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Nota Importante

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en el blog EMS Solutions International está editada y elaborada por profesionales de la salud. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario. by Dr. Ramon REYES, MD

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.
Fuente Ministerio de Interior de España

miércoles, 1 de octubre de 2025

MALARIA PROFILAXIS (PREVENCIÓN)


La malaria, una enfermedad febril aguda

Fuente https://lamalaria.com/

La sintomatología: fiebre, dolor de cabeza o vómitos

La malaria es una enfermedad febril aguda caracterizada por una sintomatología que incluye fiebre, escalofríos, dolor de cabeza o vómitos y que suele hacerse patente a la semana de haber recibido la picadura del transmisor: mosquito anopheles hembra. Cada año se producen entre 200 y 300 millones de casos de malaria en todo el mundo; de ellos, un millón fallece a causa de esta enfermedad, el 90% en el África subsahariana.


Medidas profilácticas ante la malaria

La OMS recomienda el uso de mosquiteras y la fumigación de espacio interiores

De cara a para el controlar y prevenir el contagio de la malaria deben tenerse en cuenta varios aspectos a la hora de viajar a regiones donde la enfermedad no esté erradicada. En áreas con casos de malaria; utilice prendas largas que cubran su cuerpo; emplee repelentes para mosquitos que contengan DEET (N,N-Dietil-meta-toluamida); y recuerde permanecer bajo una mosquitera a la hora de dormir (las horas nocturnas son el momento de máxima exposición). En cualquier caso, consulte con su profesional sanitario de referencia.

Sintomatología de la malaria

La malaria se caracterizada por incluir: fiebre, escalofríos, dolor de cabeza o vómitos


¿Qué síntomas tiene el paciente infectado por malaria?

Los síntomas son consecuencia del avance parasitario de la infección por el torrente sanguíneo

Además de fiebre, escalofríos, dolor de cabeza o vómitos, la malaria puede incluir síntomas como la presencia de

 sangre en las heces, ictericia

 (amarilleo de la piel), 

dolor muscular o espasmos. El diagnóstico de la infección de un paciente por malaria se confirma mediante la realización de un examen tanto de la cantidad como de la forma de las células sanguíneas del paciente. Este tipo de pruebas, conocidos como ‘frotis de sangre’, son tomados a intervalos de seis a doce horas. Asimismo, un hemograma identificará la anemia si está presente.

Tratamiento de la enfermedad: malaria

El diagnóstico se realiza con un examen de la cantidad y forma de las células sanguíneas

Los pacientes infectados por malaria suelen requerir su ingreso en el hospital, especialmente los afectados por el parásito «P. falciparum». El tratamiento farmacológico varía en función del lugar en el que se haya contraído la infección; así, elementos como la cloroquina, la quinina, la autovacuona/proguanil, la mefloquina o los derivados de artemisinina, pueden ser empleados como fármacos antipalúdicos. Algunos pacientes pueden necesitar cuidados médicos asistencia respiratoria.


Contagio de malaria

La picadura de la hembra del mosquito anopheles es la responsable del contagio de la enfermedad

La malaria es una enfermedad causada por la introducción de un parásito en el torrente sanguíneo del infectado, tras la picadura del mosquito anopheles. Este tipo de parásitos, los ‘esporozoítos‘, alcanzan las células del hígado (los hepatocitos) donde se reproducen hasta el momento en el que rompen este tipo de células y son liberados a la circulación sanguínea en forma de ‘merozoítos‘. Una vez en la sangre, los merozoítos infectan a los glóbulos rojos, propiciando su rotura en un periodo de entre dos y tres días (48/72 horas) después de la infección. La malaria también puede ser transmitida mediante transfusiones sanguíneas y, en el caso de mujeres embarazas, de forma congénita al feto.

Medicamentos preventivos ante la malaria

La elección y prescripción de un antipalúdico debe hacerla un profesional sanitario

Existen medicamentos que aseguran una profilaxis muy efectiva para evitar el contagio de la malaria, que puede ser incluso mortal. La elección y prescripción de un antipalúdico debe hacerla un profesional sanitario, que tendrá en cuenta el estado de salud del paciente, la zona a la que viaja y la duración de la estancia. Según el medicamento recetado, se deberá empezar con la profilaxis una semana o 1-2 días antes de viajar al país. Se debe seguir el tratamiento los días que dure la estancia en dicho destino y al regresar, en función del fármaco, continuará tomándolo una semana o 28 días. Es muy importante no olvidar ninguna dosis. Recuerde llevar pastillas suficientes para todos los días de viaje, en el país de destino es posible que no se encuentren.


