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Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en el blog EMS Solutions International está editada y elaborada por profesionales de la salud. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario. by Dr. Ramon REYES, MD

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.

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Fuente Ministerio de Interior de España

domingo, 1 de marzo de 2026

El Excremento Humano Más Grande del Mundo: Un Análisis Científico e Histórico

 


El Excremento Humano Más Grande del Mundo: Un Análisis Científico e Histórico


Introducción

El hallazgo de un excremento fosilizado de 20 cm de largo y 5 cm de ancho, atribuido a un habitante vikingo del asentamiento de Jórvík (actual York, Inglaterra), es una pieza única en la arqueología y la paleofecología. Su estudio no solo aporta datos sobre la dieta y la salud intestinal de los vikingos hace 1200 años, sino que también es un testimonio de las condiciones sanitarias y epidemiológicas de aquella época.


El análisis de este coprólito (nombre científico de los excrementos fosilizados) ha permitido reconstruir aspectos fundamentales de la vida cotidiana de los antiguos escandinavos. Este artículo revisará el contexto histórico, el proceso de fosilización, la importancia para la medicina y la salud, y la veracidad de este hallazgo desde una perspectiva científica.



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1. Contexto Histórico: Jórvík y la Vida Vikinga


El asentamiento de Jórvík (siglo IX-X d.C.) fue un importante enclave vikingo en Inglaterra, caracterizado por su comercio y actividad agrícola. La dieta de los vikingos incluía:


Carnes y pescados (caballo, cerdo, vaca, ciervo, arenque, bacalao).


Cereales y legumbres (trigo, cebada, guisantes, habas).


Frutas y nueces (manzanas, avellanas, moras).


Lácteos (leche, queso, mantequilla).



El estudio de restos fecales como este permite conocer las deficiencias nutricionales y los problemas sanitarios de la población vikinga, que carecía de un sistema de saneamiento avanzado, lo que favorecía la proliferación de parásitos intestinales y enfermedades infecciosas.



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2. ¿Cómo se Fosiliza un Excremento Humano?


El proceso de fosilización de materia orgánica es raro, pero en condiciones específicas puede ocurrir:


1. Enterramiento Rápido: Si el excremento es cubierto por sedimentos rápidamente, evita la descomposición completa.



2. Ambiente Anaerobio: La falta de oxígeno impide la acción de bacterias degradadoras.



3. Mineralización: Los minerales del suelo reemplazan gradualmente la materia orgánica, creando una estructura fosilizada.




Este coprólito vikingos se preservó debido a las condiciones húmedas y ricas en materia orgánica del suelo de Jórvík, un sitio arqueológico donde han aparecido otros restos orgánicos bien conservados.



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3. Análisis Biológico y su Relación con la Medicina


El análisis microscópico de este coprólito reveló evidencias de infecciones intestinales y parásitos, lo que proporciona información clave sobre la salud digestiva de los vikingos:


3.1. Parásitos Detectados


Se encontraron huevos de Trichuris trichiura (lombriz intestinal) y Ascaris lumbricoides, lo que indica que la población vikinga sufría de helmintiasis, infecciones causadas por gusanos intestinales que generan:


Desnutrición y anemia.


Diarrea crónica y cólicos abdominales.


Déficit vitamínico por malabsorción intestinal.



Este hallazgo es coherente con la falta de higiene en los asentamientos vikingos, donde los desechos humanos y animales contaminaban el agua y los alimentos.


3.2. Composición de la Dieta


El análisis de los restos no digeridos dentro del coprólito mostró un alto contenido de fibras vegetales, lo que sugiere una dieta rica en granos enteros. Sin embargo, la presencia de fragmentos de huesos y pelo animal indica el consumo de carne sin una adecuada preparación, lo que pudo haber aumentado la incidencia de infecciones gastrointestinales.



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4. Impacto en la Salud: Enfermedades Relacionadas con el Hallazgo


El estudio de este excremento vikingos permite inferir algunas condiciones médicas frecuentes en la época:


4.1. Disbiosis Intestinal


El desequilibrio de la microbiota intestinal era común debido a una dieta irregular y la falta de higiene. Esto favorecía la proliferación de bacterias patógenas y alteraciones digestivas.


4.2. Síndrome de Colon Irritable y Enfermedades Inflamatorias


El consumo de cereales no procesados, junto con infecciones parasitarias recurrentes, pudo haber contribuido al desarrollo de enfermedades como el síndrome de intestino irritable (SII) o colitis inflamatoria crónica.


4.3. Intoxicaciones Alimentarias


El hallazgo de restos de carne cruda sugiere que enfermedades como la salmonelosis y la listeriosis podrían haber sido comunes, causando episodios severos de diarrea y fiebre.



