#ImagenDelDíaMSP | Lo que ves aquí es un nevus epidérmico verrucoso, una lesión cutánea que suele aparecer desde el nacimiento o durante la primera infancia. Se caracteriza por una placa hiperpigmentada y de aspecto verrucoso que puede seguir las líneas de Blaschko, como en este caso, en la región del cuello y detrás de la oreja.
A diferencia de la queratosis seborreica, que suele aparecer en adultos mayores como lesiones bien delimitadas con aspecto de “pegadas” sobre la piel.
Créditos: C. Alberto Ortega
NEVO EPIDÉRMICO VERRUGOSO 2026
Mosaicismo cutáneo, líneas de Blaschko, diagnóstico diferencial, histopatología y tratamiento actualizado
By DrRamonReyesMD ⚕️
EMS Solutions International — Actualización 2026
INTRODUCCIÓN
Una placa hiperpigmentada, hiperqueratósica y marcadamente verrugosa presente desde la infancia puede parecer, a primera vista, una simple «verruga» o incluso una queratosis seborreica. Sin embargo, cuando adopta una distribución lineal o arremolinada siguiendo las líneas de Blaschko, el razonamiento dermatológico cambia por completo.
El nevo epidérmico verrugoso (NEV) —también denominado verrucous epidermal nevus o, dentro de una clasificación más amplia, nevo epidérmico queratinocítico— es una malformación hamartomatosa benigna de la epidermis originada por una población clonal de células genéticamente diferentes del resto de la piel.
El concepto central en 2026 ya no es simplemente que se trate de una «marca de nacimiento»: los nevos epidérmicos constituyen uno de los ejemplos paradigmáticos del mosaicismo somático humano. Mutaciones poscigóticas ocurridas durante el desarrollo embrionario generan clones celulares que posteriormente se distribuyen por la superficie cutánea siguiendo determinados patrones embriológicos.
1. ¿QUÉ ES UN NEVO EPIDÉRMICO?
Los nevos epidérmicos constituyen un grupo heterogéneo de hamartomas cutáneos derivados de componentes de la epidermis y, dependiendo del subtipo, de estructuras anexiales.
Pueden clasificarse de manera general en:
- nevos epidérmicos queratinocíticos;
- nevo sebáceo;
- nevo comedónico;
- nevos epidérmicos inflamatorios;
- formas epidermolíticas;
- otras variantes organoides o anexiales.
El nevo epidérmico verrugoso pertenece fundamentalmente al grupo de los nevos queratinocíticos. Histológicamente predominan la proliferación y alteración de la diferenciación de los queratinocitos.
2. EL CONCEPTO FUNDAMENTAL: MOSAICISMO SOMÁTICO
La explicación moderna de estas lesiones reside en el mosaicismo genético.
Después de la fecundación, el cigoto comienza a dividirse. Si durante una de estas divisiones aparece una mutación en una célula precursora, todas las células descendientes de ese clon pueden conservar la alteración genética.
El individuo termina, por tanto, con al menos dos poblaciones celulares:
piel genéticamente no afectada + clon cutáneo portador de una variante poscigótica.
La distribución clínica dependerá, entre otros factores, del momento del desarrollo embrionario en que ocurrió la mutación y del linaje celular afectado.
Se han identificado alteraciones somáticas en diferentes nevos epidérmicos que afectan vías relacionadas con proliferación y diferenciación celular, incluyendo genes como FGFR3, PIK3CA, HRAS, KRAS, AKT1, KRT1 y KRT10, aunque el espectro molecular es heterogéneo y no todas las lesiones presentan la misma alteración.
Esta información ha transformado el concepto tradicional de «nevus» hacia el de trastorno cutáneo en mosaico.
3. LAS LÍNEAS DE BLASCHKO
Las líneas de Blaschko constituyen uno de los patrones más fascinantes de la dermatología.
No corresponden a:
- dermatomas;
- trayectos nerviosos;
- vasos sanguíneos;
- líneas de tensión cutánea;
- sistema linfático.
Son patrones invisibles en la piel normal que reflejan presumiblemente la migración y expansión clonal de células cutáneas durante la embriogénesis.
