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Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en el blog EMS Solutions International está editada y elaborada por profesionales de la salud. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario. by Dr. Ramon REYES, MD

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.

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Fuente Ministerio de Interior de España

miércoles, 14 de octubre de 2026

VACUNA CONTRA LA MALARIA / PALUDISMO EN 2026

 


VACUNA CONTRA LA MALARIA / PALUDISMO EN 2026: DE LOS 360.000 NIÑOS AFRICANOS DE 2019 A LA VACUNACIÓN EN 25 PAÍSES

RTS,S/AS01 (Mosquirix) y R21/Matrix-M: eficacia, seguridad, reducción de mortalidad infantil, expansión internacional y nuevas recomendaciones de la OMS

Revisión científica, clínica, pediátrica, epidemiológica y de salud pública

Actualización: 14 de octubre de 2026

By DrRamonReyesMD | EMS Solutions International

Medicina Tropical · Infectología · Pediatría · Vacunología · Epidemiología · Salud Pública · Medicina Basada en la Evidencia · OMS · UNICEF · Gavi


RESUMEN EJECUTIVO

En abril de 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció un acontecimiento histórico: aproximadamente 360.000 niños africanos recibirían anualmente la primera vacuna contra la malaria dentro de un programa piloto desarrollado en Malawi, Ghana y Kenia.

Aquella noticia, recogida por EMS Solutions International, representó uno de los avances más importantes de la medicina tropical contemporánea.

Siete años después, la situación ha cambiado profundamente.

En octubre de 2026 existen dos vacunas contra la malaria recomendadas y precalificadas por la OMS: RTS,S/AS01 (Mosquirix) y R21/Matrix-M.

Hasta la fecha se ha documentado la introducción de estas vacunas en 25 países africanos, con más de 39 millones de dosis distribuidas hasta enero de 2026 y programas destinados a alcanzar a más de diez millones de niños cada año.

Pero el avance científico más importante no es únicamente el número de dosis distribuidas.

En mayo de 2026, una investigación publicada en la prestigiosa revista científica The Lancet confirmó que la incorporación de RTS,S a los programas infantiles de inmunización de Ghana, Kenia y Malawi se asoció con una reducción estadísticamente significativa del 13 % de la mortalidad por todas las causas, excluidas las lesiones, entre niños elegibles para la vacunación.

En términos poblacionales, representa aproximadamente una de cada ocho muertes infantiles evitadas en las condiciones estudiadas.

Este resultado constituye una evidencia trascendental: la vacunación antipalúdica no solo disminuye los episodios de enfermedad, sino que también puede mejorar significativamente la supervivencia infantil.

Sin embargo, las vacunas no proporcionan protección absoluta, no sustituyen las medidas tradicionales de prevención y todavía afrontan importantes desafíos financieros, logísticos y epidemiológicos.

La malaria continúa causando cientos de miles de muertes anuales, principalmente entre niños africanos menores de cinco años.

El objetivo de esta revisión es actualizar integralmente la información publicada en 2019, incorporando los datos científicos y epidemiológicos disponibles hasta el 14 de octubre de 2026.


1. ¿QUÉ ES LA MALARIA O PALUDISMO?

La malaria, también llamada paludismo, es una enfermedad infecciosa parasitaria causada por protozoos del género Plasmodium.

Se transmite principalmente mediante la picadura de mosquitos hembra infectados del género Anopheles.

Las especies clásicas que infectan al ser humano son:

  • Plasmodium falciparum.
  • Plasmodium vivax.
  • Plasmodium malariae.
  • Plasmodium ovale, que comprende especies genéticamente diferenciadas.
  • Plasmodium knowlesi, un parásito zoonótico especialmente relevante en determinadas zonas del sudeste asiático.

También se han descrito infecciones humanas por otros parásitos zoonóticos, aunque su importancia epidemiológica es menor.

¿Cuál es el más peligroso?

Plasmodium falciparum es el principal responsable de las formas graves y de la mortalidad por malaria en África.

Puede producir:

  • Malaria cerebral.
  • Anemia hemolítica grave.
  • Acidosis metabólica.
  • Hipoglucemia.
  • Lesión renal aguda.
  • Distrés respiratorio.
  • Shock.
  • Disfunción multiorgánica.
  • Muerte.

Los niños pequeños, las embarazadas, las personas sin inmunidad previa y determinados pacientes inmunodeprimidos presentan especial vulnerabilidad.

Las vacunas RTS,S y R21 están diseñadas para prevenir la malaria causada por P. falciparum; no deben considerarse vacunas universales frente a todas las especies causantes de paludismo.