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5. ¿Es Real Este Hallazgo? Contraste de Veracidad


Si bien el tamaño del excremento es sorprendente, su autenticidad ha sido validada por arqueólogos y paleofecólogos del Jórvík Viking Centre en Inglaterra. Existen múltiples razones para considerar este hallazgo veraz:


1. Confirmación por Estudios Paleofecológicos: La estructura y composición del coprólito son compatibles con otros hallazgos similares de la época.



2. Ubicación en un Sitio Arqueológico Real: Jórvík es una de las áreas más ricas en restos vikingos bien conservados.



3. Preservación en Condiciones Óptimas: La fosilización de material fecal es rara, pero no imposible, como lo demuestran otros coprólitos descubiertos en diversas partes del mundo.




El coprólito está actualmente exhibido en el Museo del Jórvík Viking Centre, donde es considerado una pieza clave en la reconstrucción de la vida cotidiana de los vikingos.



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6. Importancia del Estudio de Coprólitos en la Medicina Moderna


La paleofecología ha permitido avanzar en la comprensión de cómo la dieta y las enfermedades del pasado han influido en la evolución de nuestra microbiota intestinal y salud general. Entre las aplicaciones médicas más destacadas se encuentran:


Análisis de la Evolución de Patógenos Humanos: La identificación de parásitos y bacterias antiguas ayuda a entender su evolución y resistencia actual.


Estudios sobre Nutrición Ancestral: Permiten comparar dietas antiguas con las actuales y su impacto en la salud digestiva.


Reconstrucción de Enfermedades Extintas o Mutadas: El ADN de patógenos en coprólitos permite estudiar enfermedades que ya no existen o han cambiado con el tiempo.




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Conclusión


El excremento humano más grande del mundo, hallado en Jórvík, no es solo un récord peculiar, sino una valiosa fuente de información sobre la salud, la dieta y las enfermedades de los vikingos hace más de 1200 años. Su estudio ha permitido comprender mejor las condiciones sanitarias, las infecciones intestinales y la nutrición de aquella época.


Lejos de ser un simple fósil curioso, este coprólito ha contribuido a la paleofecología y a la medicina moderna, demostrando que incluso los desechos humanos pueden contener un legado científico invaluable.


Riesgos Zoonóticos Asociados al Contacto con la Saliva Canina by DrRamonReyesMD



Riesgos Zoonóticos Asociados al Contacto con la Saliva Canina: Una Revisión Sistemática desde Perspectivas Clínicas, Microbiológicas y Veterinarias  

DrRamonReyesMD, (c)


Resumen

El contacto oral entre perros (Canis lupus familiaris) y humanos, frecuentemente manifestado mediante lamidos, es una práctica culturalmente aceptada como expresión de afecto. Sin embargo, esta interacción puede representar un riesgo significativo para la salud pública debido a la transmisión de agentes zoonóticos presentes en la saliva canina. Esta revisión sistemática analiza exhaustivamente la microbiota oral canina, los principales patógenos implicados (bacterias, virus, parásitos y hongos), las rutas de transmisión, las manifestaciones clínicas en humanos y las estrategias preventivas desde una perspectiva interdisciplinaria. Se identifican grupos de riesgo, incluyendo pacientes inmunocomprometidos, ancianos, niños y embarazadas, y se proponen medidas preventivas basadas en evidencia científica, abarcando tanto la salud humana como veterinaria.  

Palabras clave: Zoonosis, saliva canina, microbiota oral, Capnocytophaga canimorsus, Pasteurella multocida, prevención, salud pública  

1. Introducción

La relación simbiótica entre humanos y perros ha evolucionado a lo largo de milenios, consolidando al perro como un compañero emocional y social integral en muchas culturas. En este contexto, prácticas como permitir lamidos faciales o compartir espacios íntimos (incluyendo camas y utensilios) se han normalizado. Aunque estas interacciones suelen percibirse como inofensivas, representan un vector potencial para la transmisión de enfermedades zoonóticas, algunas de las cuales pueden tener consecuencias graves, especialmente en poblaciones vulnerables como pacientes inmunosuprimidos, ancianos, niños pequeños y mujeres embarazadas.  

Las zoonosis asociadas al contacto con la saliva canina abarcan un espectro amplio de agentes infecciosos: bacterias oportunistas, virus letales como el de la rabia, parásitos intestinales y dermatofitos. La falta de conciencia pública sobre estos riesgos, combinada con una higiene inadecuada, incrementa la probabilidad de transmisión. Esta revisión sistemática tiene como objetivo consolidar la evidencia científica disponible sobre los riesgos zoonóticos asociados al contacto con la saliva canina, analizar las implicaciones clínicas y microbiológicas, y proponer estrategias de prevención basadas en un enfoque One Health que integre la medicina humana y veterinaria.  

