Lesión por raya marina (Dasyatidae): biología, fisiopatología, manejo prehospitalario y tratamiento hospitalario basado en la evidencia. Actualización 2026
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By DrRamonReyesMD ⚕️
Resumen
Las lesiones por rayas marinas representan una de las emergencias traumáticas y toxicológicas más frecuentes asociadas al medio acuático, especialmente en regiones tropicales y subtropicales. Aunque la mayoría afectan las extremidades inferiores tras un contacto accidental, las lesiones sobre tórax, abdomen, pelvis o cuello pueden ocasionar hemorragias masivas, lesiones viscerales graves e incluso la muerte.
Desde la perspectiva de ATLS®, PHTLS®, TECC y Wilderness Medicine, estas lesiones deben entenderse como la combinación de trauma penetrante, envenenamiento y contaminación bacteriana, lo que exige un abordaje sistemático, multidisciplinario y basado en la evidencia.
Introducción
Las rayas constituyen animales marinos generalmente pacíficos que recurren a su aguijón exclusivamente como mecanismo de defensa. La mayoría de los accidentes ocurren cuando una persona pisa accidentalmente una raya parcialmente enterrada en fondos arenosos. En ese momento, el animal flexiona violentamente la cola hacia delante, clavando el aguijón y liberando un veneno termolábil mientras produce una lesión penetrante altamente contaminada.
Aunque la mayor parte de las lesiones afectan los pies y tobillos, las heridas en abdomen, tórax, cuello o pelvis representan auténticos traumatismos penetrantes potencialmente letales.
Biología de la raya
Las rayas pertenecen a:
- Reino: Animalia
- Filo: Chordata
- Clase: Chondrichthyes
- Subclase: Elasmobranchii
- Orden: Myliobatiformes
Los elasmobranquios incluyen tanto tiburones como rayas y comparten un esqueleto cartilaginoso en lugar de óseo.
Actualmente se reconocen más de 220 especies distribuidas por océanos tropicales, templados y algunos sistemas fluviales, como las rayas de agua dulce del género Potamotrygon en Sudamérica.
Las rayas son depredadores bentónicos que permanecen semienterradas en la arena, perfectamente camufladas, esperando pequeños peces, moluscos y crustáceos.
Anatomía defensiva
El aguijón caudal constituye un diente dérmico altamente modificado.
Presenta:
- bordes aserrados;
- uno o dos aguijones según la especie;
- vaina epitelial rica en toxinas;
- capacidad de fracturarse durante la lesión, dejando fragmentos retenidos.
Cuando el animal se siente amenazado, realiza un potente movimiento de látigo con la cola que puede alcanzar gran velocidad.
Es importante destacar que la raya no ataca activamente al ser humano; prácticamente todos los accidentes son defensivos.
Ecología y prevención
La mayoría de los accidentes ocurren en:
- playas arenosas;
- lagunas costeras;
- estuarios;
- arrecifes poco profundos.
La medida preventiva más eficaz es el conocido "Stingray Shuffle", consistente en arrastrar los pies sobre el fondo arenoso en lugar de dar pasos normales, permitiendo que la raya detecte las vibraciones y huya antes del contacto.
El veneno
El veneno constituye una compleja mezcla de:
- proteínas;
- péptidos;
- enzimas;
- aminas vasoactivas;
- metaloproteinasas;
- serotonina;
- fosfodiesterasas;
- nucleotidasas.
Su composición varía entre especies.
La característica más importante desde el punto de vista terapéutico es que las toxinas son termolábiles, fundamento del tratamiento mediante inmersión en agua caliente.
Fisiopatología
Toda lesión por raya combina simultáneamente tres mecanismos.
1. Trauma penetrante
El aguijón puede producir:
- heridas profundas;
- laceraciones;
- desgarros musculares;
- lesiones vasculares;
- lesiones nerviosas;
- perforaciones intestinales;
- lesiones vesicales;
- lesiones hepáticas;
- lesiones esplénicas;
- lesiones cardíacas cuando afecta el tórax.
