#ImagenDelDía | Nevo conjuntival amelanótico: caso en un niño de 6 años🩺👁️
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NEVO CONJUNTIVAL AMELANÓTICO EN LA INFANCIA
CUANDO UNA LESIÓN ROSADA DEL OJO ES MELANOCÍTICA AUNQUE NO TENGA PIGMENTO
Diagnóstico diferencial, AS-OCT, histopatología, biología molecular y manejo clínico actualizado a 2026
Actualización septiembre 2026 | By DrRamonReyesMD ⚕️
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El nevo conjuntival es una proliferación melanocítica benigna de la conjuntiva y constituye una de las lesiones tumorales conjuntivales más características de la infancia y adolescencia. El término amelanótico puede inducir a error: no significa que la lesión no contenga melanocitos, sino que éstos producen o acumulan una cantidad insuficiente de melanina para generar la típica coloración marrón o negra.
Por ello, un nevo conjuntival puede ser prácticamente rosado, asalmonado, beige o del mismo color que la conjuntiva, con vasos visibles en su superficie. Esta variante puede confundirse con procesos inflamatorios, vasculares o, mucho más excepcionalmente en un niño, con una neoplasia maligna.
En la serie clásica de 410 pacientes de Shields y colaboradores, aproximadamente el 16 % de los nevos conjuntivales eran completamente no pigmentados. La localización predominante fue la conjuntiva bulbar y fueron frecuentes los quistes intralesionales.
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EL CASO ILUSTRADO
La fotografía aportada muestra una pequeña lesión conjuntival elevada y predominantemente amelanótica, próxima al limbo, de tonalidad rosado-beige y con vascularización superficial visible. También se insinúan pequeñas áreas translúcidas dentro de la lesión.
Morfológicamente, estos hallazgos pueden ser compatibles con un nevo conjuntival amelanótico, particularmente en un niño de seis años.
Sin embargo, una fotografía aislada no permite establecer el diagnóstico definitivo. La valoración correcta requiere biomicroscopía con lámpara de hendidura y, cuando existen dudas, fotografía estandarizada, AS-OCT y eventualmente estudio histopatológico.
Esa distinción es importante: en una lesión ocular superficial pediátrica el objetivo no es simplemente decidir si “parece benigna”, sino documentar localización, movilidad, crecimiento, vascularización, presencia de quistes, relación con limbo/córnea y evolución temporal.
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¿QUÉ ES EXACTAMENTE UN NEVO CONJUNTIVAL?
La conjuntiva contiene melanocitos derivados de la cresta neural distribuidos principalmente en las capas basales del epitelio. El nevo aparece cuando una población clonal de estos melanocitos prolifera formando agregados o nidos celulares.
Histológicamente puede clasificarse como junctional, cuando las células névicas permanecen fundamentalmente en la unión epitelial; compound, cuando existen componentes epiteliales y subepiteliales; subepithelial, cuando la proliferación se encuentra predominantemente en la sustancia propia; y, mucho menos frecuentemente, como nevo azul o variantes combinadas.
Durante la infancia muchos nevos evolucionan desde patrones más junctionales hacia lesiones compound o subepiteliales. Este proceso ayuda a explicar por qué algunos se vuelven más evidentes conforme el niño crece.
El nevo conjuntival suele hacerse clínicamente reconocible durante la primera o segunda década de la vida. En una cohorte pediátrica de un servicio regional de oftalmología publicada en Eye, los nevos constituyeron aproximadamente el 40 % de las lesiones conjuntivales observadas en menores de 16 años, siendo el diagnóstico individual más frecuente.
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AMELANÓTICO NO SIGNIFICA “NO MELANOCÍTICO”
Este es probablemente el concepto más importante.
Un nevo amelanótico sigue siendo una proliferación de melanocitos. Simplemente presenta muy poco pigmento visible macroscópicamente.
Por eso puede adquirir un aspecto:
rosado, beige, amarillento-rosado o ligeramente translúcido.
En estos casos, los vasos conjuntivales y la propia vascularización de la lesión se hacen mucho más evidentes que en un nevo oscuro.
