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Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.

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Fuente Ministerio de Interior de España

martes, 11 de agosto de 2026

APENDICITIS AGUDA 2026 Etimología, anatomía, fisiopatología, semiología abdominal, puntos apendiculares, signos clásicos, diagnóstico por imagen y tratamiento médico-quirúrgico basado en evidencia By DrRamonReyesMD ⚕️

 


APENDICITIS AGUDA 2026

Etimología, anatomía, fisiopatología, semiología abdominal, puntos apendiculares, signos clásicos, diagnóstico por imagen y tratamiento médico-quirúrgico basado en evidencia

By DrRamonReyesMD ⚕️
EMS Solutions International — 2026


RESUMEN

La apendicitis aguda continúa siendo en 2026 la emergencia quirúrgica abdominal más frecuente en el mundo y una causa principal de hospitalización y cirugía urgente. No obstante, su diagnóstico ha evolucionado sustancialmente.

La semiología clásica —McBurney, Rovsing, psoas, obturador, rebote y migración del dolor— conserva valor clínico. Lo que ya no resulta científicamente defendible es interpretar cualquiera de estos hallazgos como una prueba diagnóstica independiente.

La referencia internacional más reciente es la 2025 Edition of the World Society of Emergency Surgery Jerusalem Guidelines, publicada online por JAMA Surgery el 28 de enero de 2026 y posteriormente incluida en el volumen 161(3), páginas 283–295. El documento abordó seis dominios clínicos y 19 preguntas mediante metodología GRADE, produciendo 35 recomendaciones.

La doctrina diagnóstica contemporánea puede resumirse así:

ANAMNESIS + EXPLORACIÓN + RESPUESTA INFLAMATORIA + ESTRATIFICACIÓN CLÍNICA + IMAGEN SELECTIVA = DIAGNÓSTICO Y DECISIÓN TERAPÉUTICA.


1. ETIMOLOGÍA: APÉNDICE, VERMIFORME Y APENDICITIS

Apendicitis se forma a partir de:

APÉNDICE + -ITIS

El sufijo -itis se utiliza en terminología médica para indicar inflamación.

Por tanto:

APENDICITIS = INFLAMACIÓN DEL APÉNDICE.

El término anatómico completo es:

APÉNDICE VERMIFORME

del latín vermis, «gusano», por su morfología tubular, estrecha y alargada.

Un dato histórico fundamental es que el término appendicitis fue introducido y popularizado médicamente por el patólogo estadounidense Reginald Heber Fitz en 1886, diferenciando la enfermedad apendicular de las antiguas denominaciones de tiflitis y peritiflitis. La descripción de McBurney aparecería pocos años después, en 1889.


2. ANATOMÍA QUIRÚRGICA

El apéndice vermiforme es una estructura tubular ciega que nace del ciego.

La referencia quirúrgica fundamental para encontrar su base es la:

CONVERGENCIA DE LAS TRES TENIAS DEL COLON.

Estas convergen hacia la base apendicular.

La base presenta una posición relativamente constante; la punta, por el contrario, posee gran variabilidad anatómica.

Entre las posiciones reconocidas se encuentran:

  • retrocecal/retrocolónica;
  • pélvica;
  • subcecal;
  • preileal;
  • postileal;
  • paracecal;
  • variantes ascendentes;
  • excepcionalmente subhepática.

Esta anatomía no constituye una curiosidad académica:

LA POSICIÓN DEL APÉNDICE MODIFICA LA SEMIOLOGÍA.

Un apéndice retrocecal puede producir menor irritación peritoneal anterior.

Uno pélvico puede provocar síntomas suprapúbicos, rectales o urinarios.


3. FISIOPATOLOGÍA: MÁS COMPLEJA QUE «OBSTRUCCIÓN POR FECALITO»

La explicación clásica establece una secuencia:

obstrucción luminal → acumulación de secreciones → aumento de presión intraluminal → congestión venosa → compromiso vascular → proliferación bacteriana → inflamación transmural → necrosis → perforación.