2. MALARIA EN EL MUNDO: SITUACIÓN EPIDEMIOLÓGICA

El Informe Mundial sobre la Malaria 2025, publicado por la OMS el 4 de diciembre de 2025, presenta los datos mundiales consolidados correspondientes a 2024.

Principales cifras oficiales

282 millones de casos de malaria en el mundo.

610.000 fallecimientos estimados.

94 % de los casos mundiales concentrados en la Región Africana de la OMS.

95 % de las muertes mundiales registradas en la Región Africana.

Aproximadamente 438.000 niños africanos fallecidos por malaria.

Estas cifras revelan una realidad preocupante: a pesar de décadas de investigación, campañas sanitarias y avances terapéuticos, el paludismo continúa siendo una importante causa prevenible de enfermedad y muerte.

Es imprescindible aclarar que estas estadísticas pertenecen al año epidemiológico 2024, aunque proceden de informes publicados en 2025 y consultados en octubre de 2026.

No deben presentarse como cifras definitivas de incidencia o mortalidad correspondientes a 2026.

¿Por qué continúa siendo tan peligrosa?

La persistencia de la malaria responde a una interacción de factores:

  1. Condiciones ambientales favorables para la reproducción de mosquitos vectores.
  2. Pobreza estructural y desigualdades sanitarias.
  3. Dificultades de acceso al diagnóstico y al tratamiento.
  4. Resistencia a insecticidas.
  5. Aparición y expansión de resistencia a medicamentos antipalúdicos.
  6. Inestabilidad política, conflictos armados y desplazamientos de población.
  7. Limitaciones presupuestarias de los programas preventivos.
  8. Debilidades en los sistemas de vigilancia epidemiológica.

La OMS ha advertido de resistencia parcial confirmada o sospechada a derivados de la artemisinina en al menos ocho países africanos.

La vacunación representa, por tanto, una herramienta adicional frente a un problema sanitario extraordinariamente complejo.


3. ABRIL DE 2019: LA PRIMERA VACUNA CONTRA LA MALARIA

El 23 de abril de 2019, Malawi inició el primer programa piloto de vacunación antipalúdica infantil coordinado por la OMS.

Posteriormente participaron Ghana y Kenia.

La vacuna utilizada fue RTS,S/AS01, comercialmente conocida como Mosquirix.

El objetivo inicial consistía en vacunar aproximadamente a 360.000 niños por año entre los tres países.

Este detalle es importante: no se trataba de 360.000 niños como cifra total de vacunación durante todo el programa.

La iniciativa perseguía varios objetivos simultáneos:

  • Evaluar la efectividad de la vacuna en condiciones reales.
  • Comprobar su seguridad tras la introducción poblacional.
  • Analizar su aceptación comunitaria.
  • Evaluar la capacidad de los servicios sanitarios para administrar las dosis requeridas.
  • Determinar su impacto sobre las hospitalizaciones y la mortalidad infantil.
  • Generar evidencia para fundamentar recomendaciones internacionales.

La vacuna había demostrado protección parcial en los ensayos clínicos.

En el ensayo pivotal, cuatro dosis administradas a niños que comenzaron la vacunación entre los 5 y los 17 meses redujeron aproximadamente un 39 % los episodios clínicos de malaria y un 29 % los casos de malaria grave durante cuatro años de seguimiento.

Aunque estos porcentajes parecían modestos comparados con los de algunas vacunas frente a enfermedades víricas, su potencial impacto absoluto era considerable debido a la elevada incidencia y mortalidad de la malaria en las poblaciones destinatarias.

El significado histórico del programa

RTS,S fue el resultado de décadas de investigación y colaboración internacional.

Su introducción constituyó un hito científico porque el desarrollo de vacunas contra parásitos eucariotas complejos representa un desafío inmunológico considerablemente diferente al de muchas vacunas convencionales.

El programa de 2019 abrió el camino hacia una nueva estrategia mundial de prevención.


4. LAS DOS VACUNAS RECOMENDADAS POR LA OMS EN 2026

4.1. RTS,S/AS01 — MOSQUIRIX

RTS,S/AS01 fue desarrollada por GSK en colaboración con instituciones científicas y organizaciones internacionales.

Es una vacuna recombinante que incorpora componentes de la proteína circumsporozoítica de P. falciparum, junto con el sistema adyuvante AS01.

Fue recomendada por la OMS en octubre de 2021.

Su importancia radica en que fue la primera vacuna antipalúdica que consiguió superar el proceso de investigación clínica y alcanzar programas de inmunización infantil.

Mecanismo de acción

RTS,S estimula la producción de anticuerpos y respuestas celulares frente a antígenos del estadio esporozoíto del parásito.

El objetivo es interferir con las fases iniciales de la infección, antes de que el parásito complete su desarrollo hepático y alcance la circulación sanguínea.

La respuesta inmunológica no es absoluta.

