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lunes, 4 de enero de 2016

Dolor de oídos en el avión: cómo evitarlo "BAROTRAUMA"

Dolor de oídos en el avión: cómo evitarlo "BAROTRAUMA"


El barotrauma es un traumatismo provocado por cambios bruscos de presión. 

Se puede producir durante el buceo, el paracaidismo y en los viajes de avión. 

La diferencia en la presión tensa el tímpano sin lesionarlo: el oído se tapona. 

En la mayoría de ocasiones se resuelve de forma espontánea en pocos días. 

Si no se resuelve, la causa puede ser una rinitis alérgica o a una poliposis nasal.
EUROPA PRESS. 04.01.2015 - 09:16h 

Los cambios de presión afectan a las cavidades de aire del organismo: oídos, senos paranasales y pulmones, donde las consecuencias de una descompresión rápida pueden ser muy graves. El avión es el medio al que más población está expuesta en comparación con otras fuentes de riesgo en la descompensación como el buceo o el paracaidismo.


El barotrauma consiste en un traumatismo provocado por cambios bruscos de presión que se puede producir durante el buceo, el paracaidismo, el uso de cámaras hiperbáricas y en los viajes de avión. Como explica Constantino Morera, presidente de la Comisión de Otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y jefe de Servicio de esta especialidad en el Hospital La Fe de Valencia, en el barotrauma se presentan síntomas que van desde la sensación inicial de taponamiento, pasando por una leve sordera (hipoacusia) leve, la escucha de ruidos graves en el oído (acúfenos), para progresar a dolor y en los casos más graves darse ruptura del tímpano y sangrado e incluso algún vértigo periférico. El mecanismo por el que se compensan las diferencias de presión interna y externa es la entrada de aire al oído a través de la trompa de Eustaquio, un pasaje que comunica el oído con la parte de atrás de la nariz y que no siempre esta abierto. Según explica Morera, sólo cuando se contrae el paladar pasa el aire, algo que sucede de forma automática cuando al tragar, bostezar, masticar o mover de un lado a otro la mandíbula, acciones que abren la trompa de Eustaquio y permiten que se ventile el oído. Sin embargo, la aireación del oído es continua ya que cada minutos se produce una deglución, un periodo que se amplía a los 5 minutos durante el sueño. Lo importante, según apunta el doctor, es el cambio de volumen de aire al cambiar la presión: “Cuando sube la presión el volumen de aire en el oído se expande y cuando baja se contrae". Durante el vuelo la cabina del avión está presurizado, es decir mantiene una presión constante equivalente a entre 1.500 y 2.500 metros de altitud, con esta altitud el aire del oído se expande y ocupa más volumen.



El aire en el avión se expande un 25% pero cuando se producen subidas o bajadas bruscas en la altitud la presión puede cambiar. También interviene la humedad relativa, que desciende a entre un 10% y un 20% en los aviones, lo que ocasiona secreciones más espesas y que la trompa de Eustaquio no esté tan bien lubricada como debiera. "La mayor parte de los problemas se producen al aterrizar porque si se baja deprisa, ese cambio de presión brusco hace que el aire del oído sufra un cambio brusco y que el tímpano se desplace hacia dentro", explica Morera. El síntoma más frecuente es el simple taponamiento producido por una diferencia en la presión fuera y dentro del oído, lo que tensa el tímpano sin lesionarlo. Las personas más propensas a sufrir un barotrauma son aquellas con condiciones que disminuyen su capacidad para compensar las presiones de dentro y fuera del oído medio. Una obstrucción en la trompa de Eustaquio debida a un resfriado o una inflamación de la mucosa por alergias hacen difícil compensar la presión debido a que son patologías asociadas con secreciones. Existen además factores anatómicos derivados de la forma de la trompa de Eustaquio y el volumen de aire existente en el oído medio que varía entre los 4 y los 22 ml según las personas, lo que supone una mayor o menor aireación del oído medio. En la mayoría de ocasiones el barotrauma se resuelve de forma espontánea en los siguientes días pero de no ser así el médico puede realizar una exploración otoscópica para detectar la causa de base y prescribir el tratamiento adecuado. "La causa inicial puede deberse a una rinitis alérgica o a una poliposis nasal, el tratamiento se dirige entonces a la condición que ha impedido una compensación adecuada y en lo que se refiere al barotrauma se deja al oído sanar por sí mismo", sostiene Morera.


