Sí. El núcleo de la información es verdadero, pero el texto que circula mezcla hechos confirmados con detalles imprecisos. He contrastado el caso de 2025 con AP, ABC News, prensa local de Long Island y documentación técnica de FDA, NIBIB y American College of Radiology (ACR). También he verificado documentalmente el caso Colombini de 2001 y el acuerdo judicial posterior.
MUERTE POR EFECTO PROYECTIL EN RESONANCIA MAGNÉTICA
El accidente fatal de Nueva York de 2025 y por qué el campo magnético de una RM puede convertir una cadena, una bombona o un objeto cotidiano en una amenaza letal
Actualización científica y de seguridad — agosto de 2026
By DrRamonReyesMD
EMS Solutions International
RESUMEN EJECUTIVO
El 16 de julio de 2025, Keith McAllister, de 61 años, sufrió lesiones críticas después de entrar en la sala de resonancia magnética de Nassau Open MRI, en Westbury, Long Island (Nueva York) llevando alrededor del cuello una cadena metálica de aproximadamente 20 libras —unos 9 kg—, que utilizaba para entrenamiento con pesas.
El potente campo magnético estático de la RM atrajo la cadena y al hombre hacia el equipo. McAllister fue trasladado al hospital en estado crítico y falleció al día siguiente, 17 de julio de 2025. La policía del condado de Nassau confirmó que la víctima había entrado en una sala de RM no autorizada mientras el estudio estaba en curso y que la cadena metálica provocó que fuera atraído hacia el equipo.
Hay una corrección importante respecto al relato viral: McAllister no era el paciente que iba a someterse a la resonancia de rodilla. Era su esposa, Adrienne Jones-McAllister, quien estaba realizándose la RM de la rodilla. Según su testimonio, necesitaba ayuda para levantarse de la mesa y pidió que llamaran a su marido. El técnico habría ido a buscarlo y este entró llevando la pesada cadena.
El episodio constituye una demostración dramática del denominado projectile effect o missile effect de la resonancia magnética: un objeto ferromagnético introducido en el entorno del imán puede experimentar fuerzas de traslación y torque extraordinariamente intensas y transformarse, junto con la persona que lo lleva, en un proyectil.
1. ¿QUÉ OCURRIÓ REALMENTE?
La investigación periodística y la declaración policial permiten reconstruir razonablemente la secuencia.
McAllister acompañaba a su esposa a una exploración de rodilla. Durante el procedimiento, ella solicitó ayuda para incorporarse. Según declaró posteriormente, el técnico permitió que su marido entrara en la sala.
El problema era extraordinariamente visible: llevaba alrededor del cuello una cadena metálica de unas 20 lb/9 kg, descrita por su esposa como una cadena utilizada para entrenamiento físico.
Al aproximarse al sistema de RM, la cadena fue sometida a la fuerza del campo magnético.
La esposa describió que la máquina prácticamente lo «arrebató» hacia ella. Ella y el técnico intentaron liberarlo. McAllister sufrió lesiones críticas y fue hospitalizado, falleciendo posteriormente.
Desde un punto de vista científico es preferible no afirmar sin documentación médico-forense que murió específicamente por estrangulación, aplastamiento, traumatismo torácico o infarto. Las fuentes disponibles confirman el accidente, las lesiones críticas y la muerte, pero no permiten establecer con suficiente rigor editorial un mecanismo anatomopatológico definitivo.
2. EL ERROR MÁS IMPORTANTE DEL TEXTO VIRAL
La frase:
«mientras se preparaba para que se le realizara una resonancia magnética de la rodilla»
es incorrecta.
La persona sometida a la RM de rodilla era su esposa.
McAllister era acompañante y entró posteriormente en la sala.
También resulta impreciso llamarla simplemente «cadena de joyería». Las fuentes la describen como una pesada cadena metálica utilizada para entrenamiento con pesas, de aproximadamente 20 libras.
Esta diferencia es relevante para comprender la magnitud física del accidente.
