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Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en el blog EMS Solutions International está editada y elaborada por profesionales de la salud. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario. by Dr. Ramon REYES, MD

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.

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Fuente Ministerio de Interior de España

martes, 27 de octubre de 2026

GUERRA COGNITIVA EN 2026: LA MENTE HUMANA COMO NUEVO CAMPO DE BATALLA EN LOS CONFLICTOS DEL SIGLO XXI

 


GUERRA COGNITIVA EN 2026: LA MENTE HUMANA COMO NUEVO CAMPO DE BATALLA EN LOS CONFLICTOS DEL SIGLO XXI

Neurociencia, inteligencia estratégica, operaciones psicológicas, guerra híbrida, inteligencia artificial, manipulación informativa y defensa del pensamiento libre.

Por DrRamonReyesMD | EMS Solutions International

Actualización científica y geoestratégica: 27 de octubre de 2026

Áreas de conocimiento: Inteligencia estratégica · Neurociencia cognitiva · Psicología militar · Seguridad nacional · Guerra híbrida · Ciberseguridad · Inteligencia artificial · Medicina táctica · Factores humanos · Seguridad cognitiva.


RESUMEN EJECUTIVO

Durante siglos, los conflictos armados se han desarrollado alrededor del control del territorio, las rutas comerciales, los recursos naturales, las infraestructuras estratégicas y la destrucción de las capacidades militares del adversario.

Sin embargo, la revolución digital, la inteligencia artificial, las redes sociales y los sistemas de comunicación han ampliado considerablemente los escenarios de confrontación.

Hoy, un adversario puede intentar alterar decisiones políticas, deteriorar la confianza institucional, modificar percepciones colectivas, influir en el comportamiento de una población o reducir la capacidad de respuesta de una organización sin necesidad de iniciar una operación militar convencional.

Este fenómeno se estudia bajo el concepto de guerra cognitiva (Cognitive Warfare), un ámbito emergente del pensamiento estratégico que integra conocimientos de neurociencia, psicología, ciencias del comportamiento, inteligencia, comunicación y tecnologías digitales.

Su característica fundamental consiste en considerar los procesos cognitivos humanos como objetivos de influencia y manipulación.

No se trata exclusivamente de convencer a una población de aceptar una determinada narrativa.

En determinadas operaciones, el propósito puede ser generar confusión, desconfianza, agotamiento informativo, polarización o incertidumbre hasta deteriorar la capacidad de evaluar información y adoptar decisiones fundamentadas.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha desarrollado trabajos conceptuales específicos sobre guerra cognitiva. Paralelamente, la Unión Europea ha consolidado mecanismos para identificar y contrarrestar la manipulación informativa y la injerencia extranjera, conocidas como FIMI (Foreign Information Manipulation and Interference).

Es necesario establecer una distinción fundamental: la guerra cognitiva es un concepto estratégico en desarrollo, no una demostración de que sea posible controlar directamente la mente humana mediante cualquier mensaje o algoritmo.

La influencia sobre el comportamiento existe y puede estudiarse científicamente, pero su eficacia depende de numerosos factores individuales, culturales, sociales, tecnológicos y contextuales.

La principal amenaza no consiste necesariamente en controlar lo que una persona piensa, sino en intentar condicionar el entorno informativo y psicológico dentro del cual interpreta la realidad y toma decisiones.


1. ¿QUÉ ES EXACTAMENTE LA GUERRA COGNITIVA?

La guerra cognitiva puede definirse, en sentido operativo, como el empleo deliberado y coordinado de medios informativos, psicológicos, tecnológicos y conductuales para influir sobre los procesos de percepción, interpretación, razonamiento y decisión de individuos, organizaciones o poblaciones con una finalidad estratégica.

Esta definición constituye una síntesis analítica; no representa una definición jurídica universalmente aceptada.

La expresión inglesa Cognitive Warfare combina dos conceptos:

Cognitive: del latín cognoscere, conocer. Se relaciona con los procesos mentales implicados en adquirir, interpretar, almacenar y utilizar información.

Warfare: término inglés asociado a la conducción de la guerra o a actividades de confrontación organizada.

En términos estratégicos, la guerra cognitiva intenta actuar sobre los mecanismos mediante los cuales los seres humanos construyen su comprensión de la realidad.

Entre ellos destacan:

  • Atención y selección de información.
  • Percepción e interpretación de acontecimientos.
  • Memoria individual y colectiva.
  • Evaluación del riesgo.
  • Respuestas emocionales.
  • Juicio crítico.
  • Confianza interpersonal e institucional.
  • Formación de creencias.
  • Toma de decisiones.

Su aplicación puede afectar tanto a personal militar como a dirigentes políticos, profesionales sanitarios, periodistas, organizaciones civiles y población general.

