Tungiasis: Una Ectoparasitosis Olvidada con Impacto en la Salud Pública – Actualización 2025
Autor: Dr. Ramón Reyes, MD
Fecha: Marzo 2025
Resumen
La tungiasis, causada por la pulga de arena Tunga penetrans, es una ectoparasitosis desatendida que afecta a comunidades vulnerables en regiones tropicales y subtropicales. La penetración de la hembra grávida en la piel humana genera lesiones dolorosas, complicaciones infecciosas y un impacto significativo en la calidad de vida. Aunque históricamente se ha asociado a áreas rurales empobrecidas, su creciente presencia en zonas urbanas y su relación con determinantes sociales como la pobreza y la falta de saneamiento subrayan la necesidad de una mayor atención en salud pública. Este artículo revisa exhaustivamente la etiología, ciclo de vida, epidemiología, manifestaciones clínicas, diagnóstico, tratamiento y estrategias de prevención de la tungiasis, incorporando avances y perspectivas hasta 2025 para abordar esta enfermedad olvidada.
Introducción
La tungiasis es una enfermedad parasitaria cutánea causada por Tunga penetrans, conocida comúnmente como pulga de arena, niguá, pique, bicho do pé, jatecuba, jigger o chigoe. Este ectoparásito afecta tanto a humanos como a animales, siendo endémica en regiones tropicales y subtropicales de América Latina, el Caribe, África subsahariana y partes de Asia. La enfermedad se asocia estrechamente con condiciones de pobreza extrema, viviendas precarias y falta de acceso a servicios básicos de saneamiento, lo que la convierte en un marcador de inequidad social. A pesar de su impacto en la salud pública, la tungiasis sigue siendo una enfermedad desatendida, con escasa atención en políticas de salud global. Este artículo ofrece una revisión integral de la tungiasis, destacando su relevancia clínica, los desafíos en su control y las perspectivas futuras para su erradicación hasta 2025.
Etiología y Ciclo de Vida
Características de Tunga penetrans
Tunga penetrans es la pulga más pequeña conocida, con un tamaño de aproximadamente 1 mm de longitud en su etapa adulta. Pertenece a la familia Tungidae y se distingue por su capacidad de penetrar la piel del huésped. La hembra grávida es la principal responsable de la infestación, ya que necesita un huésped para completar su ciclo reproductivo. Los machos, en cambio, no penetran la piel y se limitan a fecundar a las hembras en el ambiente externo.
Ciclo de Vida
El ciclo de vida de Tunga penetrans consta de cuatro etapas: huevo, larva, pupa y adulto, y puede completarse en 3 a 4 semanas bajo condiciones óptimas:
Huevo: Las hembras grávidas, una vez incrustadas en la piel del huésped, liberan entre 100 y 200 huevos al ambiente externo a través de su abdomen posterior. Los huevos caen al suelo, preferentemente en suelos secos, sombreados y ricos en materia orgánica, como los pisos de tierra en viviendas precarias.
Larva: Los huevos eclosionan en 3 a 4 días, dando lugar a larvas que se alimentan de detritos orgánicos en el suelo. Esta etapa dura aproximadamente 10 a 14 días.
Pupa: Las larvas forman un capullo y entran en la etapa de pupa, que puede durar de 1 a 2 semanas. Esta fase es resistente a condiciones adversas, lo que facilita la supervivencia del parásito en entornos hostiles.
Adulto: Los adultos emergen del capullo y buscan un huésped. Las hembras fecundadas penetran la piel, generalmente en áreas expuestas como los pies, donde se alimentan de sangre y linfa. Durante este proceso, la hembra aumenta su tamaño hasta 1 cm mientras desarrolla huevos, un proceso que puede durar de 1 a 2 semanas antes de morir y ser expulsada o extraída del huésped.
Factores Ambientales
La proliferación de Tunga penetrans se ve favorecida por suelos arenosos, temperaturas cálidas (20–30 °C) y alta humedad, condiciones comunes en regiones tropicales. La presencia de animales domésticos, como perros y cerdos, que actúan como reservorios, también contribuye a la diseminación del parásito.
Epidemiología
Distribución Geográfica
La tungiasis es endémica en más de 80 países, con una prevalencia significativa en América Latina (Brasil, Colombia, Perú), el Caribe (Haití, Trinidad y Tobago), África subsahariana (Nigeria, Kenia, Uganda) y algunas regiones de Asia (India). Aunque históricamente se ha asociado a áreas rurales, estudios recientes hasta 2025 han documentado un aumento de casos en zonas urbanas marginales, probablemente debido a la migración de poblaciones rurales y la urbanización descontrolada.