3. ¿POR QUÉ UNA RESONANCIA MAGNÉTICA PUEDE HACER ESTO?
La RM no utiliza radiación ionizante como una radiografía o una TC.
Utiliza principalmente tres sistemas electromagnéticos:
B₀: campo magnético estático principal.
Gradientes magnéticos: campos que cambian rápidamente y permiten codificar espacialmente la señal.
B₁: campo electromagnético de radiofrecuencia utilizado para excitar los protones.
Para los accidentes por proyectiles, el protagonista fundamental es B₀ y su gradiente espacial.
La FDA advierte específicamente que el intenso campo magnético estático puede atraer desde objetos pequeños, como llaves o teléfonos, hasta elementos grandes como bombonas de oxígeno y equipos pesados, provocando lesiones si se convierten en proyectiles.
4. NO ES SIMPLEMENTE «UN IMÁN MUY GRANDE»
Los sistemas clínicos habituales trabajan aproximadamente a:
1,5 teslas
o
3 teslas,
aunque existen sistemas de otras intensidades.
Como referencia, el campo magnético terrestre se encuentra aproximadamente en el orden de decenas de microteslas.
Pero la peligrosidad de un objeto ferromagnético no depende exclusivamente del número de teslas.
Depende también de:
- susceptibilidad magnética del material;
- masa y geometría;
- orientación;
- intensidad de B₀;
- gradiente espacial del campo;
- posición respecto al imán.
El ACR señala que las fuerzas de desplazamiento translacional tienden a ser especialmente importantes cerca de la entrada del bore, donde el gradiente espacial puede ser elevado, mientras que el torque rotacional depende principalmente de B₀.
Esta distinción explica algo aparentemente extraño:
el peligro puede aumentar brutalmente conforme el objeto se aproxima al imán.
5. FUERZA DE TRASLACIÓN: EL «MISSILE EFFECT»
De manera simplificada, un objeto ferromagnético situado en un campo magnético no homogéneo experimenta una fuerza relacionada con el gradiente espacial del campo:
\[ F \propto \chi V\,B\,\nabla B \]donde:
χ = susceptibilidad magnética
V = volumen del objeto
B = intensidad del campo magnético
∇B = gradiente espacial.
No debe interpretarse como una ecuación clínica universal para calcular accidentes reales, pero muestra el principio fundamental:
no importa únicamente cuánto campo magnético existe, sino cuánto cambia espacialmente ese campo.
Al aproximarse al sistema, determinados objetos ferromagnéticos pueden acelerar violentamente hacia el magneto.
Una bombona de oxígeno puede convertirse en un proyectil.
Una herramienta puede salir disparada.
Una silla de ruedas puede ser arrastrada.
Y una cadena ferromagnética colocada alrededor del cuello puede transmitir esa fuerza directamente al cuerpo humano.
El NIBIB/NIH explica que el campo magnético se extiende fuera del propio escáner y puede ejercer fuerzas extremadamente potentes sobre hierro, determinados aceros y otros materiales magnetizables.
6. EL SEGUNDO PELIGRO: TORQUE
Existe además otro fenómeno.
Un objeto ferromagnético puede experimentar un momento de torsión que intenta alinearlo con el campo B₀.
Por tanto, pueden coexistir:
traslación → el objeto es atraído
y
rotación → el objeto gira para alinearse con el campo.
En una cadena pesada alrededor del cuello, la combinación puede generar fuerzas biomecánicas extremadamente peligrosas.
Esto ofrece una explicación física plausible a testimonios que describen movimientos bruscos o rotacionales, aunque no permite reconstruir con exactitud la cinemática individual del accidente de McAllister sin datos periciales.
7. UN CONCEPTO CRÍTICO: LA RM PUEDE ESTAR «ENCENDIDA» AUNQUE NO ESTÉ ESCANEANDO
Esta es probablemente una de las lecciones más importantes para profesionales no especializados.
En muchos sistemas superconductores, el campo magnético principal B₀ permanece activo continuamente.
Terminar una secuencia de imágenes, apagar la consola o pulsar determinados interruptores eléctricos no equivale a eliminar el campo magnético principal.
