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Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en el blog EMS Solutions International está editada y elaborada por profesionales de la salud. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario. by Dr. Ramon REYES, MD

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sábado, 27 de agosto de 2022

La Regla de Tueller en relación a ataque a corta distancia con arma blanca u objeto contundente

 

 La Regla de Tueller en relación a ataque a corta distancia con arma blanca u objeto contundente 


¿A qué distancia es peligroso un agresor armado con un cuchillo? La regla o teoría que Tueller nunca pretendió que lo fuera.

Hace ya más de 35 años, un policía local de la ciudad de Salt Lake (Utah, EE.UU.) llamado Dennis Tueller, escribió un artículo cuyo contenido se tergiversó de tal forma que dio lugar a la «regla o teoría de Tueller» ─también llamada «regla de los 21 pies [6,4 metros]». Las enseñanzas que Tueller recogió en aquel artículo se han convertido en una referencia al hablar sobre las posibles opciones de defensa ante un agresor armado con un cuchillo, un arma blanca o un objeto contundente, y forma parte de lo que habitualmente se enseña en cualquier curso de defensa con armas de fuego.

Para aclarar el error lo mejor es acudir a la fuente original, es decir, a aquel artículo de 1983 en el que Tueller transmitía una serie de ideas para hacer frente a un agresor con un arma blanca o un objeto contundente. En ningún momento habla de una regla definida en cuanto a distancia que justifique el uso de la fuerza contra el agresor. Todo consiste en escapar de la idea que si una amenaza «solo tiene un cuchillo» no se puede usar la fuerza letal en su contra, o que solo puede usarse cuando la distancia es menor de 21 pies [6,4 metros].


En una entrevista de 2008, Tueller dijo literalmente:

«El término “regla de los 21 pies” no es algo que yo utilizara. En el artículo, hablaba sobre identificar la zona de peligro y usar una cubierta, o al menos algún obstáculo para frenar al atacante».

«Aún creo que la “regla de los 21 pies” es un mal uso de la terminología. ¿Por qué no llamarlo una “regla”? Porque las palabras tienen un significado en el contexto en el que se utilizan. ¿En qué piensas cuando escuchas la palabra “regla”? “Seguir las reglas…” “No romper las reglas…” “Eso es una violación de las reglas…” En ese contexto, la “regla de los 21 pies” se podría interpretar erróneamente como que tienes que disparar a cualquier persona que empuñe un cuchillo a una distancia de 15 pies [4,5m]. Por el contrario, se podría deducir erróneamente que “la regla” prohíbe disparar sobre esta misma persona que empuña un cuchillo si se encuentra a una distancia de 24 pies y 5 pulgadas [7m y 44cm]. Puede que esto sea una exageración, pero no lo creo, porque he escuchado a más de uno manifestar ambos puntos de vista al discutir el asunto. Por ejemplo, ¿cuánto tiempo se supone que tendrías que esperar si un tipo se dirige hacia ti empuñando el clásico machete de acero de 80cm de hoja? ¿vas a esperar a que cruce alguna línea imaginaria antes de actuar para detener la agresión? ¿y qué pasa si son varios los agresores? ¿a qué velocidad puedes hacer frente con eficacia a más de un agresor?».

«Además tenemos que tener en cuenta lo siguiente: ¿son realmente 21 pies? ¿tienes una cinta métrica precisa en tu globo ocular para medir la distancia? Además de la cercanía, las variables incluyen el tamaño físico y condición tanto del agresor como del defensor, la presencia de obstáculos, cubiertas, transeúntes, compañeros, el terreno, el suelo, la iluminación, el entorno, etcétera, etcétera, etcétera. Todos estos factores se combinan para crear el “conjunto de circunstancias” que dirigirán nuestras decisiones en el uso de la fuerza».

«”Regla” tiene algo pegadizo, pero creo que es un término muy pobre. Yo nunca lo habría llamado así. ¡Tus tácticas defensivas han de responder a lo que sea que dicten las circunstancias! ¿Cuál es tu tiempo de desenfunde? Con una funda de un buen nivel de retención del arma un policía puede tardar dos segundos o más en desenfundar la pistola».

Este artículo ya clásico y eterno, escrito por Dennis Tueller bajo el título original en inglés «How Close is Too Close?» [¿cuánto de cerca es demasiado cerca?], al que se le atribuye el haber establecido por primera vez la importancia de mantener un «espacio de reacción», fue publicado en el número de marzo de 1983 de la revista SWAT. La traducción y publicación de este artículo cuenta con la autorización de Rich Lucibella, director de la extinta revista SWAT.



¿Cuánto de cerca es demasiado cerca?

Por Dennis Tueller (traducido por Jorge Tierno Rey)

El «bueno» con la pistola contra el «malo» con el cuchillo (o machete, hacha, bate, barra de hierro, etc.). «No hay duda», dices tú. «El de la pistola no puede perder». ¿O sí? Eso depende en gran medida de su habilidad con la pistola y lo cerca que esté su oponente.

