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Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.
Fuente Ministerio de Interior de España

miércoles, 15 de julio de 2026

Compresión aórtica externa en la hemorragia obstétrica

 




Compresión aórtica externa en la hemorragia obstétrica

Fundamentos anatómicos, fisiopatológicos y aplicación clínica para ganar tiempo y salvar vidas

Revisión científica integral 2026

Por Dr. Ramón Alejandro Reyes Díaz, MD ⚕️
EMS Solutions International




Resumen (Abstract)

La hemorragia obstétrica (HO), particularmente la hemorragia posparto (HPP), continúa siendo la principal causa prevenible de mortalidad materna a nivel mundial. A pesar de los avances en uterotónicos, protocolos de transfusión masiva, radiología intervencionista y cirugía obstétrica, una proporción significativa de las muertes ocurre durante los primeros minutos del episodio hemorrágico, antes de que puedan instaurarse las medidas definitivas.

La compresión manual externa de la aorta abdominal (External Aortic Compression, EAC) representa una intervención temporal, sencilla, de bajo coste y potencialmente salvadora, cuyo objetivo es reducir de forma inmediata el flujo arterial hacia la pelvis y el útero mientras se implementan tratamientos definitivos. En los últimos años, esta maniobra ha recuperado protagonismo tras publicaciones recientes en el American Journal of Obstetrics and Gynecology, reforzando un concepto fisiológico conocido desde hace décadas pero escasamente difundido en la práctica clínica.

Esta revisión analiza la anatomía vascular implicada, la fisiología cardiovascular del embarazo, los mecanismos hemodinámicos de la compresión aórtica, la evidencia científica disponible, sus indicaciones, limitaciones y su integración en los algoritmos modernos de manejo de la hemorragia obstétrica, incluyendo escenarios prehospitalarios, hospitales con recursos limitados y medicina táctica.

Palabras clave: Hemorragia obstétrica, hemorragia posparto, compresión aórtica externa, shock hemorrágico, medicina de emergencias, obstetricia crítica, control temporal de la hemorragia.


Introducción

La supervivencia materna constituye uno de los indicadores más sensibles de la calidad de un sistema sanitario. Sin embargo, cada año cientos de miles de mujeres desarrollan hemorragias obstétricas potencialmente mortales, y decenas de miles fallecen por causas que, en gran medida, son prevenibles.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la hemorragia obstétrica sigue siendo la principal causa de muerte materna directa, responsable de aproximadamente una cuarta parte de todos los fallecimientos relacionados con el embarazo a nivel mundial. La mayoría de estas muertes se producen durante las primeras 24 horas tras el parto y son consecuencia de una pérdida sanguínea masiva que supera la capacidad de compensación fisiológica del organismo.

La rapidez con la que puede instaurarse el shock hemorrágico explica por qué el factor pronóstico más importante no es únicamente disponer de tratamientos eficaces, sino iniciarlos antes de que se establezca la denominada "tríada letal" del trauma y la hemorragia: hipotermia, acidosis y coagulopatía.

En este contexto, la compresión aórtica externa adquiere un valor extraordinario como intervención de puente. No resuelve la causa del sangrado, pero puede reducir significativamente el flujo sanguíneo hacia el territorio pélvico durante los minutos críticos necesarios para administrar uterotónicos, activar un protocolo de transfusión masiva, preparar un quirófano o realizar una embolización arterial.


Magnitud del problema

La hemorragia posparto se define clásicamente como una pérdida sanguínea superior a 500 mL tras un parto vaginal o superior a 1.000 mL tras una cesárea, aunque actualmente se reconoce que cualquier pérdida acompañada de signos de hipovolemia debe considerarse clínicamente relevante independientemente del volumen estimado.

Su incidencia oscila entre el 3 % y el 6 % de todos los partos, dependiendo de la población estudiada y de los criterios diagnósticos empleados.

En países de ingresos bajos y medios, donde el acceso inmediato a cirugía, transfusión y radiología intervencionista puede ser limitado, la hemorragia obstétrica continúa siendo responsable de una proporción desproporcionadamente elevada de muertes maternas. No obstante, incluso en sistemas sanitarios altamente desarrollados, sigue representando una de las principales causas de ingreso en unidades de cuidados intensivos obstétricos.

Este escenario pone de manifiesto que reducir el tiempo transcurrido entre el inicio del sangrado y el control efectivo de la hemorragia constituye uno de los objetivos prioritarios de la medicina obstétrica contemporánea.


Evolución histórica del control de la hemorragia obstétrica

El tratamiento de la hemorragia obstétrica ha evolucionado desde maniobras exclusivamente manuales hasta sofisticadas técnicas endovasculares.

Durante siglos, las únicas herramientas disponibles fueron el masaje uterino, la compresión manual y diversas técnicas empíricas destinadas a reducir el sangrado. Con el desarrollo de la cirugía moderna aparecieron procedimientos como la ligadura de arterias uterinas y de arterias ilíacas internas, seguidos posteriormente por la histerectomía obstétrica como tratamiento definitivo en los casos refractarios.

Las últimas décadas incorporaron avances decisivos:

  • uterotónicos sintéticos;
  • ácido tranexámico;
  • balón de Bakri;
  • embolización arterial selectiva;
  • protocolos de transfusión masiva;
  • REBOA (Resuscitative Endovascular Balloon Occlusion of the Aorta).

Paradójicamente, mientras estas tecnologías avanzaban, una maniobra extremadamente simple como la compresión aórtica externa permaneció infrautilizada, a pesar de su potencial para reducir el sangrado en los primeros minutos del evento hemorrágico.

La publicación de Nieto-Calvache y colaboradores en el American Journal of Obstetrics and Gynecology ha contribuido a rescatar esta técnica del relativo olvido, destacando su utilidad como intervención inmediata mientras se prepara el tratamiento definitivo.



