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Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en el blog EMS Solutions International está editada y elaborada por profesionales de la salud. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario. by Dr. Ramon REYES, MD

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.

Niveles de Alerta Antiterrorista en España. Nivel Actual 4 de 5.
Fuente Ministerio de Interior de España

Thursday, November 5, 2026

PARADA CARDÍACA SÚBITA EN EL DEPORTE: FISIOPATOLOGÍA, MUERTE SÚBITA, REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR Y DESFIBRILACIÓN PRECOZ


PARADA CARDÍACA SÚBITA EN EL DEPORTE: FISIOPATOLOGÍA, MUERTE SÚBITA, REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR Y DESFIBRILACIÓN PRECOZ

Actualización científica: noviembre de 2026

Por Dr. Ramón Alejandro Reyes Díaz, MD
DrRamonReyesMD | EMS Solutions International
Instructor/Faculty ACLS-EP y PALS — American Heart Association (AHA)

Basado en las guías AHA 2025, ERC 2025 y el consenso científico ILCOR.


RESUMEN

La parada cardíaca súbita (PCS) constituye una de las emergencias médicas más críticas y tiempo-dependientes. Puede presentarse durante la actividad deportiva, tanto en atletas profesionales como en deportistas recreativos, incluso en personas sin antecedentes cardiovasculares conocidos.

Su pronóstico depende fundamentalmente del reconocimiento inmediato, la activación precoz del sistema de emergencias, la reanimación cardiopulmonar (RCP) de alta calidad, la desfibrilación temprana cuando está indicada y los cuidados posteriores al retorno de la circulación espontánea.

El objetivo de este artículo es revisar la fisiopatología de la parada cardíaca, sus principales causas durante el ejercicio, la lesión cerebral hipóxico-isquémica y las recomendaciones contemporáneas de soporte vital básico y avanzado.

Palabras clave: parada cardíaca súbita, muerte súbita cardíaca, RCP, ACLS, ACLS-EP, AHA, ILCOR, ERC, desfibrilación, DEA, medicina deportiva, neuroprotección.


1. INTRODUCCIÓN

La actividad física regular constituye una de las intervenciones más eficaces para prevenir enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, en determinadas circunstancias, el ejercicio intenso puede actuar como desencadenante de arritmias potencialmente mortales en personas con enfermedades cardíacas subyacentes.

La parada cardíaca súbita durante el deporte representa un acontecimiento relativamente infrecuente, pero de enorme repercusión médica y social.

El colapso inesperado de un deportista obliga a reconocer inmediatamente la posibilidad de una parada cardíaca, incluso cuando inicialmente se observan movimientos similares a convulsiones o respiraciones agónicas.

La intervención de los testigos durante los primeros minutos puede determinar la diferencia entre la supervivencia con recuperación neurológica favorable y el fallecimiento.


2. DEFINICIONES FUNDAMENTALES

Parada cardíaca súbita

Es la interrupción brusca de la actividad mecánica cardíaca efectiva, con pérdida de circulación sanguínea suficiente para mantener la perfusión de órganos vitales.

Se manifiesta mediante pérdida de conciencia, ausencia de respiración normal y ausencia de pulso central identificable por personal sanitario entrenado.

Muerte súbita cardíaca

Es el fallecimiento inesperado de origen cardíaco, generalmente asociado a un mecanismo arrítmico, aunque su definición epidemiológica varía entre estudios.

No toda parada cardíaca conduce a la muerte.

Infarto agudo de miocardio

Es una lesión miocárdica isquémica aguda. Puede desencadenar arritmias ventriculares y parada cardíaca, pero ambos procesos no son equivalentes.

Una persona puede sufrir una parada cardíaca sin presentar un infarto, y puede presentar un infarto sin desarrollar parada cardíaca.


3. FISIOPATOLOGÍA DE LA PARADA CARDÍACA

Cuando desaparece la circulación sanguínea efectiva, el cerebro deja de recibir el aporte normal de oxígeno y glucosa.

La interrupción de la perfusión cerebral produce una cascada de acontecimientos fisiopatológicos:

  1. Disminución brusca del flujo sanguíneo cerebral.
  2. Reducción de la disponibilidad de oxígeno y glucosa.
  3. Alteración de la fosforilación oxidativa mitocondrial.
  4. Disminución progresiva del ATP intracelular.
  5. Fallo de las bombas iónicas dependientes de energía.
  6. Despolarización neuronal.
  7. Liberación excesiva de glutamato.
  8. Entrada intracelular de calcio y activación de mecanismos de lesión celular.
  9. Edema citotóxico, alteraciones mitocondriales y daño neuronal progresivo.

La pérdida de conciencia puede producirse en cuestión de segundos tras el cese de la circulación efectiva.

La gravedad de la lesión neurológica depende de la duración de la isquemia, la temperatura corporal, las condiciones metabólicas y la eficacia de las maniobras de resucitación.

4. ¿CUÁNTO TIEMPO PUEDE SOBREVIVIR EL CEREBRO SIN CIRCULACIÓN?

Tradicionalmente se ha divulgado que después de cuatro minutos sin oxígeno comienza un daño cerebral irreversible.

Esta afirmación constituye una simplificación fisiológica.

No existe un límite temporal universal a partir del cual todas las neuronas sufran lesiones irreversibles.

Es necesario diferenciar:

Tiempo sin flujo (no-flow): período durante el cual no existe circulación efectiva ni se realizan compresiones torácicas.

Tiempo de bajo flujo (low-flow): período durante el cual la RCP proporciona una circulación parcial.

La lesión cerebral puede comenzar a desarrollarse tras pocos minutos de isquemia global a temperatura normal, pero su evolución depende de múltiples factores.

La hipotermia profunda, por ejemplo, puede modificar considerablemente la tolerancia cerebral a la falta de perfusión.

Ningún intervalo aislado de tiempo debe utilizarse como criterio único para declarar irreversible una parada cardíaca o finalizar una reanimación.

5. PRINCIPALES CAUSAS DE PARADA CARDÍACA DURANTE EL DEPORTE

Deportistas jóvenes

Entre las posibles causas se encuentran:

  • Miocardiopatía hipertrófica.
  • Miocardiopatía arritmogénica.
  • Anomalías congénitas de las arterias coronarias.
  • Síndrome de QT largo.
  • Síndrome de Brugada.
  • Taquicardia ventricular polimórfica catecolaminérgica.
  • Miocarditis.
  • Otras cardiopatías estructurales o eléctricas hereditarias.

La distribución de estas enfermedades varía según la población estudiada y el método utilizado para determinar la causa de muerte.

Deportistas adultos

En edades superiores adquiere especial importancia la enfermedad coronaria aterosclerótica.

El ejercicio intenso puede precipitar un evento coronario agudo o una arritmia ventricular en individuos susceptibles.

Otras causas

Deben considerarse también el golpe de calor, las alteraciones electrolíticas graves, la hipoxia, determinadas intoxicaciones y el commotio cordis.

Este último consiste en una arritmia potencialmente mortal desencadenada por un impacto torácico en circunstancias específicas, sin necesidad de que exista una lesión estructural cardíaca importante.

6. RITMOS DE PARADA CARDÍACA

Los cuatro ritmos fundamentales son:

Fibrilación ventricular (FV): actividad eléctrica ventricular desorganizada, incapaz de generar circulación efectiva. Es desfibrilable.

Taquicardia ventricular sin pulso (TVSP): actividad ventricular rápida sin pulso efectivo. Es desfibrilable.

Asistolia: ausencia de actividad eléctrica ventricular identificable. No es desfibrilable.

Actividad eléctrica sin pulso (AESP): actividad eléctrica organizada sin circulación efectiva. No es desfibrilable.

La identificación correcta del ritmo determina el tratamiento.

La desfibrilación está indicada en FV y TVSP. No debe aplicarse indiscriminadamente a cualquier paciente en parada cardíaca.

7. RECONOCIMIENTO INMEDIATO DE LA PARADA

El reconocimiento temprano constituye el primer eslabón de la cadena de supervivencia.

Debe sospecharse parada cardíaca ante un colapso súbito acompañado de ausencia de respuesta y respiración anormal o ausente.

La respiración agónica puede manifestarse mediante jadeos aislados, movimientos respiratorios irregulares o esfuerzos ventilatorios ineficaces.

La respiración agónica no es respiración normal.

En deportistas también pueden observarse movimientos breves similares a convulsiones inmediatamente después del colapso.

El personal sanitario entrenado puede comprobar simultáneamente respiración y pulso central durante un máximo de diez segundos.

Si no identifica claramente pulso, debe iniciar las compresiones torácicas.

Los reanimadores legos no deben retrasar la RCP intentando comprobar el pulso.

8. REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR DE ALTA CALIDAD

Las recomendaciones AHA 2025 y ERC 2025 mantienen como elementos fundamentales:

Frecuencia: 100–120 compresiones por minuto.

Profundidad: aproximadamente 5–6 cm en adultos.

Localización: mitad inferior del esternón.