Si, por ejemplo, nuestro héroe dispara a su potencial atacante a una distancia de 18 metros [20 yardas], pierde. No el enfrentamiento en si, como comprenderás, sino muy posiblemente su libertad, porque casi seguro que lo acusarán de asesinato. Lo único que justifica que le dispares a otro ser humano es la necesidad inmediata de evitar que te mate a ti (o a otra persona), ¿recuerdas?

Por otra parte, si nuestro héroe espera y no dispara hasta que su atacante se encuentre a una distancia evidente de ataque, puede que también pierda. Es posible que sus disparos no detengan al atacante lo suficientemente rápido como para impedirle utilizar el cuchillo en su contra.

Entonces, ¿cuál es la respuesta? ¿exactamente cuánto de cerca es demasiado cerca?

Ten en cuenta lo siguiente. ¿Cuánto tardas en desenfundar la pistola y colocar dos impactos en el centro de un blanco del tamaño de una persona a una distancia de 6,5 metros [7 yardas]? Los que hemos aprendido y practicado técnicas adecuadas con pistola diríamos que un tiempo de aproximadamente un segundo y medio es aceptable para ese ejercicio.

Con eso en mente, analicemos lo que podría llamarse «Zona de Peligro» si te ataca un adversario provisto de un arma cortante o contundente. ¿A qué distancia entra este adversario en tu Zona de Peligro y se convierte en una amenaza letal para ti?

Recientemente hemos realizado algunas pruebas en base a esas líneas y hemos descubierto que un varón adulto sano medio puede cubrir la típica distancia de 6,5 metros [7 yardas] en un tiempo de (lo adivinaste) aproximadamente un segundo y medio. Se podría decir entonces que un atacante con un cuchillo a una distancia de 6,5 metros [21 pies] está bien dentro de tu Zona de Peligro.

Como se ve en las fotos, aunque desenfundes y dispares a la perfección, el atacante no va a llegar antes por los pelos. Y aunque tus disparos le quiten el último aliento, su impulso hacia delante puede llevarle a acabar echándosete encima, a no ser que, por supuesto, te las apañes para aparte de su camino. Y si te enfrentas a más de un atacante, las cosas se vuelven realmente complicadas. Entonces, ¿qué tiene que hacer una persona que lleve una pistola?


VIDEO ataque con Cuchillo (Arma Blanca)


No te acerques a alguien con un cuchillo en la mano y mas si esta dispuesto a utilizarlo para hacerte daño. Leer sobre la regla de Tueller.



Después de analizar el problema, me vienen a la mente las siguientes sugerencias: en primer lugar, desarrolla y mantén un nivel saludable de alerta táctica. Si detectas los signos de peligro lo suficientemente pronto, posiblemente puedas evitar por completo el enfrentamiento. Un repliegue táctico (no me gusta utilizar la palabra «retirada») puede que sea tu mejor opción, a no ser que estés deseando verte envuelto en un enfrentamiento armado y en los consiguientes problemas legales que seguro que vendrán después.


Luego, si tu «Sistema de Alerta Temprana» te dice que es inminente un potencial enfrentamiento letal, necesitas colocarte en la mejor posición táctica disponible. Tienes que moverte hasta una cubierta (si hay alguna al alcance de la mano), desenfundar el arma y empezar a planear tu siguiente movimiento.


Puede que te preguntes, ¿por qué utilizar una cubierta si el agresor solo tiene un cuchillo? Porque quieres que le resulte difícil llegar hasta ti. Cualquier cosa entre tú y el agresor (contenedores de basura, coches, mobiliario, etc.) que le frene, te permite ganar tiempo para tomar las decisiones adecuadas y, si fuera necesario, ganar tiempo para colocar los disparos.

Te aconsejo que desenfundes la pistola en cuanto el peligro sea evidente. No tiene sentido esperar hasta el último segundo posible para jugar a ser «Billy El Niño» si reconoces la amenaza desde el principio. Además, ver tu «Ecualizador» [la pistola] puede ser suficiente para terminar la agresión en ese momento y lugar.

La finalidad de la pistola es impedir agresiones, y si lo consigue abatiendo al atacante, o haciendo que se dé la vuelta y huya con el rabo entre las piernas, misión cumplida, ¿no es así?

Llegados a este punto es aconsejable decir algo como «¡alto!», «¡no te muevas!» o «¡suelta el arma!». Puede que funcione, y aunque no lo haga te servirá de apoyo legalmente en un caso de defensa personal al demostrar que hiciste todo lo posible para no tener que disparar. Si todo va según lo previsto, lo más probable es que a estas alturas ya no tengas ningún problema, ya que el atacante habrá recordado que tenía una cita más acuciante en otra parte.

Pero, como todos sabemos, las cosas no suelen ir según lo previsto y las circunstancias ideales descritas anteriormente probablemente no sean lo normal. Por ejemplo, si este atacante intenta lanzarte el cuchillo (u otro arma), ¿qué haces entonces?

Siendo realistas, el lanzamiento de cuchillos es más un número de circo que requiere cuchillos especialmente equilibrados y una distancia al blanco medida previamente. No obstante, basta decir que si el atacante está dentro del alcance eficaz de lanzamiento del arma casi seguro que habrá invadido tu Zona de Peligro. Esto del lanzamiento de un arma genera un problema de oportunidad, dado que, si disparas después de que te lance el arma, puede que te sea difícil convencer a un tribunal de que disparaste en defensa propia, porque técnicamente no estarías en peligro si tu antes atacante ya no tiene en sus manos un arma letal. Es algo a tener en cuenta, y precisamente otra razón para utilizar una cubierta si la hay y el tiempo lo permite.