Anatomía vascular de la pelvis: fundamento de la técnica

La eficacia de la compresión aórtica externa se explica por una característica anatómica fundamental: todo el flujo arterial destinado al útero depende, en última instancia, de la aorta abdominal.

La aorta abdominal comienza al atravesar el hiato aórtico del diafragma, aproximadamente a nivel de la vértebra T12, y desciende por delante de la columna vertebral hasta bifurcarse en las arterias ilíacas comunes a nivel de L4.

Cada arteria ilíaca común origina:

  • arteria ilíaca externa;
  • arteria ilíaca interna (hipogástrica).

De la arteria ilíaca interna nacen las arterias uterinas, principales responsables de la irrigación del útero grávido. Durante el embarazo, estas arterias experimentan una profunda remodelación vascular y pueden incrementar su flujo de manera extraordinaria para satisfacer las necesidades fetoplacentarias.

A término, el flujo uteroplacentario puede alcanzar aproximadamente 500–700 mL/min, lo que representa alrededor del 10–15 % del gasto cardíaco materno.

Esta elevada perfusión explica la rapidez con la que una lesión uterina o una atonía pueden desencadenar pérdidas sanguíneas masivas en cuestión de minutos.

Cuando el operador comprime manualmente la aorta abdominal contra la columna vertebral, reduce el flujo que alcanza las arterias ilíacas y, por tanto, disminuye de forma inmediata el aporte sanguíneo al territorio uterino y pélvico.

Este principio fisiológico constituye la base científica de la maniobra.


Referencias (Parte I)

  1. Nieto-Calvache AJ, Palacios-Jaraquemada JM, Aryananda RA, et al. External aortic compression: buying time to save lives in obstetric hemorrhage. American Journal of Obstetrics and Gynecology. 2025;232(2):239-241. DOI: 10.1016/j.ajog.2024.09.017. https://doi.org/10.1016/j.ajog.2024.09.017

  2. World Health Organization. WHO recommendations for the prevention and treatment of postpartum haemorrhage (actualización vigente). https://www.who.int/publications/i/item/9789240115637

  3. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Practice Bulletin No. 183: Postpartum Hemorrhage.

  4. FIGO. Recommendations on the management of postpartum hemorrhage.

  5. Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (RCOG). Prevention and Management of Postpartum Haemorrhage.


Compresión aórtica externa en la hemorragia obstétrica

Revisión científica integral 2026

PARTE II

Fisiología cardiovascular del embarazo y bases hemodinámicas de la compresión aórtica externa

Por Dr. Ramón Alejandro Reyes Díaz, MD ⚕️
EMS Solutions International



Introducción

Para comprender por qué la compresión manual de la aorta puede modificar de forma tan rápida la evolución de una hemorragia obstétrica, primero es necesario entender que la circulación materna durante el embarazo es radicalmente distinta a la de una mujer no gestante.

El embarazo constituye uno de los mayores desafíos fisiológicos que experimenta el organismo humano. En apenas 40 semanas, el sistema cardiovascular debe adaptarse para perfundir simultáneamente dos organismos sin comprometer la oxigenación materna. Estas adaptaciones convierten al útero en uno de los órganos con mayor flujo sanguíneo del cuerpo.

Precisamente esta extraordinaria perfusión explica que, cuando se pierde el control del sangrado, la paciente pueda evolucionar desde una estabilidad aparente hasta un shock hemorrágico irreversible en pocos minutos.


Adaptaciones cardiovasculares durante el embarazo

Las modificaciones hemodinámicas comienzan desde las primeras semanas de gestación y alcanzan su máximo alrededor de las semanas 28–32.

Entre las principales adaptaciones destacan:

Incremento del volumen sanguíneo

El volumen plasmático aumenta entre un 40 % y un 50 %, mientras que la masa eritrocitaria se incrementa aproximadamente un 20–30 %, generando la conocida anemia fisiológica del embarazo por hemodilución.

En una mujer con un volumen sanguíneo basal de aproximadamente 4,5 litros, el embarazo puede aumentar la volemia hasta 6–7 litros.

Este incremento constituye una reserva fisiológica destinada a compensar las pérdidas sanguíneas del parto.


Aumento del gasto cardíaco

El gasto cardíaco aumenta entre un 30 % y un 50 %, alcanzando valores cercanos a 7 litros/minuto en gestaciones avanzadas.

Este incremento resulta de:

  • aumento del volumen sistólico;
  • incremento moderado de la frecuencia cardíaca (10–20 lpm);
  • reducción de la resistencia vascular sistémica.

El útero recibe una parte importante de este incremento del gasto.


Disminución de la resistencia vascular sistémica

La placenta constituye un circuito vascular de muy baja resistencia.

Como consecuencia:

  • disminuye la presión arterial diastólica;
  • aumenta el flujo periférico;
  • mejora la perfusión uterina.

Circulación uteroplacentaria

Uno de los aspectos más sorprendentes del embarazo es el enorme incremento del flujo sanguíneo uterino.

En una mujer no gestante:

Flujo uterino ≈ 50–100 mL/min

En el embarazo a término:

Flujo uterino ≈ 500–700 mL/min

Algunas publicaciones describen cifras incluso superiores a 750 mL/min durante el trabajo de parto.

Esto representa aproximadamente:

10–15 % del gasto cardíaco materno total.

Pocos órganos reciben semejante cantidad de sangre.


Remodelación vascular

Durante el embarazo ocurre una transformación profunda de las arterias espirales uterinas.

Los trofoblastos invaden estas arterias y producen:

  • pérdida parcial del músculo liso;
  • aumento importante del calibre vascular;
  • desaparición del control vasomotor.

El objetivo es garantizar un flujo continuo hacia la placenta.

Sin embargo, esta adaptación tiene un precio:

cuando el lecho placentario queda expuesto tras el alumbramiento, los vasos abiertos pueden convertirse en una fuente masiva de hemorragia.


¿Por qué sangra tanto una hemorragia posparto?

La explicación es puramente física.