Reexpansión: permitir el retroceso completo del tórax después de cada compresión.

Interrupciones: reducirlas al mínimo imprescindible.

Relación compresiones-ventilaciones: 30:2 antes de disponer de una vía aérea avanzada.

Vía aérea avanzada: compresiones continuas y aproximadamente una ventilación cada seis segundos, evitando la hiperventilación.

Debe utilizarse una superficie firme siempre que sea posible, sin retrasar el inicio de la RCP.

Los reanimadores no entrenados pueden efectuar RCP solo con compresiones, siguiendo las indicaciones del operador de emergencias.

La RCP genera una circulación parcial y puede contribuir a mantener la perfusión coronaria y cerebral hasta conseguir la recuperación de una circulación espontánea.

9. DESFIBRILACIÓN PRECOZ

La desfibrilación es una intervención fundamental en las paradas cardíacas producidas por fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso.

El desfibrilador externo automatizado (DEA) analiza el ritmo cardíaco y determina si está indicada una descarga.

Procedimiento

  1. Reconocer la parada cardíaca.
  2. Activar el sistema de emergencias.
  3. Solicitar inmediatamente un DEA.
  4. Iniciar compresiones torácicas.
  5. Encender el dispositivo y colocar los electrodos.
  6. Seguir las instrucciones del DEA.
  7. Evitar el contacto con el paciente durante el análisis y la descarga.
  8. Administrar la descarga si está indicada.
  9. Reanudar inmediatamente la RCP.

La desfibrilación no debe retrasarse para realizar intubación endotraqueal, obtener acceso vascular o administrar medicamentos.

La disponibilidad de DEA en instalaciones deportivas debe acompañarse de entrenamiento, mantenimiento y planes de respuesta organizados.

10. SOPORTE VITAL AVANZADO: ACLS Y ACLS-EP

El soporte vital cardiovascular avanzado incorpora intervenciones destinadas a tratar el ritmo de parada, optimizar la perfusión y corregir las causas reversibles.

Fibrilación ventricular y taquicardia ventricular sin pulso

El tratamiento comprende desfibrilación, RCP de alta calidad y reevaluación periódica del ritmo.

La adrenalina se administra a dosis de 1 mg IV/IO cada 3–5 minutos, iniciándose tras los intentos iniciales de desfibrilación conforme al algoritmo.

En FV/TVSP refractaria puede utilizarse:

Amiodarona: primera dosis de 300 mg IV/IO en bolo; segunda dosis de 150 mg.

La lidocaína constituye una alternativa a la amiodarona.

Asistolia y actividad eléctrica sin pulso

Las prioridades son:

  • RCP inmediata de alta calidad.
  • Adrenalina 1 mg IV/IO lo antes posible y posteriormente cada 3–5 minutos.
  • Identificación y tratamiento de causas reversibles.
  • Reevaluación del ritmo aproximadamente cada dos minutos.

No se administra desfibrilación mientras persista un ritmo no desfibrilable.

Causas reversibles

Las causas clásicas incluyen:

H:

  • Hipovolemia.
  • Hipoxia.
  • Acidosis.
  • Hipo/hiperpotasemia.
  • Hipotermia.

T:

  • Neumotórax a tensión.
  • Taponamiento cardíaco.
  • Tóxicos.
  • Trombosis pulmonar.
  • Trombosis coronaria.

La identificación y corrección de la causa subyacente es esencial para lograr una resucitación efectiva.

11. CAPNOGRAFÍA DURANTE LA RCP

La capnografía cuantitativa con onda proporciona información útil durante el soporte vital avanzado.

Permite confirmar y vigilar la colocación del tubo endotraqueal, evaluar tendencias de ventilación y obtener información indirecta sobre la perfusión generada durante las compresiones.

Un aumento brusco y sostenido del dióxido de carbono al final de la espiración (ETCO₂) puede sugerir retorno de circulación espontánea.

Sin embargo, ningún valor aislado de ETCO₂ debe utilizarse como criterio único para finalizar la reanimación.

Su interpretación requiere considerar ventilación, perfusión, metabolismo y contexto clínico.

12. RETORNO DE CIRCULACIÓN ESPONTÁNEA (ROSC)

La recuperación del pulso no representa el final del tratamiento.

El paciente puede desarrollar síndrome posparada cardíaca, caracterizado por lesión cerebral hipóxico-isquémica, disfunción miocárdica y alteraciones sistémicas secundarias a la isquemia-reperfusión.

Los cuidados posteriores deben incluir:

  • Control de oxigenación y ventilación.
  • Prevención y tratamiento de hipotensión.
  • Electrocardiograma y evaluación etiológica.
  • Identificación de indicaciones de intervención coronaria.
  • Prevención de fiebre y control protocolizado de temperatura en pacientes que permanecen inconscientes.
  • Evaluación neurológica multimodal.
  • Tratamiento de convulsiones cuando corresponda.
  • Atención intensiva y rehabilitación.

El pronóstico neurológico no debe establecerse prematuramente ni a partir de un único parámetro clínico.

13. PROTOCOLO DE ACTUACIÓN EN INSTALACIONES DEPORTIVAS

Ante el colapso súbito de un deportista:

PRIMERO: garantizar la seguridad de la escena.

SEGUNDO: comprobar respuesta y respiración normal.

TERCERO: activar el 112 y solicitar un DEA.

CUARTO: iniciar RCP inmediatamente cuando exista sospecha de parada cardíaca.

QUINTO: aplicar el DEA en cuanto esté disponible.

SEXTO: continuar RCP y desfibrilación según las indicaciones del dispositivo hasta la llegada de equipos especializados o la recuperación de signos de vida.

SÉPTIMO: iniciar soporte vital avanzado y tratamiento etiológico cuando corresponda.

OCTAVO: organizar el traslado y los cuidados posresucitación.

Las instalaciones deportivas deberían disponer de un plan de respuesta a emergencias, personal entrenado, DEA accesible, vías de acceso para equipos sanitarios y simulacros periódicos.

14. PREVENCIÓN DE LA MUERTE SÚBITA EN EL DEPORTE

La prevención exige identificar factores de riesgo y enfermedades cardiovasculares potencialmente asociadas a arritmias malignas.

Los síntomas de alarma incluyen:

  • Síncope durante el esfuerzo.
  • Dolor torácico asociado al ejercicio.
  • Palpitaciones acompañadas de mareo o presíncope.
  • Disnea desproporcionada.
  • Antecedentes familiares de muerte súbita inexplicada.

La evaluación cardiovascular puede comprender anamnesis, exploración física, electrocardiograma y pruebas adicionales según los hallazgos y el contexto.

No existe una estrategia universal de cribado que elimine completamente el riesgo de muerte súbita.

La prevención debe combinar evaluación médica individualizada, educación sanitaria y preparación para responder eficazmente a una emergencia.

15. ANÁLISIS CIENTÍFICO DEL MATERIAL AUDIOVISUAL

El material divulgativo examinado ilustra la interrupción del flujo sanguíneo y sus consecuencias sobre la función cerebral.

Su mensaje principal es consistente con los fundamentos fisiológicos de la resucitación: la ausencia de circulación efectiva provoca pérdida rápida de conciencia y, si persiste, lesión hipóxico-isquémica progresiva.

No obstante, es necesario introducir varias precisiones.

La lesión cerebral no aparece de forma idéntica en todos los pacientes ni existe un límite universal de cuatro minutos que determine irreversibilidad.

La RCP proporciona circulación parcial, pero no reproduce la perfusión normal.

La desfibrilación solo está indicada en determinados ritmos.

Finalmente, recuperar circulación espontánea no garantiza recuperación neurológica completa.

Estos matices son esenciales cuando se utiliza material audiovisual para formación sanitaria.

16. CONCLUSIONES

La parada cardíaca súbita durante la actividad deportiva constituye una emergencia médica potencialmente reversible.

Su abordaje requiere reconocimiento inmediato, activación del sistema de emergencias, RCP de alta calidad, desfibrilación precoz cuando esté indicada y soporte vital avanzado orientado a las causas reversibles.

La prevención de la lesión cerebral depende de reducir los períodos sin circulación y optimizar la calidad de la resucitación.

La preparación de deportistas, entrenadores, árbitros, espectadores y profesionales sanitarios constituye un componente fundamental de la cadena de supervivencia.

La prioridad no es únicamente recuperar la actividad cardíaca, sino conseguir supervivencia con la mejor recuperación neurológica y funcional posible.

La disponibilidad de desfibriladores, la formación continua y los simulacros deben considerarse elementos esenciales de seguridad en instalaciones deportivas.


