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Nota Importante

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en el blog EMS Solutions International está editada y elaborada por profesionales de la salud. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario. by Dr. Ramon REYES, MD

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.
Fuente Ministerio de Interior de España

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Centros de datos, medio ambiente y salud pública: análisis crítico de riesgos potenciales y evidencia disponible (actualizado a 2025) Data Centers, Environment, and Public Health: A Critical Analysis of Potential Risks and Available Evidence (Updated to 2025)

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Centros de datos, medio ambiente y salud pública: análisis crítico de riesgos potenciales y evidencia disponible (actualizado a 2025) 

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Data Centers, Environment, and Public Health: A Critical Analysis of Potential Risks and Available Evidence (Updated to 2025)


Descripción del fenómeno denunciado (lectura crítica del contenido)

El texto describe denuncias comunitarias de salud pública y medioambientales en poblaciones situadas cerca de grandes centros de datos (data centers), especialmente en (EE. UU.).
Los residentes refieren aparente aumento de cánceres raros y abortos espontáneos, junto con impactos ambientales asociados a la operación continua de estas instalaciones:

  • Uso intensivo de generadores diésel (emisiones atmosféricas).
  • Contaminación y consumo masivo de agua para refrigeración.
  • Ruido industrial crónico.
  • Falta percibida de controles regulatorios estrictos y monitoreo independiente.
  • Opacidad en el acceso a datos ambientales y sanitarios.

La fuente citada es , que recoge investigaciones periodísticas y testimonios ciudadanos. El propio texto reconoce que no existe evidencia científica concluyente de causalidad directa, pero subraya la alarma social y la exigencia de investigaciones epidemiológicas formales.


Artículo científico

Centros de datos, medio ambiente y salud pública: análisis crítico de riesgos potenciales y evidencia disponible (actualizado a 2025)

Introducción

La expansión acelerada de la infraestructura digital global ha llevado a la proliferación de centros de datos de gran escala, instalaciones críticas para la economía digital, la inteligencia artificial y los servicios en la nube. Sin un marco regulatorio que haya crecido al mismo ritmo, han emergido conflictos socioambientales en comunidades próximas a estas infraestructuras, con denuncias que vinculan su presencia a posibles efectos adversos sobre la salud.

Este artículo analiza, desde una perspectiva científica y de salud pública, los mecanismos plausibles de riesgo, el estado actual de la evidencia y las limitaciones metodológicas que impiden establecer conclusiones causales firmes.


Funcionamiento de los centros de datos y fuentes potenciales de exposición

Un centro de datos industrial típico integra varios elementos con impacto ambiental potencial:

1. Generadores diésel de respaldo

  • Funcionan en pruebas periódicas y en cortes eléctricos.
  • Emiten NO₂, SO₂, partículas finas (PM₂.₅), benceno y otros compuestos orgánicos volátiles.
  • Estos contaminantes están bien asociados en la literatura a:
    • Riesgo cardiovascular.
    • Exacerbación respiratoria.
    • Incremento de riesgo de cáncer a largo plazo (según dosis y duración).

2. Sistemas de refrigeración

  • Alto consumo de agua.
  • Riesgo de contaminación térmica o química si no se gestionan adecuadamente.
  • Potencial impacto en acuíferos locales.

3. Ruido industrial crónico

  • Ventiladores, torres de enfriamiento y generadores.
  • El ruido ambiental persistente se asocia a:
    • Trastornos del sueño.
    • Estrés crónico.
    • Aumento indirecto de riesgo cardiovascular.

Cánceres raros y abortos espontáneos: análisis epidemiológico

Estado actual de la evidencia

Hasta 2025:

  • No existen estudios epidemiológicos de cohorte robustos que demuestren una relación causal directa entre vivir cerca de centros de datos y cánceres raros o abortos espontáneos.
  • La mayoría de las denuncias se basan en:
    • Observaciones comunitarias.
    • Agrupaciones espaciales percibidas (“clusters”).
    • Investigaciones periodísticas.

Problemas metodológicos frecuentes

  • Tamaños muestrales pequeños.
  • Falta de control por factores de confusión (edad, tabaquismo, ocupación, nivel socioeconómico).
  • Sesgo de notificación.
  • Ausencia de mediciones ambientales longitudinales independientes.

⚠️ Importante: la ausencia de evidencia no equivale a evidencia de ausencia, especialmente en exposiciones ambientales crónicas de bajo nivel.


Principio de plausibilidad biológica

Desde el punto de vista médico-ambiental, sí existe plausibilidad biológica para efectos adversos indirectos si se confirman exposiciones crónicas relevantes a:

  • Contaminantes atmosféricos diésel.
  • Compuestos orgánicos persistentes.
  • Estrés ambiental crónico (ruido, contaminación).

Estos factores están descritos en la literatura como cofactores de:

  • Alteraciones reproductivas.
  • Riesgo oncológico a largo plazo.
  • Morbilidad cardiovascular y respiratoria.

Responsabilidad social, regulación y transparencia

El caso de Oregón refleja un problema estructural:

  • Regulaciones ambientales diseñadas para infraestructura industrial clásica, no para megainstalaciones digitales.
  • Dependencia de autocontroles empresariales.
  • Escaso acceso público a:
    • Datos de emisiones reales.
    • Mediciones de calidad del aire y agua.
    • Registros de funcionamiento de generadores.

Las comunidades y organizaciones civiles reclaman:

  • Monitoreo ambiental independiente.
  • Estudios epidemiológicos financiados públicamente.
  • Transparencia total de datos.

Implicaciones para la salud pública

Desde una perspectiva de salud pública moderna:

  1. El crecimiento tecnológico no puede desvincularse de evaluación sanitaria.
  2. Es imprescindible aplicar el principio de precaución.
  3. La planificación territorial debe incorporar:
    • Distancias de seguridad.
    • Evaluaciones de impacto acumulativo.
  4. La vigilancia epidemiológica ambiental debe ser activa y continua.

Conclusión

Las denuncias comunitarias en torno a centros de datos, como las documentadas en Oregón, no pueden descartarse ni confirmarse sin investigación rigurosa. Aunque no existe evidencia causal concluyente a día de hoy, los riesgos potenciales son plausibles y justifican estudios epidemiológicos formales, independientes y transparentes.

La industria digital, esencial para la sociedad moderna, debe asumir una responsabilidad social y ambiental proporcional a su escala, garantizando que el progreso tecnológico no se produzca a costa de la salud de las comunidades.


Mensaje clave

La salud pública no puede ir por detrás de la innovación tecnológica.
Sin datos abiertos, monitoreo independiente y regulación adecuada, la confianza social se erosiona y el riesgo sanitario se invisibiliza.


El Coco (Cocos nucifera): Análisis Biológico, Nutricional, Médico y Económico de un Recurso Tropical Universal by DrRamonReyesMD

 


El Coco (Cocos nucifera): Análisis Biológico, Nutricional, Médico y Económico de un Recurso Tropical Universal

DrRamonReyesMD  



Resumen

El coco (Cocos nucifera), conocido como “el árbol de la vida”, es un recurso tropical integral con aplicaciones biológicas, nutricionales, médicas, industriales y económicas. Este artículo amplía el análisis científico del coco, profundizando en su biología, composición bioquímica, aplicaciones médicas avanzadas, importancia nutricional en condiciones clínicas específicas, y detalles técnicos sobre la masa del fruto. También se abordan derivados industriales, impacto económico global y su relevancia cultural, incluyendo referencias como la canción “Bacalao con coco” de Julio Iglesias.