El flujo sanguíneo depende de tres factores:

  • presión arterial;
  • resistencia vascular;
  • diámetro del vaso.

Las arterias uterinas durante el embarazo:

✔ poseen gran calibre

✔ transportan elevado volumen sanguíneo

✔ trabajan con flujo continuo

Si el útero pierde su capacidad de contraerse (atonía uterina), los vasos permanecen abiertos.

Cada minuto continúa llegando sangre desde:

Aorta abdominal

Ilíacas comunes

Ilíacas internas

Arterias uterinas

Lecho placentario

El resultado puede ser una pérdida superior a 150–200 mL por minuto, pudiendo alcanzar varios litros en muy poco tiempo.


Principio hemodinámico de la compresión aórtica

La compresión manual busca modificar esta ecuación.

No intenta cerrar los vasos uterinos.

Intenta reducir el flujo que llega a ellos.

Si disminuye el flujo proximal:

Disminuye la presión distal.

Disminuye el volumen que alcanza la pelvis.

Disminuye la velocidad de la hemorragia.

Es exactamente el mismo principio utilizado por un torniquete en una extremidad, aunque aplicado sobre el eje vascular principal del abdomen.


¿Qué ocurre durante la compresión?

Cuando el operador aplica una presión suficiente sobre la aorta abdominal, ésta queda parcialmente comprimida contra los cuerpos vertebrales lumbares.

La consecuencia inmediata es:

  • reducción del flujo hacia ambas arterias ilíacas comunes;
  • disminución del flujo hacia arterias uterinas;
  • descenso de la presión hidrostática en el lecho hemorrágico;
  • reducción visible del sangrado.

La sangre continúa perfundiendo:

  • cerebro;
  • corazón;
  • pulmones;
  • miembros superiores.

Es decir, la maniobra prioriza la perfusión de los órganos vitales mientras limita temporalmente el aporte al territorio pélvico.


Analogía con REBOA

Desde un punto de vista fisiológico, la compresión manual externa y la Resuscitative Endovascular Balloon Occlusion of the Aorta (REBOA) persiguen un objetivo común:

reducir temporalmente el flujo distal a la aorta para controlar la hemorragia.

Las diferencias son importantes:

Compresión aórtica externa REBOA
Manual Endovascular
Inmediata Requiere acceso arterial
Sin equipamiento Precisa material especializado
Coste prácticamente nulo Coste elevado
Aplicable en cualquier entorno Limitada a centros entrenados
Puente temporal Puente temporal con mayor control hemodinámico

La compresión externa no reemplaza al REBOA, pero puede iniciarse varios minutos antes, un intervalo que puede ser decisivo para la supervivencia.


Distribución del flujo durante la maniobra

La disminución del flujo pélvico genera una redistribución relativa del gasto cardíaco hacia órganos esenciales:

  • encéfalo;
  • miocardio;
  • circulación coronaria;
  • circulación carotídea.

Aunque el gasto cardíaco global no aumenta, la reducción del "robo" hacia el territorio uterino favorece el mantenimiento de la perfusión central durante el shock hemorrágico.


La importancia del tiempo

En medicina de emergencias existe un concepto ampliamente aceptado:

No todas las intervenciones salvan vidas por resolver el problema; muchas lo hacen porque compran tiempo suficiente para resolverlo.

La compresión aórtica externa pertenece a esta categoría.

No corrige la atonía uterina.

No repara una rotura uterina.

No sustituye la embolización.

No reemplaza una histerectomía.

Su verdadero valor consiste en reducir el sangrado durante esos minutos críticos en los que el equipo organiza el tratamiento definitivo.

En hemorragia obstétrica, ganar cinco minutos puede significar preservar más de un litro de sangre circulante, con el consiguiente impacto sobre la perfusión tisular, la necesidad transfusional y el riesgo de desarrollar la tríada letal del shock.


Integración con la reanimación del shock hemorrágico

La compresión aórtica externa nunca debe aplicarse de forma aislada.

Debe integrarse simultáneamente con:

  • activación inmediata del protocolo de hemorragia obstétrica;
  • masaje uterino si está indicado;
  • administración precoz de uterotónicos;
  • ácido tranexámico dentro de las primeras 3 horas;
  • acceso venoso de gran calibre;
  • reposición dirigida con hemoderivados;
  • calentamiento activo para prevenir hipotermia;
  • corrección de hipocalcemia, acidosis y coagulopatía;
  • preparación del tratamiento definitivo (balón intrauterino, cirugía, embolización o REBOA según disponibilidad).

La maniobra actúa como un puente hemodinámico, no como un tratamiento definitivo.


Concepto operativo

La compresión aórtica externa debe entenderse como una intervención de control temporal del daño (Damage Control Hemorrhage Control).

Comparte la misma filosofía que otras técnicas de control de daños:

  • torniquetes en extremidades;
  • vendajes hemostáticos;
  • pinzamiento vascular;
  • REBOA;
  • empaquetamiento quirúrgico.

Todas ellas persiguen un objetivo común: interrumpir o reducir el sangrado hasta que sea posible aplicar una solución definitiva.


Referencias (Parte II)

  1. Nieto-Calvache AJ, et al. External aortic compression: buying time to save lives in obstetric hemorrhage. Am J Obstet Gynecol. 2025;232(2):239-241. DOI: 10.1016/j.ajog.2024.09.017.

  2. Cunningham FG, Leveno KJ, Bloom SL, et al. Williams Obstetrics. 26th ed. McGraw-Hill; 2022.

  3. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Practice Bulletin No. 183: Postpartum Hemorrhage.

