CARCINOMA VERRUGOSO ORAL — TUMOR DE ACKERMAN
El cáncer oral que puede parecer benigno: diagnóstico, biopsia profunda, anatomía patológica y tratamiento actualizado a 2026
Actualización científica: octubre de 2026
By DrRamonReyesMD — EMS Solutions International
INTRODUCCIÓN
Una lesión oral blanca, verrugosa, indolora y de crecimiento lento puede transmitir una falsa sensación de benignidad. Cuando además aparece en una persona de edad avanzada con antecedentes prolongados de consumo de tabaco —especialmente tabaco de mascar—, areca/betel u otras exposiciones crónicas de la mucosa oral, debe incluirse entre los diagnósticos prioritarios el carcinoma verrugoso oral (CVO), también conocido como tumor de Ackerman.
No se trata simplemente de un “carcinoma escamoso que parece una verruga”. Es una entidad clinicopatológica particular: muy bien diferenciada, de crecimiento generalmente lento, escasa atipia citológica y comportamiento predominantemente local, capaz de infiltrar profundamente tejidos blandos y hueso a pesar de conservar una apariencia histológica sorprendentemente inocente. Una revisión sistemática y metaanálisis reciente de 1.458 pacientes confirma precisamente este comportamiento distintivo del carcinoma verrugoso oral puro.
Y aquí reside su gran trampa diagnóstica: una biopsia superficial puede no demostrar el componente que convierte a la lesión en carcinoma.
UN TUMOR DESCRITO HACE CASI OCHO DÉCADAS
Lauren V. Ackerman describió formalmente esta neoplasia en Surgery en 1948 bajo el título “Verrucous carcinoma of the oral cavity”. Ya entonces identificó varios elementos que siguen siendo esenciales: predilección por personas mayores, frecuente afectación de mucosa yugal y encía inferior, posible relación con tabaco de mascar, crecimiento lento, gran diferenciación histológica y capacidad de invasión local.
Casi 80 años después, el problema fundamental continúa siendo el mismo: reconocer que bajo una superficie queratósica aparentemente banal puede existir una neoplasia maligna profundamente invasiva.
¿QUÉ ES EXACTAMENTE EL CARCINOMA VERRUGOSO ORAL?
El carcinoma verrugoso es una variante de bajo grado y extremadamente bien diferenciada del carcinoma de células escamosas. Clínicamente suele presentarse como una lesión de crecimiento exofítico, amplia, gruesa, blanquecina o grisácea, con superficie verrugosa, papilar o semejante a una “coliflor”.
A diferencia del carcinoma escamoso convencional, suele mostrar:
crecimiento relativamente lento, marcada queratinización, escasa atipia citológica, invasión profunda mediante un frente amplio y expansivo y una extraordinariamente baja capacidad metastásica cuando se trata de un carcinoma verrugoso histológicamente puro.
Esto último es esencial porque no debe confundirse con el denominado carcinoma verrugoso híbrido, en el cual coexisten áreas de carcinoma verrugoso con focos de carcinoma escamoso convencional. El componente convencional cambia la biología del tumor y puede conferirle capacidad metastásica.
¿A QUIÉN AFECTA?
Se presenta fundamentalmente en adultos de edad media-avanzada y mayores, aunque puede aparecer fuera de ese intervalo. Históricamente muchas series mostraron predominio masculino, pero existe variabilidad considerable según población y exposiciones regionales.
El análisis internacional más reciente, que reunió 19 estudios y 1.458 pacientes, encontró que la mucosa yugal fue el lugar afectado con mayor frecuencia, aproximadamente el 59,2 % de los casos analizados por localización.
También puede aparecer en encía, reborde alveolar, lengua, suelo de boca, paladar y otras superficies de la cavidad oral.
FACTORES DE RIESGO
La epidemiología no es idéntica en todas las regiones del mundo. La asociación histórica con tabaco de mascar es particularmente relevante y estaba presente ya en las observaciones originales de Ackerman. En Asia meridional destacan además areca, betel quid, gutka y productos equivalentes; el metaanálisis publicado en 2025 encontró una asociación particularmente relevante con consumo de areca.
También se han descrito tabaquismo, consumo de alcohol, mala higiene oral, irritación mucosa crónica, traumatismos repetidos y prótesis dentales mal ajustadas como factores coexistentes o potencialmente favorecedores, aunque no todos poseen el mismo peso causal ni la misma evidencia específica para CVO.
Por ello, una historia clínica correcta debe preguntar específicamente por tabaco fumado y no fumado, areca/betel/gutka, alcohol, duración de la exposición, prótesis, traumatismo mucoso y lesiones blancas previas.
¿Y EL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO?
Aquí es necesaria una actualización importante para 2026.
Durante años se atribuyó al HPV/VPH un papel relevante en diferentes carcinomas verrugosos. Sin embargo, la evidencia moderna es considerablemente menos convincente para el carcinoma verrugoso de cavidad oral que para el carcinoma escamoso de orofaringe.
Una revisión sistemática publicada en abril de 2026 concluye que, a diferencia del carcinoma orofaríngeo relacionado con HPV, la implicación etiológica del HPV en el carcinoma escamoso oral y su variante verrugosa es limitada e inconsistente. Las infecciones transcripcionalmente activas por HPV oncogénico parecen ser infrecuentes y actualmente no existe fundamento para considerar al CVO una neoplasia fundamentalmente impulsada por HPV.
Por tanto:
HPV positivo no equivale automáticamente a causalidad, y HPV negativo no excluye el diagnóstico.
Tampoco debería extrapolarse al carcinoma verrugoso oral el significado pronóstico de p16 utilizado en cáncer orofaríngeo.
PRESENTACIÓN CLÍNICA
El patrón clásico es una masa exofítica, de base amplia, blanquecina, hiperqueratósica, verrugosa y lentamente progresiva. Puede adquirir aspecto papilar, cerebriforme o de coliflor.
En fases iniciales puede ser prácticamente indolora. Conforme aumenta el volumen pueden aparecer molestias, halitosis, dificultad para masticar, disfagia según localización, sangrado por traumatismo e infección secundaria. El dolor significativo debe elevar la sospecha de invasión profunda, aunque su ausencia no descarta enfermedad avanzada.