Por supuesto, a pesar de tus mejores esfuerzos, en cualquier momento puedes encontrarte en un lugar cerrado y de pronto ser la víctima de algún lunático degollador. Si eres experto en alguna de las muchas artes marciales, puedes optar por enfrentarte a él cuerpo a cuerpo, y si estás en este nivel no necesitas mis consejos sobre cómo hacerlo. Así que volvamos al uso de la pistola para resolver el problema. Ahora todo se reduce a tu habilidad para desenfundar la pistola con rapidez y suavidad y darle a tu adversario, y hacerlo todo automáticamente, sin pensar. Y la única forma de desarrollar estos reflejos automáticos es a base de practicar, practicar y practicar repetida y consistentemente.

Practica para que el movimiento adecuado te salga automáticamente.

Una cosa que tienes que practicar, con este tipo de enfrentamientos en mente, es la técnica de retroceder, en la que das un paso largo hacia atrás al mismo tiempo que desenfundas la pistola. Esto añade un metro más de separación entre tú y tu atacante, que puede ser precisamente lo suficiente para marcar la diferencia.

Recuerda, cuanta más habilidad tengas con tu arma, menor será tu Zona de Peligro, pero solo si esa habilidad va acompañada de una buena preparación mental, planeamiento táctico y estado de alerta, porque ningún nivel de habilidad te servirá de nada a no ser que sepas que te has metido en un lío.

Habilidad con las armas y una adecuada actitud mental, esa es la combinación que te proclamará vencedor en un «enfrentamiento a corta distancia contra un cuchillo».

 

Referencias:

HAYES, Gila. The Tueller Drill Revisited. Armed Citizens’ Legal Defense Network. Mayo 2008.

TUELLER, Dennis. How close is too close. Revista SWAT. Marzo 1983.

MCBROOM, Chad. The Tueller Drill Myth: Why The 21 Foot Rule Isn’t a Rule At All. Imminent Threat Solutions. 9 de mayo de 2016.


https://tirotactico.net/2018/10/11/13414/


La Regla de Tueller

Para la realización de este Entrenamiento es necesaria la colaboración de al menos un compañero que hará las veces de agresor.


Es un fenomenal sistema de toma de datos y comparación de habilidades. Por lo que es de utilidad tanto para el tirador como para el compañero.


La Regla de Tueller es básicamente un ejercicio, que somete al tirador a un cierto estrés. Mide sus habilidades en función de la distancia a un atacante que se aproxima con un arma blanca o contundente, en lugar de solamente en función del tiempo necesario para desenfundar y usar el arma.


Su objetivo principal es mostrar cual es la distancia en la cual el desenfunde y uso del arma corta es ineficaz ante una agresión de ese tipo. Esa distancia coincide aproximadamente con la que el agresor es capaz de recorrer desde que se inicia el ataque hasta que el tirador desenfunda y dispara para detenerlo.


Da una idea de cuál es la distancia de seguridad ante un ataque con un objeto contundente, punzante o cortante.


LESIONES PRODUCIDAS POR ARMA BLANCA: LESIONES, DIAGNÓSTICOY PROBLEMAS MÉDICO-LEGALES. pdf


Cuchillo contra pistola: ¿Estamos preparados para decidir entre la vida o muerte? Por h59 Digital Policial 18/07/2019 

https://www.h50.es/cuchillo-contra-pistola-estamos-preparados-para-decidir-entre-vida-o-muerte/




La Regla de Tueller en relación a ataque a corta distancia con arma blanca u objeto contundente


Teoría de Tueller by ptpolicial - YouTube



Destrezas

Se evalúa la capacidad del tirador de desenfundar y realizar un disparo preciso bajo estrés.


Blancos


Es suficiente con la utilización de un blanco Brussells o similar con un área definida de 28×15 centímetros (zona A del blanco), al que se disparará desde un mismo puesto de tiro.


La distancia al mismo no es muy relevante. Puede colocarlo a unas 3 yardas como en el ejercicio original ideado por el Sgt. Tueller o variarla en función del escenario en el que crea que puede recibir una agresión de este tipo.


Arma

El arma estará enfundada en la condición de porte habitual del tirador, en la funda que normalmente use.


Este Entrenamiento también puede servir para evaluar su condición de porte. Se da por hecho que en el Entrenamiento original los agentes llevaban las armas con condición 1 ó 2 según el modelo de dotación.


Si es usted partidario de llevar su arma en condición 3, quizás este Entrenamiento le ayude a reconsiderar su opción. Si, por el contrario, y debido a alguna norma impuesta, usted debe de portar su arma en condición 4 en el interior de una Base Militar durante un despliegue, la práctica de este Entrenamiento puede hacerle considerar la opción de llevar un cargador para “emergencias” siempre a mano cada vez que porte el arma en dicha condición.


Posición de partida

Centrado frente al blanco relajado o simulando la acción que normalmente realice en el escenario representado.


