neurológico estructural.

Ilustra que muchas “divergencias” no son estilos, sino consecuencias directas de lesión cerebral.


Esta primera parte muestra algo esencial:

El núcleo de la llamada “neurodiversidad” está formado por trastornos reales, con fisiopatología demostrable, impacto funcional y necesidad de intervención clínica.

No son identidades.
No son metáforas.
Son medicina.


PARTE II – Trastornos neurocognitivos focales

Por DrRamonReyesMD – EMS Solutions International

En esta segunda parte abandonamos el terreno del desarrollo infantil para entrar en un dominio más estrictamente neurológico: las funciones cognitivas superiores. Aquí se agrupan entidades que no representan “estilos mentales”, sino fallos específicos en sistemas corticales bien delimitados, generalmente secundarios a alteraciones estructurales, funcionales o del neurodesarrollo.

Son condiciones que revelan con crudeza una verdad incómoda para el discurso edulcorado de la “neurodiversidad”:
el cerebro humano puede perder funciones concretas, y cuando lo hace, la vida cotidiana se fractura.


11. Prosopagnosia

La prosopagnosia es la incapacidad para reconocer rostros familiares pese a una visión intacta. El paciente ve ojos, nariz, boca… pero no “ve” a la persona.

Puede ser:

  • Congénita (del neurodesarrollo).
  • Adquirida (lesión occipitotemporal, ictus, traumatismo, tumor).

Se asocia a disfunción del giro fusiforme derecho. Su impacto es devastador:

  • Dificultad para reconocer familiares.
  • Ansiedad social.
  • Aislamiento.
  • Dependencia de claves contextuales (voz, ropa, entorno).

No es timidez. No es rareza. Es una agnosia específica.


12. Agnosia visual

Trastorno del reconocimiento visual de objetos pese a visión primaria preservada. El paciente “ve” pero no “sabe qué ve”.

Se produce por lesión en áreas occipitotemporales y puede manifestarse como:

  • Incapacidad para identificar utensilios.
  • Fallo en reconocer formas complejas.
  • Dependencia extrema de otros sentidos.

Es una fractura entre percepción y significado.


13. Agnosia auditiva

Incapacidad para reconocer sonidos significativos con audición intacta: voces, timbres, ruidos cotidianos.

No es sordera.
Es una alteración cortical del procesamiento auditivo.

El paciente oye, pero el sonido carece de identidad semántica.
El mundo se vuelve acústicamente incomprensible.


14. Hipermnesia (rasgo neurocognitivo)

Capacidad extraordinaria para evocar recuerdos con precisión y detalle extremos. En algunos casos documentados (HSAM – Highly Superior Autobiographical Memory), el sujeto recuerda prácticamente cada día de su vida.

No es un trastorno DSM.
No implica necesariamente funcionalidad superior.

De hecho, puede asociarse a:

  • Rumiación patológica.
  • Ansiedad.
  • Dificultad para olvidar experiencias traumáticas.

La memoria ilimitada no es un don inocuo.


15. Hipomnesia

La hipomnesia es un déficit de memoria. No constituye un diagnóstico independiente: es un descriptor clínico que aparece en:

  • Demencias.
  • Depresión mayor.
  • Epilepsia.
  • Traumatismos craneoencefálicos.
  • Intoxicaciones.

Representa una de las pérdidas más devastadoras del ser humano:
la continuidad del yo.

Incluirla como “neurodivergencia” es conceptualmente erróneo:
es síntoma de enfermedad.


16. Alexitimia

La alexitimia es la dificultad para identificar, diferenciar y verbalizar emociones propias.

El sujeto:

  • Siente, pero no puede nombrar lo que siente.
  • Confunde emociones con sensaciones corporales.
  • Tiene pensamiento concreto, poco simbólico.

Es un rasgo transdiagnóstico, frecuente en:

  • Trastorno del Espectro Autista.
  • Trastornos depresivos.
  • Trastornos psicosomáticos.
  • Trastornos de personalidad.

No es frialdad.
No es falta de afecto.
Es una alteración en la integración emoción–lenguaje.


Clave clínica de esta sección

Estas entidades comparten un principio común:

El cerebro no solo “piensa”: reconoce, integra, simboliza, recuerda.
Cuando uno de estos sistemas falla, el mundo pierde coherencia.

No estamos ante “formas alternativas de percibir la realidad”.
Estamos ante fracturas funcionales del sistema nervioso.

La prosopagnosia no es diversidad.
La agnosia no es identidad.
La hipomnesia no es estilo.

Son fallos en redes corticales específicas, con correlato anatómico y funcional.