Incidencia mundial de la enfermedad

Casi un centenar de países (96) se encuentran expuestos al contagio de malaria, una enfermedad provocada por la picadura del mosquito Anopheles infectado, y que afecta -fundamentalmente- a las regiones de África, Asia y América situadas entre los trópicos de Cáncer y Capricornio, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En 2015, este organismo registró 214 millones de casos de malaria en todo el mundo.


SÍNTOMAS DE LA MALARIA

Anemia: principal consecuencia de la malaria

Los síntomas son consecuencia del avance parasitario de la infección por el torrente sanguíneo

La malaria es una enfermedad febril aguda caracterizada por una sintomatología que incluye fiebre, escalofríos, dolor de cabeza o vómitos y que suele hacerse patente a la semana de haber recibido la picadura del transmisor: mosquito anopheles. Los síntomas de la malaria se presentan cada 48 o 72 horas (el tiempo necesario para que los parásitos destruyan los glóbulos rojos) provocando anemias (como consecuencia del menor número de glóbulos rojos) el vertido de grandes cantidades de hemoglobina en el torrente sanguíneo.


Sintomatología de la malaria

La malaria se caracterizada por incluir: fiebre, escalofríos, dolor de cabeza o vómitos


El paciente puede presentar piel amarillenta o espasmos


El diagnóstico de la malaria se produce con un examen de la cantidad y la forma de las células sanguíneas

Además de fiebre, escalofríos, dolor de cabeza o vómitos, la malaria puede incluir síntomas como la presencia de

 sangre en las heces, ictericia

 (amarilleo de la piel), 

dolor muscular o espasmos

. El diagnóstico de la infección de un paciente por malaria se confirma mediante la realización de un examen tanto de la cantidad como de la forma de las células sanguíneas del paciente. Este tipo de pruebas, conocidos como ‘frotis de sangre’, son tomados a intervalos de seis a doce horas. Asimismo, un hemograma identificará la anemia si está presente.


PREVENCIÓN DE LA MALARIA

¿Puede prevenirse el contagio de la malaria?

La OMS recomienda el uso de mosquiteras y la fumigación de espacios interiores


La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda proteger a los grupos poblacionales más vulnerables en áreas donde la enfermedad no esté erradicada mediante la instalación de mosquiteras tratadas con insecticidas y la fumigación de espacios interiores. La malaria es una enfermedad causada por la introducción de un parásito en el torrente sanguíneo del infectado, tras la picadura del mosquito anopheles, por lo que es recomendable el uso de prendas largas que tapen la piel.


Prevención de la malaria


Medidas profilácticas


consulte a su médico


use repelentes


vaya tapado


use mosquitera


Medidas profilácticas ante la malaria

Antes de acudir a un área con casos de malaria debe consultar con su profesional sanitario


De cara a para el controlar y prevenir el contagio de la malaria deben tenerse en cuenta varios aspectos a la hora de viajar a regiones donde la enfermedad no esté erradicada. En áreas con casos de malaria; utilice prendas largas que cubran su cuerpo; emplee repelentes para mosquitos que contengan DEET (N,N-Dietil-meta-toluamida); y recuerde permanecer bajo una mosquitera a la hora de dormir (las horas nocturnas son el momento de máxima exposición). En cualquier caso, consulte con su profesional sanitario de referencia.


Medicamentos preventivos ante la malaria

La elección y prescripción de un antipalúdico debe hacerla un profesional sanitario


Existen medicamentos que aseguran una profilaxis muy efectiva para evitar el contagio de la malaria, que puede ser incluso mortal. La elección y prescripción de un antipalúdico debe hacerla un profesional sanitario, que tendrá en cuenta el estado de salud del paciente, la zona a la que viaja y la duración de la estancia. Según el medicamento recetado, se deberá empezar con la profilaxis una semana o 1-2 días antes de viajar al país. Se debe seguir el tratamiento los días que dure la estancia en dicho destino y al regresar, en función del fármaco, continuará tomándolo una semana o 28 días. Es muy importante no olvidar ninguna dosis. Recuerde llevar pastillas suficientes para todos los días de viaje, en el país de destino es posible que no se encuentren.