Precisamente esta característica puede hacer que inicialmente sea interpretado como episcleritis, pingueculitis, granuloma, lesión vascular o proceso inflamatorio. Estudios mediante AS-OCT han demostrado que esta técnica resulta especialmente útil en los nevos amelanóticos porque permite detectar quistes intralesionales que pueden resultar prácticamente invisibles en la exploración convencional.
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EL DATO CLÍNICO DE MAYOR VALOR: LOS QUISTES INTRALENSIONALES
Los pequeños quistes epiteliales intranévicos son uno de los hallazgos clásicos de benignidad.
Durante el desarrollo del nevo pueden quedar atrapados islotes de epitelio conjuntival dentro de la proliferación melanocítica. Estos islotes evolucionan hacia pequeñas cavidades revestidas por epitelio y, ocasionalmente, células caliciformes productoras de mucina.
En lámpara de hendidura pueden apreciarse como diminutas burbujas transparentes.
Pero no siempre son clínicamente visibles.
La AS-OCT puede revelar espacios quísticos que pasan inadvertidos en la exploración convencional. En determinadas series, la OCT de segmento anterior detectó quistes intralesionales en alrededor del 61 % de los nevos, frente a aproximadamente el 40 % mediante examen clínico convencional.
Su presencia favorece fuertemente el diagnóstico de nevo, aunque existe una precisión importante:
un quiste no constituye por sí solo una “prueba matemática” de benignidad y su ausencia tampoco diagnostica melanoma.
Debe interpretarse dentro del conjunto clínico.
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CÓMO SE VE EN AS-OCT
La tomografía de coherencia óptica del segmento anterior —AS-OCT— se ha convertido en una herramienta particularmente útil para lesiones conjuntivales pediátricas porque es rápida, no invasiva y generalmente puede realizarse sin sedación.
El nevo suele aparecer como una masa subepitelial bien delimitada, relativamente homogénea, cubierta por epitelio de espesor normal o discretamente aumentado.
Los quistes aparecen como cavidades hiporreflectivas.
En cambio, las lesiones melanocíticas malignas suelen carecer de los característicos espacios quísticos y pueden presentar una arquitectura más sólida e irregular. Una revisión sistemática sobre tumores de superficie ocular confirma el valor de AS-OCT para diferenciar patrones estructurales de nevos, melanoma, melanosis adquirida primaria y neoplasia escamosa de superficie ocular.
La AS-OCT, sin embargo, no sustituye a la histopatología cuando la lesión es verdaderamente sospechosa.
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AS-OCTA: LA VASCULARIZACIÓN TAMBIÉN PUEDE ESTUDIARSE
Una evolución interesante es la angiografía por OCT del segmento anterior —AS-OCTA—.
En 2025 se publicaron resultados sobre el denominado inflamed juvenile conjunctival nevus, IJCN, mostrando que AS-OCT podía definir los quistes mientras AS-OCTA permitía estudiar la distribución vascular de estas lesiones.
En aquella pequeña serie, gran parte del flujo vascular significativo se encontraba alrededor o por debajo de la lesión y no necesariamente dentro de una masa altamente vascularizada.
Es una herramienta prometedora, aunque todavía complementaria y no un criterio diagnóstico independiente.
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NEVO CONJUNTIVAL JUVENIL INFLAMADO: UNA TRAMPA DIAGNÓSTICA IMPORTANTE
Existe una variante especialmente relevante en pediatría:
INFLAMED JUVENILE CONJUNCTIVAL NEVUS — IJCN
Puede presentar:
crecimiento relativamente rápido, hiperemia, vasos prominentes, aumento aparente del volumen, quistes y episodios recurrentes de inflamación.
Precisamente estas características pueden generar alarma porque algunas también aparecen en tumores malignos.
Los IJCN presentan una asociación notable con conjuntivitis alérgica y enfermedades atópicas. Histológicamente pueden encontrarse infiltrados de linfocitos, macrófagos, células plasmáticas y ocasionalmente eosinófilos alrededor de las células névicas.