Consejos para afrontar los cambios de presión 


Para que estos cambios de presión al volar no causen problemas a nuestros  oídos, el doctor Morera recomienda seguir los siguientes consejos: 


Evitar utilizar el avión para volar si existe resfriado, catarro agudo o episodio alérgico activo: si no es posible cambiar de vehículo y existen problemas de congestión o secreciones hay que tomar medicación adecuada como antihistamínicos y vasoconstrictores para tratar la mucosa nasal. Si existen cirugías recientes en el oído no se debería el viaje en avión y quienes tengan más  dificultad para compensar pueden tomar como precaución medicación. 


Es conveniente regular la presión desde el inicio del viaje: es en el despegue y sobre todo al aterrizar cuando el cambio es más brusco pero a lo largo de todo el trayecto se deben ventilar el oído con bostezos, movimientos mandibulares o masticando. En los niños más pequeños la succión del chupete o el biberón al bajar puede ser suficiente y en los adultos masticar un chicle puede bastar. 


Maniobra de Valsalva: si deglutir o bostezar no es suficiente para que se compensen las presiones se puede tomar aire, tapar la nariz y la boca y soplar aumentando la presión en faringe, es lo que se denomina maniobra de Valsalva, que ayuda a ventilar el oído interno. 


Mantenerse despiertos para compensar: hay que evitar estar dormido durante el aterrizaje ya que durante el sueño el mecanismo de deglución está ralentizado.


Fuente: 20minutos.es

CÓMO EVITAR EL DOLOR DE OÍDOS CUANDO SE VIAJA EN AVIÓN 

El dolor de oídos suele aparecer cuando viajamos en avión. Esta molestia, que suele ir acompañada de una pérdida temporal de la audición, aunque no reviste mayor importancia, suele ser una de las causas más frecuentes de visita al otorrinolaringólogo

Los problemas durante el vuelo en avión se producen en el oído medio. Esta cavidad es vulnerable a los cambios de presión. En la actualidad, las cabinas de vuelo se encuentran presurizadas para evitar estos cambios de presión, pero no siempre es posible evitarlos. Si el oído medio (concretamente la trompa de Eustaquio) no logra equilibrar este cambio de presiones, se produce un vacío que provoca dolor o malestar.

Consejos para desbloquear los oídos

Para evitar las molestias en los oídos que puede causar viajar en avión, el doctor Francisco González García, responsable del servicio de Otorrinolaringología de los Hospitales Ballevue y Tamarga de Palma de Mallorca, aconseja:

-Llevar un chicle o caramelo en la boca, sobre todo en el ascenso y en el descenso, que es cuando se producen los mayores cambios de presión. La deglución activará los músculos encargados de la apertura de la trompa de Eustaquio, encargada de equilibrar las presiones.

-Bostezar, ya que es otro activador de los músculos que abren la trompa de Eustaquio.

-Evitar dormir durante el descenso, porque durante el sueño la deglución es menos frecuente.

Si a pesar de estos consejos los oídos siguen bloqueados, la mejor opción es realizar la maniobra de Valsalva. Ésta consiste en tapar con los dedos la nariz. A continuación tomar una bocanada de aire y tratar de expulsar el aire manteniendo la nariz y la boca tapadas. Cuando oiga un click en los oídos es que la maniobra ha sido efectiva.

Durante la maniobra no se debe usar la fuerza del pecho o abdomen porque, como advierte el doctor Francisco González García, se podrían crear presiones demasiado altas. Si viaja con niños pequeños, éstos no pueden realizar esta maniobra, pero se puede tratar de evitar las molestias óticas alimentándolo durante el descenso y evitando que duerman.

Si después del viaje en avión los oídos continúan bloqueados se recomienda continuar con las maniobras para el equilibrio de presiones y con los descongestionantes nasales. Si los problemas persisten, acuda a su otorrinolaringólogo. Las bajas presiones de forma continuada en el oído pueden producir el acúmulo de líquido en el oído medio con la consiguiente inflamación del oído (otitis).