HERIDAS ELÉCTRICAS, ELECTROCUCIÓN Y FULGURACIÓN POR RAYO
Física aplicada, fisiopatología profunda, FV, rabdomiólisis, neurotrauma eléctrico y manejo ATLS / PHTLS / AHA / ILCOR / ERC / TECC / TCCC
By DrRamonReyesMD ⚕️
| Actualizado 2026
Advertencia editorial inicial
El término “quemadura eléctrica” es clínicamente insuficiente. La electricidad no produce únicamente una lesión térmica cutánea; produce una lesión energética sistémica. La piel puede mostrar una lesión mínima, mientras el verdadero daño ocurre en músculo profundo, miocardio, sistema nervioso central, médula espinal, vasos, riñón, oído interno, retina, pulmón, compartimentos osteofasciales o tejidos periarticulares.
En medicina de emergencias, el error clásico es juzgar la gravedad por la imagen externa. En electricidad, la piel puede mentir.
El enfoque correcto es:
seguridad de escena → interrupción de la fuente → reanimación → ritmo cardíaco → ventilación → trauma asociado → rabdomiólisis → hiperpotasemia → síndrome compartimental → quemadura profunda → traslado especializado.
El CDC recuerda que una víctima alcanzada por un rayo no queda cargada eléctricamente, por lo que puede ser tocada con seguridad una vez la escena sea segura; esto es crucial porque muchas muertes por rayo son potencialmente reversibles si se inicia RCP inmediata.
1. Física médica esencial: voltaje, amperaje, resistencia y energía
La lesión eléctrica no depende solo del voltaje. Depende de la interacción entre voltaje (V), corriente (I), resistencia (R), duración del contacto (t), tipo de corriente, trayectoria anatómica y densidad de corriente en los tejidos.
La ley de Ohm resume la relación básica:
I = V / R
Donde:
I es la intensidad de corriente en amperios,
V es el voltaje en voltios,
R es la resistencia en ohmios.
La producción de calor se entiende mediante el efecto Joule:
E = I² × R × t
Esto significa que el daño térmico aumenta de forma cuadrática con la corriente. Pequeños incrementos de intensidad pueden producir aumentos desproporcionados de calor tisular.
Por eso, desde el punto de vista médico, lo peligroso no es decir “recibió muchos voltios”, sino determinar:
cuánta corriente atravesó el cuerpo, durante cuánto tiempo, por qué trayectoria y a través de qué tejidos.
2. Resistencia tisular: por qué la piel engaña
La resistencia eléctrica no es uniforme. La piel seca tiene alta resistencia; la piel húmeda, sudorosa o lesionada reduce drásticamente esa barrera. El músculo, la sangre, los nervios y los vasos son buenos conductores. El hueso y la grasa conducen peor, pero pueden concentrar calor en interfaces tisulares.
De forma práctica:
piel seca → más resistencia superficial, más quemadura cutánea;
piel húmeda → menor resistencia, más penetración de corriente;
músculo y nervio → conducción profunda;
vasos → posible daño endotelial, trombosis, isquemia secundaria;
hueso → puede actuar como zona de calentamiento profundo adyacente.
Esto explica por qué una víctima puede tener dos pequeñas lesiones de entrada/salida y, aun así, sufrir necrosis muscular extensa, rabdomiólisis, hiperpotasemia y fallo renal.
3. Corriente alterna, corriente continua y frecuencia
La corriente alterna (AC) doméstica de 50–60 Hz es especialmente peligrosa porque coincide con un rango de frecuencia capaz de producir tetania muscular y alterar la electrofisiología cardíaca. La tetania impide soltar la fuente, prolonga el contacto y aumenta la energía transferida.
La corriente continua (DC) suele producir una contracción única y puede proyectar al paciente, generando politrauma. Sin embargo, a alta energía también puede causar asistolia, FV, quemaduras profundas y muerte.
