Queratitis mixta por Acanthamoeba y Fusarium: cuando el agua, el barro y las lentes de contacto amenazan la visión
Verificación del caso, fisiopatología, diagnóstico, tratamiento y prevención de una emergencia oftalmológica
Actualización 2026
Por DrRamonReyesMD | EMS Solutions International
Resumen
Una mujer británica de 47 años desarrolló una infección corneal devastadora después de caer en agua embarrada mientras limpiaba establos y, posteriormente, lavarse la cara sin retirar sus lentes de contacto. Según la información periodística disponible, fue diagnosticada con queratitis por Acanthamoeba, queratitis por Fusarium y ulceración corneal. La progresión produjo dolor intenso, pérdida visual y daño estructural grave, por lo que se realizó una tarsorrafia, procedimiento mediante el cual los párpados se suturan parcial o temporalmente para proteger la superficie ocular y favorecer la cicatrización.
El titular que afirma que “los parásitos le comieron el ojo” es sensacionalista. Desde el punto de vista médico, no se trata de un organismo que devore literalmente el globo ocular, sino de una queratitis infecciosa invasiva capaz de destruir el epitelio y el estroma corneal mediante adhesión, inflamación, proteasas, necrosis tisular y respuesta inmunitaria intensa.
El caso ilustra una regla fundamental para todo usuario de lentes de contacto:
Las lentes de contacto nunca deben entrar en contacto con agua del grifo, duchas, piscinas, jacuzzis, ríos, lagos, barro ni soluciones caseras.
Verificación del caso
La protagonista fue identificada por medios británicos como Emma Marsden, una mujer de 47 años residente en Lancashire, Reino Unido. Según su relato, cayó en agua fangosa mientras realizaba tareas en unos establos. Después se lavó la cara, pero mantuvo colocadas las lentes de contacto.
En los días siguientes presentó dolor ocular progresivo y deterioro visual. El 7 de marzo fue diagnosticada con:
- queratitis por Acanthamoeba;
- queratitis por Fusarium;
- úlceras corneales;
- pérdida importante de visión en el ojo afectado.
El tratamiento habría incluido colirios administrados con gran frecuencia, seguimiento hospitalario intensivo y cierre temporal de los párpados. Los médicos valoran la posibilidad de que necesite un trasplante de córnea.
Lo que puede afirmarse
El cuadro clínico comunicado es compatible con una queratitis infecciosa mixta grave en una usuaria de lentes de contacto expuesta a barro y agua.
Lo que no puede afirmarse con certeza
No es posible determinar únicamente a partir del reportaje:
- si Acanthamoeba procedía específicamente del agua del grifo;
- si Fusarium procedía exclusivamente del barro;
- cuál fue el microorganismo inicial;
- si existía una abrasión corneal previa;
- qué pruebas microbiológicas confirmaron cada patógeno;
- cuál fue el esquema farmacológico exacto;
- si la pérdida visual será definitiva.
La formulación más rigurosa es que la exposición ambiental, el posible microtraumatismo corneal y la permanencia de las lentes pudieron crear las condiciones para una coinfección oportunista.
¿Qué es la queratitis por Acanthamoeba?
La queratitis por Acanthamoeba es una infección poco frecuente, dolorosa y potencialmente cegadora de la córnea causada por amebas de vida libre del género Acanthamoeba. Estos microorganismos se encuentran ampliamente distribuidos en:
- agua del grifo;
- agua dulce;
- piscinas y jacuzzis;
- suelo;
- polvo;
- barro;
- sistemas de climatización;
- estuches contaminados de lentes de contacto.
Aunque cualquier persona puede desarrollarla, la mayoría de los casos en países industrializados se produce en usuarios de lentes de contacto. La infección corneal puede afectar a individuos inmunocompetentes; no requiere inmunosupresión sistémica.
No es un “parásito que se come el ojo”
La expresión periodística simplifica de manera extrema la fisiopatología.
Acanthamoeba presenta dos formas biológicas:
Trofozoíto
Es la forma metabólicamente activa. Se adhiere al epitelio corneal, migra hacia el estroma y libera enzimas proteolíticas que dañan las células y la matriz extracelular.
Quiste
Es una forma latente, resistente y de doble pared. Puede sobrevivir frente a condiciones adversas y tolerar muchos tratamientos antimicrobianos, lo que explica:
- la duración prolongada del tratamiento;
- las recaídas;
- la necesidad de combinaciones farmacológicas;
- la persistencia de la infección durante meses.
La destrucción corneal resulta de la interacción entre invasión microbiana, enzimas tisulares, inflamación intensa, infiltración nerviosa y daño inmunomediado.