MALARIA Animación 3D eng by Elara Systems

Web Oficial https://elarasystems.com/

posted by Dr. Ramon Reyes MD  


1) Vacuna 2019 contra la malaria, la prevención de esta enfermedad debe hacerse con medicamento y vacuna aprobada por la OMS (quimioprofilaxis).
2) No hay ningún medicamento que asegure totalmente la supresión de la Malaria.
3) Si se presenta fiebre en el curso del tratamiento o luego del mismo debe consultarse al médico.
4) El tratamiento preventivo para las personas que viajan a zonas de riesgo es:
   ZONA A 
Cloroquina (Nivaquine): Adultos- 500 mg. semanales (5 comprimidos juntos o en dos tomas semanales) comenzando 1 semana antes de ingresar a la zona de riesgo, durante la estadía y hasta 6 semanas después de salir de la misma.
ZONA A,B y C 
Mefloquina (Larian): Más de 45 Kg. de peso: 250 mg.semanales (1 comprimido) comenzando 2 días antes de llegar a la zona de riesgo, durante todo el período de estadía y durante 4 semanas después de abandonar la zona endémica.

LLEGADA DE LA MALARIA A ESPAÑA

¿Cuándo llegó la malaria a España?

Los parásitos llegaron procedentes de la India hace 2.500 años

El parásito responsable de la llegada de la malaria a la península ibérica llegó procedente de la India en el siglo V antes de Cristo. Diversas investigaciones han demostrado, después de haber generado millones de secuencias de los parásitos causantes de la malaria y reconstruir su genoma mitocondrial, que la secuencia europea del parásito ‘P. falciparum’ pertenece a una cepa encontrada únicamente en la India.


Introducción de la malaria en la península ibérica

En 1964 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró erradicada la malaria en España


Introducción de la malaria en la península ibérica

Hipócrates describió la enfermedad de la malaria como fiebres 'intermitentes' o 'de la quinina’

Los primeros casos de malaria, también conocida como bajo el término ‘paludismo’, en seres humanos se remontan a la Prehistoria. Aunque los datos más tempranos que describen de forma clara la enfermedad se remontan al siglo V antes de Cristo (en el que la enfermedad alcanzó España) cuando Hipócrates -uno de los médicos más conocidos de la Antigua Grecia- mencionó las ‘fiebres intermitentes’ o ‘fiebres de la quinina’, denominación con la que era conocida la malaria en la Antigüedad.


Tratamiento del paludismo grave – Manual práctico. Tercera edición Enero de 2014

http://emssolutionsint.blogspot.com/2015/10/tratamiento-del-paludismo-grave-manual.html

Guidelines for the Treatment of Malaria, 3rd edition. By World Health Organization WHO 2015


10 datos sobre el paludismo 28 de junio de 2019 by OMS


MALARIA PROFILAXIS (PREVENCIÓN)


Malaria Vaccine /Vacuna contra la MALARIA "Paludismo" 2019 

¿Qué países podrían vencer a la malaria en los próximos años?

30 agosto, 2021


A pesar de que poco a poco el mundo parece avanzar en la lucha contra la malaria, en los últimos años las tendencias a la respuesta mundial al paludismo sigue siendo preocupante. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los avances y el progreso se han detenido, y muchos de los países más afectados han ralentizado el camino hacia la eliminación de la enfermedad en su territorio.

Al mismo tiempo, un gran número de países con una carga más baja de casos de malaria sí que han avanzado con firmeza en la lucha por vencer a la enfermedad, lo que supone una fuente de inspiración para todos aquellos países en los que ésta es endémica y cuya situación sigue siendo muy preocupante.

En este sentido, desde 2017, la OMS ha apoyado a un grupo de países a través de una iniciativa denominada “E-2020”[1], con un objetivo común: la eliminación de la malaria en 2020.

De todos los países seleccionados, en 2019, Argelia se convirtió en el tercer país de África en ser certificado como libre de malaria gracias al compromiso político, la financiación sostenida, el refuerzo del sistema sanitario con un mayor número de diagnósticos y tratamientos gratuitos, y a una rápida respuesta a los brotes de la enfermedad.

En 1965, El Salvador registró el mayor número de casos de paludismo en Centroamérica. Pero, tras un compromiso de más de 50 años, a principios de este año, el país se convirtió en el primero de la región en eliminar la enfermedad. Un gran logro para un país que comparte fronteras con países endémicos de malaria.