  4. World Health Organization. WHO recommendations for prevention and treatment of postpartum haemorrhage. https://www.who.int/publications/i/item/9789240115637

  5. FIGO. Recommendations on the management of postpartum hemorrhage.


Compresión aórtica externa en la hemorragia obstétrica

Revisión científica integral 2026

PARTE III

Técnica, biomecánica, validación clínica e integración en la respuesta multidisciplinaria

Por Dr. Ramón Alejandro Reyes Díaz, MD ⚕️
EMS Solutions International


Introducción

La compresión aórtica externa es una intervención que parece sencilla, pero cuya eficacia depende de una ejecución técnicamente correcta. Una presión aplicada unos centímetros fuera del punto anatómico adecuado puede resultar completamente ineficaz, mientras que una técnica precisa puede reducir de forma inmediata el flujo hacia la pelvis y modificar la evolución clínica de una paciente con hemorragia obstétrica grave.

En medicina crítica, la diferencia entre una maniobra útil y una maniobra fallida suele residir en el conocimiento detallado de la anatomía y de la biomecánica implicadas.


Anatomía de superficie: localizar la aorta sin ecografía

La aorta abdominal se inicia al atravesar el hiato aórtico del diafragma (T12) y desciende por delante de los cuerpos vertebrales lumbares hasta bifurcarse en las arterias ilíacas comunes a nivel de L4, aproximadamente a la altura del ombligo.

En la mujer en puerperio inmediato, el útero permanece aumentado de tamaño, desplazando parcialmente las vísceras, pero la referencia anatómica sigue siendo válida.

El punto de compresión recomendado se sitúa:

  • ligeramente por encima del ombligo;
  • discretamente a la izquierda de la línea media;
  • directamente sobre el trayecto de la aorta abdominal.

La columna lumbar actúa como un plano rígido contra el que se comprime la arteria.


¿Por qué ligeramente a la izquierda?

La aorta discurre ligeramente desviada hacia la izquierda de la línea media, mientras que la vena cava inferior se sitúa predominantemente a la derecha.

Esta diferencia anatómica tiene implicaciones importantes:

  • una presión demasiado derecha comprime preferentemente la vena cava;
  • una presión correctamente orientada permite actuar sobre la aorta.

Comprimir únicamente la vena cava puede disminuir el retorno venoso sin reducir el flujo arterial hacia el útero, agravando potencialmente la inestabilidad hemodinámica.


Biomecánica de la maniobra

El éxito depende de transmitir la fuerza al eje vascular profundo.

No se trata de "empujar el abdomen", sino de utilizar el peso corporal para generar una fuerza vertical capaz de comprimir la aorta entre la pared abdominal anterior y la columna vertebral.

La biomecánica adecuada incluye:

  • hombros alineados con el punto de compresión;
  • codos extendidos;
  • muñeca estable;
  • utilización del peso del operador, no únicamente de la fuerza de los brazos.

Este principio es similar al empleado durante las compresiones torácicas de alta calidad en reanimación cardiopulmonar.


Posición del operador

La posición ideal es al lado de la paciente, con acceso simultáneo para el resto del equipo.

Mientras una persona mantiene la compresión:

  • otra administra uterotónicos;
  • otra canaliza accesos venosos;
  • otra prepara transfusión;
  • otra monitoriza constantes;
  • el obstetra organiza el tratamiento definitivo.

La maniobra no debe interferir con el resto de las intervenciones.


Técnica paso a paso

Paso 1. Reconocimiento precoz

Toda hemorragia obstétrica significativa debe activar inmediatamente el algoritmo institucional.

No debe esperarse a que aparezca hipotensión.

La taquicardia persistente, el aumento del sangrado y la mala perfusión periférica justifican actuar precozmente.


Paso 2. Posición de la paciente

Preferentemente:

  • decúbito supino;
  • ligera inclinación izquierda si persiste gestación avanzada;
  • exposición completa del abdomen.

Paso 3. Localización anatómica

Identificar:

  • ombligo;
  • línea media;
  • punto ligeramente craneal e izquierdo.

Paso 4. Aplicación de la fuerza

Puede utilizarse:

  • puño cerrado;
  • eminencia tenar;
  • palma reforzada por la otra mano.

La presión debe dirigirse:

anteroposterior

hasta percibir resistencia firme correspondiente a los cuerpos vertebrales.


Paso 5. Mantenimiento

La presión debe mantenerse de forma continua.

Interrupciones frecuentes producen reperfusión inmediata del territorio pélvico.


¿Cuánta fuerza debe aplicarse?

No existe un valor universal medido en Newtons o kilogramos.

Debe aplicarse la fuerza suficiente para conseguir:

  • desaparición del pulso femoral;
  • reducción evidente del sangrado.

En pacientes con obesidad mórbida puede requerirse una fuerza considerablemente mayor.

En mujeres delgadas suele bastar una presión moderada utilizando el peso corporal.


Confirmación de eficacia

1. Pulso femoral

Es el método más rápido.

Mientras un operador mantiene la compresión:

otro palpa:

  • arteria femoral derecha;
  • arteria femoral izquierda.

La desaparición o disminución marcada del pulso indica una reducción significativa del flujo distal.


2. Disminución del sangrado

La respuesta suele observarse en segundos.

Una reducción clara del flujo vaginal constituye uno de los mejores indicadores clínicos.


3. Ecografía Doppler

En centros con disponibilidad inmediata puede demostrarse:

  • disminución del flujo ilíaco;
  • reducción del flujo uterino;
  • cambios hemodinámicos durante la maniobra.

Aunque útil, no debe retrasar la intervención.


Errores técnicos más frecuentes

Error 1

Comprimir demasiado caudalmente.

Resultado:

No se actúa sobre la aorta.


Error 2

Comprimir únicamente tejidos blandos.

Resultado:

La presión nunca alcanza la arteria.


Error 3

Utilizar únicamente fuerza muscular.

El operador se fatiga rápidamente.

Debe emplearse el peso corporal.


Error 4

Interrumpir continuamente la maniobra.

Cada liberación permite restablecer el flujo arterial.


Error 5

No comprobar el pulso femoral.

Sin esta verificación puede asumirse erróneamente que la técnica está funcionando.


Tiempo de mantenimiento

La literatura disponible no establece un límite universal.