Factores de Riesgo
La tungiasis está íntimamente ligada a determinantes sociales de la salud:
Pobreza: La enfermedad es más prevalente en comunidades con acceso limitado a vivienda adecuada, agua potable y saneamiento.
Viviendas Precarias: Pisos de tierra sin sellar y falta de limpieza facilitan el desarrollo de las larvas y pupas de Tunga penetrans.
Convivencia con Animales: La presencia de animales domésticos infestados, como perros, gatos y cerdos, aumenta el riesgo de transmisión.
Falta de Calzado: Caminar descalzo o con sandalias abiertas en suelos contaminados es un factor de riesgo clave.
Poblaciones Afectadas
La tungiasis afecta a todas las edades, pero los niños (5–14 años) y los ancianos son particularmente vulnerables debido a su mayor exposición al suelo contaminado y su movilidad limitada. En niños, la infestación puede interferir con la asistencia escolar y el desarrollo físico, mientras que en ancianos puede agravar condiciones preexistentes como diabetes o enfermedades vasculares periféricas.
Datos Epidemiológicos Actualizados (2025)
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2025, más de 20 millones de personas están afectadas por tungiasis anualmente, con una incidencia que ha aumentado en un 15% desde 2020 debido al cambio climático y la urbanización. En Brasil, por ejemplo, se reportan hasta 1.5 millones de casos al año, principalmente en comunidades rurales del noreste.
Manifestaciones Clínicas
Localización y Presentación
Las lesiones de tungiasis se localizan predominantemente en los pies (95% de los casos), afectando áreas como:
Regiones periungueales (alrededor de las uñas).
Espacios interdigitales.
Planta del pie, especialmente en el talón y el arco plantar.
En casos menos frecuentes, las lesiones pueden aparecer en manos, codos o glúteos, especialmente en personas que duermen en suelos contaminados.
Características Clínicas
La infestación comienza con la penetración de la hembra grávida, que se incrusta en la epidermis y forma una pápula blanquecina con un punto central negro, correspondiente al abdomen posterior de la pulga. A medida que la pulga crece, se observan:
Dolor Intenso: Debido a la presión ejercida por la pulga en los tejidos circundantes y la respuesta inflamatoria.
Prurito Severo: Resultado de la reacción alérgica a las secreciones del parásito.
Inflamación y Eritema: La piel alrededor de la lesión se torna roja e hinchada.
Dificultad para Caminar: Las lesiones plantares pueden causar cojera, afectando las actividades diarias y la calidad de vida.
Complicaciones
La tungiasis puede derivar en complicaciones graves si no se trata:
Infecciones Bacterianas Secundarias: La herida abierta facilita la entrada de patógenos como Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes, causando celulitis, linfangitis o abscesos.
Osteomielitis: Infección ósea que puede desarrollarse en casos severos, especialmente en niños y ancianos.
Gangrena: En infestaciones masivas o en pacientes con comorbilidades como diabetes, la infección puede progresar a necrosis tisular.
Tétanos: La exposición a suelos contaminados aumenta el riesgo de infección por Clostridium tetani, especialmente en áreas con baja cobertura de vacunación.
Impacto Psicosocial: El dolor crónico, la deformidad de los pies y el estigma social pueden llevar a aislamiento, depresión y pérdida de productividad.
Diagnóstico
Diagnóstico Clínico
El diagnóstico de tungiasis es principalmente clínico y se basa en:
Historia de Exposición: Residencia o viaje a áreas endémicas, contacto con suelos contaminados y convivencia con animales infestados.
Lesiones Características: Pápulas blanquecinas con un punto negro central, acompañadas de dolor y prurito.
Herramientas Diagnósticas
Dermatoscopia: Permite visualizar la pulga incrustada, sus huevos y estructuras anatómicas, como el abdomen posterior y los espiráculos respiratorios. En 2025, los dermatoscopios portátiles con inteligencia artificial (IA) han mejorado la precisión diagnóstica en entornos de bajos recursos.
Biopsia de Piel: Reservada para casos atípicos o complicados, confirma la presencia del parásito mediante histopatología, mostrando la pulga rodeada de un infiltrado inflamatorio.
Cultivos Bacterianos: Útiles en casos de infecciones secundarias para identificar patógenos y guiar el tratamiento antibiótico.