La vacunación reduce el riesgo de desarrollar malaria clínica, pero no garantiza que una persona vacunada no pueda infectarse.

4.2. R21/MATRIX-M

R21/Matrix-M fue desarrollada mediante una colaboración científica encabezada por la Universidad de Oxford, con participación del Serum Institute of India y tecnología adyuvante Matrix-M.

La OMS recomendó su utilización en octubre de 2023.

Esta vacuna emplea una estrategia de presentación antigénica basada también en la proteína circumsporozoítica de P. falciparum.

Su desarrollo ha ampliado la capacidad internacional de fabricación y suministro de vacunas contra la malaria.

Principales ventajas

  • Eficacia demostrada en ensayos clínicos.
  • Posibilidad de producción a gran escala.
  • Disponibilidad de un segundo proveedor de vacunas recomendadas.
  • Potencial para mejorar el acceso en países con recursos limitados.
  • Compatibilidad con programas de inmunización infantil existentes.

Ambas vacunas han recibido la precalificación de la OMS.

La precalificación no significa que las vacunas tengan eficacia absoluta, sino que satisfacen los requisitos pertinentes de calidad, seguridad y eficacia para su adquisición y utilización en programas internacionales.


5. ¿CUÁL DE LAS DOS VACUNAS ES MÁS EFICAZ?

Una interpretación rigurosa exige distinguir entre eficacia en ensayos clínicos, efectividad en condiciones reales e impacto poblacional.

RTS,S/AS01

En sus ensayos iniciales, con cuatro dosis y seguimiento prolongado, RTS,S redujo aproximadamente:

  • 39 % de los episodios clínicos de malaria.
  • 29 % de los episodios de malaria grave.

Estas estimaciones corresponden a determinadas cohortes y periodos de seguimiento; no representan una cifra universal válida para cualquier pauta o contexto.

R21/Matrix-M

El ensayo fase III publicado en The Lancet en 2024 encontró una eficacia aproximada frente al primer episodio clínico de:

  • 75 % en zonas de transmisión altamente estacional.
  • 68 % en zonas evaluadas con una estrategia de vacunación basada en la edad.

Las estimaciones se refieren al seguimiento de los primeros doce meses y deben interpretarse según el diseño del estudio.

¿Significa que R21 es superior?

No necesariamente.

Los resultados proceden de investigaciones con poblaciones, calendarios, intensidad de transmisión y periodos de seguimiento diferentes.

Por tanto, no es científicamente correcto comparar directamente el 39 % de un ensayo de RTS,S con el 75 % de uno de R21 y concluir que esta última es casi dos veces más eficaz.

La OMS señala que no existen ensayos clínicos directos comparativos de ambas vacunas que permitan establecer una superioridad concluyente.

En sus evaluaciones, ambas han demostrado una reducción superior al 50 % de los casos de malaria durante el primer año posterior a la vacunación.

En determinadas estrategias estacionales, ambas pueden prevenir aproximadamente tres de cada cuatro episodios de malaria, en contextos específicos que incluyen otras medidas preventivas.

Conclusión: las dos vacunas constituyen herramientas eficaces y recomendadas. Su elección debe fundamentarse en criterios clínicos, programáticos, disponibilidad, costes y estrategia epidemiológica nacional, no en comparaciones simplificadas de porcentajes.


6. EL GRAN DESCUBRIMIENTO DE MAYO DE 2026: REDUCCIÓN DE MORTALIDAD INFANTIL

El 8 de mayo de 2026, la OMS difundió los resultados de una investigación publicada en The Lancet sobre el impacto del programa de vacunación con RTS,S en Ghana, Kenia y Malawi.

La investigación fue dirigida por Victor Mwapasa y colaboradores.

Título original:

Impact of introducing RTS,S/AS01E malaria vaccine on mortality in young children in Ghana, Kenya, and Malawi: an observational evaluation of a cluster-randomised implementation programme.

DOI:

https://doi.org/10.1016/S0140-6736(26)00248-5

Diseño del estudio

Se realizó una evaluación poblacional de la introducción de RTS,S, utilizando conglomerados geográficos asignados aleatoriamente a áreas de introducción inicial o posterior.

Participaron 158 conglomerados:

  • 66 en Ghana.
  • 46 en Kenia.
  • 46 en Malawi.

La distribución comprendió 79 áreas de intervención y 79 áreas de comparación.

El análisis principal incluyó 46 meses de evaluación.

Número de dosis administradas

Al finalizar el periodo de evaluación se documentaron:

  • 1.289.504 niños que habían recibido la primera dosis.
  • 1.158.850 que habían recibido la segunda.
  • 1.068.039 que habían recibido la tercera.
  • 436.527 que habían recibido la cuarta.