Cuando existe mosaicismo, determinadas enfermedades hacen visibles estas rutas.
Su configuración varía según la región corporal. Pueden adquirir patrones lineales en las extremidades, configuraciones en «S» o remolinos sobre el tronco y patrones característicos sobre espalda, cabeza y cuello. Los nevos epidérmicos son uno de los ejemplos clásicos de enfermedades que siguen estas líneas.
Por ello, observar una lesión lineal desde la infancia no significa automáticamente que se encuentre siguiendo un nervio: puede estar revelando el mapa embrionario de un clon celular.
4. PRESENTACIÓN CLÍNICA
El nevo epidérmico verrugoso suele aparecer:
al nacimiento, durante los primeros años de vida o hacerse progresivamente evidente durante la infancia.
Inicialmente puede presentarse como pequeñas pápulas discretamente pigmentadas o placas relativamente planas.
Con el crecimiento, las lesiones pueden hacerse:
- más gruesas;
- hiperqueratósicas;
- papilomatosas;
- hiperpigmentadas;
- verrugosas.
Pueden aparecer prácticamente en cualquier localización, aunque son frecuentes en tronco, extremidades, cuello y cabeza. Las áreas flexurales pueden desarrollar una hiperqueratosis especialmente marcada.
La extensión es extraordinariamente variable: desde una pequeña lesión localizada hasta grandes áreas siguiendo múltiples líneas de Blaschko.
5. ¿QUÉ OBSERVAMOS EN LA IMAGEN?
La fotografía que acompaña esta revisión muestra una placa intensamente hiperpigmentada, hiperqueratósica, papilomatosa y de superficie marcadamente verrugosa, localizada en región lateral cervical/periauricular, acompañada de lesiones menores aparentemente distribuidas de manera lineal.
Desde el punto de vista morfológico, la apariencia resulta altamente compatible con un nevo epidérmico verrugoso/queratinocítico.
No obstante, una fotografía aislada no permite establecer por sí sola un diagnóstico histopatológico definitivo.
Este principio resulta particularmente importante en dermatología: la imagen orienta, pero la correlación entre historia clínica + exploración + dermatoscopia ± biopsia proporciona mayor certeza diagnóstica.
6. HISTOPATOLOGÍA
La histología clásica de un nevo epidérmico queratinocítico puede mostrar:
hiperqueratosis + acantosis + papilomatosis.
Puede existir elongación de las crestas epidérmicas y diferentes grados de pigmentación.
Sin embargo, «nevo epidérmico» no representa un único patrón microscópico. Existen variantes epidermolíticas, acantolíticas y otros patrones histológicos que pueden recordar psoriasis, verruga vulgar, enfermedad de Darier, poroqueratosis o incluso queratosis seborreica.
Esta diversidad explica por qué algunas lesiones clínicamente similares pueden tener mecanismos moleculares diferentes.
7. DIAGNÓSTICO
El diagnóstico suele ser fundamentalmente clínico cuando existen:
inicio congénito o infantil + morfología verrugosa + distribución blaschkoide característica.
La dermatoscopia puede complementar la evaluación morfológica.
La biopsia resulta especialmente útil cuando:
- el diagnóstico clínico no es claro;
- existe crecimiento inesperado;
- aparecen cambios morfológicos;
- existe ulceración o sangrado;
- surge una lesión nodular sobre el nevo;
- se considera tratamiento quirúrgico;
- debe excluirse otra neoplasia.
En determinados pacientes, especialmente aquellos con lesiones extensas, sindrómicas o fenotipos poco habituales, las técnicas de genética molecular sobre tejido afectado pueden contribuir a identificar el mosaicismo causal.
8. DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
La morfología verrugosa obliga a considerar varias entidades.
Queratosis seborreica
Es uno de los principales simuladores en adultos.
Habitualmente aparece después de la infancia y presenta el clásico aspecto de lesión bien delimitada aparentemente «pegada» sobre la superficie cutánea.
La historia de una lesión presente desde nacimiento o primera infancia y su distribución blaschkoide favorecen claramente un nevo epidérmico.
