ISRAEL–PALESTINA 2026
Anatomía de un conflicto territorial, nacional, jurídico y geopolítico
De 1947 y 1967 al 7 de octubre, Gaza, Cisjordania y el nuevo equilibrio de Oriente Próximo
Revisión histórico-documental, geopolítica y de seguridad internacional | Actualización: agosto de 2026
Por DrRamonReyesMD ⚕️
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RESUMEN
El conflicto israelí-palestino no puede explicarse adecuadamente como una simple confrontación religiosa entre judíos y musulmanes, ni como una sucesión de guerras entre Israel y sus vecinos, ni exclusivamente mediante el terrorismo de Hamás y otros grupos armados.
Es, simultáneamente, un conflicto de autodeterminación nacional, territorio, seguridad, fronteras, ocupación militar, asentamientos, refugiados, soberanía, identidad, Jerusalén y reconocimiento político, inserto además en una competición regional que involucra a Irán, Estados Unidos, los Estados árabes y múltiples actores armados no estatales.
La Resolución 181 (II) de la Asamblea General de Naciones Unidas propuso en 1947 la creación de un Estado judío y otro árabe, manteniendo Jerusalén bajo un régimen internacional especial. Israel declaró su independencia en mayo de 1948; el Estado árabe previsto no llegó entonces a constituirse. La guerra de 1948 modificó profundamente la distribución territorial y produjo un desplazamiento palestino masivo.
La guerra de junio de 1967 transformó definitivamente el conflicto: Israel ocupó Cisjordania, Jerusalén Oriental y Gaza, además del Sinaí egipcio y los Altos del Golán sirios. La Resolución 242 del Consejo de Seguridad estableció posteriormente dos principios que continúan formando parte del núcleo diplomático del conflicto: la inadmisibilidad de adquirir territorio mediante la guerra y el derecho de los Estados de la región a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas.
Más de medio siglo después, cuestiones que deberían haber sido resueltas políticamente —fronteras, Jerusalén, refugiados, asentamientos, seguridad y soberanía palestina— continúan abiertas.
Los ataques perpetrados por Hamás y otros grupos armados contra Israel el 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra de Gaza modificaron nuevamente el paradigma estratégico.
En 2026 el problema ya no consiste solamente en determinar cómo terminar una guerra.
La cuestión fundamental es:
qué arquitectura política y de seguridad puede impedir que la guerra vuelva a comenzar.
1. PRIMERA CLAVE: DOS MOVIMIENTOS NACIONALES RECLAMAN EL MISMO TERRITORIO
La primera corrección conceptual necesaria es fundamental:
Israel–Palestina no comenzó como una guerra religiosa.
Su núcleo moderno surge principalmente de la superposición territorial de dos movimientos nacionales.
Por una parte, el sionismo, desarrollado principalmente durante los siglos XIX y XX, defendió el establecimiento de un hogar nacional judío y posteriormente de un Estado judío, en un contexto marcado por siglos de antisemitismo europeo, pogromos y finalmente el Holocausto.
Por otra, la población árabe palestina desarrolló progresivamente una identidad nacional propia y reclamó su derecho a la autodeterminación en el territorio donde vivía.
Durante el Mandato Británico de Palestina aumentaron simultáneamente:
- la inmigración judía;
- la adquisición de tierras;
- el nacionalismo árabe palestino;
- la organización política sionista;
- los enfrentamientos intercomunitarios;
- y la violencia política.
El Holocausto aceleró dramáticamente la necesidad percibida por gran parte del pueblo judío de disponer de un Estado capaz de garantizar su propia supervivencia.
Pero la creación de ese Estado coincidió territorialmente con las aspiraciones nacionales de la población árabe palestina.
Ahí se encuentra una de las raíces fundamentales del conflicto.
2. 1947: LA PARTICIÓN QUE NUNCA LLEGÓ A MATERIALIZARSE COMO FUE DISEÑADA
El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Resolución 181 (II).
Propuso dividir el Mandato en:
un Estado judío;
un Estado árabe;
y Jerusalén bajo régimen internacional especial.
La resolución era un plan de partición recomendado por la Asamblea General, distinción jurídicamente importante frente a describirla simplemente como una división territorial ejecutada por Naciones Unidas.
La dirigencia judía aceptó esencialmente el plan.
Los dirigentes árabes palestinos y los Estados árabes lo rechazaron.
Israel declaró su independencia el 14 de mayo de 1948.