Un tumor puede llegar a tener dimensiones importantes sin presentar adenopatías metastásicas.
Esta paradoja clínica es característica:
crece lentamente, metastatiza excepcionalmente cuando es puro, pero puede destruir localmente estructuras relevantes.
Puede infiltrar músculo, periostio y hueso.
EL CASO CLÍNICO CLÁSICO
Consideremos el escenario clínico:
Varón de 65 años, consumidor crónico de tabaco de mascar, lesión indolora de mucosa yugal que ha aumentado progresivamente durante ocho meses, masa blanca de implantación amplia y superficie semejante a coliflor, sin adenopatías cervicales palpables.
El diagnóstico clínico prioritario debe ser:
CARCINOMA VERRUGOSO ORAL — TUMOR DE ACKERMAN
Pero el diagnóstico definitivo no puede establecerse únicamente mediante fotografía o exploración clínica. Requiere una correcta correlación clínico-patológica y, fundamentalmente, una muestra histológica adecuada.
EL PUNTO CRÍTICO: ¿POR QUÉ UNA BIOPSIA SUPERFICIAL PUEDE SER ENGAÑOSA?
Éste probablemente sea el mensaje médico más importante de todo el artículo.
Microscópicamente, la superficie del carcinoma verrugoso puede parecer extraordinariamente bien diferenciada. Puede mostrar abundante queratina, hiperqueratosis, acantosis, papilomatosis y queratinocitos que conservan una morfología relativamente normal.
Puede haber muy poca atipia nuclear.
Si el anatomopatólogo recibe únicamente la porción superficial de la lesión, puede encontrarse frente a algo que recuerde más a una hiperplasia verrugosa o queratosis que a un carcinoma invasivo.
El criterio crucial se encuentra en profundidad.
El CVO desarrolla grandes prolongaciones epiteliales redondeadas y bulbosas que se introducen en el estroma mediante un característico frente de crecimiento expansivo o “pushing border”. Una biopsia que no alcance la interfase profunda tumor–estroma puede perder precisamente ese hallazgo.
Por ello:
LA BIOPSIA DEBE SER PROFUNDA Y REPRESENTATIVA.
Debe obtener tejido suficiente para evaluar la relación entre el epitelio tumoral, el tejido conjuntivo subyacente y, cuando sea posible, la transición con mucosa clínicamente normal.
En lesiones grandes, heterogéneas o con zonas ulceradas/induradas pueden ser necesarias varias biopsias dirigidas a diferentes áreas.
¿CUÁN GRANDE ES EL PROBLEMA DEL ERROR DIAGNÓSTICO?
No es teórico.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2023 encontró aproximadamente 23,3 % de diagnósticos histopatológicos discordantes/incorrectos en la evidencia agrupada estudiada.
Más preocupante todavía, una serie clínica citada en la revisión diagnóstica encontró que 51 % de lesiones inicialmente diagnosticadas preoperatoriamente como carcinoma verrugoso o precursor benigno resultaron contener un componente híbrido cuando se examinó adecuadamente la pieza completa.
Esto no significa que toda biopsia incisional falle. Significa que el diagnóstico depende extraordinariamente de dónde y a qué profundidad se obtiene la muestra.
Una biopsia que informe simplemente:
“hiperqueratosis”,
“papilomatosis”,
“hiperplasia verrugosa”
o “epitelio escamoso bien diferenciado sin atipia significativa”
no debería tranquilizar automáticamente al clínico cuando la apariencia clínica continúa siendo claramente sospechosa.
La discordancia clínico-patológica exige reconsideración, nueva biopsia profunda o revisión especializada.
HISTOPATOLOGÍA CARACTERÍSTICA
La arquitectura tiene mayor importancia diagnóstica que la espectacularidad citológica.
El patrón clásico incluye epitelio escamoso extremadamente bien diferenciado, hiperqueratosis marcada, proyecciones verrugosas, papilomatosis, crestas epiteliales anchas y bulbosas y crecimiento profundo con frente expansivo.
La atipia puede ser mínima.
Precisamente por ello, el carcinoma verrugoso es uno de los ejemplos más didácticos de una regla fundamental de anatomía patológica:
malignidad biológica no siempre equivale a pleomorfismo citológico llamativo.
La arquitectura y la relación con el estroma pueden ser más importantes que el aspecto individual de las células.
EL CARCINOMA VERRUGOSO HÍBRIDO
Todo espécimen quirúrgico debe ser muestreado ampliamente para buscar áreas de carcinoma escamoso convencional.
Si existen, el diagnóstico cambia a carcinoma verrugoso híbrido.
Esto tiene consecuencias inmediatas porque el carcinoma verrugoso puro prácticamente carece de comportamiento metastásico, mientras que un componente convencional de SCC recupera las propiedades biológicas del carcinoma escamoso, incluida la posibilidad de afectación ganglionar.
Además, anatomía patológica debe informar, cuando corresponda, el grado del componente convencional, profundidad de invasión, invasión linfovascular, invasión perineural y estado de los márgenes.
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Las principales entidades que deben distinguirse son hiperplasia verrugosa oral, leucoplasia verrugosa proliferativa, carcinoma escamoso convencional con crecimiento exofítico, carcinoma verrugoso híbrido, papiloma escamoso, condiloma y otras lesiones hiperqueratósicas o papilares. Algunas pueden coexistir en diferentes áreas de una misma lesión.
La leucoplasia verrugosa proliferativa merece especial atención porque suele ser multifocal, progresiva, recidivante y presenta elevado riesgo de transformación maligna a lo largo del tiempo. No debe utilizarse “aspecto verrugoso” como sinónimo de carcinoma verrugoso.
ESTUDIO DE EXTENSIÓN
Una vez confirmado o fuertemente sospechado el diagnóstico, la evaluación debe determinar extensión superficial y profunda, fijación, invasión muscular y posible afectación mandibular/maxilar.
La exploración completa de cavidad oral y cuello es obligatoria.