2. Metodología

Para esta revisión, se realizó una búsqueda sistemática en bases de datos científicas como PubMed, Scopus, Web of Science y Google Scholar, utilizando términos clave como “zoonotic pathogens”, “canine saliva”, “oral microbiota dogs”, “Capnocytophaga canimorsus”, “Pasteurella multocida”, y “rabies transmission”. Se incluyeron estudios publicados entre 1980 y 2023, priorizando artículos originales, revisiones sistemáticas y reportes de casos con relevancia clínica. Los criterios de inclusión abarcaron investigaciones que analizaran la microbiota oral canina, riesgos zoonóticos asociados al contacto salival, y estrategias de prevención. Se excluyeron estudios no relacionados directamente con la transmisión zoonótica o con metodologías poco rigurosas.  

3. Microbiota Oral Canina y Patógenos Zoonóticos

La cavidad oral de los perros alberga una microbiota diversa y dinámica, influenciada por factores como la dieta, la higiene, el entorno y la salud general del animal. Aunque muchos microorganismos son comensales en el hospedador canino, pueden actuar como patógenos oportunistas en humanos, especialmente tras contacto directo con la saliva. A continuación, se describen los principales agentes zoonóticos identificados.  

3.1. Bacterias Zoonóticas

Capnocytophaga canimorsus

Este bacilo Gram-negativo anaerobio facultativo está presente en la saliva del 60-74% de perros sanos (Blanton et al., 2015). Es un patógeno oportunista que puede causar infecciones graves en humanos tras lamidos en mucosas, heridas abiertas o mordeduras. Las manifestaciones clínicas incluyen celulitis, sepsis fulminante y meningitis, con una tasa de mortalidad que puede alcanzar el 30% en pacientes inmunosuprimidos, como aquellos con esplenectomía, cirrosis o bajo tratamiento con corticosteroides (Pers et al., 1996).  

Pasteurella multocida

Común en la microbiota oral canina (hasta en el 66% de los perros), esta bacteria Gram-negativa es un agente frecuente en infecciones locales tras mordeduras o arañazos. Sin embargo, también se ha documentado su transmisión vía lamidos, causando celulitis, bacteriemia, endocarditis y neumonía (Weber et al., 1984). Los pacientes con comorbilidades como diabetes o insuficiencia hepática tienen mayor riesgo de complicaciones sistémicas.  

Salmonella spp.

Aunque su reservorio principal es el tracto gastrointestinal, Salmonella puede estar presente en la saliva canina debido a hábitos coprofágicos o contacto oral-anal. La transmisión a humanos puede provocar gastroenteritis, fiebre entérica o incluso bacteriemia en casos severos (Finley et al., 2008). Estudios han identificado Salmonella en perros alimentados con dietas crudas (BARF), incrementando el riesgo de zoonosis (Morley et al., 2006).  

Escherichia coli (cepas EHEC y EPEC)

Cepas enteropatogénicas y enterohemorrágicas de E. coli, como las productoras de toxinas Shiga, han sido aisladas en perros con acceso a alimentos crudos o ambientes contaminados. La transmisión a humanos mediante contacto salival puede causar diarrea hemorrágica y, en casos graves, síndrome urémico hemolítico, especialmente en niños (Jay-Russell et al., 2017).  

Streptococcus spp. y Staphylococcus spp.

Aunque menos estudiados en el contexto zoonótico, algunos estreptococos y estafilococos presentes en la saliva canina, como Streptococcus canis y Staphylococcus pseudintermedius, pueden causar infecciones oportunistas en humanos, particularmente infecciones cutáneas y endocarditis (Murdoch et al., 2009).  

3.2. Virus

Virus de la rabia (Rhabdoviridae)

La rabia sigue siendo una zoonosis letal en regiones donde la vacunación canina no está generalizada. Aunque la transmisión más común ocurre por mordedura, el contacto de saliva infectada con mucosas o heridas abiertas también representa un riesgo significativo. La profilaxis post-exposición (PPE) con inmunoglobulina y vacunación es esencial tras cualquier exposición sospechosa (CDC, 2023).  

Otros virus zoonóticos potenciales

Aunque menos documentados, virus como el norovirus y ciertos enterovirus podrían teóricamente transmitirse vía saliva si el perro actúa como vector mecánico tras contacto con heces humanas o animales infectadas. Sin embargo, la evidencia clínica es limitada (Marks et al., 2015).  

3.3. Parásitos

Giardia intestinalis

Este protozoo flagelado es un patógeno zoonótico común en perros, especialmente en aquellos con hábitos coprofágicos o que frecuentan ambientes contaminados. La transmisión a humanos puede ocurrir mediante contacto salival si el perro se lame la región perianal y luego lame a una persona. La giardiasis resultante se manifiesta con diarrea acuosa, dolor abdominal y náuseas (Thompson et al., 2008).  

