lunes, 25 de junio de 2018

NORMAS DE BUENA PRÁCTICA CLÍNICA EN LA ATENCIÓN A URGENCIAS PEDIÁTRICAS EN EL ÁMBITO PREHOSPITALARIO



NORMAS DE BUENA PRÁCTICA CLÍNICA EN LA ATENCIÓN A URGENCIAS
PEDIÁTRICAS EN EL ÁMBITO PREHOSPITALARIO

1. En todos los centros de salud debe haber medicación y material para la atención de las urgencias pediátricas. Dicho material debe estar ubicado en un carro de emergencias y
también en bolsas por si hubiera que salir a atender una urgencia fuera del centro.

2. Debe existir un protocolo o proceso de revisión del material y de la medicación de urgencias con propietarios que se responsabilicen de él en cada centro.

3. La medicación y el material de urgencias debe estar consensuado y unificado dependiendo de organizaciones de servicios y atendiendo al ámbito de aplicación: emergencias
y transporte sanitario, Atención Primaria (AP) y Puntos de Atención Continuada (PAC).

4. En los centros de AP y PAC debe haber un sistema de triage eficaz de los pacientes que solicitan asistencia urgente o indemorable para garantizar la atención en un tiempo
proporcionado al nivel de gravedad y mejorar la accesibilidad.

5. Tiene que haber cauces de comunicación apropiados y fáciles de establecer, entre los diferentes niveles asistenciales para la atención, el transporte sanitario y la recepción del
paciente cuando se precise el traslado desde el lugar o centro sanitario donde se preste la primera asistencia hasta el centro de destino. Se debe preconizar, además, el uso de una
herramienta para establecer el tipo de recurso más adecuado para el traslado.

6. Deben existir protocolos por patologías, que estén consensuados, actualizados y revisados periódicamente, para estandarizar la asistencia entre los diferentes niveles
asistenciales. Estos protocolos han de ser claros y concisos para que puedan servir al profesional sanitario para tomar decisiones en el momento que se necesite.

7. La documentación que se vaya a precisar para el manejo de la emergencia (esquemas protocolizados de atención sanitaria, documentos para el traslado y para el score del tipo de recurso sanitario; etc.), tiene que encontrarse muy accesible, una copia en el carro de emergencias y también un acceso informático desde la propia Hª Clínica de cada niño.

8. Los sanitarios y el personal implicados deben recibir formación continuada acerca de los protocolos de atención disponibles y sus actualizaciones, así como sobre las técnicas que se deben aplicar: RCP básica y avanzada, DESA, obtención de vías venosas, vía intraósea, etc.

9. Debe existir documentación sobre las condiciones de manejo de la medicación en situaciones de urgencia que facilite su preparación con la mayor seguridad posible para
minimizar los errores y para garantizar la seguridad del paciente

10. Los niños y adolescentes que precisen una atención de emergencia tienen derecho a estar acompañados durante su atención y durante la realización de los procedimientos
necesarios, por alguno de sus familiares o personas responsables, que además puedan aportar información para conseguir una anamnesis lo más precisa posible.