En lesiones amplias o profundas, la TC y/o RM permiten valorar extensión local, hueso, espacios profundos y estructuras adyacentes. La evaluación ganglionar debe interpretarse con cautela porque el CVO puede acompañarse de adenopatías inflamatorias o reactivas sin que exista metástasis.
Las decisiones de imagen y estadificación deben individualizarse dentro del equipo multidisciplinario de cabeza y cuello.
¿METASTATIZA?
Aquí la evidencia moderna es extraordinariamente interesante.
El metaanálisis publicado en 2025 reunió 10 estudios y 277 pacientes con información anatomopatológica cervical. La tasa agrupada de metástasis ganglionares para carcinoma verrugoso oral puro fue: 0 %
con intervalo de confianza de 0–2,3 %.
En 14 estudios que reunieron 712 pacientes no se documentó ninguna metástasis distante en el conjunto analizado.
Esto respalda la consideración del CVO puro como malignidad localmente invasiva pero esencialmente no metastatizante.
Sin embargo, hay una advertencia crucial:
si aparecen metástasis, debe cuestionarse si realmente estamos ante un carcinoma verrugoso puro.
Hay que reconsiderar fundamentalmente la presencia de un componente SCC convencional/híbrido o un error inicial de muestreo.
ADENOPATÍAS CERVICALES: NO TODA ADENOPATÍA ES METÁSTASIS
Es relativamente frecuente detectar ganglios cervicales aumentados de tamaño en pacientes con grandes tumores verrugosos.
Muchos son reactivos.
Inflamación crónica, infección secundaria y respuesta inflamatoria en la interfase tumor-estroma pueden producir adenopatías clínicamente aparentes sin infiltración tumoral.
De ahí que trasladar automáticamente al carcinoma verrugoso puro todos los algoritmos utilizados para SCC convencional pueda provocar sobretratamiento.
TRATAMIENTO EN 2026
CIRUGÍA: PRIMERA OPCIÓN CUANDO ES FACTIBLE
La evidencia disponible continúa favoreciendo resección quirúrgica completa con márgenes negativos como tratamiento principal del CVO resecable.
Una revisión sistemática y metaanálisis de 2023 identificó la cirugía como modalidad preferente, mientras que la revisión clinicopatológica posterior mantiene la resección completa como estrategia central.
El objetivo no es simplemente “afeitar” la superficie verrugosa.
Es eliminar el tumor completo y su frente profundo de crecimiento manteniendo simultáneamente, cuando sea posible, función oral, deglución, habla y anatomía facial.
Los márgenes deben ser evaluados histológicamente y una resección incompleta favorece persistencia o recurrencia local.
¿HAY QUE REALIZAR DISECCIÓN CERVICAL ELECTIVA?
Para un carcinoma verrugoso oral puro con cuello clínicamente N0, la evidencia actual no respalda automáticamente tratar el cuello como si se tratara de un SCC convencional.
El metaanálisis de 2023 no encontró metástasis cervicales en las series agrupadas utilizadas para desarrollar su propuesta terapéutica.
Un estudio de la National Cancer Database con 1.015 pacientes con carcinoma verrugoso de cabeza y cuello tampoco demostró beneficio significativo en supervivencia asociado a disección cervical electiva; solamente una minoría de las disecciones identificó enfermedad ganglionar oculta, dato que además debe interpretarse considerando la posibilidad de clasificación histológica heterogénea en bases de datos poblacionales.
La situación cambia ante carcinoma híbrido, componente SCC convencional, adenopatías verdaderamente sospechosas u otras circunstancias oncológicas/reconstructivas específicas.
La decisión debe individualizarse.
RADIOTERAPIA: CORREGIR UN MITO HISTÓRICO
Durante décadas se enseñó que la radioterapia podía provocar una supuesta “transformación anaplásica” del carcinoma verrugoso y que estaba prácticamente contraindicada.
La interpretación moderna es más matizada.
Parte de aquellos casos probablemente correspondía a componentes de carcinoma escamoso convencional no detectados por las biopsias iniciales, es decir, carcinomas híbridos incorrectamente clasificados. La transformación también ha sido descrita tras cirugía, lo que debilita una relación causal exclusiva con radioterapia.
Esto no significa que radioterapia sea equivalente a cirugía.
La resección completa sigue siendo preferida cuando es factible y existe evidencia retrospectiva que no demuestra un beneficio claro de radioterapia postoperatoria rutinaria para el carcinoma verrugoso oral puro. Una revisión internacional de 2025 sobre radioterapia postoperatoria en carcinoma oral concluyó específicamente que la evidencia disponible no apoya PORT rutinaria para CVO y favorece re-resección cuando existen márgenes incompletos y ésta es posible.
Radioterapia puede considerarse en situaciones seleccionadas —por ejemplo, pacientes médicamente inoperables, rechazo de cirugía o tumores cuya resección supondría una morbilidad funcional extraordinaria—, siempre mediante decisión multidisciplinaria.
QUIMIOTERAPIA, INMUNOTERAPIA Y TERAPIAS SISTÉMICAS
No existe actualmente una función estándar comparable a la cirugía para quimioterapia o inmunoterapia en el tratamiento primario del carcinoma verrugoso oral puro localizado.
Los datos proceden fundamentalmente de pequeñas series, casos seleccionados y extrapolaciones desde SCC de cabeza y cuello. La revisión contemporánea señala que el papel de tratamiento sistémico, terapias dirigidas e inmunoterapia continúa sin estar adecuadamente definido para esta entidad específica.
Si se identifica SCC convencional, enfermedad irresecable, metastásica o recurrente, la estrategia cambia y deben aplicarse los principios oncológicos correspondientes al componente biológico identificado. El NCI mantiene cirugía, radioterapia y, en enfermedad seleccionada avanzada/recurrente, tratamientos sistémicos e inmunoterapia dentro del manejo general de los carcinomas de cavidad oral.
PRONÓSTICO
En el carcinoma verrugoso oral puro completamente resecado, el pronóstico generalmente es mejor que en el carcinoma escamoso convencional.
Pero “bajo grado” nunca debe confundirse con “inofensivo”.
Sin tratamiento puede alcanzar dimensiones enormes y destruir tejidos blandos, mandíbula o maxilar. Además, la recurrencia local constituye el principal problema oncológico cuando la resección es insuficiente.
