HIPONATREMIA ASOCIADA AL EJERCICIO (EAH): UNA EMERGENCIA MÉDICA POTENCIALMENTE MORTAL DURANTE EL VERANO. FISIOPATOLOGÍA, DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL, MANEJO PREHOSPITALARIO Y HOSPITALARIO BASADOS EN LA EVIDENCIA (ACTUALIZACIÓN 2026)
By DrRamonReyesMD
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Resumen
La hiponatremia asociada al ejercicio (Exercise-Associated Hyponatremia, EAH) constituye una urgencia médica potencialmente letal caracterizada por una concentración sérica de sodio inferior a 135 mmol/L, desarrollada durante o en las primeras 24 horas tras un ejercicio prolongado. Aunque inicialmente descrita en maratonistas y triatletas, actualmente se reconoce en senderistas, ciclistas, militares, bomberos, trabajadores expuestos al calor e incluso personas que realizan actividad física recreativa.
Paradójicamente, la principal causa no suele ser la deshidratación, sino la sobrehidratación con agua o líquidos hipotónicos, junto con una secreción inapropiada de hormona antidiurética (ADH), lo que favorece el edema cerebral y, en casos graves, convulsiones, coma y muerte.
Las olas de calor registradas en España durante el verano de 2026 convierten esta entidad en un problema de creciente relevancia clínica.
Introducción
Durante años se recomendó "beber todo lo posible" para prevenir la deshidratación durante el ejercicio. Hoy sabemos que esta recomendación indiscriminada puede resultar peligrosa.
La evidencia científica demuestra que una hidratación excesiva puede producir una disminución crítica del sodio plasmático, especialmente cuando coincide con:
- ejercicio prolongado,
- temperaturas elevadas,
- reposición exclusiva con agua,
- baja capacidad renal para eliminar el exceso de líquido debido a elevación de ADH.
El resultado puede ser un edema cerebral potencialmente mortal.
Fisiopatología
La EAH es consecuencia de varios mecanismos simultáneos:
- Exceso de ingesta de agua.
- Retención renal mediada por ADH.
- Dilución del sodio plasmático.
- Desplazamiento osmótico de agua hacia el interior celular.
- Edema cerebral.
- Incremento de la presión intracraneal.
En casos extremos aparecen:
- convulsiones,
- herniación cerebral,
- paro respiratorio,
- muerte.
Factores de riesgo
- Maratones.
- Ultra trail.
- Triatlón.
- Ciclismo.
- Senderismo.
- Entrenamiento militar.
- Bomberos.
- Deportes de resistencia.
- Olas de calor.
- Mujeres de bajo peso.
- Consumo excesivo de agua.
- Uso de AINE.
Manifestaciones clínicas
Leve
- Cefalea.
- Náuseas.
- Mareo.
- Distensión abdominal.
Moderada
- Vómitos.
- Confusión.
- Desorientación.
- Debilidad marcada.
Grave
- Convulsiones.
- Disminución del nivel de conciencia.
- Coma.
- Edema cerebral.
- Paro respiratorio.
Diagnóstico diferencial
Debe diferenciarse de:
- Golpe de calor.
- Hipoglucemia.
- Crisis epiléptica.
- Arritmias.
- Muerte súbita cardíaca.
- Hemorragia subaracnoidea.
- Intoxicaciones.
- Tromboembolismo pulmonar.
- Síncope vasovagal.
- Hipoxia.
Análisis crítico de un caso difundido en redes sociales
Recientemente se difundió un vídeo mostrando a un varón joven que sufrió una pérdida súbita de conciencia.
Es importante destacar que ningún vídeo permite establecer un diagnóstico médico definitivo, aunque sí posibilita realizar un análisis clínico estructurado.
Lo observado
- Varón joven en decúbito supino tras un colapso.
- Varias personas realizando una valoración inicial.
- No se aprecian movimientos tónico-clónicos generalizados.
- No se evidencian traumatismos mayores.
- Parece mantener respiración espontánea durante parte de la secuencia, aunque el vídeo no permite confirmarlo con certeza.
Por tanto:
El vídeo, por sí solo, no permite afirmar que se trate de una hiponatremia.
Diagnóstico diferencial prioritario
Ante un varón de 34 años con pérdida súbita de conciencia deben descartarse inicialmente:
- Parada cardíaca o arritmia ventricular maligna.
- Síncope cardiogénico.
- Crisis epiléptica.
- Hipoglucemia.