Aunque hay variaciones, en el Tueller Entrenamiento original el compañero que actúa como agresor se situaba espalda con espalda del tirador.


Ejecución

Sin que el tirador sea consciente de la señal de inicio, con la indicación del instructor o a la discreción del compañero. El “agresor” inicia un rápido movimiento en dirección opuesta a la trayectoria de tiro o perpendicular a esta buscando la reacción del tirador.


Cuando el tirador detecta el movimiento, que simula el inicio de la agresión contra él, desenfunda y realiza un disparo a la zona A del blanco.


El compañero detiene su movimiento al escuchar el disparo. La distancia recorrida hasta el disparo indicará cuanto puede recorrer hasta ser impactado.


La Academia Gunsite estima que el tiempo suele ser de 1.5 segundos desde que se inicia el movimiento de avance del agresor. Este tiempo suele coincidir con un recorrido de aproximadamente 7 metros (6.4m si nos atenemos a los 21 pies).


Otra opción es que el agresor, situado a la distancia que pudiera ofrecer el escenario de trabajo, inicie la acción corriendo en dirección al tirador y este responda con fuego sobre el blanco una vez perciba el inicio de la agresión. Esto da mayor sensación de realismo y aumenta un poco el estrés del tirador.


De cualquier modo, con la realización de este Entrenamiento sacará varias lecciones identificadas respecto a su desenfunde: condición de porte, precisión y dominio del arma bajo estrés y sobre todo tener clara la distancia de seguridad ante este tipo de agresiones.


Fuente: 

Zona Tactica


Sgt. Joe McDraken (@joe_mcdraken)

Team Lider

USMC Airsoft Team Chile

K-JOE AirsoftRadio


https://rincondelairsofter.blogspot.com/2021/02/la-regla-de-tueller.html


LA REGLA DE TUELLER O 21 PIÉS (7 metros)

El Sargento Dennis Tueller, del departamento de Policía de Utah (Estados Unidos) fue el responsable de lo que hoy se conoce como la Regla de Tueller o Regla de los 21 piés.

La regla establece que 21 pies o lo que es lo mismo 6,4 metros de distancia es la mínima para tener posibilidades de defenderse efectivamente con un arma de fuego, ante una agresión con arma blanca, a partir de tener el arma enfundada y en condición de lista para hacer un disparo.

Esta regla se enseña en todas las policías y agencias gubernamentales de los Estados Unidos como parte fundamental del entrenamiento con armas de fuego. A menos de esos 6,4 metros de distancia las probabilidades de sobrevivir a una agresión con arma blanca disminuyen considerablemente, teniendo en cuenta que los ataques pueden ser muy veloces y que aunque pudiéramos llegar a disparar, nada indica que no pudiéramos errar el tiro y es más, que aún impactando en una zona vital del agresor, este podría igualmente llegar a herirnos como resultado de la inercia de su movimiento.

A continuación enumeramos los datos de la teoría, que deberían ser conocidos por todo

tirador al momento de decidir cual es la acción defensiva mas efectiva para emplear:

Los 21 pies representan aproximadamente 6,4 metros.

Una persona tarda aproximadamente 1,5 segundos en cubrir esa distancia y llegar hasta nosotros.

Un tirador entrenado puede desenfundar un arma de fuego y efectuar un disparo, en un tiempo de entre 1 y 1,1 segundos.

El segundo disparo tardaría 0,2 segundos adicionales y el tercer disparo otros 0,2 segundos adicionales.

El tiempo de reacción de un tirador, desde que percibe la amenaza, hasta que adopta la decisión de contraatacar, varia entre 0,16 y 0,5 segundos.

La única forma de incapacitar instantáneamente a un agresor, es impactarlo con un disparo en un punto vital de la cabeza.

Si carecemos de un buen entrenamiento o portamos el arma oculta, probablemente tardemos 0,2 segundos adicionales en efectuar el primer disparo.



La regla de Tueller, proporcionalidad y armas de fuego

Por José A. Pardos NOV 9, 2021


Es muy habitual pensar que una persona con habilitación para uso de armas de fuego para su protección o las propias Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, no pueden utilizar su arma de fuego para defenderse en un posible ataque con arma blanco o incluso otros objetos considerados peligrosos, como pudiera ser una barra de acero. Esto ocurre porque habitualmente y por definición, resultaría desproporcionado. No obstante, en muchos casos, la jurisprudencia ha reiterado la aprobación de armas de fuego contra armas blancas u otros elementos peligrosos como legítimo. Pero para esto han de darse una serie de circunstancias concretas que debemos conocer como es por ejemplo, la regla de Tueller.

En este artículo intentaré explicar la regla de Tueller y otros conceptos importantes. Intentaremos determinar si es proporcional la utilización de un arma de fuego en respuesta a un ataque con arma blanca.