Un estudio publicado en Japanese Journal of Ophthalmology en 2025 evaluó siete pacientes con IJCN mediante AS-OCT/AS-OCTA y encontró lesiones quísticas, hiperemia y vasos nutricios. El tratamiento antiinflamatorio/inmunomodulador redujo la congestión y el tamaño de las lesiones en esa pequeña serie. Esto es interesante, pero no convierte tacrolimus, ciclosporina o corticoides en tratamiento rutinario de cualquier nevo conjuntival; la indicación debe realizarla oftalmología tras confirmar que existe un componente inflamatorio/alérgico.
Además, los corticoides tópicos prolongados en niños requieren vigilancia de la presión intraocular.
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BIOLOGÍA MOLECULAR: BRAF Y NRAS
El nevo conjuntival ya no debe entenderse únicamente desde la histología.
Existen verdaderos drivers moleculares melanocíticos.
Estudios genéticos han identificado principalmente mutaciones activadoras de BRAF y NRAS, generalmente mutuamente excluyentes, en nevos conjuntivales comunes. Una serie molecular encontró BRAF V600E en aproximadamente el 56,5 % de los nevos comunes estudiados y NRAS Q61R en aproximadamente el 39 %.
La evidencia continuó avanzando.
Un estudio de 2025 que analizó 79 lesiones melanocíticas encontró BRAF V600E en 67,6 % de los nevos conjuntivales comunes y en 36,8 % de los nevos juveniles inflamados analizados.
Esto tiene una consecuencia conceptual muy importante:
UNA MUTACIÓN BRAF NO SIGNIFICA QUE EL NEVO SEA UN MELANOMA.
BRAF puede constituir un acontecimiento molecular temprano que induce proliferación melanocítica benigna. Para que aparezca transformación maligna suelen requerirse alteraciones moleculares adicionales que permiten escapar de los mecanismos de senescencia celular y control del crecimiento.
Por esta razón, el estudio molecular no forma parte del diagnóstico rutinario de un nevo conjuntival típico en un niño.
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¿CÓMO SE DIFERENCIA UN NEVO BENIGNO DE UNA LESIÓN SOSPECHOSA?
Característica Favorece nevo benigno Mayor preocupación
Edad Infancia/adolescencia Nueva lesión en adulto
Localización Conjuntiva bulbar interpalpebral, frecuentemente yuxtalimbal Fórnix o conjuntiva tarsal; localización atípica
Bordes Bien delimitados Irregulares/infiltrativos
Quistes Frecuentes Habitualmente ausentes
Movilidad Generalmente móvil sobre esclera Fijación profunda
Pigmentación Uniforme o incluso ausente Heterogeneidad marcada
Evolución Estabilidad prolongada Crecimiento progresivo documentado
Córnea Normalmente respetada Extensión progresiva corneal
Superficie Lisa Nodularidad progresiva, ulceración
Vasos Pueden existir Nueva vascularización prominente asociada a crecimiento
Ninguna característica aislada establece benignidad o malignidad. El diagnóstico deriva del patrón completo y de su evolución.
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¿PUEDE CRECER UN NEVO SIN SER MALIGNO?
Sí.
Éste es otro punto especialmente relevante en niños.
En el estudio longitudinal clásico de Shields, entre los pacientes que pudieron seguirse durante una media aproximada de 11 años, alrededor del 7 % presentó aumento de tamaño, mientras que aproximadamente el 13 % mostró algún cambio de pigmentación; la gran mayoría permaneció estable.
Además, durante pubertad y adolescencia pueden producirse cambios relacionados con maduración, inflamación y estímulos hormonales.
Por tanto:
CRECIMIENTO ≠ MELANOMA.
Pero:
CRECIMIENTO DOCUMENTADO = REEVALUACIÓN OFTALMOLÓGICA.
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EL MELANOMA CONJUNTIVAL PEDIÁTRICO EXISTE, PERO ES EXTRAORDINARIAMENTE RARO
Este punto merece equilibrio.
No debe banalizarse una lesión ocular cambiante, pero tampoco debe trasladarse a los padres la impresión de que un nevo infantil representa habitualmente un melanoma.