La compresión debe mantenerse:

  • únicamente mientras se organiza el tratamiento definitivo;
  • minimizando el tiempo de isquemia distal.

En la práctica clínica suele emplearse durante minutos, no horas.

Una compresión prolongada exige vigilancia continua de la perfusión distal y reevaluación permanente.


Indicaciones

La maniobra puede considerarse en:

  • hemorragia posparto por atonía uterina;
  • placenta previa;
  • placenta acreta, increta o percreta;
  • rotura uterina;
  • laceraciones obstétricas graves;
  • hemorragia durante cesárea;
  • traslado a quirófano;
  • espera de radiología intervencionista;
  • preparación para REBOA.

Contraindicaciones relativas

Aunque existen pocas contraindicaciones absolutas, debe extremarse la precaución en pacientes con:

  • aneurisma conocido de aorta abdominal;
  • sospecha de disección aórtica;
  • traumatismo abdominal con lesión vascular mayor;
  • patología aórtica avanzada;
  • imposibilidad anatómica para localizar el vaso.

La prioridad siempre será valorar el balance riesgo-beneficio en una paciente con hemorragia potencialmente mortal.


Posibles complicaciones

Cuando se realiza correctamente y durante un tiempo limitado, las complicaciones descritas son infrecuentes.

Sin embargo, teóricamente pueden aparecer:

  • isquemia transitoria de miembros inferiores;
  • dolor intenso;
  • fatiga del operador;
  • pérdida de eficacia por desplazamiento;
  • reperfusión brusca al liberar la compresión;
  • lesión vascular en pacientes con enfermedad aterosclerótica avanzada (excepcional).

Hasta la fecha, la evidencia publicada no ha demostrado una elevada incidencia de complicaciones graves atribuibles a la maniobra, pero la calidad de la evidencia sigue siendo limitada y justifica estudios prospectivos adicionales.


Integración con el algoritmo de respuesta

La compresión aórtica externa no sustituye ninguna intervención.

Debe ejecutarse simultáneamente con:

  • masaje uterino;
  • administración de oxitocina y otros uterotónicos;
  • ácido tranexámico precoz;
  • activación del protocolo de transfusión masiva;
  • reposición dirigida con hemoderivados;
  • corrección de hipocalcemia e hipotermia;
  • preparación de balón intrauterino, cirugía o embolización.

El concepto clave es que cada minuto ganado disminuye la deuda de oxígeno tisular y aumenta la probabilidad de supervivencia.


Perlas clínicas DrRamonReyesMD ⚕️

  • La compresión aórtica externa no es un tratamiento definitivo; es una estrategia de control temporal del daño.
  • Su eficacia depende más de la precisión anatómica que de la fuerza aplicada.
  • La desaparición del pulso femoral es el mejor indicador clínico inmediato de una compresión eficaz.
  • Nunca debe retrasar la administración de uterotónicos, ácido tranexámico, transfusión ni el control definitivo de la hemorragia.
  • Es una técnica especialmente valiosa en hospitales rurales, transporte sanitario, entornos con recursos limitados y medicina táctica, donde puede representar la diferencia entre llegar viva al quirófano o fallecer antes del tratamiento definitivo.

Referencias principales

  1. Nieto-Calvache AJ, Palacios-Jaraquemada JM, Aryananda RA, et al. External aortic compression: buying time to save lives in obstetric hemorrhage. American Journal of Obstetrics and Gynecology. 2025;232(2):239-241. DOI: 10.1016/j.ajog.2024.09.017.

  2. World Health Organization. WHO recommendations for the prevention and treatment of postpartum haemorrhage.

  3. FIGO. Recommendations on the management of postpartum hemorrhage.

  4. ACOG Practice Bulletin No. 183. Postpartum Hemorrhage.

Compresión aórtica externa en la hemorragia obstétrica

Revisión científica integral 2026

PARTE IV

Evidencia científica, análisis crítico y comparación con las estrategias modernas de control de la hemorragia obstétrica

Por Dr. Ramón Alejandro Reyes Díaz, MD ⚕️
EMS Solutions International


Introducción

Toda nueva intervención médica debe responder a una pregunta fundamental:

¿Existe evidencia suficiente para justificar su incorporación a la práctica clínica?

En el caso de la compresión aórtica externa (External Aortic Compression, EAC), la respuesta requiere un análisis equilibrado. Aunque el fundamento anatómico y fisiológico es sólido, la evidencia clínica aún se encuentra en desarrollo y procede principalmente de series de casos, estudios observacionales, experiencias institucionales y revisiones de expertos.

Esto no disminuye su potencial utilidad, pero obliga a interpretarla dentro del marco de la medicina basada en la evidencia.


El problema de investigar la hemorragia obstétrica

Realizar ensayos clínicos aleatorizados en pacientes con hemorragia obstétrica grave presenta importantes limitaciones éticas.

Cuando una paciente está perdiendo entre 200 y 300 mL de sangre por minuto, resulta difícil justificar la aleatorización entre "realizar una maniobra potencialmente beneficiosa" o "no realizarla".

Por ello, gran parte de la evidencia disponible procede de:

  • estudios prospectivos no aleatorizados;
  • registros clínicos;
  • cohortes observacionales;
  • simulación clínica;
  • experiencia acumulada en centros especializados.

Este patrón es similar al observado históricamente con otras intervenciones hoy ampliamente aceptadas, como los torniquetes tácticos o la reanimación con sangre total.


El artículo que cambió la perspectiva

El trabajo publicado por Nieto-Calvache y colaboradores en American Journal of Obstetrics and Gynecology representa uno de los principales impulsores del renovado interés por esta maniobra.

Los autores no presentan la compresión aórtica externa como una alternativa a la cirugía, sino como una estrategia puente destinada a reducir temporalmente el flujo sanguíneo hacia la pelvis mientras se organiza el tratamiento definitivo.

El mensaje central del artículo es claro:

"Buying time to save lives".

Es decir:

ganar tiempo para salvar vidas.