La mortalidad suele relacionarse con el traumatismo penetrante más que con el veneno.
2. Envenenamiento
Produce:
- dolor extremadamente intenso;
- edema masivo;
- inflamación local severa;
- espasmo muscular;
- vasoconstricción;
- necrosis tisular en determinados casos.
El dolor alcanza generalmente su máxima intensidad durante los primeros 30–90 minutos y puede irradiarse siguiendo trayectos neurovasculares, persistiendo varias horas incluso tras retirar el aguijón.
Muchos pacientes lo describen como uno de los dolores más intensos experimentados.
3. Contaminación microbiológica
La herida presenta elevada contaminación por bacterias marinas.
Entre los microorganismos implicados destacan:
- Vibrio spp.
- Aeromonas spp.
- Shewanella spp.
- Pseudomonas spp.
- Staphylococcus aureus
- Mycobacterium marinum
Además, pueden permanecer:
- fragmentos del aguijón;
- restos de la vaina venenosa;
- arena;
- tejido desvitalizado.
Todo ello incrementa notablemente el riesgo de infección y retrasa la cicatrización.
Manifestaciones clínicas
Locales
- dolor extremo;
- hemorragia;
- edema;
- equimosis;
- necrosis;
- ulceración;
- infección;
- linfangitis.
Sistémicas
- náuseas;
- vómitos;
- sudoración intensa;
- hipotensión;
- síncope;
- arritmias (poco frecuentes);
- shock.
Complicaciones potencialmente mortales
Especialmente en lesiones del:
- tórax;
- abdomen;
- cuello;
- pelvis.
Pueden producir:
- hemorragia masiva;
- lesión cardíaca;
- taponamiento cardíaco;
- perforación intestinal;
- lesión hepática;
- lesión vascular mayor;
- peritonitis;
- sepsis;
- shock hemorrágico.
El fallecimiento del naturalista Steve Irwin constituye uno de los ejemplos más conocidos de lesión cardíaca penetrante causada por una raya.
Valoración prehospitalaria (EMS)
Seguridad
- retirar al paciente del agua;
- evitar nuevos accidentes;
- utilizar equipos de protección individual.
ABCDE
Las lesiones torácicas, abdominales, cervicales o pélvicas deben manejarse inicialmente como cualquier trauma penetrante de alta energía hasta demostrar lo contrario.
Debe realizarse una valoración sistemática de:
- vía aérea;
- respiración;
- circulación;
- estado neurológico;
- exposición completa.
Control de hemorragias
La mayoría responden adecuadamente a:
- presión directa;
- vendaje compresivo.
Los torniquetes únicamente están indicados cuando exista una hemorragia exanguinante en una extremidad que no pueda controlarse mediante presión directa.
Analgesia
Debe instaurarse precozmente.
Puede incluir:
- opioides intravenosos;
- ketamina en dosis analgésicas;
- anestesia regional en el ámbito hospitalario.
Tratamiento mediante agua caliente
Constituye uno de los pilares terapéuticos.
- Temperatura: 43–45 °C
- Tiempo: 30–90 minutos
La inmersión debe mantenerse hasta lograr un alivio significativo del dolor, vigilando cuidadosamente la temperatura para evitar quemaduras.
La mejoría clínica suele ser rápida debido a la inactivación parcial de las toxinas termolábiles.
Irrigación de la herida
Debe realizarse una irrigación abundante con:
- suero fisiológico;
- agua limpia cuando no exista otra alternativa.
Nunca debe cerrarse una herida contaminada en el lugar del accidente.
¿Debe retirarse el aguijón?
Depende de la localización.
Si el aguijón permanece profundamente incrustado en:
- tórax;
- abdomen;
- cuello;
- pelvis,
NO debe retirarse fuera del quirófano, ya que puede estar actuando como un efecto de taponamiento ("tamponade") sobre un vaso lesionado.