Ancylostoma spp. y Toxocara canis

Estos nematodos intestinales pueden estar presentes en la saliva de perros con hábitos coprofágicos o tras lamido de áreas contaminadas. En humanos, las larvas de Ancylostoma pueden causar larva migrans cutánea, mientras que Toxocara puede inducir larva migrans visceral u ocular, con complicaciones como eosinofilia sistémica y daño hepático (Bowman et al., 2010).  

Echinococcus spp.

Aunque menos común, la transmisión de Echinococcus granulosus (causante de la hidatidosis) puede ocurrir si el perro ingiere vísceras crudas infectadas y transfiere quistes hidatídicos vía saliva. Esto es particularmente relevante en áreas endémicas como América Latina y Asia Central (Craig et al., 2017).  

3.4. Hongos

Microsporum canis

Este dermatofito zoonótico es el agente causal de la tiña en perros y puede transmitirse a humanos mediante contacto directo con saliva o piel infectada. Las lesiones humanas suelen presentarse como placas anulares eritematosas con prurito (Weitzman & Summerbell, 1995).  

Candida spp.

Aunque menos frecuente, perros inmunosuprimidos o con infecciones orales pueden albergar Candida albicans, potencialmente transferible a humanos mediante lamidos, causando infecciones oportunistas en mucosas orales o genitales (Santana et al., 2019).  

4. Vías de Transmisión

Las rutas de transmisión zoonótica asociadas a la saliva canina pueden clasificarse en:  

Directa: Contacto inmediato entre la saliva del perro y las mucosas humanas (boca, nariz, ojos) o heridas abiertas.  

Indirecta: Transmisión a través de fómites contaminados (juguetes, camas, recipientes de agua, manos del cuidador).  

Vectorial secundaria: El perro actúa como vector mecánico al transportar patógenos desde el entorno (heces, suelo, agua contaminada) hacia el humano.

5. Grupos de Riesgo

Los siguientes grupos presentan mayor susceptibilidad a infecciones zoonóticas:  

Pacientes inmunosuprimidos: Individuos con VIH/SIDA, en quimioterapia, trasplantados o bajo tratamiento inmunosupresor (ej., corticosteroides).  

Ancianos: Sistema inmune debilitado y mayor prevalencia de comorbilidades.  

Niños menores de 5 años: Sistema inmune inmaduro y mayor probabilidad de contacto cercano con perros.  

Mujeres embarazadas: Riesgo de complicaciones fetales ante infecciones como toxocariasis o salmonelosis.

6. Manifestaciones Clínicas en Humanos

Las manifestaciones clínicas dependen del patógeno involucrado:  

Infecciones bacterianas: Desde infecciones locales (celulitis, abscesos) hasta sistémicas (sepsis, meningitis, endocarditis).  

Infecciones virales: La rabia, si no tratada, progresa a encefalitis letal.  

Infecciones parasitarias: Diarrea (Giardia), eosinofilia y daño orgánico (Toxocara), lesiones cutáneas (Ancylostoma).  

Infecciones fúngicas: Lesiones cutáneas (tiña) o infecciones mucocutáneas (Candida).

7. Prevención y Recomendaciones Médico-Veterinarias

7.1. Medidas para Humanos

Evitar lamidos en la cara, mucosas o heridas abiertas.  

Lavado de manos con jabón tras contacto con perros o sus pertenencias.  

No compartir utensilios de cocina, alimentos o camas con perros.  

Educación sanitaria en poblaciones vulnerables (pediatría, geriatría, pacientes inmunosuprimidos).

7.2. Medidas Veterinarias

Vacunación completa (rabia, leptospirosis) y programas de desparasitación (mensual o trimestral, según peso y riesgo).  

Control de hábitos coprofágicos mediante adiestramiento y supervisión.  

Evitar dietas crudas (BARF) sin controles sanitarios estrictos.  

Exámenes microbiológicos periódicos de la cavidad oral en perros de alto riesgo (refugios, perros callejeros).

7.3. Enfoque One Health

Promover campañas interdisciplinarias que involucren a médicos, veterinarios y autoridades de salud pública para reducir la incidencia de zoonosis.  

8. Conclusiones

El contacto con la saliva canina, aunque culturalmente aceptado, no debe subestimarse como vector de transmisión zoonótica. La microbiota oral canina alberga patógenos potencialmente peligrosos, desde bacterias oportunistas como Capnocytophaga canimorsus hasta virus letales como el de la rabia. La prevención requiere un enfoque integral que combine educación pública, higiene estricta, y manejo veterinario responsable. En poblaciones vulnerables, las interacciones deben manejarse con especial cautela para evitar desenlaces clínicos graves.  