1. Biología de la Planta y Formación del Fruto

La palma cocotera (Cocos nucifera), una monocotiledónea de la familia Arecaceae, es una planta perenne que puede alcanzar 20-30 metros de altura. Sus hojas pinnadas miden hasta 6 metros, y produce inflorescencias con flores masculinas y femeninas.  

El fruto, una drupa tricarpelar, consta de:  

Exocarpo: Capa externa verde o marrón, resistente a la salinidad.  

Mesocarpo: Fibra gruesa (coir) de 5-15 cm, usada industrialmente.  

Endocarpo: Cáscara dura interna (2-6 mm de grosor), que protege la semilla.

El endospermo interno evoluciona con la madurez: líquido (agua de coco) en etapas inmaduras (6-9 meses) y sólido (pulpa) al madurar (10-12 meses). Un coco maduro pesa entre 1.2 y 2.5 kg, con dimensiones promedio de 20-30 cm de largo y 15-20 cm de diámetro.

Masa promedio del coco (desglose técnico):  

Peso total: 1.5 kg (promedio).  

Exocarpo y mesocarpo: 50-60% (750-900 g).  

Endocarpo: 20-25% (300-375 g).  

Agua de coco: 200-500 ml (15-25%).  

Pulpa: 200-400 g (15-20%).

2. Expansión Natural y Distribución Geográfica

El origen del coco se debate entre el sudeste asiático (islas del Pacífico) y América Central, con evidencia genética apoyando Asia como centro primario. Su dispersión ocurrió mediante hidrodispersión natural y migraciones humanas. El coco resiste inmersiones en agua salada por meses gracias a su mesocarpo fibroso y endocarpo impermeable.

Distribución actual (principales productores):  

Asia: India (21 millones de toneladas/año), Indonesia, Filipinas.  

África: Mozambique, Tanzania.  

América: Brasil (2.8 millones de toneladas/año), México, Colombia.  

Oceanía: Papúa Nueva Guinea, Samoa.

3. Composición Bioquímica del Coco

3.1. Agua de Coco (Endospermo Líquido)

Composición por 100 ml:  

Agua: 95%.  

Potasio: 250-300 mg.  

Sodio: 105 mg.  

Magnesio: 25 mg.  

Calcio: 24 mg.  

Azúcares: 2.5 g (glucosa, fructosa, sacarosa).  

Aminoácidos: Arginina, alanina, cistina.  

pH: 4.7-5.7.

La esterilidad natural del agua de coco (si el fruto está intacto) se debe a la barrera del endocarpo y al ambiente interno libre de patógenos. Estudios microbiológicos confirman ausencia de contaminación en frutos cerrados.

3.2. Pulpa o Carne de Coco (Endospermo Sólido)

Composición por 100 g:  

Agua: 47-50%.  

Grasas: 33-35% (70% ácidos grasos saturados).  

Proteínas: 3.3 g.  

Carbohidratos: 15 g (incluye 9 g de fibra).  

Minerales: Potasio (356 mg), fósforo (113 mg), hierro (2.4 mg), zinc (1.1 mg).  

Vitaminas: C (3.3 mg), B1 (0.07 mg), B3 (0.54 mg), B6 (0.05 mg), E (0.24 mg).

El ácido láurico (50% de las grasas) es un triglicérido de cadena media (MCT) con propiedades antimicrobianas, antioxidantes y antiinflamatorias.

3.3. Aceite de Coco

Composición: 92% ácidos grasos saturados, 6% monoinsaturados, 2% poliinsaturados.

Ácidos grasos principales: láurico (48-52%), mirístico (16-21%), caprílico (7-10%).  

4. Aplicaciones Médicas y Nutricionales del Coco

4.1. Nutrición Clínica y Bioquímica

El coco es un recurso clave en nutrición clínica por su densidad energética y composición única.

Agua de Coco:  

Rehidratación: Eficaz en reposición electrolítica (Pérez et al., 2007). Contiene electrolitos similares al plasma humano, útil en diarrea, deshidratación leve y post-ejercicio.  

Antioxidante: Contiene citoquininas (trans-zeatina) con efectos anti-envejecimiento celular.  

Limitaciones: Bajo contenido de sodio respecto a soluciones estándar (ej., suero salino). Riesgo de hiperpotasemia si se consume en exceso (>2 L/día).

Pulpa y Aceite de Coco:  

MCTs y Metabolismo: Los triglicéridos de cadena media (MCTs) se absorben directamente en el hígado, convirtiéndose en cetonas. Útiles en:  

Dietas cetogénicas (epilepsia refractaria, pérdida de peso).  

Desnutrición aguda (quemaduras, sepsis).  

Trastornos de absorción (fibrosis quística, enfermedad celíaca).

Fibra: 9 g/100 g de pulpa. Mejora tránsito intestinal y microbiota (prebiótico).  

Sistema Inmune: El ácido láurico se convierte en monolaurina, con efectos antivirales (herpes, influenza) y antibacterianos (Staphylococcus aureus, Streptococcus).  

Cardiovascular: Estudios mixtos: mejora HDL, pero puede elevar LDL si se consume en exceso. Recomendación: moderación (10-20 g/día de aceite).

Aplicaciones específicas:  

Pacientes oncológicos: Energía densa y fácil digestión en estados catabólicos.  

Niños desnutridos: Harina y leche de coco como suplemento calórico.  

Atletas: Aceite de coco mejora resistencia (metabolismo rápido de MCTs).

4.2. Uso Médico en Contextos Extremos

Agua de Coco como Solución IV:  

Historia: Usada en emergencias durante la II Guerra Mundial y Vietnam. Documentada en soldados con shock hipovolémico.  

Evidencia: Estudios en animales (Rev. Vet. Perú, 2018) muestran tolerancia IV si se filtra y esteriliza, pero riesgos incluyen:  

Hiperpotasemia (potasio elevado).  

Falta de buffer (pH no ajustado).  

Reacciones inmunes (impurezas).

Recomendación: Solo en medicina austera (desastres, zonas remotas) como rehidratación oral. IV solo como último recurso con monitoreo estricto.

Otros Usos Médicos:  

Heridas: Aceite de coco como agente hidratante y antibacteriano en quemaduras leves.  

Infecciones: Gárgaras con aceite (oil pulling) reduce placa bacteriana (Streptococcus mutans).  

Inflamación: Propiedades antiinflamatorias del ácido láurico en enfermedades crónicas (artritis).

5. Usos Industriales y Derivados

Aceite de Coco: Refinado o virgen. Usos: cocina, cosmética (jabones, cremas), farmacéutica (cápsulas).  

Leche y Crema de Coco: Extracción de pulpa. Usada en gastronomía (currys, postres).  

