TRAUMA CRANEOENCEFÁLICO PENETRANTE POR MACHETE RETENIDO EN EL CRÁNEO
Análisis neurotraumatológico, quirúrgico, médico-forense y prehospitalario del caso de Mumbai, India
By DrRamonReyesMD ⚕️ | Actualizado 2026
Introducción
El caso viral procedente de Mumbai, India, muestra a un varón adulto joven que entra aparentemente consciente en un hospital con un arma blanca tipo koyta, descrita en medios como machete u hoja curva, incrustada en la región craneal. Según la prensa local, el paciente fue identificado como Rohit Pawar, de 27 años, residente de Mankhurd, y habría sido agredido por tres menores; fue atendido en Sion Hospital, donde el objeto fue retirado mediante intervención neuroquirúrgica urgente.
Desde el punto de vista médico, no debe interpretarse como una “curiosidad viral”, sino como un ejemplo extremo de traumatismo craneoencefálico penetrante no misilístico. Este tipo de lesión combina riesgo inmediato de hemorragia intracraneal, lesión vascular, daño cortical focal, contaminación profunda, crisis convulsivas, edema cerebral, infección intracraneal y deterioro neurológico súbito.
La imagen es llamativa porque el paciente parece caminar y usar el teléfono móvil. Sin embargo, la preservación inicial del nivel de consciencia no excluye lesión cerebral grave. En neurotrauma penetrante, el estado clínico puede mantenerse transitoriamente si el trayecto lesional evita áreas elocuentes, grandes vasos intracraneales, tronco encefálico y sistemas ventriculares. Esa estabilidad aparente puede desplomarse con un movimiento mínimo del objeto, una hemorragia diferida, edema progresivo o extracción inadecuada.
Naturaleza biomecánica de la lesión
El arma descrita como koyta/koita es una hoja curva pesada utilizada en algunos contextos agrícolas o como arma blanca. En términos biomecánicos, produce una lesión híbrida:
trauma cortante por filo, trauma contuso por masa, fractura craneal por transferencia de energía, penetración focal por concentración de fuerza en el borde o punta del arma y contaminación profunda por material externo.
A diferencia de un proyectil de arma de fuego, el machete suele producir una lesión de baja velocidad relativa, pero con gran carga mecánica local. Esto puede causar:
fractura deprimida o abierta del cráneo, laceración dural, lesión cortical, hemorragia epidural, subdural o intraparenquimatosa, introducción de fragmentos óseos, cabello, piel, tejido contaminado o material metálico, y lesión vascular arterial o venosa.
La literatura sobre lesiones penetrantes no misilísticas insiste en que el objeto retenido no debe retirarse fuera del quirófano, salvo circunstancias excepcionales de obstrucción vital incontrolable. La extracción debe realizarse bajo control neuroquirúrgico, con imagen previa, posibilidad de hemostasia inmediata y disponibilidad de manejo vascular.
Por qué puede estar consciente un paciente con un machete en el cráneo
La consciencia depende sobre todo de la integridad funcional de:
sistema reticular activador ascendente, tronco encefálico, tálamo, redes córtico-subcorticales bilaterales y perfusión cerebral global.
Una lesión penetrante localizada puede ser dramática visualmente, pero compatible con consciencia preservada si el trayecto no compromete esas estructuras. Además, si evita áreas motoras primarias, fascículos del lenguaje, cápsula interna y grandes vasos, el paciente puede caminar y hablar inicialmente.
Esto no significa lesión “leve”. Significa que el trayecto tuvo una anatomía relativamente favorable. En el caso de Mumbai, varios medios indican que la hoja habría penetrado aproximadamente 4 cm / 1,5 pulgadas y que se evitaron áreas críticas, aunque este dato debe considerarse periodístico hasta disponer de informe quirúrgico o imagen radiológica original.
Diagnóstico clínico inicial
El abordaje correcto en urgencias debe seguir una lógica de trauma mayor:
evaluación de vía aérea, ventilación, circulación, estado neurológico, exposición completa, control cervical razonable, analgesia, monitorización, accesos venosos, preparación quirúrgica y protección del objeto retenido.
La valoración neurológica debe incluir:
Escala de Coma de Glasgow, tamaño y reactividad pupilar, déficit motor, déficit sensitivo, lenguaje, pares craneales, signos de lateralización, convulsiones, vómitos, cefalea progresiva, agitación, alteración conductual y signos de hipertensión intracraneal.
En un paciente con objeto craneal retenido, la aparente calma no debe llevar al error de permitir deambulación, manipulación del arma o espera no monitorizada. Debe colocarse en camilla, inmovilizar el objeto, evitar tracción accidental y activar neurocirugía.