La presencia de SCC convencional dentro de la lesión modifica el pronóstico y obliga a replantear el tratamiento.
SEGUIMIENTO
La vigilancia debe centrarse tanto en la zona tratada como en el resto de la mucosa oral.
Debe prestarse atención a recurrencia verrugosa, nueva induración, ulceración persistente, cambios rápidos de crecimiento, aparición de dolor, sangrado, fijación, trismus y nuevas adenopatías.
En pacientes expuestos durante décadas a carcinógenos orales existe además riesgo de otras lesiones premalignas o malignas del epitelio expuesto, por lo que la cesación de tabaco, tabaco no fumado, areca/betel y alcohol de riesgo forma parte del tratamiento preventivo integral.
EL ERROR CLÍNICO QUE DEBEMOS EVITAR
El carcinoma verrugoso oral constituye un ejemplo paradigmático de discordancia entre apariencia citológica y comportamiento biológico.
El clínico ve una lesión de crecimiento lento.
El paciente dice que prácticamente no duele.
La superficie parece una gran verruga.
La biopsia superficial puede mostrar células perfectamente diferenciadas.
El cuello puede estar libre de metástasis.
Y, sin embargo, debajo de esa superficie puede existir un carcinoma capaz de penetrar profundamente y destruir tejidos.
Por eso, cuando clínica e histología no coinciden, no debe aceptarse automáticamente una biopsia superficial tranquilizadora.
La pregunta correcta no es solamente:
“¿Qué dice la biopsia?”
También debe preguntarse:
“¿La biopsia contiene realmente la base y el frente de crecimiento de esta lesión?”
MENSAJE PRÁCTICO 2026
Una masa oral verrugosa persistente, particularmente en un adulto mayor con exposición prolongada a tabaco de mascar, tabaco, areca/betel u otros carcinógenos, merece evaluación especializada.
Cuando la sospecha clínica de carcinoma verrugoso es elevada:
una muestra superficial insuficiente no excluye malignidad.
La correlación estrecha entre odontología/medicina oral, cirugía maxilofacial u ORL, radiología, anatomía patológica y oncología es la estrategia que reduce tanto el infradiagnóstico como el sobretratamiento.
La evidencia de 2025–2026 refuerza además dos conceptos fundamentales:
el carcinoma verrugoso oral puro prácticamente no metastatiza, pero puede ser localmente muy destructivo; y antes de asumir que estamos ante un tumor “puro”, debemos excluir rigurosamente un componente de carcinoma escamoso convencional.
CONCLUSIÓN
El carcinoma verrugoso oral o tumor de Ackerman sigue siendo en 2026 una de las neoplasias más interesantes y engañosas de la patología oral.
Su crecimiento lento, ausencia frecuente de dolor, extraordinaria diferenciación celular y mínima atipia pueden retrasar el diagnóstico. Su tendencia a producir metástasis ganglionares o distantes es excepcional cuando realmente es un carcinoma verrugoso puro, pero su capacidad de invasión local exige diagnóstico y tratamiento oportunos.
La clave diagnóstica está en la profundidad.
Una biopsia superficial puede diagnosticar la superficie.
El cáncer puede encontrarse en la arquitectura de la base.
Ante una lesión blanca, verrugosa, progresiva y de base amplia, la combinación de sospecha clínica + biopsia profunda representativa + correcta correlación anatomopatológica + exclusión de componente SCC convencional constituye el estándar conceptual que debe guiar el manejo en 2026.
By DrRamonReyesMD
EMS Solutions International
Actualización científica — Octubre 2026
REFERENCIAS CIENTÍFICAS SELECCIONADAS
1. Ackerman LV. Verrucous carcinoma of the oral cavity. Surgery. 1948;23(4):670-678. Artículo original que definió la entidad.
2. Strojan P, et al. Oral Verrucous Carcinoma: A Diagnostic and Therapeutic Challenge. Revisión clinicopatológica sobre diagnóstico, biopsia, carcinoma híbrido y tratamiento.
[Consultar artículo completo en PubMed Central]
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10039467/
3. Duncan S, Finegersh A, Orosco RK, et al. Clinicopathologic Features of Oral Verrucous Carcinoma: A Systematic Review and Meta-Analysis. Ann Otol Rhinol Laryngol. Publicación 2025; 19 estudios y 1.458 pacientes.
Consultar registro PubMed]https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39529216/
4. Protocol for Treatment of Oral Verrucous Carcinoma — A Systematic Review and Meta-Analysis. Ann Maxillofac Surg. 2023. Análisis de 630 casos y de los problemas de diagnóstico histológico y tratamiento.
Consultar texto completo en PubMed Central](https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10499276/
5. Limongelli L, Inchingolo AD, Marinelli G, et al. The role of human papillomavirus in oral squamous cell and verrucous carcinomas: a systematic review with case series. Oncology Reviews. 2026;20:1798220. DOI: 10.3389/or.2026.1798220.
Consultar publicación 2026
https://www.frontiersin.org/journals/oncology-reviews/articles/10.3389/or.2026.1798220/full
6. Patel AM, et al. Elective Neck Dissection for cT1-4 N0M0 Head and Neck Verrucous Carcinoma. Otolaryngol Head Neck Surg. 2023;169:1187-1199.
7. Naik AN, Silverman DA, Rygalski CJ, et al. Postoperative Radiation Therapy in Oral Cavity Verrucous Carcinoma. Laryngoscope. 2022;132:1953-1961.
8. National Cancer Institute. Lip and Oral Cavity Cancer Treatment (PDQ®). Recurso profesional actualizado para principios generales de diagnóstico y tratamiento del cáncer de cavidad oral.
[NCI — Lip and Oral Cavity Cancer Treatment PDQ] https://www.cancer.gov/types/head-and-neck/hp/adult/lip-mouth-treatment-pdq
Cuadro altamente sugestivo de carcinoma verrugoso oral (tumor de Ackerman), una variante bien diferenciada del carcinoma escamoso.