La cobertura estimada en 2022 fue del 71,1 % para la tercera dosis y del 39,9 % para la cuarta.

Estas cifras permiten identificar uno de los desafíos de la vacunación antipalúdica: conseguir que los niños completen el esquema programado.

Resultado sobre mortalidad

El análisis principal identificó una razón de tasas de mortalidad de:

0,87; intervalo de confianza del 95 %: 0,77–0,97; p = 0,016.

Esto equivale a una reducción relativa estimada del 13 % en la mortalidad por todas las causas, excluidas las lesiones, entre los niños elegibles para vacunarse en las áreas evaluadas.

El resultado fue estadísticamente significativo.

¿Qué significa reducir un 13 % la mortalidad?

Significa que, en la comparación poblacional realizada mediante el diseño del estudio, la introducción de la vacuna se asoció con aproximadamente un 13 % menos de muertes de las que se esperarían en ausencia de la intervención.

No significa que el 13 % de los niños vacunados se encontraran previamente destinados a morir.

Tampoco significa que la vacuna tenga únicamente un 13 % de eficacia contra la malaria.

Son resultados diferentes:

  • La eficacia vacunal mide la reducción relativa de un desenlace específico bajo determinadas condiciones.
  • La efectividad mide el comportamiento de la intervención en la práctica real.
  • El impacto poblacional considera los cambios que se producen tras introducir una intervención sanitaria.
  • La mortalidad por todas las causas, excluidas lesiones, comprende múltiples causas de fallecimiento, no exclusivamente malaria.

La estimación relativa del 13 % tampoco permite calcular directamente el número absoluto de vidas salvadas sin conocer el riesgo basal de mortalidad de la población.

Importancia científica

El principal avance radica en demostrar que una vacuna contra un parásito complejo puede reducir de manera significativa la mortalidad infantil cuando se incorpora a programas de salud pública.

Además, el efecto se observó incluso con una cobertura relativamente baja de la cuarta dosis.

Esto no significa que la cuarta dosis sea innecesaria.

Por el contrario, mantener y completar los esquemas recomendados es esencial para prolongar la protección.

La OMS ha señalado que estos resultados justifican acelerar el despliegue de la vacunación en zonas africanas de alta transmisión.


7. CALENDARIO VACUNAL: RECOMENDACIONES ACTUALIZADAS

La OMS recomienda administrar vacunas antipalúdicas a niños que viven en zonas endémicas, priorizando regiones con transmisión moderada o alta de P. falciparum.

La pauta de referencia sigue siendo de cuatro dosis.

Esquema general

Primera dosis: alrededor de los cinco meses de edad.

Segunda dosis: al menos cuatro semanas después de la primera.

Tercera dosis: al menos cuatro semanas después de la segunda.

Cuarta dosis: posteriormente, habitualmente entre 6 y 18 meses después de la tercera, según el calendario nacional y la estrategia epidemiológica.

En determinadas circunstancias de transmisión estacional intensa o persistencia de riesgo durante la primera infancia, puede considerarse una quinta dosis.

La OMS permite cierta flexibilidad programática en la edad inicial y en la organización estacional de la administración.

Actualización importante: septiembre de 2026

El 10 de septiembre de 2026, la OMS publicó una nueva versión de sus directrices sobre la malaria.

Entre sus contenidos se incluye una revisión específica de la evidencia relativa a las pautas de tres frente a cuatro dosis en zonas de transmisión perenne.

Esto no debe interpretarse como una autorización universal para eliminar la cuarta dosis.

La recomendación programática general de referencia continúa siendo de cuatro dosis, con ajustes conforme a las directrices oficiales y a las decisiones nacionales.

No corresponde improvisar calendarios individuales ni eliminar dosis por conveniencia administrativa.

Los calendarios deben seguir las recomendaciones vigentes del programa oficial de inmunización del país correspondiente.


8. SEGURIDAD Y FARMACOVIGILANCIA

RTS,S/AS01 y R21/Matrix-M presentan perfiles de seguridad favorables según los estudios clínicos y la información evaluada por la OMS.

Los efectos adversos habituales incluyen:

  • Dolor en el lugar de inyección.
  • Fiebre.
  • Irritabilidad.
  • Reacciones locales transitorias.
  • Malestar temporal.

Se han observado convulsiones febriles en relación temporal con la vacunación, un efecto que requiere vigilancia y explicación a los cuidadores.

Durante el desarrollo y los estudios iniciales de RTS,S surgieron señales de seguridad que obligaron a efectuar investigaciones adicionales.

Entre ellas se encontraban desequilibrios numéricos relacionados con meningitis, malaria cerebral y mortalidad entre subgrupos.

La evaluación poblacional posterior no confirmó una relación causal con las señales iniciales que habían generado preocupación.