Lo que nos dice la legislación en general

Normalmente, cuando un policía se encuentra de servicio y debe utilizar inevitablemente su arma de fuego la jurisprudencia aplica en base al criterio de proporcionalidad el artículo 5.2 d) de la LO 2/1986, de 13 de marzo, de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. El cual nos dice que «Solamente deberán utilizar las armas en situaciones en las que exista un riesgo racionalmente grave para su vida, su integridad física o las de terceras personas, o en aquellas circunstancias que puedan suponer un grave riesgo para la seguridad ciudadana y de conformidad con los principios a que se refiere el apartado anterior (de congruencia, oportunidad y proporcionalidad en la utilización de los medios a su alcance)”

Los estudios realizados

La probabilidad de que una víctima sea lesionada es mucho menor si se defiende con un arma de fuego a que si lo hace con un arma blanca. Esto es debido a que una vez que el agresor descubre que su víctima porta un arma de fuego, tiende a mostrar una actitud de sumisión. A su vez las probabilidades de que la agresión evolucione de amenaza a ataque disminuyen. Además, las probabilidades de requerir atención médica son las mismas si alguien es atacado por arma de fuego que por arma blanca.

Las eximentes

En inicio, existen dos eximentes concretas para que el uso del arma de fuego de un agente sea considerado proporcional. Estos son, la denominada legítima defensa y el cumplimiento de un deber, oficio, o cargo.

El segundo eximente mencionado, el referente al cumplimiento de un deber, oficio o cargo, es de un menor interés para poder justificar una actuación de este tipo. Dado esto último pasaré a explicar la eximente de legítima defensa.

La legítima Defensa

Según el artículo 20.4 de nuestro Código Penal, la legítima defensa es una eximente de responsabilidad penal que consiste en esencialmente, poder cometer una acción punible cuando se obre en defensa de una persona o de derechos propios o ajenos.

La consecuencia de la aplicación de la eximente de la legítima defensa es la absolución del acusado.

Es decir, la legítima defensa es una causa que justifica una conducta contraria al derecho, de manera que se exonera de responsabilidad a su autor cuando actúe en defensa de la persona o de derechos siempre que exista una agresión ilegítima anterior.

Con lo cual, según lo mencionado anteriormente, para que un Tribunal puede aplicar en algún caso esta eximente de Legítima Defensa, tiene que existir previamente una agresión ilegítima.

Agresión Ilegítima

Concretamente una agresión ilegítima se define como un acto físico o de fuerza o acontecimiento material ofensivo y que además, como nos indica el tribunal supremo, debe entenderse como producida, no únicamente cuando es realizado un acto concreto de fuerza. También cuando se perciba una actitud inminente de ataque o de la que resulte evidente el denominado propósito agresivo inmediato.

Por tanto, podemos deducir que es esencial que, para que se dé el requisito antes mencionado ante un arma blanca o un objeto denominado peligroso, es necesario que exista una amplia distancia, para considerar proporcional dicha respuesta con un arma de fuego.

La regla de Tueller

En Marzo de 1983, la revista SWAT contenía un artículo titulado “¿How close is too close?” firmado por el agente Dennis Tueller, un policía de Salt Lake City. Este artículo normalmente se considera el primero por importancia en el análisis del denominado espacio de reacción dentro de las comunidades policiales de EE.UU. El artículo abordó la experimentación que realizó el agente Tueller a lo largo de toda su carrera. El oficial Tueller llegó a la conclusión de que una persona adulta y saludable de promedio puede cubrir una distancia de siete yardas ( o 6,4 metros) en aproximadamente 1,5 segundos cuando se enfrenta a una amenaza.

El objetivo esencial del principio o la regla de Tueller es mostrar cual es la distancia en la cual el desenfunde y uso del arma corta es ineficaz ante una agresión con arma blanca. Esa distancia coincide aproximadamente con la que el agresor es capaz de recorrer desde que se inicia el ataque hasta que el tirador desenfunda, apunta y dispara para poder detenerlo eficazmente.

En resumen, la regla de Tueller establece que 6,4 metros de distancia, es la mínima para tener mínimas posibilidades de defenderse de una forma efectiva con un arma de fuego. Referido ante una agresión con arma blanca, a partir de tener el arma enfundada y en condición de lista para realizar un disparo.

Según sostiene este protocolo, a menos de esos 6,4 metros de distancia la probabilidad de sobrevivir a una agresión con arma blanca disminuye de forma drástica. Teniendo en cuenta que los ataques pueden ser muy rápidos y que, aunque pudiéramos conseguir disparar, nada indica que no pudiéramos fallar el disparo. Es más, que aún impactando en una zona vital del supuesto agresor, este podría igualmente llegar a herirnos como resultado de la propia inercia de su movimiento.

Necesidad racional de utilizar el medio empleado

Debemos tener en cuenta que, en lo mencionado en el punto anterior, no he utilizado en ningún momento la palabra proporcionalidad. Esto es debido a que lo que se compara en estos casos no es siempre la utilización de los posibles instrumentos que utiliza el agresor con los que utiliza el agredido. Lo que se analiza es que el agredido tenga la necesidad racional de utilizar dicho medio. (En este caso un arma de fuego).

Esto son palabras del propio Tribunal supremo, en concreto en su sentencia 4077/2002. “ no se requiere que haya homogeneidad entre el medio utilizado para defenderse en relación a aquel que utilizó el agresor en su ataque. Se permite utilizar el que tenga a su disposición aún que sea más vulnerante, salvo casos extremos de desproporción manifiesta, con tal de que no exista otro menos lesivo y asimismo de resultado previsiblemente eficaz.