Es una vía fisiopatológica válida, pero no explica todos los casos.

Entre los mecanismos asociados a obstrucción se encuentran:

  • apendicolitos/fecalitos;
  • hiperplasia linfoide;
  • material intraluminal;
  • parásitos en determinadas regiones;
  • neoplasias;
  • otras causas menos frecuentes.

La concepción contemporánea reconoce que la apendicitis es una enfermedad heterogénea y que la progresión desde enfermedad simple hasta perforación no tiene por qué seguir idénticamente una secuencia lineal en todos los pacientes.


4. APENDICITIS NO COMPLICADA Y COMPLICADA

Esta distinción tiene consecuencias terapéuticas directas.

APENDICITIS AGUDA NO COMPLICADA

Inflamación apendicular sin evidencia de perforación, absceso o flemón.

APENDICITIS AGUDA COMPLICADA

Incluye fundamentalmente enfermedad asociada a:

perforación, absceso, flemón y/o peritonitis, aunque las definiciones operativas de «complicada» pueden variar entre estudios y clasificaciones.

Esta precisión es importante: gangrena aislada no se clasifica de manera absolutamente uniforme en toda la literatura, por lo que resulta preferible declarar la definición empleada en cualquier trabajo científico.


5. LA SEMIOLOGÍA FUNDAMENTAL: MIGRACIÓN DEL DOLOR

La secuencia clásica tiene una explicación neuroanatómica.

Inicialmente aparece:

DOLOR VISCERAL, DIFUSO Y MAL LOCALIZADO

frecuentemente:

PERIUMBILICAL.

La inflamación visceral produce aferencias que convergen aproximadamente en segmentos torácicos medios, especialmente alrededor de T10.

Cuando la inflamación alcanza el peritoneo parietal adyacente aparece dolor somático mucho mejor localizado:

FOSA ILÍACA DERECHA.

Por tanto:

DOLOR PERIUMBILICAL → MIGRACIÓN A FID

es uno de los patrones semiológicos clásicos más importantes.

También se encuentra descrito en determinadas tradiciones médicas como:

SECUENCIA O SIGNO DE KOCHER–VOLKOVICH.

La migración aumenta la probabilidad clínica.

Su ausencia:

NO DESCARTA APENDICITIS.


6. PUNTO DE McBURNEY: CORRECCIÓN ANATÓMICA DEFINITIVA

Este merece especial precisión porque existe una confusión repetida incluso en textos médicos.

Charles Heber McBurney describió en 1889 el lugar de máxima sensibilidad aproximadamente:

1½–2 PULGADAS DE LA EIAS DERECHA SOBRE UNA LÍNEA HACIA EL OMBLIGO.

La enseñanza anatómica moderna suele aproximarlo a:

UNIÓN DEL TERCIO LATERAL CON LOS DOS TERCIOS MEDIALES DE LA LÍNEA ENTRE EIAS DERECHA Y OMBLIGO.

Es decir:

aproximadamente un tercio desde la EIAS derecha hacia el ombligo.

Por tanto, debe corregirse una frase del borrador anterior:

NO debe escribirse «dos tercios desde el ombligo hacia la EIAS» como si fuera inequívocamente equivalente sin especificar el punto de referencia, porque esa redacción favorece errores de orientación.

La formulación que recomiendo para una lámina médica es simplemente:

PUNTO DE McBURNEY: unión del tercio lateral con los dos tercios mediales de la línea EIAS derecha–ombligo.

La literatura histórica confirma que McBurney describió su signo en 1889.


7. ¿QUÉ SIGNIFICA UN McBURNEY POSITIVO?

Dolor máximo a la palpación de esta región sugiere:

IRRITACIÓN DEL PERITONEO PARIETAL EN LA REGIÓN APENDICULAR.

Pero existe una corrección conceptual fundamental:

McBURNEY NO REPRESENTA NECESARIAMENTE LA POSICIÓN ANATÓMICA DE LA PUNTA DEL APÉNDICE.

