VISITAS RECIENTES

AUTISMO TEA PDF

AUTISMO TEA PDF
TRASTORNO ESPECTRO AUTISMO y URGENCIAS PDF

We Support The Free Share of the Medical Information

Enlaces PDF por Temas

Nota Importante

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en el blog EMS Solutions International está editada y elaborada por profesionales de la salud. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario. by Dr. Ramon REYES, MD

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.
Fuente Ministerio de Interior de España

domingo, 26 de julio de 2026

¿POR QUÉ ALGUNAS PERSONAS DELGADAS PARECEN COMER MUCHO Y NO ENGORDAR?

 

Extracción el texto del vídeo completo (~66 s), no solo de la captura. Mantengo el contenido tal como aparece, sin añadir explicaciones ni completar frases por mi cuenta. En algunos fotogramas las palabras aparecen progresivamente; las reconstruyo únicamente cuando el propio vídeo permite leer la frase completa.


¿POR QUÉ ALGUNAS PERSONAS DELGADAS PARECEN COMER MUCHO Y NO ENGORDAR?

Fisiología del balance energético, NEAT, termogénesis, masa magra, genética, hormonas, tejido adiposo pardo y microbiota intestinal

Actualización científica 2026

DrRamonReyesMD ⚕️
EMS Solutions International — Metabolismo · Nutrición · Medicina basada en evidencia


RESUMEN

La observación popular de que algunas personas pueden consumir grandes cantidades de alimentos y permanecer delgadas es real como fenómeno observable, pero suele explicarse incorrectamente como poseer un supuesto “metabolismo ultrarrápido”.

La evidencia científica muestra una realidad considerablemente más compleja.

El peso corporal a largo plazo depende necesariamente del balance energético, pero tanto la ingesta como el gasto energético son variables dinámicas. El organismo modifica espontáneamente la actividad física, la termogénesis, el apetito, la eficiencia metabólica y la utilización de nutrientes en respuesta a cambios de alimentación y composición corporal. Los modelos fisiológicos modernos, por tanto, no consideran al cuerpo humano una simple calculadora estática de calorías.

Entre los mecanismos capaces de explicar diferencias interindividuales destacan el NEAT (non-exercise activity thermogenesis), la masa y composición corporal, el gasto energético en reposo, el efecto térmico de los alimentos, la actividad física, las adaptaciones termogénicas, los sistemas neuroendocrinos reguladores del apetito, la genética, el tejido adiposo pardo y, probablemente en menor grado y con mayor incertidumbre clínica, la microbiota intestinal.

La conclusión fundamental es sencilla:

Las leyes de la termodinámica no cambian entre una persona delgada y una persona con obesidad. Lo que cambia considerablemente entre individuos es cada componente de la ecuación energética y su respuesta adaptativa.


1. EL PUNTO DE PARTIDA: EL BALANCE ENERGÉTICO

En términos conceptuales:

Cambio de energía corporal = energía ingerida − energía gastada

Si durante un período suficientemente prolongado la energía metabolizable ingerida supera el gasto, parte del exceso debe almacenarse y aumenta la masa corporal.

Si sucede lo contrario, las reservas corporales disminuyen.

Esto significa que ningún ser humano puede comer indefinidamente más energía de la que gasta sin almacenar el excedente.

Pero aquí aparece el error habitual: interpretar esta ecuación como si ambos términos permanecieran constantes.

No lo hacen.

Cuando cambia la ingesta o el peso corporal, cambian simultáneamente diferentes componentes del gasto energético y de la composición corporal. Los modelos desarrollados por Hall y colaboradores demostraron precisamente que la respuesta del peso a una modificación calórica es dinámica y no lineal.

Hall KD et al. The Lancet. 2011;378:826–837.
DOI: 10.1016/S0140-6736(11)60812-X


2. ¿DE QUÉ ESTÁ COMPUESTO EL GASTO ENERGÉTICO?

De forma simplificada, el gasto energético diario total —Total Daily Energy Expenditure, TDEE— comprende:

TDEE ≈ gasto energético en reposo + efecto térmico de los alimentos + actividad física/ejercicio + NEAT

Las proporciones exactas son diferentes entre individuos.