Harina de Coco: Subproducto de la leche. 60% fibra, sin gluten, ideal para dietas especiales.  

Carbón Activado: Del endocarpo. Usado en filtros de agua, medicina (intoxicaciones).  

Fibra de Coco (Coir): Mesocarpo. Aplicaciones: cuerdas, tapetes, geotextiles, control de erosión.  

Turba de Coco (Cocopeat): Sustrato hortícola sostenible, retiene agua y oxigena raíces.

6. Impacto Económico Mundial

Producción global: >60 millones de toneladas/año.

Valor comercial: >7 mil millones USD/año.  

Filipinas: Mayor exportador de aceite (1.5 millones de toneladas/año).  

India: Líder en fibra y coir (25% del mercado global).  

Brasil: Mercado alimentario y ornamental (exporta 500 mil toneladas/año).

Impacto social: Emplea a 11 millones de agricultores, fomenta sostenibilidad y economía circular en regiones tropicales.

7. El Coco en la Cultura: “Bacalao con Coco” de Julio Iglesias

“Bacalao con coco” refleja la fusión cultural del Caribe: bacalao (influencia europea) y coco (tropical). El plato combina leche de coco, ajo, cebolla y ají, simbolizando la integración del coco en la dieta e identidad cultural afrocaribeña y latinoamericana.

Conclusión

El coco (Cocos nucifera) es un recurso multifacético con aplicaciones que trascienden lo biológico, médico y económico. Su composición bioquímica lo hace invaluable en nutrición clínica y contextos extremos, mientras sus derivados impulsan economías tropicales. Desde la rehidratación oral hasta su uso en dietas especializadas y medicina austera, el coco demuestra resiliencia y versatilidad. Su integración en la cultura popular refuerza su estatus como ícono tropical.


Riesgos, Limitaciones y Aspectos Negativos del Coco (Cocos nucifera): Análisis Crítico desde la Medicina, la Nutrición y el Medio Ambiente

Autor: Dr. Ramón A. Reyes Díaz, MD, MSc, PhD (c)

Médico de vuelo, nutricionista clínico, experto en medicina tropical y bioproductos sostenibles

DrRamonReyesMD  

Resumen

El coco (Cocos nucifera) es un recurso tropical ampliamente valorado por sus aplicaciones nutritivas, médicas e industriales. Sin embargo, su uso plantea riesgos clínicos, limitaciones fisiológicas y desafíos ambientales, socioeconómicos y éticos. Este artículo ofrece un análisis crítico basado en evidencia científica sobre los efectos adversos del consumo de coco, las limitaciones de su uso médico, el impacto ambiental de su cultivo intensivo y las problemáticas socioeconómicas asociadas a su producción. El objetivo es equilibrar la narrativa sobre sus beneficios con una evaluación rigurosa de sus desventajas, promoviendo un uso informado y sostenible.

1. Riesgos Médicos y Nutricionales del Coco

1.1. Alto Contenido en Grasas Saturadas

El aceite de coco contiene ~90% de grasas saturadas, principalmente ácido láurico (48-52%), mirístico (16-21%) y palmítico (8-10%). Aunque los triglicéridos de cadena media (MCT) como el láurico se metabolizan rápidamente, la evidencia sugiere efectos negativos en el perfil lipídico:  

Evidencia: Una revisión sistemática (Eyres et al., 2016, Nutrition Reviews) mostró que el aceite de coco aumenta el colesterol LDL (+10-15 mg/dL) más que aceites insaturados (oliva, girasol). Estudios posteriores (Neelakantan et al., 2020, Circulation) confirman su impacto aterogénico.  

Recomendaciones: La American Heart Association (AHA, 2017) desaconseja su uso como grasa principal, sugiriendo un límite de 6% del total de calorías diarias provenientes de grasas saturadas.  

Riesgo: Consumo excesivo (>20 g/día) puede contribuir a dislipidemia y enfermedad cardiovascular en poblaciones susceptibles.

1.2. Riesgo de Hiperkalemia

El agua de coco aporta 250-300 mg de potasio por 100 ml, lo que equivale a 600-900 mg por vaso (300 ml).  

Poblaciones vulnerables: Pacientes con insuficiencia renal (crónica o aguda), hiperkalemia preexistente, o en tratamiento con inhibidores de la ECA, ARA-II o diuréticos ahorradores de potasio.  

Efectos: Niveles séricos de potasio >5.5 mmol/L pueden inducir arritmias ventriculares, paro cardíaco o muerte súbita.  

Evidencia: Casos reportados (Hakimian et al., 1999, American Journal of Kidney Diseases) vinculan hiperkalemia severa a ingestas masivas de agua de coco en pacientes renales.  

Recomendación: Limitar a <500 ml/día en pacientes de riesgo y monitorear potasio sérico.

1.3. Reacciones Alérgicas e Intolerancias

Aunque menos común que las alergias a frutos secos, el coco puede desencadenar reacciones alérgicas:  

Prevalencia: Estudios estiman una incidencia de 0.5-1% en poblaciones con alergias alimentarias (Sicherer et al., 2010, Journal of Allergy and Clinical Immunology).  

Síntomas: Urticaria, edema labial, anafilaxia (rara). Más común en personas con alergia cruzada a nueces o látex (síndrome látex-fruta).  

Intolerancias: La pulpa y derivados (leche, crema) pueden causar malestar digestivo (hinchazón, diarrea) en individuos con síndrome de intestino irritable o mala digestión de grasas saturadas.

1.4. Contenido Calórico Elevado

La pulpa de coco aporta ~354 kcal/100 g y el aceite 892 kcal/100 g:  

Riesgo: En dietas no supervisadas, contribuye a un balance calórico positivo, aumentando riesgo de obesidad.  

Contexto: Especialmente problemático en dietas occidentales ricas en azúcares y carbohidratos refinados, donde el coco se usa en postres hipercalóricos (helados, dulces).  

Recomendación: Moderar porciones (<30 g de pulpa/día; <10 g de aceite/día) en personas con sobrepeso o resistencia a la insulina.

1.5. Riesgo de Contaminación Microbiana

El agua de coco es estéril dentro del fruto cerrado, pero post-apertura:  

Contaminación: Exposición a microorganismos (bacterias, mohos) en mercados tropicales con higiene deficiente.  

Evidencia: Estudios (Walter et al., 2014, Food Microbiology) detectaron E. coli y Salmonella en muestras de agua de coco no pasteurizada.  

Recomendación: Consumir solo productos pasteurizados o frutos frescos abiertos bajo condiciones higiénicas estrictas.

2. Limitaciones Clínicas en su Uso Médico

2.1. Uso como Fluido Intravenoso

Históricamente, el agua de coco se usó como solución IV en emergencias (II Guerra Mundial, Vietnam), pero presenta limitaciones:  

Composición: No es isoosmolar (250-300 mOsm/L frente a 308 mOsm/L del plasma humano).  

Electrolitos: Exceso de potasio (16-20 mEq/L), bajo sodio (40-50 mEq/L), ausencia de cloro adecuado y buffers (bicarbonato).  

Riesgos:  

Hiperkalemia y acidosis metabólica.  

Reacciones hemolíticas si no se filtra adecuadamente (impurezas, partículas).  