¿Qué es Fusarium?
Fusarium es un género de hongos filamentosos presente en suelo, vegetación, agua y material orgánico. Produce queratitis con mayor frecuencia después de:
- traumatismo ocular con material vegetal;
- exposición a tierra o barro;
- uso de lentes de contacto;
- contaminación de soluciones o estuches;
- tratamiento previo con corticoides tópicos.
La queratitis por Fusarium puede progresar rápidamente, penetrar profundamente en el estroma, producir necrosis, hipopión, perforación corneal y extensión intraocular. Su tratamiento es complejo debido a la limitada penetración de algunos antifúngicos y a la resistencia variable entre especies.
¿Puede producirse una coinfección por Acanthamoeba y Fusarium?
Sí.
La coexistencia de ambos microorganismos ha sido documentada en usuarios de lentes de contacto. Acanthamoeba puede interactuar con hongos y bacterias presentes en el entorno, mientras que una córnea lesionada facilita la invasión simultánea o secuencial por varios patógenos.
Existe un caso clínico publicado de queratitis concurrente por Acanthamoeba y Fusarium asociada a lentes de contacto. También se han descrito interacciones biológicas entre ambos microorganismos.
DOI del caso clínico de coinfección:
10.1097/ICO.0b013e3181a1648b
DOI del estudio sobre interacción entre Acanthamoeba y Fusarium:
10.1016/j.actatropica.2016.02.001
¿Por qué las lentes de contacto aumentan el riesgo?
Las lentes no crean el microorganismo, pero pueden facilitar la infección mediante varios mecanismos:
-
Microtraumatismo epitelial: la lente puede generar pequeñas abrasiones corneales.
-
Adherencia microbiana: amebas, bacterias y hongos pueden adherirse a su superficie.
-
Retención del patógeno: la lente mantiene el microorganismo en contacto prolongado con la córnea.
-
Hipoxia y alteración de la barrera: el uso prolongado puede modificar la integridad epitelial.
-
Contaminación del estuche: los biofilms pueden actuar como reservorio.
-
Contacto con agua: las lentes blandas pueden absorber agua, cambiar de forma, adherirse más a la córnea y favorecer pequeñas lesiones.
Los CDC señalan que el agua y las lentes de contacto constituyen una combinación peligrosa. Incluso el agua potable no es estéril y puede contener microorganismos incapaces de producir enfermedad digestiva, pero potencialmente nocivos para una córnea lesionada.
Manifestaciones clínicas
La queratitis por Acanthamoeba puede confundirse inicialmente con queratitis herpética, bacteriana o fúngica.
Síntomas frecuentes
- dolor ocular intenso;
- sensación de cuerpo extraño;
- enrojecimiento;
- fotofobia;
- lagrimeo;
- blefaroespasmo;
- visión borrosa;
- disminución progresiva de la agudeza visual.
El dolor puede ser desproporcionadamente intenso respecto a los hallazgos iniciales, aunque esta característica no aparece en todos los pacientes.
Signos posibles
- defecto epitelial persistente;
- queratoneuritis radial;
- infiltrados perineurales;
- pseudodendritas;
- edema estromal;
- infiltrado anular;
- úlcera corneal;
- hipopión;
- adelgazamiento o perforación corneal.
El clásico infiltrado en anillo suele aparecer en fases más avanzadas y su ausencia no descarta la enfermedad.
Signos de alarma
Todo usuario de lentes de contacto debe retirar inmediatamente las lentes y solicitar valoración oftalmológica urgente ante:
- dolor ocular moderado o intenso;
- fotofobia;
- visión borrosa o pérdida visual;
- ojo rojo persistente;
- secreción;
- mancha blanca sobre la córnea;
- síntomas después de nadar, ducharse o exponerse a barro o agua;
- falta de mejoría tras tratamiento antibiótico inicial.
Una queratitis infecciosa no debe manejarse como una conjuntivitis banal.
Diagnóstico
El diagnóstico precoz es decisivo, pero puede retrasarse porque los hallazgos iniciales se solapan con otras queratitis.
Evaluación clínica
Incluye:
- agudeza visual;
- biomicroscopia con lámpara de hendidura;
- tinción con fluoresceína;
- evaluación del tamaño y profundidad del infiltrado;
- búsqueda de hipopión, adelgazamiento o perforación;
- historia detallada sobre lentes, agua, barro, trauma y tratamientos previos.
Raspado corneal
Debe obtenerse material del borde y la base de la lesión para:
- microscopía;
- tinciones;
- cultivo bacteriano y fúngico;
- cultivo específico para Acanthamoeba;
- pruebas moleculares.