Por ello:
NO EXISTE UN MOMENTO «SEGURO» PARA ENTRAR CON UN OBJETO FERROMAGNÉTICO EN ZONA IV SIMPLEMENTE PORQUE NO SE ESTÉ ADQUIRIENDO UNA IMAGEN.
Este concepto debe formar parte de la capacitación de:
- técnicos;
- médicos;
- enfermería;
- anestesia;
- celadores;
- limpieza;
- mantenimiento;
- seguridad;
- bomberos;
- policías;
- EMS.
8. EL PRECEDENTE QUE CAMBIÓ LA SEGURIDAD DE LA RM: MICHAEL COLOMBINI
La referencia del caso de 2001 incluida en el texto es también esencialmente correcta.
Michael Colombini tenía seis años.
Se encontraba sedado dentro de una RM en el Westchester Medical Center, Nueva York.
Durante el procedimiento surgió un problema relacionado con la administración de oxígeno. Una bombona portátil de oxígeno fabricada con material ferromagnético fue introducida en el entorno del magneto.
El cilindro fue atraído violentamente hacia el equipo.
Impactó contra la cabeza y la cara del niño.
Michael murió posteriormente como consecuencia de sus lesiones.
Y aquí disponemos incluso de documentación judicial.
La resolución Colombini v. Westchester County Healthcare Corp. describe que la bombona de oxígeno de metal ferroso fue atraída hacia el imán y golpeó al niño en la cabeza y cara.
9. ¿ES VERDAD LO DE LOS 2,9 MILLONES DE DÓLARES?
Sí.
Los padres alcanzaron posteriormente un acuerdo por aproximadamente 2,9 millones de dólares. Los detalles se hicieron públicos en 2010, aunque el acuerdo se había formalizado anteriormente.
Por tanto, esa parte del texto viral puede conservarse, pero debe distinguirse claramente:
accidente: 2001
resolución/acuerdo: años después.
10. 2001 → 2025: LA MISMA FÍSICA, LA MISMA BARRERA DE SEGURIDAD
Existe un paralelismo perturbador:
2001
bombona de oxígeno ferromagnética → campo magnético → proyectil → muerte infantil
2025
cadena metálica pesada → campo magnético → atracción del cuerpo → muerte de adulto
Separados por casi 24 años, ambos acontecimientos recuerdan que la RM puede ser extraordinariamente segura desde el punto de vista radiológico y, simultáneamente, albergar un riesgo mecánico potencialmente catastrófico.
El problema fundamental no es que la tecnología sea intrínsecamente insegura.
Es permitir que un objeto peligroso alcance el entorno controlado del imán.
11. LAS CUATRO ZONAS DE SEGURIDAD DE RM
El modelo del American College of Radiology estructura las instalaciones en cuatro zonas.
ZONA I
Acceso público general.
No existe control específico por riesgo de RM.
ZONA II
Área de transición.
Aquí comienza la interacción con el paciente y el proceso formal de seguridad.
ZONA III
Área controlada.
El acceso debe estar restringido porque desde aquí puede alcanzarse el entorno peligroso del magneto.
ZONA IV
Sala del imán.
Es la zona de máximo riesgo de proyectiles.
El ACR identifica específicamente alrededor del sistema una MR Projectile Area, donde los objetos ferromagnéticos presentan riesgo de convertirse en proyectiles.
12. LA BARRERA MÁS IMPORTANTE: SCREENING
La prevención depende fundamentalmente de impedir que el peligro llegue a Zona IV.
No basta con preguntar:
«¿Lleva usted algo metálico?»
El screening debe ser sistemático.
Debe investigarse, entre otros:
- marcapasos;
- DAI;
- neuroestimuladores;
- implantes cocleares;
- clips aneurismáticos;
- bombas de infusión;
- cuerpos extraños metálicos;
- fragmentos de metralla;
- implantes ortopédicos;
- dispositivos desconocidos;
- joyería;
- relojes;
- llaves;
- teléfonos;
- herramientas;
- armas;
- tijeras;
- estetoscopios;
- cilindros de oxígeno;
- sillas de ruedas;
- camillas;
- equipos de emergencia.