Interpretación científica

No existe intervención sanitaria con riesgo absolutamente nulo.

La evaluación de una vacuna debe considerar:

  1. Probabilidad y gravedad de los eventos adversos.
  2. Probabilidad de contraer la enfermedad.
  3. Riesgo de complicaciones y muerte por la enfermedad.
  4. Beneficio preventivo esperado.
  5. Alternativas disponibles.
  6. Posibilidad de realizar farmacovigilancia continuada.

En las poblaciones para las que están recomendadas, el balance beneficio-riesgo de las vacunas antipalúdicas es favorable.

Ello no elimina la necesidad de investigar acontecimientos adversos posteriores a la inmunización ni de mantener sistemas adecuados de notificación.


9. DE TRES A 25 PAÍSES: EXPANSIÓN AFRICANA

Lo que comenzó en 2019 en Malawi, Ghana y Kenia se ha convertido en una intervención sanitaria multinacional.

La OMS confirmó en mayo de 2026 que 25 países africanos habían introducido vacunas contra la malaria en sus programas de inmunización infantil.

Gavi documentó que, hasta enero de 2026, se habían distribuido más de 39 millones de dosis para apoyar estas introducciones.

Países participantes

Introducción inicial en 2019:

Ghana, Kenia y Malawi.

Nuevas introducciones durante 2024:

Camerún, Burkina Faso, Sierra Leona, Benín, Liberia, Costa de Marfil, Sudán del Sur, Mozambique, República Centroafricana, Níger, Chad, República Democrática del Congo, Sudán y Nigeria.

Introducciones en 2025:

Burundi, Uganda, Malí, Guinea, Togo, Etiopía y Zambia.

Introducción documentada en 2026:

Guinea-Bisáu.

Una distinción epidemiológica fundamental

La introducción de una vacuna en un país no significa que todos sus niños hayan sido vacunados.

Tampoco significa necesariamente que la vacuna esté disponible en todas las provincias.

En numerosos países africanos la vacunación comenzó en determinados distritos o regiones, con planes de expansión progresiva.

De igual manera, las dosis enviadas o distribuidas no deben confundirse con dosis efectivamente administradas.

Y el número de dosis administradas tampoco equivale al número de personas completamente vacunadas.

Estas diferencias son esenciales para interpretar correctamente las estadísticas de inmunización.


10. EL PRINCIPAL OBSTÁCULO EN 2026: FINANCIACIÓN Y COBERTURA

La expansión de la vacunación antipalúdica representa una operación compleja de salud pública.

Cada dosis debe ser adquirida, transportada, almacenada, distribuida, administrada y registrada.

Las vacunas requieren una cadena de frío apropiada, además de personal capacitado y mecanismos que permitan localizar a los niños pendientes de dosis posteriores.

Los principales desafíos incluyen:

  • Financiamiento sostenible.
  • Logística de distribución.
  • Acceso a comunidades rurales.
  • Seguridad en territorios afectados por conflictos.
  • Registros de vacunación.
  • Seguimiento de niños con esquemas incompletos.
  • Formación de trabajadores sanitarios.
  • Farmacovigilancia.
  • Integración con otras actividades de salud infantil.

La OMS ha advertido que la disponibilidad internacional de vacunas no es el único factor limitante.

Las restricciones financieras impiden que numerosos países alcancen sus objetivos de cobertura.

Coste-beneficio

La introducción de vacunas antipalúdicas puede contribuir a reducir consultas médicas, hospitalizaciones, anemia grave, necesidad de transfusiones y muertes evitables.

La OMS considera que ambas vacunas pueden ser intervenciones altamente coste-efectivas en los escenarios apropiados.

Sin embargo, la relación coste-beneficio varía según la carga de enfermedad, cobertura, precio de adquisición, costes operativos y medidas preventivas ya disponibles.

En noviembre de 2025, Gavi y UNICEF anunciaron un acuerdo de precios para R21/Matrix-M con ahorros proyectados de hasta 90 millones de dólares.

Según sus estimaciones, esos ahorros podrían permitir adquirir unos 30 millones de dosis adicionales y proteger a aproximadamente siete millones de niños más hasta finales de la década.

Se trata de estimaciones y objetivos futuros, no de resultados sanitarios ya observados.


11. LA VACUNA NO SUSTITUYE LOS MOSQUITEROS NI LOS ANTIPALÚDICOS

Uno de los errores más importantes que deben evitarse en divulgación sanitaria es presentar las vacunas contra la malaria como una solución independiente y definitiva.

La OMS insiste en que la vacunación debe integrarse dentro de una estrategia preventiva más amplia.

Medidas complementarias

Mosquiteros tratados con insecticidas.