El melanoma conjuntival es infrecuente incluso en adultos y excepcional durante la infancia.
Una revisión sistemática pediátrica encontró apenas 32 pacientes publicados en 17 estudios; la edad mediana fue de 11 años. Muchos se presentaron debido al crecimiento reciente o cambio de una lesión conjuntival previa.
En 2024 se documentó incluso un melanoma conjuntival en una niña de cinco años, demostrando que la edad pediátrica no proporciona inmunidad absoluta frente a la enfermedad.
Sin embargo, para el nevo conjuntival ordinario, la literatura continúa situando el riesgo global de transformación maligna por debajo del 1 %.
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SIGNOS DE ALARMA
Una lesión debe recibir valoración especializada o reevaluación precoz cuando presenta:
crecimiento progresivo demostrado mediante fotografías; aparición reciente de nodularidad o engrosamiento; fijación a esclera; extensión corneal progresiva; cambios estructurales rápidos no explicados por inflamación; ulceración o hemorragia; nueva vascularización prominente asociada al crecimiento; localización inusual en fórnix o conjuntiva palpebral; recurrencia tras una resección previa; o diagnóstico clínico incierto.
La ausencia de pigmentación no elimina ninguna de estas consideraciones, porque tanto los nevos como algunos melanomas pueden ser amelanóticos.
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DIAGNÓSTICO: LA FOTOGRAFÍA ES UNA PRUEBA CLÍNICA
En lesiones aparentemente benignas, una de las intervenciones más sencillas y poderosas es una fotografía basal de alta calidad en lámpara de hendidura.
Permite comparar:
diámetro, espesor aparente, pigmentación, vascularización, posición respecto al limbo y córnea y configuración de los bordes.
Un estudio pediátrico de 12 años destacó precisamente el papel fundamental de la fotografía del segmento anterior para documentar estabilidad y evitar intervenciones innecesarias.
Cuando la lesión es típica, la estrategia más razonable suele ser la observación.
Una revisión contemporánea recomienda controles clínicos y fotográficos habitualmente cada 6–12 meses, individualizando posteriormente el intervalo según edad, características y estabilidad.
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¿CUÁNDO SE BIOPSIA?
La histopatología continúa siendo el patrón de referencia cuando existe verdadera incertidumbre diagnóstica.
La resección puede plantearse ante:
sospecha de malignidad, crecimiento clínicamente preocupante, localización atípica, cambios estructurales, irritación persistente o motivos cosméticos suficientemente relevantes.
Cuando existe posibilidad de melanoma, la intervención debe realizarse con principios de cirugía oncológica de superficie ocular.
Esto es fundamental:
NO SE DEBE “PICAR” O FRAGMENTAR ALEGREMENTE UNA LESIÓN SOSPECHOSA.
La resección completa mediante técnica no-touch, evitando manipular directamente el tumor, permite minimizar el riesgo teórico de siembra celular y conservar correctamente la arquitectura para el anatomopatólogo.
En lesiones sospechosas pueden emplearse márgenes conjuntivales adecuados, crioterapia de doble congelación-descongelación sobre los márgenes y técnicas complementarias si existe afectación corneal o escleral.
Si el defecto resultante es grande, puede requerirse reconstrucción mediante injerto conjuntival o membrana amniótica.
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HISTOPATOLOGÍA
El diagnóstico microscópico evalúa mucho más que “si existen melanocitos”.
El patólogo analiza arquitectura, simetría, distribución celular, maduración con la profundidad, actividad junctional, mitosis, atipia nuclear, relación con el epitelio, invasión estromal y presencia de quistes epiteliales.
Los marcadores inmunohistoquímicos melanocíticos como SOX10, S100, Melan-A/MART-1 y HMB-45 pueden ayudar a definir el linaje celular, pero no distinguen automáticamente un nevo de un melanoma.
La clave sigue siendo la combinación de arquitectura + citología + contexto clínico.
Ki-67 puede aportar información sobre proliferación, mientras otros marcadores moleculares adquieren mayor interés cuando se investiga una proliferación melanocítica atípica o un melanoma.