El corazón es vulnerable porque su estabilidad depende de gradientes iónicos transmembrana, conducción ordenada y repolarización sincronizada. Una corriente externa puede desorganizar el miocardio si alcanza el periodo vulnerable de repolarización ventricular.
4. Baja tensión, alta tensión y arco eléctrico
En la práctica clínica se suele dividir:
Baja tensión: <1.000 V.
Puede ser mortal si atraviesa el tórax, si hay humedad, contacto prolongado, corriente alterna, comorbilidad cardíaca o exposición mano-mano.
Alta tensión: ≥1.000 V.
Se asocia a quemaduras profundas, necrosis muscular, arritmias, parada cardíaca, caída, amputaciones, daño vascular, síndrome compartimental y necesidad de cirugía agresiva.
Arco eléctrico: no requiere contacto directo. La corriente puede saltar por el aire si el gradiente eléctrico supera la rigidez dieléctrica ambiental. Produce lesión térmica, flash, explosión, onda de presión, lesión ocular, lesión auditiva, ignición de ropa y trauma por proyección.
La literatura clínica actual recalca que las lesiones de alta tensión se asocian a pérdida de conciencia, parada cardíaca y quemaduras térmicas profundas, y que debe obtenerse información del escenario para estimar el tipo de exposición cuando el voltaje exacto no está disponible.
5. Fulguración por rayo: una lesión eléctrica distinta
El rayo no se comporta como una electrocución industrial prolongada. Es una descarga de altísimo voltaje, enorme corriente y duración extremadamente breve. La energía puede distribuirse por la superficie corporal mediante flashover, por el suelo, por objetos metálicos, por contacto o por onda expansiva.
Los mecanismos clásicos son:
impacto directo,
salto lateral,
contacto con objeto conductor,
corriente de tierra,
onda expansiva / blast eléctrico.
El rayo puede producir parada respiratoria central, FV, asistolia, amnesia, pérdida de conciencia, parálisis transitoria, ruptura timpánica, cataratas, lesiones cutáneas puntiformes, metalización, quemaduras térmicas y figuras de Lichtenberg. El CDC subraya que el rayo puede causar quemaduras, shock y trauma contuso, por lo que debe tratarse como un evento mixto médico-traumático.
6. Fibrilación ventricular: núcleo letal de la lesión eléctrica
La fibrilación ventricular (FV) es una desorganización eléctrica completa del ventrículo. No existe contracción mecánica eficaz, no hay gasto cardíaco y la perfusión cerebral cae a cero en segundos.
En electrocución, la FV aparece por varios mecanismos:
alteración directa de la conducción miocárdica,
captura eléctrica externa del tejido cardíaco,
descarga durante el periodo vulnerable de repolarización,
hipoxia secundaria,
hiperpotasemia por rabdomiólisis,
acidosis metabólica,
isquemia miocárdica,
lesión térmica o vascular del miocardio.
En fulguración, además, puede haber paro respiratorio central por afectación del tronco encefálico. El corazón puede recuperar automatismo, pero si el paciente permanece en apnea, la hipoxia secundaria puede llevar a una nueva parada.
La AHA 2025 incluye la parada cardíaca en circunstancias especiales y mantiene el principio de adaptar la reanimación al mecanismo causal sin abandonar los fundamentos de RCP de alta calidad, desfibrilación y tratamiento de causas reversibles. La ERC 2021 también establece que las circunstancias especiales requieren modificaciones sobre el soporte vital básico y avanzado estándar.
7. Reanimación AHA / ILCOR / ERC: electricidad y rayo
La secuencia crítica es:
seguridad de escena,
reconocimiento de parada,
RCP inmediata,
desfibrilación precoz,
ventilación eficaz,
ACLS/SVA,
corrección de causas reversibles,
cuidados posparada.