No obstante, no toda comunicación persuasiva constituye guerra cognitiva. La existencia de una operación hostil exige analizar la intención, el contexto, los actores, los medios utilizados y la coordinación de las actividades.

2. EVOLUCIÓN HISTÓRICA: DE LA PROPAGANDA A LA CONFRONTACIÓN COGNITIVA

La influencia sobre la percepción del adversario no constituye una innovación exclusiva del siglo XXI.

2.1. Antigüedad: engaño, percepción y voluntad

Sun Tzu, en El arte de la guerra, atribuyó una importancia central al engaño, al conocimiento del adversario y a la desorganización de sus planes.

Las estrategias de intimidación, desinformación, demostración de fuerza y manipulación de expectativas han acompañado a los conflictos durante milenios.

2.2. Siglos XIX y XX: propaganda organizada

El desarrollo de la prensa de masas, la fotografía, la radio y posteriormente la televisión permitió ampliar extraordinariamente la difusión de mensajes políticos y militares.

Durante las dos guerras mundiales y la Guerra Fría se consolidaron estructuras especializadas en propaganda, operaciones psicológicas, contrapropaganda y comunicación estratégica.

2.3. Guerra Fría: operaciones de influencia

Las grandes potencias desarrollaron actividades destinadas a influir sobre la opinión pública, las élites políticas y la percepción internacional de los acontecimientos.

Entre sus herramientas figuraban la propaganda, la difusión encubierta de mensajes, las operaciones de desinformación y la utilización de intermediarios.

2.4. Siglo XXI: conectividad permanente

La expansión de internet introdujo transformaciones decisivas.

La comunicación dejó de depender exclusivamente de medios tradicionales.

Las audiencias comenzaron a producir y redistribuir contenidos.

Los algoritmos permitieron personalizar recomendaciones.

Las plataformas facilitaron una difusión transnacional prácticamente instantánea.

La inteligencia artificial generativa añadió nuevas posibilidades de producción, traducción, transformación y distribución de contenidos sintéticos.

La diferencia contemporánea no radica en haber inventado la manipulación psicológica, sino en la escala, velocidad, automatización y capacidad de adaptación de las tecnologías disponibles.

3. GUERRA COGNITIVA, GUERRA PSICOLÓGICA Y OPERACIONES DE INFORMACIÓN: DIFERENCIAS DOCTRINALES

Estos conceptos están relacionados, pero no son intercambiables.

Operaciones de información (Information Operations): integran y coordinan actividades relacionadas con la información para alcanzar objetivos operacionales.

Operaciones psicológicas (PSYOP/MISO): buscan influir sobre percepciones, actitudes y comportamientos de audiencias determinadas.

Guerra cognitiva (Cognitive Warfare): pretende influir o interferir en procesos de interpretación, juicio y decisión.

Guerra electrónica (Electronic Warfare): utiliza el espectro electromagnético para operaciones ofensivas, defensivas y de apoyo.

Operaciones cibernéticas (Cyber Operations): actúan sobre sistemas, redes, datos y capacidades del ciberespacio.

Guerra híbrida (Hybrid Warfare): combina diferentes instrumentos militares y no militares para obtener efectos estratégicos.

La distinción no es absoluta.

Las operaciones psicológicas también intervienen sobre procesos cognitivos. Las operaciones de información pueden integrar componentes psicológicos y digitales.

La guerra cognitiva, por su parte, todavía presenta diferencias conceptuales entre autores e instituciones.

Por tanto, sería incorrecto afirmar que estas disciplinas operan como compartimentos completamente independientes.

3.1. Ejemplo conceptual

Una operación de información puede buscar difundir un mensaje determinado.

Una operación psicológica puede intentar modificar la moral o la disposición a actuar.

Una operación cognitiva puede intentar alterar las condiciones en que una audiencia evalúa información contradictoria y toma decisiones.

Las tres pueden formar parte de una misma campaña.

4. FUNDAMENTOS NEUROCIENTÍFICOS DE LA VULNERABILIDAD COGNITIVA

El cerebro humano no procesa toda la información disponible de forma exhaustiva, simultánea y objetiva.

Utiliza mecanismos de atención selectiva, memoria, aprendizaje, reconocimiento de patrones y heurísticos que permiten adoptar decisiones bajo restricciones de tiempo y recursos.

Estos mecanismos son indispensables para el funcionamiento cotidiano.

Sin embargo, bajo determinadas circunstancias pueden introducir errores sistemáticos de juicio.

4.1. Sesgo de confirmación

Consiste en la tendencia a buscar, interpretar o recordar información de manera congruente con creencias previas.

Una persona puede otorgar mayor credibilidad a contenidos que refuerzan sus opiniones y examinar con menor profundidad información que las contradice.

4.2. Heurística de disponibilidad

Los acontecimientos fáciles de recordar pueden percibirse como más frecuentes o probables de lo que realmente son.