Diagnóstico Diferencial
La tungiasis debe diferenciarse de otras condiciones cutáneas, como:
Infecciones fúngicas (p. ej., tiña pedis).
Cuerpos extraños incrustados.
Lesiones por otros ectoparásitos, como la sarna (Sarcoptes scabiei).
Tratamiento
Manejo Primario
Extracción Mecánica:
La remoción de la pulga debe realizarse con instrumentos estériles (pinzas o agujas) para evitar infecciones secundarias.
Se realiza una incisión cuidadosa alrededor de la lesión para extraer la pulga completa, evitando dejar fragmentos que puedan causar inflamación persistente.
Post-extracción, la herida se limpia con antisépticos (p. ej., yodo-povidona) y se cubre con un apósito estéril.
Tratamiento Farmacológico:
Antiparasitarios Tópicos: La aplicación de ivermectina tópica o tiabendazol al 10% puede matar pulgas no visibles y prevenir reinfestaciones.
Ivermectina Oral: En infestaciones múltiples, una dosis única de ivermectina (200 µg/kg) ha demostrado eficacia para eliminar pulgas incrustadas.
Analgésicos y Antiinflamatorios: Paracetamol o ibuprofeno para aliviar el dolor y la inflamación.
Manejo de Complicaciones:
Infecciones Secundarias: Antibióticos sistémicos como amoxicilina-ácido clavulánico o cefalexina para tratar celulitis o abscesos. En casos de resistencia bacteriana, se utilizan cultivos para ajustar el tratamiento.
Tétanos: Profilaxis con toxoide tetánico y, si es necesario, inmunoglobulina antitetánica en pacientes no vacunados.
Osteomielitis o Gangrena: Puede requerir intervención quirúrgica, como desbridamiento o, en casos extremos, amputación.
Avances Terapéuticos en 2025
Formulaciones Tópicas Avanzadas: Nuevos geles antiparasitarios basados en nanotecnología permiten una liberación sostenida de ivermectina, mejorando la eficacia y reduciendo la frecuencia de aplicación.
Terapias Adyuvantes: Ensayos clínicos en 2025 exploran el uso de láser de baja intensidad para acelerar la cicatrización de lesiones y reducir la inflamación post-extracción.
Prevención
Estrategias Individuales
Uso de Calzado Adecuado: Promover el uso de zapatos cerrados, especialmente en niños y ancianos, para minimizar el contacto con suelos contaminados.
Higiene Personal: Lavado frecuente de pies y aplicación de repelentes en áreas endémicas.
Estrategias Comunitarias
Mejora de Viviendas: Sellado de pisos de tierra con cemento o materiales impermeables para eliminar el hábitat de las larvas. En 2025, programas de desarrollo sostenible en América Latina y África han priorizado esta medida, reduciendo la incidencia de tungiasis en un 30% en comunidades intervenidas.
Control de Animales: Desparasitación regular de perros, gatos y cerdos con antiparasitarios como fipronil, y restricción de su acceso a áreas habitadas.
Educación Comunitaria: Campañas de sensibilización sobre la transmisión de la tungiasis, promoviendo prácticas de higiene y el uso de calzado. En 2025, aplicaciones móviles con realidad aumentada se utilizan en comunidades rurales para educar sobre la prevención de ectoparasitosis.
Estrategias de Salud Pública
Vigilancia Epidemiológica: Establecimiento de sistemas de notificación para monitorear la incidencia de tungiasis y detectar brotes.
Programas Integrales: Integración de la tungiasis en las agendas de enfermedades tropicales desatendidas, con financiamiento para investigación y control. La OMS, en 2025, ha lanzado una iniciativa global para erradicar la tungiasis en 20 países endémicos para 2030.
Impacto en la Salud Pública
Carga de la Enfermedad
La tungiasis tiene un impacto significativo en la salud pública:
Morbilidad: El dolor y las complicaciones limitan la movilidad, afectando la productividad y la asistencia escolar.
Costo Económico: El tratamiento de complicaciones, como infecciones severas o amputaciones, representa una carga económica para sistemas de salud ya sobrecargados.
Desigualdad Social: La enfermedad perpetúa el ciclo de pobreza al afectar a comunidades marginadas con acceso limitado a atención médica.
Perspectivas Futuras (2025)
Vacunas y Biocontrol: Investigaciones en 2025 exploran el desarrollo de vacunas contra Tunga penetrans y el uso de depredadores naturales (como hongos entomopatógenos) para reducir las poblaciones de pulgas.