En rayo con múltiples víctimas se aplica el concepto de triaje inverso: quien parece muerto por apnea o parada reciente puede ser prioritario porque la parada puede ser reversible si se ventila y desfibrila de forma inmediata. Esto contrasta con el triaje traumático convencional, donde los pacientes sin respiración pueden clasificarse de forma distinta según recursos y contexto.
La ventilación es especialmente importante en fulguración porque la apnea central puede preceder o perpetuar la parada cardíaca.
8. ATLS / PHTLS: electricidad como trauma multisistémico
El abordaje debe ser ABCDE, pero con lectura eléctrica:
A — Airway / vía aérea
Valorar quemadura facial, disminución del nivel de conciencia, trauma cervical, lesión por explosión, caída, broncoaspiración, edema de vía aérea o necesidad de intubación. La intubación no debe retrasarse si hay deterioro neurológico, apnea, quemadura inhalatoria o shock.
B — Breathing / ventilación
Buscar apnea central, hipoventilación, contusión pulmonar, neumotórax, lesión por onda expansiva, broncoespasmo, aspiración y trauma torácico. En rayo, ventilar al apneico puede ser la intervención más importante.
C — Circulation / circulación
Monitorización ECG precoz. Tratar FV/TV sin pulso con desfibrilación. Buscar shock, hemorragia traumática, arritmias, quemadura profunda, lesión vascular, pulsos distales, perfusión capilar, lactato, diuresis y signos de rabdomiólisis.
D — Disability / neurológico
Glasgow, pupilas, focalidad, convulsiones, amnesia, parestesias, parálisis transitoria, mielopatía, neuropatía periférica, confusión, agitación, labilidad emocional y signos de lesión cerebral hipóxica o traumática.
E — Exposure / exposición
Desvestir completamente, buscar puntos de entrada/salida, metalización, quemaduras ocultas, lesiones en manos y pies, lesiones orales pediátricas, ruptura timpánica, lesión ocular, fracturas, dolor muscular profundo y compartimentos tensos. Prevenir hipotermia.
StatPearls resume que los pacientes con lesión eléctrica deben estabilizarse mediante soporte respiratorio y circulatorio conforme a ACLS/ATLS, y que las exposiciones más allá de lesiones menores de baja tensión requieren valoración y, en casos seleccionados, monitorización cardíaca.
9. Quemadura eléctrica profunda: lesión de dentro hacia fuera
En una quemadura térmica convencional, la piel suele reflejar parte de la magnitud del daño. En electricidad, no. La corriente puede seguir planos de menor resistencia y generar necrosis profunda lejos de la lesión visible.
Patrones típicos:
lesión de entrada: deprimida, seca, grisácea, amarillenta o carbonizada;
lesión de salida: más irregular, amplia, explosiva o necrótica;
lesión por arco: quemadura térmica extensa sin paso completo de corriente corporal;
lesión por flash: quemadura superficial por ignición o radiación térmica;
lesión profunda: necrosis muscular, daño vascular, trombosis, edema y compartimentos.
Mayo Clinic advierte que una quemadura eléctrica puede parecer menor en superficie y aun así dañar músculos, vasos, nervios, corazón, cerebro y otros órganos.
10. Daño vascular y síndrome compartimental
La electricidad puede producir lesión endotelial, trombosis, vasoespasmo y necrosis progresiva. El edema muscular dentro de compartimentos osteofasciales cerrados aumenta la presión tisular, reduce la perfusión capilar y provoca isquemia.
Signos de alarma:
dolor desproporcionado,
dolor con estiramiento pasivo,
parestesias,
debilidad progresiva,
compartimento tenso,
pulsos conservados en fases iniciales,
deterioro neurológico distal.
El error clásico es esperar a que desaparezcan los pulsos. Eso es tardío. En quemadura eléctrica de alta tensión, la indicación de fasciotomía puede depender de la clínica, presión compartimental, progresión del edema, perfusión y contexto quirúrgico.
