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FARINGITIS, AMIGDALITIS Y FARINGOAMIGDALITIS AGUDA EN 2026
Cómo diferenciarlas, cuándo sospechar estreptococo y cuándo los antibióticos están realmente indicados
By DrRamonReyesMD ⚕️
EMS Solutions International — Actualización 2026
1. La diferencia anatómica
Faringitis significa inflamación predominante de la faringe, especialmente de la orofaringe posterior.
Amigdalitis significa inflamación predominante de las amígdalas palatinas.
Faringoamigdalitis describe la afectación simultánea de ambas estructuras y probablemente representa mejor una gran proporción de los cuadros clínicos que vemos como “dolor de garganta”.
Por ello, faringitis y amigdalitis no constituyen necesariamente dos enfermedades etiológicamente distintas. Son descripciones anatómicas del territorio inflamado.
2. Viral frente a bacteriana: la distinción verdaderamente importante
La mayoría de los episodios agudos son virales y se resuelven espontáneamente. NICE señala que el cuadro suele durar aproximadamente una semana y que la mayoría de los pacientes mejora sin antibióticos.
Entre los agentes virales encontramos rinovirus, coronavirus respiratorios, adenovirus, influenza, parainfluenza, enterovirus y otros. Epstein–Barr merece consideración específica ante un síndrome mononucleósico.
Entre las etiologías bacterianas, la de mayor trascendencia clínica es Streptococcus pyogenes, estreptococo β-hemolítico del grupo A —GAS/EBHGA—. Otros estreptococos, especialmente grupos C y G, también pueden producir faringitis.
3. ¿Qué orienta hacia una infección viral?
La combinación de tos, rinorrea, congestión nasal, ronquera, conjuntivitis o síntomas respiratorios catarrales favorece una etiología viral.
Esto no constituye una regla absoluta, pero cambia sustancialmente la probabilidad pretest.
4. ¿Qué hace pensar en estreptococo del grupo A?
Son particularmente orientadores:
- fiebre;
- dolor faríngeo de inicio relativamente brusco;
- odinofagia;
- inflamación o exudado amigdalar;
- adenopatías cervicales anteriores dolorosas;
- ausencia de tos;
- epidemiología y edad compatibles.
Pero existe una advertencia fundamental: ninguno de estos hallazgos, aislado, demuestra etiología estreptocócica.
Precisamente por la dificultad para distinguir clínicamente una faringitis viral de una estreptocócica, la actualización IDSA publicada en octubre de 2025 recomienda utilizar sistemas de puntuación clínica para decidir qué pacientes deberían estudiarse para GAS, especialmente porque permiten reconocer a los pacientes de muy baja probabilidad.
5. Placas blancas ≠ infección bacteriana
Este es probablemente el mensaje que más merece reforzarse.
Una amígdala con exudado blanco no equivale a “amigdalitis bacteriana”.
El exudado puede aparecer tanto en infecciones bacterianas como virales. La mononucleosis infecciosa por EBV es el ejemplo clásico de una infección viral capaz de producir una faringoamigdalitis exudativa muy llamativa.
Por tanto:
EXUDADO → hallazgo clínico.
NO → diagnóstico etiológico.
Y mucho menos:
EXUDADO → antibiótico automático.
6. Centor y FeverPAIN
En la práctica clínica moderna resulta más racional estimar la probabilidad de infección estreptocócica que decidir el tratamiento por la apariencia de las amígdalas.
NICE mantiene en su estrategia de 2026 el empleo de FeverPAIN o Centor. De hecho, NICE incorporó en 2025 un indicador específico destinado a fomentar el registro de estas escalas en los diagnósticos de dolor de garganta.
De forma simplificada, el Centor modificado/McIsaac considera elementos como fiebre, ausencia de tos, adenopatías cervicales anteriores dolorosas, inflamación/exudado amigdalar y edad.
FeverPAIN incorpora:
Fever — fiebre
Purulence — exudado/pus
Attend rapidly — consulta en los primeros días
Inflamed tonsils — amígdalas intensamente inflamadas
No cough/coryza — ausencia de tos o coriza
El objetivo no es sustituir el juicio clínico, sino mejorar la estimación de probabilidad y reducir antibioterapia innecesaria.
7. ¿Test rápido o cultivo?