La exposición repetida a imágenes de violencia, catástrofes o amenazas puede modificar la percepción subjetiva del riesgo.

No obstante, esto no implica que todas las personas respondan de la misma manera.

4.3. Efecto de anclaje

La primera información recibida puede influir en estimaciones y juicios posteriores.

En determinadas situaciones, incluso cuando aparece información correctiva, el punto de referencia inicial continúa afectando a la evaluación.

4.4. Sesgo de actualidad

La información reciente puede recibir una importancia desproporcionada frente a información anterior, dependiendo de la tarea y del contexto.

Debe distinguirse de la heurística de disponibilidad: son fenómenos relacionados, pero no idénticos.

4.5. Razonamiento motivado

Las personas pueden procesar información de una forma influida por sus objetivos, identidades, expectativas y compromisos previos.

Esto resulta especialmente relevante cuando un mensaje se relaciona con creencias políticas, culturales o sociales profundamente arraigadas.

4.6. Sobrecarga cognitiva

La memoria de trabajo y la atención humana poseen capacidades limitadas.

La exposición a múltiples tareas, interrupciones y mensajes puede aumentar la dificultad para seleccionar información relevante.

Sin embargo, no existe una relación universal y automática entre recibir mucha información y perder la capacidad de pensamiento crítico.

Los efectos dependen de la calidad de los mensajes, el tiempo disponible, la experiencia y las condiciones individuales.

5. NEUROANATOMÍA FUNCIONAL Y PROCESAMIENTO DE AMENAZAS

La comprensión científica de la guerra cognitiva requiere evitar explicaciones excesivamente simplificadas sobre el cerebro.

No existe un centro cerebral único responsable de la credulidad, la manipulación política o el pensamiento crítico.

Las funciones cognitivas emergen de redes neuronales distribuidas.

Corteza prefrontal: participa en funciones ejecutivas, planificación, regulación conductual, evaluación de alternativas y control cognitivo.

Amígdala: interviene en procesos relacionados con la relevancia emocional, el aprendizaje asociativo y la detección de estímulos significativos, incluidos algunos estímulos amenazantes. No constituye exclusivamente un centro del miedo.

Hipocampo: participa en la formación y recuperación de determinados tipos de memoria, especialmente la memoria episódica y contextual.

Corteza cingulada anterior: interviene en funciones relacionadas con monitorización del conflicto, control cognitivo y procesamiento de información relevante para la conducta.

Redes frontoparietales: participan en la atención dirigida, el control ejecutivo y la coordinación de tareas cognitivas.

Redes relacionadas con cognición social: contribuyen a interpretar intenciones, comprender interacciones sociales y elaborar representaciones sobre otras personas.

La exposición a mensajes amenazantes o emocionalmente intensos puede modificar temporalmente patrones de atención y procesamiento.

Pero sería científicamente incorrecto afirmar que una campaña informativa puede activar una región cerebral concreta y producir automáticamente una conducta predeterminada.

La neurociencia permite estudiar vulnerabilidades y respuestas humanas; no proporciona una tecnología universal de control mental.

6. GUERRA COGNITIVA Y GUERRA HÍBRIDA: OPERACIONES EN LA ZONA GRIS

La denominada zona gris comprende determinadas actividades de competencia y confrontación desarrolladas por debajo del umbral de un conflicto armado abierto.

No existe una definición universalmente aceptada del término.

Estas actividades pueden combinar instrumentos políticos, diplomáticos, económicos, financieros, informativos, psicológicos, cibernéticos, jurídicos, militares y de inteligencia.

La guerra cognitiva puede formar parte de estas estrategias, aunque también puede desarrollarse durante operaciones militares convencionales.

6.1. Objetivos estratégicos

Una campaña de manipulación cognitiva puede perseguir diferentes resultados.

Desorientación: aumentar la incertidumbre respecto a acontecimientos relevantes.

Desconfianza: deteriorar la credibilidad de fuentes informativas o instituciones.

Polarización: intensificar divisiones existentes.

Desmovilización: reducir la disposición de determinados colectivos a participar o actuar.

Desorganización: dificultar la coordinación y la toma de decisiones.

Desgaste: mantener una presión informativa prolongada que aumente los costes de atención y verificación.

Estos objetivos no necesariamente aparecen juntos ni se alcanzan con éxito.

La identificación de una campaña exige evidencias sobre su ejecución, no únicamente la observación de sus posibles consecuencias.

7. INTELIGENCIA ARTIFICIAL: EL MULTIPLICADOR TECNOLÓGICO

La inteligencia artificial generativa representa uno de los cambios tecnológicos más importantes del ecosistema informativo contemporáneo.

Su capacidad para generar texto, imágenes, audio y vídeo permite producir contenidos a una velocidad y escala que anteriormente requerían recursos humanos considerablemente mayores.