17. REFERENCIAS CIENTÍFICAS

  1. American Heart Association. 2025 Guidelines for Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cardiovascular Care. Circulation. 2025.
    https://professional.heart.org/en/science-news/2025-aha-guidelines-for-cpr-and-ecc

  2. American Heart Association. Adult Basic Life Support. 2025 AHA Guidelines for CPR and ECC. Circulation. 2025.

  3. American Heart Association. Adult Advanced Life Support. 2025 AHA Guidelines for CPR and ECC. Circulation. 2025.

  4. European Resuscitation Council. European Resuscitation Council Guidelines 2025. Resuscitation. 2025.
    https://www.erc.edu/science-research/guidelines/guidelines-2025

  5. European Resuscitation Council. Guidelines 2025: Special Circumstances in Resuscitation. Resuscitation. 2025.

  6. International Liaison Committee on Resuscitation. Consensus on Science with Treatment Recommendations (CoSTR).
    https://www.ilcor.org/

  7. American Heart Association. 2025 CPR & ECC Guidelines.
    https://cpr.heart.org/en/resuscitation-science/cpr-and-ecc-guidelines


AUTOR

Dr. Ramón Alejandro Reyes Díaz, MD
DrRamonReyesMD

Instructor/Faculty ACLS-EP y PALS — American Heart Association (AHA)
Medicina de Urgencias, Emergencias y Atención Primaria
EMS Solutions International

Noviembre de 2026

Artículo de divulgación y actualización científica independiente. No constituye una publicación oficial ni un documento avalado institucionalmente por AHA, ILCOR o ERC. La aplicación clínica debe ajustarse a los protocolos vigentes y al contexto asistencial.

#DrRamonReyesMD #EMSSolutionsInternational #AHA2025 #ILCOR #ERC2025 #ACLS #ACLSEP #RCP #DEA #ParadaCardiaca #MuerteSubita #MedicinaDeEmergencias #MedicinaDeportiva 

“El running sin control puede matarte” SINDROME DE BRUGADA (MUERTE SUBITA) by Dr. Josep Brugada

Josep Brugada: “El running sin control puede matarte”

FIBRILACIÓN VENTRICULAR FV
#DrRamonReyesMD 

El cardiólogo alerta en una entrevista en El Món de los peligros de la adicción al running

 15 marzo 2017 Fuente http://www.cmdsport.com/running/cuidate-running/josep-brugada-running-sin-control-matarte/

El prestigioso cardiólogo y experto en muerte súbita Josep Brugada alerta de una creciente obsesión por el running que, sin control, puede “quitarnos la vida”.

COVID-19: PROTOCOLO BÁSICO DE ACTUACIÓN PARA LA VUELTA A LOS ENTRENAMIENTOS Y EL REINICIO DE LAS COMPETICIONES FEDERADAS Y PROFESIONALES 

http://emssolutionsint.blogspot.com/2020/05/protocolo-basico-de-actuacion-para-la.html



El cardiólogo Josep Brugada, referencia internacional en el tratamiento de arritmias cardíacas y experto en muerte súbita, ha concedido una entrevista en el periódico catalán El Món, en la que defiende que “el deporte nos da vida”, pero también nos la puede quitar.
El experto lamenta que en general, la sociedad “no estamos lo suficientemente en guardia ni existe suficiente conciencia sobre los estragos que provoca una mala salud cardiovascular”. Cree que en gran parte se debe al mensaje preventivo que ofrecen las autoridades sanitarias que “se basan en prohibir, cuando el mensaje debería ser en positivo”. Y lamenta que “muchísima gente cree que si no puede comer lo que quiere, no puede beber lo que quiere, no puede fumar y tiene que practicar deporte, su vida es un desastre”.
"Hay factores de riesgo que no se pueden evitar pero muchos otros que dependen de la actitud"

RIESGOS QUE NO AVISAN

En esta misma entrevista, Brugada también explica que otro problema relacionado con las enfermedades cardiovasculares es que “los factores de riesgo no tienen un efecto inmediato visible para el paciente”. Lo que lleva a que “el 40% de los pacientes no sigan el tratamiento pautado por el médico”.
También identifica el perfil de persona con mayor riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular que es “hombre, de más de 45 años y con antecedentes genéticos”. Asegura que “hay factores de riesgo como el sexo, la edad y la genética, que no se pueden cambiar”, aunque “hay muchos otros factores que solo dependen de nuestra actitud”. Y en esta actitud entra la práctica de deporte.

DEPORTE QUE DA VIDA Y… LA QUITA

En este sentido, el cardiólogo defiende en esta entrevista en el diario El Món que “el deporte da vida; la persona que practica deporte vive más y mejor que la persona que no”. Pero alerta que ese mismo deporte “te puede quitar la vida si eres un imprudente”.
Lamenta que “nos hemos vuelto locos por el running. Ahora nos pensamos que todos podemos hacer triatlones y ultramaratones, y encima sin ningún control”. “Comenzamos a entrenar y nos ponemos unos objetivos totalmente locos cada vez más bestias, retos personales que para quien se los pone es muy motivador, pero no todo el mundo puede hacer ejercicio físico a coste cero. El cuerpo no está preparado para hacer estos esfuerzos y estamos pasando todos los límites”, añade.
"No todo el mundo puede hacer ejercicio físico a coste cero"
También tiene palabras para la fiebre por las carreras de larga distancia: “La inmensa mayoría de la población no está preparada para hacer una ultra maratón. No es normal que cada vez se organicen más ultra maratones y se tengan que cerrar inscripciones porque hay miles de personas que se quieren inscribir. Desgraciadamente, cuando empieza el buen tiempo, cada fin de semana enterramos a alguien por muerte súbita”.


UNA ADICCIÓN QUE PUEDE MATAR

Brugada también hace referencia a la adicción que puede llegar a provocar la práctica de ejercicio de alta intensidad. Una adicción que avisa que “puede acabar matando”.
"El cuerpo no está preparado para hacer estos esfuerzos y estamos pasando todos los límites"
“Cada vez vemos más gente absolutamente obsesionada con el deporte y decirles que limiten la cantidad de horas a la semana es como si les clavaras un cuchillo”, prosigue el cardiólogo, quien atribuye este efecto a “las endorfinas, unas sustancias que generan placer”. “Si practicas ejercicio y sudas, después te sientes bien porque has generado placer. Si lo llevas al extremo de hacerlo cada día y con intensidad, entras en una dinámica de efecto positivo constante, que es cuando se crea la adicción”. “Se descubre que se puede correr cada vez más y aquello que parecía imposible ya no lo es y se ponen retos cada vez más bestias”, continúa para acabar concluyendo que “si se hace con cabeza y con supervisión médica, tiene sentido, pero si se hace sin ningún control el riesgo se dispara”.
Enlace de interes


¿Cómo prevenir la muerte súbita durante la práctica del deporte ?




El síndrome del bloqueo de rama derecha, elevación persistente del segmento ST y muerte súbita (MS), más conocido hoy en día como síndrome de Brugada, fue descrito en 1992 como un nuevo síndrome clínico-electrocardiográfico causante de arritmias ventriculares y MS en pacientes sin cardiopatía estructural evidente1. Tras la descripción inicial, que incluía a 8 pacientes, siguió la documentación de nuevos casos aislados2,3, y pronto aparecieron numerosos estudios orientados principalmente a definir las características clínicas de series más extensas de pacientes4,5 o los aspectos genéticos, celulares y moleculares de la enfermedad6-8. Esta revisión resume nuestro conocimiento actual sobre el síndrome de Brugada y recoge información actualizada proveniente de los principales trabajos clínicos y experimentales publicados en los últimos años.

DEFINICIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA

Con la identificación de series crecientes de pacientes con síndrome de Brugada, pronto aparecieron ciertas ambigüedades en lo que se refiere a la definición del patrón electrocardiográfico (ECG) característico y los criterios diagnósticos de la enfermedad. Se describieron tres patrones ECG distintos (fig. 1)9: a) patrón tipo I, caracterizado por una elevación descendente del segmento ST ≥ 2 mm en más de una derivación precordial derecha (V1-V3), seguida de ondas T negativas; b) patrón tipo II, caracterizado por elevación del segmento ST ≥ 2 mm en precordiales derechas seguida de ondas T positivas o isobifásicas, lo que confiere al electrocardiograma un aspecto de silla de montar, y c) patrón tipo III, definido como cualquiera de los dos anteriores si la elevación del segmento ST es ≤ 1 mm. Aunque los tres patrones pueden observarse en el síndrome de Brugada, incluso en el mismo paciente en momentos diferentes, sólo el tipo I se considera diagnóstico de la enfermedad, tal y como lo especificaron los dos documentos de consenso publicados en 2002 y 20059,10. Asimismo, ambos consensos definieron que el diagnóstico definitivo de síndrome de Brugada sólo debe establecerse cuando el patrón ECG tipo I se documenta en combinación con al menos uno de los siguientes criterios clínicos: fibrilación ventricular (FV) documentada, taquicardia ventricular (TV) polimórfica documentada, inducibilidad de arritmias ventriculares durante el estudio electrofisiológico (EEF), síncope o respiración agónica nocturna, historia familiar de MS en edad previa a los 45 años o patrón ECG tipo I en otros miembros de la familia9,10. No obstante, esta definición hoy resulta anticuada, sobre todo teniendo en cuenta que actualmente se conocen otros aspectos importantes de la enfermedad no mencionados, como son las mutaciones causales11,12. De hecho, nuestros datos demuestran que la sola presencia de un patrón ECG tipo I, incluso cuando no se cumplen otros criterios clínicos, puede asociarse con MS en el seguimiento12. Ello obliga a considerar como pacientes en riesgo a todos los que presentan un patrón ECG tipo I, incluso cuando éste aparece de forma aislada.