Además, tamaño corporal, masa libre de grasa, edad, sexo, estado hormonal, temperatura ambiental, alimentación y actividad física modifican estos componentes.

Por tanto, dos personas que aparentemente comen lo mismo pueden presentar gastos energéticos diferentes.

Y hay otra cuestión fundamental:

ver a alguien ingerir una comida gigantesca no permite conocer su ingesta energética semanal.

Una persona puede comer 2.000 kcal durante una cena y compensarlo espontáneamente comiendo considerablemente menos posteriormente.

Una fotografía o un vídeo de una comida no representa el balance energético crónico.


3. NEAT: PROBABLEMENTE LA PARTE MÁS INTERESANTE DEL VÍDEO

NEAT = Non-Exercise Activity Thermogenesis

Es la energía gastada mediante actividades que no son sueño, alimentación ni ejercicio deportivo estructurado.

Incluye, entre otras:

  • caminar durante las actividades cotidianas;
  • permanecer de pie;
  • desplazarse por el trabajo;
  • cambiar continuamente de postura;
  • realizar tareas domésticas;
  • gesticular;
  • pequeños movimientos espontáneos;
  • inquietud motora o fidgeting.

Su importancia quedó elegantemente demostrada en un estudio clásico de Levine, Eberhardt y Jensen.

Dieciséis voluntarios no obesos recibieron aproximadamente 1.000 kcal/día adicionales durante ocho semanas. La respuesta fue extraordinariamente heterogénea.

Una parte importante de las diferencias individuales en almacenamiento de grasa estuvo relacionada con la respuesta del NEAT. El incremento de NEAT predijo resistencia al aumento de grasa durante la sobrealimentación.

Levine JA, Eberhardt NL, Jensen MD. Science. 1999;283:212–214.
DOI: 10.1126/science.283.5399.212

Este hallazgo explica algo que intuitivamente puede pasar inadvertido:

una persona puede responder a la sobrealimentación moviéndose espontáneamente más sin percibirlo como “ejercicio”.

Sin embargo, sería incorrecto concluir que todas las personas delgadas tienen un NEAT extraordinariamente elevado.

Existe una gran variabilidad individual.


4. ¿TIENE REALMENTE MÁS “METABOLISMO” UNA PERSONA DELGADA?

No necesariamente.

Aquí el vídeo necesita una corrección importante.

Una persona corporalmente grande suele gastar más energía absoluta en reposo que una persona pequeña porque dispone de mayor cantidad total de tejido metabólicamente activo.

Por ello:

Delgado ≠ metabolismo basal necesariamente más alto.

Una persona con obesidad puede tener un gasto energético basal absoluto superior al de una persona delgada.

La confusión surge porque el gasto puede expresarse en valores absolutos, relativo al peso corporal o ajustado por composición corporal.

Son conceptos diferentes.


5. MASA MUSCULAR: IMPORTA, PERO NO COMO DICEN MUCHOS VÍDEOS

El músculo es metabólicamente activo y contribuye al gasto energético en reposo.

Pero existe un mito muy extendido:

“Tener músculo hace quemar cantidades enormes de calorías incluso sentado.”

La realidad fisiológica es bastante menos espectacular.

El gasto energético basal está determinado por múltiples tejidos y órganos; cerebro, hígado, corazón y riñones poseen tasas metabólicas específicas muy elevadas.

Aumentar masa muscular tiene beneficios indiscutibles para fuerza, funcionalidad, sensibilidad a la insulina, envejecimiento saludable y composición corporal, pero no convierte por sí solo el metabolismo basal en un horno calórico.

Por tanto, la afirmación del vídeo de que “muscle uses more calories than fat” es esencialmente correcta, pero insuficiente para explicar por sí sola por qué una persona permanece delgada.


6. EFECTO TÉRMICO DE LOS ALIMENTOS

Procesar alimentos también consume energía.

Después de comer aumentan temporalmente:

  • digestión;
  • absorción;
  • transporte;
  • metabolismo;
  • almacenamiento de nutrientes.

Este fenómeno se denomina thermic effect of food (TEF) o termogénesis inducida por la dieta.