La guerra que siguió enfrentó inicialmente a comunidades y fuerzas armadas locales y posteriormente al nuevo Estado de Israel con varios Estados árabes vecinos.
Al finalizar la guerra, Israel controlaba aproximadamente el 77 % del territorio del antiguo Mandato de Palestina, mientras Cisjordania quedó bajo control jordano y Gaza bajo administración egipcia.
Pero el acontecimiento tuvo otra consecuencia histórica decisiva:
la cuestión de los refugiados palestinos.
Más de la mitad de la población árabe palestina huyó o fue expulsada durante la guerra según la reconstrucción histórica de Naciones Unidas.
Para los israelíes, 1948 representa fundamentalmente la independencia y supervivencia del Estado judío.
Para los palestinos, representa la Nakba, la “catástrofe”, asociada a pérdida territorial, desplazamiento y desposesión.
Las dos memorias históricas siguen coexistiendo.
Y siguen condicionando la política contemporánea.
3. 1967: EL AÑO QUE EXPLICA GRAN PARTE DEL CONFLICTO ACTUAL
Si 1948 explica el nacimiento del conflicto interestatal, 1967 explica buena parte de su configuración territorial contemporánea.
Durante la Guerra de los Seis Días, Israel tomó el control de:
- Cisjordania;
- Jerusalén Oriental;
- Gaza;
- el Sinaí;
- y los Altos del Golán.
Aquí debemos introducir una precisión fundamental respecto a determinadas explicaciones divulgativas del conflicto:
ocupar y anexionar no significan jurídicamente lo mismo.
Israel ocupó Cisjordania y Gaza en 1967.
Jerusalén Oriental quedó posteriormente sometida a medidas israelíes de incorporación/anexión que no han recibido reconocimiento internacional general.
El Sinaí fue finalmente devuelto a Egipto después del tratado de paz entre Egipto e Israel.
Israel retiró sus asentamientos y presencia militar permanente interior de Gaza en 2005, aunque el estatuto jurídico posterior de Gaza ha seguido siendo objeto de controversia.
La Corte Internacional de Justicia consideró en 2024 que, pese a la retirada israelí de 2005, Israel continuó ejerciendo determinados elementos fundamentales de autoridad sobre Gaza y que sus obligaciones derivadas del derecho de ocupación permanecían en proporción a ese grado de control efectivo.
4. LA RESOLUCIÓN 242: TERRITORIO A CAMBIO DE PAZ
Después de la guerra de 1967, el Consejo de Seguridad aprobó la Resolución 242.
Su arquitectura conceptual sigue siendo esencial.
Estableció, entre otros principios:
- inadmisibilidad de adquirir territorio mediante la guerra;
- retirada israelí de territorios ocupados durante el conflicto;
- terminación de situaciones de beligerancia;
- reconocimiento de soberanía e integridad territorial;
- derecho de cada Estado de la región a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas;
- y búsqueda de una solución justa al problema de los refugiados.
Buena parte de la diplomacia posterior puede interpretarse como el intento de convertir estos principios generales en una arquitectura política viable.
5. JERUSALÉN: MUCHO MÁS QUE RELIGIÓN
Jerusalén posee una extraordinaria importancia religiosa para:
judaísmo, cristianismo e islam.
Pero interpretar su disputa exclusivamente mediante la religión sería incorrecto.
Jerusalén representa simultáneamente:
- soberanía;
- identidad nacional;
- legitimidad histórica;
- seguridad;
- territorio;
- patrimonio;
- acceso a lugares santos;
- y capitalidad política.
Israel considera Jerusalén su capital.
Los palestinos reclaman Jerusalén Oriental como capital de un futuro Estado palestino.
Por ello, cualquier negociación definitiva debe resolver simultáneamente cuestiones políticas, territoriales, religiosas y de seguridad.
6. LOS ASENTAMIENTOS: UNA DE LAS VARIABLES TERRITORIALES MÁS IMPORTANTES
Desde 1967 se han establecido y ampliado comunidades israelíes en Cisjordania y Jerusalén Oriental.
Israel ha utilizado diferentes argumentos históricos, religiosos y de seguridad para defender posiciones relacionadas con estos territorios.
Sin embargo, desde la perspectiva del derecho internacional, la situación es mucho más restrictiva.
En su Opinión Consultiva de 19 de julio de 2024, la Corte Internacional de Justicia reafirmó que los asentamientos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Oriental y el régimen asociado a ellos han sido establecidos y se mantienen en violación del derecho internacional.