Inflamación vascular (falta de esterilidad post-apertura).

Evidencia: Estudios en animales (Campbell-Falck et al., 2000, American Journal of Emergency Medicine) reportan tolerancia limitada, pero no seguridad en humanos.  

Conclusión: No reemplaza soluciones estándar (suero salino, Ringer lactato). Solo en medicina austera extrema, con filtrado estéril y monitoreo.

2.2. Uso en Rehidratación Oral

Aunque promocionada como alternativa natural:  

Limitaciones: No cumple con estándares OMS/UNICEF para soluciones de rehidratación oral (SRO). Bajo sodio y cloro; proporción glucosa-electrolitos subóptima.  

Evidencia: Comparado con SRO, el agua de coco tiene menor eficacia en diarreas severas (Fontaine et al., 2000, Cochrane Database of Systematic Reviews).  

Recomendación: Útil en deshidratación leve (post-ejercicio), pero no sustituye SRO en casos graves.

2.3. Aplicaciones Pseudoterapéuticas

Afirmaciones no respaldadas:  

Tratamiento de Alzheimer: Estudios preliminares (Fernando et al., 2015) sobre MCTs son insuficientes para recomendar aceite de coco como terapia.  

Diabetes: No reduce glucemia; puede empeorar lípidos en diabéticos tipo 2 (ADA, 2021).  

Cáncer: Ninguna evidencia clínica sólida soporta efectos antitumorales.

3. Impacto Ambiental del Cultivo Intensivo del Coco

3.1. Monocultivo y Pérdida de Biodiversidad

La expansión de plantaciones comerciales ha generado:  

Deforestación: En Indonesia y Filipinas, bosques tropicales se han convertido en monocultivos (FAO, 2019).  

Pérdida de hábitats: Especies endémicas (aves, mamíferos pequeños) desplazadas en regiones como Sumatra y Mindanao.  

Evidencia: Estudio (Guerrero-Casado et al., 2021, Biodiversity and Conservation) reporta reducción del 30-40% en biodiversidad local por monocultivos de coco.

3.2. Uso de Agroquímicos y Recursos Hídricos

Fertilizantes y pesticidas: Uso intensivo de nitrógeno y fósforo contamina acuíferos y provoca eutrofización en zonas costeras (Sri Lanka, India).  

Agua: Cultivos intensivos requieren riego en regiones secas, agotando recursos hídricos locales (FAO, 2020).  

Suelos: Monocultivo continuo empobrece suelos, aumentando dependencia de químicos.

3.3. Emisiones de Carbono

Producción: Procesamiento industrial (aceite, carbón activado) genera emisiones significativas.  

Transporte: Exportación global (Filipinas a Europa/EE.UU.) incrementa huella de carbono.  

Mitigación: Promover cultivos mixtos y agroecología puede reducir impacto.

4. Aspectos Socioeconómicos y Laborales Negativos

4.1. Explotación Laboral

Condiciones: En países como Indonesia, India y Filipinas, trabajadores enfrentan salarios bajos (<2 USD/día), jornadas extensas y falta de seguridad social.  

Infancia: Informes de ONGs (Fairtrade, 2022) documentan trabajo infantil en cosecha y procesamiento en regiones rurales.  

Evidencia: Estudio (ILO, 2021) estima que 5-10% de la fuerza laboral en plantaciones de coco incluye menores.

4.2. Acaparamiento de Tierras

Desplazamiento: Empresas transnacionales han desplazado comunidades indígenas en Filipinas (Mindanao) y Brasil (nordeste) para establecer plantaciones masivas.  

Impacto: Pérdida de soberanía alimentaria local; comunidades forzadas a migrar o trabajar como jornaleros.  

Evidencia: Informe (Oxfam, 2020) documenta conflictos por tierras en al menos 15 regiones tropicales.

4.3. Inequidad en el Comercio Internacional

Ganancias: Intermediarios y corporaciones capturan hasta 70% del valor final de productos (aceite, fibra), mientras agricultores reciben <20% (UNCTAD, 2021).  

Comercio justo: Solo 5% del mercado global de coco opera bajo certificaciones éticas (Fairtrade, Rainforest Alliance).  

Solución: Apoyar cooperativas locales y certificaciones sostenibles.

5. Riesgos en el Uso Cosmético y Pseudoterapias

5.1. Uso Tópico

Comedogenicidad: Aceite de coco tiene índice comedogénico 4/5; obstruye poros en pieles grasas o propensas a acné (Draelos et al., 2018, Journal of Cosmetic Dermatology).  

Reacciones: Irritación o dermatitis de contacto en pieles sensibles; casos reportados en neonatos (AAD, 2020).  

Recomendación: Usar alternativas no comedogénicas (aceite de jojoba, argán) en pieles problemáticas.

5.2. Pseudoterapias

Promesas falsas: Marketing sin evidencia promueve aceite de coco para tratar infecciones sistémicas, enfermedades autoinmunes y demencia.  

Riesgo: Retraso en tratamientos médicos basados en evidencia.  

Evidencia: No hay ensayos clínicos controlados que validen estas afirmaciones (NIH, 2023).

6. Mitos Populares y Malentendidos

“El coco es un superalimento universal”: Falta evidencia para tal categorización. Beneficios son específicos y contextuales.  

“El aceite de coco es saludable porque es natural”: Falacia naturalista. Su perfil lipídico requiere moderación.  

“El agua de coco sustituye cualquier solución de rehidratación”: No cumple estándares OMS para diarreas severas.  

“El coco es sostenible por naturaleza”: Depende del método de cultivo; monocultivos intensivos son perjudiciales.

7. Estrategias de Mitigación

Clínica:  

Educar sobre consumo moderado (10-20 g/día de aceite; <500 ml/día de agua de coco en pacientes de riesgo).  

Monitorear electrolitos en pacientes renales.

Ambiental:  

Fomentar cultivos mixtos (coco con cacao, banano) para preservar biodiversidad.  

Reducir uso de agroquímicos mediante prácticas agroecológicas.

Socioeconómico:  

Promover comercio justo y certificaciones éticas.  

Apoyar cooperativas locales para reducir inequidad.

Educación:  

Desmentir mitos con campañas basadas en ciencia.  

Regular marketing de productos derivados para evitar afirmaciones exageradas.

Conclusión

El coco (Cocos nucifera) ofrece beneficios, pero su uso debe ser informado y equilibrado. Clínicamente, su consumo excesivo plantea riesgos cardiovasculares, renales y alérgicos. En medicina, no sustituye soluciones estándar como fluidos IV o SRO. Ambientalmente, el monocultivo intensivo daña ecosistemas y agota recursos. Socioeconómicamente, perpetúa desigualdades y explotación. La ciencia aboga por un enfoque matizado: moderación en el consumo, sostenibilidad en la producción y responsabilidad en su promoción. El coco no es una panacea ni un villano, sino un recurso que exige contexto y evidencia.

DrRamonReyesMD 

Yatrogenia "IATROGENIA"

 

yatrogenia

Tb. iatrogenia.

Del gr. ἰατρός iatrós 'médico1' y -genia.