No todas las calorías tienen exactamente el mismo coste metabólico de procesamiento.

En términos generales, la proteína presenta un efecto térmico superior al de los carbohidratos y las grasas.

Esto no viola el balance energético.

Simplemente significa que una fracción diferente de la energía ingerida termina disponible como energía neta después de procesar los nutrientes.


7. TERMOGÉNESIS ADAPTATIVA

El organismo responde a modificaciones prolongadas de disponibilidad energética.

Durante la restricción calórica y la pérdida de peso puede producirse una disminución del gasto energético superior a la explicable exclusivamente por la reducción del tamaño corporal.

A este fenómeno se le denomina termogénesis adaptativa.

También pueden aparecer respuestas compensatorias frente a la sobrealimentación, aunque existe considerable variabilidad entre individuos.

La consecuencia conceptual es importante:

el gasto energético no permanece fijo mientras modificamos la ingesta.

Los modelos contemporáneos de regulación del peso incorporan precisamente estas adaptaciones.


8. TEJIDO ADIPOSO PARDO: LA “GRASA QUE QUEMA ENERGÍA”

Aquí el vídeo toca otro mecanismo real.

El tejido adiposo pardo —brown adipose tissue, BAT— contiene abundantes mitocondrias y expresa UCP1 (uncoupling protein 1).

En lugar de utilizar completamente el gradiente mitocondrial para producir ATP, UCP1 permite disipar parte de esa energía en forma de calor.

Es termogénesis.

Durante décadas se pensó que el BAT funcional prácticamente desaparecía después de la infancia.

Eso cambió radicalmente en 2009.

Virtanen y colaboradores demostraron mediante PET y biopsias la existencia de tejido adiposo pardo metabólicamente activo en adultos sanos.

Virtanen KA et al. N Engl J Med. 2009;360:1518–1525.
DOI: 10.1056/NEJMoa0808949

La investigación continúa activa en 2026. Revisiones recientes estudian precisamente la termogénesis adipocitaria como potencial objetivo metabólico.

Wang F et al. Front Nutr. 2026.
DOI: 10.3389/fnut.2026.1818342

Nie T et al. PPAR Research. 2026.
DOI: 10.1155/ppar/1742256

Sin embargo:

BAT no es una explicación mágica de la delgadez.

Su cantidad y actividad varían entre individuos y dependen, entre otros factores, de edad, adiposidad, temperatura y activación simpática.


9. LEPTINA: EL CEREBRO RECIBE INFORMACIÓN DE LAS RESERVAS ENERGÉTICAS

La leptina es producida predominantemente por los adipocitos.

Su concentración circulante se relaciona con las reservas de tejido adiposo y proporciona al sistema nervioso central información acerca del estado energético.

Cuando las reservas disminuyen sustancialmente, la señalización leptínica disminuye y se activan respuestas destinadas a defenderlas:

↓ leptina → ↑ hambre + modificaciones neuroendocrinas + conservación energética

Pero en obesidad la situación suele ser diferente.

Muchas personas presentan concentraciones elevadas de leptina y una respuesta fisiológica insuficiente a su señalización, fenómeno denominado resistencia a la leptina.

Por tanto, no puede simplificarse diciendo:

“más leptina = menos hambre”.

La sensibilidad a la señal importa tanto como su concentración.


10. GRELINA: UNA SEÑAL OREXIGÉNICA

La grelina, secretada principalmente en el tracto gastrointestinal, participa en la regulación del hambre y la conducta alimentaria.

Sus concentraciones suelen aumentar antes de las comidas y disminuir posteriormente.

Pero reducir toda la regulación del apetito a:

grelina = hambre / leptina = saciedad

es una simplificación excesiva.

La homeostasis energética integra múltiples señales:

leptina · grelina · insulina · GLP-1 · GIP · PYY · CCK · señales vagales · circuitos hipotalámicos · recompensa alimentaria

La literatura de 2026 continúa investigando precisamente la interacción entre hormonas enteroendocrinas, microbiota y regulación metabólica.

Jayathilaka NS et al. J Diabetes Metab Disord. 2026.
DOI: 10.1007/s40200-026-01887-7


11. GENÉTICA: SÍ IMPORTA, PERO NO DEROGA LA TERMODINÁMICA

La susceptibilidad al aumento de peso tiene un componente genético considerable.