Referencias

Blanton, L. S., et al. (2015). Capnocytophaga canimorsus: An emerging cause of sepsis and meningitis. Journal of Clinical Microbiology, 53(3), 897–902.  

Weber, D. J., et al. (1984). Pasteurella multocida infections. New England Journal of Medicine, 310(13), 785–789.  

Finley, R., et al. (2008). Human health implications of Salmonella-contaminated natural pet treats and raw pet food. Clinical Infectious Diseases, 46(9), 1226–1232.  

Jay-Russell, M. T., et al. (2017). Prevalence and antimicrobial resistance of E. coli from dogs fed raw diets. Zoonoses and Public Health, 64(3), 223–230.  

CDC. (2023). Rabies post-exposure prophylaxis guidance. Centers for Disease Control and Prevention.  

Thompson, R. C. A., et al. (2008). The public health and clinical significance of Giardia and Cryptosporidium in domestic animals. Veterinary Journal, 177(1), 18–25.  

Bowman, D. D., et al. (2010). Toxocara canis and Ancylostoma spp.: epidemiology, diagnosis, and control. Clinical Microbiology Reviews, 23(2), 233–245.  

Weitzman, I., & Summerbell, R. C. (1995). The dermatophytes. Clinical Microbiology Reviews, 8(2), 240–259.  

Pers, C., et al. (1996). Capnocytophaga canimorsus septicemia in Denmark, 1982–1995: Review of 39 cases. Clinical Infectious Diseases, 23(1), 71–75.  

Morley, P. S., et al. (2006). Antimicrobial drug resistance in Salmonella isolates from raw meat-based dog diets. Journal of Veterinary Internal Medicine, 20(3), 451–456.  

Murdoch, D. R., et al. (2009). Streptococcus canis infections in humans: A neglected zoonosis? Emerging Infectious Diseases, 15(9), 1515–1517.  

Marks, P. J., et al. (2015). Evidence for airborne transmission of norovirus. Journal of Hospital Infection, 91(2), 123–129.  

Craig, P. S., et al. (2017). Echinococcosis: Biology, epidemiology, and control. Advances in Parasitology, 95, 55–113.  

Santana, R. C., et al. (2019). Oral candidiasis in dogs: Prevalence and clinical implications. Veterinary Microbiology, 234, 67–72.


HUEVOS: 12 mitos sobre los huevos

 


Es uno de los alimentos más consumidos del mundo, pero también uno de los que genera más interrogantes

https://www.facebook.com/EMSSINT/videos/754237003494759

Descartadas falsas ideas como que no conviene comer más de dos huevos a la semana, que sus nutrientes se encuentran en la clara y que la yema es lo que engorda por su alto contenido en colesterol (del malo), quedan otras supuestas certezas que se desmoronan si se profundiza un poco en la naturaleza de este alimento, que es uno de los más consumidos en el mundo.

Los rubios son mejores

Falso, ya que el color de la cáscara sólo depende del tipo de la gallina que los pone y no determina si son más o menos nutritivos. La raza, la salud y la alimentación tienen mucho que ver en la calidad.



Tomarlos sin cocer puede derivar en alguna enfermedad

Los crudos alimentan más

Error.Tomarlos sin cocinar es una práctica que siguen algunos deportistas convencidos de que así les aportan más proteínas.

Se equivocan, porque tienen las mismas crudos que cocidos, con la diferencia de que el organismo es capaz de absorber el doble de proteínas de estos últimos que de los no cocinados.

Además, tomarlos sin cocer puede derivar en alguna enfermedad, entre ellas la salmonelosis, que se evitaría al pasarlos por el fuego.

Hay que guardarlos refrigerados sí o sí


Es cierto, aunque sorprende ver que en las tiendas no es así. Se debe a que lo que hay que evitar a toda costa son los cambios de temperatura.

Por ese motivo, una vez fríos no hay que tenerlos mucho tiempo a temperatura ambiente, porque los huevos “sudan” y como son muy porosos, la humedad podría penetrar la cáscara y provocar el crecimiento de bacterias o moho.

Hay que evitar a toda costa los cambios de temperatura

En Estados Unidos y otros países sí se encuentran refrigerados. Es porque los lavan previamente para evitar la salmonela y al hacerlo dejan la cáscara desprotegida y susceptible de infectarse con algún tipo de bacterias. En la Unión Europea esta práctica está prohibida.

Por ese mismo motivo no es en absoluto aconsejable lavar los huevos crudos bajo el grifo. Si tienen algún resto lo mejor es frotarlos con un paño seco.

La cáscara contamina el huevo



Hay una cierta histeria en evitar que el más mínimo pedazo de cáscara caiga en el huevo al romperlo. No pasa nada si el trozo no es muy grande y uno se lo come después de pasar por la sartén.