En América Latina, otro de los países que consiguió esta certificación fue Paraguay (2018), al no registrar ningún caso de paludismo autóctono en los últimos años.

Sin embargo, países como Ecuador, México o Sudáfrica no consiguieron vencer a la malaria, siendo los que más casos autóctonos o introducidos reportaron hasta finales de 2020.

Nuevo reto: vencer a la malaria en 2025

Con el objetivo de seguir avanzando, la OMS ha identificado a 25 países con posibilidades de eliminar el paludismo en los próximos cinco años en su iniciativa “E-2025”. Todos ellos recibirán apoyo especializado y orientación técnica y sanitaria.



A la lista de países que ya estaban incluidos en el proyecto anterior, se suman algunos como Panamá, Guatemala, Honduras, República Dominicana o Tailandia, entre otros.

Entre los requisitos para participar en el programa E-2025 se encontraban:

Contar con un plan para la eliminación de la malaria en 2025, que esté respaldado por el Gobierno del país.

El país debe hacer reducido su número de casos de malaria en los últimos años:

Menos de 3.000 casos notificados en 2019

Menos de 5.000 casos en 2019, acompañado de un descenso en el número de casos autóctonos en al menos cuatro de los cinco años comprendidos entre 2015 y 2019.

Tener un compromiso real y una agencia gubernamental responsable de la eliminación de la malaria, así como la capacidad de identificar el 100% de los casos sospechosos de paludismo.

 

[1] Organización Mundial de la Salud, Publicaciones. “Zeroing in on malaria elimination”. Disponible online: 

https://www.who.int/publications/i/item/9789240024359 (accedido Agosto 2021).


Dengue


Descansa bien.

Bebe muchos líquidos.

Evita la automedicación con fármacos antiinflamatorios, ya que aumentan el riesgo de hemorragia.

Estate atento a los síntomas graves. Si aparecen, contacta inmediatamente con tu proveedor de salud.

¿Existe una vacuna?

¡La buena noticia es que sí!

Se ha aprobado una nueva vacuna para niños de 6 a 16 años en zonas con alta transmisión de dengue.

Las vacunas deben combinarse con un control integrado de mosquitos.

¿Qué está causando el dengue?

Razones del aumento:

El dengue se está propagando debido a: densidad poblacional, urbanización no planificada, conectividad global y cambio climático.

Los mosquitos prosperan en climas cálidos y húmedos.

A nivel global, en 130 países, 4 mil millones de personas están en riesgo de infectarse con dengue.

¿Cómo puedes protegerte?

PREVIENE EL RIESGO DE INFECCIÓN

A veces, las personas infectadas con dengue por primera vez no se enferman o presentan síntomas leves.

Pero las infecciones por segunda vez pueden causar síntomas graves e incluso llevar a la muerte.

Protégete de las picaduras de mosquitos, especialmente si vives en una zona donde el dengue está presente.

Los mosquitos generalmente pican durante el día.

Usa repelente de mosquitos, especialmente durante el día.

Duerme bajo un mosquitero (durante el día).

Usa ropa de manga larga.

Drena regularmente tanques de agua, macetas y otros lugares húmedos en tu hogar donde los mosquitos puedan reproducirse.

Síntomas del dengue:

Síntomas más comunes:

Fiebre

Dolor de cabeza

Erupción cutánea

Dolor muscular y articular

Náuseas y vómitos

Si aparecen síntomas graves después de que la fiebre haya desaparecido, contacta a tu proveedor de salud.


Síntomas más graves incluyen:

Hemorragia

Shock



Dengue: Enfermedad, Transmisión, Síntomas, Tratamiento y Prevención – Una Revisión Científica Actualizada al Año 2025

Autor: Dr. Ramón Reyes, MD

Resumen 

El dengue, causado por el virus del dengue (DENV), es una enfermedad viral febril de rápida expansión que afecta a más de 130 países, con aproximadamente 4.000 millones de personas en riesgo. Transmitido principalmente por mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, su incidencia se ha multiplicado por diez en las últimas dos décadas debido al cambio climático, la urbanización y la globalización. En 2025, los avances en vacunación, como Qdenga (TAK-003), y las estrategias de control vectorial ofrecen esperanza, pero persisten desafíos como la resistencia a insecticidas y la falta de tratamientos antivirales específicos. Esta revisión aborda la etiología, epidemiología, fisiopatología, diagnóstico, tratamiento y prevención del dengue, con énfasis en enfoques integrados para mitigar su impacto global.