Fig. 1. Patrones electrocardiográficos (ECG) que pueden hallarse en los pacientes con síndrome de Brugada. Sólo el tipo I es diagnóstico del síndrome.

El síndrome de Brugada se incluye entre lo que se conoce como canalopatías, esto es, enfermedades producidas por alteraciones de los canales iónicos transmembrana que participan en el potencial de acción celular, cuya consecuencia es la predisposición a la aparición de arritmias. Las canalopatías son enfermedades eléctricas puras y característicamente no se asocian a cardiopatía estructural subyacente. De hecho, el síndrome de Brugada es la causa de un 4-12% de todas las MS y hasta un 20% de las MS que acontencen en corazón normal10.

Se calcula que la prevalencia del síndrome de Brugada se sitúa en torno a 5/10.000 habitantes, aunque posiblemente esta cifra subestima la prevalencia real, dado que muchos pacientes pueden presentar formas silentes de la enfermedad. Se ha descrito una gran variabilidad geográfica, de forma que el síndrome parece ser mucho más frecuente en Asia que en Europa occidental o Norteamérica13,14. De hecho, se considera que el síndrome es endémico en ciertas regiones del sudeste asiático, donde clásicamente se conoce como síndrome de la muerte súbita inexplicada (sudden unexplained death syndrome [SUDS]), también llamado bangungot (en Filipinas), pokkuri (en Japón) o lai tai (en Tailandia)15.

GENÉTICA DEL SÍNDROME DE BRUGADA

El síndrome de Brugada se transmite característicamente según un patrón de herencia autosómico dominante10. No obstante, en una proporción significativa de pacientes, la enfermedad puede ser esporádica, esto es, ausente en otros familiares16. Las primeras mutaciones relacionadas con el síndrome de Brugada fueron halladas en 1998 en el gen SCN5A (locus 3p21), que codifica para el canal de sodio cardiaco6. Hasta la fecha se han descrito en el mismo gen más de 100 mutaciones distintas causantes de síndrome de Brugada, cuyo efecto, en todas los casos estudiados, es la reducción de las corrientes transmembrana de sodio (INa), bien sea por una reducción cuantitativa, bien por una disfunción cualitativa de los canales (fig. 2)7,15,17-20. A pesar de que el SCN5A es el único gen que se ha relacionado con el síndrome de Brugada durante casi una década, sólo un 18-30% de los pacientes dan positivo para mutaciones en él, lo que indica que la enfermedad es genéticamente heterogénea10. De acuerdo con esta hipótesis, en los últimos 2 años se han identificado cuatro nuevos genes asociados al síndrome de Brugada, aunque por el momento se desconoce cuál es su contribución al total de casos de la enfermedad. El primero de ellos, el GPD1-L(glycerol-3-phosphate dehydrogenase 1-like)21, fue descrito por London et al en 2007, tras haber identificado primeramente el locus causal (3p22-p24) en 200222. Los autores demostraron que la mutación A280V en GPD1-L producía una hipofunción del canal de sodio de forma indirecta, ya que dificultaba el transporte de los canales de sodio a la membrana celular21. Quizá más novedoso es el hallazgo de mutaciones en los genes CACNA1c y CACNB2b, codificantes para el canal de calcio23, y —muy recientemente— KCNE3, que codifica para una subunidad beta reguladora de las corrientes transitorias de potasio Ito24. Estudios funcionales han demostrado que en estos casos, aunque no se afecte el canal de sodio, el fenotipo de síndrome de Brugada puede explicarse debido a que, de forma similar, se produce un desequilibrio de las corrientes iónicas durante la fase 1 del potencial de acción.


Fig. 2. Ejemplos de dos mutaciones en el gen SCN5A que producen disminución de las corrientes de sodio por distintos mecanismos. A: la mutación I1660V produce un defecto de transporte del canal de sodio a la superficie celular; I, los canales wild-type (WT) se sitúan tanto en el centro como en la periferia; II, los canales con la mutación I1660V quedan atrapados en las organelas intracelulares, y no son transportados a la membrana celular, y III, los canales mutados pueden ser rescatados mediante la incubación a temperatura ambiente (modificado con autorización de Cordeiro et al18). B: la mutación G1319V modifica las propiedades cinéticas del canal de sodio; I, la amplitud máxima de la corriente pico es similar en células mutadas y en WT, lo que indica que el número de canales funcionales es similar en ambos casos; II, activación dependiente del voltaje, que muestra un pequeño cambio despolarizante en los canales mutados respecto a los WT; III, inactivación dependiente del voltaje que se encuentra exacerbada en los canales mutados, y IV, recuperación tras la inactivación, que aparece marcadamente enlentecida en los canales mutados respecto a los WT (modificado con autorización de Casini et al19).

FISIOPATOLOGÍA Y MECANISMOS IÓNICOS Y CELULARES

Diversos estudios experimentales han permitido dilucidar los mecanismos que intervienen en el desarrollo de las dos principales características del síndrome de Brugada, a saber: la morfología típica del electrocardiograma y la predisposición a que se produzcan FV y MS. En la figura 3, se puede ver representado el potencial de acción normal del miocardiocito ventricular, junto con las corrientes iónicas que intervienen en cada una de sus fases. Una reducción de las INa, el trastorno más frecuentemente observado en las mutaciones en SCN5A relacionadas con el síndrome de Brugada7,17-20, produce un desequilibrio entre las corrientes positivas de entrada y de salida al final de la fase 1 del potencial de acción celular. De la figura 3 se puede extraer fácilmente que situaciones similares se producen cuando hay una disminución de las corrientes de entrada de calcio ICaL (producida por mutaciones en CACNA1c o CACNB2b)23 o un aumento de las corrientes de salida de potasio Ito (producido por la mutación descrita recientemente en KCNE3)24. Ya sea por un mecanismo u otro, el desequilibrio de corrientes de entrada y salida favorece el desarrollo de una muesca característica y la pérdida del lomo del potencial de acción mediados por un incremento (relativo o absoluto) de las corrientes de salida Ito. Puesto que la densidad de Ito es mayor en epicardio que en endocardio, este fenómeno ocurre de forma heterogénea en la pared ventricular y da lugar a un gradiente transmural de voltaje, lo que produce la elevación característica del segmento ST en el electrocardiograma (fig. 4)8.


Fig. 3. Potencial de acción transmembrana y corrientes iónicas que participan en cada una de sus fases. El área sombreada corresponde a la fase 1, determinada principalmente por el balance entre las corrientes positivas de entrada INa e ICaL y las corrientes positivas de salida Ito. Cuando hay predominio de las corrientes de salida respecto a las de entrada (*), la célula experimenta cierto grado de repolarización, lo cual produce la aparición de una muesca característica en el potencial de acción (línea discontinua).


Fig. 4. Mecanismo propuesto para explicar la elevación del segmento ST en el síndrome de Brugada. La aparición de una muesca en ciertas regiones del epicardio pero no en el endocardio crea un gradiente transmural del voltaje, lo cual produce elevación del punto J. Si se acentúa la muesca, el potencial de acción en el epicardio se alarga respecto al del endocardio, lo que da lugar a elevación del segmento ST y aparición de ondas T negativas. Modificado con autorización de Antzelevitch25. Endo: endocardio; Epi: epicardio; M: miocardio.

El desequilibrio de corrientes iónicas al final de la fase 1 del potencial de acción también explica la aparición de arritmias ventriculares en el síndrome de Brugada, las cuales aparecerían por un mecanismo de reentrada en fase 2. En circunstancias en que la muesca es tal que alcanza aproximadamente los -30 mV, ocurre un fenómeno de repolarización de todo o nada, lo que puede dar lugar a la pérdida completa del lomo del potencial de acción25. Dicho fenómeno también tiene lugar de forma heterogénea entre el epicardio y el endocardio e incluso entre diversos puntos del epicardio, lo que da lugar a dispersión de la repolarización transmural y epicárdica, respectivamente (fig. 5A). Ello crea un sustrato favorable a la aparición de complejos ventriculares prematuros, como consecuencia de la propagación del lomo del potencial de acción desde los lugares en que persiste hacia los lugares donde se ha perdido (fig. 5B)8,25. Se ha podido confirmar esta hipótesis mediante estudios con mapa óptico de alta resolución realizados en muestras caninas de ventrículo derecho, en los que se observa un gradiente entre las regiones con y sin lomo en el potencial de acción y el desarrollo de un circuito reentrante inicialmente limitado en el epicardio y que gradualmente implica también al endocardio (fig. 5C)26.