Este cambio conceptual resulta especialmente relevante porque desplaza el foco desde el control definitivo de la hemorragia hacia la importancia crítica de los primeros minutos.


¿Qué demuestra realmente la evidencia?

La información disponible permite afirmar con razonable confianza que la compresión aórtica externa:

  • reduce el flujo arterial hacia la pelvis;
  • disminuye el sangrado visible cuando se ejecuta correctamente;
  • puede mejorar transitoriamente la estabilidad hemodinámica;
  • facilita la realización de procedimientos definitivos.

Sin embargo, todavía no existen ensayos multicéntricos de gran tamaño que demuestren de forma concluyente una reducción de la mortalidad materna atribuible exclusivamente a esta maniobra.

Esta diferencia es importante.

No debemos confundir:

plausibilidad fisiológica

con

evidencia clínica definitiva.


Nivel de evidencia

Aplicando criterios similares al sistema GRADE, la calidad actual de la evidencia puede resumirse así:

Aspecto Nivel de evidencia
Fundamento anatómico Alto
Fundamento fisiológico Alto
Disminución del flujo distal Alto
Reducción inmediata del sangrado Moderado
Reducción de transfusiones Bajo-Moderado
Reducción de mortalidad Bajo
Ensayos aleatorizados Muy limitado

Esto no significa que la técnica sea ineficaz.

Significa que todavía requiere estudios prospectivos de mayor calidad.


Comparación con REBOA

La Resuscitative Endovascular Balloon Occlusion of the Aorta (REBOA) constituye probablemente la intervención con la que más frecuentemente se compara la compresión aórtica externa.

Objetivo

Ambas técnicas persiguen:

  • reducir el flujo distal;
  • mantener la perfusión cerebral y coronaria;
  • controlar temporalmente la hemorragia.

Diferencias

Compresión aórtica externa

Ventajas:

  • inmediata;
  • sin equipamiento;
  • coste prácticamente nulo;
  • aplicable en cualquier hospital;
  • útil incluso en ambulancias.

Limitaciones:

  • depende del operador;
  • difícil en obesidad extrema;
  • fatiga muscular;
  • difícil cuantificar la presión aplicada.

REBOA

Ventajas:

  • control muy preciso;
  • monitorización angiográfica;
  • mantiene la oclusión estable;
  • especialmente útil en cirugía.

Limitaciones:

  • requiere acceso arterial femoral;
  • precisa entrenamiento avanzado;
  • mayor coste;
  • posibles complicaciones vasculares;
  • disponibilidad limitada.

En la práctica, ambas técnicas no son competidoras.

La compresión aórtica puede iniciarse inmediatamente y mantenerse mientras se prepara un REBOA.


Comparación con el balón de Bakri

El balón intrauterino de Bakri actúa mediante un mecanismo completamente distinto.

Compresión aórtica:

↓ reduce el flujo de entrada.

Balón de Bakri:

↑ aumenta la presión dentro del útero para comprimir el lecho hemorrágico.

Son intervenciones complementarias.

Una disminuye el aporte sanguíneo.

La otra favorece la hemostasia local.


Comparación con la embolización arterial

La embolización constituye una solución altamente eficaz cuando está disponible.

Sin embargo:

  • requiere radiología intervencionista;
  • necesita estabilidad suficiente para el traslado;
  • consume tiempo.

La compresión aórtica puede mantener con vida a la paciente durante ese intervalo.


Comparación con la histerectomía obstétrica

La histerectomía representa el tratamiento definitivo cuando fracasan las medidas conservadoras.

No obstante:

  • implica pérdida irreversible de fertilidad;
  • requiere quirófano;
  • precisa anestesia;
  • puede prolongarse durante una hemorragia activa.

La compresión aórtica no sustituye la cirugía, pero puede mejorar las condiciones hemodinámicas antes de iniciarla.


Comparación con la ligadura vascular

La ligadura de arterias uterinas o hipogástricas reduce permanentemente el flujo arterial.

La compresión aórtica logra un efecto fisiológico similar, pero de manera:

  • inmediata;
  • reversible;
  • extracorpórea;
  • no invasiva.

¿Dónde aporta mayor valor?

La evidencia sugiere que el mayor beneficio potencial aparece cuando existe retraso en acceder al tratamiento definitivo.

Por ejemplo:

  • hospitales rurales;
  • centros sin banco de sangre;
  • transporte sanitario;
  • islas;
  • zonas de conflicto;
  • medicina militar;
  • países con recursos limitados.

En un hospital terciario con quirófano disponible en pocos minutos, el tiempo ganado puede ser menor.

En un entorno remoto puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.


Aplicación en medicina táctica

Desde la perspectiva del Tactical Combat Casualty Care (TCCC) y del Tactical Emergency Casualty Care (TECC), la filosofía resulta familiar.

El principio operativo es idéntico al utilizado con:

  • torniquetes;
  • agentes hemostáticos;
  • empaquetamiento de heridas;
  • control del daño.

La hemorragia obstétrica puede considerarse una forma de hemorragia no compresible del torso inferior.

Aunque el contexto es diferente, la lógica fisiopatológica es comparable: controlar temporalmente la pérdida sanguínea hasta alcanzar un tratamiento definitivo.


Limitaciones de la evidencia actual

Persisten varias preguntas sin respuesta:

  • ¿Cuál es el tiempo óptimo de compresión?
  • ¿Existe un umbral de presión ideal?
  • ¿Qué pacientes obtienen mayor beneficio?
  • ¿Cuál es el impacto sobre la necesidad transfusional?
  • ¿Puede reducir la tasa de histerectomías?
  • ¿Disminuye realmente la mortalidad materna?

Responder a estas cuestiones exigirá estudios multicéntricos con metodologías homogéneas.