PARTE III – Trastornos neurológicos funcionales

Por DrRamonReyesMD – EMS Solutions International

En este bloque entramos en un territorio donde la neurología clínica es incuestionable. No hablamos de estilos cognitivos ni de perfiles psicológicos, sino de trastornos neurológicos funcionales con base neurobiológica demostrable, que alteran de forma objetiva la conducta motora, el control inhibitorio y los ritmos fundamentales del cerebro.

Estas entidades son, a menudo, las que mejor desenmascaran el error conceptual del discurso “neurodiverso”:
no todo lo diferente es una variante legítima; muchas veces es enfermedad.


17. Síndrome de Tourette

El síndrome de Tourette es un trastorno neuropsiquiátrico caracterizado por la presencia de:

  • Tics motores múltiples.
  • Al menos un tic vocal.
  • Curso crónico, con inicio en la infancia.

Su fisiopatología implica disfunción en los circuitos cortico-estriado-tálamo-corticales, con alteraciones dopaminérgicas bien documentadas.

Los tics no son manías. Son descargas motoras involuntarias que el paciente puede suprimir solo de forma transitoria, a costa de una intensa tensión interna.

En sus formas moderadas y graves, el Tourette genera:

  • Estigmatización social.
  • Aislamiento escolar.
  • Comorbilidad con TDAH, TOC y ansiedad.
  • Deterioro funcional real.

No es “expresividad distinta”.
Es un trastorno neurológico con sufrimiento objetivo.


18. Narcolepsia

La narcolepsia es un trastorno neurológico del sueño caracterizado por:

  • Hipersomnolencia diurna extrema.
  • Episodios irresistibles de sueño.
  • Cataplejía (pérdida súbita del tono muscular desencadenada por emociones).
  • Parálisis del sueño.
  • Alucinaciones hipnagógicas.

Su base es la pérdida de neuronas productoras de hipocretina (orexina) en el hipotálamo lateral, generalmente de origen autoinmune.

El paciente narcoléptico:

  • Puede dormirse conduciendo.
  • Colapsar muscularmente al reír.
  • Vivir en un estado permanente de fragmentación entre vigilia y sueño.

No es “cansancio crónico”.
No es “forma distinta de descansar”.
Es una enfermedad neurológica con riesgo vital.


19. Trastorno de Conducta del Sueño REM (RBD)

En condiciones normales, durante el sueño REM existe una atonía muscular completa. En el RBD, esta atonía desaparece.

El paciente:

  • Representa físicamente sus sueños.
  • Grita, golpea, salta de la cama.
  • Puede lesionarse o lesionar a otros.

Desde el punto de vista neurológico, el RBD es un biomarcador precoz de sinucleinopatías:

  • Enfermedad de Parkinson.
  • Demencia con cuerpos de Lewy.
  • Atrofia multisistémica.

En muchos casos, precede en años al diagnóstico neurodegenerativo.

No es un rasgo del sueño.
Es una señal de enfermedad cerebral progresiva.


Clave clínica de esta sección

Estos trastornos comparten una característica esencial:

El cerebro pierde el control fino sobre funciones automáticas:
movimiento, inhibición, vigilia, sueño.

No son variantes de personalidad.
No son identidades.
Son fallos en sistemas regulatorios profundos del encéfalo.

El Tourette no es “expresión alternativa”.
La narcolepsia no es “otro ritmo vital”.
El RBD no es “forma distinta de soñar”.

Son enfermedades neurológicas.


PARTE IV – Síndromes genéticos con base molecular

Por DrRamonReyesMD – EMS Solutions International

Este bloque introduce una frontera que el discurso contemporáneo tiende a difuminar peligrosamente: la que separa la diversidad cognitiva de la enfermedad genética estructural.

Aquí no hablamos de estilos mentales, ni de perfiles cognitivos alternativos, ni de rasgos de personalidad. Hablamos de alteraciones cromosómicas o genéticas objetivables, con impacto multisistémico, discapacidad intelectual en diverso grado, comorbilidades orgánicas graves y reducción demostrable de la autonomía vital.

Llamar “neurodiversidad” a estas entidades puede ser humanamente bienintencionado, pero médicamente es una forma de negación.


20. Síndrome de Down (Trisomía 21)

El síndrome de Down es una aneuploidía cromosómica caracterizada por la presencia de un cromosoma 21 adicional completo o parcial.

Su expresión clínica incluye:

  • Discapacidad intelectual estructural.
  • Hipotonía muscular.
  • Cardiopatías congénitas (hasta 50%).
  • Alteraciones gastrointestinales.
  • Mayor riesgo de leucemias.
  • Envejecimiento neurológico precoz con alta prevalencia de enfermedad de Alzheimer.

El fenotipo cognitivo no es un “estilo mental”: es consecuencia directa de una alteración cromosómica global que afecta al desarrollo cerebral desde la embriogénesis.

Hablar de “neurodivergencia” aquí no es inclusión:
es ocultar una realidad clínica compleja que requiere vigilancia médica de por vida.