Estudios de imagen necesarios
La prueba inicial habitual es la tomografía computarizada craneal sin contraste, porque define fractura, hemorragia, aire intracraneal, edema, trayecto aproximado, efecto de masa, desviación de línea media y relación con estructuras óseas.
Debe considerarse angiotomografía cerebral si el trayecto se aproxima a arterias cerebrales, senos venosos durales, región temporal, base de cráneo, órbita, fosa posterior o línea media. Las complicaciones vasculares pueden incluir pseudoaneurisma traumático, disección, fístula arteriovenosa, trombosis venosa, hemorragia secundaria e infarto.
La resonancia magnética está generalmente contraindicada o diferida si existe objeto metálico no caracterizado, por riesgo de desplazamiento o calentamiento. Primero debe definirse composición y seguridad.
Manejo quirúrgico
El principio cardinal es: el objeto se retira en quirófano, no en la puerta del hospital.
Los objetivos neuroquirúrgicos son:
controlar la extracción siguiendo el eje de entrada, evitar movimientos de palanca, ampliar el abordaje si es necesario, retirar fragmentos óseos contaminados, desbridar tejido desvitalizado, lograr hemostasia, reparar duramadre, prevenir fístula de líquido cefalorraquídeo, reducir carga bacteriana y dejar drenaje si procede.
Las guías modernas de traumatismo cerebral penetrante recomiendan retirar cuerpos extraños protruyentes bajo condiciones controladas y considerar retirada de material asociado a infección intracraneal, siempre ponderando riesgo anatómico y beneficio. Las guías de la Brain Trauma Foundation sobre traumatismo cerebral penetrante fueron actualizadas en 2026, tras más de dos décadas de dependencia de recomendaciones antiguas.
Complicaciones principales
Las complicaciones críticas son:
hemorragia intracraneal inmediata o diferida, edema cerebral, crisis convulsivas tempranas o tardías, meningitis, absceso cerebral, ventriculitis, osteomielitis craneal, fístula de líquido cefalorraquídeo, pseudoaneurisma traumático, trombosis venosa cerebral, lesión de seno venoso dural, déficit motor, afasia, alteraciones visuales, epilepsia postraumática y trastornos neuropsicológicos.
En lesiones por arma blanca retenida, la complicación vascular puede aparecer de forma diferida. Por eso no basta con “sacar el arma y cerrar”. Puede requerirse seguimiento con angio-TC o angiografía diferida, según trayecto y hallazgos.
Antibioticoterapia y profilaxis anticonvulsiva
Al tratarse de una fractura abierta penetrante con contaminación profunda, suele indicarse antibiótico intravenoso de amplio espectro. La selección depende del protocolo local, contaminación, tiempo de evolución y riesgo de flora cutánea, ambiental o anaerobia.
También debe valorarse profilaxis anticonvulsiva temprana. En traumatismo craneoencefálico penetrante, el riesgo de convulsiones postraumáticas es superior al de muchos traumatismos cerrados, especialmente si hay lesión cortical, sangre intraparenquimatosa, fragmentos retenidos o infección.
Debe actualizarse vacunación antitetánica si procede.
Error mortal: retirar el machete antes de tiempo
En prehospitalaria, triaje o urgencias, el objeto debe considerarse un “tapón mecánico” potencial. Retirarlo puede desencadenar:
hemorragia arterial o venosa masiva, expansión de hematoma, laceración adicional, herniación cerebral, pérdida súbita de consciencia, crisis convulsiva, shock y muerte.
La conducta correcta es:
no retirar, no movilizar, no cortar sin control si altera el equilibrio del objeto, estabilizarlo con apósitos voluminosos, evitar presión directa sobre el cuerpo extraño, monitorizar y trasladar a centro neuroquirúrgico.
Lectura médico-forense
El caso tiene interés forense por el tipo de arma, la región anatómica, el patrón de agresión y la supervivencia inicial. Una hoja curva pesada puede sugerir ataque de alta intencionalidad lesiva. La profundidad, dirección y ángulo de entrada permiten inferir posición relativa agresor-víctima, lateralidad probable, distancia, fuerza, número de impactos y compatibilidad con testimonios.
El arma debe preservarse como evidencia. La extracción quirúrgica debe documentarse fotográficamente y con cadena de custodia si existe investigación penal.
Conclusión
Este caso no es una demostración de “resistencia” ni una anécdota viral. Es un ejemplo extremo de neurotrauma penetrante con objeto retenido, donde la supervivencia depende de una combinación de anatomía favorable, ausencia inicial de lesión vascular crítica, traslado rápido, no manipulación del objeto y extracción neuroquirúrgica controlada.
La lección clínica es clara:
paciente consciente no significa paciente estable; objeto retenido no se retira fuera del quirófano; todo trauma craneal penetrante es neurotrauma mayor hasta demostrar lo contrario.
Fuentes seleccionadas con URL y DOI
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