La posición apendicular es variable.

El artículo histórico-semiólogico revisado por pares disponible en PubMed Central explica precisamente esta diferencia y recuerda que el punto de máxima sensibilidad puede aparecer en otras localizaciones de la fosa ilíaca derecha.

Por tanto:

McBURNEY POSITIVO → aumenta la sospecha.

McBURNEY NEGATIVO → no excluye apendicitis.


8. PUNTO DE LANZ

El punto de Lanz pertenece legítimamente a la semiología apendicular clásica.

Se localiza sobre la línea que une las dos espinas ilíacas anterosuperiores:

LÍNEA INTERESPINOSA.

Clásicamente:

EN LA UNIÓN DEL TERCIO DERECHO CON EL TERCIO MEDIO.

Su sensibilidad puede corresponder a determinadas posiciones bajas o pélvicas del apéndice.

Debe enseñarse como una referencia anatómico-semiológica, no como prueba diagnóstica independiente.


9. OTROS PUNTOS APENDICULARES: QUÉ HACER CON ELLOS

Aquí introduzco una corrección importante respecto a versiones anteriores.

Nombres como:

Morris, Monro/Munro, Lecène, Lenzmann, Lothliessen y Jalaguier

aparecen en determinadas tradiciones y manuales históricos de propedéutica y semiología quirúrgica.

Pero no existe justificación para otorgarles en una publicación clínica 2026 el mismo rango que McBurney o Lanz, ni para adjudicarles coordenadas milimétricas copiadas de infografías secundarias cuando la nomenclatura y descripción varían entre escuelas.

La literatura histórica demuestra que se propusieron múltiples lugares de máxima sensibilidad —incluidos Cope, Lanz, Clado y Gray— y que ya existía desacuerdo sobre su utilidad.

Por rigor editorial:

PUEDEN CONSERVARSE COMO HISTORIA DE LA SEMIOLOGÍA.

Pero:

NO LOS PRESENTARÍA COMO «MAPA DIAGNÓSTICO» DEL APÉNDICE.

Esa distinción protege la reputación científica del artículo.


10. SIGNO DE ROVSING

El signo de Rovsing se atribuye al cirujano danés:

NIELS THORKILD ROVSING.

La interpretación clínica habitual es:

MANIPULACIÓN/PRESIÓN DEL HEMIABDOMEN IZQUIERDO → DOLOR EN FOSA ILÍACA DERECHA.

Debe hacerse una precisión histórica.

La maniobra originalmente descrita por Rovsing no consistía simplemente en presionar la FII. Su descripción pretendía producir distensión retrógrada del colon mediante presión dirigida.

La maniobra que actualmente se denomina «Rovsing» es, por tanto, con frecuencia una simplificación de la original.

Lo importante clínicamente es:

EL DOLOR PROVOCADO ES DERECHO.

Dolor solamente en el punto comprimido izquierdo:

NO ES UN ROVSING POSITIVO.


11. SIGNO DEL PSOAS

También:

PSOAS SIGN

ILIOPSOAS SIGN.

Existen dos formas clásicas de explorarlo:

1. Extensión pasiva de la cadera derecha.

2. Flexión activa de la cadera derecha contra resistencia.

La reproducción del dolor abdominal derecho sugiere irritación del músculo iliopsoas o tejidos vecinos.

Tradicionalmente se asocia con:

APÉNDICE RETROCECAL.

No significa:

psoas positivo = apendicitis retrocecal demostrada.

Es una asociación anatomoclínica, no una prueba de localización.


12. SIGNO DEL OBTURADOR

También:

OBTURATOR SIGN

SIGNO DEL OBTURADOR INTERNO.

Se realiza con:

flexión de cadera y rodilla → rotación interna de la cadera.

La aparición de dolor pélvico o hipogástrico constituye un resultado positivo.