Disminuyen la exposición nocturna a mosquitos vectores y constituyen una intervención fundamental en muchas regiones endémicas.

Control vectorial.

Incluye medidas adecuadas al contexto local, como la fumigación residual intradomiciliaria y otras intervenciones de reducción de la transmisión.

Quimioprevención estacional.

Consiste en administrar tratamientos preventivos a determinados grupos infantiles durante periodos de transmisión estacional, conforme a las directrices nacionales.

Prevención durante el embarazo.

Se utilizan intervenciones específicas, incluido tratamiento preventivo intermitente en los entornos en los que está indicado.

Diagnóstico precoz.

Las pruebas rápidas y la microscopía permiten identificar la infección y orientar el tratamiento.

Tratamiento oportuno.

Los antipalúdicos eficaces reducen el riesgo de complicaciones y muerte.

¿Se pueden combinar vacunación y quimioprevención?

Sí.

La investigación clínica ha demostrado que las estrategias combinadas pueden proporcionar una protección superior a la obtenida con una intervención aislada.

En un ensayo publicado en The New England Journal of Medicine, la combinación de RTS,S con quimioprevención estacional consiguió una reducción adicional importante de episodios clínicos de malaria frente a la quimioprevención sola.

Estos resultados refuerzan un principio esencial de medicina preventiva:

Las vacunas complementan las medidas tradicionales de control de la malaria; no las sustituyen.


12. MEDICINA CLÍNICA: UN NIÑO VACUNADO TODAVÍA PUEDE SUFRIR MALARIA GRAVE

La vacunación contra la malaria no excluye el diagnóstico de paludismo.

Este principio debe formar parte de la formación de pediatras, médicos de urgencias, profesionales de atención primaria y personal sanitario de regiones endémicas.

Un niño vacunado con fiebre y antecedentes epidemiológicos compatibles puede presentar infección por Plasmodium.

Manifestaciones clínicas iniciales

  • Fiebre.
  • Escalofríos.
  • Cefalea.
  • Malestar general.
  • Vómitos.
  • Debilidad.
  • Dolores musculares.
  • Síntomas gastrointestinales.

Estas manifestaciones son inespecíficas.

La ausencia de un patrón febril periódico clásico no excluye malaria.

Signos de alarma

Debe sospecharse una posible evolución grave ante:

  • Alteración del estado de conciencia.
  • Convulsiones.
  • Dificultad respiratoria.
  • Signos de acidosis metabólica.
  • Hipoglucemia.
  • Anemia grave.
  • Ictericia asociada a disfunción orgánica.
  • Shock.
  • Oliguria o lesión renal aguda.
  • Sangrado significativo.
  • Deterioro clínico rápido.

Diagnóstico

La confirmación parasitológica se realiza mediante microscopía o pruebas rápidas de diagnóstico, según disponibilidad.

En determinadas situaciones puede ser necesario repetir estudios cuando la sospecha clínica persiste y las pruebas iniciales son negativas.

Tratamiento

El tratamiento depende de la especie parasitaria, la gravedad, la región geográfica, las resistencias y las características del paciente.

La malaria grave es una emergencia médica.

El artesunato parenteral constituye el tratamiento de elección para malaria grave según las recomendaciones internacionales, seguido del régimen oral apropiado cuando la situación clínica lo permita.

La estabilización hemodinámica, la evaluación de glucemia, la vigilancia neurológica y respiratoria y el manejo de las complicaciones forman parte del tratamiento integral.

En entornos con recursos limitados, el reconocimiento temprano y la derivación apropiada pueden determinar la supervivencia.


13. IMPORTANCIA PARA ESPAÑA Y REPÚBLICA DOMINICANA

La expansión de las vacunas antipalúdicas en África también tiene relevancia para países donde existen casos importados o transmisión localizada.

España

En España, el paludismo es fundamentalmente una enfermedad importada.

El médico de urgencias o atención primaria debe mantener una elevada sospecha diagnóstica ante fiebre en personas con viajes o estancias recientes en regiones endémicas.

La vacunación antipalúdica durante la infancia no permite descartar una infección posterior.

Las vacunas RTS,S y R21 no forman parte de una recomendación general de inmunización de viajeros adultos.

Por ello, la prevención en viajeros continúa fundamentándose en una evaluación individual del riesgo, las medidas de protección frente a mosquitos y la quimioprofilaxis cuando esté indicada.

República Dominicana

República Dominicana mantiene zonas con riesgo de transmisión autóctona de malaria.

La información de salud del viajero publicada por los CDC identifica riesgos particularmente en determinadas zonas de las provincias de Azua, Elías Piña, La Altagracia, San Juan y Santo Domingo, además de sectores específicos del Distrito Nacional.