Los genes pueden influir sobre:

  • apetito;
  • saciedad;
  • distribución adiposa;
  • gasto energético;
  • actividad física espontánea;
  • metabolismo de nutrientes;
  • señalización neuroendocrina;
  • comportamiento alimentario.

La mayoría de la obesidad humana común es poligénica, no consecuencia de una única mutación.

En el extremo opuesto existen formas monogénicas infrecuentes que afectan vías fundamentales de regulación energética.

Por ello, dos individuos expuestos al mismo ambiente alimentario pueden presentar susceptibilidades muy diferentes.

Pero genética no significa destino metabólico inevitable.


12. MICROBIOTA INTESTINAL: REAL, PERO AQUÍ HAY QUE EVITAR EL HYPE

El vídeo afirma que el microbioma puede modificar la eficiencia con la que extraemos energía de los alimentos.

Existe fundamento científico.

Un trabajo histórico de Turnbaugh y colaboradores demostró que microbiotas asociadas con obesidad presentaban una mayor capacidad para extraer energía de la dieta en modelos experimentales; además, determinados fenotipos metabólicos podían transferirse mediante colonización microbiana en ratones libres de gérmenes.

Turnbaugh PJ et al. Nature. 2006;444:1027–1031.
DOI: 10.1038/nature05414

Pero aquí debemos separar:

mecanismo biológicamente plausible

de

intervención clínica demostrada para adelgazar.

No disponemos de evidencia para afirmar que una determinada “microbiota de persona delgada” explique de forma general la resistencia al aumento de peso ni que modificar arbitrariamente el microbioma permita reproducirla.

La investigación de 2026 estudia conexiones mucho más complejas entre metabolitos microbianos, ácidos biliares, inflamación, tejido adiposo pardo y termogénesis.

Ghodraty M et al. Nutr Metab (Lond). 2026.
DOI: 10.1186/s12986-026-01152-x

Este campo es prometedor, pero todavía no justifica muchas de las afirmaciones comerciales sobre probióticos “quemagrasas” o manipulación casera del microbioma.


13. EL GRAN FACTOR QUE LOS VÍDEOS DE REDES SOCIALES CASI SIEMPRE OMITEN

INGESTA OBSERVADA ≠ INGESTA HABITUAL

Supongamos que observamos a una persona delgada comer:

🍔 hamburguesa
🍟 patatas
🍕 pizza
🍰 postre

La conclusión inmediata puede ser:

“Come muchísimo y nunca engorda.”

Pero desconocemos:

qué desayunó, cuánto comió el día anterior, qué comerá después, cuánto camina, cuánto trabaja de pie, cuánto ejercicio realiza, su composición corporal y, sobre todo, su ingesta energética media durante semanas o meses.

Es perfectamente posible que una comida de 2.000 kcal forme parte de una semana cuyo promedio energético no genere superávit.

Una comida no determina la adiposidad.

El balance energético acumulado sí.


14. ¿EXISTE REALMENTE LA PERSONA QUE “COME TODO LO QUE QUIERE Y NO ENGORDA”?

Sí, como descripción coloquial.

No, si significa que puede violar indefinidamente el balance energético.

Una persona resistente al aumento de peso puede combinar:

menor ingesta energética acumulada de lo que aparenta + mayor NEAT + mayor actividad física + diferencias de composición corporal + respuestas termogénicas + regulación del apetito + predisposición genética + otros determinantes metabólicos.

Ninguno necesita ser extraordinario.

La suma de diferencias relativamente pequeñas mantenidas durante miles de días puede producir fenotipos corporales muy diferentes.


15. ¿Y SI ALGUIEN COME REALMENTE MUCHO Y ESTÁ PERDIENDO PESO?

Aquí cambia completamente el escenario.

La delgadez no siempre representa un fenotipo metabólico saludable.

Una pérdida involuntaria de peso, especialmente acompañada de apetito conservado o aumentado, obliga a considerar causas médicas.