Fig. 5. Mecanismo propuesto para explicar las arritmias ventriculares en el síndrome de Brugada. A: un desequilibrio aún mayor sobre las corrientes de entrada y de salida produce un fenómeno de repolarización de todo o nada; en estas circunstancias puede desaparecer el lomo del potencial de acción por completo (línea gris), lo que da lugar a dispersión de la repolarización transmural (DRT) y epicárdica (DRE) (modificado con autorización de Antzelevitch25). B: potenciales de acción registrados en endocardio y en dos puntos de epicardio en muestras caninas de ventrículo derecho; la administración de terfenadina, bloqueador de los canales de sodio y calcio, acentúa la muesca en el potencial de acción en epicardio y produce un fenómeno de repolarización todo o nada; esta situación facilita la propagación del lomo de potencial de acción desde las regiones que lo mantienen a las regiones que lo han perdido, lo que da lugar a un latido ventricular prematuro producido por un mecanismo de reentrada en fase 2 (flechas discontinuas), que puede desencadenar una arritmia ventricular polimórfica (modificado con autorización de Antzelevitch25). C: mapa óptico de alta resolución con registro simultáneo de 256 potenciales de acción en muestras caninas de ventrículo derecho; de acuerdo con lo explicado en B, se observa propagación desde las regiones señaladas en rojo (que mantienen el lomo del potencial de acción) hacia las señaladas en azul (sin lomo en el potencial de acción) (modificado con autorización de Shimizu et al26).

El concepto de que el desequilibrio entre corrientes iónicas de entrada y de salida define el sustrato patológico del síndrome de Brugada conlleva muchas aplicaciones. En primer lugar, ayuda en el desarrollo de modelos experimentales de la enfermedad, los cuales pueden crearse mediante la administración de fármacos facilitadores de las corrientes de salida de potasio8, fármacos bloqueadores del canal de sodio8 o fármacos con efecto de bloqueo combinado de los canales de sodio y de calcio27, entre otros. Además, explica el efecto de ciertos moduladores y ciertas particularidades del síndrome, como el aumento de la expresividad del fenotipo (y la posibilidad de complicaciones arrítmicas) en situaciones vagales28-30 (la acetilcolina inhibe las corrientes de calcio, mientras que los betamiméticos las aumentan)31 o la mayor severidad del síndrome en varones que en mujeres32 (los varones podrían tener constitucionalmente mayor densidad de Ito que las mujeres)33. Por otra parte, no son recomendables para los pacientes con síndrome de Brugada las maniobras que incrementan el desequilibrio iónico, como la administración de bloqueadores del canal de sodio, aunque al mismo tiempo estos fármacos pueden tener utilidad para desenmascarar formas menos expresivas del síndrome (véase «Herramientas diagnósticas: test de provocación farmacológico»)34. Por el contrario, los fármacos con efecto opuesto y, por ello, restauradores del equilibro iónico, podrían tener una aplicación en el tratamiento de los pacientes con síndrome de Brugada. En este sentido, se han obtenido los primeros resultados con fármacos bloqueadores de las corrientes Ito (como la quinidina)35 o activadores de ICaL (como el isoproterenol)36 (véase «Tratamiento»).

MANIFESTACIONES CLÍNICAS

Los pacientes con síndrome de Brugada permanecen en su mayoría asintomáticos. No obstante, se ha descrito que un 17-42% de ellos presentan síncope o MS como consecuencia de una arritmia ventricular en algún momento de su vida37-40. Esta cifra probablemente sobrestima la incidencia real de eventos, dado que no se diagnostica a una gran parte de los pacientes asintomáticos. La edad de presentación de los síntomas, especialmente de MS, se sitúa alrededor de la cuarta década de la vida16, sin que hasta la fecha se haya encontrado una explicación concluyente para ello (fig. 6). Aproximadamente un 23% de los pacientes que sufren MS ya habían tenido un síncope previamente38.


Fig. 6. Incidencia de muerte súbita (MS) o fibrilación ventricular (FV) documentada según la edad de presentación. Datos obtenidos de 370 pacientes actualizados del registro internacional. Ocurrieron eventos cardiacos en un total de 120 pacientes (32,4%).

Dado que una proporción no despreciable de pacientes, que se sitúa en torno al 20%, puede sufrir arritmias supraventriculares, principalmente fibrilación auricular (FA)41, algunos pacientes pueden tener palpitaciones y/o mareo. Otros síntomas, como el síncope neuromediado, también se han descrito en casos aislados de síndrome de Brugada42,43.

Tal y como ocurre en otras canalopatías con afección del canal de sodio, las arritmias en el síndrome de Brugada (y, por lo tanto, los síntomas) aparecen típicamente en situaciones de predominio vagal, como el reposo o incluso durante el descanso nocturno28. En un estudio publicado por Matsuo et al29, 26 de los 30 episodios de FV documentados en registro de desfibrilador automático implantable (DAI) ocurrieron de noche, hallazgo que se ha confirmado en series más recientes30. Como ya se ha mencionado, el aumento del tono vagal mediado por acetilcolina disminuye las corrientes de calcio, lo que podría favorecer la arritmogénesis por reentada en fase 231. Por otra parte, un trabajo reciente realizado con tomografía por emisión de positrones demuestra que los pacientes con síndrome de Brugada presentan cierto grado de disfunción simpática, que se manifiesta por un descenso de las cifras de noradrenalina en la hendidura sináptica, lo que también favorece la arritmogénesis al disminuir la concentración intracelular de adenosinmonofosfato (AMP) cíclico44.

Se considera que el fenotipo de síndrome de Brugada es 8-10 veces más prevalente en varones que en mujeres10. Como prueba de ello, aproximadamente un 71-77% de los pacientes diagnosticados de síndrome de Brugada son varones, dato que se repite de forma constante en todas las series37-40. En un estudio reciente, que al mismo tiempo describe la serie de pacientes con seguimiento más largo, nuestro grupo observó que, en el momento del diagnóstico, los varones se presentan más frecuentemente con síntomas previos y patrón ECG tipo I de forma espontánea y asimismo desarrollan mayor inducibilidad de FV durante el EEF (fig. 7A)32. Durante el seguimiento, el comportamiento también fue distinto según el sexo. De los 272 varones incluidos, 31 (11,6%) sufrieron MS o FV documentada en un seguimiento medio de 58 ± 48 meses, mientras que la tasa de eventos en la población femenina con el mismo seguimiento fue considerablemente más baja (3/112 [2,8%]; log-rank test, p = 0,007) (fig. 7B)32.


Fig. 7. Diferencias en el comportamiento del síndrome de Brugada entre varones (V) y mujeres (M). A: características clínicas en el momento de la primera evaluación clínica. B: análisis de supervivencia de eventos cardiacos mayores definidos como muerte súbita (MS) o fibrilación ventricular (FV) en el seguimiento. En total, 31/272 varones (11,6%) y 3/212 mujeres (2,8%) presentaron eventos mayores durante un seguimiento medio de 58 meses. Datos obtenidos de Benito et al32.

Se han propuesto dos hipótesis distintas para explicar la mayor expresividad del síndrome de Brugada en varones que en mujeres. Por un lado, se ha demostrado que existen diferencias constitucionales en las corrientes iónicas transmembrana entre uno y otro sexo. En un estudio realizado con muestras caninas, Di Diego et al33 comprobaron que la densidad de corrientes Ito en epicardio es significativamente mayor en machos que en hembras33, lo que, según la teoría del desequilibrio iónico en la fase 1, predispone a una mayor elevación del segmento ST y una mayor susceptibilidad a la aparición de arritmias ventriculares (véase «Fisiopatología y mecanismos iónicos y celulares»). Por otro lado, hay indicios de que la influencia hormonal tiene un papel en las diferencias fenotípicas entre los sexos. En este sentido, se ha descrito la regresión del ECG tipo I tras castración en pacientes varones con síndrome de Brugada y neoplasia de próstata concomitante45 y, por otra parte, la concentración de testosterona parece ser significativamente mayor en varones con síndrome de Brugada que en los controles46. Algunos estudios experimentales indican que las hormonas podrían ejercer su acción a través de modificaciones de las corrientes iónicas47,48. De acuerdo con la hipotésis hormonal, los pocos datos existentes hasta la fecha sobre la población pediátrica con síndrome de Brugada no muestran diferencias en el comportamiento entre niños y niñas antes de los 16 años49.