7.1. Deepfakes

Los deepfakes son contenidos sintéticos o manipulados que pueden representar personas, voces o acontecimientos de manera artificial.

Sus aplicaciones legítimas incluyen producción audiovisual, educación y accesibilidad.

Sin embargo, también pueden utilizarse para suplantación, fraude o desinformación.

Un vídeo aparentemente auténtico de un dirigente político o militar podría generar confusión si se difundiera sin verificación.

La autenticidad no puede determinarse exclusivamente por el realismo visual.

7.2. Automatización de contenidos

Los sistemas generativos pueden producir grandes cantidades de publicaciones y variantes de mensajes.

Esto facilita operaciones de saturación informativa, especialmente cuando se combina con redes coordinadas de distribución.

7.3. Suplantación de identidad

La clonación de voz, las imágenes sintéticas y los mensajes fraudulentos pueden utilizarse para representar falsamente a personas u organizaciones.

7.4. Contaminación del ecosistema informativo

La publicación reiterada de contenidos falsos puede dificultar la identificación de fuentes originales y aumentar la circulación de afirmaciones incorrectas.

También existe preocupación por la contaminación de datos utilizados por sistemas automatizados de búsqueda y generación de respuestas.

7.5. Limitaciones

La existencia de inteligencia artificial no garantiza una operación de influencia eficaz.

La credibilidad de las fuentes, las relaciones sociales, la exposición real de la audiencia y los mecanismos de verificación siguen siendo determinantes.

Los informes del Servicio Europeo de Acción Exterior sobre amenazas FIMI documentan la creciente importancia de las tecnologías digitales y la inteligencia artificial en operaciones de manipulación informativa.

Es importante diferenciar la atribución documentada de operaciones concretas de las afirmaciones generales sobre países, gobiernos o poblaciones.

8. DOCTRINA OTAN: LA GUERRA COGNITIVA COMO PROBLEMA DE SEGURIDAD

La Organización del Tratado del Atlántico Norte ha incorporado la guerra cognitiva a sus actividades de investigación y desarrollo conceptual.

En julio de 2024, Allied Command Transformation (ACT) publicó información sobre el desarrollo de un concepto de guerra cognitiva, elaborado mediante cooperación entre países aliados, estructuras militares, especialistas académicos e industria.

La iniciativa busca mejorar la comprensión de estas amenazas y desarrollar capacidades de respuesta.

8.1. Importancia militar

En un conflicto contemporáneo, la superioridad tecnológica no garantiza por sí sola la superioridad decisional.

Un comandante puede disponer de sensores avanzados, inteligencia satelital, sistemas de comunicación y plataformas de combate, pero continuar siendo vulnerable a información incorrecta o engañosa.

La eficacia militar depende también de interpretar adecuadamente la información disponible.

8.2. Superioridad decisional

La superioridad decisional puede entenderse como la capacidad relativa de adoptar decisiones oportunas, fundamentadas y eficaces frente a un adversario.

Depende de la calidad de la inteligencia, la integridad de las comunicaciones, la comprensión del entorno operacional, la experiencia del mando, la evaluación crítica y la coordinación entre unidades.

8.3. El factor humano

Un sistema militar altamente automatizado puede continuar siendo vulnerable a errores de interpretación.

La automatización puede reducir determinadas cargas de trabajo, pero también introducir sesgos de confianza excesiva en los sistemas.

Por ello, el entrenamiento militar debe contemplar tanto las capacidades tecnológicas como las limitaciones humanas.

Una organización puede poseer información abundante y, simultáneamente, mantener una comprensión deficiente de la situación.

9. RUSIA, CHINA Y LA COMPETENCIA ESTRATÉGICA INTERNACIONAL

La guerra cognitiva debe analizarse dentro del contexto más amplio de la competencia internacional.

9.1. Rusia

La documentación europea describe operaciones de manipulación informativa atribuidas a redes vinculadas a intereses rusos.

Entre los fenómenos investigados figuran la utilización de infraestructuras digitales coordinadas, la suplantación de medios y la distribución de narrativas engañosas.

Estas actividades se estudian dentro del marco FIMI y de las amenazas híbridas.

9.2. China

La literatura estratégica china incluye conceptos relacionados con la confrontación psicológica, informativa y de opinión pública.

En particular, el marco conocido como las tres guerras comprende la guerra de opinión pública, la psicológica y la jurídica.

Este marco no es equivalente en todos sus elementos al concepto de guerra cognitiva utilizado en estudios occidentales.

9.3. Estados Unidos y aliados

Estados Unidos y otros países mantienen doctrinas y capacidades relacionadas con operaciones de información, actividades psicológicas, comunicación estratégica, inteligencia y protección de sus sistemas de mando y control.

La comparación requiere distinguir entre capacidades ofensivas, defensivas y de investigación.

No sería riguroso concluir que una potencia posee superioridad cognitiva simplemente por disponer de mayor capacidad tecnológica.