Entre ellas:

hipertiroidismo, diabetes descompensada, malabsorción, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, insuficiencia pancreática, infección crónica, neoplasias y otras enfermedades sistémicas.

Por tanto:

“Como muchísimo pero estoy adelgazando” no debe interpretarse automáticamente como tener buen metabolismo.

Cuando la pérdida es involuntaria o clínicamente significativa requiere evaluación médica.


16. FACT-CHECK DEL VÍDEO ORIGINAL

Afirmación Evidencia 2026 Veredicto
El NEAT puede proteger frente al aumento de grasa Evidencia humana experimental ✅ Sólida
Las personas difieren en gasto energético Demostrado
El músculo consume más energía que la grasa Correcto, pero efecto frecuentemente exagerado ✅⚠️
La genética influye Claramente demostrado
Grelina y leptina regulan hambre/saciedad Correcto pero simplificado ✅⚠️
Existe termogénesis adaptativa
El tejido adiposo pardo consume energía produciendo calor Demostrado en humanos
La microbiota puede modificar metabolismo energético Evidencia mecanística importante
El microbioma explica que algunas personas sean delgadas No demostrado de forma general ⚠️
Algunas personas pueden comer calorías ilimitadas sin engordar Falso
“Calorías no importan” Falso
“Todas las calorías producen idéntica respuesta fisiológica” Simplificación ❌/⚠️

17. LA ECUACIÓN MÁS REALISTA

En lugar de:

COMER MUCHO = ENGORDAR

la fisiología contemporánea obliga a pensar:

INGESTA ENERGÉTICA

ABSORCIÓN Y PROCESAMIENTO DE NUTRIENTES

SEÑALES INTESTINALES Y NEUROENDOCRINAS

APETITO / SACIEDAD

GASTO ENERGÉTICO EN REPOSO

EFECTO TÉRMICO DE LOS ALIMENTOS

EJERCICIO

NEAT

TERMOGÉNESIS ADAPTATIVA

TERMOGÉNESIS DEL TEJIDO ADIPOSO

BALANCE ENERGÉTICO ACUMULADO

CAMBIO DE MASA GRASA Y MASA MAGRA

Con genética, edad, sexo, ambiente, sueño, medicamentos, enfermedades y microbiota actuando como moduladores del sistema.


18. MENSAJE CLÍNICO FUNDAMENTAL

La obesidad no puede explicarse rigurosamente mediante la frase:

“Engorda porque come demasiado.”

Pero tampoco mediante:

“Las calorías no importan porque todo depende del metabolismo.”

Ambas afirmaciones son científicamente deficientes.

La formulación correcta es:

El cambio de peso requiere un desequilibrio energético, pero la magnitud y persistencia de ese desequilibrio están determinadas por un sistema biológico dinámico que regula simultáneamente ingesta, apetito, actividad, termogénesis, gasto energético y almacenamiento.

Eso explica por qué dos personas expuestas aparentemente a una alimentación similar pueden experimentar trayectorias ponderales diferentes sin necesidad de invocar ningún “metabolismo mágico”.


CONCLUSIÓN

La persona delgada que vemos devorando una hamburguesa no constituye una excepción a las leyes de la física.

Lo que vemos es solamente una comida.

Lo que no vemos son las otras 23 horas del día, los otros seis días de la semana, su actividad espontánea, composición corporal, gasto energético, apetito posterior, genética y respuestas adaptativas.

El descubrimiento del papel del NEAT, de la actividad metabólica del tejido adiposo pardo, de las señales leptina–grelina–GLP-1, de la termogénesis adaptativa y de la interacción microbiota–metabolismo ha transformado nuestra comprensión de la regulación del peso.

Pero ninguna de estas variables invalida el balance energético.

Lo que hacen es explicar por qué ese balance es muchísimo más complejo que simplemente contar lo que alguien tiene en el plato.


REFERENCIAS CIENTÍFICAS SELECCIONADAS — ACTUALIZADAS A 2026

1. Levine JA, Eberhardt NL, Jensen MD. Role of nonexercise activity thermogenesis in resistance to fat gain in humans. Science. 1999;283:212–214.
DOI: 10.1126/science.283.5399.212.