PCR
La reacción en cadena de la polimerasa puede detectar ADN de Acanthamoeba y mejorar la rapidez diagnóstica.
Microscopía confocal in vivo
Puede visualizar quistes y trofozoítos en la córnea sin necesidad de biopsia, aunque depende de la disponibilidad y experiencia del examinador.
Cultivo
El cultivo de Acanthamoeba puede realizarse en agar no nutritivo con una capa bacteriana. Para Fusarium se utilizan medios micológicos específicos.
Las revisiones actuales recomiendan combinar clínica, microscopía, cultivo, PCR y microscopía confocal cuando sea posible.
Tratamiento de la queratitis por Acanthamoeba
El tratamiento es especializado, prolongado y debe ser dirigido por Oftalmología, preferiblemente por una unidad de córnea.
Biguanidas tópicas
Constituyen la base del tratamiento:
- polihexametileno biguanida —PHMB—;
- clorhexidina.
Diamidinas
Pueden asociarse:
- propamidina;
- hexamidina;
- dibromopropamidina.
Al inicio, los colirios suelen administrarse de manera muy frecuente, incluso cada hora, con reducción gradual según respuesta clínica. El tratamiento puede prolongarse durante meses porque los quistes son resistentes y existe riesgo de reactivación.
Fármacos complementarios
En enfermedad refractaria pueden considerarse, según el caso:
- voriconazol;
- posaconazol;
- itraconazol;
- miltefosina;
- desbridamiento epitelial;
- técnicas de fortalecimiento o fototerapia en centros especializados.
La evidencia sobre terapias complementarias continúa evolucionando.
Tratamiento de la queratitis por Fusarium
El antifúngico clásico de primera línea para hongos filamentosos es:
- natamicina tópica al 5 %.
Según profundidad, susceptibilidad y evolución, pueden utilizarse:
- voriconazol tópico o sistémico;
- anfotericina B en situaciones seleccionadas;
- inyecciones intracamerales o intrastromales;
- tratamiento quirúrgico.
La elección depende de la especie, la profundidad del infiltrado y la respuesta terapéutica. El uso empírico de corticoides sin cobertura antimicrobiana adecuada puede agravar una queratitis fúngica.
Papel de los corticoides
Los corticoides tópicos son controvertidos en la queratitis por Acanthamoeba y potencialmente peligrosos si se administran antes de controlar la infección.
Pueden:
- reducir la respuesta inflamatoria;
- enmascarar la progresión;
- favorecer la proliferación de trofozoítos;
- retrasar el diagnóstico;
- aumentar la gravedad cuando se utilizan precozmente.
Solo deben considerarse bajo supervisión especializada, después de iniciar tratamiento antiamebiano eficaz y cuando exista una indicación inflamatoria concreta. El uso previo de corticoides y el retraso diagnóstico se asocian a peor pronóstico.
¿Por qué le “cosieron el ojo”?
El procedimiento se denomina tarsorrafia.
Consiste en aproximar mediante suturas una parte o la totalidad de los párpados. No se sutura el globo ocular ni se perfora el ojo.
Objetivos
- proteger la córnea;
- reducir la exposición al aire;
- disminuir la evaporación;
- favorecer la reepitelización;
- proteger un injerto o una córnea debilitada;
- reducir el traumatismo producido por el parpadeo;
- prevenir perforación o daño adicional.
Puede ser:
- temporal;
- parcial;
- completa;
- reversible.
La expresión “obligada a tener el ojo cosido” resulta impactante, pero médicamente se trata de una técnica reconstructiva y protectora bien establecida.
Tratamiento quirúrgico
Cuando la infección no responde, la córnea se adelgaza o existe riesgo de perforación, pueden ser necesarios:
- desbridamiento;
- membrana amniótica;
- tarsorrafia;
- queratoplastia terapéutica;
- trasplante corneal posterior para rehabilitación visual;
- cirugía de urgencia para preservar la integridad del globo ocular.
La queratoplastia puede controlar una infección resistente, pero los resultados visuales dependen de la extensión del daño, el momento quirúrgico, la afectación del limbo, la inflamación y la recurrencia.
Pronóstico
El pronóstico depende principalmente de:
- rapidez del diagnóstico;
- profundidad y extensión de la infección;
- microorganismos implicados;
- coinfección;
- agudeza visual inicial;
- tratamiento previo con corticoides;
- cumplimiento terapéutico;
- presencia de adelgazamiento, hipopión o perforación.