Y una regla particularmente importante:
EL SCREENING NO ES SOLO PARA EL PACIENTE.
También debe abarcar a cualquier persona que pueda acceder al entorno RM.
Incluidos familiares y acompañantes.
El caso McAllister es precisamente una demostración de ello.
13. «MR SAFE», «MR CONDITIONAL» Y «MR UNSAFE»
Otro error frecuente consiste en clasificar cualquier objeto metálico simplemente como «seguro» o «peligroso».
La nomenclatura normalizada distingue:
MR SAFE
No presenta riesgos conocidos en ningún entorno RM especificado por la clasificación correspondiente.
MR CONDITIONAL
Puede utilizarse únicamente bajo condiciones concretas definidas.
Por ejemplo:
- intensidad de campo;
- gradiente espacial;
- SAR;
- configuración;
- posición;
- tiempo de exposición.
MR UNSAFE
Presenta riesgos inaceptables en el entorno RM.
Cuando el estado de seguridad de un dispositivo es desconocido, no debe simplemente suponerse que es compatible.
La FDA recomienda que los dispositivos implantados no sean sometidos a RM salvo identificación apropiada de su condición de seguridad.
14. NO TODOS LOS METALES SON IGUALES
También debe evitarse otra simplificación:
«la resonancia atrae todo el metal».
No es científicamente correcto.
La respuesta depende de las propiedades magnéticas del material.
Los materiales pueden presentar comportamiento:
ferromagnético,
paramagnético o
diamagnético.
Hierro y determinados aceros constituyen ejemplos relevantes de materiales susceptibles de experimentar una atracción intensa.
Por eso una joya metálica no puede considerarse automáticamente ferromagnética simplemente por ser metálica.
En el caso de McAllister, el comportamiento observado demuestra que su pesada cadena contenía material suficientemente susceptible al campo para generar una interacción extremadamente peligrosa.
15. LOS OTROS RIESGOS DE LA RM
El efecto proyectil es espectacular, pero no constituye el único peligro.
La FDA registra también eventos adversos relacionados con:
quemaduras por radiofrecuencia,
calentamiento de dispositivos,
fallos de implantes electrónicos,
estimulación nerviosa,
lesiones acústicas,
caídas,
atrapamientos
y proyectiles.
De hecho, la FDA señala que entre los eventos comunicados relacionados con RM predominan las lesiones térmicas/quemaduras.
Esto introduce una distinción fundamental:
B₀
principalmente riesgo de atracción, torque y proyectiles.
Gradientes
pueden producir estimulación nerviosa periférica y contribuyen al intenso ruido acústico.
Radiofrecuencia B₁
puede producir depósito energético y calentamiento tisular, particularmente en determinadas configuraciones conductoras.
16. ¿QUÉ DEBE HACERSE ANTE UN ACCIDENTE CON UN OBJETO ATRAPADO POR EL IMÁN?
Este punto es crítico para urgencias y EMS.
Si un paciente sufre una emergencia médica dentro de Zona IV y puede extraerse con seguridad, debe trasladarse a un área segura antes de introducir equipos convencionales de reanimación.
No deben irrumpir espontáneamente en la sala:
- carro de parada convencional;
- bombonas ferromagnéticas;
- desfibriladores no certificados;
- camillas convencionales;
- herramientas;
- armas;
- equipos EMS no evaluados.
La entrada impulsiva de rescatadores puede transformar una víctima en varias.
17. ¿SE DEBE HACER UN QUENCH?
No automáticamente.
Un quench supone la pérdida rápida de superconductividad del magneto y liberación/evaporación del helio criogénico.
Es una intervención excepcional.
Además de sus enormes consecuencias técnicas y económicas, puede producir riesgos adicionales asociados al gas criogénico, incluyendo desplazamiento del oxígeno ambiental si existe un fallo en la evacuación.