9.4. El problema de la atribución

Una operación informativa puede utilizar intermediarios, redes de cuentas, plataformas comerciales y actores no estatales.

Determinar su origen exige examinar evidencias técnicas, financieras, organizativas y contextuales.

La coincidencia de narrativas no demuestra por sí sola coordinación operativa.

10. EL ENTORNO SANITARIO COMO OBJETIVO DE MANIPULACIÓN COGNITIVA

La guerra cognitiva también posee implicaciones para la medicina, la salud pública y la asistencia sanitaria durante situaciones de crisis.

Los sistemas sanitarios dependen de la confianza pública, de la circulación de información fiable y de la capacidad de sus profesionales para tomar decisiones bajo presión.

10.1. Desinformación sanitaria

La difusión de información falsa sobre vacunas, tratamientos, enfermedades infecciosas o riesgos ambientales puede influir en decisiones sanitarias.

Sin embargo, debe distinguirse entre una campaña coordinada de manipulación y la difusión espontánea de información incorrecta.

No toda desinformación sanitaria constituye una operación de guerra cognitiva.

10.2. Confianza en las instituciones sanitarias

La pérdida de confianza puede dificultar la comunicación de riesgos y la aceptación de recomendaciones de salud pública.

La respuesta institucional debe basarse en transparencia, comunicación clara, reconocimiento de incertidumbres y evidencia científica.

10.3. Emergencias y catástrofes

Durante una emergencia, la circulación de rumores puede complicar la coordinación de recursos.

Ejemplos posibles incluyen informaciones falsas sobre cierres hospitalarios, contaminación de suministros, disponibilidad de medicamentos, riesgos químicos o biológicos y evacuaciones de población.

Estos escenarios requieren procedimientos de verificación y comunicación de crisis.

10.4. El profesional sanitario como decisor

El personal sanitario trabaja frecuentemente bajo restricciones de tiempo, presión emocional y elevada carga informativa.

En estas circunstancias, la seguridad clínica depende de procedimientos estandarizados, comunicación estructurada, revisión de decisiones y capacidad para reconocer errores.

Las herramientas utilizadas para reducir fallos cognitivos en medicina presentan analogías útiles con las medidas de resiliencia frente a la manipulación informativa.

No obstante, los sesgos diagnósticos y las operaciones hostiles de influencia son fenómenos diferentes y no deben confundirse.

11. MEDICINA TÁCTICA Y GUERRA COGNITIVA

Desde la perspectiva de la medicina táctica, el componente cognitivo adquiere relevancia durante operaciones en entornos hostiles.

El personal sanitario militar puede trabajar simultáneamente bajo amenaza física, incertidumbre táctica, limitaciones logísticas y presión asistencial.

11.1. Conciencia situacional

La conciencia situacional comprende la percepción de elementos relevantes del entorno, su comprensión y la proyección de su posible evolución.

En una operación de evacuación sanitaria, las decisiones dependen de información sobre amenazas, rutas, recursos, situación clínica y capacidades de recepción.

La información incorrecta puede comprometer estas decisiones.

11.2. TCCC y toma de decisiones

La doctrina Tactical Combat Casualty Care (TCCC) establece recomendaciones clínicas para la atención de víctimas en combate.

La guerra cognitiva no constituye una fase adicional del TCCC ni sustituye sus algoritmos asistenciales.

Su relación se encuentra en el contexto de factores humanos, comunicaciones, seguridad operacional y toma de decisiones.

11.3. CASEVAC, MEDEVAC y TACEVAC

La evacuación de bajas requiere coordinación entre elementos sanitarios y operacionales.

Una comunicación falsa sobre una ruta de evacuación, un punto de extracción o la disponibilidad de un recurso puede generar riesgos.

Por ello, la verificación de información operacional resulta esencial.

11.4. Resiliencia cognitiva del sanitario táctico

La preparación debería contemplar entrenamiento bajo estrés controlado, comunicación estructurada, verificación de información crítica, gestión de la carga de trabajo, coordinación entre equipos e identificación de errores de percepción.

Estas medidas contribuyen a mejorar la seguridad operacional, aunque no constituyen una garantía absoluta frente a errores o manipulación.

12. SEGURIDAD COGNITIVA: LA RESPUESTA DEFENSIVA

El concepto de Cognitive Security propone proteger las capacidades individuales y colectivas necesarias para interpretar información y tomar decisiones.

Su finalidad no debería ser imponer una versión oficial e incuestionable de la realidad.

Una defensa cognitiva compatible con las sociedades democráticas debe proteger el pluralismo, la libertad de expresión, el debate científico y el derecho a cuestionar decisiones institucionales.

12.1. Alfabetización mediática

Comprender cómo se producen, distribuyen y monetizan los contenidos digitales.