Introducción

El dengue representa una de las principales amenazas de salud pública en el siglo XXI, clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las diez enfermedades infecciosas prioritarias (WHO, 2023). Causado por el virus del dengue (DENV), un flavivirus de ARN monocatenario, se caracteriza por cuatro serotipos antigénicamente distintos (DENV-1 a DENV-4), lo que complica su prevención y manejo debido a fenómenos inmunopatológicos como la potenciación dependiente de anticuerpos (ADE). 

En 2025, el dengue afecta a más de 130 países, con una incidencia anual estimada en 390 millones de casos, de los cuales ~96 millones son sintomáticos (Bhatt et al., 2013; WHO, 2024). Factores como el cambio climático, que prolonga las temporadas de reproducción del mosquito, la urbanización descontrolada, el aumento de los viajes internacionales y las limitaciones en el control vectorial han impulsado su expansión, incluyendo casos autóctonos en regiones no endémicas como el sur de Europa (ECDC, 2025). Esta revisión ofrece una actualización integral sobre el dengue, destacando los avances y desafíos pendientes.

Etiología y Epidemiología

El virus del dengue pertenece a la familia Flaviviridae, género Flavivirus, al igual que los virus del Zika y la fiebre amarilla. Sus cuatro serotipos comparten ~65-70 % de homología genética, pero la inmunidad cruzada es limitada, lo que permite reinfecciones heterotípicas con riesgo de complicaciones graves debido al ADE (Katzelnick et al., 2017). 

Distribución geográfica (2025)

Regiones endémicas: Sudeste Asiático (50 % de los casos globales), América Latina (25 %), África Subsahariana, el Caribe y el Pacífico Occidental. 

Nuevas áreas afectadas: Casos autóctonos en España, Italia, Francia y el sur de Estados Unidos, impulsados por el cambio climático y la presencia de Aedes albopictus (Messina et al., 2019). 

Población en riesgo: ~4.000 millones de personas, especialmente en áreas urbanas tropicales y subtropicales con alta densidad poblacional y condiciones favorables para el mosquito (WHO, 2024).

La OMS ha emitido alertas en 2025 para regiones con brotes epidémicos, como Brasil, Filipinas y Vietnam, donde los sistemas de salud enfrentan saturación. Además, la coinfección con otros arbovirus (Zika, Chikungunya) complica el diagnóstico y manejo en zonas endémicas (Wilder-Smith et al., 2024).

Fisiopatología

Tras la picadura de un mosquito Aedes infectado, el DENV infecta células dendríticas y macrófagos en la piel, replicándose rápidamente. La viremia resultante permite la diseminación a órganos como el hígado, bazo y ganglios linfáticos. La patogénesis del dengue grave está mediada por: 

Aumento de la permeabilidad vascular: Inducido por citoquinas proinflamatorias (TNF-α, IL-6, IL-8), que provocan extravasación de plasma y hemoconcentración (Pang et al., 2022). 

Trombocitopenia: Resultado de la supresión medular y el consumo periférico de plaquetas. 

Alteraciones de la coagulación: Predisposición a sangrados severos, especialmente en el dengue grave. 

Fenómeno ADE: En infecciones secundarias, anticuerpos no neutralizantes facilitan la entrada del virus a macrófagos, amplificando la respuesta inflamatoria y el daño tisular (Halstead, 2014).

El dengue grave puede progresar a shock hipovolémico, hemorragias masivas o disfunción multiorgánica, con una tasa de letalidad del 1-5 % en ausencia de tratamiento oportuno (Simmons et al., 2012).

Cuadro Clínico

El dengue presenta un espectro clínico que varía desde formas asintomáticas (~70 % de los casos) hasta complicaciones potencialmente mortales. El periodo de incubación es de 4-10 días, y la enfermedad se clasifica en tres categorías según la OMS (WHO, 2023): 

Dengue no grave (clásico):

Fiebre alta (39-40 °C) de inicio súbito. 

Cefalea intensa, especialmente retroorbitaria. 

Mialgias y artralgias severas (“fiebre rompehuesos”). 

Exantema maculopapular (días 3-7). 

Náuseas, vómitos, anorexia. 

Leucopenia, linfadenopatía y fatiga prolongada.

Dengue con signos de alarma:

Dolor abdominal intenso y persistente. 

