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domingo, 19 de agosto de 2012

Equipo de Rescate Especialista de Intervención en Montaña (Ereim) de la Guardia Civil





EREIM

Un equipo a la altura

Ana Agustín - domingo, 19 de agosto de 2012
Diariodeavila.es 

Son siete hombres y un perro, al que consideran uno más. El Equipo de Rescate Especialista de Intervención en Montaña (Ereim) de la Guardia Civil tiene su base en Arenas de San Pedro y desde allí, sus miembros acuden a prestar auxilio 
a todo aquel montañero que así lo demande y que se encuentre en la vertiente sur de la sierra de Gredos. Su trabajo es esencial y arriesgado y en septiembre, el día 27, este equipo cumplirá nada menos que 25 años de servicio.
Manolo González Conde, cabo primero de la Guardia Civil, es el jefe de este grupo que forma una curiosa familia y que atesora importantes cualidades como el altruismo, el compañerismo, la templanza y la generosidad; además de otras muchas condiciones físicas y psicológicas necesarias para desarrollar su trabajo diario, salvar a personas que han sufrido un accidente o se han perdido en la montaña. Su formación de especialistas les hace conocer palmo a palmo este terreno que, en no pocas ocasiones, muestra su lado más peligroso, pero también les obliga a hacer prácticas en el servicio médico de la Comandancia con el fin de saber actuar ante un herido en casos de primera necesidad.

Manolo lleva 21 años en la Guardia Civil. En 1996 realizó el curso de montaña y desde el año 2001 forma parte del Ereim de Arenas de San Pedro. Saluda al equipo de Diario de Ávila desplazado hasta el cuartel arenense en una tórrida mañana de agosto, a pesar de ser aún muy temprano (poco más de las 09,00 horas). Thor, el perro especializado en encontrar a personas vivas en la montaña, sale también a recibirnos con entusiasmo. Los miembros del equipo acaban de recibir un aviso y se están preparando para acudir a rescatar a un varón de 28 años que se ha fracturado el calcáreo mientras practicaba escalada en la zona denominada ‘La canal de la aguja negra’, que se haya en Los Galayos. La rapidez es asombrosa. Los tres miembros de equipo que van a intervenir en el rescate están perfectamente coordinados y cada uno sabe lo que tiene que hacer sin necesidad de decirse nada. Mientras preparan el material no se escucha ni un comentario; luego comienzan a hablar de cómo van a llevar a cabo la operación. Como es una zona de muy difícil acceso, han dado aviso al helicóptero con base en Torrejón, que ya vuela de camino. En unos minutos, todo está preparado. Han recogido toda la información posible sobre las coordenadas en las que se encuentra el escalador y también sobre el estado físico del mismo. Para este rescate necesitarán grúa y camilla, además de a Thor, al que preparan también para el salvamento. «Nuestra intervención se precisa cuando hay que efectuar un rescate en zonas complicadas, también en barrancos de la vertiente sur de Gredos, afirma Manolo mientras prepara el material: arnés, casco, mosquetones, poleas, la camilla ...). Todo está listo y el helicóptero les espera en la base de Arenas de San Pedro para emprender viaje hasta el enclave en el que se encuentra el accidentado. «Después, si podemos, deberíamos acercarnos al Almanzor, donde alguien ha dejado abandonada una baterñia de coche», afirma Manolo ante las caras de estupor de los pilotos, quienes comunican que «no estamos demasiado cargados de combustible puesto que el rescate requiere volar a mucha altura y unas maniobras más arriesgadas», por lo que el helicóptero debe ir más ligero.
La intervención es complicada, pero conocen perfectamente el terreno y los tres hombres que decididamente se encaminan a salvar al escalador herido saben lo que hacen. También lo sabe Thor, que junto a su adiestrador se descolgará con la grúa si es necesario para buscar a la persona que se encuentra accidentada.
A las once de la mañana, aproximadamente, del día más cauloro del verano, finaliza el rescate.
Durante lo que va de año, el Ereim ha intervenido en 13 ocasiones. Lo curiosos es que desde enero y hasta el 4 de julio, sólo actuaron en cuatro ocasiones, disparándose las cifras, después. Y es que, el verano suele ser la época del año en la que más accidentes de montaña se producen. «Este año ha aumentado el número de visitantes de las sierra de Gredos, debe de ser por la crisis, que les hace quedarse más cerca», opina el jefe de este equipo de rescate en montaña. La negligencia sigue siendo una causa importante de accidentes en la montaña, «aunque también hay otros que se producen por mala suerte, accidentes que les suceden a personas experimentadas y bien equipadas». Siguen siendo más complicados los rescates que se originan durante el periodo de invierno «porque hay menos horas de luz para la búsqueda, las condiciones meteorológicas son muy adversas y, en la mayoría de los casos, por estas razones, no podemos contar con el helicóptero», que facilita mucho el trabajo, desplaza con prontitud a los miembros del equipo hasta el lugar del accidente y agiliza también el traslado del herido. El equipo de Diario de Ávila se convierte en testigo de excepción de un rescate complicado y mientras Manolo González va contando pormenores de su trabajo, hemos llegado hasta el refugio Victory donde se posa la aeronave de la que descienden con rapidez los tres miembros del Ereim. Han de bajar a pie unos metros para llegar donde se encuentra el herido, que se halla consciente y colabora en todo momento para su preparación. Una vez inmovilizado y en la camilla, convenientemente protegido, la grúa del helicóptero, que antes había hecho descender al perro de salvamento, eleva la camilla con el escalador herido, al que acompaña Manolo. La imagen es impresionante porque, mientras el helicóptero emprende el vuelo de regreso, la grúa va elevando lentamente al herido y a su rescatador, que permanecen a merced del cable que les une al aparato durante unos minutos. «Hay gente muy agradecida», nos cuenta el jefe del equipo una vez en tierra. «Hacemos amigos de verdad». Sin embargo, hay rescates que no tienen un final feliz. El más largo que recuerda se produjo hace un año. La búsqueda de un hombre que se precipitó 320 metros duró 24 horas y, encontraron a la persona muerta. «Estos casos son fracasos personales para nosotros». Sin embargo, su labor diaria es admirable. Las siete personas que forman este equipo a punto de cumplir un cuarto de siglo son especialistas en salvar vidas. Para ello, las 24 horas de los 365 días del año, dos hombres permanecen de guardia y atentos a cualquier aviso de emergencia.