Tradicionalmente sugiere contacto inflamatorio próximo al:

MÚSCULO OBTURADOR INTERNO.

Por ello se asocia con:

APÉNDICE PÉLVICO.

Nuevamente:

asociación ≠ confirmación anatómica.


13. SIGNO DE BLUMBERG

También:

REBOUND TENDERNESS

DOLOR DE REBOTE

DOLOR A LA DESCOMPRESIÓN BRUSCA

y en determinadas tradiciones:

SHCHETKIN–BLUMBERG.

Su significado fisiopatológico es:

IRRITACIÓN DEL PERITONEO PARIETAL.

No diagnostica específicamente apendicitis.

Puede aparecer en numerosas causas de peritonitis.

En la práctica moderna no es necesario repetir maniobras deliberadamente dolorosas cuando tos, movimiento, percusión y palpación cuidadosa ya han demostrado irritación peritoneal.


14. SIGNO DE DUNPHY

También conocido como:

COUGH SIGN / COUGH TEST.

Consiste en aumento del dolor abdominal, particularmente en FID, provocado por:

TOS.

Su fundamento es sencillo:

movimiento brusco del peritoneo inflamado → dolor.

Es un signo de irritación peritoneal, no una prueba específica de apendicitis.


15. SIGNO DE MARKLE

También:

HEEL-DROP TEST

HEEL JAR TEST.

El paciente se eleva sobre las puntas de los pies y deja caer los talones.

El impacto transmitido al abdomen puede provocar dolor cuando existe irritación peritoneal.

Es conceptualmente semejante a observar:

  • dolor caminando;
  • dolor con vibraciones;
  • dolor al saltar;
  • dolor con movimientos bruscos.

16. DEFENSA, RIGIDEZ Y PERCUSIÓN

Hay que diferenciar:

DEFENSA VOLUNTARIA

Contracción secundaria a ansiedad, frío, anticipación o dolor.

DEFENSA INVOLUNTARIA

Contracción refleja asociada a irritación peritoneal.

RIGIDEZ

Contracción persistente e involuntaria.

Una rigidez extensa o «abdomen en tabla» obliga a valorar:

PERITONITIS.

La sensibilidad a la percusión también puede indicar inflamación del peritoneo parietal.


17. ¿Y LOS DEMÁS EPÓNIMOS?

Los siguientes nombres pueden encontrarse en la historia de la semiología apendicular:

Aaron
Aure-Rozanova
Bartomier-Michelson
Bassler
Hamburger
Kocher–Volkovich
Massouh
Rosenstein
Sitkovskiy
Sherren

No deben desaparecer de un tratado histórico.

Pero tampoco deberían presentarse al estudiante como 10 pruebas equivalentes.

Para una publicación 2026 propongo clasificarlos así:

NÚCLEO SEMIOLÓGICO CLÍNICAMENTE ÚTIL

Migración del dolor
Dolor localizado FID/McBurney
Defensa
Rigidez
Dolor con movimiento/percusión
Rovsing
Psoas
Obturador
Rebote

SEMIOLOGÍA COMPLEMENTARIA

Dunphy
Markle y pruebas de movimiento/salto

EPÓNIMOS DE INTERÉS HISTÓRICO

Aaron, Bassler, Sitkovskiy, Bartomier-Michelson, Aure-Rozanova, Rosenstein, Hamburger y otros.

Ésta es una jerarquización mucho más rigurosa.


18. SÍNTOMAS ASOCIADOS

La presentación puede incluir:

  • anorexia;
  • náuseas;
  • vómitos;
  • febrícula/fiebre;
  • estreñimiento;
  • diarrea;
  • malestar;
  • síntomas urinarios;
  • tenesmo en determinadas posiciones pélvicas.

La secuencia:

DOLOR → NÁUSEAS/VÓMITOS

es clásica.

Pero tampoco es suficientemente específica para diagnosticar la enfermedad.