La combinación es muy característica: varón mayor, exposición crónica a tabaco de mascar, lesión indolora, lentamente progresiva durante meses, blanca, exofítica, de base amplia y aspecto “coliflor”, localizada en mucosa yugal. El carcinoma verrugoso suele crecer de forma localmente destructiva pero presenta mucha menor tendencia a metastatizar que el carcinoma escamoso convencional, por lo que la ausencia de adenopatías cervicales palpables es compatible con el diagnóstico.
¿Por qué una biopsia superficial puede engañar?
Éste es precisamente uno de los problemas clásicos del carcinoma verrugoso. Histológicamente, la superficie puede parecer extraordinariamente “benigna”: hiperqueratosis, acantosis, papilomatosis y células escamosas muy bien diferenciadas, con mínima o ninguna atipia citológica. El dato diagnóstico crítico está más profundo: las prolongaciones epiteliales son gruesas y bulbosas y avanzan hacia el tejido conjuntivo mediante un “pushing border” o frente de invasión expansivo. Una biopsia superficial puede no alcanzar ese plano y ser informada simplemente como hiperplasia verrugosa, queratosis o lesión escamosa benigna.
Por eso, ante una lesión clínicamente sospechosa como ésta, la muestra debería incluir superficie + profundidad + interfase entre lesión y mucosa aparentemente normal, idealmente mediante biopsia incisional profunda. En lesiones grandes o heterogéneas pueden ser necesarias varias biopsias porque además puede coexistir un componente de carcinoma escamoso convencional, el denominado carcinoma verrugoso híbrido, que modifica pronóstico y tratamiento.
Diagnóstico diferencial importante
Hay que distinguirlo sobre todo de hiperplasia verrugosa oral, leucoplasia verrugosa proliferativa, carcinoma escamoso convencional exofítico, papiloma escamoso y condiloma. La clínica sola no permite cerrar definitivamente el diagnóstico.
En este caso, si fuera un paciente real, no consideraría tranquilizadora una biopsia superficial que dijera únicamente “hiperqueratosis” o “hiperplasia escamosa”. La discordancia clínico-patológica justificaría rebiopsia profunda y revisión por anatomopatólogo con experiencia en cabeza y cuello.
Respuesta tipo examen:
Carcinoma verrugoso oral (tumor de Ackerman). La biopsia superficial puede ser falsamente tranquilizadora porque el tumor está extremadamente bien diferenciado y presenta escasa atipia; el criterio diagnóstico fundamental —las prolongaciones epiteliales bulbosas con frente de invasión expansivo— se encuentra en la base y puede quedar fuera de una muestra superficial.
Ha pensado durante 53s
CARCINOMA VERRUGOSO ORAL — TUMOR DE ACKERMAN
El cáncer oral que puede parecer benigno: diagnóstico, biopsia profunda, anatomía patológica y tratamiento actualizado a 2026
Actualización científica: octubre de 2026
By DrRamonReyesMD — EMS Solutions International
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INTRODUCCIÓN
Una lesión oral blanca, verrugosa, indolora y de crecimiento lento puede transmitir una falsa sensación de benignidad. Cuando además aparece en una persona de edad avanzada con antecedentes prolongados de consumo de tabaco —especialmente tabaco de mascar—, areca/betel u otras exposiciones crónicas de la mucosa oral, debe incluirse entre los diagnósticos prioritarios el carcinoma verrugoso oral (CVO), también conocido como tumor de Ackerman.
No se trata simplemente de un “carcinoma escamoso que parece una verruga”. Es una entidad clinicopatológica particular: muy bien diferenciada, de crecimiento generalmente lento, escasa atipia citológica y comportamiento predominantemente local, capaz de infiltrar profundamente tejidos blandos y hueso a pesar de conservar una apariencia histológica sorprendentemente inocente. Una revisión sistemática y metaanálisis reciente de 1.458 pacientes confirma precisamente este comportamiento distintivo del carcinoma verrugoso oral puro.
Y aquí reside su gran trampa diagnóstica: una biopsia superficial puede no demostrar el componente que convierte a la lesión en carcinoma.
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UN TUMOR DESCRITO HACE CASI OCHO DÉCADAS
Lauren V. Ackerman describió formalmente esta neoplasia en Surgery en 1948 bajo el título “Verrucous carcinoma of the oral cavity”. Ya entonces identificó varios elementos que siguen siendo esenciales: predilección por personas mayores, frecuente afectación de mucosa yugal y encía inferior, posible relación con tabaco de mascar, crecimiento lento, gran diferenciación histológica y capacidad de invasión local.
Casi 80 años después, el problema fundamental continúa siendo el mismo: reconocer que bajo una superficie queratósica aparentemente banal puede existir una neoplasia maligna profundamente invasiva.
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¿QUÉ ES EXACTAMENTE EL CARCINOMA VERRUGOSO ORAL?
El carcinoma verrugoso es una variante de bajo grado y extremadamente bien diferenciada del carcinoma de células escamosas. Clínicamente suele presentarse como una lesión de crecimiento exofítico, amplia, gruesa, blanquecina o grisácea, con superficie verrugosa, papilar o semejante a una “coliflor”.
A diferencia del carcinoma escamoso convencional, suele mostrar:
crecimiento relativamente lento, marcada queratinización, escasa atipia citológica, invasión profunda mediante un frente amplio y expansivo y una extraordinariamente baja capacidad metastásica cuando se trata de un carcinoma verrugoso histológicamente puro.
Esto último es esencial porque no debe confundirse con el denominado carcinoma verrugoso híbrido, en el cual coexisten áreas de carcinoma verrugoso con focos de carcinoma escamoso convencional. El componente convencional cambia la biología del tumor y puede conferirle capacidad metastásica.
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¿A QUIÉN AFECTA?
Se presenta fundamentalmente en adultos de edad media-avanzada y mayores, aunque puede aparecer fuera de ese intervalo. Históricamente muchas series mostraron predominio masculino, pero existe variabilidad considerable según población y exposiciones regionales.
El análisis internacional más reciente, que reunió 19 estudios y 1.458 pacientes, encontró que la mucosa yugal fue el lugar afectado con mayor frecuencia, aproximadamente el 59,2 % de los casos analizados por localización.