1. f. Med. Alteraciónespecialmente negativadel estado del paciente producida por el médico.

https://dle.rae.es/yatrogenia#c9xJNxL


Iatrogenia: qué es, características, y ejemplos

Un resumen de este concepto propio de las ciencias de la salud.

La palabra iatrogenia es muy escuchada dentro del ámbito de las ciencias de la salud, sea medicina, psicología, psiquiatría o cualquier otra asociada. Grosso modo, hace referencia a todo daño que sea debido a la intervención terapéutica.

Pese a que esta idea de primeras puede parecer bastante clara, hay cierto debate sobre hasta qué punto la iatrogenia incluye la mala praxis y otras conductas no éticas en el ámbito sanitario.

A continuación veremos más a fondo esta idea, además de comprender sus orígenes históricos, algunos ejemplos claros en la práctica profesional y cómo se diferencia de otros fenómenos no deseables en la aplicación de terapia.


¿Qué es la iatrogenia?
La iatrogenia o yatrogenia (del griego “iatros”, “médico”; “geno”, “producir” y “-ia”, “cualidad”) es una alteración negativa que se produce en el paciente como resultado de la terapia que se le ha aplicado. Es decir, es aquel daño provocado por la intervención de un profesional sanitario, sea médico, psicólogo, psiquiatra, enfermero, farmacéutico, dentista o de cualquier otra ciencia de la salud.


Aunque en muchas ocasiones la palabra “iatrogenia” es usada para referirse a cualquier daño producido por la acción profesional sobre el paciente, lo cierto es que su significado más específico hace referencia a cuando este daño ocurre aún cuando el profesional ha aplicado el tratamiento de la forma adecuada, ética, sin negligencias, ni errores ni omisiones. El profesional puede que sepa que el tratamiento implica riesgos, pero sabe que esos riesgos son, en principio, mucho menores que los efectos beneficiosos de la terapia.

En base a esta definición más estricta, podemos entender que la iatrogenia es el daño no deseado ni buscado en la salud del paciente, causado o provocado como efecto secundario inevitable e impredecible por un acto sanitario legítimo y avalado, destinado a curar o mejorar el estado de salud del paciente. El tratamiento se ha llevado de forma correcta, con la debida pericia, prudencia y diligencia.

Historia de la idea
Desde los inicios de la práctica médica se sabe que los médicos pueden provocar daños en sus pacientes sin quererlo y aplicando la terapia adecuadamente. En el Código de Hammurabi (1750 a. C), concretamente en los párrafos del 218 al 220, se manifiestan los conocimientos que la sociedad civil utilizaba en la antigua Mesopotamia para defenderse frente a las negligencias, errores y riesgos de los médicos en su práctica profesional.

Varios siglos después, cerca del 400 a. C. Hipócrates recomendaba en sus tratados el principio de “ayudar o, por lo menos, no hacer daño”. Esta misma idea sería la que, más tarde, se trasformaría en el aforismo latino “primum non nocere”, es decir, ante todo no hacer daño“, atribuido a Galeno. Es este principio una de las bases de la ética médica, que se ha extendido al resto de las ciencias de la salud, además de ser legalmente punible no seguirlo en muchos países.


Como ejemplo histórico de daño iatrogénico, totalmente involuntario y, contextualmente, éticamente no cuestionable lo tenemos a principio del siglo XIX en muchos hospitales europeos. En aquella época no se tenía tanto conocimiento de los patógenos como hoy en día, siendo muy habitual que en las salas de maternidad hubiera alta mortalidad debido a sepsis puerperal. Los gérmenes iban pasando de habitación en habitación mediante las manos del personal quirúrgico que no se lavaba las manos.

Por fortuna, Ignaz Philipp Semmelweis, médico cirujano y obstetra austríaco, se dio cuenta de lo importante que era lavarse las manos entre intervenciones quirúrgicas. Es por esto que tanto antes como después de las mismas se lavaba las manos con un concentrado de desinfectante, aplicando el protocolo en todo el personal quirúrgico y reduciendo la mortalidad en las salas de maternidad. Es gracias a su lavado de manos que se ha conseguido evitar muchos contagios, tanto bacteriológicos como víricos.

En la actualidad el mayor daño iatrogénico, al menos en el ámbito de la medicina, es sobre todo el que se da a causa de los efectos secundarios de los fármacos. Estos efectos, aunque raros, son conocidos y se sabe que un porcentaje de los pacientes lo va a manifestar. Este es un mal menor en comparación con las ventajas que implica tomar la medicación para la enfermedad que sufren. Es cierto que padecen daños asociados al fármaco, pero a su vez reciben las ventajas de los efectos terapéuticos.

Ejemplos de efectos iatrogénicos
A continuación veremos dos casos de efectos iatrogénicos, es decir, que la intervención del terapeuta implica algún daño en el paciente, pero este efecto nocivo está muy contrarrestado por los efectos beneficiosos del tratamiento.


Casi 1. Tratamiento en la tuberculosis
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que se trata con antibióticos, entre ellos la estreptomicina. Este fármaco tiene un efecto nocivo conocido, que está relacionado con su estructura química: es tóxico para el oído.

Esto es un daño para el paciente pero, dado que es un fármaco eficaz contra el bacilo de la tuberculosis, el uso de la estreptomicina se hace necesario. Aunque se corra el riesgo de sufrir daño en el oído, su principal efecto terapéutico, el de no morir por tuberculosis, claramente lo contrarresta.

Caso 2. Amputación en la diabetes
Algunos pacientes con diabetes padecen pie diabético, condición debida a que los nervios de esa extremidad se encuentran dañados por los altos niveles de azúcar, haciendo que se tenga menor sensibilidad.


Como consecuencia de esto, los pacientes con pie diabético son más propensos a sufrir heridas en el pie y que, al no darse cuenta de ello, se les infecte y acabe gangrenando.

Para evitar que se propague a otras partes del organismo se opta por amputar el pie. Esto es un perjuicio en el paciente, dado que pierde una extremidad, pero se evita que el resto de su cuerpo pueda sufrir infecciones y acabe falleciendo.

¿Qué no es iatrogenia?
En su sentido más estricto, la iatrogenia implicaría todo daño ocasionado como resultado de la aplicación de una terapia sin que se haya obrado de forma inadecuada. Así pues, puede que sea o bien algo que no se podía ni prever ni evitar o que sí se pudo evitar, pero no ha habido otra alternativa menos dañina.

En base a esta definición, no habrían efectos iatrogénicos propiamente dichos cuando el médico no actúa de forma responsable o hace daño al paciente de forma consciente. Así pues, técnicamente no habría iatrogenia cuando hay mala praxis, dolo, tortura aplicada por médicos, experimentación médica no ética, incumplimiento o abandono de un tratamiento por parte del paciente.

Igualmente, otros profesionales de la salud y juristas incluyen, en la tipificación de estos fenómenos perjudiciales en contexto de terapia, el adjetivo “iatrogénico”, más en su sentido genérico como sinónimo de daño relacionado con la terapia, independientemente de lo bien o mal que se haya obrado.