La distribución geográfica puede modificarse y debe revisarse antes de indicar quimioprofilaxis.

Las vacunas RTS,S y R21 no sustituyen las estrategias habituales de prevención, vigilancia, diagnóstico y tratamiento del paludismo empleadas en República Dominicana.

Su implementación africana tiene especial valor como experiencia internacional de salud pública, pero no implica una indicación automática de vacunación universal en el Caribe.


14. ¿CUÁNTAS VIDAS PODRÍAN SALVARSE EN EL FUTURO?

La OMS considera que ampliar la vacunación antipalúdica en regiones africanas de transmisión moderada y alta podría evitar aproximadamente medio millón de muertes infantiles hasta 2035.

Esta cifra procede de modelos epidemiológicos.

No representa una cantidad de fallecimientos ya evitados ni una garantía de resultados futuros.

Su realización dependerá de:

  • Financiación.
  • Cobertura sostenida.
  • Distribución equitativa.
  • Cumplimiento del esquema vacunal.
  • Persistencia de otras medidas preventivas.
  • Evolución de la epidemiología.
  • Capacidad de los servicios sanitarios.

La evidencia disponible permite afirmar que la vacunación salva vidas, pero no justifica convertir proyecciones poblacionales en resultados consumados.


15. MITOS Y DESINFORMACIÓN SOBRE LAS VACUNAS CONTRA LA MALARIA

MITO 1. «La vacuna elimina totalmente el riesgo de malaria».

FALSO.

La protección es parcial y depende del contexto epidemiológico, del calendario y del periodo transcurrido desde la vacunación.

MITO 2. «Una sola dosis es suficiente».

FALSO.

La pauta programática de referencia comprende cuatro dosis, con posibilidad de ajustes específicos y dosis adicionales según las recomendaciones oficiales.

MITO 3. «R21 es necesariamente mejor que RTS,S».

NO DEMOSTRADO.

No existe evidencia procedente de ensayos directos comparativos que establezca de forma concluyente su superioridad clínica.

MITO 4. «La vacuna sirve contra todas las especies de Plasmodium».

FALSO.

Ambas vacunas recomendadas por la OMS están dirigidas contra P. falciparum.

MITO 5. «Después de vacunar ya no hacen falta mosquiteros».

FALSO.

La estrategia preventiva debe ser integrada.

MITO 6. «La vacunación ha erradicado la malaria en África».

FALSO.

La malaria continúa siendo un problema sanitario de extraordinaria magnitud.

MITO 7. «Las vacunas no han demostrado reducir muertes».

FALSO.

La evaluación publicada en The Lancet en mayo de 2026 aporta evidencia poblacional de reducción significativa de mortalidad infantil asociada con la introducción de RTS,S.

MITO 8. «Las vacunas antipalúdicas pueden administrarse rutinariamente a cualquier viajero».

FALSO.

Las recomendaciones actuales están dirigidas principalmente a niños residentes en zonas endémicas, particularmente aquellas con transmisión moderada o alta.


16. QUÉ DEBE CORREGIRSE EN LA INFORMACIÓN PUBLICADA EN 2019

La noticia original anunciaba un programa de vacunación para aproximadamente 360.000 niños africanos anualmente.

Esa información era correcta para abril de 2019.

En octubre de 2026 debe contextualizarse con los siguientes hechos:

2019: comienzo del programa piloto con RTS,S en Malawi, Ghana y Kenia.

2021: recomendación de RTS,S por la OMS.

2023: recomendación de R21/Matrix-M.

2024–2025: ampliación significativa de los programas nacionales africanos.

Enero de 2026: más de 39 millones de dosis distribuidas en el marco de la expansión a 25 países.

Mayo de 2026: publicación de resultados que vinculan la introducción de RTS,S con una reducción aproximada del 13 % de la mortalidad infantil por todas las causas, excluidas lesiones, en las poblaciones estudiadas.

Septiembre de 2026: publicación de nuevas directrices de malaria de la OMS, incluyendo revisión de evidencia sobre esquemas de tres y cuatro dosis.

Estos acontecimientos permiten sustituir una noticia histórica sobre el comienzo de un ensayo programático por una revisión contemporánea de una intervención de salud pública con beneficio demostrado.


17. CONCLUSIONES

El desarrollo de vacunas contra la malaria representa uno de los logros más importantes de la medicina tropical moderna.

La investigación comenzó mucho antes de 2019, atravesó décadas de dificultades técnicas y científicas y permitió finalmente incorporar la vacunación frente a Plasmodium falciparum a programas de inmunización infantil.

El despliegue iniciado con 360.000 niños al año en tres países africanos ha evolucionado hacia la incorporación de vacunas antipalúdicas en 25 países.