12.2. Verificación de fuentes

Examinar el origen de las afirmaciones, su fecha, el contexto y las evidencias disponibles.

12.3. Protección de procesos decisionales

Introducir mecanismos de revisión cuando una decisión depende de información especialmente sensible.

12.4. Transparencia institucional

Facilitar información verificable, reconocer errores y explicar las incertidumbres.

12.5. Diversidad informativa

Consultar fuentes independientes con metodologías y perspectivas diferentes.

La diversidad no implica conceder idéntica credibilidad a afirmaciones que poseen niveles de evidencia muy distintos.

12.6. Protección tecnológica

Desarrollar mecanismos de autenticación, integridad de comunicaciones y detección de suplantaciones.

12.7. Investigación científica

Evaluar mediante estudios reproducibles la eficacia real de las intervenciones de protección cognitiva.

La resiliencia cognitiva no consiste en desconfiar de todo, sino en disponer de herramientas para distinguir entre información fundamentada, incertidumbre legítima y manipulación deliberada.

13. INTELIGENCIA ESTRATÉGICA: CÓMO ANALIZAR UNA POSIBLE OPERACIÓN COGNITIVA

El análisis profesional requiere una metodología estructurada.

No basta con observar que una noticia es falsa, que un mensaje genera miedo o que una sociedad está polarizada.

Es necesario estudiar el comportamiento de la red informativa y las evidencias disponibles.

Fase I. Identificación: determinar qué contenidos circulan, dónde aparecen y cómo evolucionan.

Fase II. Caracterización: analizar formatos, narrativas, patrones de publicación, posibles automatizaciones y relaciones entre cuentas.

Fase III. Contextualización: estudiar el acontecimiento al que se refiere la campaña y sus posibles objetivos.

Fase IV. Evaluación de coordinación: buscar indicadores de distribución sincronizada, infraestructuras compartidas o comportamientos artificiales.

Fase V. Atribución: examinar evidencias sobre los actores responsables, diferenciando atribución técnica, organizativa, política y estatal.

Fase VI. Evaluación del impacto: determinar qué efectos se han observado realmente.

El alcance de una publicación no equivale automáticamente a persuasión.

Las visualizaciones no demuestran cambios de opinión.

Los cambios de opinión tampoco prueban necesariamente modificaciones de comportamiento.

Fase VII. Respuesta: seleccionar medidas proporcionadas y compatibles con el marco jurídico aplicable.

Entre ellas pueden figurar la comunicación pública, la verificación, la protección tecnológica y la cooperación institucional.

14. INDICADORES DE ALERTA TEMPRANA

Desde una perspectiva de inteligencia defensiva, determinados patrones justifican una investigación más profunda.

Difusión sincronizada de mensajes idénticos: posible coordinación.

Redes de cuentas con comportamiento artificial: posible automatización.

Suplantación de medios o instituciones: posible operación de engaño.

Contenidos sintéticos atribuidos falsamente a personas: posible manipulación audiovisual.

Incremento repentino de narrativas contradictorias: posible saturación informativa.

Infraestructuras digitales compartidas: posible vinculación entre operaciones.

Campañas dirigidas a acontecimientos críticos: posible finalidad estratégica.

Estos indicadores no constituyen pruebas concluyentes de una operación hostil.

Su interpretación requiere investigación contextual y contraste de evidencias.

15. EL DESAFÍO DEMOCRÁTICO: DEFENDER SIN CONTROLAR EL PENSAMIENTO

Existe una paradoja fundamental.

Si un Estado intenta defender a sus ciudadanos de la manipulación informativa mediante mecanismos excesivos de censura, vigilancia o imposición ideológica, puede terminar debilitando precisamente las libertades que pretende proteger.

Por ello, una estrategia de seguridad cognitiva debe mantener límites claros.

La lucha contra la manipulación no debería convertirse en un instrumento para eliminar la crítica política, el periodismo independiente o la controversia científica legítima.

El desacuerdo no constituye por sí mismo una amenaza.

Tampoco una opinión minoritaria es necesariamente producto de manipulación.

La protección de la integridad informativa exige distinguir entre:

Error: información incorrecta difundida sin intención demostrada de engañar.

Desinformación: información falsa o engañosa difundida deliberadamente.

Manipulación coordinada: utilización organizada de medios y comportamientos para alterar el entorno informativo.

Crítica legítima: expresión de opiniones, cuestionamientos y discrepancias amparadas por derechos fundamentales.

Estas categorías pueden superponerse en determinadas circunstancias, pero no deben confundirse.

16. PERSPECTIVAS TECNOLÓGICAS: 2026 Y LOS PRÓXIMOS AÑOS

La evolución de la guerra cognitiva estará condicionada por diferentes tecnologías.

16.1. Modelos de inteligencia artificial

Los sistemas generativos pueden aumentar la escala de producción de contenidos.