La Corte concluyó además que Israel debía:
cesar inmediatamente nuevas actividades de asentamiento y poner fin a su presencia ilícita en el Territorio Palestino Ocupado tan rápidamente como fuera posible.
Es importante precisar que se trató de una opinión consultiva, no de una sentencia penal contra dirigentes israelíes.
También existieron opiniones separadas y discrepancias entre jueces sobre aspectos de la fundamentación jurídica, el alcance territorial y las implicaciones de seguridad de algunas conclusiones.
Esta precisión es imprescindible para un análisis jurídicamente riguroso.
7. OSLO: EL GRAN INTENTO DE RESOLVER EL CONFLICTO
Los Acuerdos de Oslo de 1993–1995 parecieron abrir una posibilidad histórica.
Israel y la Organización para la Liberación de Palestina avanzaron hacia el reconocimiento mutuo y se creó la Autoridad Palestina.
Cisjordania quedó organizada administrativamente en las conocidas áreas:
A
Administración civil y seguridad palestinas en términos generales.
B
Administración civil palestina con competencias de seguridad compartidas o diferenciadas.
C
Amplio control israelí.
El problema fundamental fue que Oslo constituía una transición, no la solución definitiva.
Los asuntos más difíciles quedaron pendientes:
- Jerusalén;
- fronteras;
- asentamientos;
- refugiados;
- seguridad;
- soberanía;
- reconocimiento definitivo.
La transición nunca alcanzó el resultado político esperado.
8. HAMÁS NO ES SINÓNIMO DE PALESTINA
Esta distinción resulta imprescindible.
Hamás ≠ población palestina.
De la misma manera:
Gobierno israelí ≠ totalidad de la sociedad israelí.
Hamás ganó las elecciones legislativas palestinas de 2006 y terminó controlando Gaza tras el enfrentamiento con Fatah en 2007.
Desde entonces existe una fractura política palestina fundamental:
Gaza → Hamás.
Cisjordania → Autoridad Palestina/Fatah, con soberanía territorial limitada.
Hamás posee una estructura política, social y militar y ha utilizado sistemáticamente la violencia armada y los ataques contra Israel.
Estados Unidos, la Unión Europea y otros Estados lo consideran organización terrorista.
Pero atribuir automáticamente las acciones de Hamás al conjunto del pueblo palestino constituye un error analítico.
9. 7 DE OCTUBRE DE 2023: EL SEGUNDO GRAN PUNTO DE RUPTURA DEL SIGLO XXI
El 7 de octubre de 2023, Hamás y otros grupos armados realizaron un ataque masivo desde Gaza contra Israel.
Combatientes atravesaron la frontera, atacaron comunidades, instalaciones militares y una concentración musical, asesinaron civiles y miembros de las fuerzas israelíes y secuestraron personas trasladándolas a Gaza.
El acontecimiento produjo una transformación estratégica comparable, dentro de la historia reciente israelí, a un fallo sistémico de seguridad nacional.
El paradigma previo quedó destruido.
La idea de que Hamás podía ser contenido mediante disuasión, vigilancia, barreras fronterizas, inteligencia y respuestas militares periódicas quedó severamente cuestionada.
Israel inició posteriormente una campaña militar a gran escala en Gaza.
Y con ella comenzó una segunda tragedia de dimensiones extraordinarias.
10. GAZA: DE LA GUERRA A LA CATÁSTROFE HUMANITARIA
La campaña israelí produjo una enorme destrucción material, desplazamiento poblacional y mortalidad.
Las consecuencias afectaron gravemente:
- vivienda;
- hospitales;
- saneamiento;
- abastecimiento de agua;
- nutrición;
- educación;
- infraestructuras;
- salud pública;
- rehabilitación;
- salud mental.
La situación humanitaria continuaba siendo extremadamente grave en agosto de 2026.
OCHA informaba que la mayoría de la población de Gaza continuaba desplazada internamente y viviendo en condiciones difíciles. A principios de julio de 2026, aproximadamente el 90 % de la población evaluada sufría inseguridad hídrica moderada o alta.
Otro informe de Naciones Unidas de agosto de 2026 estimaba que prácticamente toda la población gazatí, unos 2,1 millones de habitantes, permanecía concentrada en menos de la mitad de la Franja, en condiciones de fuerte hacinamiento.
A finales de julio, OCHA señalaba además que aproximadamente el 67 % de la población continuaba afrontando niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda.