Por ello, el quench debe formar parte de un protocolo específico de emergencia y ser ejecutado conforme al diseño del equipo, las instrucciones del fabricante y las políticas institucionales.
Pulsar indiscriminadamente botones de emergencia sin conocer su función no constituye una estrategia de rescate.
18. LECCIÓN PARA EMS, BOMBEROS Y POLICÍA
Existe una implicación operacional frecuentemente olvidada.
Un equipo de emergencias que responde a una parada cardíaca dentro de una instalación de RM no puede tratar la Zona IV como una habitación hospitalaria normal.
Un sanitario puede portar:
- tijeras;
- fonendoscopio;
- teléfono;
- radio;
- linterna;
- hebillas;
- instrumental;
- bombona de O₂.
Un policía puede además portar equipamiento metálico incompatible con el entorno.
Por ello, la respuesta de emergencia debe estar prevista previamente por la instalación.
La Joint Commission exige gestionar específicamente los riesgos del entorno RM mediante restricciones de acceso, screening y prácticas de seguridad apropiadas.
19. EL CASO DE 2025 NO ES SOLO «UN ACCIDENTE RARO»
Desde la perspectiva de seguridad del paciente, el análisis correcto no debería detenerse en:
«un hombre entró con una cadena».
La pregunta sistémica es:
¿cómo consiguió una persona con un objeto ferromagnético masivo alcanzar el entorno del imán?
El ACR recomienda actualmente múltiples barreras:
control de acceso → screening → preparación → verificación → full stop/final check → control permanente de Zona IV.
Además, recomienda medidas como ropa sin bolsillos para determinados trabajadores y sistemas de control físico para evitar que equipos MR Unsafe alcancen accidentalmente la Zona IV.
La seguridad moderna de RM se basa precisamente en que ningún error humano aislado pueda atravesar todas las barreras.
20. CHECKLIST OPERACIONAL 2026
Antes de permitir el acceso a Zona IV:
IDENTIFICAR → INTERROGAR → VERIFICAR → RETIRAR → CLASIFICAR → CONTROLAR ACCESO → FINAL CHECK.
Y ante cualquier duda:
STOP.
No introducir el objeto.
No asumir compatibilidad.
No improvisar.
Verificar su clasificación MR.
CONCLUSIÓN
La muerte de Keith McAllister en Long Island en julio de 2025 fue real.
También lo fue la muerte de Michael Colombini en Nueva York en 2001.
Los separan casi veinticuatro años y circunstancias diferentes, pero comparten el mismo principio físico:
un campo magnético invisible puede generar una fuerza mecánica perfectamente real.
La RM constituye una de las herramientas diagnósticas más valiosas de la medicina moderna y evita la radiación ionizante. Precisamente por ello puede generarse una falsa percepción de inocuidad.
No utilizar radiación ionizante no significa ausencia de riesgo.
En el entorno de una RM, una cadena, unas tijeras, una herramienta, una silla de ruedas o una bombona de oxígeno pueden dejar de comportarse como objetos cotidianos y convertirse, en determinadas circunstancias, en proyectiles capaces de provocar lesiones catastróficas.
La tragedia de 2025 deja además una lección organizativa todavía más importante:
la seguridad RM no termina en el paciente.
Acompañantes, profesionales sanitarios, personal de limpieza, mantenimiento, seguridad, policías, bomberos y equipos EMS deben quedar sometidos al mismo principio fundamental:
NADIE Y NADA ENTRA EN ZONA IV SIN HABER SIDO EVALUADO PARA EL ENTORNO MR.
Fuentes científicas y documentales principales
Veredicto de verificación: 🟢 CASO REAL, pero el texto original requiere correcciones: la RM de rodilla era de la esposa, no de McAllister; la cadena era una pieza pesada de entrenamiento de unas 20 lb/9 kg, no una simple joya; y conviene no atribuir un mecanismo médico exacto de muerte sin disponer del informe forense. El antecedente Colombini de 2001 y el posterior acuerdo de US$2,9 millones también están documentados.


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