Aquí hay una diferencia interesante entre sistemas sanitarios.
La actualización IDSA 2025 favorece utilizar la evaluación clínica para seleccionar quién debería someterse a pruebas para GAS.
NICE, en cambio, no recomienda la incorporación rutinaria generalizada de pruebas rápidas de estreptococo en todos los pacientes con dolor de garganta dentro de su modelo asistencial, considerando limitado su beneficio adicional sobre una buena estrategia de selección clínica y antimicrobial stewardship.
Por tanto, la estrategia diagnóstica debe interpretarse según edad, epidemiología, probabilidad clínica, disponibilidad del test y protocolo sanitario local.
8. Antibióticos: no tratar “una garganta roja”
La inmensa mayoría de las infecciones virales no obtiene ningún beneficio de los antibióticos.
NICE propone actualmente:
FeverPAIN 0–1 / Centor 0–2: generalmente no antibiótico.
FeverPAIN 2–3: considerar manejo sin antibiótico o prescripción diferida según contexto.
FeverPAIN 4–5 / Centor 3–4: considerar antibiótico inmediato o diferido según valoración clínica.
Los pacientes sistémicamente muy enfermos, con riesgo elevado de complicaciones o datos de infección grave constituyen un escenario diferente.
Un dato particularmente importante para educación sanitaria: en los cuadros no complicados estudiados por NICE, los antibióticos reducen la duración de los síntomas, en promedio, aproximadamente 16 horas. Ese beneficio modesto debe ponderarse frente a efectos adversos y resistencia antimicrobiana.
9. Tratamiento sintomático
En cuadros no complicados son fundamentales:
hidratación adecuada, analgesia, control de la fiebre y reposo según necesidad.
NICE recomienda considerar paracetamol para dolor o fiebre y, cuando resulte apropiado para el paciente, ibuprofeno.
El tratamiento debe individualizarse según edad, embarazo, comorbilidad, función renal/hepática, riesgo gastrointestinal, alergias e interacciones farmacológicas.
10. No olvidar los diagnósticos alternativos
Una “amigdalitis” aparentemente rutinaria puede esconder otras entidades:
mononucleosis infecciosa, escarlatina, absceso periamigdalino, infección retrofaríngea o parafaríngea, síndrome de Lemierre y otras causas menos frecuentes.
Una faringoamigdalitis unilateral, progresivamente dolorosa, acompañada de trismus, voz apagada o “de patata caliente”, desplazamiento de la úvula o dificultad importante para deglutir obliga a pensar especialmente en absceso periamigdalino.
NICE considera las complicaciones supurativas graves —absceso periamigdalino, parafaríngeo o retrofaríngeo y síndrome de Lemierre— indicaciones de valoración hospitalaria.
11. Signos de alarma
La dificultad respiratoria no debería presentarse en una infografía como un síntoma ordinario de faringitis, como ocurre en la imagen aportada.
Es una bandera roja.
Disnea, estridor, babeo o incapacidad para manejar secreciones, imposibilidad para ingerir líquidos, deshidratación importante, deterioro sistémico, trismus significativo, tumefacción cervical rápidamente progresiva o sospecha de infección profunda requieren valoración urgente.
CONCLUSIÓN 2026
La distinción sencilla:
Faringitis = faringe inflamada.
Amigdalitis = amígdalas inflamadas.
Faringoamigdalitis = ambas estructuras afectadas.
Pero desde el punto de vista clínico, la pregunta realmente trascendente es:
¿Estamos ante un proceso viral autolimitado, una infección estreptocócica que merece estudio/tratamiento o una infección complicada que requiere actuación urgente?
La inspección visual de la garganta no responde por sí sola esa pregunta. Ni una garganta intensamente roja ni unas placas blancas justifican automáticamente un antibiótico.
La medicina de 2026 debe combinar anamnesis + exploración + probabilidad clínica + Centor/FeverPAIN + pruebas microbiológicas cuando estén indicadas + evaluación de signos de alarma, manteniendo una política rigurosa de antimicrobial stewardship.
Fuentes clínicas
La guía NICE NG84 continúa vigente y recibió una actualización menor de enlaces en noviembre de 2025, por lo que constituye una referencia aplicable a esta revisión 2026.
By DrRamonReyesMD ⚕️
EMS Solutions International — 2026


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