Por tanto:
reconocer el derecho de Israel a proteger a su población no elimina las obligaciones del Derecho Internacional Humanitario.
Y:
reconocer el sufrimiento de los civiles palestinos no legitima los ataques deliberados contra civiles israelíes.
Ambos principios pueden y deben sostenerse simultáneamente.
11. DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO: LA REGLA ES LA CONDUCTA, NO LA CAUSA
El Derecho Internacional Humanitario introduce una separación esencial entre:
por qué comenzó una guerra
y
cómo se combate esa guerra.
Una parte puede considerar que posee una causa legítima y continuar estando jurídicamente obligada a respetar las normas aplicables durante las hostilidades.
Los principios esenciales incluyen:
Distinción
Diferenciar entre objetivos militares y población civil.
Proporcionalidad
Prohibición de ataques cuando el daño incidental esperado sobre civiles resulte excesivo en relación con la ventaja militar concreta y directa prevista.
Precaución
Adopción de medidas factibles destinadas a minimizar daños civiles.
Trato humano
Las personas fuera de combate y los detenidos deben recibir protección.
Prohibición de toma de rehenes
La toma de rehenes está prohibida por el Derecho Internacional Humanitario.
Estas obligaciones no desaparecen porque el adversario también las vulnere.
12. CISJORDANIA: EL OTRO FRENTE QUE NO DEBE OLVIDARSE
Concentrarse exclusivamente en Gaza produce una imagen incompleta.
Cisjordania continúa siendo fundamental.
En agosto de 2026 Naciones Unidas documentaba:
- demoliciones;
- desplazamientos;
- violencia;
- restricciones de movimiento;
- operaciones militares;
- ataques de colonos;
- afectación de servicios esenciales;
- y decenas de miles de palestinos desplazados en determinadas áreas del norte de Cisjordania.
Por tanto, incluso si Gaza alcanzara una estabilización completa, el conflicto israelí-palestino continuaría sin resolverse.
13. LA DIMENSIÓN REGIONAL: EL CONFLICTO YA NO PUEDE ANALIZARSE AISLADAMENTE
Israel–Palestina forma parte actualmente de un sistema regional mucho mayor.
Entre los actores estratégicamente relevantes se encuentran:
Israel
Irán
Estados Unidos
Egipto
Jordania
Arabia Saudí
Qatar
Turquía
Emiratos Árabes Unidos
Hezbolá
Hamás
Yihad Islámica Palestina
y otros actores armados regionales.
Irán constituye una variable especialmente importante por su confrontación estratégica con Israel y por sus relaciones con diferentes organizaciones armadas de la región.
Por ello, una escalada originada en Gaza puede propagarse hacia otros teatros.
El conflicto posee así características de un sistema de conflictos interconectados.
14. ISRAEL: SEGURIDAD, SUPERVIVENCIA Y EL TRAUMA DEL 7-O
Para comprender la conducta estratégica israelí es necesario comprender su percepción histórica de vulnerabilidad.
La experiencia colectiva israelí incorpora:
- antisemitismo histórico;
- Holocausto;
- guerra de 1948;
- guerras árabe-israelíes;
- terrorismo;
- ataques suicidas;
- lanzamiento de cohetes;
- amenazas regionales;
- y finalmente el trauma del 7 de octubre de 2023.
La doctrina de seguridad israelí ha descansado históricamente sobre varios elementos:
inteligencia;
alerta temprana;
superioridad militar;
movilización rápida;
disuasión;
defensa activa;
capacidad ofensiva;
y apoyo estratégico estadounidense.
El 7-O reveló que una combinación tecnológicamente sofisticada de inteligencia, sensores, barreras y disuasión puede fracasar cuando la interpretación estratégica del adversario es incorrecta.
Es una lección universal de inteligencia:
tener información no significa necesariamente comprender las intenciones del adversario.
15. PALESTINA: AUTODETERMINACIÓN SIN SOBERANÍA EFECTIVA
Desde la perspectiva palestina existe una contradicción igualmente fundamental.
La población posee una identidad nacional ampliamente reconocida y un derecho a la autodeterminación reconocido internacionalmente, pero continúa sin disponer de un Estado plenamente soberano que ejerza control efectivo sobre un territorio continuo.
La Corte Internacional de Justicia reafirmó en 2024 el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y consideró que determinadas políticas israelíes obstaculizan su ejercicio.
Aquí aparece una de las contradicciones estructurales del conflicto:
Israel exige seguridad antes de asumir determinados riesgos territoriales.