La existencia de dos vacunas recomendadas por la OMS ha ampliado las posibilidades de acceso y de suministro internacional.

La evaluación publicada en mayo de 2026 constituye un punto de inflexión, al aportar evidencia sólida de que la introducción de RTS,S puede reducir significativamente la mortalidad infantil en condiciones reales.

Sin embargo, el éxito científico no garantiza por sí solo el éxito sanitario.

Todavía es necesario afrontar grandes desigualdades de acceso, dificultades logísticas, interrupciones de financiación, resistencia farmacológica y persistencia de transmisión elevada.

La vacunación debe mantenerse integrada con los mosquiteros tratados, el control vectorial, la quimioprevención apropiada, el diagnóstico precoz y el tratamiento eficaz.

Desde la perspectiva de la medicina basada en la evidencia, los resultados permiten alcanzar una conclusión:

Las vacunas contra la malaria no han eliminado el paludismo, pero han demostrado que es posible reducir de manera significativa la enfermedad y salvar vidas infantiles mediante su introducción en los programas sanitarios.

Convertir ese potencial en una reducción sostenida de la mortalidad africana durante los próximos años dependerá tanto de la ciencia como de la capacidad política, económica, logística y sanitaria para ofrecer protección a los niños con mayor riesgo.


18. BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES CIENTÍFICAS OFICIALES

Se priorizan documentos de la Organización Mundial de la Salud, datos de Gavi, publicaciones científicas revisadas por pares y recomendaciones de los CDC.

1. Organización Mundial de la Salud. Programa piloto de vacunación antipalúdica en Malawi. 23 de abril de 2019.

https://www.who.int/es/news/item/23-04-2019-malaria-vaccine-pilot-launched-in-malawi

2. Organización Mundial de la Salud. Malaria vaccines (RTS,S and R21). Actualización: 4 de febrero de 2026.

https://www.who.int/news-room/questions-and-answers/item/q-a-on-rts-s-malaria-vaccine

3. OMS. New evidence confirms malaria vaccine saves child lives and will have high impact in wider rollout. 8 de mayo de 2026.

https://www.who.int/news/item/08-05-2026-new-evidence-confirms-malaria-vaccine-saves-child-lives-and-will-have-high-impact-in-wider-rollout

4. Mwapasa V. et al. Impact of introducing RTS,S/AS01E malaria vaccine on mortality in young children in Ghana, Kenya, and Malawi. The Lancet. 2026;407:1796–1808.

https://doi.org/10.1016/S0140-6736(26)00248-5

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42107373/

5. OMS. World Malaria Report 2025. Publicado el 4 de diciembre de 2025.

https://www.who.int/teams/global-malaria-programme/reports/world-malaria-report-2025

6. OMS. WHO Guidelines for Malaria. Actualización: 10 de septiembre de 2026.

https://www.who.int/publications/i/item/guidelines-for-malaria/

7. OMS. Malaria vaccines: recomendaciones de inmunización.

https://www.who.int/teams/immunization-vaccines-and-biologicals/diseases/malaria

8. Gavi, the Vaccine Alliance. Malaria Vaccine Support. Introducciones nacionales y distribución de vacunas.

https://www.gavi.org/our-work/vaccine-portfolio/malaria

9. Datoo MS. et al. Safety and efficacy of malaria vaccine candidate R21/Matrix-M in African children: a multicentre, double-blind, randomised, phase 3 trial. The Lancet. 2024.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38310910/

10. Chandramohan D. et al. Seasonal Malaria Vaccination with or without Seasonal Malaria Chemoprevention. New England Journal of Medicine. 2021.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34432975/

11. OMS. Global Advisory Committee on Vaccine Safety. Seguridad de vacunas contra la malaria.

https://www.who.int/groups/global-advisory-committee-on-vaccine-safety/topics/malaria-vaccines/safety-malaria-vaccine

12. CDC. Dominican Republic: Travelers' Health. Información sobre malaria y prevención.

https://wwwnc.cdc.gov/travel/destinations/traveler/none/Dominican-Republic

13. EMS Solutions International. Publicación histórica de abril de 2019: 360.000 niños africanos recibirán la primera vacuna contra la malaria.

https://emssolutionsint.blogspot.com/2019/04/360000-ninos-africanos-recibiran-la.html


Autor: DrRamonReyesMD

EMS Solutions International

Medicina de Urgencias · Medicina Tropical · Infectología · Pediatría · Salud Pública · Investigación Clínica · Divulgación Científica

Fecha de actualización: 14 de octubre de 2026

Nota editorial: artículo de revisión documental y divulgación científica. Las cifras epidemiológicas indican el periodo de referencia correspondiente. La información clínica no sustituye los protocolos nacionales, las recomendaciones oficiales ni el juicio profesional individualizado.

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