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DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL DEL NEVO AMELANÓTICO
En un niño, una lesión conjuntival rosada o poco pigmentada puede corresponder a numerosas entidades.
Entre ellas se encuentran papiloma conjuntival, quiste de inclusión, granuloma piógeno, dermoide limbar, inflamación conjuntival localizada, episcleritis o escleritis nodular, flicténula, lesión vascular, nevo conjuntival inflamado y, mucho más raramente, neoplasias de superficie ocular o melanoma amelanótico.
La edad modifica enormemente la probabilidad pretest.
Un nevo conjuntival yuxtalimbal con pequeños quistes en un niño sano se encuentra epidemiológicamente en un escenario completamente diferente al de una lesión conjuntival nodular de crecimiento reciente en un adulto de 65 años.
Ésa es la esencia del razonamiento clínico.
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PRONÓSTICO
El pronóstico de un nevo conjuntival típico es excelente.
La mayoría permanecerá estable durante años y no requerirá tratamiento.
La medicina moderna no persigue extirpar todos los nevos conjuntivales, sino identificar correctamente aquellos que pueden observarse y seleccionar los pocos casos que realmente justifican intervención.
El equilibrio óptimo consiste en evitar dos extremos:
sobrediagnóstico y cirugía innecesaria en un niño, frente a infravaloración de una lesión atípica verdaderamente cambiante.
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CONCLUSIÓN
El nevo conjuntival amelanótico pediátrico demuestra por qué en oftalmología el color por sí solo puede resultar engañoso.
Una lesión puede ser melanocítica sin ser marrón.
Puede tener vasos sin ser maligna.
Puede aumentar transitoriamente de tamaño durante inflamación sin constituir melanoma.
Y puede contener una mutación como BRAF V600E sin haber adquirido un fenotipo maligno.
La evaluación moderna en 2026 se apoya en la integración de biomicroscopía, fotografía seriada, AS-OCT, ocasionalmente AS-OCTA y anatomía patológica cuando está indicada.
En un niño con una pequeña lesión conjuntival yuxtalimbal, bien circunscrita y potencialmente quística, un nevo amelanótico constituye una hipótesis diagnóstica muy plausible. Pero el verdadero criterio de calidad consiste en documentarlo, caracterizarlo y vigilarlo, reservando la biopsia para aquellas lesiones cuyo comportamiento o morfología justifiquen romper la estrategia conservadora.
REFERENCIAS CIENTÍFICAS PRINCIPALES
1. Shields CL, Fasiuddin AF, Mashayekhi A, Shields JA. Conjunctival nevi: clinical features and natural course in 410 consecutive patients. Arch Ophthalmol. 2004;122:167–175. doi:10.1001/archopht.122.2.167.
2. Conjunctival Nevus. Revisión contemporánea sobre epidemiología, diagnóstico, AS-OCT y tratamiento.
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5. Tomoda A, Araki-Sasaki K, Obata H, et al. Clinical and pathologic characteristics of inflamed juvenile conjunctival nevus and its treatment with immunosuppressant eye drops. Jpn J Ophthalmol. 2025;69:17–23. doi:10.1007/s10384-024-01140-9.
6. Wang LC, Yu WK, Hsu CC, et al. BRAF Mutation Status in Inflamed Juvenile Conjunctival Nevus, Primary Acquired Melanosis and Conjunctival Common Nevus. Clin Exp Ophthalmol. 2025;53:1191–1201. doi:10.1111/ceo.14599.
7. BRAF, NRAS, and GNAQ Mutations in Conjunctival Melanocytic Nevi. Invest Ophthalmol Vis Sci. doi:10.1167/iovs.17-22517.
8. Cantu-Soriano GN et al. Pediatric conjunctival melanoma: A comprehensive case report and literature review. Am J Ophthalmol Case Rep. 2024;35:102075. doi:10.1016/j.ajoc.2024.102075.
By DrRamonReyesMD ⚕️ | Actualización científica 2026
Los nevos conjuntivales suelen aparecer durante la primera o segunda década de vida y, en algunos casos, presentan poca o ninguna pigmentación.
📸 Dr Zaeim
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