También puede aparecer en encía, reborde alveolar, lengua, suelo de boca, paladar y otras superficies de la cavidad oral.
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FACTORES DE RIESGO
La epidemiología no es idéntica en todas las regiones del mundo. La asociación histórica con tabaco de mascar es particularmente relevante y estaba presente ya en las observaciones originales de Ackerman. En Asia meridional destacan además areca, betel quid, gutka y productos equivalentes; el metaanálisis publicado en 2025 encontró una asociación particularmente relevante con consumo de areca.
También se han descrito tabaquismo, consumo de alcohol, mala higiene oral, irritación mucosa crónica, traumatismos repetidos y prótesis dentales mal ajustadas como factores coexistentes o potencialmente favorecedores, aunque no todos poseen el mismo peso causal ni la misma evidencia específica para CVO.
Por ello, una historia clínica correcta debe preguntar específicamente por tabaco fumado y no fumado, areca/betel/gutka, alcohol, duración de la exposición, prótesis, traumatismo mucoso y lesiones blancas previas.
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¿Y EL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO?
Aquí es necesaria una actualización importante para 2026.
Durante años se atribuyó al HPV/VPH un papel relevante en diferentes carcinomas verrugosos. Sin embargo, la evidencia moderna es considerablemente menos convincente para el carcinoma verrugoso de cavidad oral que para el carcinoma escamoso de orofaringe.
Una revisión sistemática publicada en abril de 2026 concluye que, a diferencia del carcinoma orofaríngeo relacionado con HPV, la implicación etiológica del HPV en el carcinoma escamoso oral y su variante verrugosa es limitada e inconsistente. Las infecciones transcripcionalmente activas por HPV oncogénico parecen ser infrecuentes y actualmente no existe fundamento para considerar al CVO una neoplasia fundamentalmente impulsada por HPV.
Por tanto:
HPV positivo no equivale automáticamente a causalidad, y HPV negativo no excluye el diagnóstico.
Tampoco debería extrapolarse al carcinoma verrugoso oral el significado pronóstico de p16 utilizado en cáncer orofaríngeo.
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PRESENTACIÓN CLÍNICA
El patrón clásico es una masa exofítica, de base amplia, blanquecina, hiperqueratósica, verrugosa y lentamente progresiva. Puede adquirir aspecto papilar, cerebriforme o de coliflor.
En fases iniciales puede ser prácticamente indolora. Conforme aumenta el volumen pueden aparecer molestias, halitosis, dificultad para masticar, disfagia según localización, sangrado por traumatismo e infección secundaria. El dolor significativo debe elevar la sospecha de invasión profunda, aunque su ausencia no descarta enfermedad avanzada.
Un tumor puede llegar a tener dimensiones importantes sin presentar adenopatías metastásicas.
Esta paradoja clínica es característica:
crece lentamente, metastatiza excepcionalmente cuando es puro, pero puede destruir localmente estructuras relevantes.
Puede infiltrar músculo, periostio y hueso.
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EL CASO CLÍNICO CLÁSICO
Consideremos el escenario clínico:
Varón de 65 años, consumidor crónico de tabaco de mascar, lesión indolora de mucosa yugal que ha aumentado progresivamente durante ocho meses, masa blanca de implantación amplia y superficie semejante a coliflor, sin adenopatías cervicales palpables.
El diagnóstico clínico prioritario debe ser:
CARCINOMA VERRUGOSO ORAL — TUMOR DE ACKERMAN
Pero el diagnóstico definitivo no puede establecerse únicamente mediante fotografía o exploración clínica. Requiere una correcta correlación clínico-patológica y, fundamentalmente, una muestra histológica adecuada.
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EL PUNTO CRÍTICO: ¿POR QUÉ UNA BIOPSIA SUPERFICIAL PUEDE SER ENGAÑOSA?
Éste probablemente sea el mensaje médico más importante de todo el artículo.
Microscópicamente, la superficie del carcinoma verrugoso puede parecer extraordinariamente bien diferenciada. Puede mostrar abundante queratina, hiperqueratosis, acantosis, papilomatosis y queratinocitos que conservan una morfología relativamente normal.
Puede haber muy poca atipia nuclear.
Si el anatomopatólogo recibe únicamente la porción superficial de la lesión, puede encontrarse frente a algo que recuerde más a una hiperplasia verrugosa o queratosis que a un carcinoma invasivo.
El criterio crucial se encuentra en profundidad.
El CVO desarrolla grandes prolongaciones epiteliales redondeadas y bulbosas que se introducen en el estroma mediante un característico frente de crecimiento expansivo o “pushing border”. Una biopsia que no alcance la interfase profunda tumor–estroma puede perder precisamente ese hallazgo.
Por ello:
LA BIOPSIA DEBE SER PROFUNDA Y REPRESENTATIVA.
Debe obtener tejido suficiente para evaluar la relación entre el epitelio tumoral, el tejido conjuntivo subyacente y, cuando sea posible, la transición con mucosa clínicamente normal.
En lesiones grandes, heterogéneas o con zonas ulceradas/induradas pueden ser necesarias varias biopsias dirigidas a diferentes áreas.
¿CUÁN GRANDE ES EL PROBLEMA DEL ERROR DIAGNÓSTICO?
No es teórico.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2023 encontró aproximadamente 23,3 % de diagnósticos histopatológicos discordantes/incorrectos en la evidencia agrupada estudiada.
Más preocupante todavía, una serie clínica citada en la revisión diagnóstica encontró que 51 % de lesiones inicialmente diagnosticadas preoperatoriamente como carcinoma verrugoso o precursor benigno resultaron contener un componente híbrido cuando se examinó adecuadamente la pieza completa.
Esto no significa que toda biopsia incisional falle. Significa que el diagnóstico depende extraordinariamente de dónde y a qué profundidad se obtiene la muestra.
Una biopsia que informe simplemente:
“hiperqueratosis”,
“papilomatosis”,
“hiperplasia verrugosa”
o “epitelio escamoso bien diferenciado sin atipia significativa”
no debería tranquilizar automáticamente al clínico cuando la apariencia clínica continúa siendo claramente sospechosa.