19. LABORATORIO

La valoración incluye según contexto:

HEMOGRAMA

Leucocitosis y neutrofilia apoyan la existencia de inflamación.

PCR

La proteína C reactiva aporta información complementaria sobre respuesta inflamatoria y evolución.

ORINA

Importante para diagnóstico diferencial.

Una discreta:

hematuria o piuria

puede coexistir con apendicitis cuando el apéndice inflamado irrita uréter o vejiga.

Por tanto:

ORINA ALTERADA ≠ ITU OBLIGATORIAMENTE.

β-hCG

Debe obtenerse cuando exista posibilidad de embarazo y sea pertinente para diagnóstico e imagen.


20. ESCALAS DE RIESGO

Las principales incluyen:

ALVARADO SCORE

AIR — APPENDICITIS INFLAMMATORY RESPONSE SCORE

AAS — ADULT APPENDICITIS SCORE

PAS — PEDIATRIC APPENDICITIS SCORE

RIPASA

Las nuevas WSES son explícitas:

SCORES CLÍNICOS + IMAGEN AUMENTAN LA PRECISIÓN Y REDUCEN APENDICECTOMÍAS NEGATIVAS.

Una escala:

ESTRATIFICA PROBABILIDAD.

No «diagnostica» por sí sola.


21. ECOGRAFÍA

La ecografía constituye una herramienta fundamental, especialmente en:

niños, adolescentes, embarazo y estrategias destinadas a minimizar radiación.

Los hallazgos pueden incluir:

  • apéndice no compresible;
  • aumento del diámetro;
  • engrosamiento;
  • alteración de la grasa periappendicular;
  • hiperemia Doppler;
  • líquido;
  • apendicolito;
  • colección.

Una regla esencial:

APÉNDICE NO VISUALIZADO ≠ APENDICITIS EXCLUIDA.

SAGES considera razonable la ecografía como estudio inicial debido a su ausencia de radiación, aunque reconoce TC y RM como modalidades diagnósticas más definitivas.


22. TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA

Aquí podemos ser muy precisos.

Para el adulto con dolor en cuadrante inferior derecho, el American College of Radiology clasifica:

TC ABDOMEN Y PELVIS CON CONTRASTE IV — USUALLY APPROPRIATE.

Y ante:

dolor FID + fiebre + leucocitosis + sospecha de apendicitis

también la clasifica:

USUALLY APPROPRIATE.

La TC puede identificar:

  • apéndice aumentado;
  • engrosamiento mural;
  • inflamación periappendicular;
  • apendicolito;
  • líquido;
  • absceso;
  • perforación;
  • flemón;
  • diagnósticos alternativos.

23. EMBARAZO

Aquí también existe una recomendación clara del ACR.

Ante embarazo con sospecha de apendicitis:

ECOGRAFÍA ABDOMINAL — USUALLY APPROPRIATE

y

RM ABDOMEN/PELVIS SIN CONTRASTE IV — USUALLY APPROPRIATE.

La TC no constituye automáticamente una prueba «prohibida» durante el embarazo; si fuera necesaria para resolver una emergencia diagnóstica y las alternativas no son suficientes, la decisión debe basarse en riesgo-beneficio. Pero la secuencia habitual prioriza técnicas sin radiación ionizante.


24. DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

La fosa ilíaca derecha contiene mucho más que un apéndice.

El diferencial incluye:

gastroenteritis;
adenitis mesentérica;
ileítis;
Crohn;
divertículo de Meckel;
diverticulitis cecal;
cólico ureteral;
pielonefritis;
ITU;
torsión ovárica;
quiste ovárico complicado;
embarazo ectópico;
enfermedad inflamatoria pélvica;
endometriosis;
hernia;
patología testicular referida;
patología musculoesquelética;
otras enfermedades intestinales.

Por eso:

DOLOR EN McBURNEY NO ES SINÓNIMO DE APENDICITIS.