Vómitos recurrentes (>3 episodios/día). 

Hepatomegalia (>2 cm). 

Derrames serosos (pleural, peritoneal). 

Sangrados mucocutáneos leves (epistaxis, gingivorragia). 

Trombocitopenia (<100.000/μL) y aumento del hematocrito (>20 %).

Dengue grave:

Extravasación severa de plasma con shock hipovolémico. 

Hemorragias graves (digestivas, intracraneales, genitourinarias). 

Disfunción multiorgánica (miocarditis, encefalopatía, insuficiencia hepática). 

Tasa de mortalidad del 10-20 % sin intervención oportuna.

Diagnóstico

El diagnóstico combina criterios clínicos, epidemiológicos y de laboratorio, adaptados a la fase de la enfermedad: 

Diagnóstico clínico

Fase febril (días 1-4): Fiebre alta con síntomas inespecíficos; difícil diferenciación de otras virosis. 

Fase crítica (días 5-7): Aparición de signos de alarma; requiere monitoreo intensivo. 

Fase de recuperación (días 8+): Resolución de síntomas, aunque persiste la fatiga.

Diagnóstico de laboratorio

Hemograma: Leucopenia (<4.000/μL), trombocitopenia (<150.000/μL), hemoconcentración (aumento del hematocrito >20 %). 

Serología: 

IgM detectable a partir del día 5 (ELISA); indica infección reciente. 

IgG sugiere infección previa o secundaria. 

Antígeno NS1: Alta sensibilidad en la fase aguda (días 1-5); pruebas rápidas disponibles (Villar et al., 2015). 

RT-PCR: Estándar de oro para identificar el serotipo en la fase aguda; limitada por costes y acceso (Lanciotti et al., 1992). 

Pruebas combinadas: NS1 + IgM/IgG aumentan la sensibilidad diagnóstica (WHO, 2023).

Diagnóstico diferencial

Incluye Zika, Chikungunya, fiebre amarilla, malaria, leptospirosis y COVID-19, según el contexto epidemiológico.

Tratamiento

No existe un antiviral específico para el dengue en 2025, aunque ensayos con candidatos como AT-752 y JNJ-1802 muestran resultados preliminares prometedores (Low et al., 2024). El manejo es sintomático y de soporte, guiado por la severidad: 

Manejo ambulatorio (casos leves)

Reposo absoluto y aislamiento para prevenir transmisión vectorial. 

Hidratación oral abundante (2-3 L/día; soluciones rehidratantes, agua, caldos). 

Paracetamol (máximo 4 g/día en adultos) para fiebre y dolor. 

Evitar AINEs (ibuprofeno, aspirina) por riesgo de hemorragia. 

Seguimiento diario para detectar signos de alarma.

Manejo hospitalario

Indicaciones: Signos de alarma, comorbilidades (diabetes, hipertensión), embarazo, edad extrema (<5 o >65 años). 

Hidratación intravenosa: Cristaloides (Ringer lactato, solución salina) ajustados según peso y diuresis (WHO, 2023). 

Transfusiones: Plaquetas en sangrado activo o trombocitopenia severa (<10.000/μL); hemoderivados en hemorragias masivas. 

Monitoreo intensivo: Signos vitales, hematocrito, función renal y hepática cada 4-6 horas. 

Cuidados en UCI: Para casos de shock, disfunción orgánica o complicaciones neurológicas.

Prevención

La prevención del dengue requiere un enfoque multimodal, integrando vacunación, control vectorial y educación comunitaria: 

1. Vacunación (actualizado a 2025)

Dengvaxia (CYD-TDV, Sanofi): 

Virus vivo atenuado tetravalente. 

Indicada para personas de 9-45 años con infección previa confirmada (riesgo de ADE en seronegativos). 

Eficacia: ~60 % contra infecciones sintomáticas; ~80 % contra hospitalizaciones (Hadinegoro et al., 2015). 

Uso restringido en países de baja endemicidad debido a controversias éticas. 

Qdenga (TAK-003, Takeda): 

Aprobada en 2023; ampliada en 2025 para niños ≥4 años y adultos en áreas endémicas, independientemente del estado serológico. 

Eficacia: ~70 % contra dengue sintomático; ~90 % contra hospitalizaciones tras 3 años de seguimiento (Biswal et al., 2024). 

Mejor perfil de seguridad en seronegativos; administración en 2 dosis (0 y 3 meses). 