Mala praxis
La mala praxis es un concepto jurídico que implica que se haya cometido una falta profesional. Implica no haber trabajado de forma plenamente profesional, precavida, diligente y adecuada en el ámbito de las ciencias de la salud.

Si el profesional no trabaja de forma adecuada, trata aspectos que están más allá de sus capacidades y formación, es consciente de que la situación es superior a sus competencias y aún así sigue trabajando estaría cometiendo mala praxis.

Dolo
El dolo se da cuando el profesional actúa con la clara y consciente intención de provocar daño en el paciente, es decir, reniega el principio “primum non nocere”. Este daño puede variar desde la lesión leve hasta el homicidio.

Igualmente, estos daños conscientes y voluntarios deben ser separados de la idea estricta de iatrogenia, dado que en ella no hay intencionalidad de daño, aunque se conozcan los riesgos.

Ejemplos de dolo sería un caso de un médico que está sobredosificando a su paciente para incrementar las posibilidades de sufrir efectos adversos, o el caso de un cirujano que no toma las medidas antisépticas necesarias con la intención de hacer que el paciente sufra una infección tras la operación.

Incumplimiento o abandono del tratamiento
Los daños que pueda sufrir el paciente no serían iatrogénicos propiamente dichos si él mismo ha abandonado la terapia o no está siguiendo la terapia como es debido.

El incumplimiento o abandono de la terapia puede deberse a varios motivos como pueden ser desidia, incomprensión, temor por los efectos adversos o, simplemente, con la intención de empeorar para así ganar algún tipo de ventaja en forma de minusvalía o discapacidad pagada.

Referencias bibliográficas:
Steel K, Gertman PM, Crescenzi C, Anderson J. (1981). Iatrogenic illness on a general medical service at a university hospital. N Engl J Med. 304:638-42.
Moos, R.H. (2005). "Iatrogenic effects of psychosocial interventions for substance use disorders: prevalence, predictors, prevention". Addiction. 100 (5): 595–604. doi:10.1111/j.1360-0443.2005.01073.


https://emssolutionsint.blogspot.com/2022/12/yatrogenia-iatrogenia.html


El daño causado por las actividades de salud pública. Iatrogenia salutógena.

Doctor en Medicina. Médico General jubilado. Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; https://t.me/gervassalud


El Mirador

La iatrogenia, que abarca los efectos negativos de la asistencia sanitaria, incluye también las consecuencias de las actividades de salud pública que dejan de lado muchas de las causas del enfermar, como el desempleo o la pobreza. Sobre estos aspectos olvidados por los salubristas vuelca su análisis el comentarista.

Este trabajo es el resumen de la presentación del autor sobre "Iatrogenia en la práctica de la salud pública" en la Jornada Técnica sobre Iatrogenia organizada por la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, SESPAS, y la Organización Médica Colegial, OMC, celebrada en Madrid, el 8 de abril de 2016.

Atención clínica y salud pública: “recuerdo para legos y confusos”

Los servicios sanitarios ofrecen atención a individuos y poblaciones. La atención clínica se presta a los individuos, como tales o con sus familias y comunidades (estas son grupos de población que comparten intereses comunes, y en general una misma cultura).

La atención a las poblaciones se presta generalmente según el territorio que habitan y, a veces, por ciertas características; por ejemplo, la población española ocupa el territorio español, y la población de prostitutas madrileñas son las que “trabajan” en Madrid.

La atención a individuos es objetivo de los profesionales clínicos, de médicos a administrativos, pasando por enfermeras, farmacéuticos y otros muchos más, según el campo considerado. Se presta atención clínica en hospitales, centros de salud, asilos, domicilios, vías públicas y otros lugares según necesidad.

La atención a las poblaciones la prestan los profesionales de salud pública (salubristas) mediante un cuerpo de conocimiento y un ámbito de acción que generalmente tiene financiación y prestación pública. Las acciones de salud pública se suelen realizar sobre las poblaciones en el sentido de habitantes de un lugar, no sobre los ciudadanos (el subsector de la población que cumple determinadas condiciones legales de “ciudadanía”).

Iatrogenia: “si produzco mucho bien es a costa de producir algo de mal”

Toda actividad sanitaria produce beneficios y daños, y suele resultar de provecho cuando los primeros superan en mucho a los segundos. A veces los beneficios son personales y los daños poblacionales; es ejemplo el uso de antibióticos, cuyos beneficios pueden ser inmensos en individuos enfermos concretos, pero que pueden producir graves daños a terceros, a la población, mediante la creación de resistencias bacterianas. De la misma manera, la vacuna de la tosferina con su presión selectiva fuerza la evolución de la bacteria a tipos más agresivos. Estos son ejemplos de externalidad negativa.

De la misma manera, actividades que ofrecen muy pocos beneficios a cada persona por proteger contra enfermedades/accidentes infrecuentes, como las vacunas o el uso del cinturón de seguridad, pueden causar un inmenso bien social a la población; por ejemplo, con la inmunidad de “rebaño” que logra la vacuna contra la poliomielitis. Es una externalidad positiva. En cierta forma, estas actividades típicas de la salud pública son muchas veces vistas como “necesarias pero casi inútiles”, por lo que los daños se sobrevaloran hasta llevar al rechazo en casos extremos.

En su sentido amplio, la iatrogenia también la produce el no hacer nada cuando lo conveniente sería hacer algo

Es iatrogenia el daño atribuible al proceso de atención sanitaria, sea clínica o de salud pública. Se entiende por daño la modificación no deseada del estado de salud de individuos y/o poblaciones. A veces es un daño inevitable, como el de la cicatriz en la apendicectomía, o el de la encefalitis causada por la vacuna contra el sarampión. Estos daños “compensan”, y son tolerados por individuos y poblaciones, pero ello no evita cumplir con los deberes de informar, pedir el consentimiento y, en su caso, reparar, por lo que hay que lograr mecanismos de reparación simples, rápidos y prudentes que den legitimidad, como un sistema nacional de compensación por daños producidos por las vacunas http://gacetasanitaria.org/es/controversias-sobre-vacunas-espana-una/articulo/S0213911115002101/

En su sentido amplio, la iatrogenia también la produce el no hacer nada cuando lo conveniente sería hacer algo. Así, el no intervernir a una niña con apendicitis, o no tomar medidas para potabilizar el agua.

Ivan Illich: “iatrogenia clínica, social y cultural”

Tomás McKeown fue cartesiano al clasificar todas las enfermedades en tres grupos: prenatales (síndrome de Down, por ejemplo), de pobres (tuberculosis y malnutrición, por ejemplo) y de ricos (gota, por ejemplo). Además, llamó la atención acerca de la importancia de analizar las causas del enfermar más que los mecanismos patológicos (sin olvidar estos, por supuesto). De la misma forma, Iván Illich clasificó la iatrogenia en tres grupos: clínica (por efecto de intervenciones a individuos), social (medicalización de la sociedad) y cultural (pérdida de habilidades y conocimientos para la auto-curación y para enfrentarse a las adversidades del vivir). También insistió en lo imperioso de estudiar más las causas que los mecanismos http://www.unesco.org.uy/shs/red-bioetica/fileadmin/shs/redbioetica/Illich__Ivan_-_Nemesis_medica.pdf

Es iatrogenia clínica la carga de enfermedad que no existiría sin la actividad de los profesionales sanitarios.