Hay que descartarlos si tienen una pequeña mancha roja

En absoluto. Puede resultar desagradable a la vista, pero nada más. Se suele pensar que es porque el huevo ya está fertilizado y no tardará en convertirse en polluelo.

Si tienen una pequeña mancha roja puede resultar desagradable a la vista, pero nada más

Falso. Es solo un signo de que se ha roto algún vaso sanguíneo antes de la puesta. No es muy frecuente y, aunque pueden denotar una deficiencia de vitamina A en la gallina, el huevo es perfectamente comestible.

Además, tampoco pasa nada si se come un huevo ya fertilizado, aunque tampoco es más nutritivo que los otros.

No se pueden comer después de la fecha de consumo preferente



De hecho, se pueden seguir tomando entre cinco seis semanas después. Si están mal de verdad se nota enseguida por el olor.

Pero si se tienen dudas, hay un método infalible. Se meten en un cacharro con agua del tiempo: si se van al fondo, están frescos; si flotan en la superficie, mejor desecharlos. Si se quedan flotando a medio camino, aún están buenos, aunque no tan frescos. Una vez cocidos no hay que conservarlo más que un par de días y en frío.

Se debe quitar la calaza

Falso. Se llama así una especie de cordel algo más opaco que la clara y que mantiene la yema en el centro del huevo. Puede que a alguien le dé algún reparo, pero no afecta para nada al sabor ni se nota una vez cocinado.

No afecta para nada al sabor ni se nota una vez cocinado

Gallinas grandes, huevos grandes

Sí pero no. Cierto que las gallinas jóvenes suelen poner huevos más pequeños y que su tamaño va aumentando con la edad. Pero no necesariamente es así. Dependerá de otros factores como la raza, la alimentación o si están criadas en granjas de producción intensiva o en pequeños corrales al aire libre.

El huevo es indigesto

No necesariamente. Son muchas las personas convencidas de que el huevo no les acaba de sentar bien. Lo más probable es que se deba a la forma de cocinarlos. Los pasados por agua, escalfados o poché se digieren mejor que los duros o los fritos, que son los más calóricos debido al aceite.

Los ecológicos saben mejor



Es posible, pero por el momento no hay pruebas científicas que respalden si son más o menos sabrosos o nutritivos que los de gallinas confinadas en jaulas. En todo caso la elección es una cuestión de ética personal.

Son buenos para la vista

Parece que es cierto debido a su considerable aportación de vitamina A y del antioxidante luteína, que juegan un importante papel en la salud ocular.

Desayunar huevos engorda

Falso. Se ha comprobado que comerlos en lugar de un desayuno dulce ayuda a estabilizar los niveles de azúcar a lo largo de la mañana. La consecuencia es que uno se siente lleno más tiempo y tiene menos necesidad de comer a media mañana.


https://www.lavanguardia.com/comer/materia-prima/20190904/464205216096/huevos-mitos-y-verdades-cascara-crudo-nevera-tipo-cocinado.html




Huevos: valor nutricional y calorías


05 agosto 2020

Consumir huevos no tiene ningún secreto. Hacerlo evitando riesgos, sí. Sabroso, barato y con unas propiedades nutricionales excelentes, te lo contamos todo sobre los huevos: cómo distinguir los frescos de los viejos, cómo manipularlos, cómo conservalos y cómo tomarlos de manera adecuada. Y olvída muchas creencias populares y mitos.

¿Cómo se puede saber si un huevo es fresco?

El huevo es un alimento rico en vitaminas y proteínas, que se utiliza en multitud de elaboraciones gastronómicas y que requiere de algunos cuidados, tanto a la hora de comprarlos como al conservarlos en casa y manipularlos.

Haz la prueba del vaso del agua

Pierden su frescura rápidamente, más si están a temperatura que refrigerados, aunque pueden consumirse hasta 28 días después de su puesta. La yema y la clara deben ser consistentes y la cáscara debe estar intacta y limpia. Todos estos síntomas revelan que el huevo es fresco, aunque para comprobar la frescura existe una sencilla e infalible práctica: la prueba del vaso con agua. El huevo estará fresco si al sumergirlo en agua con un 10% de sal disuelta permanece en el fondo del recipiente. Si flota, deséchalo (no te equivoques con los huevos ya cocidos, que flotan).

 


Los huevos viejos, además, cambian de densidad, debido al aumento de espacio de la cámara de aire que hay entre la membrana interna y la externa. La cáscara del huevo nuevo es áspera y opaca. Cuando es viejo, es más lisa y gana brillo. Si el huevo está agrietado, deséchalo, para evitar riesgos sanitarios.