Otros requisitos posibles

A los requisitos que hemos comentado con anterioridad a lo largo del artículo, que podrá exigir un tribunal ante el uso de arma de fuego, hay que señalar algunos más mencionados en varias ocasiones por la jurisprudencia.

Agotamiento de acciones disuasivas posibles: Esto quiere decir que se hayan agotado todas las opciones posibles para obligar a un agresor a deponer su actitud hostil. Aún que la mayor parte de las veces esta condición no necesaria para explicar la legítima defensa. Esto se debe a que en el caso de que sea un ataque inminente y sorpresivo, a una distancia escasa con un arma blanca, es posible que no exista la ocasión de efectuar ninguna acción disuasiva.

Capacidad de reflexión: este es el requisito más injusto que puede exigírsele a un tirador ya que se entiende como que, el defensor no debe extralimitarse en el uso de los medios. Con esto el tribunal, en caso de existir más de un impacto, exigirá la justificación de cada uno de ellos y el por qué el anterior no consiguió incapacitar al supuesto agresor.


https://www.safetyps.com/la-regla-de-tueller/



La regla de los 7 metros en tiro defensivo

Posted on octubre 20, 2021 by Colegio Jurista

Por: Gerardo Jair Jaime González

Esta regla es practicada principalmente dentro del ámbito policial, en materias como tiro policial o técnicas y tácticas policiales. La mencionada regla también es conocida como de los 21 pies (6.4 metros) o “Regla de Tueller”. Se denomina “Regla de Tueller”, en honor al sargento Dennis Tueller, del departamento de Policía de Salt Lake City, quien tras varios estudios determinó que el tiempo mínimo en el que el policía puede sacar su arma y disparar es de 1.5 segundos. En ese tiempo, una persona en estado de salud normal puede correr casi seis metros y medio (21 pies, en el sistema métrico estadounidense).




Todos los practicantes de cualquier tipo de defensa personal en el mundo tienen una regla concreta: la mejor y casi única manera de defenderse de un ataque con cuchillo es huir, siempre que sea posible. Para una persona sin conocimiento en defensa personal, entrar en combate cuerpo a cuerpo va a resultar, en el escenario menos catastrófico, en heridas muy graves. Los ataques con cuchillos, navajas, machetes o cualquier otro tipo de arma blanca son cortos, explosivos, muy violentos y potencialmente más letales que un enfrentamiento con armas de fuego.

Sin embargo, un Funcionario Encargado de Hacer Cumplir la Ley, no puede darse el lujo de dejar a un lado su obligación y huir del ataque, por el contrario debe repeler la agresión para proteger a los ciudadanos y a sí mismo. En este orden de ideas, un ataque con arma blanca es una de las situaciones más difíciles a las que se puede enfrentar un policía.

Entonces, la generalidad de la regla se basa en que a menor distancia de la señalada disminuye enormemente las oportunidades de sobrevivir, teniendo en cuenta, como ya se puntualizó, que los ataques que se realizan con arma blanca son veloces y aunque pudiéramos tener la oportunidad de disparar, nada asegura que el disparo impacte al atacante, y aunque impacte en una zona vital (por ejemplo, aunque se acierte el disparo al corazón, pueden pasar hasta 20 segundos para que la persona se desplome), por la inercia del atacante, este alcanzaría, probablemente, a lesionarnos o incluso a privarnos de la vida.

Desde 1983, se utiliza en el ámbito policial la regla de los 7 metros, “Regla de Tueller” o de los 21 pies, usada habitualmente como técnica policial de entrenamiento. Es un ejercicio con el que se busca demostrar el rango de distancia en el que un policía puede repeler de forma efectiva el ataque de un individuo armado con un objeto cortante.

Esta regla es estudiada y practicada por todas las policías y agencias gubernamentales de los Estados Unidos como parte fundamental en el entrenamiento con armas de fuego, y su difusión se ha ido extendiendo a otros países de Europa y Latinoamérica, incluyendo nuestro país.

La distancia ya mencionada, es la mínima establecida para tener oportunidades de supervivencia ante una agresión con arma blanca, a partir de tener el arma enfundada y en condiciones listas para el disparo, esto último, casi siempre prohibido para las policías de nuestro país; varios de los reglamentos y circulares internas de las instituciones policiales obligan al policía a no tener su arma cargada, lo cual genera que el tiempo mencionado en los primeros párrafos incluso se duplique.

Otro punto para considerar es la observación, ya que en muchas ocasiones el agresor oculta el arma y el policía se tendría que dar cuenta que la persona esta armada y con la intención de atacar a los 7 metros. Con esta “ventaja”, el policía es físicamente capaz de disparar un segundo y medio después, cuando el contacto y por lo tanto la agresión ya casi se está produciendo. Dicho de otra manera, se trata de un disparo a corta distancia, prácticamente en contacto con el objetivo, efectuado bajo condiciones de adrenalina y estrés en las que apuntar resulta imposible para un agente común. Considerando las posiciones normales enseñadas en las academias, con los brazos extendidos y a la altura de los hombros, lo común sería que los impactos de bala acaben en la cabeza, el cuello o el pecho del agresor, zonas potencialmente letales.