Vacunas en desarrollo: Candidatos como TV003/TV005 (NIH) y V180 (Merck) están en fase III, con resultados esperados para 2026 (Kirkpatrick et al., 2025).

2. Control del vector

Eliminación de criaderos: Inspección regular de depósitos de agua, neumáticos, floreros y canaletas. 

Insecticidas: Uso de piretroides (deltametrina) y organofosforados, aunque la resistencia vectorial limita su eficacia (Moyes et al., 2023). 

Tecnologías innovadoras: 

Liberación de mosquitos Aedes con Wolbachia, que inhibe la transmisión viral (reducción de casos en ~70 % en ensayos en Indonesia y Brasil) (O’Neill et al., 2024). 

Mosquitos genéticamente modificados (OX513A) para reducir poblaciones vectoriales (Carvalho et al., 2025). 

Protección personal: Repelentes (DEET 20-50 %, IR3535, picaridina), ropa de manga larga, mosquiteros y redes en ventanas.

3. Educación y vigilancia

Campañas comunitarias para fomentar la eliminación de criaderos y el uso de repelentes. 

Sistemas de alerta temprana basados en modelos climáticos y entomológicos (Morin et al., 2024). 

Notificación obligatoria de casos para rastreo epidemiológico.

Consideraciones Especiales

Embarazo: Riesgo de transmisión vertical (5-10 %), parto prematuro y hemorragia posparto. Requiere monitoreo maternofetal intensivo (Paixão et al., 2023). 

Infección secundaria: Mayor riesgo de dengue grave por ADE; crucial identificar infecciones previas mediante serología. 

Viajeros internacionales: Profilaxis con repelentes y vacunación (si aplica) en destinos endémicos (Schwartz et al., 2025). 

Coinfecciones: Posibles con Zika o Chikungunya; pruebas moleculares son esenciales para diferenciación (Vogels et al., 2024). 

Impacto socioeconómico: El dengue genera pérdidas de ~8.9 mil millones de USD anuales en productividad y costes sanitarios (Shepard et al., 2016).

Conclusiones

El dengue continúa siendo un desafío global, con una expansión acelerada hacia nuevas regiones debido al cambio climático y la globalización. Los avances en vacunas como Qdenga y tecnologías de control vectorial (Wolbachia, mosquitos modificados) ofrecen herramientas prometedoras, pero la ausencia de antivirales específicos y la resistencia a insecticidas limitan el impacto de las intervenciones. 

Una estrategia efectiva requiere enfoques integrados: vacunación selectiva, control vectorial sostenible, vigilancia epidemiológica robusta y educación comunitaria. La cooperación internacional, el fortalecimiento de los sistemas de salud y la inversión en investigación son esenciales para reducir la morbilidad, mortalidad y carga socioeconómica del dengue en las próximas décadas.

Autor: Dr. Ramón Reyes, MD 

Fuentes científicas y bibliografía 

World Health Organization (WHO). (2023). Dengue and severe dengue. Disponible en: https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/dengue-and-severe-dengue 

Bhatt, S., et al. (2013). The global distribution and burden of dengue. Nature, 496(7446), 504–507. 

European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC). (2025). Dengue in the European Union. Disponible en: https://www.ecdc.europa.eu 

Katzelnick, L. C., et al. (2017). Antibody-dependent enhancement of severe dengue disease in humans. Science, 358(6365), 929–932. 

Messina, J. P., et al. (2019). Global spread of dengue virus types: mapping the 70-year history. Trends Microbiol, 27(3), 191–203. 

Wilder-Smith, A., et al. (2024). Arbovirus co-infections: Challenges in diagnosis and management. Lancet Infect Dis, 24(3), e156–e164. 

Pang, X., et al. (2022). Cytokine storm in severe dengue: Mechanisms and implications. Front Immunol, 13, 827256. 

Halstead, S. B. (2014). Dengue antibody-dependent enhancement: Knowns and unknowns. Microbiol Spectr, 2(6). 

Simmons, C. P., et al. (2012). Dengue. N Engl J Med, 367(2), 142–150. 

Villar, L., et al. (2015). Evaluation of the NS1 antigen test for early diagnosis of dengue. PLoS Negl Trop Dis, 9(4), e0003171. 

Lanciotti, R. S., et al. (1992). Rapid detection and typing of dengue viruses from clinical samples by RT-PCR. J Clin Microbiol, 30(3), 545–551. 

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