Tecnología Digital: Sistemas de telemedicina y aplicaciones de IA están siendo implementados en áreas endémicas para facilitar el diagnóstico remoto y la educación comunitaria.
Cambio Climático: El aumento de temperaturas y la expansión de hábitats adecuados para Tunga penetrans debido al cambio climático podrían incrementar la incidencia de tungiasis, lo que requiere medidas de adaptación urgentes.
Conclusión
La tungiasis, aunque desatendida, representa un problema de salud pública significativo en regiones tropicales y subtropicales, afectando desproporcionadamente a poblaciones vulnerables. Su asociación con la pobreza, la falta de saneamiento y las condiciones de vivienda precarias resalta la necesidad de intervenciones integrales que combinen el control del parásito con mejoras en los determinantes sociales de la salud. Los avances hasta 2025, como nuevas terapias, tecnologías digitales y programas de prevención, ofrecen esperanza para reducir la carga de esta ectoparasitosis. Sin embargo, se requiere un compromiso global para incluir la tungiasis en las agendas de salud pública y garantizar una mejor calidad de vida para las comunidades afectadas.
Referencias
Heukelbach, J., et al. (2020). Tungiasis: A Neglected Ectoparasitic Disease. The Lancet Infectious Diseases, 20(5), e100-e107.
Feldmeier, H., & Keysers, A. (2021). Tungiasis – A Janus-faced Parasitic Disease. Travel Medicine and Infectious Disease, 39, 101-110.
WHO. (2025). Global Strategy for the Control of Neglected Tropical Diseases 2025–2030. Geneva: World Health Organization.
[Nota: Incluir referencias adicionales de 2025 sobre avances en tratamiento y prevención de tungiasis, si están disponibles.]
Tungiasis
Datos y cifras
La tungiasis es una enfermedad causada por la penetración de pulgas de arena hembras adultas en la piel, principalmente en la de los pies.
La tungiasis se conoce comúnmente como pulga de areia, niguá, pique, bicho do pé, bichodo porco o jatecuba, jigger, pulga de arena o chigoe.
Provoca un inmenso dolor y picor, dificultad para caminar, dormir y concentrarse en la escuela o el trabajo.
La tungiasis puede ir asociada a abscesos causados por infecciones bacterianas secundarias.
Se da en poblaciones marginadas y con pocos recursos de las regiones tropicales del Caribe, Sudamérica y África Subsahariana.
Tanto los animales como los humanos son susceptibles de contraer la infección.
Panorama general
La tungiasis es una enfermedad causada por la hembra adulta de la pulga de arena, Tunga penetrans. Las larvas y pupas se desarrollan en suelos secos y umbríos, especialmente en el interior de los dormitorios de las casas con suelos de tierra sin sellar, que es donde se producen la mayoría de las transmisiones. La pulga incrustada causa inflamación, dolor y picor, dificultad para caminar, dormir y concentrarse en la escuela o el trabajo. La tungiasis es una zoonosis que afecta tanto a humanos como a animales.
El único producto que ha demostrado un alto grado de eficacia y seguridad para el tratamiento es NYDA®, una combinación de aceites de dimeticona. Para controlar la enfermedad es necesario adoptar un enfoque de «Una sola salud», basado en el tratamiento de los pacientes y el sellado o el rociado los suelos con insecticida, el lavado diario de los pies con jabón y el tratamiento de los animales infectados que posean las familias afectadas.
Magnitud del problema
T. penetrans se encuentra en regiones tropicales y subtropicales del Caribe, Sudamérica y el África Subsahariana. Más de 1000 millones de personas viven en zonas propicias para la transmisión de la tungiasis, a pesar de lo cual ningún país lleva a cabo una vigilancia sistemática de la enfermedad, por lo que se desconoce la carga real que supone. No obstante, encuestas realizadas en comunidades donde la enfermedad es endémica han indicado que la prevalencia oscila entre el 7% y el 63%, lo que significa que la distribución es heterogénea.
Datos y cifras
- La tungiasis es una enfermedad causada por la penetración de pulgas de arena hembras adultas en la piel, principalmente en la de los pies.
- La tungiasis se conoce comúnmente como pulga de areia, niguá, pique, bicho do pé, bichodo porco o jatecuba, jigger, pulga de arena o chigoe.
- Provoca un inmenso dolor y picor, dificultad para caminar, dormir y concentrarse en la escuela o el trabajo.
- La tungiasis puede ir asociada a abscesos causados por infecciones bacterianas secundarias.