2. Hall KD, Sacks G, Chandramohan D, et al. Quantification of the effect of energy imbalance on bodyweight. Lancet. 2011;378:826–837.
DOI: 10.1016/S0140-6736(11)60812-X.

3. Virtanen KA, Lidell ME, Orava J, et al. Functional brown adipose tissue in healthy adults. N Engl J Med. 2009;360:1518–1525.
DOI: 10.1056/NEJMoa0808949.

4. Turnbaugh PJ, Ley RE, Mahowald MA, et al. An obesity-associated gut microbiome with increased capacity for energy harvest. Nature. 2006;444:1027–1031.
DOI: 10.1038/nature05414.

5. Ghodraty M, Fekri M, Kiani M, et al. Gut microbiota, brown adipose tissue whitening, and obesity: nutritional modulators and metabolic crosstalk. Nutrition & Metabolism. 2026.
DOI: 10.1186/s12986-026-01152-x.

6. Wang F, Qiao H, Zhou H, et al. Thermogenic adipose tissue in older adults with obesity: mechanisms, brown fat resistance, and translational relevance of exercise and nutrition. Frontiers in Nutrition. 2026;13:1818342.
DOI: 10.3389/fnut.2026.1818342.

7. Nie T, Chen J, Wang Z, Mao L. Latest Advances in Obesity Treatment by Regulating Adipocyte Thermogenesis. PPAR Research. 2026;2026:1742256.
DOI: 10.1155/ppar/1742256.

8. Jayathilaka NS, Wijekoon KJ, et al. Enteroendocrine hormones and gut microbiota in obesity: a systematic review from mechanistic insight to precision metabolic care. J Diabetes Metab Disord. 2026;25:73.
DOI: 10.1007/s40200-026-01887-7.


© 2026 — EMS Solutions International
DrRamonReyesMD ⚕️
Medicina · Emergencias · Fisiología · Educación sanitaria basada en evidencia

🇬🇧 ENGLISH — TEXT EXTRACTION

SKINNY

When a skinny person eats a large amount of food,
the reason lies in how their body uses energy.

One major factor is NEAT,
the calories burned through fidgeting, pacing and constant small movements.

Naturally, lean people may burn far more energy this way without noticing.

Muscle also matters because muscle uses more calories than fat.

Genetics can slightly raise basal metabolic rates,
while hormones such as ghrelin and leptin influence hunger and fullness.

Some bodies increase energy expenditure after eating through adaptive thermogenesis.

Active brown fat can burn calories to produce heat.

The gut microbiome may affect how efficiently energy is extracted.

Calories still matter, but different bodies burn, store and regulate energy differently.

That is why the same meal can produce different results.


🇪🇸 ESPAÑOL — TRADUCCIÓN FIEL

DELGADO

Cuando una persona delgada come una gran cantidad de comida,
la razón está en cómo su cuerpo utiliza la energía.

Uno de los principales factores es el NEAT,
las calorías quemadas mediante movimientos inquietos, caminar de un lado a otro y pequeños movimientos constantes.

Las personas naturalmente delgadas pueden gastar mucha más energía de esta manera sin darse cuenta.

La masa muscular también importa, porque el músculo utiliza más calorías que la grasa.

La genética puede aumentar ligeramente la tasa metabólica basal,
mientras que hormonas como la grelina y la leptina influyen en el hambre y la saciedad.

Algunos organismos aumentan el gasto energético después de comer mediante la termogénesis adaptativa.

La grasa parda activa puede quemar calorías para producir calor.

El microbioma intestinal puede afectar a la eficiencia con la que se extrae la energía.

Las calorías siguen importando, pero distintos organismos queman, almacenan y regulan la energía de manera diferente.

Por eso una misma comida puede producir resultados diferentes.

⚠️ Rigor de la extracción

Esto es extracción + traducción, no validación científica. El vídeo plantea varias afirmaciones fisiológicas plausibles, pero expresiones como “lean people may burn far more energy this way” o atribuir las diferencias corporales a NEAT, músculo, genética, hormonas, termogénesis, grasa parda y microbioma requieren matices cuantitativos importantes antes de convertirlo en contenido médico 10/10.


No hay comentarios:

Publicar un comentario