- Golpe de calor por esfuerzo.
- Hiponatremia asociada al ejercicio.
- Intoxicaciones.
- Hemorragia subaracnoidea.
- Tromboembolismo pulmonar masivo.
¿Cuándo sospechar especialmente hiponatremia?
Debe sospecharse cuando existe:
- ejercicio superior a 2–4 horas,
- temperaturas elevadas,
- consumo abundante de agua,
- cefalea,
- náuseas,
- confusión,
- convulsiones,
- disminución del nivel de conciencia,
- temperatura corporal normal o discretamente elevada.
Diagnóstico
La confirmación requiere:
- Sodio sérico.
- Osmolaridad plasmática.
- Sodio urinario.
- Osmolaridad urinaria.
- Gasometría.
- Función renal.
- Glucemia.
- ECG.
- Temperatura central.
Manejo prehospitalario
El tratamiento comienza desde el primer contacto sanitario.
ABCDE
- Seguridad de la escena.
- Vía aérea.
- Respiración.
- Circulación.
- Estado neurológico.
- Exposición.
Posteriormente:
- Confirmar pulso.
- Monitorización ECG.
- Preparar DEA/desfibrilador.
- Glucemia capilar inmediata.
- Temperatura central si es posible.
- Historia dirigida:
- duración del ejercicio,
- cantidad de agua ingerida,
- condiciones ambientales,
- antecedentes.
Un error frecuente
No debe administrarse automáticamente grandes volúmenes de líquidos intravenosos cuando existe sospecha razonable de hiponatremia.
Si el problema es un exceso de agua corporal, añadir más agua puede agravar el edema cerebral.
Tratamiento hospitalario
Cuando existen síntomas neurológicos importantes:
- Suero salino hipertónico al 3 %.
- Monitorización continua.
- Corrección controlada del sodio.
- Evitar incrementos excesivamente rápidos para prevenir el síndrome de desmielinización osmótica.
- Control de convulsiones.
- Ingreso en cuidados intensivos cuando proceda.
Prevención
Las recomendaciones actuales difieren notablemente de las vigentes hace dos décadas.
Hoy se aconseja:
- Beber según la sed.
- Evitar la hiperhidratación.
- Utilizar bebidas con electrolitos durante esfuerzos prolongados.
- Controlar el peso antes y después de la competición.
- Individualizar la estrategia de hidratación.
- Educar a deportistas, entrenadores y servicios sanitarios.
Relevancia en España durante el verano de 2026
España atraviesa un periodo caracterizado por:
- olas de calor intensas,
- temperaturas extremas,
- incremento del deporte recreativo,
- actividades laborales al aire libre,
- carreras populares,
- senderismo,
- ciclismo.
En este contexto es cada vez más frecuente encontrar pacientes que intentan prevenir la deshidratación consumiendo grandes cantidades de agua sin reponer sodio, aumentando el riesgo de desarrollar una hiponatremia asociada al ejercicio.
Reconocer precozmente esta entidad permite evitar complicaciones neurológicas graves y reduce significativamente la mortalidad.
Conclusiones
La hiponatremia asociada al ejercicio es una emergencia tiempo-dependiente que puede simular múltiples patologías potencialmente mortales. Su reconocimiento exige un elevado índice de sospecha clínica, especialmente durante episodios de calor extremo.
Ante cualquier deportista o trabajador que colapse tras un esfuerzo prolongado, el profesional sanitario debe mantener una visión amplia y descartar inicialmente las causas con mayor riesgo vital inmediato: parada cardíaca, arritmias malignas, hipoglucemia, golpe de calor y lesiones neurológicas agudas. Solo tras integrar la historia clínica, la exploración física y las determinaciones analíticas podrá confirmarse el diagnóstico.
La prevención mediante estrategias racionales de hidratación, educación sanitaria y protocolos basados en la evidencia continúa siendo la herramienta más eficaz para reducir la incidencia y la mortalidad de esta entidad.
Referencias recomendadas
- Wilderness Medical Society. Clinical Practice Guidelines for Exercise-Associated Hyponatremia. Wilderness & Environmental Medicine.
- European Resuscitation Council (ERC) Guidelines 2025.
- American Heart Association (AHA) Guidelines for CPR & ECC.
- UpToDate. Exercise-associated hyponatremia.
- StatPearls. Hyponatremia.
- American College of Sports Medicine (ACSM). Position Statements on Hydration and Exercise.
- European Society of Intensive Care Medicine (ESICM).



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