La discordancia clínico-patológica exige reconsideración, nueva biopsia profunda o revisión especializada.
HISTOPATOLOGÍA CARACTERÍSTICA
La arquitectura tiene mayor importancia diagnóstica que la espectacularidad citológica.
El patrón clásico incluye epitelio escamoso extremadamente bien diferenciado, hiperqueratosis marcada, proyecciones verrugosas, papilomatosis, crestas epiteliales anchas y bulbosas y crecimiento profundo con frente expansivo.
La atipia puede ser mínima.
Precisamente por ello, el carcinoma verrugoso es uno de los ejemplos más didácticos de una regla fundamental de anatomía patológica:
malignidad biológica no siempre equivale a pleomorfismo citológico llamativo.
La arquitectura y la relación con el estroma pueden ser más importantes que el aspecto individual de las células.
EL CARCINOMA VERRUGOSO HÍBRIDO
Todo espécimen quirúrgico debe ser muestreado ampliamente para buscar áreas de carcinoma escamoso convencional.
Si existen, el diagnóstico cambia a carcinoma verrugoso híbrido.
Esto tiene consecuencias inmediatas porque el carcinoma verrugoso puro prácticamente carece de comportamiento metastásico, mientras que un componente convencional de SCC recupera las propiedades biológicas del carcinoma escamoso, incluida la posibilidad de afectación ganglionar.
Además, anatomía patológica debe informar, cuando corresponda, el grado del componente convencional, profundidad de invasión, invasión linfovascular, invasión perineural y estado de los márgenes.
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Las principales entidades que deben distinguirse son hiperplasia verrugosa oral, leucoplasia verrugosa proliferativa, carcinoma escamoso convencional con crecimiento exofítico, carcinoma verrugoso híbrido, papiloma escamoso, condiloma y otras lesiones hiperqueratósicas o papilares. Algunas pueden coexistir en diferentes áreas de una misma lesión.
La leucoplasia verrugosa proliferativa merece especial atención porque suele ser multifocal, progresiva, recidivante y presenta elevado riesgo de transformación maligna a lo largo del tiempo. No debe utilizarse “aspecto verrugoso” como sinónimo de carcinoma verrugoso.
ESTUDIO DE EXTENSIÓN
Una vez confirmado o fuertemente sospechado el diagnóstico, la evaluación debe determinar extensión superficial y profunda, fijación, invasión muscular y posible afectación mandibular/maxilar.
La exploración completa de cavidad oral y cuello es obligatoria.
En lesiones amplias o profundas, la TC y/o RM permiten valorar extensión local, hueso, espacios profundos y estructuras adyacentes. La evaluación ganglionar debe interpretarse con cautela porque el CVO puede acompañarse de adenopatías inflamatorias o reactivas sin que exista metástasis.
Las decisiones de imagen y estadificación deben individualizarse dentro del equipo multidisciplinario de cabeza y cuello.
¿METASTATIZA?
Aquí la evidencia moderna es extraordinariamente interesante.
El metaanálisis publicado en 2025 reunió 10 estudios y 277 pacientes con información anatomopatológica cervical. La tasa agrupada de metástasis ganglionares para carcinoma verrugoso oral puro fue: 0 %
con intervalo de confianza de 0–2,3 %.
En 14 estudios que reunieron 712 pacientes no se documentó ninguna metástasis distante en el conjunto analizado.
Esto respalda la consideración del CVO puro como malignidad localmente invasiva pero esencialmente no metastatizante.
Sin embargo, hay una advertencia crucial:
si aparecen metástasis, debe cuestionarse si realmente estamos ante un carcinoma verrugoso puro.
Hay que reconsiderar fundamentalmente la presencia de un componente SCC convencional/híbrido o un error inicial de muestreo.
ADENOPATÍAS CERVICALES: NO TODA ADENOPATÍA ES METÁSTASIS
Es relativamente frecuente detectar ganglios cervicales aumentados de tamaño en pacientes con grandes tumores verrugosos.
Muchos son reactivos.
Inflamación crónica, infección secundaria y respuesta inflamatoria en la interfase tumor-estroma pueden producir adenopatías clínicamente aparentes sin infiltración tumoral.
De ahí que trasladar automáticamente al carcinoma verrugoso puro todos los algoritmos utilizados para SCC convencional pueda provocar sobretratamiento.
TRATAMIENTO EN 2026
CIRUGÍA: PRIMERA OPCIÓN CUANDO ES FACTIBLE
La evidencia disponible continúa favoreciendo resección quirúrgica completa con márgenes negativos como tratamiento principal del CVO resecable.
Una revisión sistemática y metaanálisis de 2023 identificó la cirugía como modalidad preferente, mientras que la revisión clinicopatológica posterior mantiene la resección completa como estrategia central.
El objetivo no es simplemente “afeitar” la superficie verrugosa.
Es eliminar el tumor completo y su frente profundo de crecimiento manteniendo simultáneamente, cuando sea posible, función oral, deglución, habla y anatomía facial.
Los márgenes deben ser evaluados histológicamente y una resección incompleta favorece persistencia o recurrencia local.
¿HAY QUE REALIZAR DISECCIÓN CERVICAL ELECTIVA?
Para un carcinoma verrugoso oral puro con cuello clínicamente N0, la evidencia actual no respalda automáticamente tratar el cuello como si se tratara de un SCC convencional.
El metaanálisis de 2023 no encontró metástasis cervicales en las series agrupadas utilizadas para desarrollar su propuesta terapéutica.
Un estudio de la National Cancer Database con 1.015 pacientes con carcinoma verrugoso de cabeza y cuello tampoco demostró beneficio significativo en supervivencia asociado a disección cervical electiva; solamente una minoría de las disecciones identificó enfermedad ganglionar oculta, dato que además debe interpretarse considerando la posibilidad de clasificación histológica heterogénea en bases de datos poblacionales.
La situación cambia ante carcinoma híbrido, componente SCC convencional, adenopatías verdaderamente sospechosas u otras circunstancias oncológicas/reconstructivas específicas.
La decisión debe individualizarse.