Futuras líneas de investigación

Las prioridades para los próximos años incluyen:

  • sensores que indiquen la presión óptima aplicada;
  • dispositivos externos específicos de compresión aórtica;
  • entrenamiento mediante simulación de alta fidelidad;
  • integración con ecografía Doppler portátil;
  • algoritmos de inteligencia artificial para detección precoz de hemorragia;
  • comparación directa con REBOA en pacientes seleccionadas;
  • estudios de coste-efectividad.

Opinión del autor

La compresión aórtica externa representa una de esas intervenciones cuya simplicidad puede llevar a infravalorar su importancia.

La historia de la medicina demuestra que algunas de las maniobras más eficaces —el masaje uterino, la maniobra de Heimlich, las compresiones torácicas o los torniquetes modernos— comparten tres características:

  1. Base fisiológica sólida.
  2. Aplicación inmediata.
  3. Capacidad de ganar tiempo hasta el tratamiento definitivo.

La compresión aórtica externa reúne esas tres condiciones. Sin embargo, es importante mantener una visión crítica: la evidencia disponible respalda su uso como maniobra puente, pero todavía no permite considerarla un sustituto de las intervenciones definitivas ni afirmar por sí sola una reducción de la mortalidad. Su mayor fortaleza es que puede iniciarse en segundos, prácticamente en cualquier lugar y sin equipamiento, siempre integrada en un protocolo completo de manejo de la hemorragia obstétrica.


Referencias principales

  1. Nieto-Calvache AJ, Palacios-Jaraquemada JM, Aryananda RA, et al. External aortic compression: buying time to save lives in obstetric hemorrhage. American Journal of Obstetrics and Gynecology. 2025;232(2):239-241. DOI: 10.1016/j.ajog.2024.09.017.

  2. World Health Organization. WHO recommendations for the prevention and treatment of postpartum haemorrhage.

  3. FIGO. Recommendations on the management of postpartum hemorrhage.

  4. ACOG Practice Bulletin No. 183. Postpartum Hemorrhage.

  5. RCOG Green-top Guideline No. 52. Prevention and Management of Postpartum Haemorrhage.

Compresión aórtica externa en la hemorragia obstétrica

Revisión científica integral 2026

PARTE V

Algoritmos de actuación, entrenamiento, simulación clínica e implementación en sistemas de emergencias

Por Dr. Ramón Alejandro Reyes Díaz, MD ⚕️
EMS Solutions International


"Los primeros cinco minutos"

Existe un concepto ampliamente aceptado en medicina crítica:

La mayoría de las muertes por hemorragia no ocurren porque no exista un tratamiento; ocurren porque dicho tratamiento llega demasiado tarde.

En hemorragia obstétrica esto es especialmente cierto.

Mientras un equipo prepara:

  • quirófano,
  • anestesia,
  • sangre,
  • radiología intervencionista,

la paciente continúa perdiendo sangre.

La compresión aórtica externa pretende precisamente cerrar ese intervalo crítico.

No sustituye ninguna terapia.

Reduce el tiempo biológico hasta que el tratamiento definitivo comienza a actuar.


El concepto del "Golden Minutes"

En trauma hablamos de:

  • Golden Hour
  • Platinum Ten Minutes

En obstetricia crítica probablemente deberíamos hablar de:

Golden Five Minutes

Los primeros cinco minutos condicionan:

  • consumo de factores de coagulación;
  • aparición de acidosis;
  • inicio de hipotermia;
  • activación de coagulopatía;
  • necesidad transfusional.

Cada minuto ganado reduce la deuda de oxígeno tisular.


Algoritmo EMS Solutions International 2026

PASO 1

Reconocer inmediatamente la hemorragia.

No esperar a cuantificar exactamente los mililitros.

Si el sangrado impresiona como grave:

actuar.


PASO 2

Pedir ayuda.

Activar protocolo de hemorragia obstétrica.

Movilizar:

  • Obstetricia
  • Anestesia
  • Banco de sangre
  • Quirófano
  • Radiología intervencionista si procede.

PASO 3

ABCDE obstétrico.

A

Vía aérea.

B

Oxígeno.

C

Control de hemorragia.

Accesos venosos.

Monitorización.


PASO 4

Masaje uterino.

Si existe atonía.


PASO 5

Administrar uterotónicos.

Según protocolos locales.


PASO 6

Ácido tranexámico.

Lo antes posible.

Idealmente antes de tres horas.


PASO 7

Iniciar compresión aórtica externa.

No esperar.

Mientras llegan el resto de recursos.


PASO 8

Comprobar:

✔ desaparición del pulso femoral.

✔ disminución del sangrado.


PASO 9

Activar transfusión masiva.

Mantener:

Normotermia.

Calcio.

Corrección de coagulopatía.


PASO 10

Tratamiento definitivo.

  • Balón de Bakri.
  • Cirugía.
  • Embolización.
  • REBOA.
  • Histerectomía.

Integración con Massive Transfusion Protocol (MTP)

Una hemorragia obstétrica masiva debe tratarse igual que cualquier otra hemorragia exanguinante.

Los principios modernos incluyen:

Reposición precoz de:

  • Concentrados de hematíes.
  • Plasma fresco congelado.
  • Plaquetas.
  • Crioprecipitado o concentrado de fibrinógeno según disponibilidad.

Evitar:

  • hemodilución;
  • hipotermia;
  • hipocalcemia;
  • acidosis.

La compresión aórtica facilita que estas medidas dispongan del tiempo necesario para ser efectivas.


Papel del anestesiólogo

Mientras el obstetra controla la causa del sangrado, el anestesiólogo debe:

  • mantener perfusión cerebral;
  • evitar colapso cardiovascular;
  • corregir alteraciones metabólicas;
  • coordinar la transfusión masiva;
  • valorar monitorización invasiva;
  • preparar conversión quirúrgica.

La compresión aórtica puede mejorar transitoriamente la presión arterial y facilitar estas maniobras.


Papel de Enfermería

La enfermería obstétrica desempeña un papel esencial:

  • cuantificación objetiva del sangrado;
  • administración de uterotónicos;
  • preparación del material;
  • control de medicación;
  • apoyo durante la compresión;
  • vigilancia continua.