Una vez abierto, un huevo fresco no debe presentar olor de ningún tipo. La clara debe ser limpia, translúcida y gelatinosa. Si la clara no presenta estas características y la yema no ofrece relieve, es muy probable que el huevo esté envejecido. A medida que un huevo pierde frescura, la yema pierde consistencia y se desparrama.

Los huevos deben conservarse siempre en el frigorífico, donde se suelen colocar con la punta más fina hacia abajo. Saca de la nevera sólo los huevos que vayas a consumir y respeta la fecha impresa en el propio huevo y el envase. Evita exponer los huevos a variaciones de temperatura.

Propiedades de los huevos

El huevo cuenta con todos los nutrientes necesarios para el desarrollo de los polluelos, por lo que se trata por fuerza de un alimento bastante completo. Tanto la clara como la yema contienen una parte sustancial de proteínas de alto valor biológico. Se consideran así por la cantidad y equilibrio entre los aminoácidos que las componen, al extremo que son el estándar de referencia en los estudios de nutrición. 



Con efectos beneficiosos para la salud

La yema es asimismo rica en grasas, pero también de la mejor calidad: el contenido conjunto de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados supera ampliamente al de grasa saturada y su aporte de ácido oleico, linoleico y omega 3 tiene un gran interés por sus efectos beneficiosos en la salud.

Además, el huevo es la principal fuente que tenemos de colina, compuesto necesario para distintos procesos metabólicos. Y nos provee generosamente de vitaminas, así como de luteína y zeaxantina, carotenoides con acción antioxidante a los que se atribuye capacidad para prevenir la degeneración macular y enfermedades coronarias como el infarto cerebral.

¿Y la huevina?

Es el nombre popular de los productos de huevo pasteurizado. El tratamiento térmico elimina bacterias y su uso es obligatorio en hostelería para aquellas recetas en las que no se llegue a alcanzar los 65º.

¿Cuántos huevos se pueden comer a la semana?

Es un alimento bastante nutritivo. Contiene proteínas tanto en la clara como en la yema. La clara se compone de muchas vitaminas y aporta entre un 10% y un 20% de la cantidad diaria recomendada de vitaminas A, D, E y K. Los huevos también tienen minerales, como fósforo, selenio, hierro y zinc.

Mito del colesterol

En 1973 la Asociación Americana del Corazón recomendó limitar su ingesta semanal a tres unidades por su alto contenido en colesterol (200mg por huevo) y los responsables sanitarios transmitieron esa instrucción a la población. Múltiples estudios posteriores, sin embargo, han desmentido esa idea.

Cualquier alimento tomado puede ejercer un efecto negativo en la salud del consumidor. En el caso de los huevos no se debe abusar tampoco. Pero tomar un huevo cada día no aumenta el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares y tampoco eleva el nivel de colesterol en sangre en personas sanas, como afirman algunas creencias populares.

Por tu seguridad, cuidado con las yemas crudas

Todas estas virtudes pueden convertirse en un riesgo si el alimento se manipula de forma inadecuada. Por eso hay que hacerlo con escrupulosidad. El tratamiento térmico tiene especial importancia, tanto desde el punto de vista nutricional como sanitario. El calentamiento no solo facilita la digestión de las proteínas de la clara, sino que ayuda a liberar vitaminas y minerales y destruye posibles microorganismos contaminantes.

De hecho, no es recomendable, consumir grandes cantidades de huevo crudo. Es más, este contiene una sustancia denominada avidina que puede originar una deficiencia vitamínica al bloquear la absorción de biotina, problema que se ha observado en culturistas que toman abundante clara cruda.

Pero es que el calor también se recomienda para evitar intoxicaciones como la provocada por las bacterias salmonella. Alcanzar una temperatura de 70 °C al menos durante un par de minutos en todo el alimento garantiza su eliminación. Una vez cocinados, no obstante, lo más prudente es refrigerarlos si no van a comerse en un breve espacio de tiempo y volver a alcanzar esa temperatura al recalentarlos.

En último término, la forma de preparación del huevo también influye en sus propiedades nutricionales: el huevo frito aporta más calorías y grasa que si lo cocinamos hervido o pasado por agua. Y recuerda que la yema es la parte más calórica. Es decir, cien gramos de solo yema tienen más calorías que cien de huevo completo.

 

 

 

Tipos y valores nutricionales

Los huevos que se venden habitualmente en las tiendas están clasificados por su calidad y su peso y tamaño, aunque en los establecimientos únicamente los encontraremos de categoría A, que es la mejor. Los de categoría B presentan algún defecto y sólo se utilizan en la industria alimentaria, no se ponen a la venta en las tiendas.

Por peso y tamaño podemos encontrar huevos talla XL, que son los de más de 73 gramos; de categoría L, los de entre 63 y 73 g; los M, de entre 53 y 63 g; y los P, de menos de 53 gramos.