RADIOTERAPIA: CORREGIR UN MITO HISTÓRICO
Durante décadas se enseñó que la radioterapia podía provocar una supuesta “transformación anaplásica” del carcinoma verrugoso y que estaba prácticamente contraindicada.
La interpretación moderna es más matizada.
Parte de aquellos casos probablemente correspondía a componentes de carcinoma escamoso convencional no detectados por las biopsias iniciales, es decir, carcinomas híbridos incorrectamente clasificados. La transformación también ha sido descrita tras cirugía, lo que debilita una relación causal exclusiva con radioterapia.
Esto no significa que radioterapia sea equivalente a cirugía.
La resección completa sigue siendo preferida cuando es factible y existe evidencia retrospectiva que no demuestra un beneficio claro de radioterapia postoperatoria rutinaria para el carcinoma verrugoso oral puro. Una revisión internacional de 2025 sobre radioterapia postoperatoria en carcinoma oral concluyó específicamente que la evidencia disponible no apoya PORT rutinaria para CVO y favorece re-resección cuando existen márgenes incompletos y ésta es posible.
Radioterapia puede considerarse en situaciones seleccionadas —por ejemplo, pacientes médicamente inoperables, rechazo de cirugía o tumores cuya resección supondría una morbilidad funcional extraordinaria—, siempre mediante decisión multidisciplinaria.
QUIMIOTERAPIA, INMUNOTERAPIA Y TERAPIAS SISTÉMICAS
No existe actualmente una función estándar comparable a la cirugía para quimioterapia o inmunoterapia en el tratamiento primario del carcinoma verrugoso oral puro localizado.
Los datos proceden fundamentalmente de pequeñas series, casos seleccionados y extrapolaciones desde SCC de cabeza y cuello. La revisión contemporánea señala que el papel de tratamiento sistémico, terapias dirigidas e inmunoterapia continúa sin estar adecuadamente definido para esta entidad específica.
Si se identifica SCC convencional, enfermedad irresecable, metastásica o recurrente, la estrategia cambia y deben aplicarse los principios oncológicos correspondientes al componente biológico identificado. El NCI mantiene cirugía, radioterapia y, en enfermedad seleccionada avanzada/recurrente, tratamientos sistémicos e inmunoterapia dentro del manejo general de los carcinomas de cavidad oral.
PRONÓSTICO
En el carcinoma verrugoso oral puro completamente resecado, el pronóstico generalmente es mejor que en el carcinoma escamoso convencional.
Pero “bajo grado” nunca debe confundirse con “inofensivo”.
Sin tratamiento puede alcanzar dimensiones enormes y destruir tejidos blandos, mandíbula o maxilar. Además, la recurrencia local constituye el principal problema oncológico cuando la resección es insuficiente.
La presencia de SCC convencional dentro de la lesión modifica el pronóstico y obliga a replantear el tratamiento.
SEGUIMIENTO
La vigilancia debe centrarse tanto en la zona tratada como en el resto de la mucosa oral.
Debe prestarse atención a recurrencia verrugosa, nueva induración, ulceración persistente, cambios rápidos de crecimiento, aparición de dolor, sangrado, fijación, trismus y nuevas adenopatías.
En pacientes expuestos durante décadas a carcinógenos orales existe además riesgo de otras lesiones premalignas o malignas del epitelio expuesto, por lo que la cesación de tabaco, tabaco no fumado, areca/betel y alcohol de riesgo forma parte del tratamiento preventivo integral.
EL ERROR CLÍNICO QUE DEBEMOS EVITAR
El carcinoma verrugoso oral constituye un ejemplo paradigmático de discordancia entre apariencia citológica y comportamiento biológico.
El clínico ve una lesión de crecimiento lento.
El paciente dice que prácticamente no duele.
La superficie parece una gran verruga.
La biopsia superficial puede mostrar células perfectamente diferenciadas.
El cuello puede estar libre de metástasis.
Y, sin embargo, debajo de esa superficie puede existir un carcinoma capaz de penetrar profundamente y destruir tejidos.
Por eso, cuando clínica e histología no coinciden, no debe aceptarse automáticamente una biopsia superficial tranquilizadora.
La pregunta correcta no es solamente:
“¿Qué dice la biopsia?”
También debe preguntarse:
“¿La biopsia contiene realmente la base y el frente de crecimiento de esta lesión?”
MENSAJE PRÁCTICO 2026
Una masa oral verrugosa persistente, particularmente en un adulto mayor con exposición prolongada a tabaco de mascar, tabaco, areca/betel u otros carcinógenos, merece evaluación especializada.
Cuando la sospecha clínica de carcinoma verrugoso es elevada:
una muestra superficial insuficiente no excluye malignidad.
La correlación estrecha entre odontología/medicina oral, cirugía maxilofacial u ORL, radiología, anatomía patológica y oncología es la estrategia que reduce tanto el infradiagnóstico como el sobretratamiento.
La evidencia de 2025–2026 refuerza además dos conceptos fundamentales:
el carcinoma verrugoso oral puro prácticamente no metastatiza, pero puede ser localmente muy destructivo; y antes de asumir que estamos ante un tumor “puro”, debemos excluir rigurosamente un componente de carcinoma escamoso convencional.
CONCLUSIÓN
El carcinoma verrugoso oral o tumor de Ackerman sigue siendo en 2026 una de las neoplasias más interesantes y engañosas de la patología oral.
Su crecimiento lento, ausencia frecuente de dolor, extraordinaria diferenciación celular y mínima atipia pueden retrasar el diagnóstico. Su tendencia a producir metástasis ganglionares o distantes es excepcional cuando realmente es un carcinoma verrugoso puro, pero su capacidad de invasión local exige diagnóstico y tratamiento oportunos.
La clave diagnóstica está en la profundidad.
Una biopsia superficial puede diagnosticar la superficie.
El cáncer puede encontrarse en la arquitectura de la base.
Ante una lesión blanca, verrugosa, progresiva y de base amplia, la combinación de sospecha clínica + biopsia profunda representativa + correcta correlación anatomopatológica + exclusión de componente SCC convencional constituye el estándar conceptual que debe guiar el manejo en 2026.
By DrRamonReyesMD
EMS Solutions International
Actualización científica — Octubre 2026



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