25. TRATAMIENTO QUIRÚRGICO 2026

La actualización WSES establece inequívocamente que:

LA APENDICECTOMÍA LAPAROSCÓPICA CONTINÚA SIENDO EL ABORDAJE QUIRÚRGICO ESTÁNDAR.

Esta conclusión coincide en lo esencial con la posición de SAGES, aunque existen diferencias entre sociedades respecto a cuánto favorecer cirugía frente a antibióticos en la enfermedad no complicada. SAGES mantiene una recomendación condicional favorable al manejo operatorio.

Esta diferencia entre guías no es «duda»: es evidencia de que existen dos estrategias legítimas y que las sociedades ponderan de manera diferente recurrencia, evitación de cirugía y certeza de la evidencia.


26. ANTIBIÓTICOS SIN CIRUGÍA

La WSES 2025/2026 confirma que:

EL MANEJO NO OPERATORIO CON ANTIBIÓTICOS ES SEGURO Y EFECTIVO EN PACIENTES SELECCIONADOS CON APENDICITIS NO COMPLICADA.

Pero hay que explicarlo correctamente.

No significa:

«LOS ANTIBIÓTICOS HAN SUSTITUIDO LA CIRUGÍA».

Significa que existen dos estrategias posibles en determinados pacientes correctamente seleccionados.

La cirugía ofrece tratamiento definitivo y elimina prácticamente el problema de recurrencia apendicular.

El tratamiento antibiótico evita inicialmente una operación, pero acepta posibilidad de:

  • fracaso inicial;
  • recurrencia;
  • hospitalización posterior;
  • apendicectomía futura.

SAGES señala tasas de éxito al año del tratamiento médico en estudios del orden del 58–75 %, dependiendo de población y protocolo.


27. ¿TIENE QUE OPERARSE DE MADRUGADA INMEDIATAMENTE?

No necesariamente.

Ésta es una de las conclusiones importantes de las WSES 2025:

UNA APENDICECTOMÍA POR APENDICITIS NO COMPLICADA PUEDE DEMORARSE DE FORMA SEGURA DENTRO DE LAS PRIMERAS 24 HORAS.

No se ha demostrado incremento de resultados adversos en pacientes apropiadamente seleccionados.

Esto significa:

paciente evaluado + estable + diagnóstico establecido + observación hospitalaria + cirugía programada apropiadamente.

NO significa:

«vete a casa y vuelve mañana».

La enfermedad complicada o el deterioro clínico constituyen otro escenario.


28. APENDICITIS COMPLICADA

Cuando existe:

PERFORACIÓN

PERITONITIS

SEPSIS

DETERIORO CLÍNICO

ABSCESO/FLEMÓN

la estrategia debe individualizarse y priorizar:

CONTROL DEL FOCO.

SAGES favorece condicionalmente tratamiento operatorio tanto para apendicitis complicada como no complicada, aunque reconoce escenarios —absceso bien organizado, inflamación cecal significativa o presentación tardía— donde el manejo inicial no operatorio puede resultar razonable.


29. ANTIBIÓTICOS POSOPERATORIOS

Otra certeza 2026:

NO DEBEN PROLONGARSE AUTOMÁTICAMENTE DURANTE MUCHOS DÍAS.

Las nuevas WSES recomiendan después de control adecuado del foco en enfermedad complicada:

CURSOS CORTOS, HABITUALMENTE 2–3 DÍAS.

SAGES coincide en el principio de:

SHORT-TERM POSTOPERATIVE ANTIBIOTICS

y desaconseja tratamientos prolongados sin beneficio demostrado.


30. DRENAJES

La colocación rutinaria de drenajes después de una apendicectomía complicada:

NO ESTÁ RECOMENDADA DE FORMA SISTEMÁTICA.

SAGES recomienda condicionalmente no colocar drenajes rutinarios en adultos ni niños después de apendicectomía por enfermedad complicada.

Un drenaje puede estar indicado en circunstancias concretas.

La palabra fundamental es:

NO RUTINARIO.