Su utilización también puede fortalecer las capacidades defensivas de análisis y verificación.

16.2. Agentes automatizados

Los agentes de software capaces de ejecutar tareas coordinadas podrían transformar la velocidad de determinadas actividades informativas.

Su impacto real dependerá de la infraestructura, los controles y la capacidad de detección.

16.3. Realidad aumentada y virtual

Los entornos inmersivos introducen nuevas formas de presentar información y experiencias.

Esto abre oportunidades educativas y operacionales, además de posibles riesgos de manipulación.

No existe evidencia suficiente para afirmar que estas tecnologías permiten controlar de manera fiable las decisiones complejas de una persona.

16.4. Neurotecnologías

Las interfaces cerebro-computadora y otras tecnologías de registro o modulación neural constituyen campos de investigación médica y tecnológica.

Su desarrollo plantea cuestiones sobre privacidad mental, consentimiento y protección de datos neuronales.

Sin embargo, debe evitarse confundir estas tecnologías con las operaciones de manipulación informativa.

No existe evidencia científica de una capacidad tecnológica generalizada para leer pensamientos complejos a distancia o controlar arbitrariamente la voluntad humana mediante las redes sociales.

16.5. Autenticidad digital

La verificación del origen y de las modificaciones de los contenidos adquirirá mayor importancia.

Los sistemas de procedencia digital pueden contribuir a la trazabilidad, pero no garantizan por sí solos la veracidad de una afirmación.

17. MATRIZ DE EVALUACIÓN DE RIESGOS COGNITIVOS

La siguiente matriz constituye una herramienta analítica propuesta para el estudio de escenarios. No representa una clasificación oficial de la OTAN ni una escala científicamente validada.

Crisis política: vulnerabilidad ante incertidumbre informativa. Defensa mediante transparencia y verificación.

Conflicto armado: vulnerabilidad ante información operacional falsa. Defensa mediante autenticación y contraste.

Emergencia sanitaria: vulnerabilidad ante rumores y desinformación. Defensa mediante comunicación científica.

Catástrofe natural: vulnerabilidad ante información contradictoria. Defensa mediante canales oficiales redundantes.

Infraestructura crítica: vulnerabilidad ante suplantación y engaño. Defensa mediante seguridad de comunicaciones.

Proceso electoral: vulnerabilidad ante manipulación coordinada. Defensa mediante integridad informativa y supervisión legal.

Operaciones militares: vulnerabilidad ante errores de percepción y decisión. Defensa mediante entrenamiento y revisión operacional.

La gravedad de cada escenario depende de la exposición, la vulnerabilidad, la intención del adversario y las consecuencias potenciales.

No es metodológicamente correcto asignar niveles universales de riesgo sin datos específicos.

18. DIEZ PRINCIPIOS PARA LA DEFENSA COGNITIVA

  1. Verificar antes de amplificar. La velocidad de difusión no debe sustituir a la comprobación.

  2. Distinguir hechos de interpretaciones. Un dato confirmado y una hipótesis analítica poseen niveles diferentes de certeza.

  3. Identificar la fuente original. La repetición de una afirmación no constituye evidencia independiente.

  4. Reconocer los sesgos personales. El pensamiento crítico también debe aplicarse a las ideas propias.

  5. Evitar conclusiones precipitadas. La incertidumbre no siempre puede resolverse inmediatamente.

  6. Proteger las comunicaciones críticas. La autenticidad de una instrucción puede ser tan importante como su contenido.

  7. Diversificar fuentes de información. Priorizar fuentes independientes, trazables y metodológicamente rigurosas.

  8. Entrenar la toma de decisiones bajo presión. Especialmente en entornos sanitarios, militares y de seguridad.

  9. Preservar la libertad intelectual. La protección frente a la manipulación debe respetar los derechos fundamentales.

  10. Medir resultados reales. No confundir exposición, interacción, persuasión y cambio de comportamiento.

19. ANÁLISIS ESTRATÉGICO FINAL

La guerra cognitiva constituye una evolución conceptual relevante en el estudio de los conflictos contemporáneos.

Su importancia no deriva de haber descubierto que los seres humanos pueden ser influidos.

Ese fenómeno es conocido desde la Antigüedad.

La transformación se encuentra en la convergencia de cinco factores:

Primero: conectividad digital global.

Segundo: producción automatizada de contenidos.

Tercero: sistemas algorítmicos de distribución.

Cuarto: disponibilidad masiva de datos sobre comportamientos.

Quinto: integración de instrumentos informativos con estrategias políticas, económicas, cibernéticas y militares.

Esta convergencia permite desarrollar operaciones de influencia con características diferentes de las observadas durante gran parte del siglo XX.

No obstante, es necesario evitar el determinismo tecnológico.

Las sociedades no son receptores pasivos.

Los individuos poseen capacidades de reflexión, aprendizaje, resistencia y adaptación.

