💪🏻🧬 Le trasplantaron una mano en una operación histórica, pero terminó pidiendo que se la amputaran porque nunca logró sentirla como suya.
En 1998, Clint Hallam recibió en Francia un trasplante que marcó un antes y un después en la medicina. La cirugía fue considerada un éxito y la extremidad recuperó parte de su movilidad y sensibilidad. Sin embargo, había un obstáculo que los resultados médicos no podían resolver: Hallam nunca consiguió sentirse identificado con aquella mano.
Con el paso del tiempo, la situación se volvió cada vez más difícil. El paciente dejó de tomar los medicamentos inmunosupresores que necesitaba para evitar el rechazo del órgano y, finalmente, en 2001, solicitó que le retiraran la extremidad.
Su caso puso de manifiesto un aspecto fundamental de los trasplantes: el éxito quirúrgico no depende únicamente de que el organismo acepte el órgano y recupere su función. También intervienen factores neurológicos, psicológicos y emocionales que influyen en cómo el cerebro integra una extremidad trasplantada y cómo el paciente se adapta a ella.
Créditos Conocimientum


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