En ocasiones algunos huevos indican en el envase las palabras Extra o Extrafrescos, lo que indica que se ponen a la venta durante los 9 días siguientes a su puesta.

Significado de los códigos

Los huevos lucen un código que indica el tipo de cría de las gallinas ponedoras y que se cifra del 0 al 3:

0 para gallinas ecológicas. Salida permanente al aire libre y pienso ecológico.

1 para las gallinas camperas. Con salida permanente al aire libre.

2 para las criadas en el suelo. Las gallinas pueden moverse dentro de un gallinero cubierto.

3 para las criadas en jaula. Se alojan en jaulas para facilitar la recogida de huevos.

Las dos letras siguientes indican el país de procedencia del huevo y los siguientes dígitos identifican la granja concreta con un número para la provincia, otro para el municipio y el resto es la explotación dentro de ese municipio.



Los ecológicos, hasta 5 veces más caros: ¿merecen la pena?

Los huevos ecológicos pueden superar los 0,50 euros la unidad y los de corral, los 0,30 euros. Mientras que un huevo de gallina criada toda su vida en una granja cubierta puede encontrarse desde 0,10 euros. Es decir, las diferencias entre unas categorías y otras pueden alcanzar el 500%. ¿Merece la pena? Pues tal y como nos cuenta el experto José Luis Campo, no hay evidencias científicas concluyentes que permitan asociar por sistema un determinado tipo de producción a más bienestar o mejor calidad. Esto depende de unas buenas instalaciones, del adecuado manejo de los lotes y de la adaptación de los tipos de gallina a la forma de explotación escogida.

En realidad, la frescura del producto influye más en el gusto que cualquier otro factor, mientras que sus valores nutricionales están sobre todo relacionados con el tipo de alimentación de las aves: el contenido lipídico y de oligoelementos (minerales) puede variar según el pienso que reciban, así como la composición en ácidos grasos y vitaminas liposolubles, especialmente la vitamina D3.

¿Blanco o moreno? El color no importa

En España se dispensan huevos de cáscara marrón y blanca, aunque los que más se consumen son los huevos morenos, procedentes de gallinas de plumaje castaño rojizo. Se trata de una cuestión exclusivamente estética, puesto que el color de la cáscara no influye ni en el sabor, ni en la calidad, ni en el valor nutritivo. Pese a las leyendas al respecto, la única razón es comercial: las gallinas blancas precisan de un sexado japonés, una técnica de selección más cara y compleja.

El color de la cáscara de un huevo viene dado únicamente por la raza de la gallina que lo haya puesto y la alimentación que haya recibido el animal. Por ejemplo, si la gallina se alimentan con maíz y éste tiene colorantes, la cáscara del huevo tenderá a ser más amarilla.

10 consejos de uso

Un alimento tan popular y consumido en todo el mundo como el huevo parece que no tiene secretos. Pero no es así. Manipular los huevos requiere de precauciones y también preparlos para ser consumidos, ya sea en algún plato preparado o los huevos solos cocinados, normalemente cocidos o fritos:

Compra siempre huevos con la cáscara intacta y limpia, y con la fecha de consumo preferente impresa en el envase.

No los laves, ni siquiera antes de meterlos en el frigorífico para su conservación. El agua puede facilitar la entrada de gérmenes en el huevo. Si están muy sucios pueden lavarse justo antes cocinarlos para no dañar la retícula que los protege de la entrada de bacterias. En general, la humedad y los huevos son malos compañeros. 

Cuidado al romperlo, ya que la contaminación ambiental podría pasar de la cáscara a la yema. No rompas el huevo en el borde del recipiente donde lo vayas a batir y no separes las claras de las yemas con la propia cáscara del huevo.

Cocina bien los alimentos que lleven huevo, puesto que el calor mata a bacterias como la salmonela.

Para los que si los los huevos no se desparramen, si se rompen al cocerlos, añade un poco de vinagre antes de que hierva el agua.

Cuaja bien las tortillas y mantenlas refrigeradas si no se van a comer de inmediato.

Prepara la mayonesa con la máxima higiene y consérvala en el frigorífico hasta su consumo, pero como máximo 24 horas si está hecha con huevo fresco.

Guárdalos en el frigorífico. No dejes los huevos ni los alimentos que los contengan sin refrigerar. Sácalos de la nevera justo cuando los vaya a usar.

Conserva los huevos alejados de olores extraños que pueden afectar a su sabor.

Y por supuesto, desecha los huevos con olores o sabores extraños.


https://www.ocu.org/alimentacion/alimentos/informe/huevos-beneficios



ROMPIENDO MITOS: HUEVOS Todo lo que debe de saber sobre el huevo


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