Lo clave de la clasificación de Iván Illich es que saca al sistema sanitario de la biología, tal como hizo Tomás McKeown, y ello explica el rechazo a sus ideas de una medicina que se predica biopsicosocial, pero pone el énfasis y la acción diaria en el primer componente. Guste o no guste, los clínicos y salubristas producen daños que abarcan el conjunto que va de la biología a la sociedad, pasando por lo cultural.

Iatrogenia clínica

Es iatrogenia clínica la carga de enfermedad que no existiría sin la actividad de los profesionales sanitarios. Por ejemplo, los cánceres causados por el uso de radiaciones diagnósticas y terapéuticas. Parte de estos cánceres son esperables, un “peaje” razonable que exige informar y lograr un consentimiento informado (no simplemente firmado). El problema es que muchas veces se producen por intervenciones absolutamente innecesarias, como la radioterapia en la cascada que desencadena el uso del PSA en el “cribado del cáncer de próstata”; a una actividad sin beneficio corresponde un daño, el sobrediagnóstico del cáncer de próstata, que conlleva procesos varios, como el incremento del número de cánceres de vejiga, recto y colon, por la radioterapia http://www.bmj.com/content/352/bmj.i851

La iatrogenia clínica es tan frecuente y mortífera que se ha convertido en la tercera causa de muerte; entre 200.000 y 400.000 muertes anuales evitables sólo en hospitales de EEUU https://www.propublica.org/article/how-many-die-from-medical-mistakes-in-us-hospitals

Por supuesto, la atención clínica es necesaria y generalmente beneficiosa, pero cada vez hay más problemas tributarios de atención médica, con más intervenciones y más precoces por cada problema y con intervenciones cada vez más potentes aplicadas por una miriada de profesionales que se coordinan poco, si algo. El resultado es que el margen terapéutico es muy estrecho, y la aplicación liberal de una medicina sin límites convierte a la atención clínica en un peligro público. Además, cada vez hay más pacientes “complejos” a cuyas necesidades responde malamente un sistema sanitario “simple” http://equipocesca.org/enfermos-complejos-o-sistema-simple/

Cuando la palabra daña. Ejemplo de daño por campaña de salud pública con sanos

La iatrogenia clínica es tan frecuente y mortífera que se ha convertido en la tercera causa de muerte

Los bebés duermen como les da la gana: boca abajo, boca arriba, del lado izquierdo y del lado derecho, además de otras cien posiciones imposibles que maravillan. Estos bebés felices fueron obligados a dormir boca abajo en la creencia de que aquello era más sano y evitaba la muerte súbita, pues se aceptó que dormir boca arriba era un factor de riesgo para que el bebé muriera de muerte súbita. Hubo que cambiar los hábitos de siglos, pero es muy poderoso el poder del miedo que inyectan clínicos y salubristas y se logró que los bebés del mundo durmieran boca abajo. ¡Pobres niños que empezaron a morir en una epidemia silenciosa y trágica que duró dos décadas, y que en Holanda multiplicó por 25 los casos de muerte súbita y en Suecia convirtió a la muerte súbita en la primera causa de muerte postneonatal! En la Alemania del Este también se implementó la norma en las guarderías estatales, en 1971, pero duró una semana pues la epidemia consecuente (siete muertes), bien registrada, alarmó a las autoridades, que anularon la orden http://pub.bsalut.net/cgi/viewcontent.cgi?article=1033&context=risai http://ajph.aphapublications.org/doi/pdf/10.2105/AJPH.90.4.527

Este ejemplo de arrogancia preventiva provocó la muerte de miles de niños sanos, con la tragedia familiar consiguiente. Ni los pediatras ni los salubristas terminaron en juicios, ni siquiera pidieron perdón ni mitigaron el dolor explicando las circunstancias. Al daño se sumó, pues, la impunidad y el silencio.

Si buscas la salud no la encontrarás, y enfermarás

Ivan Illich consideró en “Némesis médica” que lo peor para la salud era la actividad del sistema sanitario, pero posteriormente cambió para designar a la búsqueda de la salud como lo más peligroso para la misma http://www.scielosp.org/pdf/icse/v7n12/v7n12a21.pdf http://www.monde-diplomatique.fr/1999/03/ILLICH/2855

Se produce iatrogenia social al medicalizar la obesidad, con su atención clínica, pruebas y medicamentos (y muertes consiguientes).

En esta línea, ¿cómo celebrar el Día Mundial de la Salud, el 8 de abril?. ¿La mejor celebración? Ignorarlo. Quien tiene salud no lo sabe y quien la busca la pierde en la búsqueda. Teme perderla al ser consciente de que tiene salud, y por ello deja de estar sano. Es la iatrogenia salutógena. Dejemos en su inocencia saludable a quienes son sanos sin saberlo. Y dejemos olvidada la definición de la Organización Mundial de la Salud, una definición que nos convierte a todos en enfermos pues es imposible lograr un estado perfecto de bienestar físico, psíquico y social (salvo, quizá, justo tras un orgasmo particularmente satisfactorio).

Por supuesto, la salud pública acepta el paradigma biológico y transforma “condiciones de vida” en “estilos de vida”. Así, por ejemplo, en la obesidad y diabetes, cuyos determinantes sociales se olvidan hasta transformar a las víctimas en culpables. De poco sirve que la obesidad afecte a los pobres, y la diabetes a las mujeres que no llegan a final de mes, pues salud pública dice poco de ello, y menos del diseño de una geografía urbana pensada para el automóvil, en contra de las personas. Se produce iatrogenia social al medicalizar la obesidad, con su atención clínica, pruebas y medicamentos (y muertes consiguientes).

Lo que es sano lo define quien define salud. ¿Es sano consumir drogas?

El cerebro humano es muy complicado, y un antropólogo marciano que conviviese con los lugareños de Canencia de la Sierra (Madrid), por ejemplo, aprobaría el consumo moderado de drogas, de buena calidad y a buen precio, para mantener y mejorar la salud mental http://equipocesca.org/trastornos-mentales-menores-en-atencion-primaria-la-vision-con-una-antropologo-marciano/

Sin embargo, el campo de las drogas ha sido típico de la salud pública, en colaboración con la mirada represiva de las autoridades universales. Las políticas represivas han provocado daños sin límites, como el llevar a las cárceles a miles de pequeños traficantes (en proporción, muy especialmente a mujeres) o el contribuir a la epidemia de contagios por el virus de la inmunodeficiencia humana http://press.thelancet.com/DrugsPolicy1.pdf http://qz.com/647140/the-worlds-drug-policies-are-pretty-sexist/

Por supuesto, las propias campañas de salud pública contra las drogas provocan daños, como la normalización de su consumo y el transformar en enfermos a sanos consumidores que acaban creyendo el mensaje del miedo al enfermar mental con el que ser pretende evitar el consumo http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2465613/ http://bmjopen.bmj.com/content/5/9/e007449.draft-revisions.pdf

Así pues, la salud pública coopera con definiciones represoras del consumo de drogas (beneficiosas para las mafias al mantener opaco el tráfico y el negocio) y provoca graves daños con sus acciones.