31. ABSCESO, FLEMÓN Y SEGUIMIENTO ONCOLÓGICO

El absceso apendicular plantea un escenario diferente.

Puede requerir según características:

  • antibióticos;
  • drenaje percutáneo;
  • cirugía;
  • tratamiento diferido;
  • seguimiento.

Las WSES 2025 destacan expresamente la importancia del seguimiento después del tratamiento no operatorio de apendicitis complicada con absceso para:

DETECTAR POSIBLES NEOPLASIAS SUBYACENTES.

La preocupación adquiere especial relevancia con la edad.


32. NIÑOS

En pediatría debe reducirse la radiación innecesaria.

La estrategia integra:

anamnesis + exploración + scores pediátricos cuando resulten útiles + ecografía como primera línea frecuente + TC/RM selectiva.

SAGES reconoce explícitamente el valor de la ecografía como modalidad inicial sin radiación.


33. MAYORES DE 65 AÑOS

Las WSES 2025 incluyen específicamente a los pacientes:

≥65 AÑOS.

La presentación puede ser menos florida y la probabilidad de enfermedad complicada y diagnósticos alternativos relevantes exige un umbral adecuado para imagen.

Además, una presentación apendicular en edades mayores obliga a mantener atención sobre:

NEOPLASIA APENDICULAR O COLORRECTAL SUBYACENTE.


34. INMUNOCOMPROMETIDOS Y OBESIDAD

Otra mejora de las nuevas WSES es incorporar explícitamente:

INMUNOCOMPROMETIDOS

y

OBESIDAD — IMC ≥30 kg/m².

En estos pacientes la semiología convencional puede resultar menos evidente o técnicamente más difícil y la estrategia diagnóstica debe adaptarse.


35. AUDITORÍA FINAL DE LA INFOGRAFÍA ORIGINAL

La lámina que inició este artículo no debe publicarse sin corrección.

❌ ERROR GRAVE

«La rodilla debe tener estabilidad para soportar el peso del cuerpo...»

No tiene ninguna relación con apendicitis.

Es evidentemente texto residual de otra infografía.

❌ DUPLICACIONES

McBurney aparece repetido.

Lanz aparece repetido.

Lothliessen aparece repetido.

⚠️ JERARQUÍA SEMIOLÓGICA INCORRECTA

La infografía presenta múltiples puntos históricos como si poseyeran idéntico valor diagnóstico.

No lo poseen.

✅ DEBE DESTACARSE

McBurney
migración del dolor
Rovsing
psoas
obturador
defensa
rigidez
dolor con movimiento/percusión
rebote.

📚 EN RECUADRO HISTÓRICO

Lanz y los restantes puntos/epónimos clásicos menos utilizados.


36. LA TABLA QUE SÍ PUBLICARÍA EN 2026

Hallazgo Qué explora realmente Interpretación
Migración del dolor Evolución visceral → parietal Clásicamente compatible
McBurney Sensibilidad localizada FID Irritación regional
Rovsing Dolor derecho provocado desde izquierda Irritación peritoneal
Psoas Irritación iliopsoas Compatible con relación retrocecal
Obturador Irritación obturador interno Compatible con posición pélvica
Blumberg/rebote Peritoneo parietal Peritonismo
Dunphy/tos Movimiento peritoneal Peritonismo
Markle/heel-drop Impacto transmitido Peritonismo
Defensa involuntaria Reflejo muscular Irritación peritoneal
Rigidez Contracción persistente Peritonitis hasta demostrar lo contrario

37. EL PRINCIPIO SEMIOLÓGICO QUE NO DEBE OLVIDARSE

La semiología no ha muerto.

Lo que ha muerto es la idea de:

«UN PUNTO = UN DIAGNÓSTICO».

Incluso la revisión histórica del signo de McBurney muestra un rendimiento insuficiente para convertirlo aisladamente en diagnóstico definitivo.

Por tanto:

McBURNEY POSITIVO ≠ APENDICITIS CONFIRMADA.