11. Rabdomiólisis, hiperpotasemia y fracaso renal
La necrosis muscular libera mioglobina, potasio, fósforo, CK, LDH y proteínas intracelulares. La mioglobina puede precipitar en los túbulos renales, especialmente si hay hipovolemia, acidosis o bajo flujo renal.
Complicaciones:
hiperpotasemia,
arritmias malignas,
acidosis metabólica,
hipocalcemia inicial,
hiperfosfatemia,
lesión renal aguda,
síndrome compartimental,
coagulación intravascular diseminada en casos graves.
La rabdomiólisis se define como destrucción del músculo esquelético con liberación de componentes intracelulares como mioglobina, CK y electrolitos, pudiendo producir lesión renal aguda y alteraciones electrolíticas graves.
En estos pacientes, el objetivo no es “poner suero porque está quemado”; el objetivo es mantener perfusión renal, corregir shock, vigilar potasio, asegurar diuresis y detectar necrosis muscular evolutiva.
12. Parkland: útil, pero peligrosa si se aplica de forma automática
La fórmula clásica:
4 ml × peso (kg) × %SCQ
de Ringer lactato en 24 horas, con la mitad en las primeras 8 horas desde la quemadura y el resto en las siguientes 16 horas, sirve como punto de partida para quemaduras térmicas extensas.
Pero en quemaduras eléctricas graves hay un problema: el % de superficie corporal quemada puede ser bajo mientras la destrucción muscular profunda es enorme.
Por tanto, en alta tensión:
Parkland puede infraestimar fluidos si se mira solo la piel.
Parkland puede sobreestimar si no hay daño profundo real.
La resucitación debe guiarse por perfusión, diuresis, lactato, CK, potasio, pH, déficit de base, exploración compartimental y evolución quirúrgica.
En adultos con quemaduras mayores se suele buscar diuresis aproximada de 0,5 ml/kg/h; en rabdomiólisis significativa se puede requerir objetivo mayor, individualizado, evitando tanto hipoperfusión renal como sobre-resucitación.
13. Corazón: ECG, troponinas y monitorización
Todo paciente con lesión eléctrica significativa debe recibir ECG inicial. La monitorización está indicada si hay:
alta tensión,
rayo,
pérdida de conciencia,
parada cardíaca,
dolor torácico,
palpitaciones,
ECG anormal,
trayectoria torácica,
embarazo,
cardiopatía,
quemadura importante,
rabdomiólisis,
hiperpotasemia,
hipotensión,
síntomas neurológicos relevantes.
Pueden observarse:
FV, TV, asistolia, bradicardia, fibrilación auricular, bloqueo AV, prolongación QT, elevación ST, inversión T, extrasistolia ventricular, elevación de troponinas y miocardiopatía por estrés.
La necesidad de observación prolongada tras baja tensión con ECG normal y paciente asintomático sigue siendo discutida; muchos pacientes de bajo riesgo pueden no requerir ingreso prolongado, pero alta tensión, síntomas, ECG anormal o pérdida de conciencia cambian completamente la conducta.
14. Sistema nervioso: electricidad como neurotrauma
El tejido nervioso conduce bien la corriente. La lesión puede ser inmediata o diferida.
Mecanismos:
despolarización neuronal masiva,
daño térmico,
vasoespasmo,
trombosis microvascular,
hipoxia,
trauma por caída,
lesión axonal,
alteración autonómica.
Manifestaciones:
amnesia, confusión, convulsiones, pérdida de conciencia, cefalea, déficit focal, paresias, neuropatía periférica, mielopatía, dolor neuropático, trastornos vestibulares, hipoacusia, acúfenos, disautonomía, ansiedad, depresión, trastornos del sueño y deterioro cognitivo.
En fulguración, las figuras de Lichtenberg pueden coexistir con lesiones neurológicas profundas; no son una garantía de benignidad.