En sanos, otros ejemplos de daños causados por la salud pública

En general, el énfasis en la prevención lleva a mayor consumo de recursos preventivos en quienes menos los necesitan (los más sanos).

Como la imaginación no tiene límites, así las propuestas y acciones de la salud pública, y los daños consiguientes.

Por ejemplo, las campañas que promueve la Junta de Andalucía para la autoexploración de mamas (triplica las cirugías sin cambiar las muertes por cáncer de mama). O la campaña de la Comunidad de Madrid para el estudio prostático (que provoca impotencia e incontinencia por miles, sin modificar la mortalidad por cáncer de próstata).

En general, todos los cribados de cáncer, que son sólo importantes para los salubristas que viven de ellos (en el sentido de tener trabajo, al menos) y están creando un ejército de "sobrevivientes en falso al cáncer" (sobrediagnósticos) de millones de pacientes que sufren de por vida por creer que tiene "cáncer". También causa daño, en general, todo lo referente a la sexualidad, que no acierta en la promoción, tan sólo es una prevención fracasada de embarazos no deseados e incremento continuo de enfermedades infecciosas de transmisión sexual (a destacar la gonorrea resistente a antibióticos).

Respecto a las vacunas, su inmenso valor se ve desacreditado por el énfasis en vacunas sin sentido, como la del neumococo, rotavirus, gripe, virus del papiloma y otras, o por aceptar cambios contra la salud de la población, como el adelanto de la vacunación contra la varicela. Con ello se desacreditan las vacunas y las autoridades y se genera un estado de "duda vacunal" en la población.

El campo genético está abandonado por la salud pública, desde la determinación en sangre materna de ADN fetal a las pruebas que prometen predecir el futuro con el valor científico de la astrología. Ejemplo temible, el de los genes BRCA ya en práctica, y el de la hemocromatosis en el próximo futuro.

Ejemplos de iatrogenia cultural son las campañas sobre "En verano, camine por la sombra", o "Va a nevar, no salga a andar", "Hace mucho calor, beba agua", pues la población pierde habilidades para enfrentarse incluso a la sed. Como siempre, salud pública poco dice de la pobreza energética y de la mortalidad que conlleva en invierno (por frío) y en verano (por calor).

En general, el énfasis en la prevención lleva a mayor consumo de recursos preventivos en quienes menos los necesitan (los más sanos). La prevención es particularmente injusta y lleva al cumplimiento riguroso de la Ley de Cuidados Inversos pues transfiere recursos de pobres a ricos, de enfermos a sanos, de analfabetos a universitarios y de ancianos a jóvenes. Por supuesto, nunca se cumple la promesa de "disminuirá el gasto" (falacia de Beveridge).

Y en enfermos, ¿la salud pública no produce daños?

La salud pública tiene un foco excesivamente concentrado en las enfermedades infecciosas, sin considerar otras situaciones como el contagio de enfermedades no infecciosas

Son múltiples los ejemplos en que la salud pública produce daños en enfermos. Así, el fracaso en la tuberculosis del tratamiento directamente observado. O el abandono del estudio e intervención como problema de salud pública de la violencia urbana, que tan buenos resultados ha dado en Cali (Colombia). ¿Qué decir del abandono por la salud pública de las mujeres que sufren violencia obstétrica, una plaga de violación de derechos humanos?

En otro ejemplo, la salud pública ha abandonado los determinantes sociales del dolor, en medio de una epidemia de abuso de analgésicos opiáceos. Conviene recordar que el dolor es mucho menor y más controlable cuando los pacientes pueden controlar sus vidas y tener seguridad financiera

http://commonsensemd.blogspot.com.es/2016/04/addressing-social-determinants-of-pain.html

Se echan de menos actividades de salud pública en las cárceles, y con las prostitutas y otros grupos vulnerables como vagabundos y drogadictos. O en los niños de familias en que ambos progenitores están sin trabajo ni ingresos, cuyo futuro es un problema de salud pública.

La salud pública tiene un foco excesivamente concentrado en las enfermedades infecciosas, sin considerar otras situaciones como el contagio de enfermedades no infecciosas. Así, el contagio de "dolor de espalda" invalidante por la visión médica occidental desde la Alemania Federal (oeste) a la Democrática (comunista) tras la unión de ambas, y más recientemente a los aborígenes autralianos http://ije.oxfordjournals.org/content/37/1/69.full http://bmjopen.bmj.com/content/3/4/e002654.full?rss=1

¿Y en las crisis?

De los daños de la respuesta de la salud pública a las crisis, casi mejor no hablar. Hay alguna crisis bien resuelta (por ejemplo, la contaminación por salmonella en pollos precocinados en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, o la crisis de asma aguda desencadenada por la descarga de soja en el puerto de Barcelona, Cataluña) pero es general el descrédito de autoridades y salubristas por su inconexa respuesta a las crisis http://www.gacetasanitaria.org/es/las-crisis-salud-publica-una/articulo/S0213911110002554/

Así, perduran los daños del mal manejo de crisis como la de la gripe A de 2009-10, y sus responsables andan libres (incluso la máxima responsable, en el Consejo de Administración de Telefónica, una obscena consecuencia de haber sido Ministra de Sanidad, bueno para ella, destructivo para los demás) https://www.actasanitaria.com/que-paso-con-la-gripe-autoevaluacion-politica-la-espanola/ http://equipocesca.org/etica-y-salud-publica-el-caso-de-la-gripe-a-h1n1-2009-2010/

En síntesis

Las actividades de salud pública son actividades sanitarias, y por tanto provocan daños además de beneficios. Conviene estudiar estos daños con los criterios de Bradford Hill para atribuir causalidad e impedir la impunidad. En su reparación, nada como la identificación, el reconocimiento, la comunicación, la explicación, la petición de perdón, la reparación y la toma de medidas para evitar su repetición.


https://www.actasanitaria.com/opinion/el-mirador/el-dano-causado-por-las-actividades-de-salud-publica-iatrogenia-salutogena_1210679_102.html

Herida craneal en neonato por iatrogenia durante cesárea posted by Dr. Ramon Reyes, MD ∞ 🧩 https://emssolutionsint.blogspot.com/2023/08/herida-craneal-en-neonato-por.html




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Pese a un trabajo de años formando en Trauma con el Comité de Trauma del Colegio Dominicano de Cirujanos, para tratar de disminuir mortalidad en Republica Dominicana, todavía nos queda mucho que hacer, desafortunado manejo por parte de compañera en Restricción de Movimiento Espinal, a veces no es simplemente tener las herramientas, debemos de conocerlas, entrenarnos y re-entrenarnos en su uso, al mismo tiempo que debemos de actualizar nuestras destrezas, al final esto repercute en el destino final de nuestros pacientes @DrRamonReyesMD #DrRamonReyesMD @seguidores



Análisis Comparativo de Técnicas de Sutura: Procedimiento Profesional vs. Iatrogenia Evidente https://emssolutionsint.blogspot.com/2025/03/analisis-comparativo-de-tecnicas-de.html