De hecho, aunque 3 de los 8 casos inicialmente publicados en la primera descripción del síndrome eran niños, hasta la fecha se ha tenido poca información sobre el comportamiento del síndrome de Brugada en la población pediátrica. Probst et al49 describieron recientemente los datos de 30 niños menores de 16 años incluidos en un estudio multicéntrico. Más de la mitad de los pacientes (n = 17) habían sido diagnosticados durante el estudio familiar, aunque 11 pacientes ya habían tenido síntomas antes. Destaca que, de los 11 pacientes sintomáticos, 10 tenían un patrón ECG tipo I de forma espontánea y, característicamente, en 5 de ellos los síntomas habían aparecido en relación con episodios febriles. Un total de 5 pacientes recibieron DAI y en otros 4 se inició tratamiento farmacológico con hidroquinidina. Durante un seguimiento medio de 37 ± 12 meses, 3 pacientes (el 10% de la población) sufrieron MS (n = 1) o descarga apropiada por el DAI (n = 2)49. Los 3 pacientes ya habían tenido antes un síncope y todos ellos tenían un patrón ECG tipo I de forma espontánea. Cabe destacar que los 4 pacientes en tratamiento con hidroquinidina permanecieron asintomáticos durante todo el seguimiento49. Nuestros datos con una población de 58 pacientes menores de 18 años aportan resultados similares50. En nuestra serie, 6 pacientes presentaron eventos cardiacos mayores (2 MS y 4 FV) en un seguimiento medio de 48,8 ± 48 meses. Aunque los eventos cardiacos aparecieron más frecuentemente en los pacientes con patrón ECG tipo I espontáneo o inducibilidad en el EEF, la variable más relacionada con el pronóstico en nuestra serie pediátrica fue la presencia de síntomas previos (fig. 8)50. Estos dos estudios, aunque pequeños, indican que: a) el síndrome de Brugada puede manifestarse en la edad pediátrica; b) los episodios febriles son un desencadenante frecuente de arritmias en los niños con síndrome de Brugada; c) los pacientes sintomáticos, especialmente si presentan un patrón ECG tipo I de forma espontánea, constituyen un grupo en especial riesgo de arritmias ventriculares en un periodo de seguimiento relativamente corto, y d) los sujetos con peor pronóstico se benefician del implante de DAI, aunque el tratamiento con quinidina puede ser una alternativa que considerar, especialmente en los más jóvenes.


Fig. 8. Análisis de supervivencia de eventos cardiacos mayores en la población pediátrica con síndrome de Brugada. Datos obtenidos de 58 pacientes50. La mayor tasa de eventos se observó entre los pacientes sintomáticos, que a su vez presentaban con mayor frecuencia patrón electrocardiográfico de tipo I espontáneo e inducibilidad de arritmias en el estudio electrofisiológico.

ELECTROCARDIOGRAMA Y FACTORES MODULADORES

Como ya se ha mencionado, el patrón ECG tipo I (fig. 1) es el único definitivo y diagnóstico de síndrome de Brugada. Sin embargo, ciertos contextos clínicos pueden cursar con un patrón ECG similar (tabla 1). En unos casos, ello se debe a condiciones completamente independientes cuyos hallazgos ECG se asemejan a los del síndrome de Brugada (por lo tanto, éstas son condiciones que se debería descartar en el diagnóstico diferencial), mientras que en otros casos la elevación del segmento ST se manifiesta especialmente cuando hay una predisposición genética16.


Es importante destacar que el electrocardiograma de los pacientes con síndrome de Brugada puede variar con el tiempo y, así, puede mostrar los patrones tipos I, II y/o III en un mismo paciente en distintos momentos o incluso ser normal transitoriamente51. Ello hace recomendable realizar electrocardiogramas seriados a todos los pacientes51,52. Existen numerosos factores moduladores que pueden explicar en cierta medida la variabilidad del electrocardiograma. Los factores enumerados en la segunda columna de la tabla 1 pueden incrementar la elevación del segmento ST en los pacientes con síndrome de Brugada conocido, debido a que exacerban el desequilibrio de corrientes iónicas durante la fase 1 del potencial de acción miocárdico16,25,34. Por el mismo motivo, el tono autonómico y la influencia de ciertas hormonas asimismo pueden modular la elevación del segmento ST e incluso explicar la mayor frecuencia de aparición de arritmias en ciertas condiciones (véase «Fisiopatología y mecanismos iónicos y celulares»)28-30,45,46. La temperatura puede ser un factor modulador importante en algunos pacientes con síndrome de Brugada. Se ha demostrado que, en algunas mutaciones en SCN5A, el aumento de temperatura acentúa la inactivación prematura del canal de sodio53. Ello explica que en algunos pacientes los episodios febriles puedan desenmascarar formas silentes del síndrome de Brugada y/o conferir un riesgo incrementado (transitorio) de arritmias ventriculares54,55, lo cual parece ser especialmente importante en el caso de la población pediátrica49.

En los últimos años, numerosos trabajos han intentado identificar nuevos rasgos ECG característicos y su posible significación pronóstica. Pitzalis et al56 describieron la prolongación del intervalo QT corregido (QTc) en precordiales derechas (pero no en izquierdas) en los pacientes con síndrome de Brugada, especialmente tras administración de bloqueadores del sodio. Posteriormente, ello se ha correlacionado con un peor pronóstico, especialmente si la duración del intervalo QTc en V2 es ≥ 460 ms57. Asimismo, el signo aVR (definido como la presencia de una onda R ≥ 3 mm o un cociente R/q ≥ 0,75 en la derivación aVR) se ha asociado con un riesgo incrementado de arritmias ventriculares (fig. 9A)58. En estos casos, se considera que el incremento de la onda R probablemente indique un mayor retraso de la conducción ventricular y, por lo tanto, mayor heterogeneidad eléctrica58. La presencia de alternancia de la onda T, también reflejo de dispersión de la repolarización transmural59, puede observarse en los pacientes con síndrome de Brugada tras la administración de fármacos bloqueadores del sodio y asimismo permite identificar a un subgrupo con mayor riesgo de FV en el seguimiento (fig. 9B)60. Por otra parte, muy recientemente se ha descrito que hasta un 11% de los pacientes con síndrome de Brugada puede presentar un patrón de repolarización precoz en derivaciones inferiores o laterales, lo que también se relaciona con una mayor tasa de síntomas (fig. 9C)61.


Fig. 9. Hallazgos electrocardiográficos accesorios que han sido asociados con un mayor riesgo de arritmias en los pacientes con síndrome de Brugada. A: signo aVR (reproducido con autorización de Babai et al58). B: alternancia de la onda T, que puede aparecer tras administración de fármacos bloqueadores del sodio (modificado con autorización de Tada et al60). C: patrón de repolarización precoz en derivaciones inferiores y/o laterales (reproducido con autorización de Sarkozy et al61).

Con cierta frecuencia se puede observar trastornos de la conducción en el ECG de los pacientes con síndrome de Brugada. De hecho, la disminución de las corrientes de sodio puede dar lugar a ambos fenotipos (síndrome de Brugada y trastorno de conducción), tanto de forma independiente como combinados en la misma familia62. En consecuencia, se ha descrito que parámetros tales como el intervalo PQ, la duración del complejo QRS o el intervalo HV se encuentran más prolongados en los pacientes con mutación identificada en el gen SCN5A (y, por lo tanto, con afectación del canal de sodio) que en los pacientes que dan negativo para mutaciones en SCN5A63. En un estudio reciente con 200 pacientes con síndrome de Brugada, nuestro grupo comprobó que ciertos trastornos de la conducción, como la prolongación del complejo QRS, se observan más frecuentemente entre los pacientes sintomáticos que entre los asintomáticos. En esta población, el punto de corte de QRS ≥ 120 ms predijo efectivamente una odds ratio (OR) = 2,5 (intervalo de confianza [IC] del 95%, 1,4-4,6; p = 0,003) de ser sintomático64. Parece que las mujeres con síndrome de Brugada tienen mayor predisposición a tener trastornos de la conducción que los varones32. En efecto, la administración de fármacos bloqueadores del canal de sodio durante un test de provocación produce en las mujeres un incremento significativamente mayor del intervalo PR y la duración del QRS32, acorde con resultados de estudios experimentales previos en los que se demostró que las muestras ventriculares caninas obtenidas de hembras expresaban menor corriente Ito que las obtenidas de machos, lo que justificaba la predisposición a los trastornos de la conducción en las primeras y, en cambio, mayor elevación del segmento ST en las segundas65.

HERRAMIENTAS DIAGNÓSTICAS: TEST DE PROVOCACIÓN FARMACOLÓGICO

Dado que el patrón ECG de los pacientes con síndrome de Brugada es variable en el tiempo e incluso puede ser transitoriamente normal, el uso de pruebas farmacológicas de provocación se ha extendido en los últimos años. Los bloqueadores del canal de sodio han sido los fármacos más empleados, principalmente por su fácil disponibilidad, su rápida acción y su efectividad34. Los regímenes de administración de los principales bloqueadores del sodio utilizados como prueba diagnóstica para el síndrome de Brugada están esquematizados en la tabla 210. Se considera que se trata de síndrome de Brugada si, tras la realización de la prueba con cualquiera de estos fármacos, aparece o se acentúa el patrón ECG definido como tipo I (fig. 1). La prueba debe realizarse con monitorización continua, tomando, como mínimo, un electrocardiograma cada minuto hasta finalizar. Debe terminarse cuando: a) aparece el patrón ECG tipo I, lo que confirma el diagnóstico; b) aparecen múltiples extrasístoles u otras arritmias ventriculares, o c) se produce ensanchamiento del QRS > 130% respecto al valor basal10.