Los palestinos necesitan soberanía territorial para materializar su autodeterminación.
Cada parte considera que conceder primero la demanda esencial del adversario puede poner en peligro su propia seguridad o sus aspiraciones nacionales.
Ese dilema ayuda a explicar la extraordinaria resistencia del conflicto a sucesivos procesos de paz.
16. LOS SEIS EXPEDIENTES QUE CUALQUIER PAZ REAL DEBERÁ RESOLVER
Una solución duradera requiere abordar simultáneamente al menos seis cuestiones.
1. FRONTERAS
¿Dónde termina Israel y comienza Palestina?
2. JERUSALÉN
¿Puede funcionar como capital de ambos Estados y bajo qué arquitectura?
3. ASENTAMIENTOS
¿Qué ocurrirá con las comunidades israelíes situadas más allá de la Línea Verde?
4. REFUGIADOS
¿Cómo combinar reconocimiento, compensación, reasentamiento y las distintas posiciones sobre el retorno?
5. SEGURIDAD ISRAELÍ
¿Cómo impedir terrorismo, infiltraciones, secuestros y ataques con cohetes?
6. SOBERANÍA PALESTINA
¿Cómo puede existir un Estado viable si carece de continuidad territorial, instituciones funcionales y control efectivo?
Resolver solamente cinco de estos seis expedientes probablemente no será suficiente.
17. ¿DOS ESTADOS?
La fórmula diplomática tradicional sigue siendo:
Israel + Palestina
dos Estados que coexistan en paz y seguridad.
Conceptualmente continúa siendo la arquitectura internacional más reconocible.
Operativamente es cada vez más difícil.
Décadas de:
- asentamientos;
- fragmentación territorial;
- violencia;
- radicalización;
- desconfianza;
- debilitamiento institucional palestino;
- terrorismo;
- y transformaciones políticas israelíes
han reducido considerablemente el espacio político disponible.
Pero las alternativas presentan dificultades todavía mayores.
18. ¿UN SOLO ESTADO?
Un Estado único entre el Mediterráneo y el Jordán tendría que resolver inmediatamente preguntas fundamentales:
¿qué identidad constitucional tendría?
¿Sería judío?
¿Palestino?
¿Binacional?
¿Todos sus habitantes tendrían exactamente los mismos derechos políticos?
¿Cómo se organizarían ejército, policía, inmigración, refugiados, ciudadanía y Jerusalén?
El modelo puede parecer territorialmente sencillo.
Institucionalmente es extraordinariamente complejo.
19. EL PROBLEMA CENTRAL DE 2026: EL “DÍA DESPUÉS”
La pregunta estratégica decisiva ya no es solamente:
¿quién controla Gaza?
Es:
¿qué sistema político y de seguridad gobernará Gaza y permitirá simultáneamente seguridad israelí y autodeterminación palestina?
Cualquier arquitectura sostenible necesita combinar:
- ausencia de una amenaza armada capaz de repetir un ataque similar al 7-O;
- protección efectiva de la población civil palestina;
- reconstrucción;
- administración palestina legítima y funcional;
- garantías internacionales;
- integración con una solución política más amplia;
- y horizonte creíble de autodeterminación palestina.
Eliminar militarmente una amenaza sin construir una arquitectura política posterior genera un vacío.
Y los vacíos de poder en conflictos prolongados suelen ser ocupados nuevamente por actores armados.
20. AUDITORÍA DEL MARCO “HISTORIA + RELIGIÓN + TERRORISMO”
El artículo de LISA News propone tres claves útiles como aproximación inicial:
historia, religión y terrorismo.
Como introducción divulgativa funciona.
Como modelo analítico completo resulta insuficiente.
Una aproximación contemporánea debería utilizar al menos ocho dimensiones:
1. Historia
1947, 1948, 1967, 1973, Oslo, 2005, 2006–2007, 2023 y evolución posterior.
2. Territorio
Fronteras, Gaza, Cisjordania, Jerusalén y asentamientos.
3. Nacionalismo
Sionismo y nacionalismo palestino.
4. Seguridad
Terrorismo, defensa israelí, cohetes, fronteras, inteligencia y actores armados.
5. Derecho internacional
Ocupación, autodeterminación, DIH, asentamientos y protección de civiles.
6. Gobernanza
Israel, Autoridad Palestina, Fatah, Hamás y crisis de representación política.
7. Geopolítica regional
Irán, Estados árabes, Estados Unidos y actores armados asociados.