Las instituciones pueden desarrollar mecanismos de protección.

Las operaciones de manipulación también pueden fracasar, producir efectos contrarios a los previstos o resultar detectadas.

La guerra cognitiva debe estudiarse, por tanto, como un conjunto de amenazas y capacidades emergentes, no como una forma omnipotente de control humano.

20. CONCLUSIONES

La seguridad contemporánea ya no puede analizarse exclusivamente mediante el número de efectivos militares, plataformas de combate, sistemas de armas o capacidades industriales.

La información, la confianza, la percepción y la calidad de las decisiones poseen una importancia estratégica.

La guerra cognitiva representa un campo de estudio interdisciplinario en el que convergen neurociencia, psicología, inteligencia, tecnologías digitales y ciencias políticas.

Sus implicaciones afectan a las fuerzas armadas, los gobiernos, las infraestructuras críticas, los sistemas sanitarios y la sociedad civil.

Sin embargo, la respuesta no puede limitarse al desarrollo de tecnologías de vigilancia o a la eliminación de contenidos considerados problemáticos.

La protección más sólida requiere instituciones transparentes, educación crítica, investigación independiente, seguridad tecnológica y procedimientos de decisión verificables.

La defensa cognitiva no consiste en enseñar a una sociedad qué debe pensar. Consiste en proteger las condiciones que le permiten pensar, cuestionar, contrastar y decidir libremente.

Y desde la perspectiva de la inteligencia estratégica y la medicina militar, existe una enseñanza especialmente relevante:

La superioridad informativa pierde valor cuando falla la capacidad humana de interpretar correctamente la información.

El verdadero desafío del siglo XXI no será únicamente disponer de más información, sino preservar la capacidad individual y colectiva de convertirla en conocimiento fiable y decisiones fundamentadas.


21. REFERENCIAS DOCUMENTALES Y BIBLIOGRAFÍA INTERNACIONAL

1. LISA News — Luis Alberto Modrego.

Aproximación a la guerra cognitiva: la conquista de la mente como nuevo espacio de confrontación geopolítica.

https://www.lisanews.org/inteligencia/aproximacion-a-la-guerra-cognitiva-la-conquista-de-la-mente-como-nuevo-espacio-de-confrontacion-geopolitica/

Fuente periodística de partida y material gráfico de referencia.

2. NATO Allied Command Transformation. (2024).

Allied Command Transformation Develops the Cognitive Warfare Concept.

https://www.act.nato.int/article/cogwar-concept/

3. European External Action Service. (2026).

4th EEAS Report on Foreign Information Manipulation and Interference Threats.

https://www.eeas.europa.eu/sites/default/files/2026/documents/EEAS%204th%20Threat%20Report_web%20version_1.pdf

4. European External Action Service. (2025).

3rd EEAS Report on Foreign Information Manipulation and Interference Threats.

https://www.eeas.europa.eu/sites/default/files/documents/2025/EEAS-3nd-ThreatReport-March-2025-05-Digital-HD.pdf

5. European External Action Service. (2024).

2nd EEAS Report on Foreign Information Manipulation and Interference Threats.

https://www.eeas.europa.eu/eeas/2nd-eeas-report-foreign-information-manipulation-and-interference-threats_en

6. European External Action Service. (2026).

2025 Report on EEAS Activities to Counter Foreign Information Manipulation and Interference.

https://www.eeas.europa.eu/eeas/2025-report-eeas-activities-counter-foreign-information-manipulation-interference-fimi_en

7. European Union Institute for Security Studies. (2025).

Smoke and Mirrors: Building EU Cognitive Security.

https://www.iss.europa.eu/sites/default/files/2025-10/Brief_2025-24_Cognitive%20security.pdf

8. Kahneman, D. (2011).

Thinking, Fast and Slow.

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NOTA EDITORIAL Y METODOLÓGICA

Artículo de revisión narrativa y análisis estratégico interdisciplinario, actualizado al 27 de octubre de 2026.

Se han integrado conocimientos consolidados de neurociencia y psicología cognitiva con documentación institucional sobre guerra cognitiva, manipulación informativa y seguridad.

Las definiciones doctrinales, los mecanismos neurocientíficos y las hipótesis estratégicas se presentan diferenciados para evitar atribuir carácter experimentalmente demostrado a conceptos que todavía se encuentran en desarrollo.

El artículo no constituye una doctrina oficial de la OTAN, la Unión Europea ni de ninguna organización militar.

La información sobre capacidades, amenazas y posibles escenarios debe interpretarse de acuerdo con el nivel de evidencia disponible.

Autor: DrRamonReyesMD

EMS Solutions International

Medicina de Emergencias · Medicina Táctica · Inteligencia Estratégica · Seguridad Operacional · Análisis Científico y Militar.

27 de octubre de 2026












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