15. Figuras de Lichtenberg: signo espectacular, no quemadura profunda
Las figuras de Lichtenberg son lesiones arboriformes, rojizas, ramificadas, tipo helecho, asociadas a rayo. No son quemaduras térmicas profundas clásicas. Suelen ser transitorias y se atribuyen a fenómenos eléctricos superficiales, extravasación capilar y descarga sobre la piel.
Mensaje docente:
Lichtenberg no equivale a necrosis.
Ausencia de Lichtenberg no descarta fulguración.
Presencia de Lichtenberg no descarta daño cardíaco o neurológico.
16. Lesión auditiva, ocular y vestibular
La onda expansiva y el gradiente eléctrico pueden producir:
ruptura timpánica,
hipoacusia neurosensorial,
vértigo,
acúfenos,
lesión vestibular,
queratitis,
cataratas diferidas,
lesión retiniana,
neuropatía óptica.
Todo paciente con rayo o arco eléctrico facial debe tener evaluación auditiva y ocular si presenta síntomas, exposición cefálica o lesiones en cráneo/cara.
17. Pediatría: lesiones orales por cables
En niños pequeños, las lesiones eléctricas por morder cables pueden producir quemaduras orales profundas. El riesgo mayor no siempre es inmediato: puede haber sangrado tardío por lesión de arteria labial cuando se desprende la escara.
Conducta:
evaluar vía aérea,
control de sangrado,
analgesia,
cirugía maxilofacial/plástica si procede,
educación familiar,
observación según extensión y riesgo.
18. Pistolas eléctricas tipo TASER / CEW
Los dispositivos de energía conducida producen pulsos de alta tensión y baja corriente diseñados para incapacitación neuromuscular. En exposiciones breves sobre sujetos sanos, el riesgo absoluto de arritmia grave parece bajo; el problema real aparece en escenarios complejos:
intoxicación por estimulantes,
delirium agitado,
hipertermia,
acidosis,
lucha prolongada,
múltiples descargas,
descarga prolongada,
dardos cerca del tórax,
caída traumática,
compresión posicional,
restricción respiratoria,
enfermedad cardíaca.
En estos casos, la muerte rara vez puede explicarse por un único factor. Suele ser un evento multifactorial: estrés catecolaminérgico, acidosis, hipertermia, drogas, contención física, trauma y posible contribución eléctrica.
19. TECC / TCCC: electricidad en escenario táctico
En entorno táctico o de amenaza activa, electricidad y rayo se manejan dentro de MARCH, pero la prioridad absoluta es escena segura.
M — Massive hemorrhage: controlar hemorragia por caída, explosión, amputación o trauma secundario. Torniquete (TQ) si hemorragia masiva.
A — Airway: vía aérea si apnea, inconsciencia, quemadura inhalatoria o trauma craneofacial.
R — Respiration: ventilar al apneico, especialmente tras rayo.
C — Circulation: desfibrilar FV/TV sin pulso, tratar shock, vigilar rabdomiólisis e hiperpotasemia.
H — Hypothermia / Head injury: prevenir hipotermia y tratar TCE por caída/proyección.
En alta tensión no hay heroísmo táctico válido sin desenergización. El primer tratamiento es no crear más víctimas.
20. Seguridad de escena: distancia, arco y tensión de paso
En tendidos eléctricos, subestaciones o cables caídos, la electricidad puede propagarse por el suelo creando gradientes de potencial. Una persona con los pies separados puede sufrir corriente de paso: la electricidad entra por un pie y sale por el otro.
Principios:
no tocar al paciente hasta corte de energía,
no confiar en madera, ropa o guantes improvisados,
evitar charcos y superficies metálicas,
crear perímetro,
esperar técnicos eléctricos,
moverse con pies juntos o pasos muy cortos si hay riesgo de tensión de paso,
no aproximarse a cables caídos,
coordinar bomberos, policía, EMS y compañía eléctrica.
21. Playa, surf, deporte y tormentas
Surfistas, bañistas, pescadores, futbolistas, golfistas, ciclistas, montañeros y agricultores comparten factores de riesgo: espacio abierto, humedad, objetos metálicos, altura relativa, imposibilidad de refugio inmediato y subestimación del trueno.