21. Síndrome de Williams

Trastorno genético causado por una microdeleción en el cromosoma 7q11.23.

Se caracteriza por:

  • Discapacidad intelectual leve-moderada.
  • Perfil cognitivo peculiar:
    • Lenguaje relativamente preservado.
    • Déficit visoespacial severo.
  • Rasgos conductuales de hipersociabilidad.
  • Cardiopatías congénitas (estenosis supravalvular aórtica).
  • Hipercalcemia en la infancia.

La aparente “extroversión encantadora” no debe ocultar:

  • La vulnerabilidad cognitiva.
  • Las limitaciones adaptativas.
  • El riesgo médico real.

No es una variante de personalidad:
es una deleción genética con impacto sistémico.


22. Síndrome de Angelman

Trastorno neurogenético causado por la pérdida de función del gen UBE3A en el cromosoma 15 de origen materno.

Se caracteriza por:

  • Discapacidad intelectual severa.
  • Ausencia o mínima adquisición del lenguaje.
  • Epilepsia frecuente.
  • Ataxia.
  • Risa frecuente e inmotivada.
  • Trastornos graves del sueño.

El fenotipo conductual “feliz” ha llevado a una romantización peligrosa.
No es un “carácter alegre alternativo”.
Es una encefalopatía genética con dependencia funcional profunda.


23. Síndrome X Frágil

Principal causa hereditaria de discapacidad intelectual.

Producido por expansión de tripletes CGG en el gen FMR1 del cromosoma X, con silenciamiento génico.

Clínicamente:

  • Discapacidad intelectual variable.
  • Rasgos autistas frecuentes.
  • Ansiedad social.
  • Hiperactividad.
  • Macroorquidismo en varones postpuberales.

En mujeres portadoras puede manifestarse como:

  • Dificultades de aprendizaje.
  • Trastornos emocionales.
  • Fallo ovárico prematuro.

No es diversidad cognitiva.
Es un trastorno genético transmisible con impacto intergeneracional.


24. Síndrome de Möbius

Trastorno congénito caracterizado por parálisis de nervios craneales, especialmente:

  • VII par (facial).
  • VI par (abducens).

Produce:

  • Amimia facial.
  • Dificultad para la succión y deglución.
  • Alteraciones del habla.
  • Estrabismo.
  • Dificultades sociales secundarias a la incapacidad expresiva.

La persona con Möbius no “expresa emociones de otro modo”:
no puede expresarlas facialmente.

El problema no es cultural.
Es neurológico estructural.


Clave clínica de esta sección

Estos síndromes comparten una verdad incuestionable:

La causa no es psicológica.
No es educativa.
No es cultural.
Es genética.

No representan “variantes del cerebro humano”.
Representan errores en la arquitectura biológica del sistema nervioso.

Humanizar no significa negar la enfermedad.
Incluir no significa borrar la biología.


NEURODIVERGENCIAS

PARTE VI – Rasgos cognitivos y constructos psicométricos (no diagnósticos)

Por DrRamonReyesMD – EMS Solutions International

Llegamos al último bloque, el más problemático desde el punto de vista científico. Aquí se agrupan bajo la etiqueta de “neurodivergencia” una serie de rasgos psicológicos, estilos cognitivos y constructos psicométricos que no constituyen diagnósticos clínicos reconocidos por la medicina.

No implican lesión, ni alteración estructural demostrable, ni necesariamente disfunción. Algunos pueden coexistir con patología real; otros forman parte de la variabilidad normal del ser humano.

Confundirlos con enfermedad es un error.
Confundir la enfermedad con ellos, también.


28. Pensamiento divergente

El pensamiento divergente es la capacidad de generar múltiples soluciones originales ante un problema. Es un componente central de la creatividad.

No figura en DSM ni en CIE.
No es trastorno.
No implica discapacidad.

Puede aparecer en:

  • Personas creativas.
  • Sujetos con altas capacidades.
  • Pacientes con TDAH o TEA.

Pero no constituye entidad clínica por sí mismo. Es un estilo cognitivo.


29. Cognición hiperfocalizada

Capacidad de mantener una atención intensa y sostenida sobre un interés específico, con exclusión relativa del entorno.

Frecuente en:

  • TEA.
  • Altas capacidades.
  • Perfiles obsesivos.

No es patología per se.
Solo se vuelve problemática cuando:

  • Interfiere con la funcionalidad.
  • Bloquea otras áreas vitales.
  • Se asocia a rigidez extrema.

30. Hiperempatía

Respuesta emocional intensa ante el sufrimiento ajeno.

No es diagnóstico médico.
Es un rasgo de sensibilidad afectiva elevada.

Puede asociarse a:

  • Alta inteligencia emocional.
  • Vulnerabilidad ansiosa.
  • Fatiga por compasión en profesiones sanitarias.