En lesiones superficiales de extremidades puede retirarse por personal entrenado tras una adecuada analgesia y valoración.
Antibióticos
No todos los pacientes los requieren.
Sin embargo, están especialmente indicados cuando existen:
- heridas profundas;
- contaminación importante;
- cirugía;
- inmunosupresión;
- diabetes mellitus;
- necrosis.
La elección del tratamiento debe adaptarse a la epidemiología local, proporcionando cobertura frente a microorganismos marinos, especialmente Vibrio y Aeromonas. En heridas de alto riesgo pueden emplearse esquemas como doxiciclina asociada a una cefalosporina de tercera generación o una fluoroquinolona, siguiendo las guías clínicas vigentes y las características del paciente.
Profilaxis antitetánica
Debe comprobarse siempre el estado vacunal y administrar profilaxis cuando esté indicada.
Estudios de imagen
Según la localización y gravedad pueden requerirse:
- radiografía;
- ecografía;
- tomografía computarizada;
- angio-TC.
Estas exploraciones permiten detectar:
- fragmentos retenidos;
- lesiones viscerales;
- hemorragia activa;
- lesiones vasculares.
Tratamiento quirúrgico
Está indicado cuando existe:
- penetración profunda;
- lesión vascular;
- lesión visceral;
- cuerpos extraños retenidos;
- infección extensa;
- necrosis;
- sangrado persistente.
Pronóstico
Las lesiones limitadas a las extremidades suelen evolucionar favorablemente cuando reciben un tratamiento precoz y adecuado.
Sin embargo, las lesiones penetrantes de tórax, abdomen, cuello o pelvis presentan una elevada morbimortalidad y requieren valoración quirúrgica urgente. El retraso diagnóstico incrementa significativamente el riesgo de hemorragia, infección grave, sepsis, necrosis y secuelas funcionales permanentes.
Prevención
La medida preventiva más eficaz continúa siendo el "Stingray Shuffle", arrastrando los pies sobre la arena al caminar por aguas poco profundas.
Además, se recomienda:
- evitar manipular rayas;
- utilizar calzado protector cuando esté indicado;
- respetar la fauna marina;
- no intentar capturar animales aparentemente inmóviles sobre el fondo.
Conclusión
Las lesiones por raya marina representan un síndrome traumático-toxicológico complejo que combina un traumatismo penetrante, la inoculación de un veneno termolábil y una elevada contaminación bacteriana. Aunque la mayoría de los pacientes evolucionan favorablemente con irrigación abundante, analgesia adecuada, inmersión en agua caliente (43–45 °C), profilaxis antitetánica y un correcto manejo de la herida, las lesiones localizadas en tórax, abdomen, pelvis o cuello deben considerarse traumatismos penetrantes potencialmente letales. En estos casos, el abordaje debe seguir los principios de ATLS®, PHTLS® y TECC, priorizando la estabilización inicial, la evacuación rápida y el tratamiento definitivo en un centro con capacidad quirúrgica.
Referencias seleccionadas
Auerbach PS. Wilderness Medicine. 8th ed. Elsevier; 2022. DOI: 10.1016/B978-0-323-80787-3.00084-0.
Clark RF, Girard RH, Rao D, Ly BT, Davis DP. Stingray envenomation: A retrospective review of clinical presentation and treatment in 119 cases. Journal of Emergency Medicine. 2007. DOI: 10.1016/j.jemermed.2007.05.042.
American College of Surgeons. Advanced Trauma Life Support (ATLS®). Student Course Manual. 11th ed.
National Association of Emergency Medical Technicians (NAEMT). Prehospital Trauma Life Support (PHTLS®). 10th ed.
Auerbach PS, Cushing TA, Harris NS. Auerbach's Wilderness Medicine. Elsevier.
MSD Manual Professional. Marine Animal Injuries. https://www.msdmanuals.com/professional
Divers Alert Network (DAN). Marine Life Injuries. https://dan.org
New England Journal of Medicine. Marine Envenomations. https://www.nejm.org



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