Verruga vulgar
Puede presentar hiperqueratosis y superficie papilomatosa, pero su etiología y evolución son completamente diferentes. La dermatoscopia puede aportar información discriminatoria.
Nevo melanocítico verrugoso
Las lesiones pigmentadas y sobreelevadas pueden generar confusión clínica y requerir dermatoscopia o histología.
ILVEN
El Inflammatory Linear Verrucous Epidermal Nevus — nevo epidérmico verrugoso inflamatorio lineal constituye una variante particularmente importante.
Suele caracterizarse por lesiones lineales blaschkoides con eritema, inflamación y prurito persistente, frecuentemente desde edades tempranas.
También deben considerarse, dependiendo del contexto clínico, liquen estriado, psoriasis lineal, poroqueratosis lineal y otras dermatosis en mosaico.
9. NEVO EPIDÉRMICO ≠ SÍNDROME DEL NEVO EPIDÉRMICO
Esta distinción es fundamental.
La inmensa mayoría de las lesiones cutáneas localizadas no implica necesariamente enfermedad sistémica.
Sin embargo, algunos pacientes presentan nevos epidérmicos asociados a anomalías extracutáneas, situación incluida dentro del amplio y heterogéneo grupo de los síndromes del nevo epidérmico (ENS).
Las alteraciones asociadas pueden involucrar fundamentalmente:
- sistema nervioso central;
- esqueleto;
- ojos;
- sistema cardiovascular;
- aparato genitourinario;
- otras estructuras derivadas del desarrollo embrionario.
Actualmente se reconoce que «síndrome del nevo epidérmico» no representa una sola enfermedad, sino un conjunto heterogéneo de trastornos de mosaicismo con diferentes bases moleculares.
Una lesión pequeña, aislada y estable no justifica automáticamente una batería indiscriminada de estudios neurológicos o radiológicos. La investigación sistémica debe guiarse por extensión, subtipo, localización y hallazgos clínicos acompañantes.
10. ¿PUEDE MALIGNIZARSE?
Los nevos epidérmicos queratinocíticos son fundamentalmente benignos.
Se han descrito de forma excepcional tumores secundarios desarrollados sobre nevos epidérmicos de larga evolución, incluidos carcinoma basocelular, carcinoma escamocelular y queratoacantoma. Sin embargo, estos acontecimientos son raros y no justifican considerar al nevo epidérmico verrugoso convencional como una lesión de alta transformación maligna.
Sí constituyen señales de alarma:
crecimiento rápido nuevo, ulceración, sangrado espontáneo, induración, aparición de un nódulo diferente dentro de la lesión, dolor persistente o modificación marcada de una lesión previamente estable.
Ante estos cambios debe realizarse evaluación dermatológica y plantearse biopsia.
11. TRATAMIENTO EN 2026
Aquí aparece uno de los principales problemas clínicos: no existe un tratamiento universalmente eficaz para todos los nevos epidérmicos verrugosos.
Si la lesión es pequeña, estable y asintomática, puede optarse por observación.
Cuando existen síntomas, repercusión funcional o impacto estético significativo pueden considerarse diferentes modalidades.
Tratamientos tópicos
Se han empleado:
- queratolíticos;
- retinoides tópicos;
- corticosteroides, especialmente en componentes inflamatorios;
- combinaciones terapéuticas.
La respuesta suele ser variable y la recurrencia puede ocurrir.
Incluso existen publicaciones recientes describiendo mejoría con combinaciones tópicas de corticosteroide y ácido salicílico, aunque la evidencia procede fundamentalmente de casos individuales y no debe interpretarse como un estándar terapéutico establecido.
Láser
Dependiendo del grosor, extensión y localización pueden utilizarse técnicas ablativas, entre ellas láser de CO₂ y otras modalidades.
Pueden mejorar considerablemente el relieve, pero existe riesgo de:
- recurrencia;
- alteraciones pigmentarias;
- cicatrización;
- cambios texturales.
Cirugía
Para lesiones pequeñas o anatómicamente favorables, la escisión quirúrgica completa puede proporcionar el tratamiento más definitivo.