8. Dimensión humanitaria
Refugiados, desplazamiento, sanidad, alimentación, agua, reconstrucción y protección de civiles.
Ese modelo explica considerablemente mejor la realidad de 2026.
21. DIEZ CONCLUSIONES FUNDAMENTALES
Primera.
El conflicto no es esencialmente una guerra religiosa. La religión amplifica una disputa fundamentalmente nacional, territorial, política y de seguridad.
Segunda.
1948 y 1967 son las dos fechas históricas indispensables para comprender la geografía política contemporánea.
Tercera.
Israel posee necesidades reales de seguridad; reconocerlas no determina automáticamente la legalidad de todas las medidas adoptadas para satisfacerlas.
Cuarta.
El pueblo palestino posee derecho a la autodeterminación; reconocerlo no legitima ataques contra civiles israelíes.
Quinta.
Hamás y Palestina no son conceptos equivalentes.
Sexta.
El Gobierno de Israel y el conjunto de la población israelí tampoco son conceptos equivalentes.
Séptima.
Los asentamientos de Cisjordania y Jerusalén Oriental constituyen una variable central para cualquier acuerdo territorial; la CIJ reafirmó en 2024 su incompatibilidad con el derecho internacional.
Octava.
La crisis humanitaria de Gaza continúa siendo extremadamente grave en 2026 pese a los cambios producidos desde la fase de guerra abierta de 2023–2025.
Novena.
Una victoria exclusivamente militar difícilmente puede resolver un conflicto cuyo núcleo es también político.
Décima.
La paz sostenible exige simultáneamente seguridad para Israel y autodeterminación efectiva para los palestinos.
Eliminar cualquiera de esas dos variables probablemente reproduce las condiciones para el siguiente ciclo de violencia.
CONCLUSIÓN
Después de más de siete décadas, Israel–Palestina continúa demostrando una característica clásica de los conflictos prolongados:
ninguna de las partes puede simplemente hacer desaparecer a la otra.
Israel es una realidad estatal, política, militar, económica y demográfica irreversible.
El pueblo palestino también constituye una realidad nacional, humana, política y demográfica irreversible.
Por tanto, cualquier estrategia basada en la desaparición política, expulsión, sometimiento permanente o destrucción del adversario contiene una contradicción estratégica fundamental.
Puede producir victorias tácticas.
Puede modificar fronteras.
Puede destruir capacidades militares.
Puede eliminar dirigentes.
Pero difícilmente elimina una identidad nacional.
La pregunta decisiva del conflicto israelí-palestino en 2026 no es quién posee la interpretación histórica perfecta.
Tampoco quién puede infligir mayor daño al adversario.
Es mucho más difícil:
cómo construir un sistema en el que la seguridad de un pueblo no dependa de negar los derechos fundamentales del otro.
Mientras Israel perciba que un Estado palestino puede convertirse en una plataforma para atacarlo, una parte significativa de su sociedad considerará la cesión territorial un riesgo existencial.
Mientras los palestinos perciban que la ocupación, fragmentación territorial y expansión de asentamientos hacen imposible su autodeterminación, una parte de su sociedad seguirá considerando que el proceso político no ofrece resultados.
Ese es el verdadero dilema estratégico de seguridad y soberanía.
Y mientras no sea resuelto simultáneamente desde ambos lados, probablemente continuará siendo el mecanismo que reproduce el conflicto.
FUENTES PRIMARIAS Y DOCUMENTACIÓN RECOMENDADA
LISA News — artículo sometido a revisión crítica:
Tres claves para entender el conflicto entre Israel y Palestina
Naciones Unidas — historia documental de la cuestión palestina:
History of the Question of Palestine
ONU — Resolución 181 (II), Plan de Partición de 1947:
UN General Assembly Resolution 181 (II)
Consejo de Seguridad — Resolución 242 (1967):
UN Security Council Resolution 242
Corte Internacional de Justicia — Opinión Consultiva de 19 de julio de 2024:
Legal Consequences arising from the Policies and Practices of Israel in the Occupied Palestinian Territory
CIJ — resumen oficial de la Opinión Consultiva:
Summary of the Advisory Opinion of 19 July 2024
OCHA — situación humanitaria, 14 de agosto de 2026:
Humanitarian Situation Report — 14 August 2026
OCHA — situación humanitaria, 6 de agosto de 2026:
Humanitarian Situation Report — 6 August 2026
DrRamonReyesMD ⚕️
EMS Solutions International
Actualización documental: agosto de 2026.


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