La recuperación puede tardar meses. Algunos pacientes conservan visión útil; otros desarrollan cicatriz corneal, astigmatismo irregular, glaucoma secundario, catarata, dolor crónico o necesidad de trasplante.
La pérdida del globo ocular es infrecuente, pero las formas avanzadas pueden producir ceguera permanente.
Prevención: regla «cero agua»
Nunca debe hacerse
- ducharse con lentes de contacto;
- nadar con ellas;
- entrar en un jacuzzi con ellas;
- lavarse la cara permitiendo que el agua alcance las lentes;
- enjuagarlas con agua del grifo;
- guardar las lentes en agua;
- preparar solución salina casera;
- humedecerlas con saliva;
- reutilizar solución antigua;
- rellenar el estuche sin desechar el líquido previo.
Conducta correcta
- Lavarse las manos con agua y jabón.
- Secarlas completamente antes de tocar las lentes.
- Utilizar únicamente solución estéril indicada.
- Frotar y enjuagar las lentes cuando el sistema lo requiera.
- Vaciar y limpiar el estuche con solución, nunca con agua.
- Dejarlo secar al aire boca abajo.
- Sustituirlo periódicamente.
- Respetar el calendario de reemplazo.
- No dormir con las lentes salvo indicación específica.
- Retirarlas inmediatamente ante dolor, enrojecimiento o visión borrosa.
Cuando el agua entra accidentalmente en contacto con las lentes, los CDC aconsejan retirarlas cuanto antes y desecharlas o limpiarlas y desinfectarlas completamente durante la noche antes de reutilizarlas.
Algoritmo práctico en Urgencias
Usuario de lentes de contacto + ojo rojo doloroso
1. Retirar la lente inmediatamente.
2. Evaluar agudeza visual en ambos ojos.
3. Realizar fluoresceína y lámpara de hendidura.
4. Buscar infiltrado corneal, úlcera, hipopión o adelgazamiento.
5. Preguntar de forma específica por:
- ducha;
- piscina;
- jacuzzi;
- agua del grifo;
- barro;
- trauma vegetal;
- dormir con lentes;
- solución reutilizada;
- corticoides tópicos.
6. Conservar lente, estuche y solución para posible cultivo.
7. Contactar urgentemente con Oftalmología.
8. Evitar parches oclusivos y corticoides empíricos.
9. Tomar raspado y cultivos cuando la gravedad lo requiera.
10. Iniciar tratamiento dirigido sin retrasos según indicación especializada.
Discusión
El caso de Emma Marsden no debe interpretarse como una razón para temer el agua potable ni como prueba de que lavarse normalmente la cara cause queratitis. El factor de riesgo relevante fue la combinación de:
- lentes de contacto;
- exposición a agua y barro;
- posible microtraumatismo corneal;
- retención de microorganismos contra la superficie ocular.
El diagnóstico simultáneo de Acanthamoeba y Fusarium incrementa la complejidad porque exige tratamientos diferentes, prolongados y potencialmente tóxicos para la superficie ocular.
El verdadero mensaje sanitario no es que “un parásito puede comerse el ojo mientras nos lavamos la cara”, sino que:
Una lente de contacto transforma una exposición ambiental aparentemente banal en una oportunidad para que microorganismos infrecuentes queden atrapados sobre una córnea vulnerable.
Conclusiones
El caso descrito es médicamente plausible y está respaldado por la existencia documentada de queratitis por Acanthamoeba, queratitis por Fusarium y coinfecciones entre ambos microorganismos. Sin embargo, la presentación mediática exagera el mecanismo mediante la frase “el parásito se comió el ojo”.
La paciente habría sufrido una queratitis infecciosa mixta, destructiva y potencialmente cegadora, probablemente favorecida por lentes de contacto expuestas a agua y barro. La tarsorrafia no implica coser el globo ocular, sino cerrar temporalmente los párpados para proteger una córnea gravemente dañada.
La prevención es sencilla, aunque debe aplicarse con disciplina:
Las lentes de contacto y el agua nunca deben mezclarse.
Ante dolor ocular, fotofobia, enrojecimiento o pérdida visual en un usuario de lentes de contacto, la valoración oftalmológica debe ser inmediata. Cada hora de retraso puede aumentar la profundidad de la infección y reducir las posibilidades de conservar una córnea transparente y una visión funcional.
Referencias científicas seleccionadas
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LADbible. Reportaje sobre Emma Marsden y la infección corneal asociada a lentes de contacto, publicado el 16 de julio de 2026. El artículo periodístico no posee DOI.
DrRamonReyesMD
EMS Solutions International
Queratitis mixta Acanthamoeba


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