Lo anterior demuestra claramente otra de las reglas básicas para el policía, además de tener un arma y munición adecuada, se debe contar con un entrenamiento acorde a las exigencias de nuestro rol de policías.

Al respecto se deduce que arma, munición y equipo, junto a la capacitación necesaria constituyen factores decisivos para el buen desempeño del agente de seguridad pública.

Esto resulta válido, tanto para el ciudadano legítimo usuario, como para el representante de la ley.

Bibliografía:

Carranza García, Francisco. “Tiro Policial. Técnicas y tácticas”. Porrúa. México.

Apuntes de tiro policial, Curso de Operaciones Especiales de la Dirección General de Operaciones Especiales y Unidades Estratégicas de la División de Gendarmería. Policía Federal.

Revista Legítima Defensa, Editorial Mina, No. 5, México.

https://www.colegiojurista.com/blog/art/la-regla-de-los-7-metros-en-tiro-defensivo/



'La regla Tueller' o por qué los Mossos no pudieron detener al terrorista sin matarle

En espacios cerrados y distancias cortas, un arma blanca es tan letal como una de fuego. Un policía necesita como mínimo 1,5 segundos para disparar su pistola, el tiempo en el que un agresor con un cuchillo puede recorrer más de seis metros

MIGUEL RIAÑO Redactor  

21/08/18


Abdelouahab Taib, el argelino de 29 años que entró blandiendo un cuchillo y gritando «Alá es grande» en una comisaría de Cornellà este lunes, murió de tres disparos realizados por la misma agente de los Mossos d’Esquadra. Uno en la cabeza, otro en el hombro y otro en el muslo. El efectivo policial disparó un cuarto proyectil, que no llegó a impactar en el agresor. La familia del presunto terrorista ya ha anunciado que denunciará al cuerpo por «negligencia», deslizando que Abdelouahab Taib no fue «abatido» sino asesinado, una versión extendida en las redes sociales para acusar a los Mossos de tener el «gatillo fácil».

Por los datos que se deslizan de la investigación, parece que morir era precisamente la intención del argelino. La Fiscalía maneja la hipótesis de que Taib buscaba una «redención» ante la comunidad musulmana por la «vergüenza» de su homosexualidad que un año antes le había llevado a romper con su pareja, a la que avisó de su partida hacia «el gran sitio que está arriba».


Por sus características, el hecho encaja con el fenómeno de los ‘suicidios por policía’ (suicide by cops) tristemente populares en los Estados Unidos. Consisten en desplegar una actitud amenazante ante las fuerzas de seguridad que obligue a los agentes a disparar a matar. En ellos es habitual la presencia de cuchillos, armas de fogueo, cinturones bomba falsos… Algunos estudios manejan que más de un tercio de las muertes por disparos de la policía en Norteamérica se corresponden con este tipo de situaciones. ¿Se podría haber evitado la muerte en este caso? Lo cierto es que es muy difícil.

Cuchillo: un arma letal

Es un mantra asumido en el mundo de la defensa personal: la mejor y casi única manera de defenderse de un ataque con cuchillo es huir, siempre que sea posible. Para una persona corriente entrar en un combate cuerpo a cuerpo va a resultar, en el mejor de los casos, en heridas muy graves. Los asaltos con cuchillos, navajas, machetes o cualquier otra arma blanca son cortos, eléctricos, muy violentos y potencialmente más letales que un enfrentamiento con armas de fuego.

En la inmensa mayoría de los casos, además, la presencia del cuchillo no se detectará hasta que ya se hayan producido los primeros cortes y el agredido se encuentre debilitado. Si cuenta con el factor sorpresa, el atacante puede llegar a asestar entre cinco y siete puñaladas en los primeros cinco segundos de acción. Como la mayoría de la población es diestra, estas cuchilladas anárquicas suelen acabar en el pulmón izquierdo, en el hombro izquierdo y en la parte izquierda del cuello de la víctima. Por eso, lo mejor es olvidarse de películas y, si el espacio lo permite, correr. Si no, la movilidad también es clave en este tipo de situaciones.

Un agente de policía, sin embargo, no puede permitirse el lujo de huir y su obligación es repeler el ataque para protegerse a sí mismo y a los que le rodean. En estas circunstancias, un ataque con arma blanca es una de las situaciones más delicadas a las que se puede enfrentar un profesional.

Un segundo y medio para sacar el arma y disparar

Desde 1983 se utiliza en el ámbito policial la ‘regla Tueller de los 21 pies’, usada habitualmente como técnica de entrenamiento. Es un ejercicio con el que se pretende demostrar el rango de distancia en el que un agente puede repeler de forma efectiva el ataque de un individuo armado con un objeto cortante. Debe su nombre al sargento Dennis Tueller, del departamento de Policía de Salt Lake City, que concluyó que el tiempo mínimo en el que un agente puede sacar su arma y disparar es de 1,5 segundos. En ese tiempo, una persona en un estado de salud normal puede recorrer casi seis metros y medio (21 pies, con el sistema métrico estadounidense).