Los datos actuales apuntan a que la ajmalina es el fármaco más eficaz en el diagnóstico de síndrome de Brugada. En un estudio con 147 individuos con mutación en el gen SCN5A identificada, la prueba farmacológica con ajmalina proporcionó una sensibilidad del 80%, una especificidad del 94,4%, un valor predictivo positivo del 93,3% y un valor predictivo negativo del 82,9% en el diagnóstico del síndrome de Brugada66. Estas cifras son considerablemente superiores a las obtenidas para la flecainida en otro estudio con 110 pacientes genotipificados, cuyos sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo y valor predictivo negativo fueron del 77, el 80, el 96 y el 36%, respectivamente67. Destaca de este estudio el bajo valor predictivo negativo, que debería tenerse presente siempre que se realiza una prueba de flecainida, especialmente en ciertos contextos, como en el cribado familiar16. Los valores diagnósticos de ajmalina y flecainida se compararon directamente en un estudio reciente, en el que 22 pacientes con síndrome de Brugada confirmado se sometieron sucesivamente a una y otra prueba farmacológica. Mientras que la prueba confirmó el diagnóstico en los 22 pacientes cuando se administró ajmalina, sólo 15 pacientes mostraron un test positivo tras flecainida68. Asimismo, la elevación del segmento ST con ajmalina (0,43 ± 0,15 mV) fue superior que la conseguida con flecainida (0,29 ± 0,18 mV). Estudios de fijación del voltaje (patch-clamp) comprobaron que la flecainida, además de bloquear el canal de sodio, reduce en mayor medida las corrientes Ito, lo que explica su menor efectividad respecto a la ajmalina68.

Debido al valor limitado del electrocardiograma simple, incluso facilitado con provocación farmacológica, se han propuesto nuevas estrategias para ayudar en el diagnóstico del síndrome de Brugada. Se ha demostrado que la colocación de las derivaciones precordiales derechas en espacios intercostales superiores (tercero e incluso segundo espacio intercostal) aumenta la sensibilidad tanto por electrocardiograma basal como tras administración de fármacos bloqueadores del canal de sodio69. Datos recientes demuestran que un patrón ECG tipo I obtenido en los espacios intercostales segundo y tercero, incluso cuando el electrocardiograma realizado con derivaciones estándar es normal, permite identificar a un subgrupo de pacientes cuyo pronóstico es comparable al de los pacientes con patrón ECG tipo I en las derivaciones estándar (fig. 10)70. Por lo tanto, esta estrategia facilita el reconocimiento de pacientes en riesgo que de otra forma no se habría identificado.


Fig. 10. Análisis de supervivencia de eventos cardiacos (muerte súbita o fibrilación ventricular documentada) en pacientes con patrón electrocardiográfico tipo I espontáneo obtenido en derivaciones estándar, en pacientes con patrón electrocardiográfico tipo I espontáneo registrado únicamente al elevar las derivaciones precordiales derechas al segundo o el tercer espacio intercostal y en pacientes que desarrollan patrón tipo I tras administrar bloqueadores del canal de sodio. No se hallaron diferencias en el pronóstico entre los primeros dos grupos (modificado con autorización de Miyamoto et al70).

PRONÓSTICO Y ESTRATIFICACIÓN DEL RIESGO

Debido a la gran variabilidad fenotípica de los pacientes con síndrome de Brugada, que alberga desde la ausencia de síntomas hasta la MS en edad joven, la búsqueda de parámetros para ayudar a la estratificación del riesgo ha sido interés de primera en los últimos años37-40. Sin embargo, no todos los estudios publicados han obtenido resultados concordantes, y la estratificación del riesgo en los pacientes con síndrome de Brugada hoy sigue siendo controvertida en ciertos aspectos.

En la última serie presentada por Brugada et al71 sobre la base de los datos del registro internacional, el porcentaje de individuos que sufrieron MS o FV documentada en algún momento de su vida ascendía al 25% (178 de 724 pacientes). Indudablemente, esta cifra sobrestima la incidencia real de eventos, por un lado porque en esta serie están incluidos los primeros pacientes identificados en los primeros años tras la descripción de la enfermedad (momento en el que habitualmente sólo se identifican los casos más manifiestos) y, por otro, porque la población referida al registro internacional habitualmente es de mayor riesgo16. Sin embargo, de esta serie es importante destacar que la incidencia de eventos mayores varió entre el 3 y el 45%, según las características basales de los sujetos. Ello justifica realizar una estratificación del riesgo de todos los pacientes con síndrome de Brugada.

La MS recuperada es un factor de riesgo indiscutible y reconocido por todos los estudios37-40. Datos de Brugada et al37 confirman que, entre los pacientes que han sufrido una MS recuperada, el 62% presenta una nueva arritmia en un periodo medio de 54 meses. Ello significa que estos pacientes deben protegerse con DAI como prevención secundaria (indicación de clase I)10. En los pacientes sin parada cardiaca previa, Brugada et al describieron que la presencia de síncope previo, un patrón ECG tipo I de forma espontánea y la inducibilidad de arritmias ventriculares en el EEF son también marcadores pronósticos. En una población de 547 pacientes (media de edad, 41 ± 45 años; 408 varones, 423 asintomáticos y 124 con síncope previo; el 71,5% con electrocardiograma basal tipo I espontáneo), 45 individuos (8,2%) presentaron un primer evento cardiaco mayor (MS o FV documentada) en un seguimiento medio de 24 ± 32 meses39. El análisis univariable relacionó la historia de síncope previo (hazard ratio [HR] = 2,79 [IC del 95%, 1,5-5,1]; p = 0,002), la presencia de un patrón ECG tipo I de forma espontánea (HR = 7,69 [IC del 95%, 1,9-33,3]; p = 0,0001), el sexo masculino (HR = 5,26 [IC del 95%, 1,6-16,6]; p = 0,001) y la inducibilidad de arritmias ventriculares en el EEF (HR = 8,33 [IC del 95%, 2,8-25]; p = 0,0001) con la aparición de eventos en el seguimiento39. El análisis multivariable confirmó como factores independientes predictores del pronóstico la presencia de síncope previo y la inducibilidad de FV en el EEF (fig. 11A). Mediante análisis de regresión logística, se pudo definir 8 categorías de riesgo según la presencia de síntomas, los hallazgos del electrocardiograma basal y los resultados del EEF (fig. 11B). Un posterior análisis de los datos permitió identificar que el EEF fue especialmente útil en la estratificación de los pacientes asintomáticos y sin historia familiar de MS (denominados casos fortuitos, n = 167). Efectivamente, 11 de los 167 pacientes (6%) presentaron FV durante el seguimiento, y la inducibilidad en el EEF fue el único factor relacionado con el pronóstico en este subgrupo de pacientes71.


Fig. 11. Eventos cardiacos mayores (muerte súbita o fibrilación ventricular documentada) en el seguimiento de pacientes sin parada cardiaca previa. A: análisis de supervivencia de eventos según la presencia de síntomas previos y la inducibilidad de arritmias ventriculares en el estudio electrofisiológico. B: probabilidad de eventos en el seguimiento estimada mediante regresión logística, según la presencia de síntomas, la inducibilidad de arritmias y el tipo de ECG basal (datos obtenidos de Brugada et al39).

Otros grupos coinciden en que los síntomas previos y/o un patrón ECG tipo I de forma espontánea son marcadores de riesgo en los pacientes con síndrome de Brugada, aunque en general han encontrado menor incidencia general de eventos (el 6,5% en la serie de Priori et al38, con un seguimiento medio de 34 ± 44 meses, y el 4,2% en la serie de Eckardt et al40, con seguimiento de 40 ± 50 meses). Probablemente ello se deba a que las series de Brugada et al incluyen poblaciones de pacientes más enfermos40. Los otros grupos también coinciden en que la inducibilidad de arritmias en el EEF es mayor en los pacientes con síncope o MS38,40 pero, en contraste con las series de Brugada et al, no han demostrado un papel del EEF como herramienta predictora del pronóstico. Varias razones pueden explicar esta discrepancia71: a) el uso de protocolos de estimulación ventricular no estandarizados derivados de la inclusión multicéntrica de pacientes; b) la inclusión en algunas series de pacientes con patrón ECG tipo II y/o tipo III y, por lo tanto, sin confirmación definitiva del síndrome, y c) la ausencia de eventos en el seguimiento en las otras series. Este último punto quizá cambie a medida de que se disponga de seguimientos más largos, ya que los eventos (y con ellos el valor predictivo positivo) sólo pueden aumentar con el tiempo71.