No requiere medicalización.


31. Persona Altamente Sensible (PAS)

Constructo psicométrico popularizado por Elaine Aron. Describe individuos con:

  • Alta reactividad emocional.
  • Procesamiento profundo de estímulos.
  • Sensibilidad sensorial aumentada.

No figura en DSM ni en CIE.
No es trastorno clínico.

Corresponde a un rasgo de temperamento dentro de la distribución normal de la personalidad.


32. Altas Capacidades / Superdotación

Funcionamiento intelectual significativamente superior a la media.

No es enfermedad.
No es trastorno.

Puede, sin embargo, asociarse a:

  • Desajuste social.
  • Inadaptación escolar.
  • Asincronía emocional.
  • Riesgo de ansiedad y depresión.

El problema no es la inteligencia:
es el entorno que no la reconoce ni la acompaña.


33. Síndrome del Sabio (Savant)

Presencia de habilidades extraordinarias en individuos con discapacidad intelectual o TEA:

  • Cálculo mental prodigioso.
  • Memoria extrema.
  • Habilidades artísticas excepcionales.

No es un trastorno independiente.
Es un fenómeno emergente dentro de otras condiciones neurológicas.

No define una identidad clínica propia.


34. Esquizotipia

Conjunto de rasgos de personalidad caracterizados por:

  • Pensamiento mágico.
  • Experiencias perceptivas inusuales.
  • Rareza conductual.
  • Aislamiento social.

No es psicosis.
No es esquizofrenia.

Es un continuo de rasgos que aumentan la vulnerabilidad a trastornos psicóticos, pero que en sí mismos no constituyen enfermedad.


35. Anhedonia

Incapacidad para experimentar placer.

No es un rasgo identitario.
Es un síntoma cardinal de depresión y otros trastornos afectivos.

Incluirla como “neurodivergencia” es conceptualmente erróneo:
la anhedonia es expresión de enfermedad.


36. Sinestesia

Fenómeno perceptivo estable en el que un estímulo evoca automáticamente otra modalidad sensorial:

  • Ver colores al oír música.
  • Saborear palabras.
  • Asociar números con formas.

No es patología.
No implica deterioro.
Es una variante perceptiva minoritaria.


37. Trastorno del Procesamiento Sensorial (TIS)

Conjunto de dificultades en la integración de estímulos sensoriales.

No posee estatus diagnóstico formal en DSM ni CIE.
Aparece con frecuencia asociado a:

  • TEA.
  • TDAH.
  • Trastornos del desarrollo.

Puede generar sufrimiento real, pero su conceptualización clínica aún es objeto de debate científico.


CONCLUSIÓN MÉDICA GLOBAL

El término neurodivergencia agrupa hoy realidades radicalmente distintas:

  • Trastornos del neurodesarrollo.
  • Enfermedades neurológicas.
  • Síndromes genéticos.
  • Trastornos disociativos.
  • Rasgos psicológicos normales.

Desde la medicina, esto es epistemológicamente inaceptable.

No todo lo diferente es patológico.
Pero no todo lo diferente es diversidad.

Un niño con dislexia necesita intervención educativa.
Un paciente con Tourette necesita tratamiento neurológico.
Una persona con Angelman necesita soporte vital permanente.
Y alguien altamente sensible no necesita diagnóstico alguno.

Humanizar no es negar la biología.
Incluir no es borrar la enfermedad.
Respetar no es abandonar la clínica.

La medicina no clasifica para excluir.
Clasifica para comprender, tratar y proteger.

Ese es el verdadero acto de respeto hacia el cerebro humano.

A continuación tienes fuentes primarias, oficiales y científicas, todas con URL directas para copiar y pegar, que respaldan cada bloque del tratado. He priorizado organismos internacionales, revisiones académicas y recursos clínicos de alto nivel.


Marco general: Neurodiversidad y neurodesarrollo


TDAH


Trastorno del Espectro Autista (TEA)


Trastornos del aprendizaje (Dislexia, Discalculia, Disgrafía, TANV)


Apraxia del habla, Alexia, Hiperlexia


Agnosias y Prosopagnosia


Tourette


Narcolepsia


Trastorno de Conducta del Sueño REM


Síndromes genéticos

Síndrome de Down

Síndrome de Williams

Síndrome de Angelman

Síndrome X Frágil

Síndrome de Möbius


Despersonalización / Desrealización


BIID (Body Integrity Dysphoria)


Rasgos y constructos


Estas fuentes sostienen todo el cuerpo del tratado desde una base:

  • Médica
  • Neurológica
  • Psiquiátrica
  • Genética
  • Académica

Son aptas para ser enlazadas directamente en EMS Solutions International y respaldan cada afirmación con autoridad científica real.


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