Un ataque con cuchillo se repele a muy poca distancia, casi en contacto con el agresor y en condiciones extremas de estrés: apuntar es casi imposible

De esta manera, un agente de policía necesitaría darse cuenta de que la persona está armada y con intención de atacar cuando se encuentre a unos 7 metros de él. Aun así, sería físicamente capaz de disparar un segundo y medio después, cuando el contacto y por tanto la agresión ya casi se están produciendo. En otras palabras, se trata de un disparo a bocajarro, prácticamente en contacto con el objetivo, efectuado bajo unas condiciones de adrenalina y estrés en las que apuntar resulta imposible para un agente común. Considerando el ángulo normal de disparo, con el brazo extendido y a la altura de los hombros, lo normal es que esos impactos de bala acaben en la cabeza, el cuello o el pecho del agresor, zonas potencialmente letales.

Esto considerando la aplicación de la ‘regla Tueller’ en circunstancias idóneas, que nunca se producen fuera de un entorno controlado. La mossa que neutralizó a Taib ha declarado que esquivó la primera cuchillada desde su silla y que posteriormente el agresor la persiguió corriendo por un pasillo, por el que ella iba andando hacia atrás mientras le ordenaba detenerse. Al no hacerlo, le disparó cuando se encontraba a un metro de distancia.

En el libro Almas tras la placa, Wayne Ryan escribe sobre la regla Tueller y sus debilidades en la aplicación real: «Existen muchos experimentos que demuestran que los disparos efectuados bajo condiciones de estrés intenso no suelen ser precisos. También está bien demostrado que un único disparo no suele ser inmediatamente fatal ni suficiente para detener al agresor de forma instantánea». La revista ITS Tactical publicaba hace dos años un artículo profundizando en el tema: incluso aunque el disparo dañe severamente la aorta, un atacante decidido a actuar podría seguir haciéndolo durante al menos cinco segundos más. La agente, que ha prestado declaración este martes, ha señalado precisamente esto: el primer disparo no detuvo el avance del agresor, que seguía blandiendo el cuchillo en alto.


Pese a que el primer instinto es alejarse del cuchillo, la utilización del arma fuerza al policía a estar prácticamente estático, reduciendo sus opciones y su margen de error

En el caso de Cornellà, la regla Tueller es especialmente relevante debido a que se trata de un espacio cerrado, donde las distancias por definición van a ser cortas. La obligación de intervenir y disparar, pese a que confiere una ventaja al policía por la potencia del arma, también es un hándicap: por lo general le impide no sólo huir, sino moverse, ya que la mayoría de los tiradores, incluso los profesionales, están habituados a disparar con los pies firmes en el suelo y no en movimiento. Bajo estas circunstancias y con los datos aportados por la investigación hasta el momento, detener al agresor con tres disparos de cuatro y sin heridos adicionales parece bastante más un éxito que una «negligencia», como denuncia la familia del fallecido.

Amenaza recurrente

Este tipo de amenazas no son nuevas ni fruto del auge de los lobos solitarios, más o menos conectados con el yihadismo. Uno de los estudios más citados a este respecto es el que condujo en 1992 el experto Darren Laur, para el que utilizó a 85 agentes de policía del departamento de Victoria City. Introdujo en un calabozo a un falso preso que en realidad era un actor armado con un cuchillo sin filo, cubierto de polvo de tiza. Cuando los agentes se acercaban a él por cualquier motivo rutinario, el preso enloquecía, gritaba que les iba a matar y comenzaba a agredirles.

De los 85 agentes sometidos a la experiencia, 82 no fueron conscientes de que blandía un cuchillo hasta después de haber sido atacados y absolutamente todos recibieron puñaladas que habrían sido muy graves o letales, de acuerdo a las marcas de tiza que dejaron en la ropa.

En estos casos, que serían aplicables a la de cualquier cacheo o registro, un oficial no tiene ni siquiera la oportunidad de aplicar la regla Tueller, que puede marcar decisivamente su carrera profesional o su panorama judicial. De hecho, la ‘teoría’ fue originalmente publicada en un artículo de la revista SWAT Magazine bajo el título How close is too close? («¿Cuánto de cerca es demasiado cerca?») en el que se presentaba el dilema de quien se defiende con un arma: si dispara demasiado pronto, puede ser acusado de asesinato, y si lo hace demasiado tarde está arriesgando su vida. El experimento pretendía, aunque no lo consiguió con exactitud, definir una «zona de peligro» en la que el atacante representase un riesgo evidente que justificase la acción letal.


https://www.elindependiente.com/politica/2018/08/21/regla-tueller-21-pies-ataque-cuchillo-mossos-cornella/


IMAGEN GRÁFICA:
Otra herida por Arma Blanca (Navaja-Cuchillo) en la ciudad fallida del Reino de España, BARCELONA
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Relacionado VIDEO ataque con Cuchillo (Arma Blanca) https://emssolutionsint.blogspot.com/2021/11/la-regla-de-tueller-en-relacion-ataque.html

No te acerques a alguien con un cuchillo en la mano y mas si esta dispuesto a utilizarlo para hacerte daño. Leer sobre la regla de Tueller. #DrRamonReyesMD 

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