Desde la descripción de las primeras series, se ha señalado una mayor agresividad del síndrome de Brugada en varones que en mujeres. Nuestro grupo analizó recientemente esta observación en 384 pacientes (272 varones y 112 mujeres), obtenidos de sólo dos centros de referencia (Hospital Clínic de Barcelona y UZ Brussels) para evitar el gran sesgo de selección que se ha atribuido a la base de datos internacional, constituida principalmente por pacientes con alto riesgo32. Como ya se ha comentado (véase «Manifestaciones clínicas»), varones y mujeres mostraron características basales distintas y un comportamiento en el seguimiento marcadamente diferente (fig. 7). Ese estudio aportó además el dato novedoso de que los marcadores de riesgo podrían ser también distintos entre los sexos32. En efecto, los factores de mal pronóstico descritos para poblaciones mixtas (síntomas, patrón ECG tipo I de forma espontánea e inducibilidad en el EEF) se confirmaron como válidos para estratificar el riesgo en los varones32. Por el contrario, y considerando la tasa de eventos extremadamente baja en las mujeres, ninguna de estas variables mostró potencia suficiente para identificar las de mayor riesgo. En la población femenina, sin embargo, los trastornos de la conducción parecieron más relacionados con la tasa de eventos, y concretamente el intervalo PR fue el único predictor independiente de riesgo en las mujeres32.

La presencia de FA, que puede encontrarse espontáneamente en un 10-54% de los pacientes con síndrome de Brugada41,72, se ha relacionado recientemente con un peor pronóstico. En una serie de 73 pacientes, Kusano et al72 observaron que los pacientes en quienes se documenta FA espontánea presentan mayor incidencia de síncope (60%) y de FV documentada (40%) que los pacientes en los que no se evidencia FA (tasas del 22 y el 14% respectivamente; p < 0,05). Nuestros datos indican que ello se cumple tanto para la población masculina como para la femenina32. Como ya se ha comentado, otros hallazgos ECG pueden tener cierta significación pronóstica, entre los que se encuentran la prolongación del intervalo QTc en V2, el signo aVR, la presencia de alternancia de la onda T, el patrón de repolarización en derivaciones inferiores o laterales y la anchura del complejo QRS (véase «Electrocardiograma y factores moduladores»)57-61,64.

Ni los antecedentes familiares de MS ni la presencia de mutación en el gen SCN5A se han definido como factores de riesgo en ninguna de las grandes series descritas hasta la fecha. Sin embargo, estudios recientes indican que otros hallazgos genéticos sí que podrían tener significación pronóstica. En un trabajo que incluye a 147 pacientes con síndrome de Brugada o enfermedad progresiva del sistema de conducción, portadores en conjunto de 32 mutaciones distintas en el gen SCN5A, Meregalli et al73 describieron que los pacientes con una mutación que produce un codón stop prematuro (cuyo efecto final es la producción de una proteína truncada) presentan mayor tasa de síncope que los pacientes portadores de cualquier otro tipo de mutación (el 25,3 frente al 5,7%, respectivamente; p = 0,03). Sin embargo, los autores no pudieron demostrar diferencias en la tasa de complicaciones arrítmicas mayores (MS o FV) según el tipo de mutación. Nuestros datos sobre 188 pacientes (todos con síndrome de Brugada), portadores en conjunto de 69 mutaciones distintas en el gen SCN5A, sí que han demostrado diferencias en la tasa de eventos mayores, definidos como MS o FV en algún momento de la vida (mutación truncada frente a otras mutaciones, el 23,9 frente al 7,7%; p = 0,01)74. Por otro lado, parece que la presencia de ciertos polimorfismos podría modular el riesgo de los pacientes con síndrome de Brugada. En este sentido, hemos podido observar que la presencia concomitante del polimorfismo H558R y una mutación en el gen SCN5A se relaciona con un fenotipo más benigno75. En general, la búsqueda de parámetros genéticos con valor pronóstico resulta especialmente atractiva, dado que la información genética, al contrario que la clínica, es constitucional y, por lo tanto, invariable en un mismo individuo.

TRATAMIENTO

El DAI es el único tratamiento de eficacia realmente demostrada en el síndrome de Brugada. Las indicaciones actuales de DAI corresponden a las recomendaciones propuestas por el II Consenso Internacional publicado en 200510 (fig. 12). En general, se recomienda implantación de DAI a todos los pacientes que ya hayan sufrido síntomas y a los pacientes asintomáticos en quienes el EEF induzca arritmias ventriculares, especialmente si presentan patrón ECG tipo I de forma espontánea. En los pacientes asintomáticos, sin historia familiar de MS y cuyo patrón ECG tipo I sólo se documente tras la administración de fármacos bloqueadores del sodio, se recomienda realizar seguimiento periódico sin necesidad de EEF para su estratificación10.


Fig. 12. Indicaciones de desfibrilador automático implantable (DAI) en los pacientes con síndrome de Brugada (adaptado con autorización de Antzalevitch et al10).

De los dos estudios retrospectivos principales realizados con pacientes con síndrome de Brugada portadores de DAI, se extrae que la tasa de terapias apropiadas alcanza el 3,7% anual76,77. Cabe destacar que esta tasa es no sólo comparable a la descrita en otros estudios realizados sobre otras cardiopatías78,79, sino que además en este caso se refiere a una población joven y, por lo demás, sana cuya expectativa de vida podría ser superior a los 30 años. Sin embargo, y quizá por tratarse precisamente de una población joven y activa, la tasa de descargas inapropiadas fue considerable (el 20% en el estudio de Sacher et al76 y el 36% en el estudio de Sarkozy et al77). Las causas principales de terapia inapropiada fueron, en ambos estudios, taquicardia sinusal, arritmias supraventriculares, sobresensado de la onda T y fallo del electrodo76,77. Por ello y porque el DAI no es una terapia aplicable universalmente, en los últimos años se ha dedicado un esfuerzo especial a la búsqueda de posibles opciones farmacológicas para el tratamiento del síndrome de Brugada.

Con objeto de reducir el desequilibrio iónico al final de la fase 1 del potencial de acción, se han propuesto dos estrategias principales: a) el empleo de fármacos inhibidores de las corrientes de potasio Ito, y b) el empleo de fármacos que aumentan las corrientes de calcio ICaL. Se ha demostrado que la quinidina, un antiarrítmico con actividad bloqueadora en las corrientes Ito, reduce la incidencia de arritmias inducidas en pacientes con síndrome de Brugada35, y se ha empleado con éxito en ciertos contextos clínicos, como el tratamiento de tormentas arrítmicas80. Además, recientemente se ha demostrado su utilidad como tratamiento coadyuvante al DAI en pacientes con múltiples descargas81 o como alternativa terapéutica al DAI en niños con riesgo de arritmias49. Por su parte, los fármacos betamiméticos como el isoproterenol, que aumentan las corrientes de entrada ICaL, se han empleado con buenos resultados en casos de tormenta arrítmica36. Finalmente, el cilostazol, inhibidor de la fosfodiesterasa III con propiedades bloqueadoras de Ito y activadoras de ICaL, ha surgido recientemente como una posible terapia prometedora, aunque los pocos casos clínicos publicados hasta la fecha muestran resultados dispares16.

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Correspondencia: Dra. B. Benito.

Electrophysiology Research Program. Research Center. Montreal Heart Institute.

5000 Rue Belanger. Montreal (QC), H1T 1C8 Canadá.

Correo electrónico: bbenito@clinic.ub.es
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⚠️ Fallece el futbolista ghanés Raphael Dwamena (28) tras desplomarse durante un partido de la liga albanesa entre el KF Egnatia y el FK Partizani. El le instaló un desfribilador en 2020 que le salvó la vida un año después en un partido con el BW Linz. El doctor Josep Brugada recomendó su retirada en 2019. El Brighton descartó su fichaje en 2017 por problemas cardiacos. Es el segundo fichaje más caro de la historia del Levante (6.200.000 €).

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🚑 ¿Alguna vez respondiste a una llamada de convulsión que resultó ser un paro cardíaco?

De hecho, este fenómeno es relativamente común.

Un estudio publicado recientemente informa un caso en el que la convulsión de un paciente se debió al síndrome de Brugada, una afección que a menudo no se reconoce pero que es crucial que los servicios de emergencias médicas conozcan.

📌 Puntos clave:
⦿ Un paciente tuvo una convulsión presenciada en una sala de cine y rápidamente volvió a su estado mental inicial.
⦿ El ECG inicial sugirió síndrome de Brugada, pero su significado no estaba claro para los paramédicos.
⦿ Durante el transporte, el paciente sufrió FV y fue reanimado con éxito.
⦿ En el hospital, el paciente experimentó taquicardia ventricular pulsátil y fue tratado con lidocaína y magnesio por vía intravenosa.
⦿ Su diagnóstico final fue confirmado como síndrome de Brugada.
⦿ Se le implantó un desfibrilador y el paciente fue dado de alta sin más incidencias.

💡 Conclusiones:
‣ El síndrome de Brugada puede presentarse como convulsiones u otros síntomas no cardíacos.
‣ El reconocimiento y tratamiento rápidos de las arritmias en el síndrome de Brugada son fundamentales.
‣ EMS juega un papel vital en la identificación temprana y el tratamiento de estos pacientes.

🔗 Para más detalles sobre este intrigante caso y sus implicaciones para la atención prehospitalaria, consulta el estudio completo: https://ow.ly/vXow50QgUiC

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Dos atletas de alto rendimiento en el mismo deporte, ATLETISMO.
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