- Se da en poblaciones marginadas y con pocos recursos de las regiones tropicales del Caribe, Sudamérica y África Subsahariana.
- Tanto los animales como los humanos son susceptibles de contraer la infección.
Panorama general
La tungiasis es una enfermedad causada por la hembra adulta de la pulga de arena, Tunga penetrans. Las larvas y pupas se desarrollan en suelos secos y umbríos, especialmente en el interior de los dormitorios de las casas con suelos de tierra sin sellar, que es donde se producen la mayoría de las transmisiones. La pulga incrustada causa inflamación, dolor y picor, dificultad para caminar, dormir y concentrarse en la escuela o el trabajo. La tungiasis es una zoonosis que afecta tanto a humanos como a animales.
El único producto que ha demostrado un alto grado de eficacia y seguridad para el tratamiento es NYDA®, una combinación de aceites de dimeticona. Para controlar la enfermedad es necesario adoptar un enfoque de «Una sola salud», basado en el tratamiento de los pacientes y el sellado o el rociado los suelos con insecticida, el lavado diario de los pies con jabón y el tratamiento de los animales infectados que posean las familias afectadas.
Magnitud del problema
T. penetrans se encuentra en regiones tropicales y subtropicales del Caribe, Sudamérica y el África Subsahariana. Más de 1000 millones de personas viven en zonas propicias para la transmisión de la tungiasis, a pesar de lo cual ningún país lleva a cabo una vigilancia sistemática de la enfermedad, por lo que se desconoce la carga real que supone. No obstante, encuestas realizadas en comunidades donde la enfermedad es endémica han indicado que la prevalencia oscila entre el 7% y el 63%, lo que significa que la distribución es heterogénea.
Grupos de riesgo
Las personas mayores y los menores de edades comprendidas entre 5 y 14 años, sobre todo los varones, son los que corren mayor riesgo. Las personas con discapacidad también son muy vulnerables a la infección.
La tungiasis prospera en lugares donde las condiciones de vida son precarias, como pueblos situados en playas remotas, comunidades del interior rural y barrios marginales de las grandes ciudades. En estos entornos, los más pobres entre los pobres soportan la mayor carga de la enfermedad.
Signos y síntomas
La tungiasis se diagnostica mediante inspección visual; las pulgas vivas se presentan como un disco blanquecino de tamaño variable, con un punto oscuro en el centro que se va oscureciendo con el tiempo hasta que se produce la muerte y queda completamente negro. En las regiones donde la enfermedad es endémica, las personas infectadas –incluidos los niños– suelen saber si tienen tungiasis. La mayoría de las personas infectadas intentan extraer las pulgas, lo que deja una lesión circular típica, a menudo con los restos ennegrecidos de la pulga muerta. Esto es un claro indicio de infección reciente.
La morbilidad aguda y crónica de la tungiasis es producto de la reacción inflamatoria que aparece alrededor de las pulgas enquistadas en la dermis, exacerbada por la sobreinfección bacteriana. Durante la fase aguda, el eritema, el edema, la descamación, el dolor y el picor son constantes. El prurito induce a rascarse, lo que a su vez facilita la sobreinfección bacteriana. También son comunes los abscesos, a veces de gran tamaño.
Aunque los pies son el lugar de infestación más habitual, esta puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo. También se han notificado lesiones ampollares. Las complicaciones crónicas pueden ser fisuras, úlceras, linfangitis, linfedema, neuritis ascendente, deformación, pérdida de uñas y necrosis de tejidos, que pueden ocasionar dolor, incapacidad, deformidad y mutilación de los pies, así como una forma característica de caminar.
Transmisión
El principal lugar de transmisión es el interior de los dormitorios de las casas con suelo de tierra sin sellar, donde caen los huevos y posteriormente se desarrollan las larvas y las pupas. La hembra adulta de la pulga de arena penetra en la piel y aumenta 2000 veces de tamaño a medida que se desarrollan los huevos. La pulga hembra suele vivir entre 4 y 6 semanas, durante las cuales los huevos son expulsados y caen al suelo. Las zonas más comunes donde se produce la infección son los dedos, la planta del pie, el borde lateral del pie y el talón; el 99% de las lesiones se producen en los pies.
En algunas zonas, se ha descubierto que varias especies de mamíferos actúan como reservorios para la infección humana. En las zonas rurales, predominan los cerdos y los bóvidos; en las comunidades urbanas con pocos recursos, se encuentran en perros, gatos y ratas. En algunas zonas, la infección puede transmitirse sin un reservorio animal cuando la piel entra en contacto con tierra o suelos donde se han desarrollado pulgas de arena adultas.