McBURNEY NEGATIVO ≠ APENDICITIS EXCLUIDA.

ROVSING POSITIVO ≠ APENDICITIS CONFIRMADA.

PSOAS POSITIVO ≠ APÉNDICE RETROCECAL DEMOSTRADO.

OBTURADOR POSITIVO ≠ APÉNDICE PÉLVICO DEMOSTRADO.

Esto no debilita la semiología.

LA COLOCA EN SU POSICIÓN CIENTÍFICA CORRECTA.


CONCLUSIÓN

La apendicitis aguda ofrece un ejemplo extraordinario de cómo debe evolucionar la medicina sin perder su historia.

Charles McBurney describió su célebre área de máxima sensibilidad en 1889. Más de 135 años después seguimos palpando esa región.

Pero en 2026 no operamos un «punto de McBurney».

OPERAMOS —O TRATAMOS SELECTIVAMENTE SIN CIRUGÍA— A UN PACIENTE CON APENDICITIS.

Y llegamos a ese diagnóstico mediante:

ANAMNESIS

+ SEMIOLOGÍA

+ ANATOMÍA

+ LABORATORIO

+ ESTRATIFICACIÓN DE RIESGO

+ ECOGRAFÍA/TC/RM CUANDO CORRESPONDE

= DECISIÓN CLÍNICO-QUIRÚRGICA.

Las WSES Jerusalem Guidelines 2025, publicadas en JAMA Surgery el 28 de enero de 2026, constituyen la actualización internacional central: 19 preguntas clínicas, seis dominios y 35 recomendaciones, basadas en una revisión de la literatura hasta mayo de 2025 mediante metodología GRADE.

Sus conclusiones principales son igualmente claras:

1. Scores clínicos e imagen mejoran la precisión diagnóstica y reducen apendicectomías negativas.

2. Los antibióticos constituyen una alternativa segura y efectiva en pacientes seleccionados con apendicitis no complicada.

3. La apendicectomía no complicada puede demorarse de manera segura dentro de las primeras 24 horas en pacientes apropiadamente seleccionados.

4. La apendicectomía laparoscópica continúa siendo el estándar quirúrgico.

5. Tras adecuado control del foco en enfermedad complicada, los antibióticos posoperatorios deben utilizarse durante cursos cortos, generalmente 2–3 días.

6. Después del manejo no operatorio de una apendicitis complicada con absceso es fundamental establecer seguimiento apropiado, incluyendo la consideración de neoplasia subyacente.

Ese es el verdadero puente entre Fitz, McBurney y la semiología quirúrgica clásica y la cirugía basada en evidencia de 2026.


FUENTES PRIMARIAS Y REPUTACIONALES — 2026

Podda M, Ceresoli M, De Simone B, et al. Diagnosis and Treatment of Acute Appendicitis: 2025 Edition of the World Society of Emergency Surgery Jerusalem Guidelines. JAMA Surgery. 2026;161(3):283–295. DOI: 10.1001/jamasurg.2025.6218.

American College of Radiology. ACR Appropriateness Criteria: Right Lower Quadrant Pain. La TC abdominopélvica con contraste IV figura como Usually Appropriate en el adulto; en embarazo, ecografía abdominal y RM sin contraste son Usually Appropriate.

Society of American Gastrointestinal and Endoscopic Surgeons (SAGES). Guideline for the Diagnosis and Treatment of Appendicitis. Recomienda un enfoque basado en evidencia para diagnóstico, cirugía, tratamiento no operatorio, drenajes y antibioterapia.

Yale SH, Tekiner H, Yale ES. Revisión histórica de signos abdominales y epónimos, incluyendo la descripción original de McBurney y el desarrollo histórico de la semiología apendicular.


By DrRamonReyesMD ⚕️
EMS Solutions International — 2026

**Contenido médico-científico y educativo. No sustituye la evaluación individual ni los protocolos clínico-quirúrgicos locales.**

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