Regla práctica:
si se oye trueno, existe riesgo de rayo.
Refugios seguros:
edificio cerrado,
vehículo cerrado con estructura metálica.
No seguros:
árbol aislado,
sombrilla,
playa,
campo deportivo,
embarcación pequeña,
piscina,
estructura abierta,
poste,
torre,
cerca metálica.
22. Criterios de traslado a centro especializado
Traslado a centro de trauma/quemados/terciario si existe:
alta tensión,
rayo con pérdida de conciencia,
parada cardíaca,
arritmia,
ECG anormal,
dolor torácico,
quemadura profunda,
lesión por arco,
trauma mayor,
déficit neurológico,
embarazo,
pediatría significativa,
rabdomiólisis,
mioglobinuria,
hiperpotasemia,
síndrome compartimental,
quemaduras en cara, manos, pies, genitales, articulaciones,
sospecha de inhalación,
necesidad de cirugía.
23. Lo que no debe hacerse
No tocar víctima conectada a fuente eléctrica.
No entrar en zona de alta tensión sin autorización técnica.
No retrasar RCP en víctima de rayo ya segura.
No perder tiempo buscando quemaduras durante una parada.
No asumir benignidad por piel normal.
No aplicar Parkland de forma ciega en alta tensión.
No ignorar CK, potasio, pH, lactato, diuresis y compartimentos.
No usar vídeos de trajes “anti-Taser” como evidencia científica.
No ridiculizar conductas de riesgo: educar salva más que humillar.
24. Algoritmo operativo DrRamonReyesMD
Escena insegura: detenerse, perímetro, compañía eléctrica, bomberos, corte de energía.
Escena segura: valorar consciencia, respiración y pulso.
Parada: RCP + DEA/desfibrilador + SVA/ACLS.
Rayo con múltiples víctimas: triaje inverso inicial.
Paciente vivo: ABCDE completo, ECG, analgesia, oxígeno si precisa, control térmico.
Alta tensión/rayo significativo: ECG seriado, monitorización, CK, potasio, creatinina, gasometría, lactato, orina, troponina según clínica, imagen si trauma.
Quemadura profunda: cirugía/quemados, fluidos guiados por objetivos, vigilancia compartimental.
Rabdomiólisis: fluidoterapia dirigida, diuresis, potasio, nefrología si lesión renal.
Traslado: no demorar por lesiones cutáneas menores.
Conclusión DrRamonReyesMD
Las heridas eléctricas no son simples quemaduras. Son lesiones físicas, térmicas, electrofisiológicas, vasculares, neurológicas, renales y traumáticas. Matan por fibrilación ventricular, asistolia, apnea central, hiperpotasemia, rabdomiólisis, fallo renal, trauma asociado o sepsis secundaria.
El rayo añade una paradoja decisiva: el paciente aparentemente muerto puede ser recuperable si se ventila y desfibrila pronto. La alta tensión añade otra: el rescatador puede morir si confunde urgencia con imprudencia.
La doctrina integrada ATLS / PHTLS / AHA / ILCOR / ERC / TECC / TCCC puede resumirse así:
Primero seguridad. Luego oxígeno, ritmo y desfibrilación. Después trauma, músculo, riñón, compartimentos y traslado especializado.
Fuentes verificadas integradas
CDC — víctimas de rayo no retienen carga eléctrica; primeros auxilios inmediatos.
AHA 2025 — circunstancias especiales en parada cardíaca.
ERC 2021 — parada cardíaca en circunstancias especiales y SVA.
StatPearls / NCBI — Electrical Injuries, actualización clínica 2025.
StatPearls / NCBI — Rhabdomyolysis, fisiopatología y complicaciones sistémicas.
Evidencia sobre monitorización cardíaca tras electrocución.











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