En muchos hospitales, la matrona puede ser la primera profesional en iniciar la maniobra.


Papel del TES

Aunque el parto extrahospitalario representa un porcentaje reducido de las asistencias, cuando se complica por hemorragia la capacidad de actuación inmediata es decisiva.

En un entorno prehospitalario, el Técnico en Emergencias Sanitarias puede colaborar en:

  • reconocimiento precoz del sangrado;
  • preparación del material;
  • monitorización;
  • soporte al equipo médico o de enfermería;
  • mantenimiento de la compresión durante el transporte, siempre bajo la dirección del profesional responsable.

La formación específica y la existencia de protocolos son fundamentales para garantizar una aplicación segura y coordinada.


Hospitales rurales

Probablemente aquí reside uno de los mayores beneficios.

En muchos hospitales:

No existe:

  • radiología intervencionista;
  • REBOA;
  • cirugía vascular.

Pero sí existe:

un profesional entrenado.

Y eso puede ser suficiente para salvar una vida.


Países de bajos recursos

La OMS estima que la mayoría de las muertes maternas ocurren precisamente donde existen menos recursos.

La compresión aórtica presenta varias ventajas:

  • gratuita;
  • inmediata;
  • reproducible;
  • enseñable.

Es difícil encontrar otra intervención con semejante relación coste-beneficio.


Simulación clínica

La evidencia demuestra que las habilidades poco utilizadas se deterioran rápidamente.

Por ello se recomienda incorporar la compresión aórtica a:

  • simulación obstétrica;
  • cursos ALSO;
  • entrenamiento multidisciplinario;
  • escenarios de crisis.

No basta con conocer la teoría.

Debe practicarse.


Checklist operativo EMS Solutions International

Antes

□ Reconocer HPP.

□ Pedir ayuda.

□ ABCDE.

□ Uterotónicos.

□ TXA.


Durante

□ Localizar aorta.

□ Aplicar peso corporal.

□ Verificar pulso femoral.

□ Monitorizar respuesta.

□ Mantener comunicación.


Después

□ Tratamiento definitivo.

□ Reevaluación continua.

□ Registro clínico.

□ Debriefing.


Las diez perlas clínicas DrRamonReyesMD ⚕️

1.

La hemorragia obstétrica mata por tiempo.

No por falta de tratamientos.


2.

La compresión aórtica no sustituye ninguna intervención.

Las conecta.


3.

Una técnica anatómicamente correcta vale más que aplicar mayor fuerza.


4.

El mejor monitor es el pulso femoral.

Si persiste fuerte, probablemente la compresión es insuficiente.


5.

Nunca retrasar:

  • oxitocina;
  • ácido tranexámico;
  • transfusión.

6.

Debe iniciarse mientras se organiza el resto del tratamiento.

No después.


7.

Los hospitales pequeños probablemente obtengan un beneficio proporcionalmente mayor que los grandes centros terciarios.


8.

Todo obstetra debería entrenarla.

Todo anestesiólogo debería conocerla.

Todo equipo de emergencias debería reconocer cuándo puede ser útil.


9.

El futuro probablemente combine:

  • inteligencia artificial;
  • simulación;
  • ecografía portátil;
  • dispositivos externos específicos de compresión.

10.

El verdadero valor de la compresión aórtica externa no reside en detener completamente la hemorragia, sino en ganar esos minutos irrepetibles que permiten transformar una muerte inminente en una paciente que llega con vida al tratamiento definitivo.


Conclusión final

La compresión aórtica externa representa una de las intervenciones más prometedoras dentro del concepto moderno de control temporal del daño en hemorragia obstétrica. Su fortaleza no radica en reemplazar la cirugía, la embolización o la reanimación hemostática, sino en integrarse con ellas para reducir la pérdida sanguínea durante los minutos más críticos.

No obstante, su incorporación a la práctica clínica debe hacerse con rigor. La evidencia fisiológica y la experiencia clínica apoyan su uso como maniobra puente, pero aún son necesarios estudios multicéntricos que definan con mayor precisión su impacto sobre la mortalidad, la necesidad transfusional y la preservación de la fertilidad.

En un escenario donde cada minuto cuenta, formar a obstetras, anestesiólogos, matronas y equipos de emergencias en esta técnica puede ampliar las opciones terapéuticas disponibles y reforzar la respuesta multidisciplinaria frente a una de las urgencias obstétricas más devastadoras.


Bibliografía esencial

  1. Nieto-Calvache AJ, Palacios-Jaraquemada JM, Aryananda RA, et al. External aortic compression: buying time to save lives in obstetric hemorrhage. American Journal of Obstetrics and Gynecology. 2025;232(2):239-241. DOI: 10.1016/j.ajog.2024.09.017.

  2. World Health Organization (WHO). Recommendations for the prevention and treatment of postpartum haemorrhage. Ginebra: OMS.

  3. FIGO. Recommendations on the management of postpartum hemorrhage.

  4. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Practice Bulletin No. 183: Postpartum Hemorrhage.

  5. Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (RCOG). Green-top Guideline No. 52: Prevention and Management of Postpartum Haemorrhage.

  6. Sentilhes L, Vayssière C, Deneux-Tharaux C, et al. Postpartum hemorrhage: guidelines for clinical practice. Journal of Gynecology Obstetrics and Human Reproduction.

  7. WOMAN Trial Collaborators. Effect of early tranexamic acid administration on mortality, hysterectomy, and other morbidities in women with postpartum haemorrhage. The Lancet. DOI: 10.1016/S0140-6736(17)30638-4.


Con esta quinta parte queda estructurada una revisión científica completa. Antes de publicarla, realizaría una revisión editorial para unificar referencias, incorporar tablas comparativas, algoritmos gráficos e ilustraciones anatómicas, lo que le daría un formato equiparable al de un capítulo de libro o una revisión narrativa de alto nivel.


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