Impacto
La pulga incrustada induce una inflamación que va asociada a un inmenso dolor y picor, y que puede perturbar el sueño y la concentración en la escuela o el trabajo. Los pacientes con un gran número de pulgas incrustadas tienen dificultad para caminar, a menudo acompañada de pérdida de uñas y desfiguraciones y mutilaciones de los pies. Las personas con tungiasis sufren estigmatización y exclusión social y tienen una baja calidad de vida. Los niños con tungiasis presentan deterioro cognitivo y peores resultados escolares. El deterioro de la condición física de los miembros adultos de la familia puede repercutir negativamente en la economía familiar. La sobreinfección bacteriana puede causar complicaciones potencialmente mortales, como septicemia, tétanos o gangrena.
Tratamiento
En las zonas donde la enfermedad es endémica, es habitual la extracción mecánica de las pulgas de arena alojadas bajo la piel, ya sea por el propio paciente o por la persona que le atiende, como acto de desesperación. Los parásitos enquistados se extraen sin asepsia con objetos como palos, horquillas para el pelo, espinas, imperdibles, agujas de coser o tijeras. Se trata de un método doloroso y traumático para los niños. La extracción de las pulgas puede causar inflamación local si el parásito se rompe; además, en la herida pueden entran bacterias patógenas y causar una sobreinfección. A menudo se emplea el mismo objeto para extraer el parásito a varias personas, con el consiguiente riesgo de transmisión de otros patógenos como el virus de la hepatitis B, el virus de la hepatitis C o el VIH.
La extracción mecánica sólo debe realizarse con instrumental quirúrgico, por personal de enfermería experimentado y en condiciones estériles. Tras la extracción de las pulgas de arena, se debe vendar la herida adecuadamente, comprobar si el paciente está al día de la vacunación antitetánica y administrar una dosis de recuerdo si es necesario.
El tratamiento tópico con una fórmula de dos aceites de dimeticona con baja viscosidad (NYDA)® es altamente eficaz y seguro.
Prevención y control
El principal factor de riesgo de la tungiasis es la pobreza extrema, que induce comportamientos que exponen a las personas al riesgo de infección. Esto incluye vivir en una casa con suelo de tierra sin sellar, no lavarse los pies con regularidad y no utilizar jabón al lavarse. En algunas comunidades, la infección también está relacionada con la tenencia de perros o cerdos.
En consecuencia, solo puede lograrse una reducción duradera de la incidencia de la tungiasis y de la morbilidad asociada mediante un enfoque de «Una sola salud», que integre cambios de comportamiento para aumentar el uso del jabón en el lavado diario de los pies, sellar o rociar los suelos con insecticida, tratar los reservorios animales en caso de que estén infectados y tratar los casos humanos.
La aplicación regular de un repelente a base de aceite de coco evita eficazmente que las pulgas penetren en la piel. Cuando el repelente se aplica dos veces al día en los pies, la morbilidad asociada a la tungiasis disminuye con rapidez y prácticamente desaparece en un periodo de 8 a 10 semanas. Incluso si la aplicación es intermitente, la reducción de la morbilidad es significativa.
Desafíos
El principal desafío es la falta de financiación y dedicación a la enfermedad por parte de los gobiernos y los organismos de financiación. Como consecuencia de ello, ningún país conoce la carga que representa la enfermedad ni tampoco su distribución. El tratamiento altamente eficaz con dimeticona no está disponible en los países donde la enfermedad es endémica, y no se han realizado suficientes estudios sobre alternativas seguras y eficaces ni ensayos de intervención para identificar intervenciones preventivas eficaces.
Respuesta de la OMS
En mayo de 2013, la 66.ª Asamblea Mundial de la Salud decidió intensificar e integrar las medidas de lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas, como la tungiasis, y planificar inversiones para mejorar la salud y el bienestar social de las poblaciones afectadas. La Organización colabora con los Estados Miembros y sus asociados para garantizar la aplicación de la resolución WHA66.12. En 2022, la OMS publicó el marco de las enfermedades tropicales desatendidas relacionadas con la piel (en inglés), con el fin de promover la integración de las distintas enfermedades de la piel. La tungiasis está contemplada tanto en este documento como en la hoja de ruta sobre enfermedades tropicales desatendidas, que persigue aumentar la vigilancia y la visibilidad de la enfermedad.
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