El problema aparece con lesiones extensas, donde la resección puede ocasionar defectos importantes y requerir reconstrucción, injertos o procedimientos escalonados. La literatura reciente continúa mostrando resultados satisfactorios con escisión completa en casos seleccionados.
12. EL CAMBIO DE PARADIGMA: TERAPIA DIRIGIDA POR GENOTIPO
Uno de los campos más interesantes de la dermatología moderna consiste en dejar de considerar todos los nevos epidérmicos como una única enfermedad.
Si una lesión resulta de una alteración concreta de:
RAS–MAPK, PI3K–AKT–mTOR u otra vía molecular, identificar esa alteración puede eventualmente permitir tratamientos dirigidos.
Esta estrategia es especialmente relevante en enfermedades extensas, sindrómicas o resistentes.
En ILVEN, por ejemplo, publicaciones recientes han insistido en que la caracterización genética puede contribuir tanto a la selección terapéutica como al asesoramiento genético.
La literatura de 2026 continúa explorando nuevas opciones. Una pequeña serie publicada en JAAD Case Reports comunicó mejoría clínica de ILVEN con tapinarof tópico; se trata de evidencia preliminar y no de demostración de eficacia generalizable ni de una indicación automática para cualquier nevo epidérmico.
13. MENSAJE CLÍNICO FUNDAMENTAL
Una lesión verrugosa lineal presente desde la infancia no debe etiquetarse automáticamente como verruga viral ni como queratosis seborreica.
La pregunta fundamental es:
¿ESTÁ SIGUIENDO LAS LÍNEAS DE BLASCHKO?
Cuando la respuesta es afirmativa, debe considerarse la posibilidad de mosaicismo cutáneo.
La dermatología contemporánea permite interpretar estas lesiones no solamente por lo que parecen externamente, sino por la arquitectura genética que existe debajo de ellas.
CONCLUSIÓN
El nevo epidérmico verrugoso constituye mucho más que una lesión cutánea hiperqueratósica.
Representa un ejemplo visible de cómo una mutación poscigótica puede originar una población clonal de células y dibujar sobre la piel rutas determinadas durante el desarrollo embrionario.
Su diagnóstico es fundamentalmente clínico, apoyado cuando es necesario por dermatoscopia, histopatología y, en casos seleccionados, análisis molecular. La mayoría son lesiones benignas y aisladas; las formas extensas o acompañadas de anomalías neurológicas, esqueléticas u oftalmológicas obligan a considerar alguno de los síndromes asociados a nevos epidérmicos.
En 2026, el avance conceptual más importante consiste en pasar de una dermatología puramente descriptiva a una dermatología molecular del mosaicismo, donde fenotipo, histología y genotipo empiezan a integrarse para conseguir diagnósticos más precisos y, potencialmente, tratamientos dirigidos.
REFERENCIAS Y FUENTES DE CONSULTA
NCBI Bookshelf — Epidermal Nevus Syndromes (StatPearls)
NCBI: Epidermal Nevus Syndromes
PubMed — Epidermal nevus syndromes
Asch S, Sugarman JL. Handbook of Clinical Neurology.
DOI: 10.1016/B978-0-444-62702-5.00022-6.
PubMed: Epidermal nevus syndromes
PubMed — Systemic Treatment Options for Inflammatory Linear Verrucous Epidermal Nevi: An Evidence-Based Review
DOI: 10.1177/12034754241291047.
PubMed: revisión terapéutica de ILVEN
JAAD Case Reports — Tapinarof tópico en ILVEN, 2026
DOI: 10.1016/j.jdcr.2026.04.004.
Artículo completo en PubMed Central
PubMed — Dermoscopy and differential diagnosis of verrucous proliferative skin diseases, 2025
DOI: 10.11817/j.issn.1672-7347.2025.240708.
By DrRamonReyesMD ⚕️
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Actualización científica — 2026
Material educativo y de divulgación científica. La evaluación de una lesión individual requiere correlación clínica y, cuando esté indicado, estudio dermatoscópico e histopatológico.
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